NBA – División Atlántica, Diagnóstico 07/08

– Toronto Raptors: Compren acciones de la franquicia canadiense, uno de los proyectos con mayor perspectiva de crecimiento de la Liga. Juventud y talento no son ingredientes exclusivos, pero sí lo es el carácter competitivo que le imprime el esqueleto de jugadores formados en la otra orilla del Atlántico. Calderón, Parker y Garbajosa, piezas fundamentales del grupo más allá de su planilla estadística, carecen de la mentalidad de la clásica estrella estadounidense: individualista preocupado por presentar números lustrosos al final de su contrato y aparecer en los ‘highlights’ para ser objetivo de “cazatalentos” publicitarios. Bosh y Bargnani son, junto a Curry-Randolph, la más prometedora dupla de pívots de la NBA, un valioso activo. TJ Ford, que mostró una interesante evolución de su lanzamiento en los pasados Playoffs, suma con Calderón una pareja de bases lúcida y complementaria. Llega Jason Kapono, que compite por el Oscar en las categorías de mejor tirador y de peor defensor de la competición. El cliclotímico Carlos Delfino aterriza en el casi único equipo en el que puede sentirse comprendido. Ambos cubrirán holgadamente el hueco dejado por la marcha de Morris Peterson (un histórico de la franquicia, por cierto). Pívots y bases aparte, el chasis de los Raptors tiene un denominador común: tiro exterior. Cuando las defensas se cierren sobre Bosh y nublen su criterio ofensivo como lograron los Nets en la pasada postemporada, los Raptors vivirán de los réditos de más allá del arco, donde cuentan con una lustrosa batería. Diagnóstico: Segundos o terceros de conferencia en la Liga Regular y pasarán una ronda en los playoffs.

– Nueva Jersey Nets: Con Krstic recuperado, cuentan con un quinteto temible. Kidd envejece como el buen vino (a su exhibición en la pasada postemporada me remito). Vince Carter, aunque algo ‘chupón’ e irregular, es determinante cuando se decide a aprovechar en ataque su descomunal físico en vez de su dudosa muñeca. Richard Jefferson es el sueño de cualquier técnico NBA por su profesionalidad, defensa e inteligencia sobre el parquet. Nachbar, que no eclosionó hasta los pasados playoffs, ve el aro como una piscina (eso sí, defiende y rebotea poco para su puesto). Krstic, sin ser Duncan, Garnett o Gasol, tiene clase y mide 7 pies. ¿Conocen muchos de esa especie? Cojea el banquillo. En vez de rascarse el bolsillo para retener a Mikki Moore en plena progresión (interesante reserva para la pintura), contratan a Jamal Magloire, que no ha dado pie con bola en los dos últimos años. Mala operación. El base Marcus Williams, todo un nº2 del draft, o mejora o se confirma como el timo de la estampita. Josh Boone, Jason Collins o Antoine Wright son nada. La temporada es larga, puede haber lesiones y faltan efectivos. Por solvencia y trayectoria, en playoffs volverán a ser temibles, pero en Liga Regular se dejarán llevar.

– Boston Celtics: Por primera vez en más de 15 años hay motivos reales para la ilusión de los aficionados celtics. Kevin Garnett y Ray Allen son verdaderas estrellas (nada de Ricky Davis, Olowokandi o Szczerbiack), de las que cambian a la mañana siguiente el rumbo de una franquicia. Se suman al consolidado All Star Paul Pierce. El precio pagado fue alto (la ilusión no tiene precio que anunciaría Mastercard), y la plantilla quedó con faro pero sin fondo de armario. El casting de veteranos a precio de saldo atrajo a Eddie House, a Scott Pollard y a James Posey, buen balance dada la escasez en el mercado. 24 victorias y penúltimo de la Liga es batir desde muy bajo cuando el cielo es el techo. Zona media de playoffs en campaña regular (4º, 5ªº o 6º), pero su tiempo llegará en mayo.

– New York Knicks: ¿No son Stephon Marbury, Nate Robinson, Jamal Crawford y Quentin Richardson un plantel exterior notable o cuanto menos presentable? ¿No son David Lee y Renaldo Balckman jugadores jóvenes con orgullo y corazón de los que agradan a entrenadores y grada? ¿No es Eddy Curry – Zach Randolph una pareja interior llamada a dominar las zonas de la conferencia Este en lo venidero? ¿No es la de Nueva York una plantilla suficiente para alcanzar, sin necesidad de alardes, un lugar en la postemporada? Y, entonces, ¿porqué siento que vaticinar que este curso los Knicks jugarán playoffs es más una apuesta personal llevada por mis colores que por un diagnóstico objetivo? Que sea lo que Dios quiera: Este año sí, por los pelos, octavos de conferencia…Papa, ¿por qué somos de los Knicks?

– Philadelphia 76’ers: Desprenderse de Chris Webber y, sobre todo, de Allen Iverson no fueron decisiones fáciles el pasado año. El primero supuso una gran desilusión, pues llegó a Pensilvania pasado de forma y desganado. Pagarle el finiquito y ponerle las maletas en la puerta fue una acto de dignidad de la franquicia. Con los años, Allen Iverson pasó de Mesías a lastre que impedía reconstruir y empezar de cero, dado que el tiempo había demostrado que la final del 2001 era lo más lejos que se alcanzaba con ese formato. Divorcio, separación de bienes y si te he visto no te conozco. Querría afirmar que decisiones tan valientes tuvieron recompensa, pero el resultado es la peor plantilla de la competición. Cierto que con ese grupo casi entran en playoffs la pasada temporada, pero igual de cierto es que no cambio el plantel de, por ejemplo y sin ponernos espléndidos, el Pamesa Valencia por el de estos Sixers. Bucearán junto a los Hawks en las cloacas del Este.
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