Trilogía de enero

El otro caso Sergio
Phoneix Suns, octavo de la conferencia Oeste, perdió anoche en casa ante los decadentes Minnesota Timberwolves. El base esloveno Goran Dragic volvió a no jugar ni un solo minuto. De hecho, en los últimos 25 partidos de Phoenix, Dragic ha jugado solo 57 minutos. El pasado verano, el club que poseía sus derechos, el Tau, le llamó a filas para ofrecerle un destacado rol en el puesto de base.

Dragic y su representante esquivaron la propuesta y movieron Roma con Santiago para emigrar a América. Hoy, mientras Dragic pudre su talento en un banquillo de la NBA, en el TAU, el mejor equipo de Europa, un base esloveno relanza su carrera desempeñando el rol que Dragic desechó (Ilievski). ¿Habrá oído hablar Dragic del caso de un tal Sergio Rodríguez?

Explosión diesel nº1.

– Requirió una lenta adaptación y un largo aprendizaje, pero Yao Ming ya es el mejor pívot de la NBA (sí, Dwight Howard mediante).
– Cuando ya habíamos perdido la fe… Bargnani. Promedia 21 puntos en los últimos 10 partidos. Demasiados para ser otro espejismo.
– ¿Seguirá Oden el ejemplo?

Europa en español
Será la clandestinidad de la competición o la intrascendencia del trámite, pero apenas se ha reparado en el histórico resultado del baloncesto español en la primera fase de la Euroliga. En cuatro grupos: tres primeros y un segundo. Solo desentonó el Joventut (eliminado en un grupo cómodo), al que la Euroliga le llega un año tarde, ya sin Rudy en el plantel.

Verlo por la tele

– El All-Star de la NBA es el evento deportivo anual que con menos interés competitivo concita mayor atención mediática. La liga ha organizado para esta edición un operación triunfo del mate para la cuarta plaza en el concurso, apoyada en una soberbia operación de marketing.

Rudy Fernández lleva semanas apareciendo en anuncios que promocionan su candidatura. Baila, canta, ‘toca’ la guitarra y emite frases ridículas (las que le dictan) en su inglés macarrónico. «Mi estilo de mates es… ¡en tu cara!». Al final del anuncio dice: «Es muy importante para mí estar con las estrellas».

Sus rivales son los estelares Joe Alexander (mancebo de 11 minutos por noche en los ‘excitantes’ Milwaukee Bucks) y Russell Westbrook (39% en tiros de campo en una banda que ha ganado 6 de 38 partidos).

Conversación con un periodista de Portland hace unos días…
– «Oye, Rudy, te hará mucha ilusión ir al concurso, ¿verdad?»
– (R) «Por mí, preferiría verlo por la tele. Los cuatro días de descanso suenan mucho mejor».

Cuento chino

La ‘holandesa’ Li Jie, la ‘española’ Yanfei Shen y las chinas Liu Sai y Wang Shan. Un partido de tenis de mesa lo disputan tres jugadoras por equipo (doble aparte). Las cuatro anteriores conforman la rotación del Himoinsa Cartagena, líder invicto de la máxima categoría del tenis de mesa ESPAÑOL (Liga Enebé). Las cuatro son nacidas en China. Por cierto, la reserva del equipo es la rumana Adriana Zamfir.

El tercer clasificado en la liga es el San Sebastián de los Reyes. Su rotación es más corta, se limita a tres jugadoras: Yuan Tian, Guo Xi Lin y Zhu Fang. Ninguna nacida en España ha jugado un solo set. El nivel de nuestra liga de tenis de mesa es hoy más alto que nunca. La Federación puede estar feliz.

Pensar en grande

Leo decenas de comentarios catastrofistas en la noticia del fichaje de Van Den Spiegel por el Madrid: «Patataspiegel», «Torponcete grande», «Castaña», «Basura», «Tarugo, patazas», «Paquete desconocido».

¿Qué esperan a mitad de temporada y por cuatro perras? ¿A Olajuwon?

1) Deportivamente. Es belga, es decir, comunitario. Tiene experiencia en grandes equipos europeos (CSKA Moscú, Fortitudo Bolonia). Es alto (2,14 m.), principal carencia del juego interior blanco. No es gran reboteador, incluso blando, cierto. Pero da igual, ese capítulo ya está bien cubierto. No es Sabonis, pero puede anotar al poste y jugar de espaldas al aro, labores en las que Felipe está muy solo (Hervelle y Massey, nada). Papadopoulos no aportaba nada, nada. Por poco que haga Van den Spiegel, el cambio habrá sido para mejor.

2) Económicamente. El Madrid se ha ahorrado un importante dinero de la parte proporcional del salario de Papadopoulos hasta final de temporada. Van den Spiegel llega libre, es decir, no ha habido coste por el traspaso. Su petro-club no tenía para pagarle el sueldo que le firmó en verano. El Madrid solo se hace cargo de su ficha (con lo que se ahorra de Papadopoulos alcanza y sobra, pues su sueldo es la mitad).

Conclusión. Es un buen fichaje dadas las circustancias, pero que no da para tapar las miserias de la plantilla blanca. Dicho lo cual. Ahora que aún escuece la derrota en el Palau… Comparemos.

Fichar a Navarro y a Andersen es un acierto, claro, un acierto de unos 5 millones de euros anuales. Los salarios de Hosley y Massey, principales apuestas del Madrid para el presente curso, suman alrededor de 1’5 millones de euros anuales. Conclusiones: 1-El Barcelona invierte más dinero en baloncesto que el Madrid. 2-Lo barato sale caro.

Pero el dinero no es una excusa. El club blanco tiene fondos como el Barcelona. Es labor de los responsables de baloncesto implicar a los directivos. Chichi Creus convenció en verano a Laporta de que hacía falta rascarse el bolsillo. Antonio Martín y Herreros, no. Para pensar en grande no valen medias tintas y retales. Y si no se piensa en grande, no se es grande.

Espíritu colectivo

– El cáncer era Iverson. Desde su traspaso a Detroit a cambio de Billups, los Denver Nuggets han ganado 7 de sus 8 partidos.

– Los Rockets no terminan de arrancar. ¿Quién es el jugador con más tiros de campo por partido? ¿Yao? ¿T-Mac? No, el recién llegado Ron Artest (14,3). ¿Le permitirá su ego admitir un rol estelar en defensa pero gregario en ataque? De su humildad y espíritu colectivo depende el éxito de los Rockets… Malo.

– Reparto de tiros en Memphis. Rudy Gay, 17’7. OJ Mayo, 17’5. Marc Gasol, 7’5. Balance 4 victorias 10 derrotas. Y el pabellón vacío (la media de espectadores más baja de la NBA, 12.000, pese al maquillaje).

– Si jugasen en la ACB, los Oklahoma Thunder ni se meterían en playoffs. Su anodino base, Earl Watson, cobra aproximadamente el doble (7 m. $) que todo el presupuesto del Fuenlabrada para esta temporada.

No es Lebron, es el sistema

Durante años he creído que Lebron James hacía peores a sus compañeros. A lo cual contribuyó especialmente el nefasto rendimiento en Cleveland de Larry Hughes, que firmó por los Cavaliers tras una temporada All-Star en Washinton. Cambié de idea tras los pasados Juegos Olímpicos. Lebron demostró en Pekín ser capaz de seleccionar sus tiros e integrarse en un colectivo.

En los primeros años del jugador en la Liga, Cleveland tenía plantillas discretas (Kevin Ollie e Ira Newble eran titulares…). De aquellos tiempos queda como coletilla el «esque está muy solo». La realidad es que la franquicia hizo desde entonces importantes esfuerzos económicos para rodear a Lebron.

En la temporada que comienza, Cleveland es la segunda plantilla más cara de la NBA (90 millones en salarios). Tres antiguos all-stars acompañan a James en el quinteto (Ilgauskas, Wallace y Szczerbiak). Desde el banquillo parten unidades tan solventes y experimentadas como Maurice Williams, Anderson Varejao o Daniel Gibson.

No es Lebron y sus 21,4 tiros por partido quien les hace malos, sino el sistema de juego que lo propicia, que es una extensión de la filosofía de la franquicia. El entrenador (Mike Brown) es sólo un ‘funcionario’. Lebron es el bueno y el resto está «para acompañar». El equipo está al servicio de su lucimiento. Así, los jugadores que llegan a Cleveland se acomodan en su rol de palmeros, gregarios. Prima el negocio. Igual o más rentable que una victoria es una derrota con 50 puntos de Lebron. Hay más titulares, más highlights, más posters, más camisetas…

¿»Está muy solo»? Y digo yo, los Celtics son campeones con morralla como Kendrick Perkins, Leon Powe, Scalabrine, Tony Allen y Glenn Davis jugando no pocos minutos, exprimiendo sus exiguas capacidades. Claro, Garnett también podría anotar 30, pero mete 18 y tiene un anillo.