Final ACB: la carroza volvió a ser una calabaza

Que nos quiten lo bailao. Era un poco el sentir de la tribuna anoche. Once abajo a un minuto del final y con el 3-0 ya escrito. Cualquier otra temporada, y más con el Barça enfrente, se escucharían murmullos y hasta algún silbido. Pero en vez de eso la afición rompió a aplaudir y a corear esa frase ya convertida en himno alternativo: “Como no te voy a quereeeer, si fuste campeón de Europa una y otra vez”. No, esta temporada no hubo murmullos ni pitos en la derrota ACB porque ha sido la temporada de la Undécima, y la masa social del Real Madrid, no solo de basket, tiene muy presente que cada Copa de Europa vale como por cinco ligas nacionales.

Pocos dentro de diez años se acordarán del partidazo anoche de Jokubaitis y Vesely en Goya. Los libros recordarán el tiro de Llull, y aquella sucesión de cinco partidos del Madrid, la remontada a Partizán + la Final Four en cuadro. Cuanto más lo pienso, más me parece uno de los momentos cumbre de la historia de la sección.

Lo cual no es óbice para hacer autocrítica y reconocer lo amargo de la serie final ACB, a la que el Barca ha llegado más entero y motivado. Ha sido mejor y además ha tenido ese punto de estrella y acierto que otras veces sonríe al Madrid. Le salió cara en el final apretado del segundo partido (empujón arbitral mediante), que a la postre condenó la serie, y tuvo acierto en tiros puntuales que sirvieron para abortar escapadas o remontadas. El Madrid, por comparar, se dejó anoche nueve tiros libres…

De todos modos, la sensación ha sido de somera inferioridad, de que han dado las doce y la carroza ha vuelto a su estado original de calabaza. Tras el cuento de hadas de mayo, esta eliminatoria ha mostrado las mismas carencias del equipo que hemos glosado a lo largo del curso. Ataque poco trabajado, sin apenas automatismos, de balones colgados a Tavares y a esperar el milagro de los Sergios. Y una defensa porosa y condicionada por la carga de años y dos titulares jóvenes que no defienden: Yabusele y Musa.

La dirección se enfrenta ahora a un dilema sobre el rumbo de la sección. La opción conservadora, y de la que nadie dudaba hace diez días, es mantener a Chus Mateo, que parece contar con el favor de la columna vertebral del vestuario y además tiene otro año de contrato. Es poner en valor la Undécima, no como flor de un día, sino como el inicio de una etapa, el Mateísmo. Una especie de nuevo Laso, ese entrenador nacional de perfil bajo, llegado por la puerta de atrás y que entre dudas perennes acaba nutriendo vitrina y marcando época.

Chus Mateo dijo anoche en rueda de prensa que tiene la intención de continuar, «y el club parece que también». Al fin y al cabo, quién despediría a un entrenador tras ganar la Euroliga, ¿verdad? … Pues Juan Carlos Sánchez, que demostró hace justo un año con Laso que no le tiembla el pulso para tomar decisiones controvertidas, y esta seguramente lo sería menos.

La alternativa arriesgada es retomar la hoja de ruta de abril, es decir, cesar a Chus y fichar a Scariolo, con quien había negociaciones avanzadas en marcha. El italiano ha sido descartado como opción en Toronto y, aunque le queda otro año de contrato en Bolonia, no parece una salida complicada tras firmar una campaña flojita (14º clasificado Euroliga).

Esa decisión, la del entrenador, es la primera que tomar de cara al verano, y que condicionaría los movimientos de jugadores, que es en lo que ya estamos. Mateo tiene el aprecio de Tavares y Facu, los faros en pista del proyecto, mientras que Scariolo podría, por ejemplo, darle una segunda vida a Abalde o ser un atractivo en una eventual negociación por Juancho.

Las notas por jugadores

Si bajamos al detalle de jugadores, la final ha servido de reivindicación a unos pocos pero despierta dudas sobre la continuidad de muchos.

Sergio Rodríguez ha terminado el curso como una moto, pese a su flojo partido anoche, y el Madrid ejecutará el año opcional de su contrato. Lo malo es que tiene 37 palos y la temporada blanca 85 partidos, así que convendría conservarle en formol durante el año si esperamos un rendimiento parecido en primavera de 2024. Y eso pasa por relegarle a tercer base y no quemarle con un rol de segundo, tras Campazzo, que le exigiría unos 1.000 minutos de juego en fases regulares (68 partidos x 15 minutos).

Nigel Williams Goss. Ha rayado a buen nivel en la recta final de curso, entre él y sobre todo Chacho han silenciado la matraca del agujero en el puesto de base. Sí, sí había base. Libre de lesiones es aprovechable como reserva tras un titular indiscutible (Facu). Goss es solvente atrás, director discreto pero no exento de puntos en las manos, ese jugador para no quemar a Chacho en fase regular y ahorrarnos el periodo de adaptación de un huevo Kinder. Sin embargo, está con pie y medio fuera porque acaba contrato y tiene mercado en Euroliga, por lo que su renovación costaría seguramente más de lo que el Madrid tiene intención de gastarse en es puesto, si es que piensa cubrirlo.

Carlos Alocén. La próxima temporada de su contrato es opcional y, sintiéndolo mucho, no debería seguir. Cuestión distinta es que el Madrid ponga a su disposición los servicios médicos y las instalaciones del club hasta que termine de recuperarse. Las lesiones han torcido seriamente su carrera y tiene un largo camino de regreso a la élite. Desde aquí le deseamos lo mejor.

Sergio Llull. Su temporada, como la de Chacho, era entre regular y floja, pero la recta final lo cambia todo. No solo metió La Canasta contra Olympiakos, es que ha sido el mejor del Madrid en la final ACB tras Tavares: identificando los momentos de partido, con una selección de tiro responsable, buen nivel atrás, con minutos limitados y alternando los puestos de base y escolta. Una versión interesante de cara a la próxima temporada, en la que estará seguro, pues tiene contrato garantizado.

Fabien Causeur. Temporada muy discreta, por debajo de las expectativas, tras su formidable final de curso 2022. Mateo ha apostado claramente por Musa como escolta titular, y tampoco es que Causeur se lo haya puesto difícil. A sus 36 años ya no tiene piernas para romper hacia el aro, y como especialista 3&D su valor es relativo. Tiene otro año de contrato y una ficha demasiado alta para el rol que desempeña. No estorba si sigue, pero su continuidad limita la operabilidad en mercado (escolta tirador), así que tampoco vería con malos ojos tantear una salida negociada. En Francia no le van a faltar novias Euroliga (Asvel o, sobre todo, Mónaco).

Dzanan Musa. El gran pinchazo en la recta final de temporada, después de ser quizá el MVP del equipo en las fases regulares. Cuando han llegado los partidos por los títulos, frente a rivales top y defensores a los que ya no pillaba por sorpresa (scouting), se ha ido haciendo pequeño, saliendo a relucir toditas sus carencias, a saber, inoperancia defensiva, mala selección de tiro y cierta obsesión con el arbitraje. Tiene 24 años y su margen de mejora, que es enorme, debe venir principalmente por el físico, un poco enclenque para la élite. Tiene otro año de contrato garantizado y continuará seguro, de hecho el club estaba al parecer en negociaciones para su extensión (como con Tavares y Deck). Su recta final bien le puede hacer perder unos cuantos euros en esa eventual extensión de contrato.

Adam Hanga. Pondría su nivel esta temporada y su situación un poco en paralelo a la de Williams Goss. No diría que ha brillado, como en la final ACB 2022, pero ha aportado en el último tercio de curso una solidez defensiva necesaria y poco reconocida por la grada. Nótese cómo secó a Kyle Guy tras el primer partido de semifinal ACB. Ahora bien, tiene 34 años y su contrato termina este curso, siendo el próximo opcional, suponemos que por el mismo salario actual, que es bastante alto, alrededor de los 1.8M brutos. Un precio alejado de su valor de mercado y rol en el equipo. Así que, como con Causeur, si sigue no estorba pero si sale tampoco lloraremos su pérdida, hay que aligerar y rejuvenecer las alas.

Rudy Fernández tiene 38 años y seguirá aportando intangibles al equipo hasta con 45 gracias a su anticipación innata, pero ha sido el veterano menos productivo en el tramo final de curso, y no le han faltado minutos. Está ya para poquito y acabando contrato me parece el momento idóneo para una despedida con honores, jugando el Mundial con España este verano. Saber irse a tiempo para dejar buen sabor de boca. Me parecería un error que se aprovechase de la política de la sección de jubilaciones a la carta para las leyendas y renovase para hacerse un Felipe 2.0, es decir, una gira de despedida vestido de chándal a costa de la masa salarial de la sección.

Mario Hezonja. Uno que se ha reivindicado y con fuerza en el tramo final de curso como pieza importante del equipo a lo que ha contribuido el agujero provocado por la lesión de Tortuga Deck. la versatilidad de Mario (brillando al 3 y al 4) y su desempeño defensivo solvente, por encima de las expectativas, le han abierto las puertas de la rotación de par en par. Y su talentazo ofensivo, aunque de corriente un poco alterna, es un martillo para los rivales y un placer para los espectadores. Tiene otro año de contrato garantizado y habría que pensar en extenderlo: cupo nacional y 28 años, debería echar raíces en el club.

Alberto Abalde. Otra temporada decepcionante del gallego, quizá la peor desde que aterrizó en Madrid: desacertado en el triple y menguante en el overbooking del juego exterior blanco. A medida que se ha vaciado la enfermería y no había hueco para todos se ha ido cayendo de las convocatorias de Chus Mateo. La Final Four y la final ACB las ha visto de chándal. Tiene contrato garantizado hasta 2025 pero si continúa Mateo y se mantiene la estructura de plantilla en las alas habría que plantearse una salida, porque es un salario improductivo. Ahora bien, hay que estar convencido porque te puedes arrepentir a medio plazo: cupo nacional de 27 años, condiciones innegables y por el que pagaste 1.5M de tránsfer. Decisión delicada en verano.

Gabi Deck. El pobre se ha perdido el desenlace de la temporada por lesión, pero su campaña había sido buena en líneas generales, al nivel que se le presupone, como uno de los tres mejores aleros de la Euroliga. Se le ha echado de menos especialmente en la final ACB, por su sangre fría, inteligencia y carácter competitivo. Tiene contrato garantizado y seguirá seguro, siendo la principal duda si habitará más el año que viene el puesto de 3 o de 4, ante la eclosión final de Hezonja.

Guerschon Yabusele. Muy floja segunda temporada en Madrid, a pesar de lo que pueda decir su maquillaje estadístico. Lejos de lo que se espera de un titular en el campeón de Europa, recordemos que el club se rascó el bolsillo para renovarle hasta 2025. Una apuesta que está saliendo rana y a la que me temo que el club está bastante atado. Yabu se ha demostrado como pésimo defensor, pese a sobrarle físico para lo contrario, una cuestión por tanto de actitud y compromiso, y esa no se mejora con pesas en gimnasio como Musa. Y es que no solo es la defensa, es su baja inteligencia en pista, así en general, con unos pobres conceptos de juego colectivo, digamos pase, spacing, selección de tiro, uso de faltas, etc.

Petr Cornelie. Ha pasado por el Madrid sin dejar huella. Fue un fichaje barato a final del verano pasado (la ficha más baja del roster tras Alocén), un huevo Kinder que sencillamente no ha cuajado. Le faltan horas de vuelo en la élite hasta llegar a nivel contender Euroliga y el Madrid no espera. Blando atrás y sin la fiabilidad en el tiro que requería el rol, se acabaó cayendo. delas convocatorias, superado por Ndiaye en la rotación.

Anthony Randolph. El mero hecho de volver a verle jugar al basket pro es de por sí una alegría, tras las dos gravísimas lesiones consecutivas que sufrió. Apenas ha aportado porque apenas está para aportar, con 34 años y en su estado físico. Termina contrato y lógicamente no sigue, de hecho no descarto retirada. Suerte en lo que venga, dio años de gran baloncesto a esta sección. Le recordaremos junto a los Trey y Taylor, esos americanos secundarios que contribuyeron a construir el lasismo.

Vincent Poirier. Temporada floja, muy condicionada por problemas físicos recurrentes (apenas le hemos visto 2-3 meses en buena forma física) y por un entrenador un poco más conservador en las rotación, Chus, que se ha traducido en minutadas de Tavares en cuanto el partido estaba igualado. Tiene contrato garantizado el año que viene y una ficha alta, acorde a su status (top 8 pívots de la Euroliga), pero suena desde hace semanas el rumor de que quiere salir y tener más protagonismo, lejos de la sombra de Edy. Su salida no me parece el escenario más probable pero ojo como Willy Hernangómez se ponga a tiro.

Edy Tavares. El mejor del equipo una temporada más, MVP de la Final Four y Quinteto ideal de todo. Su regreso, que no la tangana, fue lo que cambió la serie contra Partizán y obró el milagro. Ha sido también el mejor en la final ACB contra el Barca, 23 de valoración media, pero seguramente le pesen los tiros libres fallados, ocho entre los tres partidos, especialmente costosos los dos del último minuto del segundo encuentro. Es el faro del proyecto, el jugador más determinante de Europa junto a Micic, y aún podría mejorar al regreso de Facu, con quien se entendía tan bien. Club y jugador están enfrascados en negociaciones para su renovación, con alguna filtración interesada del agente a la prensa para tensar la cuerda y sacar más dinero, el que seguramente vale. Soy optimista sobre el desenlace.

Vuelve el culebrón Campazzo

Estamos en ese periodo en que Campazzo puede ser reclamado (bajo el mismo contrato) por otra franquicia, una vez Dallas le cortó formalmente el martes. Pasadas 48 horas será agente libre y podrá seguir recibiendo ofertas de la NBA pero, siendo realistas, con cada día que pase las opciones de prolongar su «sueño» se reducen. Ni su tipo de juego, muy distinto a lo que se estila ahora en EEUU, ni su edad juegan a su favor. Si le costó casi cuatro meses conseguir el contrato lastimoso que le firmó Dallas, por el salario mínimo y no garantizado, ¿qué opciones tiene ahora de colocarse en cuestión de días o semanas, con la competición en marcha y las plantillas mayormente cerradas?

Apesta a fin de trayecto: Facu ha estirado el chicle EEUU hasta donde ha podido pero la trama no da para mucho más, el último capítulo ya ha sido bastante forzado, como se ha acabado demostrando. La pensión NBA ya la tiene garantizada, si es que esa era su motivación, que tampoco lo tengo claro.

¿Destino Europa? Leo cierta alarma en la parroquia blanca sobre la posibilidad de que acabe en Fenerbahce o Milán en vez de Madrid si regresa a Europa. No es imposible, pero tampoco probable. Pensemos un poco antes de zamparnos cada bulo promovido por los agentes para tensar unas eventuales negociaciones…

> Fenerbahce va líder destacado de la Euroliga (balance 9-1), con lo que su necesidad deportiva es bastante discutible. Además, en términos de equilibrios salariales de plantilla, ya tiene un base titularísimo, Calathes, al que firmó este verano uno de los 10 sueldos más altos de Europa, en el rango de los $2M netos. ¿Quién se cree que en este contexto van a hacer un esfuerzo económico mastodóntico por un jugador en el mismo puesto que el griego y difícilmente compatibles en pista (yoyo)?

> Olimpia Milán también rompió el cerdito en verano por un base, le firmó a Pangos un salario similar, de casi dos millonacos netos anuales. Sí, se ha lesionado, está por ver la gravedad, pero el salario no lo deja de cobrar. Además, el club transalpino acaba de fichar a Luwawu-Cabarrot (alero internacional francés), también cortado de la NBA, que no cobra precisamente en pizzas Buitoni. ¿Acaso pensáis que Messina guarda una fábrica de imprimir billetes en el garaje?

Eso, y que tampoco es que el Madrid ande cojo de dinero, aunque solamos ver la paja en corral ajeno antes que la viga en el propio. Más bien dispone del presupuesto más alto de Europa alalimón con el Barca. Que sí, que cunde menos de lo que parece por la longitud de plantilla y la presión fiscal, pero recordemos que en el primer año de un extranjero en España (también si ha estado antes, llámese Facu, Kalinic o Satoransky) aplica el tipo reducido del 24%.

Luego está el contexto, el modus operandi del Madrid de basket de al menos una década a esta parte, que hace pereza de pagar rescisiones y cláusulas pero no escatima ni en renovaciones ni en oportunidades estratégicas sobrevenidas a mitad de curso, de las que requieren flexibilidad presupuestaria y pulmón financiero. Digamos Deck, Poirier, Tavares, Ayón, etc. Por no hablar de que este verano la sección se cuidó de no hipotecarse por ningún base para dejar margen por si Facu se ponía a tiro. Es una cuestión de equilibrios salariales: ningún director del Madrid cobra más de un millón neto (la mitad que Pangos o Calathes), y tanto Goss como Chacho terminan contrato en verano, en el caso del canario por ser opcional el segundo año que firmó.

A eso habría que sumarle la montaña de dinero que Campazzo debe todavía al club de su cláusula de salida (cuyos términos de reembolso no conocemos en detalle, todo sea dicho) y el derecho de tanteo que al parecer se guardó el Madrid, que le permite quedarse al jugador si iguala cualquier oferta que reciba en Europa.

De todas formas, el dinero no lo es todo. Facu ha demostrado que no es la prioridad en su carrera, al menos por ahora. Visto en perspectiva, su paso por la NBA está siendo / ha sido ruinoso en términos de lucro cesante. A lo que habría que sumarle el aspecto familiar: Campazzo en Madrid habla el idioma y conoce la ciudad, que no es un tema baladí cuando te mudas con esposa e hija pequeña. Conoce el club, a media docena de jugadores (íntimo de Causeur) y al entrenador, Chus Mateo, que fue el asistente durante toda su etapa de blanco

El único motivo que se me ocurre para que el base argentino regatease Madrid si vuelve a Europa sería que la relación con el director de la sección (JCS) sea aún peor de lo que suponemos y esté rota sin remedio. Pero, vamos, que tampoco es que tengan que irse de cañas por La Latina, dado el caso, siempre podría llevar la negociación Herreros o incluso que Florentino enviase al Señor Lobo (JAS) para la ocasión. En peores plazas hemos toreado. Recordemos que Deck casi lleva al club a los tribunales por su inscripción en el tanteo y ahí le tenéis, organizando asados en Aravaca.

Fin al culebrón Campazzo: que le vaya bonito

A Dios gracias. Fin al culebrón Campazzo, quizá el más agotador de los últimos años en relación al Madrid de basket, aguantando meses de humo, filtraciones y rencillas, con giros de guión a cada cual más chusco. Se queda en la NBA, subido al último tren y para apenas jugar, pero se queda, que es lo que quería. Tras 104 días en el paro y las calabazas de 29 franquicias, que a toditas debieron llamar sus agentes dando la turra, firma en Dallas como último jugador del roster (nº15), por un año y el salario mínimo, que viene a ser como un 30% menos de lo que ofrecía el Madrid y menos de la mitad que la presunta oferta de Fenerbahce. Salvo lesión de un compañero de puesto, Facu va a chupar tanto banquillo como en Denver, sino más, y lo sabe. Pero le da igual, seguir es «su sueño», pues duro con ello. Que le vaya bonito, la sección espera el cheque por la letra anual de su cláusula, remítase a la av. de las Fuerzas Armadas, 402, Valdebebas.

Uno, como aficionado blanco, quiere lo mejor para el equipo, los mayores talentos posibles sobre el parquet, y Campazzo es uno de ellos. Pero los aficionados tenemos también algo de espíritu y orgullo propio, y a estas alturas de la película casi prefería que no viniera, lo escribí hace dos semanas. Todos entendemos que los jugadores ansíen probarse en la mejor liga y que si les funciona echen raíces, es ley de vida.

Pero no es el caso del Facu, cuya continuidad en la NBA responde más a la insistencia que a haber cuajado deportivamente. Han sido tres meses poco menos que mendigando de franquicia en franquicia hasta arañar un contrato lastimoso por acoso y derribo. Semejante enrocamiento deja la sensación de que la consigna, casi tanto como seguir en la NBA, era evitar volver a Madrid. Porque luego están las formas. Y no, ni la supuesta relación tirante con el director de la sección (JCS) ni que el Madrid juegue en la segunda divisiónl, Euroliga, justifica ciertos desplantes públicos más o menos sibilinos que ha sufrido el club de Facu y sobre todo de sus representantes este verano.

De aquellos polvos…

Sabéis que desde esta tribuna he sido muy crítico con Juan Carlos Sánchez respecto a la salida de Laso, pero en lo referido a la fuga en su día de Campazzo lo justo es cerrar filas. Hagamos memoria: verano-otoño 2020, Facu dice que se quiere ir a la NBA, pero que ni tiene el dinero de la cláusula, ni sabe cuándo se iría (por el decalaje de fechas de mercado USA-Europa) y que, de hecho, tampoco tiene total seguridad de irse. La configuración de plantilla del Madrid ese año quedó completamente condicionada al capricho e incertidumbre de Campazzo: el club no pudo fichar sustituto en verano (cuando aún había género en mercado) dada la ingente cantidad de masa salarial inmovilizada en el puesto de base que suponía Facu.

Así que JCS, como estrategia defensiva, remitió al jugador al pago íntegro y por adelantado de su cláusula, como estaba en su derecho. El Madrid como institución y el papel firmado por delante de los deseos cambiantes de cualquier empleado. Al final intervino Florentino, más acostumbrado a los caprichos de los futbolistas, y alcanzó con Facu un «pacto de caballeros» para desatascar la situación. Un pacto que, sinceramente y visto con cierta de perspectiva de tiempo, ha resultado más ventajoso para el argentino que para la sección.

Los pecados de Facundo Campazzo

¿Va a volver Campazzo al Madrid este verano? No lo sabemos, seguramente no lo sepa ni el propio jugador. Los caminos del mercado NBA son inescrutables para mí, sobre todo en lo que al fondo de armario se refiere. Facu ha dejado clara como 20 veces su preferencia de seguir en América, muy respetable, pero viendo el panorama tras casi mes y medio de mercado, bien puede quedarse colgado. «Me parece que se está demorando y dilatando demasiado, se le están cerrando las puertas en la NBA«, no lo digo yo sino Chapu Nocioni, uno de los que le animaron en su día a cruzar el charco.

¿Y qué puede hacer el Madrid? Ahora mismo poco, dejar la caña echada y asegurarse Herreros de tener cobertura de teléfono en la playa por si llaman desde allende el mar. Podríamos resumir la posición del Madrid en contar con el no y estar preparado para el sí. Seguramente por eso sigue Nigel Williams-Goss, en lugar de romper el cerdito en su finiquito y fichar un base más caro. Eso supondría un esfuerzo económico en el puesto de base que comprometería la maniobrabilidad de la sección en caso de que se abra la ventana Campazzo.

¿Y cómo va esa ventana? Quedan varias semanas susceptibles de actividad de mercado. Hasta el rabo todo es toro, y este artículo puede quedar viejo en cuestión de horas, pero bastante del pescado empieza a estar ya vendido. Entiéndase pescado por oportunidades para Facu de colocarse en franquicias que buscan segundo o tercer base. No hay tantas y varias ya han apostado por otros jugadores. Y al margen de cómo acabe la historia, me queda la sensación de que tanto Campazzo como sus representantes se están cubriendo de gloria desde hace tres años, con una pésima gestión de carrera, apilando decisiones a salto de mata. Repasemos la sucesión:

1.- Firma una extensión multianual con el Madrid que incluye una cláusula antiNBA de seis millones… cuando luego supimos que aún soñaba con la NBA. Es decir, sin ninguna necesidad, porque no terminaba contrato todavía, Facu hipotecó su futuro a cambio de una subida salarial a corto plazo. ¿En serio que nadie a su alrededor, que conociese sus anhelos de NBA, tuvo las luces de recomendarle que lo consultase antes con la almohada?

2.- Primavera 2020, solo unos meses después de la renovación, Campazzo comunica al Madrid que se quiere ir pero que ni tiene el dinero de la cláusula ni sabe cuándo se iría, ni siquiera tiene certeza de su marcha. Juan Carlos Sánchez entra en cólera (razón no le faltaba) y remite al jugador a su cláusula. La situación se enquista durante meses y tiene que intervenir Florentino personalmente para pactar un esquema civilizado de salida. Aquello de jugar ‘gratis’ unos meses como adelanto de la cláusula, que se pagaría a plazos durante varios años.

4.- Otoño 2020, el cartel de mercado de Campazzo toca techo, segundo mejor base de Europa tras Micic, además procede del mismo equipo que Doncic, que eso en la NBA cuenta. Tiene al parecer varias ofertas y elige seguramente la peor, Denver, porque quiere «luchar por el anillo». La casa por el tejado, que canta Fito. Acepta un contrato por poco dinero y rol no garantizado en un sistema de juego heterodoxo, con un pívot director (Jokic) y escaso margen de lucimiento para un base puro como él. Primero le ponen en la esquina a tirar triples y después en el banquillo a agitar la toalla. Seguimos para bingo.

3.- Verano 2022, sale al mercado como agente libre, teóricamente con algo de cartel todavía y su representante presumiendo públicamente del interés de varias franquicias. Pues tanto interés no debía haber porque en 37 días han tenido tiempo de sobra para ficharle. Al final, Facu puede acabar regresando al Madrid a destiempo, con el rabo entre las piernas y sin haber ganado demasiado dinero, de hecho aún tiene una deuda de siete dígitos con el club. Pero seguramente la peor parte sea la gestión de relaciones públicas, remarcar públicamente hace unos días (¿qué necesidad había?) que el club blanco es cuarto plato para él, que prefiere seguir en USA (cito textual) “en la franquicia que sea”. De veras que no es tan difícil tener un guiño con el Madrid, el club que apostó por él y su bote salvavidas si falla la NBA, que se le está poniendo en arameo.

Sinceramente, peor imposible.

Hablemos de bases: Chacho, Pierria y el hándicap de la lesión de Goss

La lesión de Nigel Williams Goss, que se pierde también los plyoffs ACB, representa para el Real Madrid un contratiempo no solo deportivo a corto plazo sino que el alcance de la misma, que conoceremos en las próximas horas cuando se someta a pruebas en la capital, tendrá trascendencia en la configuración de la plantilla del año que viene.

Llevamos meses hablando de la necesidad de reforzar el puesto de base, de la carencia de un director estelar. Ya sabemos que Chacho vendrá por Heurtel, contrato de 1+1 temporadas, lo que mejorará seguro el puesto porque el francés sencillamente no cuenta para Laso. Pero tampoco parece un salto de calidad significativo, dados los 36 años del canario. El salto de calidad debería venir por el otro base, y ahí es donde influye la lesión de Goss.

Si se cumplen los peores augurios y resulta que se ha roto el tendón de Aquiles, hablamos más o menos un año de baja. La posibilidad de cortarle este verano, que el club barajaba seriamente, se complica sobremanera. Despedir a un jugador bajo contrato garantizado y con una lesión tan grave, además de dudosamente ético, sería muy caro, porque al carecer de mercado destino no perdonaría ni un céntimo del salario para la 22/23. Y puestos a pagarle todo o casi todo el contrato, pues te le quedas. El jugador continuaría, convirtiéndose en un activo inmovilizado dentro de la masa salarial, un hándicap financiero para la maniobrabilidad de la sección en mercado. El pobre Goss no tiene ninguna culpa, no me malentendais, es maldita mala suerte.

Sin embargo, conservo esperanzas de que la lesión no resulte tan grave. El Madrid publicó un vídeo ayer de la llegada del equipo al pabellón antes de la final en el que aparece el jugador caminando por sí solo, sin muletas, con relativa normalidad. La imagen contigua es una captura de ese vídeo. Si se tratase de una lesión menos grave, digamos 1-2 meses de baja, dejaría al Madrid las manos más libres para decidir. Puede cortarle a un precio más o menos asequible porque el jugador tiene buen mercado (suena para Bayern y Maccabi) o puede quedársele y ver su evolución en su segundo año de blanco, tras un último mes interesante. Esta parece a día de hoy la opción más probable.

¿Bases que puedan suponer un salto de calidad? Pangos está comprometido con Milán, las negociaciones de Efes para renovar a Larkin parecen avanzadas y Campazzo sigue siendo un sueño lejano, además con un timing horrible, por el decalaje entre el mercado Euroliga y el de agentes libres en EEUU. Satoransky, cuyo regreso a Europa tampoco daría por sentado, suena para FCB y Efes en caso de salir Jokubaitis y Micic.

Henry, segundo intento

El Madrid no parece dispuesto a remangarse, a entrar en puja económica abierta con otros clubes Euroliga, así que mira opciones menos ambiciosas, planes B o hasta C. Marca publica hoy que la sección piensa de nuevo en Pierria Henry, que ya fuese el plan A el pasado verano, a petición de Laso, una operación que se cayó por el volantazo de Baskonia. Querejeta, que había tasado inicialmente sus derechos ACB en unos 500k euros, le dijo después al Madrid que podía olvidarse de Henry porque intentaría retenerle con el cash ingresado por la cláusula de Vildoza. El club blanco activó entonces el fichaje de Williams-Goss, otra pieza cotizada de mercado.

Según Marca, el Madrid ha preguntado a Baskonia en los últimos días por sus aspiraciones respecto al derecho de tanteo por Pierria este verano. Según Huguet, en Mundo Deportivo, ya hay incluso acuerdo entre las partes, claro que según él también lo había en febrero por Larkin. Henry, que tiene pasaporte cotonou por Senegal, quedará seguramente libre en las próximas semanas, pues el segundo año de su contrato con Fenerbahce es opcional y su rendimiento/precio este curso no invita a ejecutarlo.

Os confieso que su hipotético fichaje, especialmente si es por Goss y no junto a Goss, me da un poco de pereza. Si el verano pasado me parecía una opción razonablemente interesante, este me lo parece bastante menos. Primero porque el mercado de bases en verano 2021 era un erial y este año sí ofrece algunas alternativas de quilates si estás dispuesto a gastar. Y segundo y principal porque la hostia que se ha dado Pierria en su única experiencia Euroliga fuera del ecosistema Dusko ha sido sonada. Fenerbahce es la gran decepción de la temporada, 11º clasificado sin rusos pese a un presupuesto alto, y algo habrá contribuido Henry, base titularísimo, de 28 minutos por partido y un preocupante 38% en tiros de campo. Que su fichaje se convierta en plan A para base titular del finalista de la Euroliga a alturas de mayo me habla por un lado de una dudosa ambición del club y por otro lado de una mayor influencia de Laso en la política de fichajes.

El único otro nombre que suena es el de Lorenzo Brown, faro del backcourt de Unics Kazán, con promedios de 14 puntos, 6 asistencias y 17 de valoración en Euroliga. En los duelos directos contra el Barcelona este curso ha firmado 22 puntos y 8 asistencias en la ida y 27 puntos y 9 asistencias en la vuelta. Poca broma. La viabilidad de la operación pasa, agarraos, por la adquisición de un pasaporte español exprés. El puesto de base es un solar en la selección tras la lesión de Ricky así que la Federación busca talento importado, y Lorenzo Brown tiene buen trato con Scariolo de su etapa en Toronto. De entrada suena a triple desde el centro del campo pero, según AS, la FEB está acelerando para nacionalizarle este mismo verano y que pueda jugar en septiembre el Eurobasket. Dado el caso, podría fichar por el Madrid como agente libre, un ahorro sensible respecto a Pierria, por el mencionado peaje Baskonia. Aunque deberíamos asumir que a día de hoy el escenario más probable es Henry.

De Randolph, Williams-Goss y el efecto dominó

El regreso de Trey y Randolph, que debía haber traído puntos y un salto de calidad, no está teniendo ni mucho menos el impacto que esperábamos. Recordemos que suman unos cuatro millones brutos de masa salarial.

Thompkins, que volvió más tarde, está bajito de forma, no atrapa un rebote ni por error y en defensa todo le cuesta un mundo. La explicación no parece esta vez el peso, ojalá fuese eso, que tiene solución más o menos rápida; sencillamente Trey nunca ha destacado por su físico y una baja de siete meses a su edad pasa especial factura. Sin embargo, juega, a veces hasta brilla (semifinales de Copa) y sigue contando con la confianza de Laso, es uno de sus pretorianos (junto a Taylor y Causeur), además de figura apreciada en vestuario y grada. No, lo grave no es lo de Thompkins sino lo de Randolph, que además tiene un salario más alto y (hasta donde sabemos) contrato garantizado el año que viene. Volvió hace dos meses y medio, físicamente parece en buen estado, pero está fuerísima de dinámica, y cada vez más. Un total de tres minutos de juego en los últimos seis partidos (¡!).

Su actitud es pésima, os lo dice un abonado que le ve de cerca en Goya: tiene detalles feísimos que no captan las cámaras, como saltar la valla publicitaria de camino al banquillo, para evitar cruzarse a Laso cuando le sienta. Vedettismo que no veréis a ningún otro jugador del equipo. En Euroliga, que sabe que no juega, se pasa los partidos completos pedaleando en la bicicleta estática para no tener que integrarse con los compañeros en la banda, animar y hacer piña. La bici se supone que es para calentar, no para exiliarse. Llega a los tiempos muertos cuando ya están acabando y ni se asoma a escuchar. Es vergonzoso. Si alguna vez fue tan bueno como para que le riésemos estos desplantes, ya no lo es. Debería estar agradecido por la paciencia y sensibilidad del club con su lesión, ser campeón en actitud, pero lo contrario. Con razón Laso le ha puesto una cruz como la del Valle de los Caídos de grande, ya veremos si definitiva.

El veto a Randolph deja un damnificado: Nigel Williams-Goss, fuera de la convocatoria de semifinales y final en la Copa por el overbooking de extracomunitarios. Algunos lo han interpretado como que Laso tira la toalla con él, yo veo otro motivo. De entrada, me cuesta creer que el técnico se baje del carro de NWG tras apenas cinco meses, de los que se ha pasado uno y medio de baja.

Yo veo otro motivo: el efecto dominó. Me explico: asumiendo que Deck es clave, el descarte debe salir de entre Trey y Goss. Y en condiciones normales, estando Alocén lesionado, el sacrificado debería ser Thompkins. Pero no estamos en condiciones normales, porque el veto a Randolph deja a Trey como único ala-pívot reserva. Puedes utilizar a Deck de cuatro, sí, pero es desperdiciar un recurso valioso, siendo de alero como más diferencias marca. De base reserva tienes dos opciones testadas, Llull y Abalde. Imagino que no fue una decisión fácil, pero así es como yo la interpreto.

Sensei Laso

Lo cual no es óbice para detenernos en la adaptación de Goss, que no está respondiendo por ahora a las expectativas (también algunos las tenían quizá demasiado altas). Creo que todos coincidimos en que arrastra un problema de confianza y autoridad galopante, juega evitando el fallo más que buscando el acierto: no mira el aro, se limita a subir el balón, ordenar sistema o sencillamente dársela a Llull, con quien casi siempre coincide en pista y sabemos cómo acaba la historia. El puesto de base en el Madrid requiere mucha más iniciativa ofensiva, salirse de sistema a veces. La disciplina como hándicap más que como valor: en este formato ameba Goss es un activo desaprovechado.

Vale, no es un superclase tipo Chacho, Facu o Doncic, quizá estábamos mal acostumbrados. Tampoco ayuda el prejuicio estético rancio: leo a aficionados decir que no puede ser base del Madrid por su «manejo del balón», como si fuese un requisito imprescindible y Calathes un Globbetrotter. También creo que no hemos terminado de entender la sequía de talento en el puesto de base del pasado verano en Europa. Los que hemos visto a Nigel jugar en otros equipos sabemos que es un jugador de nivel y con recursos, en Madrid lo ha mostrado a cuentagotas, a los partidos contra CSKA y Murcia me remito. Por cierto, cuando dirigió al equipo Chus Mateo, que Laso estaba de baja por covid. ¿Coincidencia?

Cumple en defensa y no se le pira la pinza, pero acaba los partidos con 10-15 minutos en pista y ni un solo tiro, mientras Llull apedrea el aro sin reparo: 1/11 triples en la Copa, 28% de campo en Euroliga, y no precisamente lanzando poco. A Goss le falta iniciativa, sí, pero aquí señalo también a Laso: no se trata de que el jugador tome el cielo por asalto sino de que el jefe asigne roles. Viendo el nivel de Lapro en Barcelona y la gestión por ahora de NWG os confieso que se me está empezando a caer aquel mito de Laso como sensei de la gestión de bases.