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Que sí, es evidente, lo hemos hablado ya cien veces, la directiva erró en la planificación, dotando de solo dos generadores natos desde bote a una plantilla de 15 piezas, dejando el equipo expuesto ante una lesión de Llull o Facu. Y esa ha llegado en el momento más inoportuno, en puertas de la serie de cuartos, que se ha cumplido la lógica y será ante Panathinaikos. Pero el problema, llegados a este punto, no es tanto la ausencia de ese tercer base, los 10 minutos que vaya a tener que jugar Prepelic, sino los 30 de Campazzo, que está en un profundo bache de forma. Lleva regañado con el aro, y mucho, desde que arrancó 2019. En concreto, en las últimas 11 jornadas, que es nada menos que un tercio de la temporada, promedia 5,4 puntos con un imposible 25% en tiros de campo (17 de 68).
En otras palabras, que no la cuela ni en una piscina. Y ha acabado haciendo mella, incluso en un descarado como él. Está sin confianza, y como no mete, no mira el aro y se acaba haciendo bola de nieve. En otro puesto ya sería un problema, pero en un creador del Madrid canta por soleares, sirva el duelo ante Zalgiris de prueba. Porque en el sistema Laso no vale con que el base pase y defienda, que eso lo sigue haciendo, tiene que anotar con cierta fluidez, ser una amenaza creíble. Con el Facu de noviembre-diciembre la baja de Llull tendría mucha menos trascendencia, firmaría numerazos y jugaría minutadas, en todo caso menos que las del base rival, Calathes, 37 de media en los últimos tres partidos (¡!).
A hombros del Gigante Verde

La única conclusión positiva de la derrota ante Zalgiris es Prepelic, que pese a las muchas jornadas de ostracismo tras el regreso de Llull, lleva algunas semanas enseñando que no es el de noviembre. El de base nunca será su puesto natural, y Laso debe preparar planes de fuga para cuando le presionen la subida de balón en la serie ante Pao. Pero se ha defendido muy dignamente en 4 de sus últimos 5 partidos Euroliga, especialmente este último, máximo asistente de duelo con 7 asistencias, casi todas a Gigante Verde en la recta final, con el duelo igualado. Por cierto, que las últimas 5 jornadas Euroliga del caboverdiano son purita devastación, 25 de valoración media en 20 minutos en pista, en aquella versión de comienzo de curso que apuntaba a MVP. Es nuestro jugador clave ante Panathinaikos, junto a Rudy, reservado hoy.
Para cerrar, otras sensaciones del partido, que es lo único que nos jugábamos, pues que Causeur está lamentable y le veo fuera del equipo el curso que viene (termina contrato), que Felipe ya no está para Euroliga (menos mal que lo de Toñete en Tenerife no fue nada) y que Kuzmic no está… para el Madrid. Diría más, no está ni para titular en ningún equipo ACB, es decir, modo exjugador. Da coraje verle en pista, no merece la pena ni bajar al detalle, lo comenté en septiembre y alguno me llamó desalmado. Es una pena, claro está, igual que la retirada de Antelo o Splitter, pero el deporte profesional es así cruel. Por eso ya estamos tardando en convocar a Garuba para los partidos que restan de ACB.

La plantilla del Madrid de cara al año que viene está medio hecha, el juego interior atado bajo contrato salvo Ayón, cuya renovación no debería ser problema. Esperemos, eso sí, que no la celebré esta vez con atracón de fajitas. Saldrá seguro Kuzmic, que termina contrato, y en su lugar apostaría por dar ficha de primer equipo a Garuba, o en su defecto repescar a Sebas. Felipe, ya sabemos, renovó para darse la gira de despedida que no tuvo Navarro. En las alas, Rudy, Deck y Carroll tienen contrato garantizado, lo mismo que Campazzo, Llull y Prepelic, mientras que Taylor es agente libre pero cuento con su renovación, dado su buen nivel este curso y la devoción que le tiene Laso.
Olvídense de que ha sido en el Palau, ante el Barca, el día del homenaje a Navarro. Olvídense de la la rivalidad intrínseca, del 0-3 en el Bernabéu el miércoles y la polémica por el replay. Estas líneas serían las mismas si la derrota hubiese sido en Oaka o Tel Aviv. Es la fase regular de la Euroliga, es una derrota más, van seis, y afortunadamente hay colchón clasificatorio como para asumirla sin dramatismo. Hay colchón porque el Madrid arrancó la temporada con paso firme, un paso que evidentemente ha perdido desde comienzo de año, a lo que han contribuido decisivamente las lesiones de Llull, Carroll y Thompkins. Bajas que han cortado el ritmo al equipo, a diferencia del Barca, que lleva meses sin conocer lesiones y está más fino en este momento del curso.
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