Los playoffs habrán sido un pestiño, pero desembocan en la final ACB más igualada y de mayor nivel de los últimos años. Porque llega bien el Madrid, sin bajas y en dinámica positiva desde hace un par de meses, superado el Facu Campazzo su bajón físico de mitad de temporada. Pero también llega bien el Barca, balance 5-0 en playoffs, despejando las dudas por el bache tras la eliminación europea, en el que se dejó el 1º puesto de la regular que ahora se traduce en ventaja campo adversa.
En juego está el título ACB, pero no solo. De forma simbólica también se dirime el cetro del basket nacional, el título simbólico de equipo de referencia y rival a batir. Lo es el Madrid desde hace 5-6 años, pero el Barca ha espabilado, era cuestión de tiempo con ese nivel de inversión, no siempre van a pifiarla en verano. Y en vista de los nombres que suenan (Higgins, Davies y Sloukas, 3 de los 5 miembros del quinteto ideal Euroliga), la consigna parece redoblar la apuesta.
El aspirante ha dado ya un par de avisos, con esas dos últimas Copas del Rey, pero no dejan de ser finales a partido único, para más inri resueltas en polémicas decisiones arbitrales en la última jugada. La prueba del algodón es una serie a cinco partidos como la que empieza hoy. Por cierto, no me gustaría estar en la piel de los árbitros. Por una parte, el Madrid lanzó un envite institucional potente tras la final de Copa: no va a poner la otra mejilla. Por otra, el Barcelona de Pesic que, por su estilo de juego, depende en gran medida del listón arbitral, del nivel de contacto defensivo permitido.
En lo deportivo, no descubro Roma si aventuro que el puesto de base será capital en la suerte de la serie. Heurtel llega como una moto, además, con mucho en juego a nivel personal: termina contrato y, como apenas se habla con Pesic, su renovación no es el plan A del Barca para el puesto de base titular.
En el Madrid el nombre clave me parece Llull, porque del resto tengo más o menos lo que puedo esperar, pero no del menorquín. Sus playoffs están siendo positivos, sólido en la dirección y con alguna racha puntual de acierto anotador, una versión que, de mantenerla, dispararía las opciones blancas al título. Sin embargo, el Barca no defiende como Manresa y Valencia… Estas mismas sensaciones transmitía en las semanas previas a la F4 y ya sabemos lo que pasó. Esté Llull como esté, lo que sí sabemos es que Laso va a apostar por él en los finales apretados, como ya hizo en la final de Copa y en la semifinal de Euroliga, los dos partidos más importantes del año, coincidiendo en pista con Facu. En sus manos estamos, confiemos.
Ni tanto ni tan calvo. Es una alegría ver a Llull disfrutar sobre la pista, y ayer lo hizo y de qué manera en el segundo cuarto, con cuatro ‘mandarinas’ casi consecutivas que levantaron al pabellón, voltearon el marcador y dinamitaron la resistencia de Valencia. Pero seamos serios, acertar con 4 tiros de bajo porcentaje tras toda una temporada «muy dura» (en sus propias palabras) no es motivo suficiente para lanzar las campanas al vuelo y pregonar el regreso del rey. Porque ya lo pregonamos tras su actuación
Se sacó la chorra en los playoffs de la liga alemana en 2017 (

No hay, como en ediciones previas, un Zalgiris o un Lokomotiv que se haya ‘colado’, que parta sin opciones reales y para quien el premio sea haber llegado. El tópico de que cualquiera puede ganar sí aplica este año, que al trío de Grandes de Europa se ha unido el mejor Efes que recordamos. Muchos, entre los que me cuento, suponíamos que no aguantaría el nivel todo el curso: es un club de tradición perdedora, de poco ambiente en el pabellón, de fichar caro y mal, de acabar decepcionando, este año encima con un paquete como Ataman en la banda, pero son ya muchos meses jugando bien y se ha ganado a pulso esta candidatura.
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