Balance del verano Euroliga: ¿dónde queda el Madrid?

Queda todavía un mes para que arranque la Euroliga pero las cartas están sobre la mesa. La mayoría de las plantillas están ya cerradas o prácticamente, así que podemos empezar a hacer balance del verano.

No hemos visto a ningún equipo tirar la casa por la ventana como otros años, el típico animador del mercado, que recibe una inyección de pasta y tira la casa por la ventana, cerrando fichajes a sobreprecio. El año pasado fue Milán y el anterior el Barca. Ese equipo este verano ha sido el Partizán de Zeljko, dopado de dinero estatal, pero no le cuento porque juega Eurocup y este análisis se ciñe a Euroliga. Tampoco hemos visto, como otros veranos, trasvase de jugadores de la NBA a la Euroliga, el timing no ayuda. Shabazz Napier (Zenit) y Nicolo Melli (Milán) quizá los más destacados, de nuevo, si nos ceñimos a Euroliga.

Divido el análisis en cuatro grupos: los que considero candidatos al título (Efes, CSKA y Barca), los candidatos a estar en la F4 (Madrid, Fener y Milán), los candidatos a top8 (Zenit, Baskonia y Bayern) y el resto, con Olympiakos como único aspirante a algo más.

Micic sigue, Efes favorito

Lo primero, lo más importante en la Euroliga este verano, ha sido la renovación de Micic en Estambul, el movimiento que más condiciona el equilibrio de poder en la competición. No dábamos un duro por su continuidad en Europa, si hasta su agente (Raznatovic) declaró en abril a los cuatro vientos que el serbio «estará en la NBA el año que viene». Pero el plan se torció: sus derechos allende el mar pertenecen a Oklahoma, una situación tipo perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Ellos se lo pierden. Es el mejor jugador de la Euroliga en la actualidad y, como aficionado, será un placer seguir disfrutándole aquí. De paso, su renovación contra pronóstico convierte automáticamente a Efes en favorito de nuevo al título, la pareja que forma con Larkin es devastadora. El campeón mantiene la columna vertebral, con el único cambio relevante de Sertac Sanli por Petrusev en la pintura, más verde el serbio pero con más techo.

Micic, Larkin
Beaubois, Balbay
Simon, Anderson
Singleton, Moerman
Petrusev, Duntston, Pleiss

Un Barca con menos músculo

Por detrás de Efes veo candidatos a Barca y CSKA. Puesto en perspectiva, los azulgrana desaprovecharon una oportunidad franca para ganar la Euroliga el año pasado, no siempre van a venir las circunstancias tan de cara. Con Gasol gratis caído del cielo y sin apenas bajas en todo el curso, mientras rivales directos como Madrid y CSKA se caían de la puja entre lesiones y fugas a la NBA. El Barca mantiene bloque, quizá el mejor quinteto de la competición, y por eso le sigo considerando serio contender. Pero los problemas financieros del club han obligado a un somero ajuste de gasto, sacrificando profundidad de plantilla. Salen seis jugadores y solo entran cuatro: Lapro, Jokubaitis, Hayes y Sanli IN, Hanga, Bolmaro, Claver, Gasol, Westermann y Pustovy OUT. El puesto de alero es el más perjudicado: después de haber pujado por Kalinic, haberse interesado por Deck y dejar ir a Hanga y Hezonja, acabar fichando a Nigel Hayes es como pedirse un sandwich mixto en Zalacaín.

Calathes, Laprovittola, Jokubaitis
Higgins, Kuric
Abrines, Hayes, Sergi Martínez
Mirotic, Roland, Oriola
Brandon, Sanli

Las salidas no son estelares pero merman el músculo y el poderío defensivo de la plantilla, sobre todo exterior. Hanga, por ejemplo, tenía un rol gris para el aficionado medio pero Jasikevicius se fiaba de él como del Caserío: más de 1.400 minutos en pista el año pasado, a una media de 17 en los 85 partidos que disputó. Ahí es nada. Claver, por otro lado, jugó mucho menos, mermado por lesiones, pero fue el único que pudo contener a Micic en la final de la Euroliga, en el primer cuarto. No juegas contra Micic todos los días, pero vas a tener que ganarle para levantar el título, que entiendo que es el objetivo.

CSKA, pendiente de Pangos

También veo candidato serio al título a CSKA que, según el presi Vatutin, aún está pendiente de cerrar la plantilla con algún descarte del mercado NBA. Apostaría por un base, de hecho, uno con nombre y apellidos, Kevin Pangos, al que se le empieza a agotar el tiempo para pescar contrato en EEUU. Incluso a falta de la guinda, los rusos presentan ya una rotación muy equilibrada, mezcla de juventud y experiencia, defensa y ataque.

Hackett, Shved
Grigonis, Lundberg
Clyburn, Kurbanov
Shengelia, Voigtmann
Milutinov, Bolomboy

Milutinov se perdió la mitad del curso pasado por lesión y su regreso ofrece al equipo otra dimensión en la zona. El juego exterior tampoco tiene mala pinta: Clyburn es el mejor de la Euroliga en su puesto, sin discusión, y Grigonis más fiable que Hilliard, al que sustituye. Además, Lundberg tiene todavía margen de mejora, potencial como para convertirse en un jugador importante en Europa, bien podría ser este su año de explosión.

Me genera dudas el regreso de Shved, mucho talento pero potencialmente tóxico y anárquico. ¿No tuvieron suficiente con Mike James? Imagino, conociendo cómo funcionan los resortes del CSKA, que su fichaje tiene más de compromiso político que de verdadera apuesta deportiva, sobre todo si llega Pangos. Los jugadores rusos raramente se plantean salir de su país y a Shved, sin hueco en San Petersburgo, que no pega ni con cola en el sistema Pascual, solo le quedaban Kazán o Moscú. CSKA no deja de ser el equipo del establishment y Vatutin no iba a dejar tirada a una estrella nacional tras la desintegración del vecino Jimki. Llamadita de Kirilenko y todo arreglado.

El Madrid, objetivo F4

Detrás de Efes, el favorito, y de Barca y CSKA, las alternativas al título, veo a tres equipos con opciones de entrar a la F4, grupo en el que meto al Madrid, junto a Fenerbahce y Milán, en ese orden. Lo siento, Roma no se construyó en un día. El Madrid bajó un escalón en Euroliga el año pasado, acabó con la peor plantilla en una década y se cayó del exclusivo club de los fijos en la Final Four. El objetivo realista esta temporada es regresar a esa F4 y hay mimbres para ello, tras unos movimientos bastante sensatos en verano, como ya hemos comentado. Laso cuenta seguramente con el mejor banquillo de la competición, una plantilla larga, versátil y con muchas variantes, sobre todo en defensa.

Ahora bien, opciones de campeonar veo poquitas, remotas, porque faltan estrellas. Muchos buenos reservas no te hacen una estrella, y esas son las que deciden las finales. NWG y Heurtel mejoran sensiblemente el puesto de base que quedó tras la marcha de Facu, pero no les considero a priori estrellas de la Euroliga, salvo step ahead del americano (no descartable dada su edad y talento). Tampoco cuento con Carroll ni con que se le fiche un sustituto, así que el roster quedaría de esta manera.

NWG, Heurtel, Alocén
Llull, Causeur, Rudy
Abalde, Hanga, Taylor
Thompkins, Yabusele, Randolph
Tavares, Poirier, Vukcevic

Fener, la reválida de Sasha

Se vieron a mitad de verano sin entrenador, tras la espantada de Kokoskov, reclutado para los Mavs, y apostaron por Sasha Djordjevic, cuyas primeras experiencias Euroliga fueron discretitas. Viene de una buena temporada en Bolonia: campeón de la liga italiana e invicto en Eurocup hasta semis.

En cuanto a plantilla, Fenerbahce pareció a comienzo de verano que tiraría la casa por la ventana. Al final no ha sido para tanto, pero ha recuperado el ritmo de inversión previo a los dos últimos años, de crisis económica por la devaluación de la lira y la pérdida de algún patrocinador. En todo caso, la plantilla sale reforzada, sobre todo en músculo, con la llegada de tres agentes libres cotizados, como Polonara, Pierria Henry y Devin Booker, a sumar las valiosas renovaciones de De Colo y Dyshawn Pierre, uno de los aleros de moda en el continente. Van un poco justos de banquillo, así que volverán a depender del físico de Vesely y De Colo. No deberían tener problemas para entrar en top8 y jugarse a cara o cruz un billete para Berlín.

Pierria, De Colo
Guduric, Shayok, Mahmutoglu
Dyshawn, Biberovic
Polonara, Barthel
Vesely, Booker

Milán, al final de la escapada

Sensación parecida a la del Barca, de oportunidad perdida el año pasado, por el WO de rivales directos y al ser un proyecto a corto plazo, con una columna vertebral veterana. Hines, Datome, Chacho, Delaney… La plantilla este curso gana por dentro, con los fichajes de Melli y Mitoglu, pero pierde a priori en el puesto de escolta, con la marcha de Kevin Punter, máximo anotador del equipo el año pasado, aún con margen de mejora. La temporada de Milán dependerá en buena medida de la adaptación y rendimiento de los tres nuevos americanos exteriores, sin experiencia previa Euroliga, así que un poco huevo Kinder: Devon Hall, Troy Daniels y Jerian Grant.

Delaney, Chacho
Devon Hall, Troy Daniels
Shields, Jerian Grant
Melli, Datome, Mitoglu
Hines, Tarczewski

Zenit, llamando a la puerta

Fue junto al Bayern la revelación del pasado curso, y parece que ha venido para quedarse. Un club pujante, de una gran ciudad europea y con un patrocinador potente detrás (Gazprom), más fiable que el simple capricho de un oligarca. Vamos, que no es un Darousafaka o Jimki de la vida, que un año rompen el cerdito y al siguiente están con impagos. La inversión de Zenit ha crecido progresivamente desde su fundación, sin fichajes despampanantes, sin saltarse pasos en su camino a la élite. Un proyecto construido alrededor de un entrenador(azo), Xavi Pascual, uno de los mejores de Europa.

El año pasado ya se los pusieron de corbata al Barca y quedaron a un solo partido de la F4. Su plantilla para este curso es a priori más completa, menos dependiente de un solo jugador, Kevin Pangos, por el que pasaba todo. Han renovado a Billy Baron y fichado bastante dinamita con Jordan Loyd, Shabazz Napier, Dimitri Kulagin, Frankamp, Kuzminskas y Jordan Mickey. Alguna apuesta es de riesgo y saldrá mal, pero en general la plantilla crece en talento y tiene más alternativas, que el bloque del año pasado tocó techo. Opciones claras de repetir en top8 en función de la adaptación de Napier.

Napier, Frankamp
Loyd, Baron
Ponitka, Kulagin, Karasev
Poytress, Kuzminsas
Gudaitis, Mickey

Baskonia, apuesta por dinamita

Un objetivo claro, regresar a top8 después de dos años fuera (cuento la clasificación de 2020 a fecha de cierre). Para ello se ha acometido una profunda y diría que ambiciosa renovación de plantilla, obligada por la marcha de actores principales, y con bastante más alegría económica que el verano pasado. La base del proyecto y principal inversión es Wade Baldwin, uno de los jóvenes más cotizados del continente, que explotase el año pasado y para cuyo fichaje Baskonia ha roto el cerdito, superando las ofertas de Bayern y Unics. Un modus operandi diferente al habitual de Querejeta, el de apostar por prospects en penúltima etapa de formación. No estaba el mercado de bases como para inventos este verano.

La continuidad contra pronóstico de Giedraitis, al no encontrar acomodo en la NBA, desequilibra un poco el juego exterior, dado que ya se le había buscado sustituto de un status y perfil similar, Fontecchio, en el que también se ha invertido bastante dinero y se han depositado muchas esperanzas. Queda un puesto de alero con mucha dinamita (Simone, Rokas y Tadas) pero Marinkovic como único escolta nato de la plantilla, una incógnita tras su decepcionante paso por Valencia. Giedraitis tendrá que jugar bastantes minutos de dos, donde puede sufrir atrás contra generadores desde bote tipo Larkin, Higgins, Loyd, etc.

La pintura me genera algunas dudas, hay también talento, pero va un poco corta (4 jugadores) y escasa de experiencia en la élite. En resumen, un equipo interesante, joven, con más puntos y variantes que el año pasado pero menos defensa y dirección.

Baldwin, Granger
Giedraitis, Marinkovic
Fontecchio, Tadas
Costello, Peters
Nnoko, Enoch

Bayern, el reto de mantenerse

Igual que Baskonia y Zenit, se beneficia de la ausencia en Euroliga este año de rivales directos potenciales (Valencia, Bolonia o Partizán) que encarecerían los últimos billetes del top8. El Bayern fue uno de los equipos que mejor baloncesto realizó el pasado curso, terminó quinto la fase regular y se quedó a un solo partido de la F4, palabras mayores para un club históricamente de zona media-baja de la tabla. Pero tienen un proyecto, alrededor de coach Trincheri, y saben que la estabilidad es un valor en este negocio.

Por eso les doy chances en la lucha por top8, pese a perder a dos de los tres referentes del equipo el año pasado, Baldwin y Reynolds. Mantienen el resto del bloque (Lucic, Zipser, Weiler-Bab, etc), al que incorporan tres americanos con amplia experiencia Euroliga, DeShaun Thomas, Othello Hunter y Darrun Hilliard, más el base Corey Walden, que apuntó muy buenas maneras en Estrella Roja en su debut Euroliga. Si mantienen la química, hay mimbres para aguantar en la zona noble.

Walden, Sisko
Hilliard, Weiler-Babb, Obst
Lucic, Dedovic
DeShaun, Zipser
Othello, Radosevic

El resto

Estamos, creo, ante una de las ediciones de Euroliga más desigualadas que recuerdo, es decir, con mayor brecha de nivel entre el top8 y la zona baja. La organización ha quedado cautiva de su propio sistema de clasificación y cuotas. Hay tres equipos en la segunda división (Valencia, Partizán y Virtus) mejores a priori que bastantes de la primera. Sin ir más lejos, los dos equipos franceses (Asvel y Mónaco) apestan al fondo de la clasificación y tampoco Unics tiene mucha mejor pinta. Hezonja se hinchará a puntos pero volverá a ver los playoffs por la tele.

Maccabi, que ya viene de una muy pobre campaña, sufre la retirada anticipada de Casspi y pierde a sus dos jóvenes más prometedores: Tyler Dorsey y Elijah Bryant. Por su parte, Estrella Roja, pese a los fichajes de última hora de Kalinic y Hollins, va muy justo en el resto de puestos como para optar a playoffs. Panathinaikos, en su línea: cinco nuevos americanos random. Evitará los últimos puestos gracias a la permanencia del trío Papapetrou, Nedovic y Papagiannis, pero tampoco hay cimientos para más.

Solo hay dos equipos a los que doy algunas opciones de luchar por top8. Uno Zalgiris, siempre justo de plantilla pero que nunca le pierde la cara a la competición. Y el otro, al que más chances doy, es Olympiakos, que mantiene la base (Sloukas, Vezenkov, Printezis, McKissic) y se refuerza con Tyler Dorsey, Thomas Walkup y Moustapha Fall. Según encajen las piezas, puede entrar en la guerra de Zenit, Bayern y Baskonia.

Los JJOO en clave madridista

El Madrid ha sido, y con diferencia, el equipo Euroliga con más representantes en los JJOO, seis. Han brillado con luz desigual, aunque conviene contextualizar: los JJOO no dejan de ser una competición a muy pocos partidos (seis como máximo), además muy desiguales. Un día humillas a Irán y al siguiente te ves defendiendo a Kevin Durant. Sirve para sacar pistas, pero no conclusiones.

Guerschon Yabusele

Titular en la selección subcampeona. Con sus 13 puntos fue, junto a Rudy Gobert, el mejor de Francia en la final. Y seguramente también el mejor de los seis madridistas en Tokio, donde su aportación excedió con mucho a sus estadísticas, discretas. Gozó de poco protagonismo ofensivo, lógico cuando coincides en pista con De Colo y Fournier, que se las chuscan todas, pero a cambio fue muy consistente atrás. Buen IQ en pista, carne de equipo grande.

En Madrid dispondrá de más tiros para brillar, pero ya de entrada esa presencia física y defensiva es un interesante contrapunto al perfil netamente ofensivo de sus compañeros de puesto, Thompkins y Randolph. Yabusele me pareció un fichaje potente a su anuncio y verle en plaza grande en estos JJOO, fuera del ecosistema Asvel, me reafirma en la idea. Ganas de verle ahora a las órdenes de Laso.

Thomas Heurtel

No haría un drama de su final, catastrófica, puesto que no se emparejará con rivales nivel Damian Lillard o Jrue Holiday en Euroliga o ACB. Ahora bien, vistos todos sus partidos en Tokio, mentiría si no dijese que Heurtel me deja un poco frío, incluso dudas. Aunque para hacerme una idea exacta necesitaría conocer el detalle de su estado físico, que si recordáis hubo incluso dudas de su presencia en Tokio por una lesión.

A su defensa vaporosa, sobradamente reportada, sumó una toma de decisiones discreta en ataque. Mucho manejo de balón y poca mordiente. A falta de desborde, la mayoría de su producción queda condicionada a tiros forzadillos de media o larga distancia. Cuando entran, porque tiene el talento para colarlos, como ante Irán, te arma un quilombo en pocos minutos. Pero el Madrid necesita algo más que un revulsivo puntual, que para eso ya teníamos a Lapro. Se necesita un base con ciertos galones, un lugarteniente para Nigel Williams-Goss.

Vincent Poirier

Desdibujado. El que menos ha jugado de los franceses, penalizado por compartir puesto con la estrella del equipo, Rudy Gobert. Además, Vincent Collet se decantó por Fall como primera opción desde el banquillo, primando el 1×1 al poste sobre las situaciones de 2×2.

Como resultado, la mayoría del tiempo en pista de Poirier fue como ala-pívot, es decir, fuera de lugar. Sirvan de ejemplo los escasos 5 minutos de que dispuso en la final, emparejado con Durant. En todo caso, contra República Checa e Irán, que el marcador permitió rotaciones y sí jugó de center, subió 24 puntos en 34 minutos. Bien habilitado es un ventilador de estadística.

Sergio Llull

Secundario pero mejor de lo que esperaba, la verdad, después de verle desbarrar un poco en los amistosos de preparación. Dignos promedios de 8.3 puntos y 46% de campo saliendo desde el banco. Por cierto, jugando todos sus minutos de escolta, con poquito tiempo de balón en las manos, como presumiblemente le veremos en Goya. Por nivel y rol, este Llull de los JJOO se parecerá bastante al que podemos esperar el próximo curso, digno escolta reserva, siempre que le respetan las lesiones, que no es poco suponer.

Rudy Fernández

A cuentagotas. El mejor de España junto a Abalde en el partido clave, el de Eslovenia, pese a terminar en derrota. 4 triples, 5 rebotes y ese montón de intangibles que aporta al juego. A cambio, pinchó en hueso contra Japón y EEUU, 0/9 tiros, tampoco está para más. Me sorprende que no anunciase oficialmente su retirada de la selección tras el torneo. Una ocasión propicia: a sus 36 años y con lo cascado que está físicamente no le veo llegando a París 2024. Y puestos a retirarse, ¿qué mejor escenario que unos JJOO?

Alberto Abalde

Esperaba algo más de él, una frase que igual sirve para sus JJOO que para su temporada pasada. En la selección se le quedó el camino expedito con la ausencia de última hora de Juancho. Scariolo valora el nivel defensivo del gallego, igual que Laso, y eso le vale bastantes minutos en pista. Pero ofensivamente enseñó la versión del segundo tercio de temporada en el Madrid, es decir, inseguro y timorato en la toma de decisiones . Recuperó el pulso contra Eslovenia y, aunque se le saliese el tiro clave, no hubiésemos forzado final apretado sin él, notable desgastando a Doncic y compensando en ataque (14) el único apagón de Ricky Rubio en el torneo.

Habrá tiempo para profundizar en el tema, pero desde ya os digo que la progresión de Abalde, junto a la adaptación de NWG, me parece que pueden marcar en buena medida el techo del Madrid este curso. Porque el gallego deja la sensación de mostrar solo una pequeña porción de su potencial, y el principal techo está en su propio coco. Con ese físico de cyborg y una técnica tan depurada hay mimbres para mucho más cesto. Y que tampoco se duerma en los laureles, que este año los minutos van a estar más caros con Hanga en la rotación.

Último baile con sabor agridulce

No ha sido el último baile que tenían en mente, fuera del podio al que tan asiduamente se han subido, pero a estas alturas eso ya no cambia un ápice el tamaño de su leyenda con la selección. Esta mañana hemos visto el último partido de Pau Gasol con la roja, e imagino que con cualquier otra camiseta. Su sueño siempre fue despedirse en los JJOO, por ello ha luchado, estirando su carrera más allá de la lógica, y el camino termina aquí. Entiendo que en las próximas horas o días anunciará su retirada del basket. Desde esta humilde tribuna me pongo en pie para despedir al mejor jugador español de todos los tiempos y uno de los más grandes que haya visto el basket FIBA de selecciones. Creo que lo valoraremos en su justa medida con la perspectiva que nos vaya dando el tiempo.

Bien puede haber sido también la despedida de la selección de Marc Gasol y Rudy Fernández, 36 años cada uno, el primero claramente de vuelta del basket, pasadísimo de forma desde el oro en Pekín, y el segundo muy cascado físicamente, como sabemos los aficionados del Real Madrid. Ninguno de los dos parece de los que estiran el chicle. Chacho Rodríguez, aunque no se retire aún de la selección, con 35 años veo difícil que aguante otro ciclo olímpico y llegue a los JJOO de París como activo útil. Y ojo Sergio Llull, que cumple 34 este año y está ya para muy pocos trotes.

En definitiva, estamos ante un fin de ciclo, al menos en lo que a nombres se refiere. El ciclo más exitoso de nuestro basket y quizá uno de los más grandes que haya visto la historia del deporte patrio. Por suerte, hay relevo. No van a salir otros hermanos Gasol en el próximo siglo y quizá no rasquemos medalla en los próximos torneos, pero nuestro basket produce suficiente materia prima como para mantenerse en la zona noble del basket. Una transición suave, construida sobre la evolución de Garuba y los Hernangómez, y la soberbia madurez de Ricky Rubio, reinventado como anotador en uno de los giros de guión más meritorios que recuerdo en un jugador.

Su partido contra EEUU ha sido soberbio, el mejor de su carrera (¡¡38 puntos!!), en realidad como todo su torneo, líder absoluto de la selección. Un rol que durante dos décadas han asumido Marc y especialmente Pau, pero a los que Tokio les ha llegado claramente tarde. El repaso de Mike Tobey el domingo, reserva en Valencia, fue un baño de realidad.

En cuestión de una hora se nos escapó la medalla, la que medió entre la derrota ajustada contra Eslovenia, selección en cuarto creciente, y el fatídico sorteo que nos emparejó con EEUU, los mejores. Esto es deporte: a veces sale cruz, pero nunca se perdió la cara. Gracias por todo lo que nos habéis hecho disfrutar.

Ilusión sin alharacas: así queda el Madrid 21/22

Con 14 nóminas de primer equipo, más la ficha de Vukcevic como canterano, que no saldrá cedido (tampoco Alocén), podemos dar la plantilla del Madrid por cerrada para el curso que viene, independientemente de lo que suceda con Jaycee Carroll. Tanto si se retira como si renueva para jugar el curso completo o media temporada, la plantilla para 2021/22 es la que se ve. Difícilmente el club va a fichar a estas alturas, a menos que se ponga a huevo una oportunidad irrenunciable, y seguramente ni aún así.

  • NWG / Heurtel / Alocén
  • Llull / Causeur / Rudy
  • Abalde / Hanga / Taylor
  • Thompkins / Yabusele / Randolph
  • Tavares / Poirier / Vukcevic

A botepronto, la plantilla mejora respecto al final de la pasada temporada, seguramente el peor plantel que ha visto el Madrid en la era Laso. Desde luego en el último lustro. El listón, por tanto, no estaba muy alto. Si comparamos el roster con el de hace 12 meses, el que arrancó la temporada 2020/21, se empeora ligeramente. Entonces aún estaban Facu y Deck, referentes del equipo junto a Tavares, y todavía no se habían roto Randolph y Thompkins. Recordemos que acabamos la temporada con Tyus y Garuba como ala-pívots, ese es el listón…

En todo caso, la memoria es frágil, así que la comparación lógica es con lo más reciente. Además, me he levantado hoy con el pie derecho y veo el vaso medio lleno: la plantilla da para cierta ilusión, sin alharacas, pero ilusión. ¿Por qué?

Porque el abismo que nos separó del Barca la temporada pasada, rival directo en todas las competiciones y por tanto referencia si queremos volver a levantar trofeos, se estrecha con los movimientos de plantilla de ambos clubes en verano. Los azulgrana siguen teniendo el mejor quinteto del continente, lo que les mantiene como rival a batir. Pero, a falta cerrar a Lapro (que les aproveche), pierden profundidad de plantilla, especialmente músculo y defensa en puestos exteriores. Hanga, Claver y Bolmaro no venderían camisetas pero son el tipo de cemento que nunca sobra en un contender, menos jugando a lo que juega Saras. La estrategia del Barca parece obvia: la reducción de presupuesto, somera en todo caso, la acometen por la vía del ahorro en banquillo exterior.

El Madrid se ha movido con sentido común pero sin grandes aspiraciones, aumentando un poco la inversión tras el severo tijeretazo covid del curso pasado. En la sección de basket no se ha mareado la perdiz con ningún Mbappé o Haaland de la vida, en este caso Micic. Ha imperado el pragmatismo: se han fichado jugadores fichables, valga la redundancia, de la burguesía Euroliga en perfiles donde cojeaba la plantilla, que no es poco decir, pero por las estrellas ni se ha preguntado. Si no hay pasta, mejor ahorrarnos el sofoco.

Músculo

Por un lado, se suma músculo en los puestos de 3, 4 y 5 con las incorporaciones de Hanga, Yabusele y Poirier, a este último le cuento como fichaje de esta temporada aunque llegase en primavera. Con los dos franceses, el Madrid junta en teoría el mejor juego interior de la Euroliga, en función de que Randolph se parezca un poco al que fue. En los tiempos que corren, que los bajitos dominan el juego, la pintura no suele dar títulos… pero sí puede quitarlos, sobre todo atrás. Pregunten al Barca con Tomic. Así que, muy bienvenida esta pintura de quilates.

Por otro lado, el club ha tratado (con 8 meses de retraso) de paliar el agujero que dejó la marcha de Campazzo en la creación desde bote, dentro de las limitaciones del mercado este verano. El margen de mejora y por tanto el techo del equipo lo van a marcar en buena medida el estado físico de Heurtel y la adaptación y evolución de Nigel Williams Goss, al que tengo bastante fe. Con 26 años todavía le queda teóricamente una marcha más.

Versatilidad

De Barcelona al Real Madrid: Laso apuesta por Hanga

Sospecho que los dos bases coincidirán bastantes minutos en pista, sobre todo según se acerquen los finales de partido. Igual que veremos a Hanga y Abalde juntos en pista, con el gallego como teórico escolta, ambos grandes defensores. Una de las mejoras de la plantilla, quizá una menos evidente, viene por la mayor versatilidad, más jugadores intercambiables, con el húngaro como joker de las alas. Y falta hará, porque toca paliar el principal déficit en la configuración de plantilla, el puesto de escolta, con el que se ha hecho la vista gorda este verano por motivos que ya hemos tratado sobradamente en textos previos.

Los teóricos escoltas puros del roster, pendientes de Carroll, son Llull, Rudy y Causeur, que suman 104 años, a una media de 34.7, y muchos problemas físicos los dos primeros, que se perdieron 60 partidos entre ambos el curso pasado. Cualquiera de los tres tiene nivel para ser un digno escolta reserva y brillar ocasionalmente, el problema es que la aritmética es tozuda: tres reservas no te hacen un titular. Y el Madrid, con 15 jugadores en nómina, la plantilla más larga de la Euroliga y seguramente la cuarta más cara, va a empezar el curso sin un escolta titular digno de un aspirante al título. El gran pero a una plantilla mejorada, construida desde la sensatez. Herreros y Juancar pueden irse de vacaciones en agosto con los deberes hechos.

La margarita de Carroll

Me retiro, me quedo, me retiro, me quedo… 14 de julio y Jaycee Carroll sigue deshojando la margarita sobre su futuro. No es serio, la verdad, y la culpa no es suya, sino del club que le marca los plazos. ¿Qué clase de planificación deportiva es esta? Esperando una llamada de un rancho de Wyoming a mitad del verano para saber si se cuenta o no con un jugador de primer equipo para la plantilla del año que viene.

Por lo pronto, hace dos semanas que expiró el contrato de Jaycee con el Madrid y ahora mismo está libre como un taxi. Si se rompe una pierna en sus vacaciones en Riviera Maya o asistiendo el parto de un ternero no hay seguro que le cubra. Todo el sainete parte de que el jugador quiere estar a la vez en misa y repicando. Le pica el gusanillo de seguir pero echa de menos a su familia, que se mudó a EEUU una vez concluyó la construcción del rancho. Le entiendo, es lógico y hasta entrañable, pero no se puede tener todo en esta vida.

Bueno, o sí. Cuenta Encestando que, como solución creativa para facilitar que siga otro curso, el Madrid está dispuesto a renovar a Jaycee y permitirle que se pierda los cuatro primeros meses de competición, incorporándose al equipo en enero (¡!). Nótese la deriva del discurso: lo que hace una semana era «si Carroll cuelga las botas el club buscará un anotador en mercado» se ha convertido en «se le renueva para que se pueda despedir del público, pero estará de vacaciones medio curso, que tenemos jugadores de sobra”. Planificacion deportiva nivel Pajares y Esteso.

Ya no es tanto una cuestión deportiva, de que iríamos tardísimo para buscar un sustituto en mercado, puesto que dudo que se fichara a nadie si finalmente Jaycee se retira. Tampoco es cuestión de si la competición hasta enero es o no de fogueo, o de si hay exteriores de sobra en el roster para ir tirando, que los hay, al menos en número. La cuestión es el mensaje que mandas como club, de un geriátrico a la carta. ¿Qué pasará cuando les llegue el turno a Rudy o a Llull? ¿Cuántos años vamos a estar pagando giras de despedida, sacrificando fichas y masa salarial de primer equipo?

Retirarse a tiempo es una victoria

Jaycee tiene 38 años y ha concluido contrato, creo que es un magnífico momento para colgar las botas, dejando un buen sabor de boca, tras una dignísima temporada final: retirarse cuando aún te echarán de menos, antes de que te empiecen a echar de más, como nos pasó con Felipe. ¿Que todavía puede anotar desde el banquillo? Anda claro, y si le visitamos en el rancho dentro de 10 años seguro que seguirá colando los triples como soles en la cancha privada que se construyó, pero eso no significa que deba seguir de blanco hasta entonces.

Igual que sigue pudiendo anotar cabe recordar que sus minutos en pista son un lastre defensivo, por eso Laso los dosifica tanto, recurso para situaciones desesperadas: los triples son más vistosos que la retaguardia para el aficionado medio, pero el basket aún se juega a dos aros y ambos cuentan por igual.

Y no acepto lecciones de lealtad y cariño: no se quiere más a un jugador por hacerle la pelota, decirle contra toda evidencia que está «hecho un chaval» y desear que alargue su carrera como un chicle, que salga como un vejestorio a saludar en los minutos de la basura. O aún peor, que pase su última temporada vestido de calle, fuera de las convocatorias, como Felipe. Y existe ese riesgo: el roster tiene 16 fichas y un evidente overbooking en el puesto de escolta, lo normal sería que Jaycee fuese descarte habitual en los partidos clave. Porque le quiero, no quiero eso para una leyendaza como él.

Saber cuándo decir basta es el último servicio a la causa, anteponer al club, evitarle ese momento incómodo e impopular de tener que decirte lo evidente, que tu tiempo ha pasado, que te hagas a un lado.

El Madrid ficha a Hanga… cuatro años tarde

Podemos entrar en matices, que los hay, pero al final el hecho es irrefutable: dos de los cuatro fichajes del Real Madrid este verano son descartes del Barca en la treintena. Visto desde fuera, grosso modo, parece un retroceso a los tiempos de Alston y Digbeu. No es para tanto, ya os digo que hay matices: Jasikevicius goza de poderes plenipotenciarios en Barna y como tal se permite el lujo de ponerse tiquismiquis, descartar a jugadores útiles por sutilezas tácticas. Hanga y Heurtel entran en esa categoría.

Pero igual resulta complicado ilusionar a la parroquia blanca y revertir la tendencia en el basket español, con el FCB como nuevo rival a batir, si te limitas a fichar de entre sus descartes. Sopita recalentá mientras el vecino come a la carta.

Porque comer a la carta, si hablamos de intentar cubrir el socavón que dejó Tortuga, era fichar a Kalinic o Papapetrou, los mejores aleros altos en mercado este verano, ambos por debajo de la treintena. Pero el Madrid ni ha pujado por ellos, porque eso requería remangarse, o sea, dinero y ambición, y ambos escasean en Concha Espina cuando a las alas se refiere. Y escasea el dinero porque se arrastra una pesada hipoteca de veteranos por ahora intocables, que ya no marcan diferencias pero cuya suma engulle la mayoría de la masa salarial disponible para el juego exterior.

Llega Adam Hanga, no nos engañemos, porque es más barato que Kalinic o Papapetrou y porque ha quedado libre como un taxi después de que el Barca le de puerta. Y le da puerta para (intentar) fichar algo mejor: Encestando apunta a que el club azulgrana presentará oferta por Kalinic y el miércoles termina el plazo para que Valencia iguale la oferta.

¿Qué puede aportar Hanga?

La política de descartes es un espejo de la ambición de ambos clubes. Al Barca, pese al doblete, no le tiembla el pulso para cortar a Hanga y Claver, indemnización mediante, jugadores importantes del club el último lustro, capitales en la era Pesic. El Madrid, tras nadaplete y con un juego exterior viejísimo, no se plantea prescindir de nadie. Los seis exteriores continúan, business as usual, salvo que Carroll avise desde el rancho, cambie de opinión y se retire.

Siguen todos, no por su rendimiento, irregular y bastante discreto el curso pasado, sino por la complacencia de la directiva y la presidencia. Lo que empezó hace varios años como una apuesta por el continuismo, lógica cuando se ganaba y la columna vertebral no peinaba canas todavía, ha derivado en gestión sentimental y falta de ambición, el retiro a la carta y la lealtad mal entendida.

Y como no tenemos suficientes aleros en la treintena, pues a por Hanga, 32 años, que además firma por tres temporadazas, según Chema de Lucas. Lógico, no nos vayan a robar a las jóvenes promesas… ¿Pero es que no hemos aprendido nada? Repetimos los mismos errores que nos han traído hasta aquí, los contratos multianuales garantizados a jugadores secundarios en la treintena (Causeur, Taylor…).

¿Qué mensaje de renovación se lanza tras un curso aciago cuando no eres capaz de quitarte a ningún veterano y encima haces de coche escoba al Barca, trayéndote a dos descartes en la treintena? El húngaro ha sido un gran jugador, uno que me hubiese encantado ver en Goya… hace cuatro años, hoy está al inicio del ocaso. Todavía puede echar una mano, claro está, sigue siendo un jugador versátil y competitivo que no sobra en ninguna rotación, pero necesitábamos algo más que alguien que eche una mano.

Un juego exterior de 232 años

La ambición que atisbamos con el fichaje de Yabusele se esfuma en 10 días. Leyendo la letra pequeña entendimos que el francés impuso al Madrid un contrato cual alfombra roja, por si le llama la NBA. No es plato de gusto, pero no deja de ser el peaje a pagar en los tiempos que corren si quieres reclutar a piezas cotizadas de mercado en su veintena. Hanga es otro tipo de fichaje, uno asequible y apañado, que no estorba pero redundante. Nada que no tengamos ya, otro jugador en cuarto menguante. Porque no, antes de que me preguntéis ya os respondo que no, que la eventual llegada del húngaro, hasta donde sé, es independiente de la continuidad o no de Taylor, con un perfil similar. Ese sería el único supuesto bajo el que cobraría sentido este fichaje de Hanga y no se va a dar.

El juego exterior del Madrid está servido de veteranos con nivel de reserva, necesita algo más que ampliar fondo de armario, necesita alguna primera espada con nivel titular top8 Euroliga, piernas algo más jóvenes entorno a las que reconstruir. Y esas, asumámoslo, no suelen tener buena relación calidad-precio ni terminar contrato cuando a tí te cuadra, son operaciones que requieren ambición y pasta.

Con la llegada de Hanga y salvo que Carroll se retire, asumo que el Madrid daría por cerrada la plantilla, que mejora respecto al año pasado, que no era muy difícil. Siete exteriores y ninguno diferencial, que suman 232 años, a una media de 33.2, y eso contando a Abalde que baja la ratio. El elefante en la habitación. Un quedarse a medias, cerrar en falso un verano que por momentos tuvo buena pinta.