Laprovittola: ni tanto ni tan calvo

Primera derrota blanca del curso 2020/21, y fue una fea en el arranque de la Euroliga. Un pinchazo asumible calendario en mano, en una pista teóricamente exigente, pero que igual deja mal sabor de boca: espesísimo en ataque el equipo (17 pérdidas y solo 7 asistencias), que además colapsó en los minutos finales, bajando los brazos y viendo la diferencia estirarse hasta los 13 finales. No está el patio como para dejarse muchos partidos de aquí a diciembre, que conviene hacer el mayor colchón posible de victorias antes de la marcha de Facu.

Sufrió el Madrid, todo hay que decirlo, un arbitraje la mar de caserito en el Buesa, que mantuvo a los locales a flote cuando más pequeño veían el aro. No pareció un arbitraje Euroliga, normalmente más permisivo que el de ACB. En concreto, Baskonia lanzó 17 tiros libres entre el minuto 15 y el 30 de partido, varios de faltas rigurosas cobradas a Alocén, Tavares y Thompkins. Y ya en el arranque de último cuarto, con la contienda igualada, apareció en escena Pierria Henry, rompiendo el duelo con tiros de media y larga distancia en los que normalmente acredita porcentajes bajitos. Se comió con patatas a Laprovittola, que jugó completo el último cuarto.

Euroliga, el reto pendiente

Si el argentino tenía por delante el reto confirmar en Euroliga, contra rivales directos, los brotes verdes que venía mostrando en ACB, ayer podemos afirmar que fracasó estrepitosamente: -3 de valoración y -10 el equipo con él en pista. Un desastre, Lapro versión 2019/20, la que le puso en la rampa de salida en verano y con cuyo mero recuerdo nos entran sudores fríos de imaginar que asuma el timón a la marcha de Campazzo. Seguramente no sea “ni tanto ni tan calvo”, y su nivel real esté a mitad de camino entre el MVP de la jornada contra Joventut y la calamidad en Vitoria. El asunto es si con ese término medio, encima tan irregular, alcanza mínimamente al Madrid para estar a partir de diciembre entre los mejores de la Euroliga, a donde por bloque y presupuesto corresponde.

El club saldrá al mercado, sí, pero insisto en que convendría rebajar las expectativas al respecto, resulta harto improbable que entre las raspas del mercado NBA aparezca un crack que llene mínimamente el vacío de Facu. Somos los que estamos, asumámoslo, y con la versión de anoche de Lapro eso da un poco de vértigo. Hay tiempo hasta diciembre para mejorar, o eso quiero creer, pero Vitoria nos vino a recordar que el argentino sigue teniendo la Euroliga en el debe.

Tampoco Causeur confirmó los brotes verdes de ACB. El galó salió en la segunda parte para desatascar y acabó con 0 puntos y valoración -3. Claro, no es lo mismo enchufar triples liberados contra Zaragoza o Penya en partidos sin tensión competitiva que generar desde bote defendido por Vildoza. Se le hizo de noche y añoramos la verticalidad de Llull, baja por un esguince. Abalde y Alocén volvieron a pecar de falta de decisión, más grave en el caso del gallego, que tiene más horas de vuelo, y el equipo bajó muchos enteros cuando se sentó Tavares por problemas de faltas.

Garuba anda atolondrado en el arranque de curso y a Thompkins, la otra opción de pívot reserva, el encargo le queda como un traje prestado. Tiene el peso y los centímetros para emparejarse en situaciones 1×1 con los pívots rivales, incluso no es nada mal reboteador en defensa, pero le falta toda la movilidad y la intensidad del mundo para las ayudas defensivas que el sistema Laso necesita del center. Al final, lo de Garuba o Trey de cinco no deja de ser un parche de circunstancias, el recurso para tapar el agujero en la plantilla que dejó el no-fichaje de Zizic. Y en Euroliga las costuras se notan…

Laprovittola: ¿motivos para la esperanza?

Con la Supercopa ya en la buchaca y el Real Madrid en velocidad crucero (se nota haber podido hacer la pretemporada con todos), el principal objetivo blanco en lo que resta de 2020 debería ser sencillamente meter en dinámica a los dos fichajes y a Laprovittola. No hay inversión a corto plazo más importante que esa, en puertas de la marcha de Campazzo, siendo Alocén y Lapro los únicos bases natos que quedarán en la plantilla y Abalde el único junto a Llull que podría echar puntualmente una mano en esas labores.

El gallego fue el mejor en pretemporada, tal cual, pero parece algo apocopado en el arranque del curso oficial. Ayuda en rebote y defensivamente es ya un puntal del juego exterior, lo que por cierto le convierte en una amenaza directa a los minutos de Taylor. Pero no se han invertido 1.5M en su transfer para que le haga competencia a mechitas, sino para que a medio plazo se convierta en uno de los claros referentes exteriores de la plantilla, también en ataque. Y para eso tiene que soltarse el pelo, creérselo, arrogarse galones. Porque hay un porcentaje de los tiros que dependen de sistemas, pero otra no menor, cuando el sistema falla, que dependen de echarle jeta. Causeur, por ejemplo, se ha cascado 28 tiros de campo en los dos últimos partidos: balón que le llega, balón que se chusca, y bien que hace, que está en buena forma y tiene el talento para meterla. Pero Abalde también.

Alocén de momento progresa adecuadamente, no desentona, que no es poco para su debut en la élite continental, pero hay que ser realista con las expectativas, que parte desde más abajo y tiene 19 años. Está cumpliendo, lanzando bien a canasta y ordenando el juego, generando en 2×2, pero le falta descaro y explosividad en estático para crear desde bote fuera de sistema. Suponemos que apenas contará en Euroliga, pero que no le falten minutos en ACB y mucha caña en los entrenamientos. Roma no se construyó en un día.

Brotes verdes

Y por último, quizá el más importante de los tres a corto plazo: Laprovittola. Su MVP de la jornada contra Joventut con 32 de valoración, excelso en la segunda parte anotando y dirigiendo (con nula presión del marcador, todo sea dicho), es un recordatorio de su talento y margen de mejora, un rayo de esperanza. En la segunda jornada no jugó, pero en la primera, recordemos, también rayó a buen nivel: el más valorado del partido con 17, incluidas 6 asistencias por ninguna pérdida. En justicia, fue otro encuentro de escasa tensión competitiva y tendrá que validar los brotes verdes a partir de este viernes en el arranque de la Euroliga.

Su incorporación fue una apuesta de la directiva. No es el base que hubiese fichado Laso de haber podido elegir, pero es el que tiene, no siempre podemos escoger las cartas con las que jugamos, y su mayor reto este curso será exprimirle. Todavía hoy suenan ecos del interés de Panathinaikos, pero no saldrá, de hecho asumirá galones a la marcha de Facu. Lo cual no es óbice para que se pesque adicionalmente algún base entre los descartes del mercado NBA, pero sería bueno rebajar las expectativas al respecto.

Puede que Laprovittola no haya dado muchos motivos para la esperanza en este año y pico en el club, y puede que su estilo no termine de encajar en un grande, pero sigue siendo la mejor apuesta del Madrid en este curso de incertidumbre deportiva y contracción económica. Es una mera cuestión probabilística: resulta más viable meter en dinámica a un jugador de amplia experiencia FIBA y tras 15 meses en la plantilla que encontrar un catacrack entre los descartes de la NBA, que ni dependen del Madrid ni tienen Europa como prioridad.

Un catacrack, además, que llegaría a mitad de temporada, seguramente sin experiencia FIBA y al puesto más táctico y complejo del equipo. Seamos realistas, esa adaptación instantánea es harto improbable. Una cosa es fichar un parche a la salida de Facu, para echar una mano y no dejar coja la plantilla, y otra esperar que una incorporación de circunstancias vaya a llenar los zapatos del jugador franquicia de uno de los tres mejores equipos de Europa. Nos guste más o menos, con la temporada ya comenzada y el mercado FIBA cerrado, la mejora de Lapro es la apuesta más viable a corto plazo. Eso, y (salvo gran oportunidad de mercado) añadir al mejor especialista disponible que acepte contrato hasta final de curso, más otro año opcional. No conviene comprometerse financieramente a largo plazo con un temporero, para así tener el próximo verano las manos libres y salir al mercado FIBA con el bazuca de dinero que dejarán la marcha de Campazzo y la rebaja salarial de Llull.

Mis impresiones de la pretemporada blanca

Este sábado, con la Supercopa, arranca el curso 2020-21, el más incierto de la historia por la pandemia, y el Madrid lo hace tras pleno de victorias en pretemporada (4/0), que en realidad es lo de menos. Me quedo con la imagen: correcta, de menos a más. Es lógicamente pronto para sacar conclusiones al uso, pero sí podemos adivinar tendencias de lo que puede deparar el curso…

Abalde, impacto inmediato

Por edad, hechuras y pasaporte, la del gallego es una incorporación estratégica, más pensando en el medio plazo. Pero al ser el único fichaje de la temporada y hacer mucho tiempo que el Madrid no se gastaba tanto dinero en uno, se enfrenta también a ciertas expectativas de rendimiento a corto plazo, aunque sean de prensa y grada.

Pues bien, ha caído de pie, de lo mejor si no lo mejor de la pretemporada. Credenciales presentadas: sólido defensor (de físico va sobrado), tiene puntos, más consistente en penetración que en tiro, ayuda al rebote y a la generación desde bote, o sea, una navaja suiza, un ‘Hanga’ del sistema Laso. Esa versatilidad, que le permite jugar en varios puestos, le asegurará este curso mucho tiempo en pista. Es más, viendo la edad media de sus compañeros en las alas, apostaría a que acabará el curso como el exterior blanco con más minutos jugados.

Colgados de Facu

Mientras siga, Campazzo es diferencial. La pretemporada ha despejado cualquier duda sobre su estado físico y su compromiso con el equipo. El Madrid con él es firme candidato a todo, el problema es que no sabemos hasta cuándo seguirá: dependerá del timming de la free agency y las ofertas que pueda recibir, de si le compensan para pagar su cláusula, pero hay que contemplar muy seriamente el escenario de su marcha a mitad de curso. Y, dado el caso, no hay descarte NBA que compensase mínimamente su salida.

Tampoco la plantilla parece contar con recursos como para enjuagar el agujero que dejaría. Llull no logra frenar su decadencia: discretísimo en los amistosos, jugando más minutos como escolta que como base, sin ideas en la creación desde bote y limitado a tiros de dudosa selección. Aportará puntualmente pero mejor no echar cuentas con él como timón. Laprovittola puso el listón tan bajo que cualquier pincelada (y las ha tenido) nos puede parecer un brote verde, pero solo de pensarle como titular del Madrid me entran sudores fríos. No en vano se le fichó el verano pasado con la idea de que fuese tercer base, y entre medias no ha demostrado nada.

Alocén ha apuntado maneras en pretemporada, sobre todo en lo que a dirección de juego se refiere, pero aún le faltan aplomo y puntos para dirigir con solvencia a un top Euroliga cuando la carretera se empine. Mejorará durante el año, no tengo dudas, pero necesitaría hacerlo a pasos agigantados para asumir el timón a la hipotética marcha de Campazzo.

El ¿problema? del pívot reserva

La salida de Jordan Mickey y el fichaje frustrado de Zizic dejaron un agujero en la rotación interior, al menos en la teoría. La práctica es que todos los rivales directos del Madrid andan parecido, con la plantilla a medias por estrecheces económicas sobrevenidas: a Baskonia le falta un escolta y al Barca un pívot. Podemos filosofar durante días sobre las necesidades tácticas del roster, y seguramente tengamos razón, pero la realidad financiera manda sobre cualquier otra consideración. Y a falta de pan, el Madrid tiene buenas tortas con Garuba y Thompkins como reservas de Tavares, al menos a tenor de lo visto en los amistosos.

Altura al margen, Garuba tiene el perfil táctico ideal para jugar de pívot en el sistema Laso, con sus buenas manos y esa energía, intuición y solidaridad atrás. No seamos tan carcas, que hay formatos alternativos al pívot de siete pies. ¿O es que ya se nos ha olvidado que Laso hizo campeón de Europa al Madrid con Slaughter (204cms) de falso center?

Por si acaso, Thompkins tiene los kilos y los centímetros para emparejarse 1×1 con centers natos cuando Tavares se siente y la inferioridad física de Garuba con su par sea insalvable. Este verano ha tenido Trey el ‘detalle’ de cuidarse y llegar en buena forma física a la pretemporada. Además no tendrá que andar entrando y saliendo de las convocatorias ACB por el overbooking de cupos, así que cuento con ver su mejor temporada de blanco.

Overbooking en las alas

La profundidad de plantilla es una virtud cuando es pretendida y se distribuye con lógica, pero lo del juego exterior blanco más que profundidad se antoja overbooking (11 jugadores para 3 puestos), resultado de una planificación deportiva interruptus por el cierre de grifo decretado por el presi a mitad de verano.

Asumiendo que los 12 de referencia de Laso serán Facu (o sustituto), Llull, Lapro, Carroll, Rudy, Abalde, Deck, Taylor, Randolph, Trey, Garuba y Tavares, significaría que un jugador que cobra alrededor de un millón (bruto) anual no tendrá hueco en las convocatorias de partidos importantes, salvo lesión de un compañero. Me refiero a Causeur, que ha dado buenos años, nadie lo pone en duda, pero cuya presencia en el roster tiene escaso sentido en la actual coyuntura económica, tras la renovación de Carroll y el fichaje de Abalde, y dada la preferencia de Laso por Taylor. Buena pretemporada la del sueco, por cierto.

Causeur viene de una campaña discretita y tiene ya 33 años, hubiese sido un verano propicio para replantearse su continuidad, pero se le garantizó contrato hasta junio 2022. ‘La hipoteca de Belgrado’, y esa no es culpa del covid ni del volantazo de Florentino. Tampoco tiene mucha lógica, más allá de que entrene con los senior, la ficha de primer equipo concedida a Boris Tisma, por mejor pinta que tenga el canterano croata. En fin.

Alberto Abalde, la guinda de la operación renove

Alberto Abalde Real Madrid Valencia fichajeAlberto Abalde habría comunicado al Valencia que pagará su cláusula (1.5 millones) para poner rumbo a Madrid, según adelanta Encestando. Otras fuentes apuntan a que el club blanco tratará de rebajar la cuantía incluyendo a Mickey en la operación. En todo caso, el fichaje parece inminente.

Un movimiento que rompe la máxima de la era Laso de no abonar cláusulas altas y fiarlo todo al mercado de agentes libres. De hecho, si la memoria no me falla, se trata del mayor transfer pagado por el Madrid de basket en el siglo XXI. Un fichaje caro pero estratégico, cupo nacional para muchos años. Recordemos que el Barca abonó al Valencia dos millones por Claver y uno por Oriola, inversiones que en su día nos parecieron desproporcionadas pero que cobran sentido con el paso de los años. Al fin y al cabo, los jugadores nacionales suelen ser más fieles al proyecto y acaban convirtiéndose en pegamento en el vestuario y referentes para la grada.

El Madrid lo sabe bien: los años dorados de la sección, que aún disfrutamos, se han cimentado en el talento y personalidad de una columna vertebral nacional estable: Llull, Rudy, Felipe y hasta hace unos años Chacho, con Carroll como invitado extranjero. Una columna por la que el tiempo ha pasado, que aún puede sumar pero que lamentablemente ya no está para marcar diferencias. La directiva así lo ha entendido (al fin) y el fichaje de Abalde, 24 años, se enmarca dentro de un plan renove para rejuvenecer la plantilla del que también forman parte Carlos Alocén (19 años) y Ante Zizic (23).

¿Qué puede aportar?

Abalde seguramente sea el exterior español joven de mayor proyección. Su evolución en el último año ha sido exponencial, con ramalazos de crack europeo, si bien no exentos de irregularidad. Por lo pronto ayudará a la creación desde bote (muy bienvenida) y añadirá versatilidad al juego exterior, un valor que había perdido la línea exterior blanca con la marcha de Doncic a la NBA. Ni Causeur, ni Carroll, ni Rudy pueden hacer de base si la situación lo requiere. Abalde sí. Que su planta de alero (202cms) no os confunda: este curso ha jugado minutos de calidad en las tres posiciones exteriores, incluida la de base, donde Valencia ha sufrido problemas de lesiones.

¿Quién sale para hacer hueco al gallego ? Está por ver, puesto que esa versatilidad abre un abanico de opciones en las alas. Mi opción preferida es que llegase por Laprovittola, quedando un puesto de base con Facu, Llull y Alocén, más el comodín de Abalde. Debería ser suficiente a poco que cuaje Alocén y al argentino le respete la salud (y no se vaya…).

También podría salir Causeur, que tiene otro año de contrato y la simpatía de la grada por el recuerdo de Belgrado, pero con 33 años y tras firmar un curso discreto. A saber: 1/6tc en la final de Copa del Rey, 0 minutos en la final de Supercopa (convocado) y media de valoración 3 en la fase final ACB, -6 el equipo en sus minutos en pista.

Se contempla la opción de sacrificar a Taylor, calamitoso en Valencia y uno de los menos apreciados por la parroquia, aunque fetiche defensivo de Laso, y por último podría estar en peligro Gabi Deck, que lleva bastantes semanas mareando la perdiz con su ampliación de contrato, sondeando sus opciones en el mercado NBA.

Batacazo pandémico

Real Madrid Campazzo Llull felipe reyes ACB Antes de que empecéis a echar espumarajos por la boca y queráis cargaros a media plantilla, recordemos dónde estaba este mismito equipo antes del Covid: segundo clasificado de la Euroliga y campeón de Copa y Supercopa. Sí, el Madrid se ha arrastrado en Valencia, no hay discusión al respecto, eliminado de justicia y sin emoción siquiera. La plantilla llegó a esta raruna fase final ACB echa unos zorros, en lamentable estado físico y sin la mentalidad ni la concentración que requiere un torneo tan corto. No lo digo como excusa, que para todos los equipos era igual, sino como mera constatación.

No hay mejor termómetro de la intensidad y el nivel físico que la defensa: 86 puntos ha encajado de media el Madrid en la fase final, 13 más que en la Copa del Rey de febrero y 10 más que en la fase regular ACB. Por ahí empiezan las derrotas.

Y el primero que ha pecado de relajación y confianza ha sido Laso, con rotaciones en los partidos y cambios en las convocatorias como si de una mera liga regular se tratase. No hay lugar para el bienquedismo ni para los descansos en un torneo a 7 partidos. Aún no me explico, por ejemplo, la ausencia de Rudy Fernández en la convocatoria contra Andorra, pese a jugarnos la vida tras la cagada ante Burgos. Sin el balear se formó un agujero cojonudo en el puesto de alero, porque Tortuga Deck no puede jugar todo el partido y mechitas Taylor ha ido a Valencia literalmente de turismo: ya no que no las meta, que más o menos contamos con ello, pero es que le desbordaba Guille Colom…

Conformismo en los despachos

Este batacazo puede y debe ser un toque de atención para reconsiderar la estrategia del verano y ser un poquito más ambiciosos en la construcción de la plantilla 2020-21, para la que no está previsto ni un solo fichaje (Alocén pertenece al Madrid desde el verano pasado). Repito: ni un fichaje previsto en una plantilla de 15, igual que si se hubiese ganado la Euroliga de calle con una plantilla de veinteañeros, cuando lo cierto es que nos han apeado Burgos y Andorra en fase de grupos ACB.

Desde esta tribuna se ha aplaudido repetidamente el principio de continuidad que ha regido la toma de decisiones del club en el mercado los últimos años. Los resultados lo avalan. Pero continuismo no significa conformismo, y algunas de las últimas decisiones en los despachos denotan comodidad y autocomplacencia.

Tomemos el caso de Laprovittola, que podemos afirmar a grandes rasgos que ni ha rendido, ni ha encajado en el sistema ni parece santo de la devoción de Laso. A pesar de lo cual su continuidad para el año que viene no está ni siquiera en entredicho. Y no lo está por el sencillo motivo de que tiene contrato garantizado: su salida implicaría negociar una compensación, y ese es otro principio que rige desde hace años la sección, no pagar despidos ni traspasos altos. Una máxima que en líneas generales tiene sentido, pero lo pierde llevado al extremo, aplicado en todos los casos independientemente de las circunstancias.

En el de Lapro, su continuidad supondría enrocarse en un error, no el de su fichaje, sino el de garantizarle el segundo año de contrato, en vez de hacerlo opcional, por más de un millón bruto de euros para más señas. Seguro que el MVP 2019 de la ACB conserva mercado en equipos nivel Eurocup que puedan asumir más de la mitad de ese salario, aligerando la compensación que tenga que pagar el Madrid como finiquito. Su salida liberaría una ficha y masa salarial como para incorporar a un exterior con potencial que aporte más que el argentino: Abalde, Prepelic, Strelnieks… Pero esa operación lo primero que requiere es autocrítica y bajarse de la burra del no pagar despidos (y en el caso de Abalde también pagar traspaso).

Rejuvenecer la columna vertebral

Pablo Laso Real Madrid

Otro problema que empieza a ser acuciante es la edad media del núcleo de la plantilla. El continuismo está muy bien, pero los jugadores no son fotografías fijas: envejecen y pierden capacidades. La mítica columna vertebral que lideró los dos títulos de Euroliga está amortizada. Llull, Rudy y Carroll suman 104 años, les queremos y todavía pueden aportar a la causa, pero desde roles secundarios, pinceladas, no liderar en pista.

Felipe Reyes ni eso, esta fase final ha dejado claro que no tiene ya nada que aportar deportivamente y su renovación es una astracanada para ahorrar dinero y quedar bien diplomáticamente. Si todavía no se ha comunicado oficialmente entendemos que aún no se habrá firmado y estampado el nuevo contrato. Dado el caso, sería una oportunidad para que impere el sentido común, recapacitar y que el capitán se retire con honores en vez de arrastrarse otro año en pista. Y en su lugar apostar por un joven español o comunitario, center puro a poder ser, que Mickey va un poco justo de talla. Los 33 minutos de Tavares contra Zaragoza, sin nada en juego y Felipe en el banquillo, es el mensajito de Laso a la directiva pidiendo a gritos un pívot reserva.

Pienso por ejemplo en Willy Hernangomez (26 años, agente libre), Ante Zizic (23 años, agente libre) o incluso Vincent Poirier, 26 años, si es que le cortase Boston, como se rumorea. Arturas Gudaitis (27 recién cumplidos y libre como un taxi) me convencería menos, pero aceptaríamos pulpo como animal de compañía.

Los tres primeros serían fichajes de timming complicado, por el decalaje este año entre el basket FIBA y la NBA, así que por ahora solo se podrían apalabrar. Pero también serían apuestas interesantes a medio largo plazo, en línea con la mencionada necesidad de rejuvenecer la plantilla y poner los cimientos de una nueva columna vertebral, que por ahora se limita a Facu, Deck y Tavares, sobre la que además se va a cernir durante un tiempo la amenaza de la NBA. En fin, que va a hacer falta un poco de ambición directiva para seguir arriba con garantías y de paso comprar un poco ilusión en la grada tras esta bajona de final de curso.

¿Dónde queda el Madrid en el nuevo contexto económico?

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Tenemos que hablar de dinero, parroquia: nos estamos pajiplantileando por encima de nuestras posibilidades. Es ingenuo hablar de fichajes como una primavera cualquiera, como si el basket fuese inmune a esta nube negra del -10% del PIB que nos sobrevuela. Detrás del folklore de los rumores de estos días hay un cambio de escenario económico a medio plazo en el basket europeo.

Las pocas vías de ingresos ‘reales’ de los clubes quedan seriamente dañadas: meses de ticketing por el desagüe (a saber cuándo se puede volver a jugar a puerta abierta) y muchos patrocinios que se van a caer o a renegociar a la baja (¿Palladium?). “Un 25-50% de nuestro presupuesto depende de la venta de entradas y al menos 7 de nuestros 12 patrocinadores nos han dicho que no nos ayudarán. La caja está completamente vacía, tenemos un problema de supervivencia”, advierte el pte. del Maccabi. El CSKA, por su parte, ha perdido los seis millones anuales de Aeroflot y, aunque encontrará otro patrocinador, no será de ese calibre.

Ingresos reales e inversión a fondo perdido

Y más allá de los ingresos reales, que en muchos casos no sostienen ni la mitad de los presupuestos (el basket europeo es ruinoso), la dimensión de la hostia económica de cada club vendrá definida por la capacidad de su respectivo mecenas de mantener la inversión a fondo perdido. Sea un club de fútbol (RM y BAR), un gobernador regional (Jimki), un oligarca del níquel (CSKA), un magnate de los supermercados (Valencia) o uno de los astilleros (Olympiakos).

Lo que es seguro es que todos, en mayor o menor medida, tienen que ajustarse el cinturón. Llevará tiempo volver a ver plantillas tan profundas, de 14-15 jugadores de élite, o a clase media de la NBA haciendo las Europas, como el verano pasado. También veremos una reducción en las cifras de los nuevos salarios que firmen los agentes libres este verano. Y los contratos en vigor de las estrellas, ya de por sí inflados, pasan en muchos casos a la categoría de activos tóxicos, como las hipotecas inmobiliarias cuando pinchó la burbuja.

1238223_620x410Los activos ‘tóxicos’

El primer paso de los clubes es negociar rebajas salariales, no por lo que resta de curso, como hasta ahora, sino a medio plazo, reajustarlos a la nueva realidad. En ese capítulo será decisiva la voluntad del jugador, su compromiso con el proyecto y el arraigo familiar en la ciudad. De lo contrario, está en su perfecto derecho de rechazar una bajada salarial o de plantarse en una rebaja mínima.

Y es ahí donde entra el plan B, el que estamos empezando a ver, de clubes sin blanca tratando de empaquetar en el mercado esos activos tóxicos, normalmente los jugadores de peor relación rendimiento-precio de la plantilla o aquellos que suponen un porcentaje desproporcionado de la masa salarial (Toko). No hay tantas organizaciones con fama de buen pagador en Europa, a cuya puerta llamar para intentar colocar jugadores en una situación así, y el Madrid es una de ellas.

Alberto Herreros y Juan Carlos Sanchez real madrid

Continuismo como estrategia

Seguramente reduzca también un poco el presupuesto de basket, pero una contracción mínima en un escenario deflacionario puede suponer un ligero aumento de capacidad adquisitiva. Además, cuenta con una masa social enorme y, aunque la sección sea deficitaria, como club tiene cuentas saneadas, sin deudas con fondos buitre. Ejem. Así se explica la extensa lista de jugadores con contrato en vigor el próximo curso sobre los que venimos escuchado rumores estas semanas: Sloukas, Calathes, Shengelia, Vildoza, Kalinic… Piscinazos de libro en portales de dudosa reputación o meros globos sonda de agentes o clubes para tantear el mercado.

Me temo, para su disgusto, que Herreros no aspira a grandes movimientos tampoco este verano. La fórmula del continuismo funciona, ¿para qué cambiarla? Los movimientos serán mínimos, retoques por fuerza mayor que no afectarán a la columna vertebral: la marcha de Mejri, la renovación de Thompkins, la llamada a filas de Prepelic y/o Alocén por Carroll y el fichaje de un pívot reserva asequible y comunitario o español, condicionado a la retirada de Felipe, que dependerá en buena medida de si puede o no despedirse en la pista la presente temporada. Punto, no hay más, porque tampoco hace falta: mantener plantilla equivale a ser igual o más favorito al título. Los globos sonda los dejamos para los meteorólogos.