La injusticia con Tomic

ante tomic real madrid barcelonaNunca he compartido ni entendido la inquina de buena parte de la afición blanca hacia Ante Tomic, a quien en ocho años en el ‘eterno rival’ no se le ha escuchado una mala palabra o exabrupto hacia el Madrid, y mira que le han puesto como un trapo. Una inquina, por cierto, construida en buena parte sobre un chascarrillo intencionadamente malinterpretado, aquello de “me voy para ganar títulos”, frase que llevan años echándole en cara y que en realidad nunca dijo así. Me explico…

No se fue del Madrid, le ‘echaron’

Para ser más exactos, el club blanco decidió en su pleno derecho no ejercer la cláusula para extender el contrato del croata por otro año. Esa cláusula estipulaba un aumento salarial en caso de ser utilizada, y el sueldo de Tomic subiría hasta los 1.8 millones brutos, si la memoria no me falla. Eran años en los que la economía de la sección no estaba tan boyante como ahora y se optó por otro perfil de pívot titular, más económico y que encajase mejor en el sistema Laso, es decir, más móvil y defensivo (Slaughter). El Madrid ni se molestó en intentar negociar con Tomic una renovación por menos dinero, sencillamente tenía otros planes para ese puesto.

Si alguna de las partes patinó aquellos días no fue el jugador… “Tomic es un hippie, donde sería feliz es en una caravana en Tarifa, jamás en un gimnasio”, dijo al diario AS una fuente anónima del club, entendemos que para liderar el relato y justificar la decisión. Lo mismo una carta estándar de agradecimiento por los servicios prestados habría sido más elegante que echar mierda desde el anonimato, ¿no? En fin, que Tomic no eligió irse del Madrid, sino que fue el Madrid quien eligió que no siguiese, un detalle que modifica sensiblemente la historia.

“Ganar títulos”

Tomic cayó en el Barca como podía haber caído en cualquier otro equipo. Aquel verano de 2012 era agente libre, que es el eufemismo del deporte de élite para estar en el paro, o “en búsqueda activa de empleo“, que se dice ahora. Su agente recibió propuestas de varios equipos y la más interesante, tanto económicamente como por el rol que le ofrecían, resultó ser la del Barca, así que la aceptó. ¿Qué delito hay en ello?, me pregunto: ¿acaso debía declinar la propuesta por ‘respeto’ al club que le acababa de echar?

Durante la presentación le preguntaron por sus objetivos en Barcelona y respondió lo siguiente (cito textual): “Daré todo lo que pueda para ganar partidos y con ello títulos”. Es decir, exactamente lo mismo que responden todos los jugadores a la misma pregunta durante su presentación con el Madrid y el Barca, ya sea de fútbol o baloncesto. Luego vino la interpretación descontextualizada de sus palabras y el chascarrillo, todo muy injusto.

Durante aquella rueda de prensa, por cierto, también dijo lo siguiente: “Va a ser un poquito extraño (cuando me enfrente al Madrid), pero en esta vida solo quiero jugar al baloncesto, ya está”. A mí me parece intachable, chicos, qué queréis que os diga, nada que ver con Mirotic, que en cada declaración pública rezuma resentimiento e inquina hacia el club que le crió.

El papel de Xavi Pascual

Si el Barca apostó por Tomic en su día fue por la insistencia de Xavi Pascual, que le encanta jugar sistemas en estático para castigar desventajas 1×1 al poste, que resulta ser la principal virtud de Tomic, seguramente el center con más y mejores recursos ofensivos de la Euroliga en la ultima década (lógicamente la defensa nunca ha sido lo suyo). Ocho años después la historia se repite y Tomic, a quien el Barca no parece haber hecho ni ademán de renovar, se marcha con Xavi Pascual, en este caso al Zenit de San Petersburgo. удачи!

Doncic se irá, pero deja un botín

Real_Madrid_de_baloncesto-Luka_Doncic-Liga_Endesa-ACB-Euroliga_de_baloncesto-Baloncesto_182994319_24639868_1024x576Hemos sabido hace unos días que Doncic inscribió su nombre a última hora en el draft de la NBA, es decir, lo esperado. Tiene hasta el 11 de junio para echarse atrás, también podría ser elegido pero posponer su marcha, incluso podría ser abducido por extraterrestres, y tendríamos un caso para Mulder y Scully. Por poder, pueden ser muchas cosas, pero su marcha es con mucho la más lógica y probable, porque cada año más tarde que se marche a la NBA es un año más tarde que terminará el contrato de rookie y firmará EL CONTRATO.

Es ley de vida querer mejorar, aspirar a más, a la primera división del basket mundial. No se pueden poner diques al mar. Que el clásico egocentrismo de buena parte de la afición madridista, la que juzga el basket con las lentes del fútbol, no impida ver el bosque. El chaval, pese a su marcha, debe ser motivo de orgullo para el club, el mejor producto de la historia de la cantera, ha dado dos temporadas y media de gran baloncesto al primer equipo. Y, por cierto, y esta es la noticia, dejará dos millones de euros en caja en concepto de cláusula para liberarse de su contrato hasta 2021, uno de los secretos mejor guardados de la sección.

Margen de maniobra

Una cifra que sumaríamos a la masa salarial que libera y que, con la referencia de esa cláusula de rescisión , diríamos que no es poca, entre 1.5 y 2 millones de euros anuales. Con razón el Madrid fue, para nuestra frustración, tan tímido en el mercado el pasado verano, apenas tenía margen de maniobra con cinco contratos altos en nómina, los de Rudy, Llull, Ayón, Randolph y Doncic.

Sin embargo, la situación va a ser diametralmente opuesta este julio. Salvo importante recorte presupuestario, la sección contará con bastante dinero para salir al mercado, pues a lo de Luka habría que sumar la rebaja salarial en el nuevo contrato de Rudy, alrededor de 1-5 o 2 millones anuales menos respecto a lo que venía cobrando. Por otra parte, los dos únicos incrementos ya comprometidos no son especialmente faraónicos: la renovación de Campazzo, ya cerrada (2+2) y que implicará un aumento respecto a su ficha actual, suponemos que hasta el barrio del millón de euros, y la incorporación de Prepelic, que llega como agente libre y firma por dos temporadas con un salario ajustado, 500k euros anuales. Hablo siempre de cifras en bruto.

La ecuación para este verano sería la siguiente: bastante margen de maniobra para gastar y pocas necesidades imperiosas en la plantilla, con casi todos los jugadores bajo contrato garantizado, contando ya con la mencionada renovación de Facu. En otras palabras, mucho dinero a gastar en muy pocos fichajes, así que no es descartable que la sección, este año sí, se regale algún capricho. Pienso a botepronto en un alero y/o un ala-pívot, en función del final de curso de Randolph y Thompkins, que ambos finalizan contrato. Estamos en plena vorágine de competición, a dos meses aún de la apertura de la temporada de pajiplantillas, así que no seré yo quien abra la veda de nombres, eso os lo dejo a vosotros.

La continuidad de Thompkins y el sentido común

1512912817_102783_1512922481_noticia_normalEscucho en las últimas horas preocupantes rumores de diversa fiabilidad que apuntan a la salida de Trey Thompkins, que termina contrato en verano y al que el Madrid, cito textual, “sacrificaría”. La fábula no termina aquí, según la misma línea argumental, saldría “para hacer sitio a Shengelia”, que vendría en pack de dos, como los yogures, junto a Jayson Granger y su millón de euros NETO anual de salario garantizado para los dos próximos años (1.5 brutos en fiscalidad madrileña), del que Querejeta lógicamente está como loco por deshacerse. De entrada, la operación contradice los preceptos de la dirección deportiva de basket blanca de los últimos años: sentido común, continuismo en la confección de plantilla y contención financiera en fichajes (no cuento renovaciones).

Segundo, el rendimiento deportivo de Thompkins (medias de 10 puntos y 5 rebotes en Euroliga) justifica más que de sobra su renovación como ala-pívot RESERVA del roster. El paso al frente en su juego, junto al de Campazzo y Tavares, tres teóricos suplentes, ha mantenido a flote al Madrid durante los largos meses de ausencia de las estrellas. De su talento ofensivo nunca hubo dudas, su mejora este curso ha venido por la defensa y el rebote, ni rastro quedan de sus errores de concentración y fallos infantiles. Tanto así, que se ha convertido para Laso en un fijo en los finales de partido, incluso por delante de Randolph, una vez éste ha regresado de su lesión.

El factor humano

Luego están los factores personales y deportivos, también a tener en cuenta. Thompkins está totalmente integrado en el grupo, algo evidente en el lenguaje no verbal de la plantilla para cualquiera que frecuente el Palacio. Un aprecio del resto de compañeros, por cierto, que no se percibe de la misma forma en el caso de Randolph, más solitario e inexpresivo. Me cuentan que Trey se despidió entre lágrimas de emoción y agradecimiento a Laso cuando partió en octubre a EEUU a cuidar de su madre enferma, con un permiso sine edie del club.

Son el tipo de cosas que uno después tiene en cuenta a la hora de negociar una renovación, el dinero no lo es todo, y Thompkins aceptaría cualquier cantidad medianamente justa que le ofreciese el Madrid para renovar. Una cantidad que, a ojo de buen cubero, cifraría en unos números similares a los de su contrato actual, es decir, justo por debajo del millón de euros brutos anuales. Miro el mercado y no veo ala-pívots por un precio parecido que mejoren las prestaciones de Thompkins. ¿Acaso Anthony Gill podría salir de Jimki si los rusos no jugasen la próxima Euroliga? Ryan Kelly del Betis también tiene buena pinta. Nombres interesantes, sí, pero que no suponen una verdadera mejora en el puesto de 4 reserva.

Insisto en lo de reserva porque hay un condicionante en la confección de toda plantilla deportiva que se llama equilibrio salarial y que convertiría en disparate financiero aquello de romper el cerdito para fichar a Shengelia, al que aún le quedan dos años de contrato garantizados en Vitoria. Ya no sólo por el paquete Granger que viene con él, sino por la conveniencia de juntar dos gallos en un mismo corral. ¿Acaso piensa gastar el Madrid 6 millones de euros de masa salarial en el puesto de cuatro? El titular a día de hoy se llama Anthony Randolph, como tal cobra, hasta donde sabemos algo más de dos millones brutos anuales, y termina contrato este verano, pues finalmente el curso pasado renovó sólo por un año, de nuevo, hasta donde sabemos ¿Alguien se imagina a Randolph asumiendo un rol secundario con resignación y buena cara, como Thompkins estos dos años?

Para plantearse una operación de tantísimo dinero y repercusión como la de Shengelia, un movimiento tectónico, antes habría que decidir sobre Randolph. Y ese es un tema espinoso, techo altísimo, ciclotímico, aparece y desaparece como el Guadiana. Su rendimiento genera dudas razonables desde su mal final de temporada el curso pasado, pero su inmenso talento es indudable, diferencial en Europa, y bien merece la pena esperar a ver su final de campaña este año antes de tomar una decisión sobre su continuidad.