Goya vuelve a rugir

Ganar a Fenerbahce, teóricamente rival directo, sin Tavares, Llull, Randolph, Thompkins ni Nigel Williams-Goss (lesionado en el segundo cuarto) tiene de por sí mucho mérito, se mire por donde se mire, e independientemente de las formas, que fueron las del barro, ese territorio en el que tan bien se maneja este Madrid 21/22, como ya hemos comentado.

Un barro al que contribuyó esta vez el aliento de Goya, que volvió a rugir: la presión a los árbitros también sumó algún dividendo en el último cuarto, por qué no decirlo. Por la tele se nota menos, que bajan el sonido ambiente para escuchar a los narradores, pero en directo os digo que fue “una de esas noches”, ya me entendéis. Y cómo las hemos echado de menos: casi 7.000 aficionados acudieron a la cita, de largo el partido con más ambiente desde que empezase la pandemia.

Parte de enfermería

La lesión de Nigel me temo que tiene una pinta regular. Se retiró con un golpe en la mano y parece que puede tener afectado el ligamento de un dedo, hay “mucha preocupación en el club”, según Sánchez Blas. Pero para situaciones así se cuenta en el roster con un tercer base de perfil relativamente alto, al menos potencial, como Alocén. Y lo empezó a demostrar tan pronto como ante Fenerbahce: su irrupción en la segunda parte, que se la cascó casi completa, resultó capital para cambiar la dinámica de la velada, que pintaban bastos para el Madrid. La importancia de contar con piernas jóvenes en la plantilla.

Ya en la Supercopa jugó también un papel destacado, timón en la remontada. Se le nota la mili acelerada que le tocó hacer la pasada campaña: dirige con más aplomo y entra a canasta con determinación, aunque donde más destaca sigue siendo en defensa, con esos brazos largos y un movimiento lateral primoroso. Como la defensa no computa en el boxscore, pues a Alocén la estadística no le suele hacer justicia.

Visto en perspectiva, el maño está jugando por ahora este año menos pero mejor, que al final es lo que importa, el cómo más que el cuánto, sobre todo si eres joven en un equipo puntero. Laso tiene dos bases nuevos a los que integrar, que además van teóricamente por delante de Alocén en la rotación, así que resulta lógico que hasta ahora no haya tenido muchas oportunidades. Pero en una temporada a casi 85 encuentros la oportunidad te acaba cayendo, bien por partidos de relleno, bien por lesiones en el puesto, como va a ser el caso en la próximas semanas, las que pueda perderse Nigel.

Y precisamente hoy, con la euforia de su sólido encuentro y en puertas de una oportunidad para tomar la alternativa, llamo a la prudencia una vez más. Si rompe en las próximas semanas, pues mejor que mejor, pero asumamos que no es el escenario probable. Tiene 20 años y progresa adecuadamente, no le metamos prisa ni le pongamos expectativas desorbitadas. Alocén parece de los de quemar etapas más que de tirar la puerta abajo. Lo normal, vaya, solo que la afición blanca está mal acostumbrada y es un poco cagaprisas.

Apagón interior

Fue una victoria colectiva, de esas de fe y paciencia, en las que cuesta destacar nombres. Y lo fue porque el Madrid convirtió el partido en un concurso de triples (36 tiró, por 23 de dos), el recurso ante la falta de argumentos ofensivos por las limitaciones de las bajas. Bueno, las bajas y la tela de araña que Djordjevic tejió sobre los dos únicos interiores disponibles, Poirier y Yabusele, completamente anulados en ataque. Yabu, en el foco mediático los últimos días, firmó su peor partido de blanco hasta la fecha, mientras que Poirier al menos compensó la sequía anotadora con rebotes. Llegó a 17, récord del Madrid en Euroliga.

Así las cosas, el peso anotador recayó en las alas, y Causeur fue el más entonado, el que mejor seleccionó sus tiros: se fue a 16 puntos, incluidos dos triples muy valiosos, de los llamados ‘psicológicos’, al final del segundo y del tercer cuarto. Y a riesgo de repetirme, tengo que destacar a Rudy, cancherísimo una noche más, jugando muchos minutos de ala-pívot, emparejado con Pierre, Polonara y hasta con Booker, que la diferencia física es pornográfica, pero está en modo chorrafuerismo, lo que le echen.

Su labor no cubica en el boxscore, como le pasa a Alocén, pero su liderazgo es un tesoro, sobre todo en partidos así, de finales en el alambre, más hoy faltando Llull. Lo disfruta, son los retos que aún le ponen cachondo, y se mueve como pez en el agua porque es, sencillamente, el más listo sobre la cancha.

No barro, no party

A los rusos les salió anoche cara y las enchufaron de colores, cierto. 16 triples nada menos. Sobre el papel es un rival de élite y por tanto una derrota asumible. O no. Más bien era una oportunidad, que venía CSKA de palmar 6 de los últimos 9… El caso es que entre derrotas asumibles y cagadas ocasionales (Jimki) al Madrid se le empieza a poner cara de eliminado, a escapar entre los dedos las opciones de top8 Euroliga, que es el objetivo mínimo exigible al tercer o cuarto presupuesto de la competición, incluso en un año jodido de fugas, lesiones y desamortización como este.

A viernes de San José el equipo amanece séptimo, lo sé, a cuatro partidos por jugar, pero es que bajando al detalle de clasificación, calendarios y averages la cosa pinta peor. Ganando los dos ganables, Asvel y Olympiakos, el Madrid aún necesitaría cierta combinación de resultados para entrar. Las cuentas, muy resumidas, son que hay tres plazas a repartir entre cinco equipos: Zenit, Baskonia, Madrid, Bayer y Valencia. Aunque a este último le doy casi por clasificado, por su calendario muy favorable, así que más bien serían dos plazas para cuatro.

Para ser justos, los blancos firmaron anoche una actuación digna, con la mejor versión de Thompkins (20 puntos), el problema es que no consiguieron repetir la fórmula y llevar el partido al barro. Y en los guarismos en que se movió CSKA (96 puntos) este Madrid tan cortito tiene pocas opciones. Al final estamos con 5-6 jugadores útiles: Tavares, Deck, Causeur, Carroll, Trey y Abalde, este último según le venga el aire. Anoche cumplió, teniendo que asumir la dirección de nuevo en el último cuarto, como contra el Barca, porque los dos bases del equipo…

En un partido a 90 puntos y contra un equipo top, entre los dos bases puros del Madrid combinaron 1/9 tiros y 0 de valoración, y qué queréis que os diga, así es muy difícil ganar. Alocén progresa adecuadamente en la últimas semanas y todo eso, pero Roma no se construyó en un día, y aún le vienen enormes estos duelos: Hackett, sin ser una estrella, tiene mucha mili y le sacó del partido sin despeinarse las rastas.

Y Laprovittola… no sé, ya le doy por caso perdido. Seguramente el peor fichaje de la sección en la última década, si evaluamos su rendimiento, el precio (2M anuales + 300k por sus derechos) y el coste de oportunidad, que aquel verano eran agentes libres la mayoría de los mejores bases del continente. No genera nada en ataque porque juega andando y en defensa es un boquete en la falange. Creo que tanto Laso como el propio jugador están deseandito que acabe este tormento de temporada. Y los aficionados un poco también, ¿no?

Reconexión desde la defensa

Hace falta defender muy bien (y avasallar en el rebote: +16) para ganar un partido de Euroliga, encima de forma holgada, pese a 22 pérdidas de balón y a no lanzar ni un solo tiro libre (¡!). Fue el caso del Real Madrid anoche, que sacó adelante un duelo contra Zalgiris clave para frenar la sangría, recuperar la cara a la temporada y hacerse un mínimo colchón en la lucha por un puesto en el top8.

Pero al partido volveremos después, porque la noticia no sucedía en pista sino en la enfermería: la nueva lesión de Llull, que ha pasado por quirófano para someterse a una artroscopia en la rodilla derecha. El tiempo de baja no es muy preciso, pero estaríamos seguramente hablando de 6-8 semanas. Si sumamos una o dos más para recuperar el ritmo, significa que no echaríamos cuentas con Llull sano hasta mayo. Un crochet en la línea de flotación del Madrid que, ni qué decir tiene, no saldrá al mercado a buscar sustituto. No lo hizo a la marcha de Facu, lo va a hacer por una lesión del menorquín…

Puede que Llull de base no fuese la idea original de Laso para este curso, desde luego no debería serlo para el que viene, pero dados los recursos de la plantilla actual, sí que era la mejor baza del Madrid para lo que resta de temporada. La esperanza de que mantuviese esa versión de las semanas inmediatamente posteriores a la marcha de Campazzo. Quizá esa media docena de partidos fue solo un espejismo, fruto de nuestro “optimismo jaranoso“, pero al menos era algo a lo que agarrarnos ante el socavón que dejó el argentino. Bien, pues esa esperanza se la están llevando las lesiones. Las mismas continuas lesiones que han impedido a Llull un nivel homologable sostenido en el tiempo desde que regresase de aquella rotura de ligamentos hace ya 3 años. Da muchísima pena: es uno de los más grandes que ha vestido la camiseta blanca, para mí el mejor jugador de la ACB en la década 2011-2020. Una leyendaza y un tipo cojonudo.

Sin embargo, y en estos días que tanto hablamos de los movimientos de plantilla para la próxima campaña, creo que el club debería pensarse muy bien el rol y los términos (salario, duración) de la renovación, en vista de la fragilidad física y rendimiento del menorquín, camino ya de 34 años. Porque doy por sentado que seguirá, incluso que se retirará de blanco, pero el Madrid debe curarse en salud para competir en la élite, y eso pasa por tomar medidas a veces dolorosas, impopulares entre la afición, como relegar a Llull a un rol bastante secundario. En otras palabras: que si la idea es recuperar el terreno perdido con el Barca de la mano de Llull y Heurtel de bases estamos apañados. Sé que seguramente me caigan palos por escribir esto, de los aferrados a la vieja guardia, que no son pocos, de los que confunden la fidelidad con la ausencia de crítica constructiva. Pero ahí no me encontraréis.

Regresemos a Goya, al partido de anoche, amarrado desde la defensa, y me parece de ley destacar a dos de los que peor venían jugando: Garuba y Tyus, esta vez sí, implicados y muy activos, que es ni más ni menos lo que se espera de ellos. Puede que este año no vayamos a ganar la Euroliga, pero se puede (y se debe) dar guerra y caer con dignidad. Dadas las limitaciones de la plantilla y el lastre de las lesiones, eso pasa impepinablemente por elevar el nivel defensivo. No hay otra receta. Anoche fue un recordatorio.

En Zalgiris juegan dos piezas teóricamente cotizadas de mercado, Grigonis y Walkup, que pasaron por Goya con mucha más pena que gloria. Grigonis, de hecho, va camino de convertirse en una de las atracciones del verano: Zenit tiene su nombre marcado en rojo en la agenda. Le he visto ya unos cuantos partidos este curso: tiene IQ y talento, pero también va un poco justo de físico y velocidad de ejecución para la mega élite europea, que sería el siguiente paso. Desde luego no le veo una opción para el Madrid, dado el overbooking exterior, con Causeur, Rudy, Taylor y Abalde bajo contrato garantizado, y Llull y Carroll camino de renovar. No, el salto de calidad del Madrid este verano pasa por el puesto de base, por el nombre que acompañe a Heurtel y a Alocén.

Por cierto, que el maño volvió a jugar anoche un partido consistente, acertado en defensa y dirección. No estelar, desde luego, pero sí apañado, igual que el vilipendiado Lapro. En vista de que Abalde cortocircuita un poco en el puesto de base, el periodo de baja de Llull puede ser el momento para plantearse ir metiendo a Matteo Spagnolo en convocatorias ACB, por aquello de rotar un poco. Ahora bien, eso debe decidirlo Laso, en función de cómo le vea en los entrenamientos. Que no se trata de regalar minutos a canteranos por postureo y castigo a Lapro, sino porque sea lo mejor para el equipo y la sección.

Por cierto, y ya para terminar, Laso se puso como una furia en la entrevista posterior al partido, blandiendo la hoja de estadísticas y lanzando una puya al arbitraje en forma de pregunta, ¿cómo es posible acabar sin un solo tiro libre lanzado? Cierto es que el Madrid a día de hoy carece del respeto o incluso protección de que gozan otros, digamos CSKA o Barca. Me remito a la cifra de técnicas por protestar o a algunas de las faltas que le pitan a nuestra estrella (Edy). Pero concretamente los tiros libres lanzados tienen más que ver con las situaciones de juego y las virtudes de los jugadores. Al final, los tiros libres no son sino el fruto de las faltas, que normalmente sacan los generadores desde bote cuando atacan el aro.

Y ahí es donde cojea el Madrid dramáticamente desde la marcha de Campazzo: raramente vemos a Laprovittola o Alocén romper a su defensor. Y pidiendo bloqueo tras bloqueo en cabecera no se sacan faltas. Causeur podría entrar en la categoría de generador desde bote, pero su juego unidireccional resulta un poco previsible, mientras que Abalde ha perdido la mordiente de unas semanas a esta parte. Al final, solo Deck juega con la agresividad suficiente como para acudir regularmente al 4.60. Otro punto a tener en cuenta en la configuración de plantilla de la próxima temporada…

A la Copa con muchas dudas

Al Real Madrid se le salió la cadena con la lesión de Llull y no parece haber vuelto todavía a su sitio, a solo tres días de la Copa del Rey, cogido con alfileres y las dudas de Garuba y Taylor.

En diciembre el regreso del balear al puesto de base, y encima a un nivel notable (sus mejores partidos desde la rotura de ligamentos), maquilló el socavón de la marcha de Campazzo, la clave de bóveda para sostener el precario andamiaje de esta plantilla desequilibrada y envejecida. Pero dieron las doce y la carroza se volvió a transformar en calabaza. Lesionado el balear, quedaron a la luz las costuras. Y su vuelta al equipo hace diez días, superados los enésimos problemas musculares, es por ahora testimonial, muy lejos del pico de forma física y confianza que alcanzó en diciembre, el que necesita el equipo para competir en la elite con garantías.

En esta versión de Llull el Madrid sencillamente hace aguas, como nos recordó el viernes Baskonia con todo dramatismo (+20 en Goya). Un baño a lomos precisamente de sus bases, Vildoza y Henry, que cualquiera de los dos sería titular hoy en el Madrid. Las recientes victorias en ACB contra Estudiantes, Granca y Murcia, equipos de otra liga, la de zona media o baja, fueron meros trámites de los que se podemos extraer pocas conclusiones. Me niego a analizar al detalle cada partido de Alocén, a cantar victoria por cada buen primer cuarto y a enterrarle en el tercero.

No soy futurólogo ni pretendo serlo, no tengo ni idea de si llegará o no a la élite algún día. Comento la actualidad en pijama desde casa, como todos en este año de mierda, y a día de hoy lo único que me parece evidente es que el chaval todavía no está ahí. Lo normal, por otra parte, para un jugador de su edad, llegado hace solo unos meses en rol de tercer base baratito. Está al nivel lógico, creciendo despacito, y el camino es largo. El precedente Doncic ha impregnado a la parroquia blanca de realismo mágico, como si todos fueran a echar la puerta abajo en vez de cocerse a fuego lento.

Piernas cansadas

El equipo está fundido físicamente, sobre todo Tavares y Thompkins, más solos que la una en la pintura. Tyus, por ejemplo, que llegó para darle resuello a Edy, parece ser que tras un mes y 11 partidos en el equipo todavía está solo para 5 minutos contra Estudiantes y 8 contra Murcia. Y eso que llegaba en forma, compitiendo en el Galatasaray. ¿Y qué decir de Felipe, convocado para 0 minutos? Quizá algún día alguien nos explique el por qué de esa renovación, yo todavía no me la explico. El más incomprensible de los gastos en este año de contracción económica, un cierre feo e innecesario a una gran carrera.

Entre el uno y el otro es como tener un primo en Graná y el resultado es que Laso no puede (o no se fía lo suficiente como para) rotar en los trámite ACB. Y esa acumulación se nota en Euroliga, cuando cuenta: Edy estuvo desconocido contra Baskonia, fallando bajo el aro en ataque y más lento que de costumbre en el desplazamiento defensivo, ese que marca la frontera entre llegar al tapón o conceder una canasta bajo el aro. Se llama cansancio.

El Madrid, al menos, recibe refuerzos para la Copa. Lapro estará en la cita, ya concluido el confinamiento por covid. Que le hayamos echado de menos habla de lo jodidos que debemos estar. También Jaycee llega a la Copa, una vez superado su feo esguince, de hecho subió ayer 17 puntos. Otro al que hemos echado de menos, el último recurso cuando el resto de luces se apaga, que últimamente pasa a menudo…

Alocén ya enseña brotes verdes

Carlos Alocén Real Madrid

“No nos chupemos las pollas todavía”, que sigue sin estar el Madrid especialmente católico, a solo 12 días de la Copa. Enero se nos ha hecho eterno, notando ya en toda su dimensión el agujero sin cubrir que dejó Campazzo, tras aquella euforia inicial de “lo que nos echen”. Pero el calendario nos ha concedido un respiro y cierra el equipo la semana con tres victorias en otros tantos partidos cómodos. Sin jugar especialmente bien, pero victorias al fin y al cabo, que curan antes las heridas. La receta es conocida: defensa. En 66 se quedó Panathinaikos y en 63 el Alba. Ganar así es más fácil, claro que también es más fácil dejar en sesentaytantos a las cenicientas de la Euroliga. Contra el Granca se levantó el pie y fueron 80, se sufrió pero igual se ganó.

Volvió Llull, cuya ausencia de dos semanas coincidió con el bajón del equipo. Seguramente no estaba todavía del todo listo, pero con Lapro de baja covid y el equipo haciendo aguas no había margen para indulgencias. En verdad no ha aportado casi nada (2 de 16 tiros esta semana), pero su mera presencia en la banda y los 15 minutos de subir el balón y ordenar sistemas son ya un pequeño balón de oxígeno en ese agujero negro de la plantilla que es el puesto de base este año. De que recupere el tono físico y el ritmo de competición dependen muchas de nuestras opciones en la Copa.

El mejor entre los tres encuentros de la semana ha sido seguramente Causeur, que atraviesa un sólido momento de forma, aprovechando el minutaje extra por las bajas de Rudy primero y Carroll después. Pero el nombre más mencionado ha sido el de Alocén, por la novedad de verle por primera vez rayar a buen nivel en la Euroliga. Hasta la fecha había jugado 12 partidos con una valoración media de 1.5 y parciales negativos del equipo casi siempre que asumía el timón.

Su temporada hasta la fecha, reconozcámoslo, estaba siendo discreta, por muchas ganas que tengamos de ver a un base joven nacional dirigir al Madrid. Que claro que es joven, que la camiseta pesa y que necesita un periodo de adaptación, pero recordemos que no llega del filial con 16 años sino ya con cierta mili, tras dos sólidas temporadas con minutos en un equipo playoff ACB. Particularmente, quizá era demasiado optimista, esperaba que tras 1-2 meses de aclimatación, hacia noviembre, empezase a jugar regularmente al nivel de esta semana, que al fin y al cabo es al que le vimos en Zaragoza.

Condiciones no le faltan: alto para el puesto (194cms) y con brazos largos, entiende el juego y tiene talento. Pero necesita entrenar todavía mucho, machacarse para asentar el tiro y ganar músculo que le conceda más explosividad para definir cuando penetra. Eso, y confianza, claro, horas de vuelo. Mi duda sigue siendo si lo mejor para su formación es cederle el año que viene y que regrese con galones (un plan de carrera estilo Facu en Murcia) o que crezca en Madrid, al amparo de Laso y como tercer base, el rol que debía desempeñar este año y que cambió a la marcha de Campazzo, asumiendo demasiada presión demasiado pronto. No hay que tomar la decisión ahora sino en junio, con más elementos de juicio, su evolución estos 5 meses. Hasta entonces, muy bienvenidas las actuaciones como las de Euroliga esta semana, que seguro que le darán confianza, el combustible de todo base en formación.

El Madrid se resigna: no fichará a la marcha de Facu

Imagino que hoy, precisamente hoy, no esperáis una crónica florida de la victoria contra este Fener de circunstancias, un caramelo para pasar el trago de La Noticia, que no por esperada es menos trascendente: la fuga de Campazzo a mitad de curso, un torpedo en la línea de flotación del equipo, cuyas opciones de títulos este curso se reducen dramáticamente sin una de sus dos estrellas.

Facu jugará el domingo su último partido, contra Manresa, y a renglón seguido volará a Denver, donde firma por dos temporadas y no demasiado dinero, fiando su suerte a un pelotazo en el verano de 2022. El Madrid se queda sus derechos ACB pese a no rebajarle la cláusula (6M), que pagará a plazos, el primero de 2M, que saldrán casi íntegros de su salario de lo que llevamos de curso y el transfer que puede pagar la franquicia NBA (hasta $750K). A cambio, Facu se garantiza que si vuelve a Madrid lo hará con el salario actual y que el club le condonará la parte de cláusula que faltase por pagar, si la hubiese.

¿Y qué va a hacer el club ahora?

Nada. Hace días que me llegaban rumores en esa dirección y hoy ya es oficioso: el Madrid se resigna y no fichará un sustituto a Campazzo. La temporada es larga, quedan siete meses y medio, y la situación podría cambiar, bien porque mejore la epidemia, bien porque el equipo desbarre mogollón, bien porque se presente una oportunidad de mercado de esas que no puedes dejar pasar, como lo fue Tavares en su día. Pero, vamos, que la intención es no fichar, y mejor que nos hagamos a la idea cuanto antes, para no seguir perdiendo el tiempo pajeándonos con los descartes del mercado NBA, que si Wanamaker, que si Poirier, que si mi abuela…

Los 300k mensuales del salario del Facu, unos 2.2M de euros hasta final de temporada, se desinvierten íntegramente del presupuesto de la sección. Igual que ya sucedió con los 1.8M del salario anual de Jordan Mickey o los 600k que cobró Mejri el curso pasado. Toda esa masa salarial se evapora para tratar de reducir las pérdidas de la sección, que este año serán aún mayores que de costumbre sin los ingresos por ticketing.

Una decisión decepcionante para el aficionado pero no por ello sorprendente, en línea con la muy conservadora política de despachos de la sección en la era Laso, fiándolo todo al continuismo, a las renovaciones y a la evolución de los jugadores en nómina para enjuagar las lesiones y las salidas. Una política que ha dado buenos frutos, qué duda cabe, pero que esta vez suena a realismo mágico: “Si funcionó en el pasado, ¿por qué no iba a funcionarnos también ahora?”. Pues por el nivel del rival directo (Barca) y los escasos mimbres disponibles en el puesto de base, encima el más importante de la plantilla en los esquemas de Laso.

Lapro-Alocén, la nueva realidad

El Madrid se va a pasear por Europa con una dupla de directores digna de media tabla en la ACB. Y ya puede ser Laso un contrastado gestor de bases, quizá la mayor de sus virtudes, que milagros a Lourdes. Desde la semana que viene se quedan al timón un jugador que ni pidió ni quiere (Laprovittola) y el meritorio (Alocén). Y vaya por delante que no es culpa suya ni los estoy señalando, al contrario, los exculpo por adelantado: recordemos que al argentino se le fichó para tercer base y al chaval este verano para irse fogueando, no se pueden pedir peras al olmo. Lo que es un disparate es, sabiendo desde mayo que Facu se va, que hace falta un base pero toca apretarse el cinturón, mantener en nómina a cuatro escoltas entrados en la treintena y por encima del millón anual de salario, y renovar a un exjugador por amabilidad diplomática, para acabar jugándote las castañas con Lapro y Alocén.

Seguramente veamos a Núñez o Spagnolo en alguna convocatoria ACB, meramente anecdótico, así como a Llull y Abalde jugando minutos en el puesto de base en la Euroliga, en función de circunstancias de partido. Pero son solo remiendos, parches de circunstancias, y con esos al final siempre asoman las costuras.