Se viene Yabusele: el Madrid apuesta a grande para suplir a Garuba

Sabíamos del interés desde hacía semanas y, a falta de confirmación oficial, parece que hay acuerdo del Real Madrid por Guerschon Yabusele, 25 años, seguramente el ala-pívot en mercado (termina contrato, llegaría como agente libre) más cotizado de la Euroliga este verano. Según Chema de Lucas, que adelanta la información, firmaría por una sola temporada, en lo que supone el gran asterisco de la operación. ¿Por qué firmar solo un año a un jugador joven y de tanta proyección? Probablemente el francés no ha querido comprometerse de inicio por más tiempo para no cerrarse la puerta a un eventual retorno a la NBA, que de hecho quería sondear este mismo verano. Y digo retorno porque ya jugó en EEUU dos campañas, 2017-19, en Boston Celtics, que le eligieron con el nº16 del draft.

Este contrato corto, de un año, supone un pequeño giro de timón en los movimientos del Madrid en mercado en los últimos años. Priorizar la calidad frente a la certidumbre a medio-largo plazo. Es la lección aprendida de la hostia que han supuesto las fugas de Facu y Deck a mitad de curso. Adaptase a la nueva realidad de mercado: no se puede controlar el futuro ni poner diques al mar. Los contratos largos y las cláusulas altas dan una falsa sensación de certidumbre: si el jugador se quiere ir y en la NBA le quieren no hay forma desde Europa de impedirlo.

Así que, si la única forma de fichar a la mejor opción de mercado es aceptar firmarle solo un año, como a Yabusele, pues así sea, porque igualmente de aquí a un año la vida puede dar muchas vueltas. La única diferencia de este contrato corto es que, si se quiere ir el próximo verano, lo hará sin dejar dinero en caja. Punto. Más allá de eso, os recuerdo que Anthony Randolph llegó en 2016 con aspiraciones de regresar a la NBA y contrato por solo un año…

Chupi-pandi francesa en Goya

Sonaron otros nombres para el puesto, como Kurucs o Claver, en algún caso con escaso fundamento, Yabusele siempre fue el plan A, la prioridad del Madrid para reforzar el puesto de ala-pívot ante la inminente marcha de Garuba. Una incorporación, como la de Poirier, que destila una ambición en mercado que habíamos echado en falta del club en veranos previos. Así las cosas, si la salud respeta, y en función del estado de Randolph a su regreso, el Madrid cerraría un potente juego interior para el próximo curso, con Thompkins, Yabusele, Randolph, Tavares, Poirier y Vukcevic.

El fichaje, además, viene a consolidar un cambio de rumbo en la sección: pasar de la apuesta por Argentina (no queda ninguno de los tres que empezaron la 2020/21) a bancarlo todo a la chupipandi francesa. Habrá cuatro galos en el roster el próximo curso, los mismos que españoles. Llegado cierto punto se produce un efecto llamada: los jugadores hablan entre ellos y la expectativa del aterrizaje en el extranjero se hace más llevadera rodeado de compatriotas. Quizá no sea el caso de Poirier, Heurtel y Causeur, que ya conocían España, pero sí el de Yabusele.

¿Qué puede aportar?

Tiene uno de los físicos más especiales de Europa, con ese prominente culo pollo, cual Kardashian, y una relación de peso (118kgs) y altura (203cms) que para casi cualquier mortal supondría gordura. Pero en su caso son mayormente kilos de músculo que mueve con enorme agilidad. Un físico que le permite correr contraataque, machacar el aro y aguantar el envite al poste de cualquier ala-pívot a este lado del charco. El Barkley de Dreux.

¿Se gana o se pierde con el cambio? El francés carece de la intensidad y la anticipación defensiva de Garuba, pero a cambio tiene más talento ofensivo natural, especialmente para el tiro, ya sabemos, requisito importante para el puesto de cuatro en los sistemas de Laso. De entrada deberíamos asumir que el Garuba de los dos últimos meses tiene mal reemplazo en Europa, por no decir imposible, pero puestos a perderle, Yabusele era lo mejor que ofrecía el mercado en ese puesto y perfil. Buena operación.

Campeón de la fase regular ACB, ¿favorito al título?

Llega a término la fase regular ACB, el oasis de la temporada del Real Madrid, un motivo por el que sacar pecho cada fin de semana, aunque sea al menos un poco. El primer puesto y, sobre todo, el escandaloso balance con solo dos derrotas (a falta de visitar Málaga el domingo), tienen mucho mérito en un año tan complicado, de lesiones y fugas, y habla muy bien de la regularidad y compromiso del grupo.

Siendo honestos, habla también del desequilibrio de nivel en la competición, a la que bien le sobran tres equipos: los 19 de este curso han sido un disparate. Habrá quien se me ofenda al leer esto pero, visto desde fuera, que el peor Madrid en al menos un lustro firme balance 33-2 no habla demasiado bien del nivel de la liga.

Y conste que lo dice uno al que le encanta la ACB, como concepto, ver cada otoño la evolución de la chavalada y de los recién llegados, tertulianear con Luis Hidalgo y apostarme con la cuadrilla cenas a la Supermanager. Pero que me encante a mí, un freak, no quita que resulte difícil vender al aficionado medio al deporte el interés de una fase regular a 36 jornadas sin apenas nada en juego.

Sí, sin apenas nada en juego, y este año menos que nunca. Todo el esfuerzo del Madrid desde septiembre, que le ha costado quemar a minutos y partidos a Thompkins y Tavares, cuyas consecuencias vemos ahora, tiene como única recompensa la ventaja campo en una final a 3 partidos sin público. Pobre cosecha para tanta siembra.

Poirier, la mejor noticia

A pesar del balance galáctico en fase regular, conviene ser realistas: el Madrid no es favorito al título. A la baja de Randolph y las fugas de Facu y Deck, hay que sumar para los playoffs la ausencia por lesión de Thompkins, que jugó cojo perdido la serie contra Efes y ahora pasa por el quirófano. Una baja que deja en cuadro la pintura y compromete las opciones de sorprender al Barca. Imposible no es, faltaría más, ya se logró la machada en el Palau hace un mes, pero tampoco es la opción a la que apostaría mi dinero. El Barca no tiene ni un solo lesionado o fuga en su plantilla de 15…

La mejor noticia en la capital de las últimas semanas es ver cómo Poirier empieza a carburar, un auténtico ventilador de estadística, pendiente de pulir detalles atrás. Ha llegado finísimo de forma física y la baja de Tavares le ha facilitado el protagonismo y los minutos para acelerar su adaptación.

¿Recambio por Trey?

De cara a los playoffs, somos los que estamos, y lo digo porque descarto casi completamente la posibilidad de que el Madrid incorpore en recambio por Trey. Para fichar un parche-temporero sin garantías, es preferible tirar con lo que hay, y la mejor y casi única posibilidad de una incorporación con potencial a medio plazo era Yabusele, el emergente alapívot culopollo del Asvel, a quien el club había apuntado ya la matrícula para suplir a Garuba la próxima temporada.

Pero no es una operación sencilla, ni ahora ni en verano. No solo porque Asvel esté inmerso en la recta final de la fase regular de la liga gala (‘solo’ es tercero), con los playoffs aún por delante, y entenderéis que no ponga una alfombra roja a la fuga de un titular en el fragor de la batalla. Es que además, según informa Encestando, la prioridad en verano del jugador (uno más) es intentar regresar a la NBA, por donde ya pasó sin pena ni gloria entre 2017 y 2019 (Boston Celtics). Dado que hasta agosto no se abre el mercado en EEUU, no sería hasta bien entrado ese mes, con la pretemporada en España ya empezada, que el Madrid sabría si Yabusele es o no ‘fichable’.

Un escenario de incertidumbre que de entrada echa por tierra la opción de su fichaje… o no. Las coordenadas de mercado este verano son muy particulares y hay que adaptarse. Poder esperar es una ventaja. El Madrid ya tiene a Thompkins y Vukcevic en ese puesto, más Randolph cuando vuelva y según vuelva, eso significa menos urgencias y que la expectativa de esperar hasta agosto para pescar entre las sobras del mercado NBA no sea dramática. Una situación opuesta a la de Fenerbahce, otro de los interesados en Yabusele, que busca ala-pívot titular y difícilmente puede permitirse esperar hasta agosto sin garantías.

Y opuesta también a la del propio Madrid con el puesto de base, en el que sí que tiene muchas urgencias para el verano de una remodelación total, y no puede arriesgarse a esperar hasta agosto sin garantías, por eso apuesta por una estrategia de pájaro en mano: HeurtelPierria.