Gracias y hasta siempre: Felipe Reyes en cinco apuntes

El triunfo del trabajo

Felipe Reyes distaba de ser el mayor talento de su generación, la que a la postre lo cambió todo en el basket español, la del oro en el Mundial júnior de Lisboa (1999). Raúl López, Pau Gasol, JC Navarro y Germán Gabriel eran talentos naturales mucho más evidentes. Sí, Germán Gabriel, a quien el propio el seleccionador Sáiz de Aja veía como la estrella del grupo. Pero el talento es solo una parte del éxito, y en todo lo demás el dechado resultó Felipe. En fe, coraje, voluntad y trabajo. Fue así como convirtió una debilidad en fortaleza (tiro libre), como incorporó la zurda a su repertorio al poste y un interesante tiro de media distancia. Pasó de ser un reboteador aguerrido pero muy limitado, cuando aterrizó en Madrid, a dominar las pinturas ACB durante casi dos décadas, que será por lo que le recordemos.

Retirada a destiempo

A Felipe le han sobrado las dos últimas temporadas, una coda innecesaria a su gran carrera, y no creo que admitirlo (ni siquiera hoy) esté reñido con reconocer su enorme contribución a la causa. Ha estirado el chicle innecesariamente cuando ya no estaba para jugar y el club, por respeto, le concedió la indulgencia contra todo criterio deportivo. Ha sido un poco triste verle este año, el último, vestido de calle partido tras partido, pese a la plaga de lesiones en el equipo: Laso ha sido capaz de inventarse a Rudy de cuatro, a Thompkins de center y hacer debutar a Vukcevic antes que dar tiempo en pista al capitán. Lo recalco en este día porque tenemos la retirada de otras leyendas del basket blanco a la vuelta de la esquina y sería deseable que tanto el club como los jugadores tomen nota para evitar un deslucido capítulo final como el de Reyes. Porque una retirada a tiempo es una victoria, la última contribución a la causa.

MVP con 35 años

A Felipe le contemplan chorrocientos títulos colectivos con el Madrid y con España, reconocimientos individuales e hitos estadísticos, sobre todo en rebotes. Pero si tengo que quedarme con un logro en su carrera, con el más singular y valioso, el que le define, es ese MVP de la liga regular ACB en 2015, con 35 años. A esa edad algunos están ya retirados y otros, la mayoría, en el ocaso de su carrera. Como mucho te regalan un destello aislado en una final, para la que llevan todo el curso reservándose. Lo que no te dan es un jartá de puntos y rebotes cada fin de semana en una fase regular a 34 partidos. Pero es que Felipe se cuidó mucho y supo adaptarse a lo largo de su carrera. En 2015, en concreto, moduló el repertorio y el físico a la nueva realidad: ganó músculo y volumen para jugar de cinco y fajarse con gente más grande en la zona, una vez que había perdido buena parte de su movilidad.

Leyenda Supermanager

Me vais a disculpar, pero un freak de la Supermanager como yo no podía pasar sin despedir a una de las grandes leyendas del juego. Por su facilidad y consistencia para valorar durante muchos años, incluso cuando jugaba mal o estaba ya muy mayor, tengo a Felipe por uno de los mejores que ha conocido el juego, a la altura de otros mitos como Curtis Borchard o Shermadini. Lo comentaba esta semana con la cuadrilla con la que tengo una liga privada desde hace años: Felipe reunía todos los atributos para valorar fácil, reboteaba, sacaba faltas, jugaba cerca del aro y metía los libres. Un auténtico ventilador de estadística, con esa «jugada de cinco» como plato de la casa, un clásico: rebote ofensivo, falta recibida, canasta (2x) y tiro libre.

Dignidad de Vistalegre

Los títulos colectivos a Felipe le llegaron principalmente en Goya, con Laso, pero a esos contribuyó en general desde un papel secundario. Sus mejores años desde un punto de vista individual, el cenit de su carrera, fue en Vistalegre. Seguramente aquella etapa no nos trae ahora los mejores recuerdos, pero Felipe hizo de dique de contención, de garante de la dignidad de la sección en horas bajas, la diferencia entre llegar a una final, aunque se perdiese, y ver los playoffs por la tele. Porque de eso veníamos, de ver los playoffs ACB por la tele y ser el segundo equipo de la ciudad, no hacía tanto, en los últimos años en el Raimundo Saporta. Y este que escribe, que ya empieza a peinar canas, se acuerda de verlo en directo.

Y, creedme, viniendo del lodazal de mierda del que veníamos, aquel título de ULEB en 2007 (la actual Eurocup), me pareció el olimpo mismo del baloncesto. Recuerdo ver desde el gallinero de Vistalegre, con mi hermano y Turpin, la vuelta de la semifinal contra el Unics de los gemelos Lavrinovic. El Madrid tenía que remontar y Felipe se cascó aquel día 23 puntazos y 16 rebotes, para 35 de valoración. Una de las mejores actuaciones que he visto en directo en mi vida. Parad un momento, id a la ficha del partido y comprobad la chusta de roster que teníamos entonces. Comparadla con las plantillas del último lustro y pensad que Felipe lideró a aquella banda al título de algo. Respect eterno, capitán.

Williams-Goss y Heurtel: el valor del pájaro en mano

Percibo en los comentarios de la parroquia escaso entusiasmo sobre los fichajes de Nigel Williams-Goss y Thomas Heurtel. Que si el galo es «sopita recalentá», un descarte del Barca, que si a NWG «no le he visto nunca pero no me ilusiona», «otro americano random»… ¿Sabéis lo que os digo? Que apesta a ‘Complejo Mbappe’, a bernabeucentrismo, esa deformación madridista de la época de Los Galácticos, de cuando Florentino traía cada verano a la estrella mundial de turno (en fútbol) para vender camisetas y, de paso, reforzar al equipo.

El ‘Complejo Mbappe’ consiste en que al aficionado blanco desde entonces le deja frío todo lo que no sea fichar al galáctico de moda del verano (digamos Micic), previo culebrón retransmitido por fascículos en Marca. Un complejo que ya en fútbol suena ridículo y trasnochado, pero que en basket lo es mucho más, jugando el Madrid como juega en la segunda división (Euroliga vs NBA).

Y no hay mejor recordatorio de que somos segunda división que la fuga de talento allende el mar en los últimos meses. Campazzo, Mike James y Vildoza han cambiado la Euroliga por la NBA. Micic, el MVP, lo hará seguramente este verano y detrás suyo pueden ir Kevin Pangos y Wade Baldwin, que terminan contrato y dan prioridad a sondear sus opciones de mercado NBA, por eso no suenan para ningún equipo a este lado del charco. La ecuación es dramática: entre los que se han ido y se quieren ir suman 6 de los 12 mejores bases de la competición, incluidos los dos mejores, Micic y Facu.

Reposición de talento

Unos se van y otros vendrán, pensaréis, es ley de vida. Sí, pero la tasa de reposición de talento en la élite no va ni de lejos tan rápido como la fuga de los últimos meses. Además, muy concentrada en el puesto de playmaker, el más determinante en el basket FIBA moderno, al título de Efes me remito.

No, este verano no hay Mbappés en menú, y no es una cuestión de dinero. El mercado son habas contadas y no ofrece primeras espadas. Entiéndase la expresión «en mercado» referida a jugadores que terminan contrato o que militan en clubes de mucho menor presupuesto y por tanto susceptibles de vender por un transfer.

Para valorar los fichajes de Heurtel y Nigel en su justa medida hay que contextualizar, compararlos con la alternativa, es decir, con el resto de bases disponibles. Pragmatismo vs. realismo mágico. El resto del menú era: Pierria Henry* (Baskonia -> ¿Fener?), Thomas Walkup (Zalgiris -> Olympiakos), Stefan Jovic (Jimki -> ¿PAO?), Janis Strelnieks (CSKA ->), Corey Walden (Estrella Roja -> ¿Bayern?) y, tal vez, Milos Teodosic, con 34 palos y pagando transfer a la Virtus.

Fuera de carta, quedaría esperar a agosto y pescar entre aquellos que no encuentren acomodo en la NBA. Con suerte podría caerte un Pangos o un Baldwin de la vida, pero sin ella puedes verte a finales de verano buscando base titular entre las raspas, en el fondo del catálogo de agencias de representación. Y ese es un riesgo que el Madrid no creo que deba asumir en este puesto.

Por eso, dos conclusiones en clave Goya:

  1. Los fichajes atados de Nigel Williams Goss y Heurtel son una jugada bastante interesante en este contexto tan deficitario. Dejémonos de ilusión y galácticos que no existen y bajemos a la (dura) realidad. Con su llegada, el Madrid se asegura un verano tranquilo en la planificación deportiva, con los principales deberes ya hechos: va a ser el equipo Euroliga que más mejore su puesto de base respecto al curso pasado. Esta, y no otra, debería ser la conclusión principal de estos fichajes.

    Y se va a conseguir a un precio justo, que tampoco está el horno para bollos, sin pagar dinero en traspasos, puesto que ambos llegan como agentes libres. El fichaje de Heurtel está amarrado desde navidad y los aprox. 750k netos / año que va a cobrar y se acordaron entonces se han quedado seguramente un poco desfasados en favor del club. El valor actual de mercado del jugador, rehabilitado para la élite en Asvel y dada la escasez de bases, lo situaría a ojo de buen cubero un 20-30% por encima de esa cifra. Es el premio del Madrid por haber asumido en su día el riesgo de comprometerse a tanto tiempo vista con un jugador en sus horas más bajas.

    Por otro lado, la operación de Williams-Goss supone un ahorro sensible respecto a las cifras en que se ponía Pierria Henry, objetivo original, pero con el enorme hándicap del derecho de tanteo. En concreto, unos 500k euros era lo pactado inicialmente con Querejeta para renunciar al tanteo (acabó pidiendo mucho más, tras la marcha de Vildoza), y un salario anual para el jugador en el barrio de los 1.2M netos anuales, 200k más de lo que finalmente firma Nigel. Si lo traducimos a masa salarial bruta, que son los términos en que solemos hablar en España, los dos años de NWG saldrán por unos 800k menos de lo que hubiese costado Pierria, a sumarle esos 500k de compensación que te ahorras. Es decir, 1.3M de diferencia en dos temporadas para jugadores de nivel a priori similar, con la única desventaja de que Nigel es extracomunitario y Pierria ya no. Un buen pico, que dará margen para operaciones pendientes en otras posiciones del roster.

  2. Laprovittola, tras todo lo llovido, puede dar otro pelotazo este verano. A pesar de sus defectos, que nos ha dado tiempo a aprendérnoslos de memoria, ya me diréis dónde van a encontrar los equipos Euroliga en este mercado deficitario un base generador, MVP de la ACB hace solo dos años, con experiencia en todo un Madrid y que encima ha firmado un final de temporada curiosón (hasta su lesión). ¿Atenas?

Colorín colorado, este annus horribilis se ha acabado

Hasta aquí la temporada del Madrid de basket y, ¿sabéis qué os digo? Que en cierto modo supone casi una alivio, porque ha sido un dolor de muelas. Con algún arrebato de orgullo puntual, como la serie de cuartos frente a Efes, pero un dolor de muelas al fin y al cabo. Quizá la temporada menos ilusionante de la era Laso, y no precisamente por su gestión, que ha sido impecable, obligado a sacar conejos de la chistera casi cada semana.

La final ACB se acabó en el tercer cuarto el domingo y la decidió Cory Higgins. El segundo partido solo fue un epílogo innecesario, un «chou», como dijo Laso en un tiempo muerto. Una coda para mayor gloria de Mirotic, que hizo lo que mejor sabe, inflar estadística con el rival ya en la lona. Habrá quien se consuele con la excusa de las lesiones y la mala suerte, pero el Madrid post Campazzo está a un abismo del Barcelona, a las dos finales desde que se fue me remito.

86 partidos, que ya está bien, 86 partidos de engordar para morir desde que se pirase el argentino, que era medio equipo. Su marcha alteró el equilibrio de poder en la ACB y el club, por ahorro, por autosuficiencia, decidió sencillamente no fichar, no buscar un sustituto, ni intentarlo siquiera. Contra otro Barca, el de hace 4-5 años, hubiese servido, pero no contra este, ni cerca. Fue un tirar la toalla antes de arrancar la temporada, resignarse a que pasase lo que ha pasado, que es lo normal. Y mira que Facu avisó con tiempo, en mayo, que no pilló por sorpresa al club como lo de Tortuga Deck.

Una decisión de un cortoplazismo financiero que pasados los meses todavía no me explico, como si la sección no palmase 20-30 millones todos los años sin que eso suponga un problema. Ha sido un tirar al retrete la temporada de una sección de unos 40 millones de euros de presupuesto anual por no gastarte 1-2 millones en el sustituto de un jugador cuya marcha deja 6 kilos a plazos…

Capacidad de regeneración

El Madrid ha hecho gala durante años de una épica capacidad de resiliencia, de enjuagar las marchas a la NBA y las lesiones con los recursos propios de la plantilla. Los que han quedado este curso, entre fugas y lesiones, han dado la cara en la medida de sus posibilidades, quizá incluso por encima. Se han salvado los muebles, pero la épica tiene un límite, y la regeneración requiere de unos mínimos mimbres previos que ahora no hay.

Me ha dado por revisar lo que publiqué aquel 20 de noviembre, a la marcha de Facu: entonces temí estar siendo demasiado duro o agorero, pero no…

Esta fuga es un torpedo en la línea de flotación del equipo, cuyas opciones de títulos este curso se reducen dramáticamente sin una de sus dos estrellas

¿Y qué va a hacer el club ahora? Nada. La intención es no fichar, y mejor que nos hagamos a la idea cuanto antes, para no seguir perdiendo el tiempo pajeándonos con los descartes del mercado NBA. Una decisión decepcionante para el aficionado pero no por ello sorprendente, en línea con la muy conservadora política de despachos de la sección en la era Laso, fiándolo todo al continuismo

Lapro y Alocén, la nueva ralidad: el Madrid se va a pasear por Europa con una dupla de directores digna de media tabla en la ACB. Laso es un contrastado gestor de bases, pero milagros a Lourdes

Lesiones y lesiones

Si la marcha de Campazzo cambió el equilibrio de fuerzas ACB, las lesiones fueron la puntilla. La de Randolph un enorme infortunio, claro está, pero la mayoría del resto han sido musculares en jugadores bien entrados en la treintena, así que previsibles en cierto modo.

Llull, por ejemplo, se ha perdido 31 partidos de la temporada (el 36%), y de los que ha podido jugar unos cuantos lo hizo forzando, como esta semana, y por tanto mermado. Lleva tres temporadas igual, así que no nos puede coger por sorpresa, y camino de los 34 no va a ir a mejor. Tres cuartos de lo mismo pasa con Carroll y Rudy, que se han perdido 17 y 29 partidos, respectivamente, entre lesiones varias y descansos. Los tres, por cierto, han firmado calamitosas actuaciones en la final ACB, sin paños calientes.

Con este panorama, lo que le ha quedado al Madrid en la temporada, siendo realistas y dejando la testiculina y el escudo al margen, es luchar por meterse en finales nacionales e intentar la sorpresa. Pero ya no como favorito sino como aspirante, por primera vez en más de un lustro. A las finales se ha llegado, así que la temporada no es de suspenso, pero tampoco ha habido sorpresa, ni cerca: se han perdido sin paliativos, por el sencillo motivo de que el Barca es ahora mejor, manque pese.

Señales de desgaste

Las señales están ahí desde hace tiempo, para quien las quisiera ver. Dejar de ser el equipo a batir no sucede de la noche a la mañana por un puñado de lesiones, es una transición cocida a fuego más lento de lo que parece.

La temporada pasada el equipo era ya muy dependiente de Tavares y Campazzo, que tapaban muchas miserias, mientras a su alrededor se hacía un vacío cada vez mayor, principalmente por la complacencia y el desatino de la directiva en mercado desde que se ganase la Euroliga de Doncic en Belgrado (2018). Se confundió continuismo con dejadez: los jugadores envejecen y las estrellas se apagan. Reconocer la trayectoria de leyendas del club no está reñido con admitir su decadencia según les caen años encima. La lealtad no gana títulos y hay maneras muy dignas de rendir tributo sin ficha en el primer equipo.

Una dejadez directiva en Goya que contrasta con el empuje del Barça, más ambicioso en mercado, como corresponde al perseguidor, y tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió. En verano de 2019 FCB dio un golpe encima de la mesa, fichando a dos titulares del quinteto ideal Euroliga (Higgins y Davies) y a dos jugadores de clase media NBA (Mirotic y Abrines). Todos en su edad prime. El curso pasado no cuenta, que se cerró en falso por el covid: este ha sido el primero con ese plantillón ensamblado, y el resultado salta a la vista: nos han pasado por la derecha.

¿Diferencia de presupuesto? El Barca gasta un poco más en plantilla, sí, pero la diferencia dista de ser abismal. De hecho, a comienzo de curso los presupuestos eran casi idénticos, hasta la marcha sin cubrir de Facu, que supuso desinvertir como 3 millones de masa salarial. Por favor, no nos agarremos a ese viejo complejo colchonero de la inferioridad presupuestaria para evitar hacer un poco de autocrítica. No comparemos solo presupuestos, sino la forma de gastarlos, que nadie obligó a JCS a firmar más de 4 millones por dos años a Laprovittola o a renovar a Felipe para vestirse de calle. El éxito del Barca no viene de una diferencia presupuestaria abismal sino de la apuesta por un núcleo de jugadores en su edad prime y sin riesgo de fuga NBA. Mientras, el Madrid se agarraba al continuismo, al realismo mágico de la resiliencia y las vacas sagradas.

Estamos ante un verano clave en los despachos. Toca un cambio de rumbo en la toma de decisiones, apostar por el rendimiento esperado a futuro y no por el pasado, el cariño y la lealtad. No voy a bajar hoy al detalle de los nombres de salidas y fichajes deseables, ya habrá tiempo, sino a recordar que de la autocrítica de que sea capaz el club, y del acierto y la ambición que muestre este verano depende evitar que se consolide un cambio de ciclo en el basket español, con el Barca como dominador y el Madrid a rebufo.

Garuba y Llull enseñan el camino a la final

El Madrid está en la final ACB, así dicho puede sonar a poco, lo esperado, lo que se viene repitiendo desde hace años. Pero este no ha sido un año normal, sino uno accidentado, de fugas y lesiones, con una plantilla coja, de retales, abuelos y júniors.

Y en estas circunstancias llegar a la final ACB era el objetivo, el exigible, el mínimo que marca el aprobado del equipo en el curso, igual que lo fue clasificarse para top8 Euroliga o para final de Copa. En años previos esos objetivos pasaban por llegar a F4 y revalidar título ACB, pero la vida ha dado muchas vueltas en el Madrid el último año, no siempre para mejor, y ha tocado reajustar objetivos. Hoy celebramos esta clasificación como un triunfo.

Visto en perspectiva, hubiese supuesto una pena quedarse fuera de la final ACB tras semejante fase regular. Ahora bien, el tercer partido de semis fue un parto, dominado por los blancos, sí, pero nunca llegó la ventaja a doble dígito como para soltar esfínteres. Y no llegó porque Valencia es un equipo notable, un hueso. Sí, lo es pese a que su curso deje cierta sensación de oportunidad perdida, con el presupuesto más alto de su historia (24,7 millones) y una plantilla de quilates, pero fuera del top8 y de la próxima Euroliga por una cagada en casa contra Olympiakos, y fuera de la final ACB eliminado por un Madrid en cuadro.

El regreso de Llull

Un Madrid en cuadro… pero que ayer recuperó a Llull. No porque estuviese completamente recuperado de su enésima lesión muscular, sino por sus cojones serranos, porque forzó para jugar. No se le esperaba hasta la final, con suerte, pero ayer se vistió de corto para dar un balón de oxígeno al equipo, que solo con Alocén y Núñez no alcanza ante rivales Euroliga, como quedó bien claro el martes en la Fonteta. Son las cosas que tiene Llull, esta fe inquebrantable y un compromiso a prueba de bombas, por las que le queremos tanto aunque también nos haga sufrir a menudo.

Metió algunos tiros valiosos, repartió 5 asistencias y dirigió con un aplomo que a Alocén todavía le falta en duelos de estas alturas. En descargo del maño cabe puntualizar que jugó tocado. Sea como fuere, y dada la exigencia e igualdad del partido, queda la sensación de que sin la reaparición sorpresa de Llull el finalista sería Valencia.

La mera presencia del balear imagino que desbarató los planes de Ponsarnau, de volver a cargar el ataque sobre el puesto de base blanco, castigando el flanco débil: las piernas cansadas de Alocén y la bisoñez del júnior. Puede que Llull haya tenido alguna actuación mejor este curso, pero seguro que ninguna tan valiosa. Fue la de ayer sin duda su mayor contribución al equipo esta temporada.

Usman se estrena como clutch

Pero la estrella fue Garuba, una vez más, y van ya varias en los dos últimos meses, sobre todo en partidos importantes, pregunten al Efes. 16 puntos, 14 rebotazos y esa hiperactividad marca de la casa que condiciona el juego en ambos aros. Un triple por aquí, una ayuda defensiva, el primero que abre los contraataques, un cambio de emparejamiento… son muchas cosas las que aporta y no todas aparecen en la estadística. Para colmo, ayer encima fue el mejor en la recta final, con seis puntos en los dos últimos minutos.

Es brutal el ritmo al que crece su influencia en el juego semana a semana: qué evolución, señores, qué nivel, qué intensidad y qué bemoles. Se ha erigido en el andamio que sostiene al equipo en su frágil equilibrio, el que evitó que se desmoronase a la espantada de Tortuga y la lesión de Trey, que en condiciones normales hubiesen supuesto la estocada definitiva.

Creo que no somos conscientes de lo que está consiguiendo con 19 recién cumplidos, que nos acostumbramos mal con Luka y no apreciamos el valor de las cosas. Estamos ante la eclosión del jugador joven español más importante en un lustro y encima canterano del Madrid, cómo para no sacar pecho. Dudamos en la primera mitad de curso, pero mirad, al final se va a ir a la NBA consagrado, bueno, todo lo consagrado que se puede ir uno ahora salvo que te llames Doncic, en esta época en que las fraquicias solo draftean prospects de 19 primaveras. Lo dicho: valorémosle como merece y disfrutémosle, que ya nos queda muy poco.

A Pierria muerto, Nigel puesto

Giro de guión en el puesto de base titular. La operación Pierria Henry, que en abril se diese por hecha, acuerdo mediante por 500k para que Baskonia no entrase al tanteo, se ha complicado y el Madrid desiste ahora de su incorporación.

Querejeta ha cambiado de idea, no se limitará a intentar sacar ganada sino que tratará de retener al base con el dinero ingresado por la salida de Vildoza (alrededor de 1.6M€). Recordemos que Henry es ya este año la ficha más alta de la plantilla vitoriana, junto a Giedraitis, y su inminente pasaporte Cotonou aporta un valioso margen de movimiento en mercado al equipo vasco.

Si Baskonia va con pasta, le sumamos el derecho de tanteo y la diferencia de fiscalidad, acometer el fichaje de Pierria sin acuerdo con Querejeta supondría al Madrid un ojo de la cara, seguramente más de lo que vale el jugador (que ya es bastante), y entrar en una guerra de guerrillas como la del Barca por Hanga en su día, que no beneficia a nadie. Además, al factor precio había que sumarle la incertidumbre, puesto que el base no cierra la puerta a la liga de su país (NBA). Los Wolves se interesaron por él a finales de abril y la cosa no cuajó por la cláusula de salida de Baskonia, pero como agente libre este verano podría cambiar la historia.

Y no está el Madrid como para asumir riesgos en el fichaje más importante de cara al próximo curso, la incorporación de un base titular que acompañe a Heurtel y Alocén. Por eso ha girado el timón hacia Nigel Williams Goss (191cms, 26 años), que firmaría por las dos próximas temporadas. Una operación más sencilla y segura, sin el incordio y sobreprecio del derecho de tanteo, puesto que el jugador acaba contrato en el Lokomotiv, adonde llegó a mitad de este curso tras año y medio de ostracismo absoluto en Utah, haciendo la goma entre el primer equipo y la Liga de Desarrollo.

Y esta es otra de las claves de la operación. Tras las espantadas de Campazzo y Deck, y previamente la de Chacho, el Madrid no quiere juegos, la certidumbre se ha convertido en uno de los principales valores de mercado. El club da prioridad a jugadores sin aspiraciones NBA, y una de las mejores garantías es que estén ya de regreso a Europa tras una mala experiencia allende el mar. Poirier y Tavares cumplen ese patrón. NWG también lo cumpliría: recordemos que antes de su aciago paso por los Jazz, brilló en Europa jugando para Partizán primero y Olympiakos después. ¿Os acordáis cuando nos metió 23 puntos en El Pireo?

¿Mejor o peor que Pierria?

Precisamente porque le conocemos de verle en Europa, podemos calibrar el posible impacto de su fichaje. Tiene un nivel similar al de Pierria, aunque perfiles tácticos diferentes. Henry mejor defensor, más atlético y manos rápidas, Williams-Goss mayor talento ofensivo: más puntos y bastante mejor muñeca, más killer.

Pierria pasa mejor en estático, no en vano lideró la Euroliga en asistencias por partido este curso. Pero no confundamos asistir con dirigir: Henry acapara demasiados segundos de balón para mi gusto, pierde algún balón más de la cuenta y su selección de tiro es a veces discutible. NWG no te va a acabar un partido con 12 asistencias, pero te va a ordenar sistemas, a cuidar mejor el balón y anotar más puntos. Lo dicho, perfiles distintos.

Seguramente el de Pierria sea más complementario con Heurtel, pero en la vida no siempre se puede elegir: el riesgo y precio de su operación no salía a cuenta. Particularmente veo el vaso medio lleno: el Madrid se ha movido rápido para evitar quedarse a mitad de verano compuesto y sin novia, y ha encontrado la mejor alternativa viable en un mercado reducido, dado que casi todos los mejores bases y combos del continente quieren probar suerte en el mercado NBA en julio-agosto (Wade Baldwin, Jordan Loyd, Vasa Micic, Larkin, etc). Williams Goss es un enorme talento, y con 26 años seguramente con más recorrido a medio plazo que Pierria. Bienvenido sea.

Poirier ya impone su ley en Goya

Advierto, antes de arrancar, que este intento de crónica se circunscribe a los primeros 35 minutos de partido. Después, lo confieso, cerré la tapa del ordenador y me abracé a Morfeo. Se me escapa el motivo de agendar un partido de baloncesto un lunes a las 22h de la noche, como no sea para animar a la prole a dejar ya puesto el lavavajillas en horario valle de tarificación eléctrica.

Dicho lo cual, el Madrid pasó por encima del Gran Canaria, cuyo triunfo ha sido clasificarse para playoffs en un año tan turbulento. La bronca anoche entre Albicy y Balcerowski es el último episodio del sainete. Tres minutos aguantaron los insulares en partido, después llegó un parcial de 24-0 que convirtió el resto de la velada en un mero campo de pruebas. Y en ese destacaron los fichajes de mitad de curso…

Alex Tyus se ha puesto las pilas, es oficial. Aquello de que llegaba en forma cuando fichó por el Madrid porque venía de estar jugando se ha demostrado una milonga: ha necesitado meses para alcanzar un pico de forma física y entrar en la dinámica exigente y competitiva propia de un equipo Euroliga, que se parece a la de Galatasaray como un huevo a una castaña. Con esto no quiero decir que Tyus se haya metamorfoseado en Kevin Garnett, sino que nos puede hacer un apaño en playoffs jugando como ala-pívot junto a Garuba. Su posición natural, pese a sus 203cms, es la de pívot, acorde a su escasísimo rango de tiro, pero alinearle de 4 es la solución de circunstancias que se ha sacado Laso de la manga ante la baja de Trey, Randolph y la fuga de Tortuga.

Tácticamente es un giro de 180º. Pasar de tener el puesto de ala-pívot con mejor tiro exterior de la Euroliga a tener seguramente el peor, eso sí, con más defensa y rebote. Son las cartas con las que nos ha tocado jugar el final de esta temporada tan aciaga… El último bache es el positivo por covid de Abalde y Felipe, que se perderán al menos la mitad de estos playoffs de formato recortado. Lo del capitán resulta deportivamente intrascendente, pero lo del gallego no: otro palo en la rueda de este curso aciago en lo que a salud se refiere.

La otra incorporación de mitad de curso que brilló anoche, como todas desde que llegase, es Vincent Poirier. Un recordatorio de que cuando te gastas los cuartos y fichas jugadores contrastados normalmente rinden acorde. No jugó ni un pimiento en sus dos temporadas NBA, pero se ve que tampoco desaprovechó el tiempo o se dejó llevar. Físicamente está primoroso y ha mejorado técnica respecto a cuando salió de Baskonia, que ya era un gran jugador. Ha incorporando un tiro de media distancia realmente fiable, solo hay que verle en las rondas de calentamiento o sesiones de tiro, es una máquina de repetición desde 5 metros. Un recurso interesante para, tal vez, hacerle coincidir con Tavares más adelante en playoffs, cuando la carretera se empine de verdad.

Una vez el caboverdiano se ponga en forma, que anoche se le vio todavía renqueante, está llamada a ser la mejor pareja de pívots de la Euroliga en un lustro, el equivalente al Micic+Larkin de la pintura. Las Torres Gemelas de Fuente del Berro. Una pena que el puesto de pívot no sea tan intercambiable ni decisivo como el de base en el basket actual. De todas formas, son un pepino se mire como se mire, la piedra alrededor de la que construir un equipo para volver a la F4. Después de haber tenido atado Zizic y haber tanteado a Hernagomez, Reynolds o Booker (jugadores interesantes pero de una dimensión inferior), la suerte nos ha sonreído esta vez en el mercado, poniendo a Poirier a tiro a mitad de curso, coincidiendo en tiempo con la marcha de Tortuga y el chute económico que dejó en caja. Un fichaje estratégico, de 27 años, comunitario y ya espantado de NBA. Un motivo para la ilusión en este año aciago.