
Balance 8-0 y subiendo. El arranque de curso del Madrid es soberbio, con victorias de quilates como la de Valencia, la final de Supercopa ante Baskonia y, quizá especialmente, la de anoche en el Mediolanum de Milán. Digo especialmente porque Milán tiene este año plantilla claramente de top-8, y por cómo vino dado el partido, muy cuesta arriba desde el comienzo, con algunos secundarios locales (Micov y Jerrels) en estado de ebullición, lo que se tradujo en amplias ventajas, que llegaron a 15 mediado el segundo acto. Pero este Madrid tiene resiliencia, cómo me gusta ese palabro, joder, uno de los mejores piropos que se le puede echar a un equipo deportivo.
Esa resiliencia se basa la mayor parte de las veces en una aportación muy coral, en la profundidad de plantilla, aunque no fue el caso en Milán, que tuvieron los de Laso dos actores claramente destacados. Si la diferencia en la primera parte no se disparó a cotas después inalcanzables fue en buena parte gracias al acierto de Randolph, puede que en su mejor partido ever con la camiseta blanca: 25 puntos y 11 rebotes, numerazos de la estrella continental que se fichó en su día, que aún se paga y llegamos a creer perdida para la causa.
El mes y pico que lleva de curso es canela. Alguno me dirá que, claro, que es que le están entrando los tiros. Cuando estás enchufado, en partido, y los seleccionas con cariño, es más probable que entren. Repito, ha aprendido la lección de Trey, en el sistema Laso el ala-pívot no dispone de tiros en 1×1, pero sí en la medida en que abra el campo y juegue sin balón, es decir, que ocupe las esquinas y corte a tiempo. Randolph difícilmente mantendrá estos números según avance el curso, regresen ausentes, pero puede aportar de muchas formas, no todas lucen en la estadística. Lo importante está en ese coco.

El que lo tiene pero que bien asentado es Facu, excelsa segunda parte la suya, que jugó completa, compensando el apagón de Llull (-4), que debía tener la cabeza en Madrid, que ha sido padre hace unos días. El argentino enseñó chapa en plaza grande, reivindicándose como estrella continental, estatus que para mí tiene ya desde mediado el pasado curso, uno de los 5 mejores bases puros de la Euroliga (no incluyo combos). Juega con una confianza brutal, seca a sus pares cada jornada, defendiendo al límite de la falta, protestando al límite de la técnica, como pez en el agua en cada pique, que sacan del partido a sus pares pero a él nunca. Una sola pérdida en 33 minutos en pista, su agujero negro, si recordáis, cuando regresó a Madrid de Murcia. Pierde menos balones porque dirige con seguridad y aplomo, encima ayer le entraron los tiros, apaga y vámonos. Su triplazo
Randolph y Facu contaron con valiosas pinceladas de Tavares, Rudy y Carroll, ahora bien, el resto del equipo fue un solar, especial mención a Kuzmic que, repito aunque suene cruel, no está para la Euroliga, seguramente ni para la Eurocup. Se echó en falta a Ayón, cuyo regreso es inminente, pues ya ha vuelto de México, una vez sus padres se encuentran estables tras ese accidente de tráfico.
En una temporada a 80 partidos, y más con tantas bajas como está padeciendo el Madrid, vas a perder media docena de encuentros de paliza te guste o no. Lo importante es que no suceda en los partidos clave, sino en los de descompresión, como lo fue, pese al color de las camisetas y la consiguiente pataleta de los futboleros, el entrenamiento con público del domingo en el Palau. Precisamente porque era un entrenamiento, Radoncic y Randle se fueron a 35 minutos entre ambos, dos que no tendrán ni ficha cuando cuente.
Se va a ir como MVP de todo, y lo sabéis. Me sorprendió que, en una encuesta previa, de los nueve periodistas españoles especializados a los que se
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