La venganza de Bartzokas

alexey-shved-khimki-moscow-region-eb17.jpgSu rostro desencajado, carne incluso de memes, fue la foto que resumió la temporada pasada del Barca, la peor de la historia de la sección. Se le señaló como máximo responsable, pero quizá fuese más culpa de Rice, cierrabares, y Rodrigo, que dilapidó en una plantilla a todas luces desequilibrada la fortuna que se le negó a Pascual los años previos. Sería de necios dudar de la categoría de un entrenador que hizo campeón a Olympiakos y metió a un Krasnodar en la F4. Y como el gran técnico que es se reivindica en el Palacio con una victoria de ley que rompe la imbatibilidad blanca, 10-0 entre ACB y Euroliga. Bartzokas ha hecho de Jimki un hueso (balance 4-1), con un plantel muy físico (y falta Honeycutt), repleto de recién llegados pero que ya conocen y asumen su papel, con sólo un nombre (Shved) pero mucho hombre. Me quedo con dos, Jenkins y Markovic, con la mili hecha, perros de presa cuya estadística no hace honor a su importancia.

Jenkins desquició a Doncic en la segunda mitad, en la que no anotó el muchacho ni un punto (de hecho marró un triple final liberado, es humano), mientras que el serbio hizo lo propio con Campazzo, que llegaba en vena, al que forzó 5 pérdidas, además de repartir 8 asistencias. Y con Luka desactivado, Facu fallón y el juego interior en cuadro, lo meritorio es que llegase el Madrid con opciones reales al último minuto, más fruto de la testiculina y la inercia que del buen juego.

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Con Jimki dan las doce y se rompe el encanto, era casi irreal la racha de victorias y juego blanco con semejante plaga de lesiones. Todo cuesta un mundo en Euroliga con 42 minutos en pista entre Radoncic, Maciulis y Felipe, que en condiciones normales, sin bajas en la plantilla, no jugarían ni un minuto en un partido de esta exigencia. Reyes, por ejemplo, se quedó en 1/7 de campo, pero es que no se le puede pedir mucho más. Son 37 años, no levanta un palmo al saltar y lógicamente le cuesta un mundo comprar una canasta ante un rival como Jimki, con tres atletas en la pintura, Robinson, Thomas y Gill, por cierto, menudos descubrimientos. La reaparición de Randolph fue prematura (lanzó 3 airballs), mientras Radoncic, que partió como titular, se vio muy superado por el reto.

Laso patinó esta vez en la dirección, lento en los cambios y los tiempos muertos, especialmente sangrante en el segundo cuarto, en plena sangría, insistiendo en Carroll y con un descanso demasiado largo de Doncic, que se sentó con -2 y regresó con -12. Preocupa un poco Randle, que tras un mes ya en el equipo no esté para jugar ni un minuto en un partido de nivel. Pronto regresará Thompkins, suponemos, tendrá plaza en ACB y Chasson sigue en la casilla de salida. Taylor y Causeur sí dieron la cara, Rudy le echó arrestos pero le faltó esta vez acierto (0/4 triples), el propio Maciulis estuvo digno y entre todos forzaron ese final igualado, esta vez un querer y no poder. En todo caso, un pinchazo asumible para el Madrid, dado el colchón, la categoría del rival y en la perspectiva de la plaga de bajas. Son semanas de remar y salvar los muebles.

Ni “pesetero” ni “traidor”: Chacho no debe ninguna explicación

skaEl Madrid ni siquiera se ha sentado a negociar con él, a ofrecerle nada, pero igual escucho a no pocos aficionados de pelo en pecho acusar de “traidor” o “pesetero” a Sergio Rodríguez por fichar por CSKA. Imagino que se comen con patatas su camiseta blanca con el 13, best seller en su día. Firma hasta 2020 con los rusos por un total de 10.5 millones de euros, que si no son netos poco le debe faltar (el tipo impositivo allí es del 13%). CSKA es el séptimo club de su carrera, canterano del Estu. Por dinero se marchó de Europa y por dinero vuelve, bienvenidos al deporte profesional.

Me consta que queda cierto malestar en el club blanco por la precipitada manera en que salió el verano pasado (igual que Slaughter, los trenes a veces llegan sin preaviso), pero básicamente el motivo de que no regrese a Madrid es el escaso margen salarial en la sección para otro sueldo estelar, el que correspondería a Chacho por nivel de juego y valor de mercado (en Europa). La apuesta de la sección como base reserva es más joven y baratita, Campazzo, una vez obtenido pasaporte español.

Y si el Madrid no ofrece nada a Rodríguez y en la NBA ninguna franquicia muestra mayor interés, ¿qué debería hacer el jugador, quedarse en paro para no ofender vuestros sentimientos, o fichar por el mejor club posible y al mejor salario? La fidelidad a un club es fácil de predicar desde el sofá de casa, viendo partidos por la tele y comentándolos por Twitter, sin que te afecte al bolsillo. Para el jugador es la forma de ganarse la vida, su empleo, no creo que deba fidelidad a nadie, igual que tampoco la ofrece el club. Es la misma lógica laboral de nuestros empleítos de oficina aplicada al baloncesto profesional, aunque para nosotros sea solo un tema de tertulia.

Nos hemos acostumbrado mal con Llull. Es un caso entre un millón y no debería usarse como vara de medir, si no queremos vivir en la decepción permanente. Si a Sergi le gusta mucho la ciudad, el club, y acepta perder dinero por jugar aquí, le estaremos eternamente agradecidos y le levantaremos una estatua a la entrada del pabellón, pero es precisamente lo exepcional de su sacrificio lo que le convierte en leyenda.

Quitémonos la boina y entendamos que Madrid no es el ombligo del basket Fiba. Chacho no se va a un nuevo rico chino sino al segundo club con más copas de Europa y uno de los tres grandes de la Euroliga hoy, el primero en presupuesto. Además, por cierto, una magnífica organización, que mima a sus extranjeros (pregunten a Ettore), sin olvidar que paga muy bien y garantiza a Chacho la titularidad, algo que no tendría en Madrid. Un reto deportivo mayúsculo pues. Si no le ponen sobre la mesa nada potable en la NBA ni en Madrid, ¿quiénes somos para juzgar su fichaje por CSKA? He vivido en Moscú allí 5 años y no es el fin del mundo, contrariamente a lo que piensa la generalidad en latitudes más meridionales.

Chacho puede contar con mi aplauso cuando pase por Goya, sea con el Ejército Rojo o con los Village People, le estaré agradecido por los títulos a los que contribuyó y los buenos ratos que nos hizo pasar. El resto son simples celos por egocentrismo.