Mis impresiones de la pretemporada blanca

Este sábado, con la Supercopa, arranca el curso 2020-21, el más incierto de la historia por la pandemia, y el Madrid lo hace tras pleno de victorias en pretemporada (4/0), que en realidad es lo de menos. Me quedo con la imagen: correcta, de menos a más. Es lógicamente pronto para sacar conclusiones al uso, pero sí podemos adivinar tendencias de lo que puede deparar el curso…

Abalde, impacto inmediato

Por edad, hechuras y pasaporte, la del gallego es una incorporación estratégica, más pensando en el medio plazo. Pero al ser el único fichaje de la temporada y hacer mucho tiempo que el Madrid no se gastaba tanto dinero en uno, se enfrenta también a ciertas expectativas de rendimiento a corto plazo, aunque sean de prensa y grada.

Pues bien, ha caído de pie, de lo mejor si no lo mejor de la pretemporada. Credenciales presentadas: sólido defensor (de físico va sobrado), tiene puntos, más consistente en penetración que en tiro, ayuda al rebote y a la generación desde bote, o sea, una navaja suiza, un ‘Hanga’ del sistema Laso. Esa versatilidad, que le permite jugar en varios puestos, le asegurará este curso mucho tiempo en pista. Es más, viendo la edad media de sus compañeros en las alas, apostaría a que acabará el curso como el exterior blanco con más minutos jugados.

Colgados de Facu

Mientras siga, Campazzo es diferencial. La pretemporada ha despejado cualquier duda sobre su estado físico y su compromiso con el equipo. El Madrid con él es firme candidato a todo, el problema es que no sabemos hasta cuándo seguirá: dependerá del timming de la free agency y las ofertas que pueda recibir, de si le compensan para pagar su cláusula, pero hay que contemplar muy seriamente el escenario de su marcha a mitad de curso. Y, dado el caso, no hay descarte NBA que compensase mínimamente su salida.

Tampoco la plantilla parece contar con recursos como para enjuagar el agujero que dejaría. Llull no logra frenar su decadencia: discretísimo en los amistosos, jugando más minutos como escolta que como base, sin ideas en la creación desde bote y limitado a tiros de dudosa selección. Aportará puntualmente pero mejor no echar cuentas con él como timón. Laprovittola puso el listón tan bajo que cualquier pincelada (y las ha tenido) nos puede parecer un brote verde, pero solo de pensarle como titular del Madrid me entran sudores fríos. No en vano se le fichó el verano pasado con la idea de que fuese tercer base, y entre medias no ha demostrado nada.

Alocén ha apuntado maneras en pretemporada, sobre todo en lo que a dirección de juego se refiere, pero aún le faltan aplomo y puntos para dirigir con solvencia a un top Euroliga cuando la carretera se empine. Mejorará durante el año, no tengo dudas, pero necesitaría hacerlo a pasos agigantados para asumir el timón a la hipotética marcha de Campazzo.

El ¿problema? del pívot reserva

La salida de Jordan Mickey y el fichaje frustrado de Zizic dejaron un agujero en la rotación interior, al menos en la teoría. La práctica es que todos los rivales directos del Madrid andan parecido, con la plantilla a medias por estrecheces económicas sobrevenidas: a Baskonia le falta un escolta y al Barca un pívot. Podemos filosofar durante días sobre las necesidades tácticas del roster, y seguramente tengamos razón, pero la realidad financiera manda sobre cualquier otra consideración. Y a falta de pan, el Madrid tiene buenas tortas con Garuba y Thompkins como reservas de Tavares, al menos a tenor de lo visto en los amistosos.

Altura al margen, Garuba tiene el perfil táctico ideal para jugar de pívot en el sistema Laso, con sus buenas manos y esa energía, intuición y solidaridad atrás. No seamos tan carcas, que hay formatos alternativos al pívot de siete pies. ¿O es que ya se nos ha olvidado que Laso hizo campeón de Europa al Madrid con Slaughter (204cms) de falso center?

Por si acaso, Thompkins tiene los kilos y los centímetros para emparejarse 1×1 con centers natos cuando Tavares se siente y la inferioridad física de Garuba con su par sea insalvable. Este verano ha tenido Trey el ‘detalle’ de cuidarse y llegar en buena forma física a la pretemporada. Además no tendrá que andar entrando y saliendo de las convocatorias ACB por el overbooking de cupos, así que cuento con ver su mejor temporada de blanco.

Overbooking en las alas

La profundidad de plantilla es una virtud cuando es pretendida y se distribuye con lógica, pero lo del juego exterior blanco más que profundidad se antoja overbooking (11 jugadores para 3 puestos), resultado de una planificación deportiva interruptus por el cierre de grifo decretado por el presi a mitad de verano.

Asumiendo que los 12 de referencia de Laso serán Facu (o sustituto), Llull, Lapro, Carroll, Rudy, Abalde, Deck, Taylor, Randolph, Trey, Garuba y Tavares, significaría que un jugador que cobra alrededor de un millón (bruto) anual no tendrá hueco en las convocatorias de partidos importantes, salvo lesión de un compañero. Me refiero a Causeur, que ha dado buenos años, nadie lo pone en duda, pero cuya presencia en el roster tiene escaso sentido en la actual coyuntura económica, tras la renovación de Carroll y el fichaje de Abalde, y dada la preferencia de Laso por Taylor. Buena pretemporada la del sueco, por cierto.

Causeur viene de una campaña discretita y tiene ya 33 años, hubiese sido un verano propicio para replantearse su continuidad, pero se le garantizó contrato hasta junio 2022. ‘La hipoteca de Belgrado’, y esa no es culpa del covid ni del volantazo de Florentino. Tampoco tiene mucha lógica, más allá de que entrene con los senior, la ficha de primer equipo concedida a Boris Tisma, por mejor pinta que tenga el canterano croata. En fin.

¿Tiene Alocén hueco en el Madrid el próximo curso?

Carlos Alocén Real Madrid fichaje ZaragozaPues teóricamente no, dado que los tres bases de la plantilla tienen contrato garantizado para la próxima temporada y su continuidad no corre peligro: Campazzo, Llull y Laprovittola. De Facu suenan rumores de interés de alguna franquicia NBA, ya se sabe, hay que llenar páginas deportivas durante el confinamiento. Me preocuparía si la fuente de la noticia fuese la ESPN, pero el revuelo parte de un breve en un portal croata que se llama Corsaka… En todo caso, su cláusula de salida es un poderoso dique de contención (entre 7 y 10 millones, según las fuentes), la contrapartida a la fuerte subida salarial que se le aplicó el verano pasado.

A Laprovittola el parón por el virus le pilló en plena línea ascendente, asentándose al fin como pieza de rotación útil tras unos primeros meses discretísimos. Le queda otro año a razón de algo más de un millón de euros brutos: seguirá. Y con tres bases de nivel por delante en el roster, incluso contando con que Llull juegue cada vez más minutos como «segundo base en pista» (o escolta, como prefiráis llamarlo), a Alocén le quedarían poquitos minutos en la rotación. 10-15 en los partidos de relleno de ACB a sumarle lo que pueda pescar durante lesiones.

Lo mejor para su progresión

La pregunta entonces es: ¿merece la pena ‘llamarle a filas’ para eso? La decisión no debería condicionarse al interés deportivo a corto plazo, empezando porque la plantilla blanca no tiene ninguna urgencia en ese puesto (ni en ninguno), sino condicionarse exclusivamente a lo mejor para la progresión del jugador, a un plan de carrera a medio plazo, teniendo en cuenta que con esa cabeza y esas condiciones está llamado a ser uno de los mejores bases españoles de la próxima década.

¿Crecerá más entrenando a diario en una plantilla Euroliga y a las órdenes de Laso, seguramente el mejor tutor de bases de la historia de la Euroliga? ¿O es preferible otro año con galones y mucho tiempo en pista en un equipo de playoffs ACB como Zaragoza?

Para responder, tenemos que liberarnos de prejuicios. Por un lado, se puede mejorar jugando poco pero entrenando a diario con los mejores. Prepelic lo tiene claro: «Un entrenamiento en el Madrid es mejor que muchos partido». Por otro lado, la opción de un segundo año cedido no sería una muestra de desconfianza sino todo lo contrario, acordaos de Campazzo en Murcia. Se trataría de hacérselo entender al propio Alocén. Un segundo año cedido puede servirle para ese golpe de cocción que le falta antes de recalar con garantías y galones. Y el próximo verano, cuando Laprovittola termine contrato, tendría autopista a la capital.

tiro Alocén Carlos Real madrid

Progresa adecuadamente

Su evolución este curso, tras atarle el Madrid el pasado verano por 150k euros, ha sido satisfactoria, estable, sin picos de sierra. Los boxscoristas seguramente esperaban más, pero el Zaragoza es un equipo serio y bien armado, no un Estudiantes de la vida, donde puedes cascártelas a discreción e inflar estadística. Con 19 años no es moco de pavo dirigir al mejor Casademont en una década, tercer clasificado de la ACB hasta el parón. Algo tendrá que ver el muchacho…

¿Áreas de mejora? Pues pulir el ratio de pérdidas por asistencia (79 a 130 este curso) y ganar consistencia en su tiro de media y larga distancia. Pero igual que con Garuba, este apartado me preocupa lo justo, es la suerte del juego que más se mejora con la edad y el entrenamiento. A cambio, es un penetrador interesante y un defensor solvente, rápido de piernas y con brazos largos. No es el tipo de base que levanta al público del asiento, digamos Chacho o Raúl López, sino al que dejarías las llaves de tu casa, un JM Calderón, con aplomo y superioridad física sobre la mayoría de sus pares. Algunas de sus mejores actuaciones este curso han llegado contra rivales Euroliga: Madrid, Barca o Baskonia. Eso es ADN Goya, y lo sabéis. Ahora solo es cuestión de tiempo.

Campeón por aplastamiento

37 años cumple en abril, menuda leyendaza.Si algo ha venido a enseñarnos esta Copa del Rey de Málaga es que el Madrid continúa teniendo una marcha competitiva más que el resto en ACB, también este curso, pese a la mastodóntica inversión del Barca en verano. Un reprís por oficio, carácter, profundidad de plantilla, conjunción y defensa, ingredientes que además de dinero requieren paciencia y estrategia. Ante el aluvión de fichajes rutilantes del rival directo, la dirección técnica blanca mantuvo la calma y apostó por continuidad. Una continuidad expresada en fichajes discretos, incluso decepcionantes en la comparación con el vecino, pero también y sobre todo en las millonarias renovaciones de largo plazo de Campazzo y Tavares, blindados ante la tentación NBA y señalados como líderes naturales del equipo para los próximos años.

Unos jugadores franquicia algo heterodoxos, de pocos puntos y corte claramente defensivo, una apuesta escasamente sexy para el aficionado intermitente pero cuyos réditos ya caen como fruta madura. Este título de Copa, el más claro de los seis de la era Laso (pese a las dudas de juego en las semanas previas), se ha cimentado en la defensa, haciendo parecer bandas de juveniles al anfitrión Unicaja en la final y a todo un Valencia en semifinales, el mismo que batió de ley al Barca el jueves. Ambos se quedaron en 68 puntos y así, claro, pues se cierra la puerta.

A los hombros de Facu y Tavares

Las dos estrellas blancas llegaban a la cita en pico de forma y rayaron a un nivel estratosférico en el Martín Carpena. Tavares ejerció su habitual dictadura en la zona a base de rebotes, tapones y pánico en la ofensiva rival. Ya sabéis, exteriores paseándose por la pintura sin mirar el aro y pívots arqueando ridículamente sus ganchos para evitar la humillación de otra boina. Además, Edy adornó su dominio atrás con una gran eficacia cara al aro (14 de 17 tiros de campo), no solo a base de mates, sino también de ganchos y floaters en continuaciones desde 2-3 metros. Una prometedora línea argumental a medio plazo.

Captura de pantalla 2020-02-16 a las 23.47.26Con Facundo Stockton se le agotan a uno los adjetivos, confirmadísimo mejor jugador de la ACB, manque pese a Mirotic y a los enamorados de la estadística de valoración en ligas regulares. A ver quién puede siquiera toser al argentino, MVP de las tres últimas competiciones nacionales (final ACB, Supercopa y Copa). 31 asistencias por solo 3 pérdidas en el torneo, y 9/15 triples. Es paradójico que las mayores dudas respecto al juego de Campazzo cuando regresó a Madrid tras la cesión en Murcia fueran precisamente la inconsistencia de su tiro exterior y su excesivo ratio de pérdidas. Su caso es un recordatorio de cómo el talento, la confianza del cuerpo técnico y trabajo, mucho trabajo, pueden cincelar una estrella. Remarco lo del trabajo porque, en el caso de Facu, tras esa imagen de prestidigitador canchero se esconde un workaholic casi enfermizo. Milagros a Lourdes.

Los viejos rockeros

Jaycee Carroll final Copa del Rey ACB 2020La Copa viene también a desmentir la idea extendida de que el Madrid sigue siendo muy dependiente de Rudy y Llull. El equipo ha jugado un torneo extraordinario pese a que el primero apenas ha podido aportar por problemas físicos y el segundo solo ha jugado un partido bueno de tres. De todas formas, en el caso del menorquín, el balance es positivo, teniendo en cuenta de lo bajo que partía: tuvo un papel destacado en el único duelo igualado en la Copa, contra Bilbao. El sábado patinó y el domingo para cuando salió a pista ya no había partido. Se reservó en la segunda parte por molestias, isquios, en principio nada grave.

Al final, las estructuras del Madrid son sólidas y el ataque lo suficientemente coral como para no depender de un solo jugador, ni siquiera de Rudy y Llull, como en otros tiempos. El dúo de ala-pívots, Facu, Deck, Causeur o incluso Mickey pueden aportar anotación si la ocasión se tercia. De las alas suele alcanzar con que al menos uno vea aro cada partido: contra Bilbao fue Llull y el fin de semana Carroll recogió el testigo, y tan ricamente, oiga: 12 puntos a Valencia y 20 a Unicaja. Vaya nivel a sus casi 37 años. Si con el menorquín quedamos a la espera de confirmación de esos brotes verdes, con Jaycee podemos afirmar rotundamente que ha vuelto tras su zozobra navideña por motivos familiares. Ya avisó en los duelos previos a la Copa y lo ha corroborado en Málaga, con su esposa en la grada. A Baylee, por cierto, le preguntó Lucio durante la celebración si su esposo seguiría otro año de corto y, no sé a vosotros, pero mí ese «ya veremos» me sonó a un NO bien grande.

Real Madrid Copa del Rey 2020
Óleo sobre lienzo: Copa del 2020. Llull Copyright

Y al amanecer del quinto día… despertó Llull

Llull Copa del Rey Bilbao 2020 Real MadridTampoco nos engañemos, no pintaba especialmente bien esta Copa para el Madrid antes de empezar, mucho más irregular que el Barca las últimas semanas, con el juego exterior bajo mínimos y el hándicap del descarte de un extracomunitario. Pues solo ha hecho falta una tarde-noche de baloncesto en Málaga para saltar por los aires los análisis previos. ¿A cómo se pagaba en las casas de apuestas que el Barca, vigente campeón y favorito, caería en cuartos de final y Llull sería el máximo anotador de la victoria blanca? Así es la Copa del Rey.

El Madrid batió al Bilbao en la mejor actuación colectiva en competición doméstica de lo que va de 2020. Si el resultado no fue más amplio fue porque el rival también juega, y el de ayer tenía más vidas que un gato. Respondió a cada intento de demarraje de los blancos, hasta el que lideró Llull en el último cuarto. Habían corrido ríos de tinta sobre el menorquín las últimas semanas, por su evidente crisis de juego al regreso de la lesión, opiniones opuestas y en muchos casos radicales. Ni estaba «acabado», como decían desde la bancada apocalíptica, ni tiene sentido esperar el regreso de «el mejor Llull», aquel MVP de todo en 2017, como defendía la otra. El propio jugador había dado muestras de nerviosismo, entrando al trapo de los agoreros en Twitter y en zona mixta.

El coco de Llull

Como habíamos comentado, su problema de juego tenía su origen principalmente en el coco, una cuestión de confianza. Igual que cada pérdida y tiro fallado le hundían un poco más en el fango, cada triple le devuelve a la dinámica. Creo que para cualquier madridista de bien fue una alegría verle disfrutar en la pista y volver a sumar al equipo. Fue una aparición, cual Gandalf con los Rohirrim al amanecer del 5º día. Hizo un partidazo en su versión selección o Madrid noviembre’19, la de puñal desde la banca, más ejecutor que director, que es la vara de medir realista y lo que necesita el equipo de él para aspirar a todo. Acertó un par de triples de teórico bajo porcentaje que no siempre van a entrar, pero también limitó errores (0 pérdidas) y en general su selección de tiro fue mucho más cabal que en fechas previas, lanzando equilibrado y con los pies mirando a canasta. En definitiva, brotes verdes y un chute de confianza para el grupo.

A Carroll le defendieron bien, Causeur hizo daño por momentos y Rudy resultaba evidente que está lesionado, o muy tocado (arrastra problemas de aductores). Ha forzado para estar en la cita, un detalle, pero no contaría demasiado con su concurso el fin de semana. A Bouteille, ‘el deseado’, le secaron entre Deck y Taylor. Si el casting para sustituir a Carroll está entre el francés y Prepelic, la final está reñida, ambos son magníficos jugadores y tiradores, de un nivel similar. De entrada Bouteille es alero y no escolta. Posee un enorme talento para sacar porcentajes altos de lanzamientos forzados de media y larga distancia, con el defensor encima, preciosos para el aficionado, un poco old school. Sin embargo, es menos dinámico que Prepelic, va justo de físico, genera poquito desde bote y no llega hasta el aro. El esloveno quizá no sea tan consistente en el tiro, pero tiene la ventaja de que ya pertenece al club, conoce el vestuario, sí es escolta y puede generar algo desde bote = puntos baratos desde el tiro libre. En fin, queda todavía tiempo para debatir del tema, homenajear a Carroll como merece y cerrar el capítulo sustituto. Patxi, ahora estamos a setas.

Campazzo, favorito a MVP

Facundo Campazzo Bilbao Copa del Rey Real Madrid 2020

Laso descartó a Thompkins como extracomunitario en beneficio de Mickey, la opción tácticamente más lógica. El americano, sin embargo, fue de lo más flojito del equipo y, dado que se pueden hacer cambios en la convocatoria a lo largo del torneo, no sorprendería ver a Trey de corto más adelante.

Si Llull fue quien clavó la daga a Bilbao, el sostén del Madrid fueron Campazzo, Tavares y Deck. Facu continúa en pico de forma, impartiendo cátedras de dirección cada velada: acumula 51 asistencias en sus últimos cuatro encuentros (9 ayer) y, si sois de apostar, me parece claro candidato a MVP. Tavares volvió a ser un valladar, y lo fue ante una de las mejores parejas de centers de la competición, el puesto estrella de este Bilbao. Subió 14 rebotes y 26 de valoración, candidato también a MVP, menos que Facu solo por el hecho de que lo decide la prensa y suele decantarse por los bajitos, más vistosos al aficionado. El tercer sostén del grupo fue Gabi Deck, aliado con Campazzo, que le asistió en no pocas de sus 8 canastas (de 9 intentos). El alero argentino parece estar recuperando la estela de su gran arranque de temporada, promedia valoración 20.2 en las últimas cinco citas de competición doméstica. Tiene un IQ altísimo en pista y buenas manos, un verdadero pichichi cerca del aro. Venderá pocas camisetas, pero es el ‘fichaje’ del año de la sección, y lo sabéis.

Adiós, Barca

Cory Higgins Barcelona Valencia

Antes de todo esto, el Valencia había tumbado al Barca, al que parece haber tomado la medida, pues ya dominó y bien mereció a los puntos haber ganado el duelo de Euroliga del martes pasado. La de ayer fue una victoria de ley, un repaso épico de Ponsarnau a Pesic. A falta de juego colectivo o ideas en ataque, el Barca recurrió al triple, muchos de ellos forzados, lo que lastró el porcentaje. Lanzó 43, por solo 27 tiros de dos: si lo hace el Madrid y cae en cuartos de final ya estaríamos pidiendo la cabeza de Laso por jugar «como un pequeño». Al final, este Barca saca adelante la mayoría de los partidos gracias a la suma de arrebatos puntuales de acierto ofensivo individual, por al enorme talento de la carísima plantilla que le han comprado a Pesic. Pero colectivamente es un estilo algo pobre, con sistemas del siglo pasado y sucesión de aclarados 1×1, que empequeñece a teóricas estrellas como Cory Higgins y Brandon Davies, claramente venidas a menos y sin cuyo concurso a un nivel más homologable este Barca está limitado para optar a títulos. Ya se le han escapado los dos primeros…

Dicho lo cual, tampoco hay lugar para la relajación en las filas blancas pese a la eliminación del rival a batir. El sábado espera Valencia, séptimo clasificado de la Euroliga y en pleno pico de forma, de facto el tercer mejor equipo del basket español a febrero de 2020. Viendo el nivel del otro lado del cuadro, bien puede ser una final adelantada. A disfrutar.

Un Madrid cual montaña rusa

Carroll berlin Jaycee Alba EuroleagueSi el Madrid está en crisis, dadme muchas crisis de estas. Victoria en Berlín y se pone con dos partidos más average ya de ventaja sobre el cuarto clasificado, CSKA, que volvió a palmar. El triunfo en Alemania, eso sí, fue de frenopático, un encuentro de plusmarcas y extremos como no recuerdo, un ejercicio de irregularidad, resiliencia e inconsistencia. Por resumir la montaña rusa lo más rápido posible, para los rezagados: exhibición colectiva histórica en el primer cuarto (41 puntos anotados, récord de la Euroliga), seguido de un descalabro bíblico en el segundo (-26, el peor parcial del Madrid en la historia de la competición). Tavares desactivó al Alba en el tercero y Campazzo igualó el récord de asistencias de la competición en un partido (19). Randolph las metió de colores (27 puntos), Taylor hizo su partido más completo del curso y Carroll se reencontró con el baloncesto (27 puntos). Dejo a Jaycee para el final porque es la mejor noticia: no hace falta que enchufe 27 cada partido, con que recupere su nivel de acierto habitual será el mejor fichaje del equipo para la Copa, pues alivia el problema más acuciante a día de hoy, que es la falta de puntos de las alas.

Pero hoy he venido a hablar de Llull, que ha sido el principal tema de debate esta semana. Llevamos días dándole vueltas a su estado de forma y sus consecuencias en el devenir del equipo. Se han leído análisis tácticos sesudos sobre el problema del segundo base en el Madrid, que si al equipo se le apagan las luces cuando el menorquín dirige en solitario, que si encima Laprovittola no alcanza… Principalmente escucho soluciones de manager de consola, o sea, fichar. «Será por dinerooooo». Siento advertir que para eso habrá que esperar (como poco) hasta el verano, pues no se va a traer otro base a mitad de curso teniendo ya tres en nómina (y no precisamente baratos). Somos los que estamos, y viendo los dos últimos encuentros de Llull creo podemos aparcar el debate táctico, porque el 80% del problema ahora mismo está en su coco, más que en sus piernas o muñeca.

Es una penita verle, resta al equipo, y lo digo desde el máximo respeto y cariño que le tengo, como leyenda del madridismo que es. El descalabro del segundo cuarto en Berlín coincidió puntualmente con su paso por pista, lo cual se está convirtiendo en hábito en las últimas semanas, dicho sea de paso, acompañado ayer por Trey, Lapro o Causeur, entre otros, que parte de culpa también tuvieron. Pero era Llull quien dirigía la nave y se cascaba chufas posesión tras posesión. Malos lanzamientos que no son en muchos casos el problema en sí mismo, sino el síntoma, el resultado de un ataque sin ideas, de sistemas ejecutados tarde y mal, de incapacidad para generar soluciones para el resto ni en 2×2 ni, sobre todo, en 1×1. Está para los leones desde que ha regresado de la lesión (¡2 de 15 tiros de dos!), y resultan ridículos los esfuerzos de los periodistas y tuiteros que, por corporativismo mal entendido, se empeñan en descalificar a cualquier hijo de vecino que ose constatar la evidencia. «¡Traidores!». No, oiga, la crítica (constructiva) es el ADN del madridismo, siempre lo decía Turpin. De periodistas amigos de los jugadores españoles está la profesión llena, pero quizá no sean el faro más desinteresado por el que guiarse.

Viendo el vaso medio lleno, resulta imposible que Llull siga así de mal mucho más tiempo. No es realista, hace dos meses era un jugador útil, con sus altibajos, pero en dinámica y sumando. En algún momento, más pronto que tarde, recuperará confianza y dejará de restar al equipo para volver a sumar, en mayor o menor medida. Y recuperar la confianza pasa por darle minutos y oportunidades, a costa incluso de encajar parciales negativos en los segundos cuartos. Una inversión que esta haciendo Laso a corto-medio plazo para recuperar a un jugador importante en la rotación y clave para el estado anímico del grupo.

Llull, Laprovittola y el problema del segundo base

laprovittola joventut real madrid

Dos días y medio después de la meritoria y muy valiosa victoria en Tel Aviv, el Madrid vuelve a las andadas: pinchazo en Goya contra un Joventut en horas bajas. Imperdonable. Relajación > 52 puntos encajados en la segunda parte > final apretado sale cruz. Facu descansando en la grada, Trey descartado y Tavares solo 7 minutos en pista. Sin la dirección del primero, los puntos en estático del segundo y la defensa del tercero el Madrid es a día de hoy un equipo bastante vulnerable, la versión Tel Aviv se basaba en ‘estar todos’. El primer puesto de la ACB y la consiguiente ventaja campo en la final serían de gran valor este año, con un Barca sólido, pero el Madrid la está vendiendo barata.

Felipe se cascó 17 minutos contra Joventut, no defendió un pimiento, pero hizo sus números y el Wizink feliz. Garuba ni se quitó el chándal, pese a que el problema en la segunda parte fue claramente defensivo, que es el punto fuerte del muchacho. Da igual, ayer no tocaba. Táctica al margen, sacrificar tiempo en pista del canterano para complacer a Felipe a cuatro meses de su retirada parece una inversión nefasta. Se entendería si Reyes atravesase un pico de forma, pero dista de ser el caso. Y si es por diplomacia, el club ya cumplió renovándole otro año, que deportivamente no se justificaba, para que pueda batir algún récord más y tener la ‘gira de despedida’ que a su amigo Navarro se le negó. ¿Estamos a futuro o a diplomacia?

Dependencia de Facu

Aunque lo más preocupante contra la Penya fue la sensación de enorme dependencia de Campazzo. Fue faltar y hacer aguas el equipo, lo que deja en bastante mal lugar a Laprovittola y Llull. Con el argentino lo que se ve es lo que hay, no da para más. Ha superado aquel estrepitoso aterrizaje en el club, que se le escapaban los balones de las manos y encadenaba valoración negativa partido tras partido. Le duró como tres meses y se justificaba por el periodo de adaptación. Ahora ya está adaptado, no se le escapan los balones y rinde al nivel que se puede esperar de él en la élite. Ni más ni menos. Como tercer base sirve… si hubiese un segundo al uso.

Pero Llull no lo es, sufre sobremanera cuando se queda como único director. Algunos dirán que rinde mejor de «escolta». La denominación es lo de menos, aunque personalmente prefiero llamarlo «segundo base en pista«, una variante táctica que hemos visto hasta la saciedad con Laso (¿os acordáis de ‘los Sergios’?). El caso es que entre Llull y Laprovittola suman unos cuatro millones de euros de masa salarial para bastante poquito, para que echemos de menos a Facu contra un Joventut en casa. Y además ambos tienen contrato garantizado el próximo curso en los mismos parámetros, un hándicap para el club de cara a moverse en el mercado.

Llull es una herencia desafortunada: tiene el salario de la megaestrella que era antes de la lesión y su contrato, firmado en 2017, cuando acechaban los Rockets, expira en junio 2021. Merece el beneficio de la duda, le sobra carácter y baloncesto para convertirse en un activo interesante de la rotación una vez encuentre su rol y recupere el pico de estado físico. Lo demostró en el Mundial con España. Quizá el club podría, eso sí, negociar ya este verano una rebaja salarial a cambio de más años de blanco. A Lapro le tengo menos fe: en función de su rendimiento de aquí a final de curso me plantearía negociar una rescisión de contrato o intentar colocarle al primer Joventut de la vida dispuesto a asumir el 60-70% de su salario. No hay peor error que insistir en la equivocación. Si asumimos que Llull tiene que estar acompañado de otro base en pista, hace falta un segundo director de mayor nivel.