Se dice que en el estado de Indiana se vive el baloncesto como un auténtica religión. La franquicia buque insignia de esa devoción, Indiana Pacers, celebró el pasado domingo su 40º aniversario. Lo hizo perdiendo en casa frente a Nueva Jersey, derrota que confirmó su ausencia en las eliminatorias por el título de la NBA por primera vez en los últimos 10 años.
otra Y llegó el día. El viernes 19 de noviembre de 2004 los Pacers viajaron a Detroit para batirse con los que fueran sus verdugos solo unos meses atrás. A falta de 45 segundos para el final del partido la venganza parecía consumada, Indiana estaba 15 arriba en el marcador (82-97). Aquel fue el comienzo del fin.
La secuencia se inició como una tangana de patio de colegio entre Artest y Ben Wallace. El 81 de Indiana se subió a las gradas para vengar la singular afrenta de un aficionado que le había lanzado un vaso de Coca-cola a medio llenar.

Las suspensiones que acarreó el incidente lastraron al equipo, no solo deportivamente, sino también a nivel de reputación. A pesar
Con el entrenador superado por las circunstancias, se intentó dar un golpe de timón desde la dirección. Artest, considerado como la fuente de los problemas, salió de Indiana a cambio de Stojakovic (a años luz de ser del agrado del técnico). Las decisiones desde los despachos comenzaron a torcerse. El fichaje de Marquis Daniels como agente libre el pasado verano no ha aportado nada. Tanto empeño en repescar a Al Harrington de Atlanta para acabar traspasándolo a mitad de temporada junto a Stephen Jackson y Jasikevicius a Golden State a cambio de Troy Murphy y Mike Dunleavy, dos jugadores con clase y buena mano, pero dudoso carácter competitivo.
El descalabro de esta campaña se ha fraguado tras el parón del All Star, cuando engancharon una racha de 11 derrotas consecutivas, que igualaba el peor registro de la historia de la franquicia.La derrota del domingo ante Nueva Jersey es la 21ª en los últimos 27 partidos y cierra a los Pacers la puerta de los Playoff 10 años después. Una manera amarga de celebrar un 40 cumpleaños. La afición de Indianápolis, acostumbrada a ver a su equipo competir en la elite, afrontará una travesía por el desierto con una plantilla vulgar fruto de una mala gestión. Los Pacers son una franquicia a la deriva y sin visos de tocar tierra.






A mediados de diciembre pasado, Denver Nuggets adquirió en traspaso a Allen Iverson. El jugador procedente de Philadelphia 76ers es el que más puntos ha anotado en la NBA durante los últimos 10 años, y la idea de juntarle con Carmelo Anthony, máximo encestador de la temporada, armaba a los de Colorado con, a priori, una de las mejores parejas exteriores que nunca haya pisado un parquet.
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