Un Barca tan pobre, que lo único que tiene es dinero

U390834_041_20171216041237-kL7C--980x554@MundoDeportivo-WebEcha el cierre otro lastimoso curso de baloncesto en Barcelona, lejos del top8 Euroliga y eliminado en semifinales de la ACB, con alrededor de 30 millones de presupuesto, cuarto del continente. No hay Copa del Rey que maquille esto. Es difícil establecer el punto exacto del comienzo de esta crisis, que dura ya varios años, aunque sí sabemos que coincide en el tiempo con el auge del Madrid y que se aceleró con el despido de Xavi Pascual. Tras todos los síntomas, en los que ahora me detendré, está una enfermedad evidente, la ausencia de proyecto, una sección sin rumbo, tan pobre que lo único que tiene es dinero.

En los dos últimos años naturales ha visto a tres directores deportivos diferentes y a cuatro entrenadores, pagando indemnizaciones por despido de 7 dígitos a tres de ellos, Pascual, Barztokas y Sito. Uno pensaría que el problema está por encima… Los errores se amontonan, empezando por el despido de Pascual, alegando que su estilo no enganchaba con la grada, para fichar en su lugar a Barztokas, que toda Europa sabe que juega a lo mismo. Se apostó por una mediocridad como Sito Alonso cuando Pedro Martínez estaba libre como un taxi, y se hizo de menos a Jasikevicius, con una oferta pírrica, cuando vino a negociar su fichaje el verano de 2017.

Un problema, la ausencia de proyecto, que contrasta con los rivales directos en la élite nacional. El Madrid, por ejemplo, decidió hace tiempo apostar por Laso y una columna vertebral de plantilla estable, jugador nacional, aliño de cantera y especialistas extranjeros que vienen para quedarse. Valencia, por su parte, rodea con jugadores españoles a su estrella indiscutible, Dubljevic. No hace fichajes faraónicos, pero tampoco escatima en retener el talento que ya tiene, no negocia cláusulas. A Baskonia le funciona la fórmula de fichar barato y vender caro (preferentemente al Barca…). Apuesta por talentos en penúltima etapa de formación, véase Voigtmann, Poirier, Vildoza, Timma, etc. Algunos salen mejor que otros, pero el equipo sigue arriba, así que funciona.

El perro del hortelano

El Barca, en cambio, ficha caro y despide aún más caro. Contrata jugadores de paso, los elige antes de tener entrenador y en modo supermanager, fijándose en la estadística, para regocijo de cierto sector de la prensa especializada, que cada verano anuncia la resurrección. Como consecuencia, lleva años con plantillas sin personalidad y además desequilibradas, el pasado sin atletas y este con un solo base para cuatro escoltas.

En los dos últimos veranos se ha gastado el club más de 4 millones de euros sólo en transfers de jugadores, ninguno de los cuales ha marcado diferencias, a saber, Rice, Claver, Hanga y Oriola. Y mientras se pagan fortunas en cláusulas, se desperdicia la cantera, cuyos proyectos se marchitan en una suerte de sistema perro del hortelano, que ni come (no chance en el primer equipo) ni deja comer (no los cede).

Dos que no son canteranos al uso, como Kurucs y Vezenkov, pero sí son los dos jóvenes de más proyección en la sección, han perdido uno y dos años de formación, respectivamente, y suponemos estén deseando poner pies en polvorosa. Hay una excepción, eso sí, un canterano que juega, tiene 38 años y dice que sigue, alargará el chicle otra temporada en modo gira de despedida de los Stones, y en su derecho estará, gracias a ese incomprensible contrato vitalicio que le ampara, cual derecho de pernada.

Por experiencia propia, y no tan lejana en el tiempo, en la capital sabemos el peligro de esta espiral, que cuanto más profundo te metes en el barro, más cuesta salir. Una primera consecuencia es que el Barcelona ha dejado de ser un destino atractivo de primer orden para los jugadores top de la Euroliga. Antes los impuestos altos los compensaba la mejor calidad de vida respecto a Turquía y Rusia, el renombre del club, pero la balanza la desequilibran los malos resultados, dos años fuera de top8. Eso obliga a pagar sobresueldos para atraer talento, y no siempre pata negra. Los 2.5M anuales firmados a Hanga son un atraco, lo mismo que Claver, Seraphin y tantos otros. Son los mismos sobresueldos que el Madrid firmaba en su día a los Tarlac, Papadopoulos y compañía.

Otra consecuencia, y quizá más grave en el largo plazo, es la pérdida de masa social. Ahí están las cifras, antepenúltimo equipo en asistencia al pabellón, números similares a los del Madrid en los años negros del Saporta. Efectos todos que se enmarcan en la mencionada espiral, de la que no se sale únicamente acertando con el fichaje de un jugador, sino con cambios profundos en la sección, apostando a medio plazo por un proyecto y cortando cabezas en el palco, ingredientes que para empezar requieren bastante más autocrítica desde el club.

La venganza de Bartzokas

alexey-shved-khimki-moscow-region-eb17.jpgSu rostro desencajado, carne incluso de memes, fue la foto que resumió la temporada pasada del Barca, la peor de la historia de la sección. Se le señaló como máximo responsable, pero quizá fuese más culpa de Rice, cierrabares, y Rodrigo, que dilapidó en una plantilla a todas luces desequilibrada la fortuna que se le negó a Pascual los años previos. Sería de necios dudar de la categoría de un entrenador que hizo campeón a Olympiakos y metió a un Krasnodar en la F4. Y como el gran técnico que es se reivindica en el Palacio con una victoria de ley que rompe la imbatibilidad blanca, 10-0 entre ACB y Euroliga. Bartzokas ha hecho de Jimki un hueso (balance 4-1), con un plantel muy físico (y falta Honeycutt), repleto de recién llegados pero que ya conocen y asumen su papel, con sólo un nombre (Shved) pero mucho hombre. Me quedo con dos, Jenkins y Markovic, con la mili hecha, perros de presa cuya estadística no hace honor a su importancia.

Jenkins desquició a Doncic en la segunda mitad, en la que no anotó el muchacho ni un punto (de hecho marró un triple final liberado, es humano), mientras que el serbio hizo lo propio con Campazzo, que llegaba en vena, al que forzó 5 pérdidas, además de repartir 8 asistencias. Y con Luka desactivado, Facu fallón y el juego interior en cuadro, lo meritorio es que llegase el Madrid con opciones reales al último minuto, más fruto de la testiculina y la inercia que del buen juego.

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Con Jimki dan las doce y se rompe el encanto, era casi irreal la racha de victorias y juego blanco con semejante plaga de lesiones. Todo cuesta un mundo en Euroliga con 42 minutos en pista entre Radoncic, Maciulis y Felipe, que en condiciones normales, sin bajas en la plantilla, no jugarían ni un minuto en un partido de esta exigencia. Reyes, por ejemplo, se quedó en 1/7 de campo, pero es que no se le puede pedir mucho más. Son 37 años, no levanta un palmo al saltar y lógicamente le cuesta un mundo comprar una canasta ante un rival como Jimki, con tres atletas en la pintura, Robinson, Thomas y Gill, por cierto, menudos descubrimientos. La reaparición de Randolph fue prematura (lanzó 3 airballs), mientras Radoncic, que partió como titular, se vio muy superado por el reto.

Laso patinó esta vez en la dirección, lento en los cambios y los tiempos muertos, especialmente sangrante en el segundo cuarto, en plena sangría, insistiendo en Carroll y con un descanso demasiado largo de Doncic, que se sentó con -2 y regresó con -12. Preocupa un poco Randle, que tras un mes ya en el equipo no esté para jugar ni un minuto en un partido de nivel. Pronto regresará Thompkins, suponemos, tendrá plaza en ACB y Chasson sigue en la casilla de salida. Taylor y Causeur sí dieron la cara, Rudy le echó arrestos pero le faltó esta vez acierto (0/4 triples), el propio Maciulis estuvo digno y entre todos forzaron ese final igualado, esta vez un querer y no poder. En todo caso, un pinchazo asumible para el Madrid, dado el colchón, la categoría del rival y en la perspectiva de la plaga de bajas. Son semanas de remar y salvar los muebles.

Huida hacia delante

favTenía todo el sentido del mundo la destitución de Pascual en verano, es un gran técnico pero su ciclo estaba agotado, la afición desencantada por el estilo rácano pese a unos resultados homologables. La sequía de títulos era asumible con el Madrid en el pico de un ciclo dorado (durante años fue al revés), pero igual el Barca no se bajaba de las finales en España y seguía siendo competitivo en Europa, se quedó a un partido de la F4. El objetivo del cambio era generar ilusión en el aficionado, llenar el Palau, igual que el Madrid cuando llegó Laso y el equipo empezó a jugar a 90 puntos. Desde un punto de partida lógico, el Barcelona comete tres errores costosos tanto en lo deportivo como en lo económico.

– 1) Sustituir a Pascual por un clon, Barztokas, técnico de prestigio y probada competitividad a corto plazo, pero del mismo estilo rácano del que se pretendía huir. Pudo el miedo a la travesía por el desierto de una verdadera transición. Entre la indemnización Pascual y la cláusula del griego el club se deja casi 2 millones de euros, sin contar el sueldo del nuevo técnico. Con esa inversión se podía haber optado por ejemplo a liberar a Trincheri, cuyos equipos mueven el balón en ataque como una sinfonía. Al final, ni juego ni resultados: nunca en la historia de la Euroliga el Barca se había visto con semejante balance (7-10), es además el peor ataque de la competición, 71 puntos de media, 3 menos que el penúltimo.

-2)  Víctor Claver. El error no es ficharle, venía de reivindicarse en Krasnodar, de hecho le pretendió también el Madrid, como complemento defensivo y por su condición de nacional, pero se plantó en medio millón, el máximo razonable por un jugador de rotación, que con 28 años solo tenía 2 temporadas de nivel en su currículum (la pasada en Rusia y la penúltima en Valencia). El problema de su fichaje por el Barca es lógicamente el precio, esos dos millones de euros, uno de los traspasos más caros de la historia de la Euroliga. Ya no es que no los valga, sino las falsas expectativas que genera sobre su rendimiento, el sambenito con el que cargas al jugador de cara al aficionado y el lastre en las arcas. Porque el presupuesto es limitado, o debería serlo en una sección tan deficitaria como el Barca, y lo que gastas de más en una partida no podrás invertirlo en otra.

– 3) Una plantilla de 13 con cinco escoltas y solo un base, Tyrese Rice. Hace falta ser muy optimista o haber visto poco al Jimki para suponer que Koponen pueda dirigir de forma regular a un equipo Euroliga 15 minutos por partido (los que descanse Rice), pues tira como los ángeles pero no ve un pase. No quedaba mucho base puro en el mercado cuando el Barca salió de compras (Colom renovó en junio) y los que había se descartaron por caros (Vives) o escaso apellido (Hakanson). Se dio prioridad al nivel frente al equilibrio de plantilla, se desatendió el mantra de al menos dos jugadores por puesto. El problema se agrava con la baja de Pau Ribas, otro escolta pero que al menos podía subir el balón en situación de necesidad. La consecuencia es el fichaje de Alex Renfroe a mitad de curso, que no llega de jornalero (como Holmes) sino de muleta, que además de otro sueldo en nómina requirió transfer de 6 dígitos, como dicen medios alemanes y el sentido común, pese a que el Barcelona insista en que salió gratis. En el club que presume de cantera está mal visto admitir el pago de cláusulas, ya saben, Neymar costó 22 millones.

barcaA esos tres errores de gestión se unen circunstancias coyunturales. El Barcelona salió tarde al mercado en verano (mediado julio) por el cambio de técnico y para cuando lo hizo el Madrid ya había cerrado a Randolph, agente libre, ojito derecho de Barztokas en Rusia. La situación en el puesto de pívot no es error de la directiva, la lesión de largo plazo de Lawal es mala suerte y la salida de pista de Dorsey no era previsible.

Llegados a este punto, con el mismo juego y resultados pese a haber recuperado a casi todos los lesionados, el club ha optado por huir hacia delante, seguir tirando la casa por la ventana para tapar vías de agua. A los fichajes de Renfroe y Holmes se une Faverani, otro salario al roster y por el que se paga la cláusula de rescisión completa al Murcia, 250.000 euros netos, el doble en bruto, que es como se expresan los presupuestos en los clubes deportivos españoles. Y la cosa no termina ahí. El despido de Dorsey implica el pago de una indemnización, probablemente casi todo el sueldo que le quedaba por cobrar de este curso, pongamos 400k euros.

En resumidas cuentas, un dispendio económico para salvar los muebles, es decir, repetir lo del año pasado, final ACB y cuartos de Euroliga, para evitar una victoria moral aún mayor de Pascual.