Apuntes de enero

NBA
Loncar afirma que Lebron hace mejores a sus compañeros… James ha lanzado 62 tiros en los dos últimos encuentros, sin prórroga, el 25 y el 27 de enero… en los que Drew Gooden no ha anotado ni una sola canasta en 52 minutos.
En la conferencia Este, con un record de 18-25 se ocupa puesto de Playoff (Nueva Jersey). Si se cambia el orden de los números… Utah Jazz está fuera de los ocho primeros del Oeste con un balance de 25-18.
Entre Milicic, Cardinal y Swift suman 15,3 puntos por partido y 21 millones de sueldo anual (de los 55 que suma toda la plantilla grizzlie). Los tres tienen contrato garantizado la temporada que viene…
Los Lakers le quieren de parche para la baja de Bynum, pero a él le gustan los Warriors, que le dan calabazas porque con Al Harrington tienen suficiente. Webber se aburre en casa: le sobran talento y dinero, pero le falta dignidad.

ACB
Rudy Fernández está barriendo en la clasificación de anotadores de la ACB. Distancia en 4,3 puntos de media al segundo. Pero, ¿hace mejor al Joventut? Con Rudy en más de 23 tantos por actuación en los ocho últimos encuentros… el DKV ha perdido cinco.
¿Roger Grimau selección? Empezó la temporada lesionado, nadie se acordaba de él. Ahora es el más digno de un Barça mediocre. 16 puntos por partido en 22,4 mins. de juego en las últimas cinco jornadas… y es uno de los que menos cobra de la plantilla.

¿Alguien confiaba todavía en que Jiri Welsch rindiese como la “estrella” como la que fue fichado?
Al Girona se le ven las costuras. El mercado inmobiliario va mal y el proyecto Akasvayu gira entorno a Marc Gasol, un jugador cedido que la próxima campaña militará en EEUU.
Telemadrid apuesta por el baloncesto: Siro López y Chechu Biriukov narran su partidos de Euroliga como auténticos Berserkers… Y Felipe Galán los de ACB del domingo como todo un demente… un problema cuando Estudiantes se enfrenta a otro equipo madrileño.

NBA – Mi ego y yo

Hace tres años y medio, Washington Wizards firmó a Gilbert Arenas una millonada con el único bagaje de una campaña de 19 puntos en los tristes Warriors. Tres temporadas de tirarse las zapatillas, caer en primera ronda y enchufar algunos tiros bajo presión después, Arenas ha olvidado que es de sabios ser agradecidos.
Ahora escribe un blog en internet, es la imagen del videojuego oficial de la Liga y está arropado por un séquito de pelotas chupasangre que le engordan el ego, ya de por si grande. Washington le parece poca cosa. Aunque igualase la mejor oferta, elegiría marcharse, porque Wizards “es una organización menor”. Arenas lleva alrededor de nueve meses de baja, alargando su recuperación (hace más de dos meses que tiene el alta) para no tener que regresar y exponerse a lesiones que mermarían este verano su valor en el mercado. Declaró públicamente que su intención era no retornar en toda la campaña, no volver a jugar para Washington. Lo único importante ahora es la magnitud del pelotazo. En contra de su pronóstico, resulta que, sin su concurso, Caron Butler y Antawn Jamison, acompañados por Pepe Gotera y Otilio, ruedan cuartos de conferencia. Capítulo aparte, habría que plantearse qué parte del éxito de un equipo tiene Arenas, cuando los mejores resultados llegan con él en la enfermería. Que tomen nota los general managers de las franquicias que hacen cola para pagarle el tope salarial… De vuelta a la Washington, Arenas asegura ahora que si finalmente los Wizards se clasifican para Playoffs en un buen puesto, lo mismo hasta le entrarían ganas de echarse unos partidillos, lanzarse las zapatillas y lucir palmito. Lo cual, no significa que reconsidere el renovar con los Wizards, sino que les “regalaría” un “polvillo de despedida”.
A fuerza de escribir sobre sus novias para el verano, reírle las gracias de su blog y recordar lo guapo que sale en el anuncio del NBA Live’08 se ha perdido la perspectiva crítica del asunto. Arenas cobra 12 millones de $ de Washington esta temporada (sí, el dinero con el que paga el “séquito”) y no le da la gana vestir la camiseta. Es una vergüenza, un insulto a la Liga, un alarde de hipocresía y falta de profesionalidad. Igual que si una franquicia deja de pagar el sueldo a un jugador el sindicato se echaría encima del equipo, debieran existir normas que obligasen a un jugador bajo contrato a ponerse a disposición del cuerpo técnico en caso de tener el alta médica. En caso contrario, afrontaría sanciones y la congelación del sueldo. ¿Imaginan una actitud así en un futbolista, un jugador de rugby o un ciclista? No, es la propia de un nuevo rico engreído y mal asesorado. Es decir, territorio NBA. Vince Carter (en 2004) y Allen Iverson (en 2006) sentaron precedente… Ojalá Arenas se anime a regresar para los Playoffs… que los Wizards llegasen lejos y le dejasen calentando banquillo. Podrían argumentar “decisión técnica”, porque, al fin y al cabo, “el equipo es mejor sin él”.

De madurez y nuevas tecnologías

Hacía tiempo que no se veían. Ambas son mujeres independientes, rozan la treintena y tienen un buen trabajo. Se conocen desde el primer curso de carrera. Fueron amigas íntimas en los años de facultad, pero últimamente se ven poco. Ayer encontraron un rato para tomar café y ponerse al día. Las dos llegaron tarde, con prisas, aunque perfectamente arregladas. Se saludan efusivamente: “¿Qué tal todo? ¡Fenomenal! Pasados tres minutos, suena un móvil. “Es del trabajo, tengo que contestar”, explica una con aires de importancia. En frente, su amiga, al ver que la llamada se alarga, no quiere ser menos y llama a su novio, con el que, en realidad, no tiene gran cosa de que hablar. Anoche chateó con él por mesenger hasta entrada la madrugada, a pesar de que habían pasado la tarde juntos. Un mes después de la última vez que se vieron, las dos amigas están sentadas en una mesa hablando por sus respectivos teléfonos. Cuando el camarero se acerca por fin a tomar nota, ve el panorama y pasa de largo: “tanta tecnología… tanta estupidez”…
Igual que hay normas de cortesía para el trato bis a bis, que denotan madurez y educación, las hay también para el uso de la tecnología. Nuevos medios de comunicación dan a luz nuevos lenguajes: hábitos, en algunos casos, ridículos, infantiles o hipócritas adoptados también por los adultos.

SMS’s en fechas señaladas. Por cumpleaños, recibes una docena de mensajes industriales de gente a la que no ves hace tiempo. Son textos impersonales, que igual sirven para un suegro que para un amigo de infancia. No faltan los tópicos: “Espero que te regalen muchas cosas», «A ver cuando quedamos”; que delatan que el texto es una plantilla standard o que se tiene poco en común con el remitente. Hay a quien le hace ilusión coleccionarlos, contarlos una y otra vez, y pensar “cuanta gente me quiere”. No es que verdaderamente se acuerden de la fecha, sino que les sonó uno de los 200 avisos de cumpleaños que salpican la agenda de sus móviles. “Para cumplir”. En navidades es aún peor. Enlatan lo mejor de su romanticismo o de su humor verde en 150 caracteres, adjunto al sello “enviar a todos los contactos”. Los graciosos son chuscos o están muy vistos, y los románticos son especialmente ridículos: “espero que la luz de estas fechas entrañables ilumine vuestros corazones”.

Msn Nickname (nombre o alias para chatear).
1) Don Juan. A la vista de todos, publican con vocabulario grandilocuente su amor o desamor, su “alma atormentada”.
P. e.: “Nací en tu cabeza, viví en tu corazón, agonicé por tu cuerpo y moriré en tus labios” (juanrivera23@ ).
2) Encantado de conocerme. Se autoafirman aireando lo espléndido de su existencia. Están los viajeros: “Navidades increíbles en Málaga y Alicante. Gracias a todos, os quiero. Next stop: Miami” (joseluisbenalm@ ). O los acomplejados: “Ya tengo coche. Un Seat León 2.0, de 150 caballos”.

Fw: Emails en cadena. No son un fenómeno nuevo, pero siguen teniendo vigencia, sustentados en la credulidad de sus lectores. Hay presentaciones de Power Point con música cursi e imágenes de bebés y/o animalitos a los que se atribuye valor de oda a la amistad (“reenvíalo y pide un deseo”). Hay test de personalidad, inteligencia y sexualidad. Hay fotomontajes “cómicos” y advertencias catastrofistas (“firma para que msn no sea de pago”).

Sucedáneos. Feos, acomplejados, tímidos, amargados, reprimidos… han existido toda la vida de Dios. El anonimato de internet es una vía de escape, un regate a sus problemas de socialización. Pero los amores y amistades virtuales son sólo un parche que no da para sustituto del contacto real que, incluso los más creyentes internautas, en el fondo anhelan.

Fotodiversión. Hubo un tiempo en que una fotografía se concebía como el testimonio de una ocasión o acontecimiento novedoso. Cámaras digitales y móviles con cámara forman hoy parte del atuendo de la rutina de una noche de fiesta, junto a cartera, llaves y condones. En las noches tostón, la cámara deja de ser mera cronista para convertirse en el propio divertimento. Se disparan decenas, centenares de fotografías porque sí (es lo que tiene el que la memoria sea gratis). Al día siguiente se seleccionan unas cuantas con pose de baile intenso y se cuelgan del espacio msn. Cualquiera que lo visite pensará que fue una gran noche y que el sujeto goza de una boyante vida social. Este hábito se ha extendido especialmente sobre el colectivo Erasmus, prostituyendo su otrora desinteresada concepción del desparrame nocturno.

Si es importante, insistirán. Contestar el teléfono móvil en la mesa (p. e. en una comida familiar) o en el coche conduciendo son actos de descortesía e impertinencia. Cualquier llamada puede esperar. Se cuelga, y si se trata de algo urgente, seguro que volverán a llamar. Pero haciéndolo no parecerían ocupados e importantes. Es la versión moderna de los yupis que en los primeros 90 paseaban por la Castellana fingiendo hablar por teléfonos móviles de pega.

NBA – Sin gracia ni guindilla

La cobertura televisiva de la NBA en España data de los años 80. El material entonces era escaso, apenas un partido en diferido los sábados por la mañana (después movido a horarios clandestinos) y algún programa resumen. Pero los medios humanos eran notables, en calidad, que no en cantidad. Cómo olvidar aquel “Cerca de las estrellas” con Ramón Trecet y Vicente Salaner, o las retrasmisiones de Esteban Gómez o del propio Trecet (“¡Ding, dong!”). El nivel no decayó cuando los derechos pasaron de TVE a Canal Satélite en 1995 (con un año de apagón entre medias), donde el inimitable Andrés Montes hizo pareja con el prestigioso Santiago Segurola. Lucían unos aparatosos cascos-micrófono estilo hormiga atómica en un plató tamaño cuchitril. Cuando Segurola se marchó, para centrarse en su labor de redactor jefe en El País, le sustituyó Antoni Daimiel.
Aunque eclipsado en sus comienzos por la efervescencia de Andrés Montes, Daimiel maduró, perdió timidez y se convirtió en un magnífico comentarista (discreto, inteligente y oportuno), además de formar una entrañable pareja humana con su compañero de retransmisiones. Desde el inicio del desembarco de españoles en la NBA comenzó una época dorada de los medios destinados a la cobertura televisiva de la Liga (número de emisiones semanales y de personal empleado), pero una crisis en la calidad de los periodistas. Hace dos veranos, plus.es organizó un casting de narradores para la NBA. En una entrevista informal, tomando un té y con la grabadora apagada, Daimiel confesó que aquello fue un fracaso, y que acabaron saliendo del paso con un par de narradores de otros deportes de la plantilla de Sogecable. Periodistas de escaso bagaje y con nula vinculación al baloncesto. Esa solución de urgencia se alarga ya un año y medio. Hoy, la voz y cara de la NBA en España son:

Ramón Fernández, (para los despistados: el cuarentón del flequillo a lo brit-pop) es la continuación de eruditos de la música comentando NBA que iniciasen Ramón Trecet, Santiago Segurola o Andrés Montes. Su campo es el pop-rock (60’s-70’s y 80’s), lo que no excluye para que sepa bastante de baloncesto (suficiente para ponerse tras un micro). Su problema es que no sabe transmitirlo. Se nota que es periodista forjado en prensa escrita y muy a menudo se pierde construyendo frases retóricas, impropias del directo televisivo. Tampoco ayuda el hecho de compartir retransmisión con los narradores más flojos de la cuadrilla. Perfil similar al del gran Segurola, pero con menos clase y peor comunicador. Además, se le ve mucho el plumero, que es de los Suns. Lo que está bien (a todos nos gusta el run & gun), pero si Phoenix va ganando de 25 en casa al último de la Liga durante los minutos de la basura, está fuera de lugar cacarear con sarna cada mate o cada triple.
Nikola Loncar. ¿Cuál es la relación de Loncar con la NBA? ¿Jugó allí, por lo que tendría un interesante conocimiento de la Liga desde dentro? No. Entonces, ¿por qué un ex-jugador extranjero (que necesariamente habla peor el castellano que un español) sin título de periodista comenta NBA? Es yerno de Radomir Antic, analista futbolístico de la Cadena SER y ex-entrenador, un poder fáctico en los medios deportivos españoles en general, y en el Grupo Prisa en particular. La cadencia de voz de Loncar es monótona, de ritmo plano, ideal para sobarse de madrugada. Compartir retransmisiones con David Carnicero oculta sus carencias, aunque se le nota cierta progresión. Nos gustan sus camisetas de gigoló de sábado noche.
Antonio Rodríguez. “¡Fucka, por Dios, juégatela al poste, es que no te das cuenta!”. Son los gritos que el comentarista repitió durante varios minutos al por entonces pívot del Barcelona durante la narración de un encuentro de Euroliga frente al Olimpia Ljubljiana de hace unos años. Antonio Rodríguez es una de las personas que más saben de baloncesto en este país, una auténtica biblioteca, y no sólo de NBA, sino también de NCAA y FIBA. Transmite en antena su pasión y entusiasmo, que imaginamos que en su vida personal debe alcanzar cotas enfermizas. El problema es precisamente ese exceso de pasión, fronterizo con el forofismo, impropio de un periodista. Transmite la sensación de frustrado entrenador de categorías inferiores. Como ejemplo, aquellos gritos exaltados a Fucka en antena, fuera de lugar.
David Carnicero. Con Daimiel alejado de los directos, Carnicero es el más fiable del equipo. Narra con intensidad, disimula las carencias de sus compañeros y maneja el tempo de la retransmisión sin perderse en batallas paralelas. Sabe vender el producto, fundamental en un programa en horario de madrugada. Será el narrador titular de Digital+ durante bastantes años. Dos pero’s: pierde la objetividad cuando hay un español en pista («periodismo de bandera») y abusa de motes importados en inglés (falta de originalidad, a diferencia de su antecesor Andrés Montes).
Guillermo Giménez. Para los menos familizarizados, es un narrador de mediana edad, moreno, medio calvo y algo regordete (del que no circula foto en internet). Sus habilidades de comunicación televisiva son cuestionables. Trata de imitar las conversaciones sobre lo cotidiano de Montes y Daimiel, pero le falta gracia propia y complicidad con el compañero de turno. Esas cosas, cuando no salen naturales quedan ridículas. Igual que sus apelaciones en segunda persona a los jugadores, como si le escuchasen. En los descansos y tiempos muertos se recuesta sobre la silla en actitud indolente. Vamos, un primor.
– Completan el equipo: Antonio Lamolda (joven narrador fanático de Kobe y los Lakers), Pablo Moreno (con gafas y una nariz que parece postiza: narrador solvente, aunque con poco vuelo en baloncesto) y José Ajero (realiza reportajes, más tópicos que reveladores, para aliñar descansos y tiempos muertos, siempre con música R&B de fondo).

Vicente Salaner: “La NBA no es golf ni tenis, es un producto enlatado a miles de kilómetros que no se contenta con el frío y pausado comentario técnico, sino que precisa de un poco de gracia y guindilla”.

NBA – Balas perdidas

De Shawn Kemp quedan para el recuerdo sus temporadas en Seattle, donde alcanzó a verse con los Bulls del 72/10 en las finales del 96. Un ala-pívot de tremendo físico, un dominador de las zonas. Haciendo limpieza en mi cuarto encuentro una longaniza de cromos de la NBA de mediados de los 90. Ahí está Kemp, cuando era una estrella. ¿Qué fue de él? Lo último que se supo fue de sus escarceos con la droga, por los que rindió cuentas a la justicia en 2005. El alcohol, el sobrepeso y cerca de una decena de hijos ilegítimos desperdigados por la geografía estadounidense completan su “otro currículo”. Fue ejemplo de la cara B del cuento de hadas de los prodigios de instituto que saltaron a la Liga sin escala universitaria (en pasado, porque hoy la ley impide reclutar por debajo de 20 años). Los últimos veranos, Kemp ha intentado ponerse en forma y recorre los campus de las franquicias “mendigando” empleo con poco éxito. Una estampa patética para una antigua estrella de la competición. La NBA es tierra de oportunidades, pero también es cruel parada cuando se pierde el paso. Recordamos en esta clasificación a algunos de los que se quedaron en el camino, casi todos son ya sólo reliquias de cromos.

– Efecto gaseosa: promesas universitarias o de primeros años de carrera profesional, jugadores de gran talento cuya relevancia se evaporó (causa mezcla de lesiones e indolencia) hasta caer en la mediocridad e indiferencia, aunque en todos los casos con una generosa pensión asegurada. Tom Gugliotta, Juwan Howard, Steve Francis, Penny Hardaway, Christian Laettner, Shareef Abdur-Rahim y Jason “Chocolate Blanco” Williams.

– Mala vida: “Nunca jugué un partido de NBA sobrio. Llegué a beber ginebra hasta en los descansos”, Keon Clark, espigado ala-pívot que pasase por Denver, Sacramento o Utah. Fuera del parquet, los jugadores de la Liga tienen algo en común con las estrellas de rock. Fama y dinero a mares llama a drogas, a alcohol y a mujeres de dudosa reputación. Ahora se imparten cursos de orientación a los novatos para lidiar con la tentación del mal camino. Para Vin Baker, Shawn Kemp, Eddie Griffith y Keon Clark llegan demasiado tarde.

– Les miró un tuerto: trayectorias notables lastradas o cortadas de raíz por lesiones, ya sea una grave o muchas repetidas. Bryant “Big Country” Reeves, Jayson Williams (reboteador de Nueva Jersey que llegó a All-Star), Michael Dickerson y Terrell Brandon. Caso dramático fue el del base Jayson Williams (nº2 del draft de 2002 por Chicago Bulls). Llamado a ser estrella, un accidente de moto casi le costó la vida en 2003. La rehabilitación llevó un año, para entonces ya no tenía hueco, ni en los Bulls ni en ningún otro equipo de la NBA. Muchas veces intentó reengancharse, pero sólo logró jugar 5 encuentros de la pretemporada de 2005 para Nueva Jersey. Su trayectoria profesional terminó con 25 años, cuando los Austin Toros de la Liga de Desarrollo le cortaron en diciembre de 2006.

– RIP: perdieron la vida en dramáticas circunstancias durante el cenit de sus carreras en la NBA. Malik Sealy (Minesotta Timberwolves) y Bobby Phills (Charlotte Hornets) contaban 31 primaveras cuando murieron en sendos accidentes de tráfico en el año 2000.

– “Que fue de”: ocuparon páginas de sucesos por hechos rocambolescos acontecidos durante y después de su paso por la NBA. Junto a la definición de “bala perdida” en el diccionario aparece una fotografía de Isaiah Rider, escolta portentoso e imán de conflictos. Ya en sus años universitarios en Nevada Las Vegas, J. R. pasó un par de días entre rejas. Su andadura NBA hizo escala en Minesotta, Portland, Atlanta y Lakers, entre otros. “Tiene problemas con la autoridad”, fue la explicación de psicoanalista de película de Woody Allen que se daba a su comportamiento deportivo: indisciplina reiterada y agresividad en la cancha en forma de violentas faltas y airadas protestas (que acostumbraban a costarle sanciones de partidos y dinero). Fuera de las canchas, su dilatada relación con la justicia culminó en febrero de 2007, cuando fue declarado culpable de intento de violación, asalto a un coche y posesión de cocaína. Durante el juicio reconoció su larga adicción a la marihuana y a la cocaína, ya desde tiempos en la NBA. Esta noche, J. R. Rider duerme en la cárcel.
Byron “Animal” Houston fue elegido en primera ronda del draft de 1992 tras un prometedor ciclo universitario (máximo anotador de la historia de Oklahoma). En la NBA, jugó en Golden State y en Seattle, con poco éxito, aunque los aficionados españoles le conocemos por sus temporadas en el León y el Joventut a finales de los 90. El pasado septiembre (2007), una mujer lo denunció al verle dentro de su coche (aparcado en una calle de tránsito), con los pantalones bajados y masturbándose. Cuando llegó la policía, le pilló con “las manos en la masa”. Los vecinos relataron que no era la primera vez. Por entonces, Houston estaba en libertad provisional, pues un par de años antes había sido procesado por exhibicionismo en un campus de niños.
Durante el juicio, la defensa argumentó que el comportamiento del ex-jugador era producto del trastorno causado por los abusos que sufrió en su niñez. A pesar de lo cual, Houston pasará los próximos cuatro años en prisión. Bison Dele (antiguo Brian Williams, hijo de un componente de “The Platters”) se retiró con sólo 31 años, rechazando un contrato de 30 millones de $ con los Pistons (curso del 2000). En el 2002, el ex-jugador, su pareja y su hermano (Dabord) alquilaron en Nueva Zelanda un catamarán (Hakuna Matata) para un crucero privado. Cuando la embarcación atracó en Tahiti (Polinesia francesa), Dele y su acompañante habían desaparecido. Supuestamente, su hermano les había asesinado y lanzado por la borda para quedarse con el dinero de la herencia. Pero nunca se llegó a conocer en detalle lo que sucedió en Hakuna Matata, pues Dabord no llegó a ser juzgado, al morir antes (supuestamente suicidado) de una sobredosis de insulina. El cuerpo de Bison Dele nunca fue encontrado.