Carlos Alocén, ADN madridista

EH6bVW2WkAMMBJxNo le prestamos demasiada atención en verano porque somos unos yonkis del cortoplazismo y este era un fichaje a medio plazo: 150k por los derechos de Carlos Alocén. Progresa adecuadamente y nos lo ha tenido que recordar con su estupenda actuación en la victoria maña sobre el Barca este domingo. Por cierto, su primer servicio a la causa madridista, alejando a los de Pesic a dos partidos ya de distancia en la clasificación ACB. Buena forma de cerrar una semana complicada en la casa blanca, tras el meneo en Estambul. 9 puntos y 9 asistencias del chaval, que a sus 18 añicos dirigió con mano de hierro al equipo, hoy con extra de minutos por la baja de San Miguel.

 

Os recomiendo verle jugar y no quedaros en la estadística: el boxscorismo, esa enfermedad del basket en el siglo XXI. A Alocén no suele hacerle justicia, no refleja intangibles en los que destaca como defensa, empaque al timón para su edad o contención de errores. Es justo lo contrario que algunos otros, maestros del maquillaje, que tenemos en mente y no hace falta nombrar. ADN madridista. Y qué mejor prueba de que la temporada de Alocén está por encima de su estadística que ese segundo puesto en la tabla de su Zaragoza, con balance 5-1 y medio pie en la Copa.

Barreiro Mirotic Zaragoza Barcelona ACB
Por cierto, interesante el proyecto que han montado allí, plantilla equilibrada que combina veteranía (San Miguel y Fran Vázquez), anotadores con experiencia ACB (Seeley, Benzing, Seibutis) y jóvenes con margen de mejora (Alocén, Barreiro, Hlianson y Krejci). Además de Alocén, muy buen curso del canterano blanco Jonathan Barreiro, que llevaba un par de años algo estancado y este curso está dando el paso al frente. Doncic nos acostumbró tan mal que dar el stepahead entre profesionales a los 22 años que tiene Barreiro nos parece ya casi tardío. Reboteador consistente y físicamente un tanque para el puesto de alero, su mejora viene por la consistencia en el tiro y el conocimiento de juego. Es decir, horas de vuelo y de entrenamiento, receta conocida que se cocina a fuego lento. No me consta que el Madrid guarde derechos sobre él. Habrá que seguirle la pista, sobre todo dada la carestía de talento en su puesto en Europa, aunque de entrada no le veo nivel para el roster blanco, lo cual no quita que sea un orgullo ver a canteranos del club crecer y asentarse en la ACB.

Me detengo en el Zaragoza-Barca porque lo del Madrid en Goya ha sido un trámite, poco más que un entrenamiento con público. A destacar la actuación de Tavares (16 puntos), intrascendente dado el rival, el Manresa, pero importante para frenar su preocupante involución de las últimas semanas, máxime cuando parece un problema de confianza y ansiedad más que de estado físico o juego. Destacado también Gabi Deck (18 puntos), que a la chita callando se está convirtiendo en pieza de peso en la rotación de Laso, tanto en ACB como en Euroliga, tanto de alero como de ala-pívot, tapándole las miserias a Randolph, que termina contrato y haría bien en irse poniendo las pilas si quiere seguir.

Naufragio total en Kaunas

Laprovittola Tavares Zalgiris Real Madrid EuroligaDe crucero por el Báltico. En ese plan viajó el Madrid a Kaunas y, claro, así le lució el pelo: naufragio total. Zalgiris, que había comenzado la temporada haciendo amigos, le pintó la cara, quizá no en lo holgado del marcador, pero sí en intensidad, concentración y sensaciones, sobre todo en un último cuarto (+16). Mención especial a Zach Leday, que había sumado 4 de valoración en las dos primeras jornadas y subió 35 emparejado con Tavares y Mickey. Y aquí me detengo, porque el arranque de curso del caboverdiano (pretemporada incluida) empieza a ser de mear y no echar gota, sangrante tras su mega renovación en verano.

No es un problema de estado físico, como Ayón en su día tras el pelotazo de 2016, que apareció empachado a tacos y enchiladas. Tavares se ha machacado este verano, nos lo ha narrado por Instagram, su problema es que parece haber retrocedido dos años en conocimiento del juego, con la única diferencia de que ahora se sabe cuidar de faltas innecesarias. Está torpe, desafortunado en sus decisiones en pista, hace las cosas medio segundo tarde. Y si el jugador que más diferencias debe marcar de la plantilla no está, cuesta bastante más sacar los partidos con holgura, por mucho Madrid que seas, y a domicilio en Euroliga jugar al cara o cruz es jugar con fuego.

Pasa también factura la ausencia de Thompkins, ya independientemente del motivo, porque no hay reserva fiable en el puesto de alapívot para partidos exigentes. Felipe no está ni de lejos para estos trotes, salió 3 minutos y medio y ya se hicieron largos. Randolph fue junto a Causeur el mejor en Kaunas, pero se tuvo que ir a 30 minutos y, sobre todo, jugar el final del encuentro. Y ahí no es de fiar, de hecho, debe ser el jugador de menor IQ de la plantilla, en dura competencia con la versión 2019/20 de Tavares. Con 3 minutos por jugar y 4 abajo, sin apenas margen de error, Randolph regala a Zalgiris un balón y comete a renglón seguido una falta estando en bonus, al base rival a 7 metros y sin la menor ventaja.

Sin Facu cuesta el doble

Otro hándicap resultó la ausencia de Campazzo en la primera parte por sus 2 faltas en los primeros 50 segundos. Sin su metrónomo el equipo fluye la mitad, y ya fue a remolque todo el duelo, eso que Laprovittola cumplió el expediente, que no es poco decir en su caso en Euroliga. Se quedó, de hecho, un día propicio para que se reivindicase en Europa: rival de zona media y con el base titular fuera de juego por faltas desde el inicio. Pero de donde no hay no se puede sacar y Lapro no deja de ser un fichaje de andar por casa a efectos continentales, para echar una mano. En verdad, casi nada funcionó en Kaunas: solo 73 puntos anotados y -9 el rebote, aunque esto último cada sea menos noticia. Rudy acumula 2/12 tiros en los dos últimos encuentros europeos, se echaron en falta minutos de Carroll en la segunda mitad y Llull se quedó en aprobado raspado lo que, de nuevo, cada vez es menos noticia. No siempre van a estar los viejos rockeros para apagar los fuegos…

No es grave la derrota, el balance de la temporada se queda 8-1, que muchos ya quisieran, pero en Euroliga las sensaciones no son óptimas, en puertas de visitar Estambul la semana que viene. Costó un mundo sacar la semana pasada el partido en casa contra Maccabi y esta se pincha en Kaunas, la salida más propicia del calendario las últimas temporadas. La inercia del Mundial ya se está perdiendo, sabíamos que este momento llegaría, y es ahora cuando empieza la temporada de verdad.

El Madrid presenta credenciales en Europa

Campazzo fenerbahce Euroleague Real MadridApenas han pasado seis semanas y lo que de entrada nos pudo parecer una mera apuesta por la continuidad, decepcionados entonces por los grandes nombres de mercado que se habían escapado, va camino de convertirse en uno de los movimientos clave de la sección de los últimos años. Hablo de la renovación de Campazzo por cinco temporadas, estampada justo antes del Mundial, aunque fraguada durante meses, y que garantiza de blanco al que bien puede ser el mejor jugador de Europa a día de hoy, si tenemos en cuenta ambos aros.

Empiezan a ser muchas coincidencias: su final ACB (MVP), su Mundial (líder del finalista), su Supercopa (MVP) y su arranque de Euroliga hoy, dominando a todo un Fenerbahce, haciendo parecer a Sloukas un basecillo chuchero. Acabó Facu la velada como el más valorado con 24, pero la estadística que mejor describe su partidazo es el parcial: +22 el equipo en sus minutos en pista, en un partido decidido por solo 4, lo cual, por cierto, deja en bastante mal lugar a Laprovittola, del que también hablaré.

Resulta de una ceguera inexplicable que Euroliga no haya incluido a Campazzo en su lista de 10 candidatos al MVP de la temporada o que su precio de partida en la Fantasy (el equivalente a la Supermanager) estuviese por debajo del de Scottie Wilbekin o Pierria Henry, entre otros. En Goya sí lo tenemos claro, es el general al mando, avalado además por el nuevo equilibrio salarial de la plantilla, que le convierte en el mejor pagado junto a Tavares, por delante ya de Llull, relegado este año a un rol secundario. Útil pero secundario, como refleja la rotación de este primer gran partido del curso: 14 minutos y 2 tiros de campo faltando Carroll.

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Randolph y Taylor se ponen de largo

Puede que a Facu le llegue en algún momento la cuesta de enero, como el año pasado, máxime tras un verano sin apenas descanso por el Mundial. Cuando eso pase, le volveremos a recetar descanso ACB y una Wonderbox casa rural, pero mientras dure la fiesta el Madrid va a ser muy difícil de batir, porque detrás del argentino hay un bloque extenso y rodado, que cuando no te juega bien uno te responde el otro. Hoy le tocaba a Randolph, tras un arranque de curso deleznable, pero que es ponerse en la camiseta el parche de la Euroliga y entrar en combustión. Es su competición fetiche, me recuerda un poco a Bourousis, que la ACB no le ponía, ni se molestaba por disimular, pero en que sonaba el ‘I feel devotión‘ se untaba las pinturas de guerra. Randolph en Europa es un reloj: 15 puntos, 5 rebotes y todo un trabajito atrás, soberbio ese robo a De Colo a falta de un minuto y con el marcador en el aire.

El tercer ariete resultó mechitas Taylor, superado por momentos por De Colo en defensa, para qué negarlo, pero tórrido en ataque, 8 de 9 campo, en parte por acierto, claro está, pero principalmente por una selección de tiro y un juego sin balón exquisitos. Quién le ha visto y quien le ve, de aquel atleta temeroso y con malas manos que llegó a Madrid en 2015 a uno de los mejores aleros del continente, batiendo desde el rol más deslucido de la rotación blanca. Una de las obras maestras de Laso. ¿Os acordáis de que nos moríamos de la envidia cuando el Barca rompió el cerdito para fichar a Hanga en el mismo puesto y el madridismo tuvo que conformarse con “el sueco este de las mechas”? No sé vosotros, pero yo hoy no le cambiaba por el húngaro ni con tres pelotis del Montesa encima.

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Laprovittola, fundido a negro

La diferencia final, solo 4, no refleja del todo la sensación de somera superioridad blanca, que metió una marcha más siempre que se estrechó el marcador, en fin, presentando credenciales como serio aspirante al título un año más. Si Fenerbahce se mantuvo en el partido fue principalmente por los nuevos, los propios y los ajenos. Me explico: el debut de De Colo no defraudó las expectativas, 22 puntos de la nada, en acciones de 1×1 y sin ventaja, puro talento. Perdió 7 balones, eso sí, y se fue a casi 36 minutos, una burrada teniendo en cuenta que los turcos viajaron sin bajas en el juego exterior. También debutó Derrick Williams, sustituto de Nicolo Melli, que no se sentó ni un solo segundo: los 40 minutos enteros se casó, en su caso propiciados por las bajas de Vesely y Lauvergne. Le dio tiempo a a meter 19 puntos, con 9 triples lanzados, una salvajada para un alapívot. Como digo con Mirotic: si ha venido a tirar triples, me quedo más tranquilo.

Y al marcador ajustado contribuyó también nuestro Laprovitola, en modo fundido a negro, que de repente recordó a aquel que naufragó en Baskonia porque la Euroliga le venía grande. No hizo nada bien contra Fener: lastimoso en la dirección, en defensa y en el cuidado del balón (4 pérdidas) hasta -8 de valoración individual, que se dice pronto, y -18 el balance del equipo bajo su batuta. Una hipoteca cada uno de sus minutos en pista. Sorprende un poco, porque había transmitido sensaciones interesantes tanto en el Mundial como en el arranque de curso, pero este debut Euroliga es una hostia de realidad con la mano abierta. Por el momento tiene crédito, confiamos en que no pase de un Déjà vu por aquello de la adaptación. Los jugadores no son una foto fija, sino que se curten y evolucionan, Lapro no tiene por qué ser menos, aunque mentiría si negase que su debut me deja con la mosca detrás de la oreja.

El Madrid marca territorio: quinta liga de la era Laso

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El Madrid sigue siendo el mejor equipo del país. Que el Barca haya mejorado y acortado la distancia es una cosa, que el trono esté en debate es otra. La final ACB despeja toda duda por el momento, justo 3-1, con relativa claridad (que no facilidad) y cuarto título en cinco años, con el interludio de Valencia. Una serie que viene, además, a refrendar la apuesta estratégica de la sección por Campazzo y Tavares como referentes en el medio plazo, MVP de la serie el primero y diferencial el segundo, devastador este viernes y a punto de renovar por un lustro.

El título, decidido en una final sin demasiada incidencia arbitral, sirve también para cicatrizar algunas heridas, más institucionales que deportivas. Estaba el ambiente cargado tras el episodio de la Copa, de precedentes arbitrales y órdagos, vistos en perspectiva, quizá un poco sobreactuados. Me quedo con el epílogo, la entrega del trofeo que esta vez sí pudo realizarse con normalidad en el centro del Palau. Tampoco necesitó el Madrid un gran cuarto partido para finiquitar la serie. Es mejor equipo, sobre todo a 5 encuentros, fue simplemente cuestión de cerrar las dos vías de agua abiertas, Heurtel y el rebote, y acabar el Barca desarbolado, pidiendo la hora, desesperado con Tavares.

La defensa de Heurtel

Paradójicamente, el antídoto para el base francés, el azulgrana al que mejor baloncesto hemos visto en los últimos años, vino de su propia bancada, yayo Pesic, empeñado en señalarle como culpable hasta del hambre en el cuerno de África. Un tiro al pie en las opciones del Barca al título: se tienen cruzados y no parece que haya solución, sólo puede quedar uno este verano. La bronca que recibe el jugador en la segunda parte es de época, desproporcionada respecto al ‘pecado’: alargar la ayuda sobre Randolph dejando espacio a su defendido, Causeur. Tiempo muerto, Pesic se va a por el francés hasta el centro del campo entre gritos y aspavientos, se tira el minuto entero abroncándole. No había cuestiones tácticas que corregir con el resto del grupo, oiga, estaba el título en juego pero la prioridad era abroncar a Heurtel por un error menor…

Estilo balcánico-noventero que afortunadamente ha quedado desfasado para el basket europeo de élite actual: aquello de las rotaciones cortísimas, “conmigo o contra mí” y la defensa como única prioridad táctica. La pereza. Si por Pesic fuese, y no lo disimula, Heurtel estaría hace un par de meses junto a Seraphin, durmiendo con los peces. Y en la entrevista post partido Yayo ha dicho que su “intención es seguir”.

Tavares Tomic Ribas Real Madrid Barcelona ACB final

En la otra vía de agua del Madrid en la serie, el rebote, fue diferencial Tavares, como no podía ser de otra manera: 13 capturas (¡9 de ataque!), erigido en coloso de la pintura, hoy modo Gigante Verde absoluto. “Tenemos que intentar sacarle de la zona, es que… bueno, es que es muy grande”. Podrían ser instrucciones para pasar de pantalla en un videojuego de la Nintendo 64, pero fueron las palabras de Oriola al descanso, frustradito el pobre, y la historia no cambió en la reanudación. El caboverdiano, por cierto, se fue a más de 31 minutos, su tope en el Madrid, completamente justificados por su rendimiento y la importancia del duelo. Lo cual dejó a Ayón en 7 minutillos en su probable último partido de blanco. No será el tipo más carismático que ha pasado por la sección pero ha sido clave en años gloriosos, si se confirma su marcha, se le rendirán los honores que merece.

Queda todo el verano para ir desgranando la serie, poner nota a cada jugador, y hacer balance sosegado de la temporada blanca. A botepronto, y recién terminado el primer Seagrams, me aventuro con un NOTABLE: campeón de ACB y Supercopa, finalista de Copa y tercer clasificado de la Euroliga en el año I de la era post Doncic, cuyos recambios de saldo no han cuajado. El equipo ha dosificado esfuerzos por momentos, como corresponde a un calendario tan saturado, pero deja por el camino algunos meses de buen baloncesto y un puñado de noticias esperanzadoras a título individual, como la consagración de Facu y Tavares, el step ahead de Taylor (renovado) o la recuperación de Randolph para la causa. Que no os deslumbre el brillo de los fichajes ajenos, hay mimbres para seguir arriba, el Madrid continúa como el rival a batir.

El triple de Herreros de la era Lolaso

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Ha sido como una aparición, el triple de Herreros de la era Lolaso. 5 abajo y 25 segundos por jugar, netamente inferior el Madrid todo el partido, sin paliativos, si hubiese sido un combate de boxeo, a los puntos no hacía falta ni deliberar. Pero solo si se juega “¡HASTA EL FINAL!”, como repetía Rudy en éxtasis camino de los vestuarios, la moneda puede salir cara. Nunca hay que dejar de creer en este Madrid de Laso, sobre todo cuando da motivos para la exasperación, como hoy, porque es entonces cuando el milagro esta más cerca… Nunca subestimes el corazón de un campeón.

La secuencia empieza con triple de Randolph, en su peor actuación del curso, si hasta tuvo que salir Felipe unos minutos en el ultimo cuarto. Sigue con tiros libres de Llull y termina con Carroll, no podía ser otro, el mejor de la velada, dando el golpe de gracia en una jugada que entra directamente en la historia de la sección. Por cierto, bravo Llull, al que tantas veces hemos recriminado la selección de tiro pero que, teniendo oportunidad de lanzar, fue generoso cuando importaba, levantó la cabeza y encontró la mejor opción al otro lado de la zona.

Esa mejor opción era Carroll, que con su triple ganador redondeaba su mejor encuentro de la temporada (25 puntos, el único que tuvo respuesta a Heurtel), agrandando su ya de por sí enorme leyenda en el club, con 36 primaveras que tiene ya. El gran highlight que le faltaba a su etapa en el Madrid: nos ha dejado grandes noches, pero esta es la foto con la que le recordaremos.

Grandes noches, como la de OAKA el curso pasado, no olvidamos, aquel segundo encuentro de cuartos que lo cambió todo. Hoy da un punto que deja la final bastante encarrilada. Mañana analizamos, esta noche a disfrutar, a ver la jugada en bucle, a memorizarla para contársela a los nietos…

El Madrid entra en cuarto creciente

Llull y Randolph ante Fenerbahce en Euroliga (Real Madrid)

No fue una victoria cualquiera, por la forma, el rival y el momento, con el replay de Copa aún coleando, el triunfo ante Fenerbahce bien puede ser de esos que cambian dinámicas, que llegaba el Madrid algo agripado, hasta deprimido si hablamos de madridismo, metiendo al fútbol en la ecuación. Fenerbahce, que acudía de líder y en racha, salió escaldado del Wizink. La primera vez en la carrera de Zeljko que encaja más de 100 puntos en un partido sin prórroga, un repaso con recordatorio a Europa: “Aquí juega el campeón vigente”.

El partidazo de Randolph no nos cogió por sorpresa, junto a Ayón el más regular del equipo en Euroliga este curso. Casi todo en él es coco, una caja negra que en dos años y medio aún no hemos acertado a descifrar, y particularmente he dejado de intentarlo. Sabemos lo que vemos, que se ha quitado los vicios de prima dona ofendidita del año pasado, los gepetos de vinagre al ser sustituido y sus tiros “porque ya me tocaba”. Entrevistado al descanso el jueves, el periodista le preguntó por sus 15 puntos: “No valen una puta mierda si no ganamos el partido”. Es un grinch, vaya que si lo es, pero es nuestro grinch.

El coco de Llull y Tavares

Otro coco delicadito es el de Tavares, que ha perdido 2/3 meses cazando moscas sin el menor problema físico, sobre todo en Euroliga, diluido en protestas arbitrales y polémicas inútiles. Esos arrebatos de ira no son tema baladí, siendo el más decisivo de nuestros cinco interiores. Por muy buena temporada que esté haciendo Ayón, sabéis que el paraíso pasa por el Gigante Verde. Lo hemos comentado muchas veces, su capacidad para condicionar al rival no tiene igual en Europa. Ha sido recuperar Tavares el pulso a la temporada y el Madrid vuelve a ser muy difícil de ganar. Que les pregunten a Vesely y Todorovic, que han dormido calientes esta semana.

Otro que apunta cuarto creciente es Llull, especialmente necesario en este tramo de búsqueda del karma en que tenemos a Campazzo. Firmó Sergio ante Fenerbahce su mejor partido desde el regreso de la lesión, una alegría para el madridismo y para cualquier aficionado de bien al basket. Encuentros de acierto exterior puntal ya le habíamos visto, pero lo que echábamos de menos eran defensa (con esa no contaría mucho) y dirección. Y esto último lo bordó con 11 asistencias por ninguna pérdida. Los problemas de Llull, igual que los de Tavares y Randolph, tienen mucho que ver con el coco, la ansiedad (y frustración) que acumula por volver a ser el que fue. Ante los turcos firmó una actuación al nivel de su año MVP que seguramente sea circunstancial, pero que bien supone un chute de confianza para establecerse en una versión notable con que echar una mano al equipo.

Sensaciones del partido ante Fenerbahce que confirmó la visita el sábado al cuarto clasificado ACB, un Joventut en vena. El partido se ganó de nuevo en defensa, ejerciendo de brazo ejecutor Rudy, al que Laso dosifica con cuentagotas. Cómo le echamos de menos en la final de Copa, igual que a Thompkins, que ya regresa, esta semana en Jimki. ya veis, todo avanza según el plan, con el objetivo de llegar a los playoffs Euroliga en pico de forma, y mantenerlo ya hasta la final ACB.