Lo que implica el portazo de Lorenzo Brown

Era la opción más evidente para que el Real Madrid reforzase el puesto de base en verano. No porque lo hubiese publicado cierto portal piscinero, cuyo nombre os ahorraré, el mismo que dio la ‘primicia’ del fichaje de Shanon Evans por el Madrid en noviembre… No, Lorenzo Brown era la opción evidente por dos ingredientes.

El primero es que, a pesar de tener otro año garantizado en Tel Aviv, su contrato parece que incluía una cláusula de escape a equipos ACB en verano. Además, era un fichaje muy del estilo Juan Carlos Sánchez, con toquecito tribunero: Lorenzo fue el héroe improbable de la selección en el último Eurobasket y resulta muy vistoso al boxscore. Pero esa opción se ha cerrado de un portazo esta semana, con su ampliación de contrato por Maccabi hasta 2026. El único motivo para renovar a un jugador veterano (32) que no termina contrato la temporada en curso es certidumbre = clausulazo a cambio de más años. Una fórmula que, por cierto, conocemos bien en Goya.

Casilla de salida

Con Lorenzo fuera de la ecuación el Madrid vuelve a la casilla de salida: Campazzo o parches. La opción del argentino nos despierta una pereza infinita a estas alturas, la perspectiva de regresar a la guerra de filtraciones agente-club… Pero, si conseguimos abstraernos de esa lógica pereza, recuperar a Facu sería la opción más razonable desde un punto de vista deportivo e institucional. De lejos el mejor uno fichable en mercado Euroliga, dada la cláusula de salida testimonial (50k) que se dejó para este verano en su contrato con el Estrella Roja.

Sigue teniendo casa en la ciudad, amigos en el vestuario, habla el idioma y conoce a Chus Mateo. Además, el Madrid es un proyecto ganador, un contender claro. Estos factores ya estaban en diciembre, pensaréis, cuando eligió Estrella Roja. Si, pero este verano se sumarán dos factores financieros que tienen más peso que el derecho de tanteo perdido.

1.- Que el primer año de vuelta a España Campazzo podrá (ahora sí) acogerse al tipo tributario reducido, 24% IRPF, lo que enjuaga buena parte de la desventaja fiscal del Madrid respecto a clubes del Este.

2.- Que el RM en julio libera bastante masa salarial con la marcha de Randolph, la probable retirada de Rudy y las posibles salidas de Chacho o Goss, que terminan ambos contrato. Nada que ver con el overbooking exterior de este curso, que complicaba el fichaje-encaje de Campazzo a temporada comenzada.

¿Cuánto pesa el desencuentro personal entre Campazzo y JCS, tanto como para no darse otra oportunidad y sentarse a negociar al menos? Lo mismo es ver el vaso medio lleno, pero las declaraciones de esta semana del jugador me suenan a puerta entreabierta, al menos por su parte: «Mi prioridad (en diciembre) era recalar en el Madrid. Negociamos pero no alcanzamos un acuerdo, lo cual no significa nada. Les estoy agradecido por darme la oportunidad de debutar la Euroliga y permitirme ir a la NBA».

Alternativas

Pero no siendo Lorenzo, si tampoco fuese Facu, las opciones realistas se limitan sobremanera y tampoco resultan demasiado ilusionantes, al menos como ‘base titular’, en algunos casos dudo que mejorasen lo presente, que algunos lo tienen tan denostado. En todo caso, aquí lanzo algunos nombres que se me ocurren. Y no dejéis de sugerir los vuestros en los comentarios.

> Luca Vildoza. Parece físicamente recuperado, tiene talento como para llegar a ser élite y está rindiendo a buen nivel en Belgrado, tras una época de hibernación por lesiones. Al igual que Facu, tiene si no me equivoco una cláusula de salida testimonial este verano. Dos contras: es más combo que director y habría que negociar tanteo con Baskonia, echadle un sobrecoste a la operación como de 500k.

> Dante Exum. Su segundo año de contrato con Partizan (el próximo) es opcional y el FCB no le metió en tanteo. Pieza clave de la estupenda temporada del equipo serbio, sexto clasificado de la Euroliga según escribo estas líneas, y tiene margen de mejora. Le veo como posible recambio de Goss en perfil de base físico-defensivo, ahora bien, si se busca un generador de élite, Exum no lo es.

> Maodo Lo. Igual que Vildoza, le veo más combo que base, es decir, con más puntos en las manos que asistencias. No está cuajando su mejor temporada, lastrado por lesiones (11 puntos y 3.2 asistencias per game), pero igual me parece un talento notable. Tiene 30 años y termina contrato, aunque no sé cómo de factible es sacar de su país a un jugador alemán de un equipo Euroliga. En el caso de Maodo Lo, nunca ha jugado fuera de Alemania.

> Keenan Evans. Base titular de Zalgiris y ex Maccabi, estaba siendo una de las sensaciones de la temporada, con promedios de 16 puntos, 4 asistencias y 17.5 de valoración. Pero se lesionó de gravedad el día de Reyes, tendón de Aquiles. Es joven, tiene 26 años y podría recuperar el nivel a su regreso, que calcularía para comienzos de la próxima temporada. Pero, siendo realistas, ficharle en estas condiciones sería un riesgo importante.

> Hay otros bases Euroliga potables que terminan contrato en verano, quizá no titulares para un Madrid pero que igual los menciono para tenerlos en mente: Shabazz Napier (Milán) y Corey Walden (Múnich). El mercado USA siempre ofrece talento, pero un americano sin experiencia FIBA es por definición un melón sin abrir, y tampoco creo que un contender a la Euroliga esté para esas lides. Por cierto, que en la NBA tenemos a Leandro Bolmaro, en el último año de contrato garantizado y con mucha pinta de (tener que) regresar a Europa. No está sujeto a derecho de tanteo por el Barca, pero ya se ha dejado querer.

> Si bajamos a opciones Eurocup encontramos apuestas a medio plazo. Y pienso principalmente en Yago dos Santos, que está brillando en Ulm, compañero de Juan Núñez. 23 años, más explosivo que una traca en fallas, un potencial importante: 12.5 puntos y 6 asistencias de media en Eurocup, 18 de valoración. Y mirad lo que os digo, no perdáis la pista a Andrés Feliz, del Joventut, 25 años, creo que dará el salto a Euroliga más pronto que tarde.

Algunos aficionados me han mencionado nombres que sencillamente no considero viables, y que por eso no incluyo en la lista. Por ejemplo Darius Thompson (Baskonia) y Thomas Walkup (Olympiakos), que tienen contrato garantizado el año que viene y rol importante en sus respectivos equipos. Tampoco me parece factible Chris Jones, que firmó solo un año pero al que Valencia incluirá con toda seguridad en el tanteo y sabemos que 1) el club taronja es un vendedor durísimo y que 2) la política del Madrid de basket es eludir la pugna abierta por un jugador.

El Madrid empieza a carburar: los ajustes de Chus Mateo

El Madrid de Chus Mateo progresa adecuadamente. No solo por los recientes triunfos frente a rivales directos (FCB y Mónaco), que han calmado al sector más agorero, sino en términos generales, por el balance de la temporada (colíder de ambas competiciones) y las sensaciones que transmite el equipo (en crecimiento y lejos aún de su techo). E igual que cuando surgieron dudas razonables señalamos al banquillo, es de justicia reconocer su mérito ahora que la nave parece haber cogido velocidad de crucero.

Chus tiene todavía bastante que demostrar en la dirección de partidos o el diseño de jugadas en tiempos muertos, ahí se le nota la falta de horas de vuelo como primer entrenador, pero a cambio se está mostrando solvente y con cintura en la preparación de los encuentros y la gestión del plantel. Y no subestimemos el marrón que heredó: no es fácil encontrar un rol para cada jugador de este sobrepoblado juego exterior, con jóvenes pujantes y veteranos de gran ascendencia en vestuario y prensa.

Bajando al detalle, veo dos claves en la mejora del Madrid, y ninguna de las dos ha llegado de la noche a la mañana, quizá por eso parecen sutiles, consecuencia de la evolución natural del equipo.

1.- La DEFENSA. Le prestamos poca atención porque no sale en el boxscore, y nos hemos olvidado porque la memoria del aficionado es por frágil por definición, pero las primeras dudas a comienzo de curso vinieron por la debilidad atrás. Entre finales de octubre y primeros de noviembre el equipo recibió 95 puntos de la Virtus, 94 del Zaragoza y 92 del Baskonia, todas derrotas. Se encajaban grandes parciales y por momentos se dejaba de competir, llegamos a pensar que a Chus se le estaba yendo el vestuario de las manos. Había un problema y se ha corregido.

Vale que el plantel perdió en verano potencial defensivo exterior con la salida de Taylor y la llegada de Musa y especialmente Chacho. Pero la defensa tiene también mucho de dinámica colectiva, de compromiso y, claro, de ajustes tácticos. El regreso de Hanga y Goss de sus respectivas lesiones ha ayudado, y el estado físico de Edy también. Y ahí están los datos de la mejora en este segmento: aquel Madrid poroso atrás a comienzo de temporada está ya empatado con Olympiakos y FCB como mejor defensa de la Euroliga, 76 encajados por encuentro.

2.- AJUSTES EN LA ROTACIÓN
. Seguramente el gran pecado de Mateo a comienzo de curso fue su férrea fidelidad al esquema que le funcionó en el pasado reciente. Siguió al pie de la letra el libreto de junio, aquella rotación corta que le dio el título ACB, con minutadas de Hanga, Causeur y Yabusele, y los balones a Deck al poste como primera opción en estático. Ese esquema tenía todo el sentido entonces, con muchos lesionados y menos recursos ofensivos exteriores, pero supone un desperdicio de talento esta temporada. Así que ha ido haciendo ajustes progresivos, experimentando en los espacios que abrían las lesiones.

> Meritocracia en el cuatro. Los primeros meses de temporada de Yabusele fueron pobres, estancado sino directamente involucionado, tomando malas decisiones en pista y poco comprometido atrás. Por no hablar de algunos gestos fuera de lugar, se iba mentalmente de los partidos y se perdía en batallas paralelas. Pareció atragantársele la llegada de Cornelie, acostumbrado como estaba a la falta de competencia en el puesto, con Randolph y Trey siempre lesionados. Además, dado que el Madrid ha ganado potencial ofensivo con los fichajes del verano, a Yabusele le corresponde un rol menos protagonista en ataque este año, que también le ha costado digerir. Le ha llevado un tiempo pero parece haberse subido finalmente al barco, porque desde hace 2-3 semanas su rendimiento ha mejorado sensiblemente, aportando esa energía e intensidad suyas al juego colectivo. No deja de ser un activo notable del roster.

> Hanga y Causeur, en barbecho. Fueron el backcourt fetiche de Chus en junio pero por X o por Y este curso están lejos de aquel pico de forma. El húngaro ha encadenado problemas físicos y no ha cogido ritmo aún. Y el francés lleva una temporada flojísima, si sumamos todas las competiciones está en 35% en tiros de campo para valoración 3.3 en 15.3 minutos. Queremos pensar que no le han caído los años encima (35) sino que simplemente está en su tradicional hibernación hasta primavera. En todo caso, Chus ha moderado los minutos de ambos y asumido que, por muy fetiches que sean, su rol debe ser secundario hasta que recuperen pico de forma.

> Rotación de bases. Dado que la plantilla carece de un base puro dominante, Chus ha optado una estrategia de Fuenteovejuna, haciéndoles jugar a todos sin una jerarquía clara, repartiendo de forma casi alícuota los 40 minutos entre Goss, Chacho y Llull. una estrategia que limita el protagonismo de Llull y revierte en minutos de Chacho, incomprensiblemente inédito durante tramos del curso. Cada base te aporta una cosa. A grandes rasgos, Goss destaca por su defensa, Llull por su anotación y Chacho por repartir juego en estático, por cierto, su alianza con Poirier es un filón de la segunda unidad que Chus ha sabido reconocer.

> Crecimiento de Hezonja. Le dediqué la última entrada del blog al tema, así que no me detendré tanto. Hay una parte de coyuntura (ausencias de Deck por problemas físicos) que se une a un giro táctico consciente de Chus, el de concebir al argentino como 3.5 y ya no solo como alero puro, el rol que tanto exprimió en junio. La suma de ambos factores ha dado espacio al crecimiento de Hezonja tanto en tiros como en minutos, y el croata, que esperó pacientemente su oportunidad, ha dado el paso adelante que cabía esperar. Las variantes tácticas que se abren en ambos lados de la pista si coinciden Musa, Mario y Tortuga son descomunales, a los últimos cuartos contra Mónaco y Barca me remito.

Arranque de orgullo: sí, el Madrid también gana a rivales directos

Al Madrid le estaba empezando a pesar como una losa este curso el balance contra rivales directos, y la paliza en Grecia de la semana pasada, por previsible que fuese dadas las bajas de última hora, no era sino gasolina para el pesimismo, para las viudas de Laso & Facu. Por eso hacía tanta falta una victoria de adrenalina como esta, contra el Barca y en Goya, de trascendencia relativa en la clasificación pero valiosa para la moral así del equipo como de la parroquia. Que algunos amenazaban con bajarse ya del barco, en enero y colíderes. Hubo un momento en la primera parte, tras el pésimo arranque (6-18), que Rudy se dirigió a la grada, la lógica diría que para arengar pero me pareció casi más una bronca. Un gesto de frustración acumulada y orgullo herido, que los jugadores tienen también Twitter y leen. Aunque Rodolfo a mí en concreto no, que me tiene bloqueado, ejem.

Se ganó El Clásico por los pelos, y falta que hacía, un triunfo para seguir construyendo y sacudirse complejos. Lo cual no quita para reconocer que se jugó objetivamente mal, por momentos muy mal, siempre por debajo en el marcador. Las estadísticas no engañan: se cedió la batalla del rebote (-3) y se perdieron más balones que asistencias se repartieron (20 a 12), que viene a ser la receta ya habitual de las derrotas esta temporada.

Mascar tornillos

Ver al Madrid atacar contra rivales de entidad es una cita en el dentista, sensación de escaso trabajo táctico, de recursos desaprovechados y dependencia absoluta de Tavares, alimentado a base de melones colgados, porque llamarlo pases se me hace generoso. Una estrategia de patio de colegio, de balones al Tkachenko de clase. Y así te vuelves previsible, porque el rival te está esperando: Saras ha logrado automatizar que una maraña de brazos se cierna sobre Edy cada vez que recibe. Valoración 7 ayer y 8 en la ida, lejos de sus números habituales. Así que hubo que buscar alternativas, y ahí fue donde se puso la cosa divertida, cuando el equipo se desmelenó, rompió la partitura de Chus y jugó con más corazón que cabeza. El calor de la grada jugó un papel importante, no tengo claro que el mismo partido se hubiese ganado a domicilio.

En esas apareció Llull, el tema de debate por excelencia, de tintes casi guerracivilistas. Quizá deberíamos dejar de enterrarle y resucitarle cada semana, más que nada por nuestra propia salud mental. Con Hanga fuera de ritmo, Goss inactivo desde hacía 10 días y Chacho más discreto que en veladas previas, el balear aprovechó la ocasión. Volvió a ser el que más lanzó, igual que en El Pireo la semana pasada, que a mí me parece un anacronismo, lo digo también hoy. Pero esta vez la moneda salió cara y fue clave con 15 puntos en el último cuarto, ahí es nada. Se aprovechó de la marca muchos minutos del peor defensor exterior rival, Lapro, estuvo hábil sacando faltas y no se obcecó tanto con el triple, que todo ayuda. «No me voy a esconder, soy así, va con mi carácter y a quien no le guste que apague la tele», dijo tras el partido. Me alegro de veras de su actuación, como de la de cualquier jugador del equipo, y puedo entender su frustración por algunas críticas exageradas, pero tampoco viene a cuento ajustar cuentas y perdonar vidas con un 29% en tiros de campo en Euroliga.

Duelo en los banquillos

Chus Mateo volvió a ir rebufo en el planteamiento y tampoco atinó en la gestión de partido, calamitoso su bagaje en situaciones ATO (tras tiempo muerto): pérdidas en el saque de fondo, ataques de comernos la posesión y la confusión en la última jugada del tiempo reglamentario, pintada para Deck y que acabó en pasos de Llull… Pero en algo sí acertó, resultó clave y es de ley reconocérselo: en dejar fuera de la convocatoria a Cornelie, una decisión a priori sorprendente, para apostar por Deck muchos minutos al cuatro. El argentino sufre emparejado con Kalinic, al que no supera a poste, pero se comió a Mirotic cuando coincidieron en pista, mucho más rápido y agresivo. Tortuga se convirtió en el sostén del equipo, 23 puntos y 33 de valoración, manteniendo la esperanza, es decir, la distancia en un solo dígito. Un animal competitivo aunque no se de golpes en el pecho.

La variante con Deck de cuatro, a la que Chus parecía negarse hasta ayer, aferrado al recuerdo de la última final ACB, abrió de paso la puerta a más minutos de Hezonja. Y el croata resultó importante, desde un rol discreto en ataque (y eso que mete una canasta clave al poste en el último minuto) pero muy valioso en defensa. Quién ha visto a Mario y quién le ve, aquel talento caprichoso y endiosado es un hoy un profesional maduro, resignado a un papel ofensivo gregario y ganándose los minutos por su entrega y compromiso atrás.

Bravo por él y por su brat, Musa, que reventó la prórroga con 9 puntos y una asistencia, disipando dudas sobre su nivel contra rivales de altura. Que en todo caso manda huevos con 23 años que tiene. Tomó el mandó, agarró el balón e improvisó, se lo creyó y como es tan bueno empezaron a pasar cosas. Acabó con 18 tantos y cuando hizo falta hasta defendió, su principal lunar, demostrando que es más una cuestión de concentración e intensidad que de aptitudes. Insisto en la defensa porque tendemos a hacerla un poco de menos al apenas constar en la estadística pero marca la diferencia entre competir o no.

¿Que el Madrid no disipa dudas, o no todas, por la escasa fluidez durante los tres primeros cuartos y lo apurado de la victoria? Tal vez, pero ¿y qué equipo no tiene dudas? Ni que enfrente estuviesen los Bulls del 72-10. Si se juega fluido y bonito mejor, aún no estamos ahí, pero el equipo tiene corazón y compite, lo demostró ayer, de nuevo, y con eso y el talento disponible alcanza para pelear todos los títulos, que es de lo que se trata.

¿Dónde encajamos a Hezonja?

Escucho ruido de fondo en la parroquia, seguramente justificado, sobre el ostracismo intermitente de Mario Hezonja. El croata se quedó en solo 8 minutos ayer en el triunfo en Valencia, y no es el primer partido en esos guarismos. Por ejemplo, jugó solo 5 minutos en Vitoria y 8 contra el FCB en la final de Supercopa. A continuación algunas reflexiones sobre el tema.

A Hezonja le penaliza principalmente compartir puesto con Gabi Deck, el mejor alero de la competición tras Clyburn e imprescindible cuando los partidos bajan al barro. Como ayer en la Fonteta tras el primer cuarto. El argentino es el ojito derecho de Chus Mateo, su jugador fetiche, en algunos sentidos diría que hasta por delante de Tavares.

A Hezonja le penaliza también que el técnico sea muy fiel a la receta que le trajo el éxito en junio, aquella final ACB en que martilleó al Barca con Deck de alero generando desde el poste bajo. Laso en seguida movía al argentino al cuatro, pero Chus no, ni siquiera ahora con Yabusele lesionado. En Valencia, y pese a los problemas de faltas de Cornelie, solo 8 minutos de Tortuga como alapívot por 12 de Ndiaye. ¿Y esto cómo afecta a Hezonja? Pues por efecto dominó, si Deck apenas pisa el cuatro los minutos de alero se ponen carísimos.

Overvooking de aleros

Pero a Hezonja no le penaliza solo Deck sino el overbooking general en el puesto de alero. La consigna en mercado del Madrid este verano pareció ser la relación talento-precio, buscar oportunidades sin priorizar su encaje táctico en un esquema tradicional. Talento es talento y se acaba abriendo paso, una estrategia interesante pero no exenta de riesgos. La plantilla se ve ahora con seis jugadores cuyo puesto original y lógico sería el de alero, a saber: Deck, Hanga, Rudy, Abalde, Musa y Hezonja.

Algunos de esos se han buscado la vida en otros lares. Hanga, por ejemplo, ha aprovechado el vacío en el puesto de base para hacerse imprescindible en la dirección, una alternativa que nunca utilizó Jasikevicius. Rudy apenas necesita minutos a su edad, no hasta que haya verdaderamente algo en juego, Abalde puede desempeñarse en cualquier puesto del 1 al 3 y Musa, peso pluma, ha encontrado acomodo como escolta. Pero Hezonja es menos intercambiable, máxime si Chus no contempla usarle como alapívot, puesto que frecuentó el curso pasado en Kazán con éxito de crítica.

Ese es el contexto, pero tampoco lo es todo. El croata es un jugador de vocación ofensiva y de corriente alterna, y ayer en Valencia claramente no estaba enchufado, con algún error claro de concentración. ¿Que Chus Mateo tiene más paciencia con otros jugadores? Ciertamente, con aquellos que gozan de galones de vestuario y/o habitan puestos sin un titular tan dominante como Deck. No digo nombres porque tampoco hace falta.

Más que su minutaje, lo que me sorprende con Hezonja es que no haya aparentemente ni un solo sistema ofensivo diseñado para él, a priori uno de los grandes talentos ofensivos del continente. A priori y en la práctica, señores, que promedia un 52% en triples en la Euroliga (16/31). Bien, pues parece tener prohibido botar y los (pocos) tiros que lanza son buscándose la vida, a sistema roto o porque le llega el balón en una circulación.

Su lenguaje no verbal empieza a traslucir ansiedad, se frustra sobremanera con cada error porque sabe que sobrevuela la sombra del banquillazo. Esa presión constante de tener que reivindicarse, de justificar cada minuto en pista, y encima hacerlo sin apenas balón. Chus debería darle una pensada a la utilización del croata porque, sinceramente, para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

Chacho – Poirier, un match de manual

Con la tercera victoria consecutiva en Euroliga, la más cómoda de todas, el Real Madrid 22/23 sube al cuarto puesto y parece estar entrando por fin en velocidad crucero, dejando atrás la sensación de urgencia que arrastraba en el comienzo de curso. La sensación de tener que reivindicarse a cada partido, sobre todo el entrenador, culpable del delito de no ser Laso.

Una sensación, dicho sea de paso, un poco artificial, propia de una masa social alérgica a la derrota, inevitable en una temporada a 80 partidos. Además, hay sectores, incluidos importantes medios de comunicación, que ya nos conocemos todos, deseando que le vaya mal a Chus Mateo para que por efecto contagio caiga quizá también JCS, artífice del muy discutible despido de Laso. No me encontraréis en esas guerras de guerrillas: si el balón está en juego, el Madrid por encima de todo.

Aparquemos la política y volvamos al parqué de Goya. La mejoría del grupo tiene bastante que ver con el repunte defensivo del backcourt gracias al regreso de Hanga y Abalde, si bien el húngaro cayó lesionado ayer tras ser titular. Quedamos pendientes de su pronóstico, aunque su posible ausencia la compensa en parte la vuelta de Williams-Goss, también de un perfil defensivo y que aparentemente regresa a nivel físico esperanzador, para haber estado medio año de baja. Nueve de valoración anoche en solo siete minutos.

También pesa en la mejoría del equipo la recuperación para la causa de un activo clave, Poirier, puntal de la segunda unidad y que había firmado un inicio de temporada indigno. Ya enseñó los dientes contra Efes la semana pasada pero anoche fue sencillamente el mejor, recordando al del curso pasado. Encendió su ventilador de estadística (28 de valoración) y formó con Chacho una alianza devastadora, con minutos de muchísimos quilates, bordando el pick and roll. El francés tiene una combinación de velocidad, altura, manejo de ambas manos, timing de salto, coordinación y agresividad cuando ataca el aro que le convierten en quizá el mejor center de la Euroliga en situaciones de bloqueo y continuación. Bien alimentado es un filón, y pocos interpretan el 2×2 como Sergio Rodríguez, que ayer se puso el traje de luces. Ambos maximizan las virtudes del otro, un match de manual si esto fuese Tinder.

Tampoco pretendo que nos chupemos las pollas, al menos no todavía, que el partido fue propicio, pero no por ello vamos a dejar de disfrutarlo. El canario, tan irregular y discreto en el arranque de temporada, se soltó anoche el pelo e hizo disfrutar a la tribuna. Dejó momentos brillantes que recordaron a sus mejores años en Goya, cuando salía del banquillo y dinamitaba los partidos en el segundo cuarto, «con la vaquilla a medio torear«, que decía Turpin. Cuando se pone así, casi cada ataque es canasta o asistencia, puro entretenimiento. Asumimos que Chus tomó nota de ese dueto con Vincent y los hará coincidir en pista el mayor tiempo posible.

Tan de guante blanco fue el partido que coach M pudo reducir el tiempo en pista de los más sobrecargados, Tavares, Musa y Deck, que se quedaron en 15, 15 y 17 minutos, respectivamente. También pudo hacer debutar a Eli Ndiaye en Euroliga, que de hecho se fue hasta 22 minutos de juego, muy dignos, cumpliendo con nota en labores defensivas.

Ponga un Hanga en su vida

Milán y Efes, contender y vigente campeón, dos victorias Euroliga consecutivas, merecidas y de quilates del Madrid que deben temperar los ánimos tanto en la planta noble como en la parroquia. Espacio para cimentar, que estos mimbres merecen un voto de confianza, entrenador incluido. Chus Mateo tendrá sus áreas de mejora, pero no es ningún becario que pasaba por allí, como le caricaturiza el sector cagaprisas.

El equipo sigue teniendo pronunciados picos de sierra, cierto, y cuesta sacar conclusiones categóricas o calibrar su nivel exacto, a la derrota en Zaragoza me remito. Pero, en estos meses de transición hasta la Copa, la vara de medir al Madrid debe ser la Euroliga, donde se faja contra rivales de su »categoría’ y la fase regular tiene más valor, y en esa parece haber enderezado el rumbo. Además, no caigamos en esa costumbre tan española de mitificar al difunto, en este caso Laso, como si el Madrid en sus años al frente no se concediese 3-4 salidas ACB de turismo por temporada. Porque eso fue lo de Zaragoza, ni más ni menos.

Pero volvamos a la calle Goya, donde no hubo piedad para un Efes en hibernación este arranque de curso. No diría tanto como que Hanga fue protagonista, nadie lo fue, pero sí la mejor noticia, porque firmó su primer partido notable a la vuelta de la lesión, y vaya si el equipo lo notó. Su final ACB no fue ningún espejismo: es una opción heterodoxa pero interesante para el puesto de base, quizá la más interesante dadas las alternativas.

Su mera presencia en pista equilibra muchísimo la rotación, que este año cuenta con un gran generador de juego en estático desde bote como Musa. Hanga es un perfil perfecto a su lado, el de un base disciplinado, con experiencia y de corte defensivo, que en el fondo solo es una de las opciones de su repertorio cual navaja suiza. El húngaro suma de muchas maneras, en ocasiones sin hacer ruido en el boxscore, pero contra Efes fue además el más valorado (19) y el máximo asistente (6), sin olvidar su aportación clave al comienzo del último cuarto para abortar el conato de insurrección visitante. Su regreso, y por qué no decirlo, también el de Abalde, han reducido el socavón defensivo en el backcourt, que nos centramos en las carencias atrás de Chacho y Llull, pero ojito las de Musa…

En los próximos días se espera la reaparición de Williams-Goss, que ya entrena situaciones de 5×5 con el resto del equipo, con lo que el puesto de base estaría casi completo. No echo muchas cuentas con Alocén, que podría (y seguramente debería) salir cedido cuando regrese de su lesión, aunque suya es la última palabra. Con NWG habrá que tener un poco de paciencia hasta que coja ritmo de competición, que al final ha sido medio año de baja, por cierto, cuyo motivo exacto nunca supimos, que el club no emitió comunicado. Una vez alcance tono físico y ritmo de competición homologables el Madrid juntará su cuarteto de potenciales bases, es decir, veríamos el puesto tal y como lo concibió en verano la gerencia. Ya podríamos juzgar con el dibujo completo. Sin un director estelar ni un titular claros, ni cerca, que esos en el mercado Euroliga no valen lo que cuestan, pero con cuatro jugadores de perfiles complementarios. Muchos preferirían otra configuración de puesto, más ortodoxa, abarcar menos y apretar más, pero a falta de pan esperemos que buenas sean tortas.

El equipo blanco contra Efes sí jugó como tal, como equipo: solo en el primer cuarto ya repartió más asistencias (9) que en todo el partido el domingo (8), como recuerda Luis Hidalgo. Además, el serial ‘Rescatar al soldado Vince’ estrenó capítulo para el optimismo. Porier hizo más valoración (17) que en las seis primeras jornadas de Euroliga juntas (16), el margen de mejora por su flanco era abismal. Se pareció por fin al del curso pasado, sumando fácil en situaciones de continuación y reduciendo la dependencia de Tavares, limitado esta vez por personales. «Deck se fue a una minutada» (32), no importa cuando leáis esto. A lo que en este caso contribuyó la lesión de Yabusele (muscular, no parece grave), que liberó muchos minutos en la posición de cuatro y Cornelie no tenía el día.

Chacho, sólido en Milán, fue el sacrificado contra Efes (solo 5 mins), y Llull hizo lo suyo, lanzar algún tiro de más que compensó con una dirección solvente: 5 asistencias por 0 pérdidas. En vista del resultado se conoce que al equipo le salió a cuenta, que a mí es lo único que me importa. Lo remarco porque la conversación sobre el balear hace tiempo que me da pereza, con exceso de decibelios y una polarización guerracivilista, sin espacio para grises. Y creo que el roster blanco tiene otros frentes de interés, especialmente a medida que regresan los lesionados.