Las medias verdades del caso Mirotic

Mirotic no jugará el Eurobasket con España, no ha claudicado al chantaje de la Federación, que en los últimos días emprendió una virulenta campaña de presión, pidiendo la intermediación del Real Madrid, y de chantaje, a través de sus periodistas de cámara (no hace falta dar señas). Una campaña interesada, injusta y excesiva con un chaval de 22 años que quiere verdaderamente jugar con España, pero no a cualquier precio, no como segundo plato de un nacionalizado exprés.
El chantaje de la clá apela a conceptos como integración y compromiso, que al parecer ahora consisten en vestir una camiseta roja en los veranos pares. Para mí integración y compromiso son los de un inmigrante que reside ininterrumpidamente en el país desde hace más de 8 años, como Mirotic, que trabaja y tributa en la nueva patria, que contribuye al Estado sin tacha (es decir, no como Messi) con la mitad de su salario anual, en este caso, medio millón.


Ibaka no está verdaderamente lesionado, tiene molestas. ¿Qué jugador a estos niveles no arrastra algún problema físico o achaque tras una larga temporada? Mirotic se ha fumado este curso 79 partidos en 271 días, por los 91 en 196 días de Ibaka. Dado que tienen edades muy parecidas (22 a 24), el tiempo de recuperación es el mismo. Dejémonos de hipocresía, a Ibaka sencillamente le da pereza el Eurobasket porque no es ‘cool’, tiene menos pedigrí que un Mundial o unos JJOO. Además, él ahora es una estrella, dio el pelotazo el verano pasado (48mill$) y su necesidad de visibilidad internacional ya no es la misma y puede elegir. No le juzgo, de hecho le entiendo, yo haría lo mismo. 

La culpa no es suya, sino de la FEB y sus voceros, del mensaje que lleva implícita la situación de cara a la opinión pública si Ibaka está o no verdaderamente lesionado. Si
 Mirotic se borrase estando Ibaka lesionado sonaría a traición, a dejar tirada a la selección. Si, como en cambio es el caso, Ibaka se borra del Eurobasket porque le da pereza, nadie culpará a Mirotic por no querer sentirse segundo plato, especialmente en una situación sin visos de cambio o solución que puede lastrar su carrera internacional a nivel selecciones. Esperamos que Mirotic sea en la medida de lo posible ajeno a esta polémica y disfrute como merece su luna de miel, tras casarse hace unos días con su novia (montenegrina). Lo que los madridistas verdaderamente queremos es que en agosto regrese a la misma montaña del año pasado, para pulir su juego al poste con el maestro Pai Mei.