La serie que encumbró a Campazzo

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Aquellos que confiaban en un Madrid más dócil en este año I de la era post Doncic ya tienen respuesta. Los que dudaron del nivel del equipo con sustitutos baratitos y la incógnita de Llull tras la lesión, ya tienen respuesta. El principal objetivo de la temporada se ha conseguido, y por la vía rápida: el campeón defenderá su corona en Vitoria, en la que será la séptima presencia en F4 en los últimos nueve años. Una regularidad cimentada en un proyecto de sección y no en nombres puntuales, por muy buenos que hayan sido y sean: de aquí se han marchado Chacho Rodríguez y Doncic, y Llull se partió la pierna, todos ellos MVPs de la Euroliga, y la sección sigue cómodamente instalada en la super élite.

El Madrid se clasifica además con un mensaje a Europa, como único capaz de cerrar su serie por la vía rápida, mostrando un formidable reprís defensivo y el carácter de los campeones en finales tensos. Si Panathinaikos ha llegado a parecer flojo es porque se lo hizo parecer el Madrid, no olvidemos que los griegos acudían como el equipo más en forma de Europa, con el aval de 7 victorias en los 8 últimos partidos de fase regular.

La serie deja sensación de suficiencia blanca: se sacó el primer punto con oficio, compensando con defensa un día flojito en el tiro, se arrasó en el segundo duelo, una vez Facu se reconcilió con el aro, y el tercer punto ha caído como fruta madura. No en vano es la octava victoria consecutiva contra Panathinaikos. Ocho, eh, se dice pronto, contra un equipo de la nobleza continental.

El highlight que le faltaba al Facu

Una serie que recordaremos como la que encumbró a Campazzo como estrella continental, un status a cuya puerta venía llamando hace ya algún tiempo. El curso pasado enseñó maneras durante la baja de Llull, pero la sombra de Doncic era larga. A comienzo de esta temporada jugó varios meses estelares, pero gripó motor a comienzo de 2019 saturado de minutos. Le faltaba un gran highlight en plaza mayor para reafirmar su condición, y bien, ya lo tiene: 25 de valoración media en la serie de cuartos, números de estrella cuando cuentan, que firma además ante el cacareado Calathes.

Facu no es tan carismático fuera de la pista como Llull, ni está reescribiendo libros de precocidad como Doncic, por eso protagoniza menos titulares y anuncios, pero es la estrella del Madrid este año, nuestro go-to-guy, y no nos va nada mal, oiga. Su liderazgo, a diferencia del de Llull y Doncic, no se basa en puntos (aunque puede y debe anotar algo), sino en defensa y dirección, y de ambos dio un recital en OAKA este miércoles.

Con 6 minutos por jugar, dos puntos abajo y los árbitros consintiendo mucho contacto a los griegos, el Madrid anotó en cada uno de los siguientes cinco ataques, TODOS tras asistencia de Campazzo. Asistencias de las de verdad, de las de dejar a Ayón junto al aro y de cara. Por cierto, el mexicano mejoró sensiblemente la imagen dada en los dos primeros partidos. En realidad, casi todo el grupo rayó a buen nivel, con Rudy, Randolph, Trey o Tavares cumpliendo con solvencia sus respectivos papeles.

Sí brilló Taylor, de nuevo, con 13 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias, junto a Campazzo el otro gran nombre propio de la serie, un paso al frente en un momento clave del curso. Con su defensa ha hecho parecer a Calathes un picapedrero, pero la novedad es que se ha soltado las cadenas en ataque. ‘Mechitas Unchained’. Ha echado el balón al suelo con cierta regularidad y roto hacia el aro, además se ha animado con triples en transición fuera de sistema, sin esperar a que le llegase el balón al final de una circulación exterior. Siempre ha tenido una suma de talento y físico suficiente como para aportar más en ataque, pero le faltaba la confianza, un mínimo desparpajo. Que no pare.

El Madrid, el único con pie y medio en la F4

facundo-campazzo-celebrates-real-madrid-eb18No debe ser tan fácil cuando es el único de los cuatro que lo ha conseguido: ganar los dos duelos de casa y mantener la ventaja campo en cuartos. Pone el Madrid pie y medio en la F4, los deberes del curso, la línea que marca la gran élite continental, y lo pone con un soberano baño a Panathinaikos en el segundo de la serie, pese a lanzar 2 tiros libres menos. O sea, dedicatoria a Pitino y a Giannakopoulos.

El equipo blanco ha disipado en Goya las dudas razonables que pudieran haber despertado las últimas jornadas de la fase regular, con la lesión de Llull y el bache de juego de Facu. Llegada la hora de la verdad, el argentino ha respondido con nota, porque es un animal competitivo: decisivo atrás en el primer partido y sencillamente soberbio en ambos aros en el segundo, disfrutando sobre la pista como no le veíamos desde diciembre. Sólo hay que ver la foto de arriba. Y la diferencia está en el empujón de confianza que le aporta enchufar algún tirito de campo, porque domina el resto de facetas: 9 asistencias, 7 rebotes y 5 robos. Nivel estrella continental.

Como guinda, Prepelic ha aprobado esta semana sí el examen del puesto de base en los minutos de descanso de Facu, nada que ver con el drama de la anterior lesión de Llull a final de año. El esloveno ahora sube el balón y ordena los sistemas, punto, no es que invente la pólvora, pero es suficiente para los minutos de entreactos y cuando hay talento suficiente alrededor. Si encima las enchufa cuando le llegan, como ha sido el caso, pues de nota.

El segundo partido, además, vio una distribución más razonable de los tiros del Madrid, con más lanzamientos de 2 que triples, más protagonismo de los ala-pívots y un único lunar, el de esos 5/13 tiros libres.

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Taylor, tormento de Calathes

La hora de la verdad también ha dejado ver las costuras de Panathinaikos que, sin ánimo de restar mérito al Madrid, puede ser el sexto puesto más barato de la historia reciente de la Euroliga (por balance en fase regular ya os digo que seguro). Y eso que, leyendo las previas de la serie, uno pensaría que Calathes era la reencarnación helena de Earving Magic Johnson, tras su triple doble al colista en casa hace 3 semanas. Lo cierto es que ha hecho un ridi sensible en los dos primeros encuentros, 6/30 tiros de campo, casi podríamos hasta demandarle por daños al mobiliario del pabellón por aporrear los aros. Hay una parte de mero desacierto coyuntural, pero otra no menor de muñeca de madera y que le viene de serie, que muchos tiros no pasaban ni cerca, pese a que llegado un punto ya se le flotaba con descaro. Entiendo que para su tropa de groopies entre la prensa especializada sea jodido encajar que un argentino canijo, zumbón, “sucio” y del Madrid le haya pintado así la cara cuando de verdad cuenta.

Aunque parte del mérito le corresponde también a nuestro mechitas Taylor, su defensor gran parte de la velada, magnífico por ahora en la serie, y ya no es ni noticia. Una injusticia que nunca aparezca ni entre los candidatos a mejor defensor del año en la Euroliga. Este sí que es producto 100% Laso, en su haber lo apuntamos, que apostó por el sueco contra la opinión general. Donde la grada veía un mingafría con manos de mantequilla, Laso vio siempre un portento físico y un potencial comodín defensivo exterior. Tuvo la paciencia que muchos no habrían tenido y el resultado es hoy un activo valioso e indiscutible de la plantilla.

Aún no estamos en la F4, Panathinaikos aún dará algún coletazo, no va a fallarlas todas siempre Calathes. Pero los blancos han ganado los últimos siete partidos a Panathinaikos, digamos que da para cierto optimismo.

Rudy vintage sube el 1-0

gal03_3AM8426Thumb.jpgDe lejos su mejor actuación de la temporada, y en qué momento. Firma Rudy su techo anotador este curso, 19 puntos, 16 por encima de su media en playoffs, decisivos en la trabajada victoria blanca en el primero de la final. Decisivos de por sí, pero sobre todo por llegar fuera de guión. Hace dos años los entrenadores marcaban aún en rojo su nombre en la pizarra pero Rudy ha envejecido regular y caído en la intrascendencia ofensiva (en defensa aún es un factor). En esa pizarra en 2017 está Doncic, desaparecido en el primero, de ahí la importancia de Rudy como contrapeso.

Alternó triples de sentido común con penetraciones, sin ningún gili-tiro de cinco metros dejándose caer, esos que tanto nos han exasperado toda la temporada. “Cuestión de roles y de sensaciones”, explicó después a Milena, unas sensaciones que cambiaron al enchufar los dos primeros tiros que lanzó, triples. Terminó con más canastas (7) que en los seis anteriores partidos de playoffs juntos (6). No espero que esta actuación marque el comienzo de un resurgir, hacen falta muchos de estos para creer a estas alturas en una vuelta del Vellocino. Pero aunque quede solo en fogonazo, igual es uno la mar de valioso y bienvenido.

636326433983537093.jpgClaves en el triunfo blanco resultaron también otros dos secundarios. Mechitas Taylor, 12 puntos, continúa su buena línea en playoffs y apuntala sus oposiciones a renovar, dejando en evidencia a un Maciulis hace tiempo desdibujado. El otro outsider fue Felipe, que en ACB sigue siendo un ventilador, 11 puntos sin fallo y 6 rebotes, tapando las vergüenzas a un desacterado Randolph, 3/18 triples en post-temporada. Llull ejerció de jugador franquicia (20pts) y, aunque ha visto mejores tardes al timón, supo leer la debilidad rival, atacando con penetraciones a Vives, tocado del tobillo, y a Diot, cargado de personales en la recta final.

Con todo sufrió el Madrid, y es que no juega solo. Valencia mostró la resilencia de los grandes, de justicia en esta final, el segundo mejor del baloncesto español esta temporada de blackout azulgrana. San Emeterio es un competidor de bandera, Diot en forma ve el baloncesto en technicolor (9 asistencias) y sus interiores subieron 7/11 triples, un recurso difícil de defender. Una final vistosa y de gran nivel.

Una caricatura como visitante

lasoArranca el Madrid 2017 con un repaso en Vitoria, donde nunca tuvo opciones tras un humillante 3º cuarto (33-15). Hubo momentos de vergüenza ajena. Nada nuevo bajo el sol, quinta derrota en seis partidos como visitante y cede ya el liderato ACB al Barca, que tan mermado por lesiones compitiese el primer tercio de curso. Cierto que el Madrid tendrá una segunda vuelta más cómoda, pues se ha quitado ya las cuatro salidas más duras (Barca, Baskonia, Valencia y Canarias). Pero, como no recupere mínimamente el pulso a domicilio, se le van a hacer muy largas las ligas regulares de ambas competiciones, pese a la profundidad de banquillo.

Y si alguien escenifica mejor que nadie la pájara blanca lejos del Palacio ese es Carroll. Lo suyo empieza a ser pornográfico, 2/21 triples en las últimas seis salidas. Como será la cosa que Laso, que tanto le adora, ha empezado a reducir sus minutos porque es insostenible (11 ante Efes y 11 en Vitoria). Si bien le quisiese, en vez de más o menos minutos, lo que debería darle son alternativas tácticas para lanzar alguna vez medio liberado. Porque, puedes ser el mejor tirador puro de Europa, pero el carretón está ya más visto que el tebeo.

Llull, tocado de la rodilla izquierda, no estaba físicamente para un partido de la exigencia de Vitoria. Esperemos que no le pase factura el día de Reyes ante CSKA. Otro de los pilares, Ayón, cuajó su peor actuación del curso, 4 pérdidas y 0/4 desde la personal, valoración 0 en 22 minutos, irreconocible. Y mucho tuvo que ver la defensa de Baskonia, con una falange bien ensamblada (Sito), incluidos algunos especialistas notables como Diop, Hanga o Tillie. El húngaro humilló a ‘mechitas’ Taylor, que rompió su buena dinámica con una actuación abochornante (0/7 de campo, val -8). Bien podría Hanga sustituir al sueco en verano, cuando ambos terminan contrato.

Rudy fue lo único rescatable del Madrid, muy enchufado, en esta nueva versión menos desequilibrante pero de profesionalidad intachable. Una pena que Thompkins no pueda jugar ACB, porque Nocioni está fuera en este momento de curso. Sale cinco minutos, se chusca desde el triple y de cualquier manera cada balón que pasa por sus manos, porque yo lo valgo. Así que la plantilla tiene 6 interiores pero, en este momento y para ACB, como si tuviese cuatro.

Atracón dominical

rudolfEs ya un clásico, perder entre semana en Euroliga y que un equipo ACB de clase media-baja pague los platos rotos en el Palacio el domingo por la mañana. Le tocó al Obradoiro del canterano blanco Santi Yusta, bastante estancado en su progresión, pero que jugó su mejor partido de la temporada (valoración 18). El guión también nos lo sabemos: relajación defensiva del Madrid hasta permitir mínimas ventajas visitantes (20-22, min10), para después reaccionar con contundencia, según los titulares rivales se cansan y sale fresca la segunda unidad blanca. Hasta 15 triples metieron solo los reservas, a destacar Chapu (4/4) y Carroll (6/7), que se quitaron el mal sabor de boca tras sendas actuaciones horripilantes en Estambul el jueves, donde de hecho fueron los peores.

Otro reserva que volvió a destacar fue Jeff Taylor, 6/8 triples en sus dos últimas actuaciones ACB, casi todos desde la esquina, atraviesa su mejor momento desde que llegó al Madrid. Significativa la cerrada ovación que le dedicó el Palacio, cuando es el jugador habitualmente más criticado. La labor de Laso es clave en ese sentido, en mantener en dinámica de grupo a todos los activos de esta plantilla tan larga, hacerles sentir confianza a la vez que responsabilidad, todos juegan un papel en el funcionamiento del engranaje. Las cifras finales son de vértigo, 47 puntos de diferencia, 18/29 triples y 28 asistencias. Rudy dio una nueva exhibición de pase en estático (8) y el puesto de pívot (Ayón/Othello) fue un ventilador de valoración, 39 entre Othello y Ayón. Aunque la mejor noticia del partido fue el regreso y a buen nivel del jugador franquicia, Llull, al que tanto se echase de menos en Turquía: 18 puntos, 4 asistencias en 19 minutos, y una mandarina de regalo.

Por cierto, asegura Maragota que Campazzo regresará sí o sí al Madrid el curso que viene, que el pasaporte italiano está ya a punto de caramelo. Debatíamos en los últimos días sobre la conveniencia de un perfil como el de Facu, que necesita protagonismo para lucir (¿cabeza de ratón?), en una plantilla que ya dispone de Llull y Luka (que de todas formas no estarán para siempre, sobre todo el segundo). En general me parece buena noticia, pues si algo ha demostrado Laso en el Madrid es tiento para cultivar el talento en el puesto de uno. Y si de algo va sobrado el argentino es de talento y descaro, el base más valorado de la ACB, 18.1 de media tras cuajar ante Bilbao otro partidazo, valoración 36, probable MVP de la jornada. Lo pasaremos bien seguro.