Nunca le des por vencido: el Madrid revive en Belgrado

Así es el Real Madrid y supongo que por eso le queremos. Cuando le damos por muerto, y cualquiera mínimamente sensato lo hizo el jueves pasado, incluido el que firma, se levanta, compite y nos devuelve ilusión. En este caso con dos victorias en 48 horas en la pista más hostil de Europa, la primera remontando un déficit de 15 puntos. Un giro copernicano a una serie de las que hacen afición.

No es solo que Partizán fuese 2-0 y gozase de ventaja campo, con lo que significa en su caso, 20.000 hooligans intimidando a los árbitros, es que había dominado táctica y baloncestísticamente los partidos en Madrid. «El baño de Zeljko a Chus». Pasado el efecto sorpresa el baño ya no es tanto. Y echando la vista atrás una semana también creo que en nuestros análisis subestimamos la repercusión de la baja de Tavares, que solo jugó la primera parte del primer partido. Este año, que Micic se ha dado mus, bien puede ser el jugador más determinante de la Euroliga, al menos cuando tiene los chakras alineados y se cuida de faltas.

Sus dos actuaciones en el Stark Arena son un instant classic, nivel Sabonis, de veras. Creo que no somos conscientes todavía de lo que está haciendo porque nos falta la distancia del tiempo para ponerlo en perspectiva. Pero mirad qué números en partidos clave en los últimos 12 meses. 41 de valoración en el último encuentro de la final ACB, 40 en la final de Supercopa y 71 entre los dos partidos en Belgrado en los playoffs de Euroliga. insisto, nivel Sabonis.

Edy lo ha cambiado todo pero tampoco juega solo: ha encontrado en Serbia distintos aliados ocasionales. Williams Goss brilló en el tercero, con 22 puntos y el triple ganador, con Hezonja muy serio como ala-pívot, 12+14. Ambos desaparecieron en el cuarto pero otros echaron una mano, véase Deck, Chacho, Hanga y Musa. Sin hacer un partido redondo, los 14 puntos y 8 rebotes del bosnio son un oásis en el desierto que está siendo su serie. La peor noticia para el Madrid en Belgrado, pero y muy mala, es la lesión de Deck, con verdadera mala pinta a tenor de su reacción. Grave, ya me entendéis, no de perderse el quinto encuentro sino de no volver a jugar en lo que queda de 2023… Crucemos los dedos para un milagro en la resonancia.

Tangana, ¿efecto positivo?

Tal vez sea políticamente incorrecto comentarlo en un día así pero, visto en perspectiva, la tan desafortunada tangana del segundo partido ha acabado beneficiando al Madrid. Colateralmente, claro, porque no fue algo planeado. Pero contribuyó a alterar la dinámica de la serie, que favorecía a Partizán. Además, las ausencias por sanción pesan lógicamente más en el roster con menor banquillo, el serbio. Pero, claro, el juez disciplinario de la Euroliga evalúa las agresiones en función de su gravedad y no del banquillo disponible. ¿O acaso iba a dejar sin castigar a Punter, que se lió a puñetazos? Bastante que perdonó al ‘Oftalmólogo’, James Nunnally, que pasó consulta en Goya.

Por último, y siendo maliciosos, diría que la tangana trajo otro elemento positivo y es la propia ausencia de Yabusele que, pese a sus estadísticas y rango de cuatro titular, ha restado más que sumado en demasiados partidos este año. En la vida hubiese cogido los 14 rebotes de Hezonja el martes… En todo caso, viendo el baño de Tavares a Lessort en el cuarto, realmente más que las bajas por sanción la verdadera clave del cambio de dinámica es el regreso del caboverdiano. Cualquier otra consideración es secundaria.

Recordemos que ningún equipo en la historia de la Euroliga en el actual formato ha remontado nunca un 2-0 o un 0-2 en contra. El Madrid podría ser el primero, motivo más que de sobra para llenar Goya el próximo miércoles. 21:00h.

Zeljko expone las vergüenzas del Madrid de JCS

Primero de todo, un disclaimer. Si esperáis una crónica del Royal Rumble, os habéis equivocado de tribuna. Será de lo que se hable hoy en los telediarios y medios generalistas, los mismos que no dedicaron ni un breve al primer partido… Tuve la suerte de ahorrarme esa tangana final, que para entonces iba por la segunda birra con Gus, Fer y Pablo en una terraza de Felipe II. Uno acude a ver baloncesto y no peleas de gallos. Lo peor es que tampoco nos cogió por sorpresa.

Nos salimos antes del final, no solo porque el partido estuviese ya perdido, sino porque el ambiente en el pabellón, tanto en la grada como en el parqué, se estaba viciando por momentos. Se hacía cada vez más incómoda la compañía de los aficionados serbios, que había unos pocos desperdigados por las tribunas. Su agresividad espídica y exceso de testosterona desentonan sobremanera en el Wizink, enfundados en camisetas ceñidas y con el listón de la violencia peligrosamente bajo. Llamadme tibio, o frívolo, pero yo es que entiendo el deporte de otra manera, como un entretenimiento y hobby. Lo digo por todo esos insiders españoles que babean con el ambiente en los pabellones serbios. Quería verlos yo llevando a su novia o a sus hijos al Stark Arena con una camiseta del equipo rival. 

Dicho lo cual, venga, hablemos de basket, del estado del proyecto blanco en el año I post Laso. Las costuras han saltado esta semana en los dos partidos de playoffs en Goya. Un equipo apañado, Partizán, con un quinteto de nivel, sin lesionados, bien entrenado y mejor arbitrado, todo sea dicho.

En la serie se han dado un cúmulo de circunstancias que han acelerado la sensación de descomposición. La más importante, el infortunio de la lesión de Tavares, que tantas miserias tapa a poco que esté fino de forma (que tampoco es que lo estuviese últimamente). Además, Partizán acertó con algunos tiros clave, abortando parciales y rompiendo momentos de partido, y en especial ese game winner de Punter el martes. Y por último, y sin ánimo de echar la culpa al empedrado, no puedo dejar de mencionar el arbitraje, un factor sensible en dos tramos concretos, el 2º cuarto del game 1 (cuando el Madrid se escapaba) y el 3º cuarto del game 2 (cuando el Madrid remontaba). En una competición de criterio tradicionalmente tan casero, sobre todo según avanza la temporada, llaman la atención arbitrajes tan ‘valientes’. Da como para pensar regulinchi, justo este año que un serbio ha asumido a la presidencia de la Euroliga…

Le quedan al Madrid casi dos meses de temporada, que se puede hacer eterna, condenado irremediablemente al tercer puesto de la ACB, que significa un cuadro endiablado en playoffs. Así que tranquilos, hay tiempo más que de sobra para bajar al detalle de cada jugador, poner notas, hacer quinielas de limpia y pajearnos con rumores de fichajes. pero hoy no me parece día para eso, no le concederemos esa indulgencia al responsable.

Un mar de dudas

Con más dudas que certezas llega el Real Madrid a uno de los tramos clave de la temporada, el cruce de cuartos de Euroliga, después de tres derrotas seguidas. Las dos últimas, visitas a Tel Aviv y Barcelona, entran dentro de lo previsible. Pero ese es quizá el problema de este equipo, por el que no engancha, que se limita a lo previsible, nunca se sale del guión… para bien. Ha cumplido en la fase regular de la Euroliga, tercer puesto, gracias a un balance casi impoluto (16-2) contra los equipos del puesto 10 al 18. Todos las partidos valen lo mismo en la clasificación de octubre a abril, pero con un balance tan discreto (7-9) frente a rivales directos, los más mediáticos y aquellos contra los que te jugarás las castañas, cuesta generar optimismo e ilusión. Todavía más en una temporada tan compleja, tras el despido de Laso en verano, que tienes de uñas y esperándote a amplios sectores de parroquia y prensa.

En ACB el balance es peor, el Madrid ha palmado los cuatro encuentros frente a Barcelona y Baskonia, navega tercer clasificado a una victoria + average de distancia de ambos con siete jornadas por disputar. El primer puesto está prácticamente descartado y el segundo casi que también, a pesar de que FCB y Baskonia aún tienen que medirse entre ellos. Pero es que el calendario del equipo blanco es de aúpa, con salidas a Valencia, Badalona y Gran Canaria, y encima se va a solapar con la serie frente Partizán, que se barrunta larga y a cara de perro. Y si terminar la fase regular de Euroliga tercero es un buen resultado, terminar tercero la de ACB es una decepción. El Madrid se ha condenado a un camino de espinas si quiere revalidar el título.

Hecho el balance de situación, podemos bajar al detalle y analizar causas, sobre todo aquellas coyunturales, las que pueden variar de aquí a dos semanas, que llegan los serbios, sea con una barbacoa en casa de Rudy, un ajuste táctico o por la evolución de la enfermería. Porque lo estructural, digamos el puesto de base o el entrenador, son lentejas hasta verano, y tampoco olvidemos que el entrenador y los bases eran los mismos en los tramos de buen juego y resultados de esta temporada, que también los ha habido.

El puesto de pívot

Me parece la causa más evidente del mal momento del Madrid, por ser el puesto llamado a dominar y a marcar diferencias. Por un lado, la baja de Poirier ha resultado un mazazo: el reserva más importante del roster y que se encontraba en pleno cuarto creciente, remontando el vuelo tras una pobre primera mitad de curso. Las operaciones de apendicitis tienen un plazo de recuperación aproximado de cuatro semanas. Pensando en la serie de Euroliga y acorde a ese plazo, Poirier se perdería los partidos en Madrid pero podría llegar a los de Belgrado.

Su baja se nota todavía más por el valle de rendimiento de Tavares, al que se ve particularmente lento, como si arrastrase molestias musculares. Pero Chus no puede darle descanso con Vincent out. Y como Edy está lento, llega medio segundo tarde a las ayudas defensivas, a poner bloqueos o a la lucha por el rebote, lo que se traduce en faltas. Y como le cuesta controlar las emociones, la falta se acompaña a veces de técnica y ya tenemos el quilombo montado. Total, que ha terminado eliminado por cinco faltas los últimos tres partidos, todas derrotas. Somos el equipo de Tavares, máxime sin Poirier, y con el caboverdiano a este nivel, honestamente, pintan bastos.

Defensa y rebote

Este punto va estrechamente ligado al anterior, dado que el puesto de pívot carga muchísima responsabilidad en defensa y rebote en los esquemas de Chus (igual que lo hacía en los de Laso). Sin Poirier y con Tavares a medio gas y lastrado por faltas, nadie está compensando el agujero en tablero propio. Cornelie medirá 211cms pero sufre horrores cuando le toca jugar de cinco, le faltan la dureza, los instintos y los automatismos para el puesto. Yabusele es seguramente la mejor noticia de estas semanas, un nuevo argumento ofensivo tras su mal arranque de temporada. Pero es un reboteador y defensor discreto, siempre lo ha sido; le sobra el físico pero le faltan concentración y algo más de IQ.

En las tres últimas derrotas se han encajado una media de 93 puntos (descontada la prórroga contra Maccabi) y se ha perdido en los tres la batalla del rebote: -17 en Barcelona, -12 en Tel Aviv y -1 en Lugo. Y así es muy difícil.

Los veteranos

El juego exterior de la plantilla está sobrepoblado de veteranos entrados en la treintena, de los que cabría esperar un paso al frente en el tramo clave del curso. Pero estamos a mediados de abril, en puertas de ese tramo, y el paso al frente se antoja un acto de fe. Causeur (35) y Hanga (34), el backcourt titular de la pasada final ACB, se parecen a los de hace un año como un huevo a una castaña. La temporada del galo es verdaderamente pobre, quizá la mayor decepción de la plantilla en relación expectativas-precio-rendimiento, y teniendo en cuenta que no le aplica el atenuante de las lesiones, pues no ha sufrido ninguna de una mínima entidad. Solo aparece en las pachangas ACB de los domingos.

El reserva de Musa en los mejores momentos de la campaña ha sido Rudy (38), el veterano del que más cabe esperar las próximas semanas, siempre supeditado a su fragilidad física. No es demasiado pedir que las últimas gotas de gasolina en su tanque las dedique al club que le paga y no a la selección.

De Chacho (36), que termina contrato igual que Hanga, solo hemos visto destellos muy puntuales a lo largo del curso, lo normal a su edad, lo que cabía esperar cuando se le fichó. Chus apenas le alinea contra equipos con bases de entidad (casi todos los rivales directos) porque resta en defensa más de lo que suma en ataque, especialmente ahora que falta Poirier, su socio preferente. El quinto veterano en discordia sería LLull (35), que regresó ayer en el Palau tras dos meses de baja y cuyo rendimiento, siendo generosos, es una incógnita. Al final, se gastan cinco fichas del equipo y una pila de masa salarial en veteranos que ya no marcan diferencias y a mejor no van a ir. Una política de renovaciones sentimentalista, basada en el bienquedismo tribunero, y que dilapida buena parte de la ventaja económica del club respecto a rivales. Luego estamos de cuarto interior con Cornelie, el segundo salario más bajo de la plantilla tras Alocén.

Dzanan Musa, a man on a mission

No es lo mismo brillar en ACB que en Euroliga, ya se la pegó en el Efes, le puede pesar la juventud, a ver cómo se adapta a un ‘grande’… Eran dudas razonables sobre Musa a comienzo de curso, dudas que ha resuelto ya de un guantazo. Literalmente está echando la puerta abajo en su primera temporada Euroliga. Escribo primera en cursiva porque técnicamente no lo es, con 16 años jugó unos minutillos con Cedevita y durante su efímero paso por Efes disputó exactamente 11 minutos.

Por su impacto y proyección, Dzanan Musa bien puede ser el fichaje más importante del Real Madrid de basket en más de un lustro, en concreto desde Tavares, que ya ha llovido, noviembre de 2017. Esta semana, en un margen de 48h, el bosnio le ha endosado a Efes y Milán 43 puntos para 57 de valoración, números de MVP. Y no son flor de un día, que está asentado en el top10 de la Euroliga en anotación y eficiencia (val), jugando en el segundo clasificado.

Todo eso con solo 23 años. Estamos viendo la historia cocinarse ante nuestro ojos y no somos del todo conscientes, enrocados como estamos en nuestras guerrillas cotidianas sobre Chus, Llull, JCS y las quinielas de fichajes. Para poner en contexto y poder comparar, he elaborado una lista rápida de los mejores jugadores de la Euroliga de hasta 23 años (su edad), y me salen estos. Veréis que no hay color.

Procida (Alba) 20 años
Bonga (Bayern) 23
Petrusev (E. Roja) 22
Mannion (Virtus) 22
Pradilla (Valencia) 22
Madar (Partizán) 22
Jokubaitis (FCB) 22
Strazzel (Mónaco) 22

¿Por qué es tan bueno Musa?

En buena medida por madurez y mentalidad, que en el deporte de élite marca la frontera entre ser bueno y ejercer de ello. Jugadores con físico y talento de estrella hemos visto pasar unos cuantos, pero estrellas poquitas. A Musa le sobra aquello que le falta por ejemplo a Abalde, verticalidad, descaro, decisión y agresividad. Creérselo, vaya.

Es un animal competitivo, a man on a mission. Además es listo/práctico, no se pierde por las ramas, busca casi siempre el camino más corto y eficiente hacia el aro, el tiro de mayor porcentaje, que a menudo no es el más plástico. En su caso consiste en atacar el aro desde bote, eurostep mediante, y definir en extensión, a menudo por la izquierda, aprovechando la ventaja de envergadura sobre sus pares. Hezonja es más bonito, pero podría aprender un rato de su brate en selección de tiro.

El tránsito de Musa a la posición de esolta full time, que pondría en el haber de Chus Mateo, manque pese, ha sido clave en su adaptación al ecosistema Madrid. Un puesto con menos competencia que el de alero en la rotación. Al final vivimos en una era de posiciones líquidas, definidas por el rol más que por el puesto. ¿Musa es alero o escolta? Qué más da, es un soberbio generador desde bote (por cierto, 8 asistencias en la doble jornada Euroliga), la cualidad más apreciada en el mercado FIBA.

Riesgo de fuga NBA

Me consta que la dirección ya trabaja en la extensión de su contrato, que termina en 2024, igual que con Deck y Tavares, a los que en el club se considera los tres pilares del proyecto. Dada su edad, si el Madrid consigue retener a Musa bien podría marcar la próxima década en la sección, hablamos de esa clase de proyecto. Y cuando digo esto siempre surge la misma pregunta: ¿riesgo de fuga a la NBA? Siempre lo va a haber, y no hay cláusula que lo pueda impedir, como aprendimos del caso Campazzo. No se pueden poner diques al mar. Pero algunos factores reducen la probabilidad en el caso del bosnio: ya estuvo, lo probó y no le gustó mucho, a tenor de lo que explica en entrevistas.

A la NBA no se plantea regresar para limitarse de nuevo a un rol de 3&D (triples y defensa), es decir, gregario sin balón en las manos. Porque además tampoco es lo suyo, defiende regular y no es un especialista de tiro. Y se me antoja improbable que una franquicia le ofrezca rol de primer o segundo espada en la rotación a quien ya pasó por la liga con más pena que gloria. Por muy bien que lo haga en la Euroliga. La NBA no suele funcionar así.

Y Musa será joven por edad, pero pájaros en la cabeza parece tener pocos. Se ha dado ya suficientes hostias por el camino como para valorar donde está bien y le aprecian como para cambiarlo a la ligera.

Resultados vs «sensaciones»

El Real Madrid parece haber retomado la velocidad crucero tras la decepción de la Copa del Rey. Suma 8 triunfos en los últimos 9 partidos de Euroliga y lidera la tabla en solitario tras la derrota del Olympiakos en Milán. También comanda la clasificación ACB (7 victorias seguidas), y también en solitario tras ganar en Santiago + la derrota del Barca en Zaragoza. Nótese que no he dado aún mi opinión, no interpreto, solo estoy leyendo la clasificación y los últimos resultados, casi lo único objetivo e irrefutable en este negocio. Bien, pues resulta que esta mera constatación escama a cierto sector de la afición ¿madridista? al chocar con sus previsiones catastróficas tras la marcha de Laso.

Veréis, se me ocurrió mencionar en un tuit la noticia (buena nueva, no?) del liderato Euroliga y estas han sido algunas de las contestaciones recibidas, muestra del disparatado clima de opinión derrotista por adelantado alrededor de la sección este curso. Van entrecomilladas porque son literales, juzguen ustedes mismos.

> «El equipo NO convence»
> «Que desastre !!!!! No es un equipo»
> «Sí, liderato pero sigue sin convencerme el juego. Falta algo»
> «No tengo esperanzas con este entrenador, lo siento»
> «Huele a fracaso, no hay entrenador»
> «Con cualquier entrenador de primera aspirarías a más que con este»
> «Luego viene un cualquiera en semifinales y para casa calentitos»
> «Desastre de gestión del entrenador»

Tengo asumido que la afición blanca es por definición exigente y hace un drama de cada derrota, pero lo de esta temporada es distinto y excede ese listón histórico. Hay una brecha como no había conocido entre los resultados del equipo, objetivamente sólidos, y el desapego de buena parte de la parroquia. Lo siento, es un pesimismo histriónico que me supera, en muchos casos sugestionado por las viudas de Laso en algunos de los medios de comunicación deportivos más influyentes.

Cata a ciegas

Un pesimismo, por cierto, que no aguanta una simple cata a ciegas. A saber… El curso pasado con Laso el balance a estas alturas entre ACB y Euroliga, antes de que comenzase la tormenta, era de 36 victorias y 10 derrotas. El equipo tampoco atacaba fluido pero era un «tren de mercancías», una «roca». ¿Sabéis cuál es el balance de este año con «el becario», como algunos se refieren despectivamente a Chus Mateo? Pues exactamente el mismo, 36 victorias y 10 derrotas. En ambos casos se ganó la Supercopa pero no la Copa del Rey.

Es decir, los resultados, lo objetivo, son idénticos. Así que el pesimismo sería estrictamente subjetivo, «las sensaciones». En la mayoría de los casos explicadas en un compendio de conceptos abstractos y de frases categóricas: «el equipo no convence», «no juega a nada», «no transmite». Como si fuese un walkie talkie. No, el equipo no tiene que transmitir sino ganar, esto es el Madrid. Y en las metas volantes de la temporada hasta el momento va ganando, a excepción de la Copa.

Puedo encender la cafetera y compartir ciertas dudas razonables, detalles de la gestión de finales ajustados, matices en la distribución de roles/minutos cuando se empina la carretera o desequilibrios en la configuración de plantilla (puesto de base). Pero, ¿y qué rival no tiene ninguna duda a estas alturas o una plantilla perfectamente equilibrada? Si ese equipo existe lo que os aseguro es que presenta peor balance victorias-derrotas que el Madrid…

Otro secreto: uno no lidera la Euroliga por casualidad, sin hacer bastantes méritos, aunque a Chus se le nieguen. ¿Porque no le contempla una laureada trayectoria como primer entrenador, porque no tiene un apellido balcánico y formas autoritarias? ¿Pero con quién habían empatado exactamente Itoudis, Xavi Pascual o Laso como primeros entrenadores antes de ganar la Euroliga con CSKA, Barca y Madrid, respectivamente?

Laso no debió salir, en eso creo que estamos todos de acuerdo, y desde luego no así, pero ya está, pasemos página o hagámonos del Fuenla. Pero seamos mínimamente justos con Chus, que está cumpliendo como para por lo menos posponer a junio los juicios categóricos.

Batacazo copero: el Unicaja frena en seco al Madrid

Decepción. El Real Madrid se apea de la Copa en semifinales tras caer de ley contra Unicaja. Queda la sensación de ocasión perdida, con el resto de equipos Euroliga ya eliminados, y se diluyen muchas de las vibraciones positivas acumuladas las semanas previas, que el equipo pareció entrar en cuarto creciente. Porque no es solo el qué sino el cómo, caer claramente y jugando tan mal ambos partidos. A los números colectivos me remito: 22 tiros libres fallados, 16% en triples (8 de 48) y más pérdidas (24) que asistencias (23). Unos guarismos que se pueden explicar en parte por desacierto puntual (sobre todo los TL) pero en los que también influye la pobreza de juego colectivo y la falta de fluidez. Porque cuando se juega bien entonces se generan tiros liberados y suben los porcentajes.

Recientemente alabamos los ajustes tácticos de Chus Mateo, claves en la mejoría del equipo, pero la Copa reaviva las dudas sobre sus dotes en la gestión de partidos, es decir, cuando lo preparado durante la semana no sirve y toca improvisar, adaptarse a las circunstancias. Ahí saca Chus su lado timorato y conservador. Tiende a paralizarse, a recortar la rotación y tirar de su guardia pretoriana, autolimitando el potencial de la plantilla.

Estrategia timorata

Por ejemplo, el banquillazo a Poirier en cuanto hay un partido exigente. Que el francés no está en su mejor momento desde que llegó a Madrid es obvio, parece tener la cabeza en otro sitio y la escasa confianza del entrenador tampoco ayuda. Pero aún así, y por mal que pueda estar, le alcanza de sobra como para dar unos minutos de resuello a Tavares, que se chupa las segundas partes completas y acaba exhausto física y sobre todo mentalmente.

Otro ejemplo sería Hanga, en quien Chus parece tener fe ciega como base por la final ACB de junio. «En su cabeza era espectacular» pero han pasado ocho meses y el estado de forma del húngaro dista un mundo de aquel, lastrado por problemas musculares recurrentes y negado esta Copa con el aro (0/8 triples y 6/12 tiros libres). El base más enchufado en semifinales resultó Williams-Goss, solvente atrás e incisivo atacando el aro, 9 puntos en 12 minutos. Pero Chus no confía en él, sin más, le saca de titular para quitarse pronto sus minutos y ya no vuelve a salir, independientemente de cómo lo hagan él o sus compañeros de puesto. Contra Unicaja vio los últimos 14 minutos desde el banquillo, mientras Hanga apedreaba el aro y Chacho no desbordaba ni su abuela. En vez de adaptarse al partido y devolver a pista al más enchufado de los tres, Chus mantuvo la hoja de ruta y concedió minutada de Hanga, guardia pretoriana.

El equipo notó además mucho el pinchazo de Hezonja (0/5tc, -4 val), puntal las últimas semanas y al que se le salió la cadena el peor día. Y también pinchó Yabusele, que recordó al del comienzo de curso, apilando malas decisiones en pista. Se notó además, por qué no decirlo, una diferencia enorme de hambre, ilusión e intensidad entre los dos equipos, sirva la cifra de rebotes como prueba: +9 para Unicaja pese a las bajas de Lima y Sima, sus interiores más atléticos.

¿Qué supone la derrota?

Veo por Twitter asomar a las viudas clásicas de Laso al calor de la primera derrota trascendente del Madrid este curso. Es el día de publicar esos análisis agoreros a modo de vendetta con JCS que llevaban escritos desde julio, esperando en el cajón. El resultado de esta Copa para el Madrid es necesariamente una decepción, sin paños calientes, hay ajustes que hacer, empezando por esa gestión de partidos de Chus, pero no compro achacarlo todo al técnico. «No hay entrenador», he llegado a leer a algún veterano periodista.

Mirad, el Madrid está colíder de ambas competiciones, ganó el otro título en liza hasta la fecha (Supercopa) y ha pinchado contra el mismo equipo que apeó al Barca 48 horas antes. Decepción sí, pero sin drama. Chus se ha ganado crédito suficiente como para que no se cuestione su continuidad por una sola derrota.