La pizarra de ‘Coach L’

Atrás quedan sus tiempos muertos de los primeros meses en el cargo, tartamudeando de los nervios y jugándose la pelota caliente a: «Rudy, tú te haces el despistado». Ha pasado un año y Coach L ha madurado rápido, el banquillo del Madrid hace callo. Ha encontrado el equilibrio con una plantilla a la medida de su concepto de baloncesto. En su haber pongo el adecuado reparto de roles, tiros y status. Por ejemplo, esa valiente y necesaria apuesta por el Mirlo como referencia única del juego interior, por delante de Felipe, capo del vestuario y protegido de la prensa amiga. También importante la mentalización de Llull como actor de reparto y no salvador de la patria. La distribución de minutos en la sobrepoblada línea exterior es una labor de un equilibrio finísimo que está gestionando con mimo. En mayor o menor medida, hay minutos para todos, sin marginales.

Pero el tema principal de la entrada es la pizarra blanca en finales de partido, a propósito del email de un lector del blog (Julio Ferrero), al que aprovecho para agradecer su participación. Laso ha demostrado en una semana sorprendentes dotes en la gestión de finales apretados. Primero en Khimki, donde facilitó a Rudy un buen aclarado para jugar un 1×1 sin tráfico. Dribló y se procuró un tiro claro que no entró. Mala suerte. Mejor aún fue la pizarra en Canarias. Bloqueo arriba para Chacho, que rompe por el centro de la zona y asiste al corte por línea de fondo de Rudy, que engañó a su defensor con la ayuda de Mirotic. Aprovechamiento máximo de recursos. Conduce Chacho, el mejor pasador y manejador de balón de la plantilla. Slaughter, el pívot que mejor bloquea, Mirotic abierto, por si hay ayuda, y Rudy, en esa especialidad de la casa que es el corte desde el ala derecha (que tantas veces termina en alley-oop). Chapeau.

¿Quién debe jugarse el último tiro en el Madrid? Si dispones de tiempo suficiente para poner el balón en el suelo, para mí no hay duda: Rudy. Por variedad de recursos, manejo de balón, puntería y respeto arbitral. Si no hay tiempo para botar, Carroll es buena alternativa, pues su capacidad para tirar en carrera y con el defensor encima es inigualable. Mirlo es crack, pero por defecto los pívots quedan descartados en los segundos finales. Meter un balón dentro es un suicidio (las defensas tienden a cerrarse, hay muchas manos y no se suelen pitar faltas), salvo que te la juegues a un 2×2 si tienes tiempo suficiente. Siempre te queda Llull, que posee los recursos, pero tiende a elegir mal.

… Volviendo al protagonista de nuestro artículo, Laso, me sigue irritando su complacencia en las ruedas de prensa, sin atisbo de autocrítica. Ha creado un discurso defensivo que fotocopia en caso de derrota: felicita al rival, elude el tema arbitral y se esconde en conceptos abstractos que nunca dan para un titular: «falta de intensidad, concentración, etc». Coach L cuenta con la comprensión (que no connivencia) de los medios palanganeros, los mismos que en su día despedazaron a Ettore Messina o a Joan Plaza, hoy hacen la vista gorda. ¿Por qué? Laso es español y está siempre predispuesto para una entrevista en exclusiva, la candidez propia del empleado al que acaban de ascender y desconoce el ecosistema. Ya sabéis, cuando entrenaba Messina, educado pero distante con la prensa palanganera, las críticas disparaban al banquillo. El año pasado se cayó en el top-16… porque Tomic era blando.