NBA – De recesión y ciclos migratorios

La supremacía de la NBA como la mejor competición de baloncesto del planeta se asienta en 1) el nivel de los jugadores nacionales, 2) la superioridad económica, por la que los sueldos de los deportistas a partir de clase media son inaccesibles para cualquier otra liga. A pesar de los últimos resultados de su selección en torneos FIBA, aceptamos como válida la primera prerrogativa. Ningún país se acerca a reunir tanta cantidad de jugadores de nivel como EEUU. Sin embargo, acontecimientos ajenos a la NBA han matizado la segunda. Corren tiempos de recesión en lo que a salarios se refiere, salvo excepciones, ya no se atan a los perros con longaniza en el mercado de agentes libres (pagar el impuesto de lujo no casa con la idea de hacer negocio con una franquicia). La devaluación del dólar respecto del euro (1 E = 1,40 $) convierte en “asumibles” algunos sueldos de clase burguesa de la Liga para clubes punteros europeos. Estos se dividen en 3 clases: amparados en un dueño forrado con tintes de mafioso (rusos en general), equipos de larga tradición y potente masa social (griegos, TAU y Unicaja) y clubes alimentados de los remanentes de millonarias secciones de fútbol (Real Madrid y Barcelona).

Fue el CSKA de Moscú, niño rico del baloncesto continental, quien rompió la baraja este verano con los 3,5 millones de euros netos anuales por los que renovó a Theo Papaloukas, a quien pretendían varias franquicias de la NBA. Desenfundemos la calculadora para valorar la magnitud del contrato. Desconociendo el tipo impositivo ruso, pongamos que 3,5 millones netos equivalen a unos 6 en bruto, que al cambio son 8,4 millones de dólares (cifra inalcanzable por una franquicia estadounidense por un jugador sin experiencia en su liga). Con esos ingresos se situaría, de entre los 124 agentes libres de este verano en la NBA, como el cuarto que mejor negocio ha hecho, sólo por debajo de tres estrellas consolidadas como Rashard Lewis (17 millones de $), Vince Carter (13) y Chauncey Billups (11). Como mapa de situación, estos son los números en los que se han manejado notables de la competición en el mercado: Maurice Williams (7,7 millones de $), Gerald Wallace (7,5), Nocioni (7,6), Milicic (7), Stackhouse (6), Desmond Mason (5,3) o Mickael Pietrus (3,4).

Mientras, en Europa, al margen del pelotazo Papaloukas, se movían en estas magnitudes: Siskauskas al CSKA Moscú (4,9 millones de $ anuales), Papadopoulos al Real Madrid (3,5 $), Ilyasova al Barcelona (2,5 $). ¿No muy lejos, verdad? No son casos aislados, por ejemplo: Macijauskas volvió de la NBA (con el rabo entre las piernas, eso sí) por 2,3 millones de euros netos anuales (5,6 $) y Fran Vázquez renunció a ella por 2 millones de euros por campaña. Viktor Khryapa, que ingresará este curso 1,9 millones de $ por ser reserva en Chicago, salió hace tres años del CSKA de Moscú, donde ahora sabemos que los panes se convierten en peces. Seguro que Sergio Rodríguez ganaría en Europa más de los 980.000 dólares que le pagan los Blazers por año, además jugaría minutos y progresaría (importante con 20 años, ¿no?). Es más, Rudy Fernández, estrella emergente del baloncesto a este lado del Atlántico, ha renunciado este verano a su ilusión de dar el salto debido a que con el contrato que le garantizaban “ni cubría gastos”.

Para ser justos, hay que matizar que, aunque los salarios y el nivel deportivo tienden a igualarse, los ingresos por marketing-publicidad etc (que suponen en muchos casos un % importante de los emonumentos totales de los jugadores de la NBA) siguen sin tener comparación. Cuesta imaginarse a esforzados albañiles de las estepas rusas comprando cereales por la sonrisa de Papaloukas en el cartón. Así que, sus 8,2 millones de dólares no irán mucho más allá por ingresos paralelos. Mientras, sí visualizo a, digamos, Calderón o Nocioni como imagen de marca de unas zapatillas o de un refresco isotónico.La balanza está todavía muy del lado de la NBA, pero los pesos tienden a equilibrarse. Análisis al margen, la actualidad manda: Navarro y Scola se han ido, pero Spanoulis y Jasikevicius han puesto rumbo de vuelta, y Varejao y Kirilenko se lo están pensando (y estos dos no son actores de reparto…).

NBA – División Atlántica, Diagnóstico 07/08

– Toronto Raptors: Compren acciones de la franquicia canadiense, uno de los proyectos con mayor perspectiva de crecimiento de la Liga. Juventud y talento no son ingredientes exclusivos, pero sí lo es el carácter competitivo que le imprime el esqueleto de jugadores formados en la otra orilla del Atlántico. Calderón, Parker y Garbajosa, piezas fundamentales del grupo más allá de su planilla estadística, carecen de la mentalidad de la clásica estrella estadounidense: individualista preocupado por presentar números lustrosos al final de su contrato y aparecer en los ‘highlights’ para ser objetivo de “cazatalentos” publicitarios. Bosh y Bargnani son, junto a Curry-Randolph, la más prometedora dupla de pívots de la NBA, un valioso activo. TJ Ford, que mostró una interesante evolución de su lanzamiento en los pasados Playoffs, suma con Calderón una pareja de bases lúcida y complementaria. Llega Jason Kapono, que compite por el Oscar en las categorías de mejor tirador y de peor defensor de la competición. El cliclotímico Carlos Delfino aterriza en el casi único equipo en el que puede sentirse comprendido. Ambos cubrirán holgadamente el hueco dejado por la marcha de Morris Peterson (un histórico de la franquicia, por cierto). Pívots y bases aparte, el chasis de los Raptors tiene un denominador común: tiro exterior. Cuando las defensas se cierren sobre Bosh y nublen su criterio ofensivo como lograron los Nets en la pasada postemporada, los Raptors vivirán de los réditos de más allá del arco, donde cuentan con una lustrosa batería. Diagnóstico: Segundos o terceros de conferencia en la Liga Regular y pasarán una ronda en los playoffs.

– Nueva Jersey Nets: Con Krstic recuperado, cuentan con un quinteto temible. Kidd envejece como el buen vino (a su exhibición en la pasada postemporada me remito). Vince Carter, aunque algo ‘chupón’ e irregular, es determinante cuando se decide a aprovechar en ataque su descomunal físico en vez de su dudosa muñeca. Richard Jefferson es el sueño de cualquier técnico NBA por su profesionalidad, defensa e inteligencia sobre el parquet. Nachbar, que no eclosionó hasta los pasados playoffs, ve el aro como una piscina (eso sí, defiende y rebotea poco para su puesto). Krstic, sin ser Duncan, Garnett o Gasol, tiene clase y mide 7 pies. ¿Conocen muchos de esa especie? Cojea el banquillo. En vez de rascarse el bolsillo para retener a Mikki Moore en plena progresión (interesante reserva para la pintura), contratan a Jamal Magloire, que no ha dado pie con bola en los dos últimos años. Mala operación. El base Marcus Williams, todo un nº2 del draft, o mejora o se confirma como el timo de la estampita. Josh Boone, Jason Collins o Antoine Wright son nada. La temporada es larga, puede haber lesiones y faltan efectivos. Por solvencia y trayectoria, en playoffs volverán a ser temibles, pero en Liga Regular se dejarán llevar.

– Boston Celtics: Por primera vez en más de 15 años hay motivos reales para la ilusión de los aficionados celtics. Kevin Garnett y Ray Allen son verdaderas estrellas (nada de Ricky Davis, Olowokandi o Szczerbiack), de las que cambian a la mañana siguiente el rumbo de una franquicia. Se suman al consolidado All Star Paul Pierce. El precio pagado fue alto (la ilusión no tiene precio que anunciaría Mastercard), y la plantilla quedó con faro pero sin fondo de armario. El casting de veteranos a precio de saldo atrajo a Eddie House, a Scott Pollard y a James Posey, buen balance dada la escasez en el mercado. 24 victorias y penúltimo de la Liga es batir desde muy bajo cuando el cielo es el techo. Zona media de playoffs en campaña regular (4º, 5ªº o 6º), pero su tiempo llegará en mayo.

– New York Knicks: ¿No son Stephon Marbury, Nate Robinson, Jamal Crawford y Quentin Richardson un plantel exterior notable o cuanto menos presentable? ¿No son David Lee y Renaldo Balckman jugadores jóvenes con orgullo y corazón de los que agradan a entrenadores y grada? ¿No es Eddy Curry – Zach Randolph una pareja interior llamada a dominar las zonas de la conferencia Este en lo venidero? ¿No es la de Nueva York una plantilla suficiente para alcanzar, sin necesidad de alardes, un lugar en la postemporada? Y, entonces, ¿porqué siento que vaticinar que este curso los Knicks jugarán playoffs es más una apuesta personal llevada por mis colores que por un diagnóstico objetivo? Que sea lo que Dios quiera: Este año sí, por los pelos, octavos de conferencia…Papa, ¿por qué somos de los Knicks?

– Philadelphia 76’ers: Desprenderse de Chris Webber y, sobre todo, de Allen Iverson no fueron decisiones fáciles el pasado año. El primero supuso una gran desilusión, pues llegó a Pensilvania pasado de forma y desganado. Pagarle el finiquito y ponerle las maletas en la puerta fue una acto de dignidad de la franquicia. Con los años, Allen Iverson pasó de Mesías a lastre que impedía reconstruir y empezar de cero, dado que el tiempo había demostrado que la final del 2001 era lo más lejos que se alcanzaba con ese formato. Divorcio, separación de bienes y si te he visto no te conozco. Querría afirmar que decisiones tan valientes tuvieron recompensa, pero el resultado es la peor plantilla de la competición. Cierto que con ese grupo casi entran en playoffs la pasada temporada, pero igual de cierto es que no cambio el plantel de, por ejemplo y sin ponernos espléndidos, el Pamesa Valencia por el de estos Sixers. Bucearán junto a los Hawks en las cloacas del Este.

NBA – División Sureste, Diagnóstico 07/08

– Miami Heat: Su tiempo ha pasado. Ganaron hace dos años un anillo express con un plantel de estrellas entradas en la treintena, sin necesidad de cultivar un proyecto durante años. Pero la suya era una apuesta a corto plazo. Ahora afrontan la renovación del equipo. O’neal, Mourning o Walker son todavía aprovechables, pero no los dominadores que fueron otrora. Miami tiene al menos una piedra angular alrededor de la que construir, Dwayne Wade, el mejor jugador exterior de la competición tras Kobe Bryant. Jason Williams y Udonis Haslem son los únicos miembros aprovechables no ancianos de la plantilla. Con la marcha de Posey y Kapono, Wade se queda sólo en los puestos de 2 y 3. Penny Hardaway, fichado de su retiro, es manco mejor que cualquiera de los chavales que ocupan esas posiciones, pero no deja de ser un vegestorio, una anécdota, un guiño al pasado. Con Wade sano entrarán en Playoffs, pero no más allá de la 6º o 7º plaza.

– Washington Wizards: Defender, rebotear y anotar en la pintura son sinónimos de triunfo en el baloncesto. Las 3 son cualidades de las que carece insultantemente Washington. Por muchos puntos que metan Arenas-Butler-Jamison (alrededor de 70 por noche), con la actual configuración y mentalidad es imposible llegar lejos. Quizá otras temporadas sería suficiente para alcanzar playoffs en el Este, pero no este curso. No se han movido en el mercado, parecen tan autocomplacientes que se permiten ‘regalar’ a Navarro. Antonio Daniels, DeShawn Stevenson y Songaila son secundarios aprovechables, pero tampoco aportan consistencia. Diagnóstico: Se caen de postemporada.

– Orlando Magic: Han tirado la casa por la ventana para adquirir a Rashard Lewis (16 ‘kilos’ al año), pero en la balanza pesa más lo que se marchó: Grant Hill, talento exterior en uno contra uno, y Milicic, puntos en la pintura. La plantilla es joven y con talento, pero falta un timón. Jameer Nelson mira el aro antes que a sus compañeros y Arroyo, el único base puro, no ha cuajado desde que llegó a Orlando. Dwight Howard debe crecer ofensivamente, dado que es el único que puede ver aro en la zona tras la marcha de Milicic. De su evolución y de la de Trevor Ariza dependerá hasta donde pueda crecer el equipo. Clave táctica: que Stan Van Gundy se atreva a colocar a Rashard Lewis de ala-pívot(por físico podría ocupar ese puesto, especialmente en el Este). Así paliaría la carencia de jugadores en puestos interiores y daría minutos a Ariza, que con Turkoglu y Dooling se puede apañar en las alas. Diagnóstico: Peleará con Nueva York por la octava plaza.

– Charlotte Bobcats: El proyecto Bobcats comienza a ver la luz. Este será el primer curso que luchen por jugar postemporada. Es la consecuencia de años trabajando con sentido común y paciencia en la dirección deportiva. Ahora cuentan con una plantilla respetable, con un destacado plantel exterior. Gerald Wallace, Walter Hermann y Adam Morrison no sólo son buenos, sino que además tienden a crecer. Se les ha unido Jason Richardson, que llega ‘regalado’ de Golden State Warriors. Con Raymond Felton y McInnis hay base. Sean May explotará por fin como el anotador en la pintura que fue en North Carolina (12-13 puntos por partido serían muy valiosos), y armará con Brezec y Okafor una formación interior suficiente. Ningún miembro de la plantilla está acostumbrado a jugar más allá de mayo, así que son jovenes y tienen hambre. Diagnóstico: sin Playoffs, pero los lucharán hasta las últimas semanas. Décimos del Este.

– Atlanta Hawks: Sin noticias de Dios en Georgia. El cuento de que es un plantel joven y con futuro está bien unos pocos años, pero después de 9 da que pensar. Han tomado malas decisiones en el draft: cambiar a Gasol por Abdur Rahim y seleccionar a Marvin Williams, Josh Childress y Salim Stoudemire en puestos altos. Además, son rácanos en el mercado de agentes libres. Las temporadas caen como hojas en otoño, con más pena que gloria. Esperan mucho los Hawks de su rookie Al Horford, el nº3 del generoso draft de este verano. Es un 4 potente pero escaso de centímetros, al estilo de Okafor o Elton Brand. Acreditará buenos números, pero, procediendo de la Universidad de Florida (campeona NCAA los dos últimos años) le costará acostumbrarse a perder. Pronóstico: farolillo rojo de la conferencia y de la liga.

NBA – División SurOeste, Diagnóstico 07/08

– San Antonio Spurs: Los vigentes campeones son un bloque hecho, lo son desde hace ya años y los resultados han ido cayendo como fruta madura. Sin cambios reseñables en la plantilla, vuelven a ser claros candidatos. Llega Ime Udoka, base-escolta que fuese titular en Portland todo el pasado curso. Su estilo sobrio, enfocado a la defensa, será muy del gusto de Popovich y, aunque poco, mejorará la pobre aportación de Jackie Vaughn en el puesto de base reserva. El mayor inconveniente de los Spurs será la motivación, encontrar retos. Aún así, ganan por inercia. Pronostico: este año no toca, pero llegarán hasta la final de conferencia.

– Dallas Mavericks: Los mismos que arrasaron en la pasada temporada regular, los mismos del bíblico batacazo en primera ronda. Deben ser y son candidatos claros al anillo, pero transmiten la sensación de carestía de talento. Mientras Houston (Francis, Scola y Mike James), Phoenix (Grant Hill) e incluso San Antonio (Udoka) han reforzado sus plantillas, Dallas sólo ha incorporado a Eddie Jones, que bien debiera estar ya en el geriátrico (36 años). La línea adoptada por Mark Cuban para la franquicia en los últimos años, de sacrificar talento y vocación ofensiva a cambio de defensa, competitividad y resultados, ha llevado a cierta falta de recursos ofensivos. Nowitzki es extraordinario, Stackhouse un buen anotador reserva, pero Jason Terry y Josh Howard (subcomandantes del alemán) juegan por encima de sus posibilidades. Ojo a la evolución del base puertorriqueño Juan José Barea, muy destacado en las ligas de verano, podría hacerse un hueco en la rotación. Diagnóstico para Dallas: Demoledores en la rutina de la liga regular, pero no pasarán de segunda ronda en postemporada.

– Houston Rockets: Cambio radical. Tras años de tedio y mediocridad con el sello Van Gundy, la franquicia ha jubilado el Volvo y se ha comprado una Harley. Rick Adelman, ideólogo del mayo del 68 de los Kings de hace un lustro, entrenará al equipo. Las incorporaciones de Mike James, Steve Francis y Luis Scola llevan su impronta y apuntalan hasta el status de candidato la plantilla de los Rockets. McGrady-Yao son decisivos y tienen hambre, nunca han ganado una eliminatoria de playoffs. Battier, Alston, Luther Head y Bonzi Wells no son ‘moco de pavo’ como complementos exteriores. El punto débil está en la pintura, donde, a pesar del fichaje de Scola, es recomendable una incoporación, dado que Mutombo y Hayes (por edad y capacidad, respectivamente) son de corto recorrido. Houston apunta grandes cosas, aunque la gloria aún tendrá que esperar. Llegarán a segunda ronda sudando tinta china…

– Nueva Orleans Hornets: Byron Scott debiera solicitar una capilla junto al vestuario para rezar a la Virgen de la Salud. La jornada inagural de esta temporada podría ser la primera en un año en la que todos los jugadores de los Hornets estuviesen sanos y prestos. En tal supuesto, hay equipo para batallar por un lugar en postemporada, pero es difícil vaticinar con una plantilla sin precedentes. En la teoría: hay base (Chris Paul y Pargo), hay juego exterior (Stojakovic, Bobby Jackson, Butler y Morris Peterson) y hay argumentos en la zona (David West, Marc Jackson y Tyson Chandler). Pero todo está cogido con pinzas, las de la salud de cristal de los protagonistas. La ciudad de Nueva Orleans se merece una alegría. Son los únicos candidatos reales a novedad en postemporada respecto al curso pasado. Competirán por la octava plaza con los Warriors de corriente alterna.

– Memphis Grizzlies: Tras tocar fondo el pasado curso se han reforzado bien dado el escaso género en la lonja y lo poco que podían ofrecer a cambio. Navarro debiera hacerse con el puesto de escolta titular e hincharse a puntos, Milicic es el mejor proyecto de 5 con el que han emparejado a Gasol desde que está en la NBA y Mike Conley Jr., aunque caro en el draft, está llamado a ser un base respetable (novedad en los Grizzlies). Todo esto influirá en el rendimiento de Gasol, sano desde nobiembre y motivado por la presencia de Navarro, cuajará su mejor temporada en la Liga (no necesariamente en números). Pero que nadie se engañe, los reservas son temerosos, lucharían por la permanencia en la ACB. Memphis seguirá siendo una de las ‘marías’ de la conferencia. Con Iavaroni en el banquillo y semejante plantilla, la hoja de ruta es clara: juego vistoso y estadísticas bonitas, pero serán de lejos la peor defensa de la liga, sinónimo de derrotas. Sentencia: Verano Azul.