¿Peligra de veras la continuidad de Tavares y Campazzo en el Madrid?

Walter Tavares Facundo Campazzo Real Madrid NBAEs normal que suenen rumores de NBA sobre los mejores jugadores de la Euroliga, los aficionados del Madrid deberíamos estar vacunados a estas alturas. En los últimos años hemos visto partir a Willy Hernangomez, que apenas contaba en la rotación de Laso, y a Luka Doncic que, bueno, no se pueden poner diques al mar… Por edad y peso en el equipo, los casos más parecidos a los de Campazzo y Tavares, que ahora nos atañen, son seguramente los de LLull y Chacho.

Ante ofertas NBA similares, el primero eligió quedarse y el segundo irse, respetable en ambos casos, si bien el canario se marchó sin avisar con una mínima antelación, en pleno verano (mediados de julio), dinamitando la planificación deportiva del siguiente curso. Herreros tuvo que sustituir un pilar de la plantilla con las sobras del mercado: en aquel caso Draper.

La incertidumbre de ser 2ª división

Jugar en la segunda división del basket mundial es lo que tiene: mucho menos poder adquisitivo que la NBA y cierto grado de incertidumbre. Un problema común en la élite europea: Micic bien podría marcharse a los Sixers este verano, alterando el equilibrio de poder en la Euroliga. Efes es el principal candidato al título y el serbio sencillamente no tiene recambio posible.

Su caso, sin embargo, es distinto al de Tavares y Facu, y la diferencia es la ampliación de contrato que los dos madridistas firmaron el verano pasado, hasta 2024, con generosas subidas de salario (alrededor de 3.5M brutos anuales) a cambio de un incremento acorde en su cláusula de salida, hasta el barrio de los 7 millones. Fue un movimiento maestro en los despachos, menos vistoso que un fichaje pero mucho más efectivo: el reto con el talento en Europa no es tanto encontrarlo como retenerlo.

Si la NBA fuese el objetivo primario de carrera en la mente de Tavares y Facu, seguramente no hubiesen firmado aquella extensión, con la que se aseguraron mucho dinero a cambio de atar su destino al Real Madrid. “Antes me obsesionaba la NBA, pero nunca hubo una oferta concreta. Ya no pienso en eso: el Madrid me respeta y me valora, no dudé en renovar”, explicó Facu el año pasado.

El papel de los representantes

Bogdan Bogdanovic NBA Sacramento KingsUn agorero dirá que la carne es débil y la tentación no desaparece, y no le faltará razón. Los jugadores a veces cambian de idea, azuzados por los agentes, que cobran a porcentaje del salario de sus representados. Así que cuanto más ganen los jugadores, mejor para ellos, que de su bolsillo no saldría el pago de la cláusula.

Sin embargo, y dado el rango salarial en el que se mueven los extranjeros que recalan en la NBA procedentes de Europa, la cuantía de la cláusula ejerce en este caso de poderoso dique de contención. Para hacernos una idea, Chacho Rodríguez y Teodosic, ambos MVP de la Euroliga, firmaron 6.8M$ por un año y 12M$ por dos, respectivamente. Contratos cortos y en un solo dígito de millones anuales con los que no alcanza para pagar 7M€ de la cláusula y que te merezca la pena el riesgo, renunciando a un contrato garantizado de 3.5M€ anuales en el mejor club de Europa.

Para que sí mereciese la pena necesitarían una propuesta multianual garantizada con un salario anual en doble dígito de millones, cifras para un jugador no NBA de las que solo consta un precedente: los Kings de Divac por su compatriota Bogdan Bogdanovic, que entonces tenía 25 años. ¿Se atrevería una franquicia a semejante apuesta por un base canijo de 29 años sin experiencia USA o por una grúa que ya pasó en su día por la liga con más pena que gloria? No hay nada seguro, pero cuesta verlo, así que relajémonos: “Facu es madridista y se va a quedar muchos años. Con decir esto creo que es suficiente”.

El día de los gregarios

44_taylorDraper y Taylor son el fondo de armario de Laso, los jugadores número 11 y 12 de la plantilla. Cumplen una labor secundaria, gris y desagradecida, por eso apenas les menciono y cuando lo hago no suele ser para bien. Pero también por eso es de justicia acordarse de ellos en las raras ocasiones en que destacan y ganan partidos, como en Bilbao. Una velada que no pasará a la historia, que se llevó el Madrid, solvente y coral, con más comodidad de la que sugería a priori la clasificación. Un triunfo que deja la liga regular en bandeja, dos partidos de ventaja sobre el Barca, que volvió a pinchar. Ayón, Luka y Randolph pusieron la estadística, como corresponde, pero la victoria blanca se edificó desde la defensa, que es como se suelen ganar los títulos. Y como se ganó desde la defensa, pues destacaron los dos especialistas del roster, Draper y Taylor, que además vieron más aro que de costumbre, 5/7 triples entre ambos.

El primero se ha encontrado un rol de más peso del que conociese en su anterior etapa. El motivo es simple, que el segundo base, el que va por delante suyo en la rotación, Luka, no es base puro sino que juega también minutos de alero. Una puerta entreabierta que no dejaba Chacho. A eso hay que sumarle los recientes problemas de rodilla de Llull, que se ha perdido los dos últimos partidos. En Miribilla firmó Draper 10 puntos desde la banca y el equipo +9 en sus minutos en pista. Está por ver su continuidad o no el curso que viene, que dependerá del pasaporte italiano de Campazzo y de los centímetros que crezca Doncic, es decir, de si su puesto natural sigue siendo el de base.

43159_0Pero cuando llegue el momento de la decisión sobre Draper habría que mirar más allá de la estadística de valoración, en la que se quedan muchos aficionados, que no suele hacerle justicia por el tipo de jugador que es: no le duele en prendas gastar faltas necesarias, generoso en el esfuerzo atrás y que lanza en ataque no pocos tiros forzados a final de posesión, de esos que no suelen entrar. Es un tirador exterior bastante aceptable, pero le faltan convicción y recursos para anotar en penetración y carece de clarividencia en estático. Buen tino de Laso en Bilbao emparejándole en pista con Rudy, que puede desempeñar esa labor de creación en estático, el cabrón ve pases donde la mayoría solo ve un bosque de manos.

A Jeffery Taylor solemos achacarle su escasa inteligencia en pista y su irregularidad. Cierto que el listón con él está bajo, pero el caso es que suma ya cinco partidos consecutivos a un nivel homologable, hasta destacado, como en Miribilla. Nunca va a ser un lince, pero con que evite manos innecesarias en defensa y enchufe un porcentaje razonable de tiros liberados se convierte en un activo interesante, porque no hay alero en Europa con esas piernas. Tiene por delante en la rotación a Maciulis, que es todo lo contrario, pocas piernas, tren superior poderoso y gran conocimiento de juego. Recuerdo que temíamos en pretemporada que la plantilla se hubiese quedado coja en el puesto de alero, pero entre el estirón de Doncic y el rendimiento del dúo parece que se han salvado lo muebles. Además, visto en perspectiva, tampoco es que sea un puesto de grandes estrellas en la Euroliga a día de hoy…

Victorias como la de Bilbao ponen en valor eso que tan pocas veces aparece en titulares como la profundidad de plantilla. Y no se trata solo de número y calidad, sino de acoplarlo, y en eso hay que romper una lanza en favor de Laso, que no es el mejor gestor de partidos pero sí es un gran motivador. Consigue que jugadores como Draper y Taylor, con potencial quizá para un rol más destacado en otros clubes europeos, aparquen egos y acepten de buen grado su papel de gregario en este Madrid.