Nuevo entrenador pero misma estrella: Tavares guía al Madrid a otra Supercopa

Remontando 12 puntos y con Tavares, una vez más, marcando la diferencia en ambos aros. El cambio de inercia en los Barca-Madrid que arrancase en mayo, en la semifinal de Final Four, se solidifica en el inicio de curso con este título blanco de Supercopa. Por cierto, el quinto consecutivo, trofeo fetiche. Es también el primer título de la era Chus Mateo, al menos con él oficialmente de primer entrenador, un chute de confianza para construir desde la tranquilidad que dan las victorias. A botepronto podemos afirmar que el equipo mantiene una de sus principales señas de identidad de la era Laso, el carácter competitivo, una mezcla de determinación, oficio y corazón que permite remontar finales como la de hoy, que pintaba bien fea.

Aunque, en honor a la verdad, hay cosas que pulir, la gestión fue discreta en términos generales. Los blancos perdieron más balones que asistencias repartieron, 16 a 13, síntoma inequívoco de espesura. A lo que contribuyó también Chacho Rodríguez, terrible su torneo, físicamente como si tuviese 45 años en vez de 36. Parece mentira que haya hecho la pretemporada completa con el equipo.

Pero volvamos al partido, y al nuevo entrenador: la planificación del último ataque del tiempo reglamentario dejó que desear, así como la asignación de jerarquías (Llull sigue siendo el que más lanza, 5/16 tiros) o el aprovechamiento de la gran ventaja del plantel, su profundidad. Cuatro jugadores se fueron a más de 35 minutos en pista, que se traduce en cansancio propio y banquillazo ajeno. Pienso por ejemplo en Mario Hezonja, una de las apuestas importantes de la sección este verano y uno de los mejores anotadores de la Euroliga las dos últimas temporadas. No lanzó a canasta ni rascó bola en todo el partido, ni siquiera en la sequía de la primera mitad, acabó con 0/0 tiros. Básicamente porque no hay ningún sistema pintado para él. Que sea el reserva de Tortuga no significa que se le fichase para 10 minutos de intendencia y esperar en la esquina. Si no se le integra ahora, imaginad según regresen lesionados. Por cierto, coach M informó en la rueda de prensa de que Hanga y Rudy estarán fuera un tiempo.

La era del Gigante Verde

Medio torneo corresponde a Tavares, faro absoluto del Madrid desde hace 2-3 temporadas, aunque a la afición le cueste un poco asumirlo por el prejuicio estético heredado de la era Laso, de que las estrellas tienen que ser exteriores y cancheras. 41 de valoración en el cuarto y último partido de la final ACB en junio, 40 hoy en la final de Supercopa, ambas contra el Barca. Actuaciones de leyenda que ganan campeonatos. Mientras las viudas siguen suspirando por Campazzo, el Madrid va ganando títulos a lomos de Edy.

No es solo que sea bueno y enorme, es que cada curso juega mejor que el anterior, fruto de su compromiso, humildad y ética de trabajo. Pensad, por ejemplo, que cuando llegó a Madrid apenas rondaba el 50% en tiros libres: hoy no sorprende que se casque este 10/11 en la final, o esa canasta de media distancia clave en la prórroga. Pero no solo es el tiro, mirad cómo entiende ahora el juego, define con la zurda y, sobre todo, cómo gestiona las emociones. Ha reducido ese ratio tan dañino de técnicas por protestar y de faltas inútiles, hasta convertirse en el jugador más determinante de la Euroliga tras Micic.

A su lado ha brillado el dúo exterior titular, Musa y Deck, de lo mejor también del continente en su puesto por presente y sobre futuro a corto plazo. Tortuga, reciente MVP de la Copa América, tiene tres cosas en común con Tavares: juega feo, cada año es mejor y nos acordamos de él menos de lo que deberíamos. En la final, decidida por solo 6 de diferencia, el balance del Madrid en sus minutos ha sido de +23…

El desembarco Musa

A quien no le van a faltar focos es a Dzanan Musa. Su desembarco en Madrid está siendo atronador. La Supercopa, su debut oficial de blanco, ha descartado de un plumazo cualquier duda de que el Eurobasket o la pretemporada hubieran sido un espejismo. Tiene solo 23 años y dos semanas en el equipo pero ya se ha erigido en uno de sus líderes espirituales y en primera espada ofensiva exterior. Es puro carisma, rezuma confianza, a man on a mission. Además, su sangre caliente y juventud no se traducen en precipitación o malas decisiones ocasionales, como sería entendible. Al contrario, su selección de tiro es digna de veterano: 14/22 de campo en el torneo. Por cierto, esas penetraciones con eurostep son canelita en rama.

Musa fue el sostén anotador del equipo en muchos tramos de la final, y responsable junto a Llull de la remontada en el tercer cuarto. Su capacidad de generar juego desde bote elimina o al menos reduce el principal déficit de la plantilla desde la marcha de Facu. Por edad, nivel y carácter, se me antoja el fichaje más ilusionante de la sección en el último lustro, una incorporación estratégica si confirma su adaptación/evolución y ahuyenta cantos de sirena allende el mar…

Disculpad de antemano mi entusiasmo jaranoso, quizá exagerado, pero son demasiados años tratando de ilusionarme y vender el pollino con fichajes de exteriores para empatar, de viejas glorias y sopita recalentá. Y no hay motores en este negocio como la ilusión y la novedad. Es solo una Supercopa, sin Mirotic y con Satoransky a medio gas, no da para conclusiones categóricas, pero es empezar ganando, seguir ganando.

Cuestión de actitud: el Madrid desarbola de nuevo al Barca y acaricia el título

El Real Madrid tiene al Barca grogüi en la final ACB, cerquita del KO técnico. Cualquier duda que pudiese haber despertado la derrota en el segundo, apretado y polémico, quedó despejada este viernes, otro baño en las mismas coordenadas del partido uno, despliegue de físico y determinación, como si toda la plantilla se hubiese caído en una marmita de Red Bull. La afición respondió al toque de corneta y Goya vio el mayor lleno desde que empezase la pandemia, 11.800 espectadores, y eso que las entradas costaban un ojo de la cara. Nada tiene el poder de convocatoria de una buena final polémica con el Barca de por medio.

El Madrid, pese a las bajas y a lo heterodoxo de la rotación, está a día de hoy en una dinámica competitiva dos marchas por encima del FCB. Rotación corta, intensidad y concentración en los detalles. Dando un paso atrás, pareciera que el primer partido de esta serie se jugó en la F4, que algo hizo click en aquella semifinal y se le salió la cadena a los azulgrana. El RM perdió la final pero se llevó de Belgrado un chute de confianza que asentó la recuperación y que aún le dura.

Este era el año del FCB para ganar la Euroliga, se le había quedado a huevo, por méritos propios y circunstancias ajenas, la culminación de un proyecto ambicioso y de corto plazo, el que armó Bertomeu. Debían verse muy favoritos (lo eran) y la derrota les hizo saltar las costuras, y tampoco parece Jasikevicius el técnico con más mano izquierda para reconducir vestuarios. Mirotic está muy solo, sus teóricos mariscales, Brandon y Higgins, juegan como si el club les debiese dinero, si es que no se lo debe de verdad.

Y claro, si te cruzas con dudas a este Madrid cual tren de mercancías lo probable es que salgas arrollado, como está siendo el caso. La serie marcha 2-1 pero las sensaciones hablan de una distancia mayor, que los blancos llevan por delante en el marcador como 110 de los 120 minutos jugados. Tampoco hicieron falta milagros en el tercer partido, el acierto de hecho fue discreto, 6/25 triples y más pérdidas que asistencias (11 a 12), pero es que dispusieron de 18 posesiones más, fruto de cargar el rebote y lanzarse como energúmenos a cada balón dividido. Actitud y energía, imposible no sentir orgullo del carácter de este grupo.

Y si un jugador lo está representando por antonomasia es Gabi Deck, soldado universal de la rotación de Chus y diría que uno de los candidatos a MVP como la final termine el domingo. Es increíble la fé con que ataca el aro o cómo caza cualquier melón de pase que le lanzan desde el poste alto cuando gana la posición. Terminó con 14 puntos, 5 rebotes y 3 robos. Hanga, el otro hermano de los Cemento Brothers, son bonos suizos del Estado. Mirad lo que os digo, puede que por regularidad y rendimiento en ambos aros sea el mejor base que hemos visto este año de blanco en Goya. Y ya manda narices, porque no jugó ni un minuto en ese puesto hasta la serie contra Manresa ni el año pasado en el Barca, que Saras prefería a Bolmaro de base de circunstancias.

Yabusele es otro de pura energía y candidato a MVP (promedios de 12 puntos y 10 rebotes), definitivamente le ha perdido el miedo a Mirotic, que no el respeto. Causeur, por su parte, recuperó sensaciones tras el apagón en el segundo partido, que le secó Calathes. 13 puntos en el tercero, incluidas dos canastas valiosas en el único amago de remontada azulgrana creíble, cuando se acercó a cinco puntos en el tercer cuarto. La serie no está terminada y convendría cerrarla el domingo, aprovechar el viento a favor. Mi humilde sensación es que a velocidad crucero, como subía Induráin los puertos, es decir, si no sucede nada fuera de guión (más lesiones, escándalo arbitral, etc) o Jasikevicius logra una catarsis en 48 horas, la final no verá la semana que viene.

Solo con la defensa no alcanza

Podemos bajar al detalle, ahora lo haremos, pero no deja de ser una nueva derrota contra el Barca, y nos estamos acostumbrando, como si de un hábito se tratase. Cuarta consecutiva, nada menos, y esta vez con título en juego. Se compitió al menos, que ya es un avance tras la reciente humillación en Goya. Con eso nos conformamos ya…

Laso hizo los ajustes defensivos que reclamábamos para que hubiese partido, lo llevó a su territorio, el de baja anotación, donde este Madrid de barro y músculo tiene más chances frente al Barca. Tanto así que los blancos mandaron en el marcador 35 minutos y se llegó empate al último minuto: lo hubiésemos firmado con los ojos cerrados hace una semana, que andaba el equipo hecho unos zorros, pero dado el desarrollo del torneo y del partido la derrota pica, un remar para morir en la orilla.

En el cara o cruz la Copa se escapó en dos fallos de Tortuga Deck, una falta innecesaria a Mirotic en defensa primero y una bandeja fallada en ataque después. Cuando te juegas una final en los últimos cinco minutos, como hoy, no importa la profundidad de plantilla, el punto fuerte de este Madrid, sino la categoría de los primeros espadas. Porque tres buenos reservas no te hacen un buen titular.

Duelo de banquillos

Igual que destacamos el repaso de Saras a Laso en los últimos Clásicos, es de ley reconocer que pese a la derrota la batalla esta vez fue del vitoriano, dejando en 64 puntos a un equipo que promedió 105 entre semis y cuartos. Sí, se puede ganar el duelo de banquillos perdiendo el partido, seamos adultos: la defensa es el segmento de juego en el que más capacidad de influir tiene el técnico. Y hablando de retaguardia, ojo a Jeff Taylor, que que todas las porras asumen su salida en verano pero lleva un 2022 estupendo y hoy fue el mejor del equipo, descomunal su trabajo atrás secando a Lapro.

El problema para el Madrid en la final fue que el baloncesto se sigue jugando a dos aros, hace falta anotar y la plantilla, con todo lo larga que es, va justa de recursos ofensivos, sobre todo en el backcourt. ¿Qué os voy a contar a estas alturas que no sepáis? La baja de Causeur no ayudó, claro que al Barca le faltaba Higgins. Puedes defender como perros, pero con 59 puntos anotados y 7 asistencias por 17 pérdidas resulta difícil batir a un equipo de élite. Los 14/26 triples del sábado a Tenerife se demostraron un espejismo, en la final 4/23.

Dos peros le pongo a Laso, eso sí. Me sobró algún minuto de Yausele, que sigue negadito contra el Barca: una canasta en 26 minutos y cero mordiente. Su temporada es muy buena, burguesía continental, pero no le consideraré una estrella hasta que no brille también contra el mejor rival.

Y me sobraron los minutos de Llull de base en el último cuarto, que penalizaron mucho al equipo, a los números me remito: -5 de valoración, 0/5 triples y -10 el equipo en sus minutos. Tengo la sensación de haber escrito esto mismo ya demasiadas veces. No llego a entender que en 2022 sigamos insistiendo con el balear al volante en tramos clave de partidos decisivos. Sin ir más lejos, la fórmula de Abalde como base había dado buenos frutos en el primer cuarto, pero es llegar los minutos de la verdad y Laso aferrarse a los clásicos. Y luego está la ausencia de Nigel Williams-Goss por el overbooking de extracomunitarios, un hándicap en competición nacional. Escribiré más detenidamente sobre el tema esta semana, porque tiene miga, pero creo que su descarte habla aún peor de Randolph, al que Laso ha puesto una cruz que obliga a convocar a Trey, que del propio NWG.

Operación ‘Retorno Tortuga’, el triunfo del pragmatismo

Los Reyes Magos este año sí han pasado por Goya, y han traído un Tortuga Deck para apuntalar la plantilla, de por sí larguísima, y con ello las opciones de títulos este curso. Apenas 48 horas después de ser cortado por Oklahoma, sin expectativas reales de seguir en la NBA y pese a alguna oferta Euroliga (no del Barca), el argentino toma el camino de regreso ‘a casa’. Aún se están cerrando los flecos entre las partes pero el acuerdo es ya oficioso, según informan el diario AS y Carlos Sánchez Blas, entre otros. Una operación win-win para ambas partes, más meditada de lo que pueda parecer desde fuera, filtrada ahora pero forjada desde hace días, cuando su salida de los Thunder era ya inminente. Deck pasará el reconocimiento médico la semana que viene y será entonces cuando se haga oficial su regreso.

Con esta incorporación el club muestra cintura, apuesta a grande y aprovecha una oportunidad estratégica de mercado. Uno de los mejores aleros de Europa, 26 años, libre como el viento, querido en el vestuario y apreciado por el entrenador. Dejar pasar una oportunidad así por tiranteces de letra pequeña (derecho de tanteo) hubiese representado una pifia bíblica, repetir la cagada con Chacho en 2019, cuando el canario salió de Moscú y pidió volver, pero el club le vetó (por rencores pasados) para acabar apostando por Lapro. El resto es historia. Con Deck ha imperado el pragmatismo por ambas partes, y desde esta tribuna lo celebramos.

Pensadlo fríamente y desde un punto de vista financiero, la operación ‘Retorno Tortuga’ es absolutamente redonda: el Madrid repesca gratis (sin pagar cláusula) a un jugador top por cuya salida ingresó casi dos millones hace solo ocho meses. Dinero, por cierto, que sirvió para acometer otro fichaje estratégico, el de Poirier. Por su parte, Deck vuelve con las alforjas llenas de dinero y seguramente pocas ganas de probar allende el mar en un futuro próximo. De hecho, firma por dos temporadas y media, hasta verano de 2024. Vamos, que vuelve para quedarse. Me consta que el argentino, durante su estancia en la NBA, no se desprendió de su vivienda en Aravaca, a las afueras de Madrid. La puerta se había cerrado pero una ventana seguía abierta…

El recibimiento de la parroquia

He leído a amplios sectores de la parroquia blanca palabras muy gruesas hacia Deck en los últimos días, desde su salida de Oklahoma y en referencia a su posible regreso, ahora consumado. «Madrid no paga traidores», etc. El timing de su marcha en abril fue horrible, cierto, en puertas de la eliminatoria de cuartos de final de Euroliga. De eso no hay duda. Tan cierto como que era el peor pagado de la plantilla y que se dejó los huevos hasta el último día en el club, convirtiéndose en el mejor jugador relación calidad-precio de la sección desde hacía años.

Se fue a la primera división (NBA), donde le multiplicaban el salario casi por siete. Son jugadores y personajes públicos, pero también profesionales, aunque a veces lo olvidemos: ¿qué haríais vosotros si os llamasen de una empresa puntera de vuestro sector con una oferta que multiplica por siete vuestro actual salario? Pues lo mismo que Deck, dar las gracias a vuestro actual empleador y probar suerte.

Va siendo hora de aparcar un poco la dignidad futbolera y aplicar pragmatismo, aceptar que en baloncesto el Madrid no es el centro del universo, que juega en segunda división (Euroliga) y es ley de vida que los jóvenes quieran probarse en primera, y que a veces el timing de salida no cuadra. Y no por ello vamos a autoboicotearnos fichajes de retorno. Asumamos que en Goya nos alimentamos de las sobras de la NBA, y no hay deshonra en ello: Tavares, Poirier, Rudy, Yabuesele, ahora Deck…

¿Cómo afecta a nivel deportivo?

El Real Madrid vence al Zalrigis Kaunas en la Euroliga

Desde un punto de vista baloncestístico, la vuelta de Deck es una incorporación de campanillas, que incrementa las posibilidades de una plantilla de por sí completísima, cual navaja suiza. Su sangre fría e inteligencia en pista son un tesoro para finales de partido, y su versatilidad un seguro ante posibles lesiones en varios puestos. Por otra parte, el roster estaba echando de menos puntos en la posición de alero, con Taylor y Hanga como cromos repetidos y Abalde sin terminar de romper. Con el retorno de Tortuga, además, el Madrid recupera esa interesante baza táctica de la creación en estático desde el poste bajo, siempre que el argentino juegue como tres, su posición natural y en la que marca diferencias. Su desembarco tendrá también un efecto dominó para otros jugadores, dado el overbooking en los puestos de 3-4:

Jeffery Taylor. Es el alero nato del roster con menos minutos, acorde a su pobre rendimiento este curso, y la llegada de otro alero, Deck, unida al regreso de Abalde tras lesión, bien puede suponer la puntilla a su papel en la rotación.

Tristan Vukcevic. Aunque la posición natural de Tortuga sea la de alero, como hemos comentado, sabemos que Laso no duda en usarle como cuatro en caso de lesiones (y a veces también sin ellas). Así que, si la ventana de oportunidad de Vukcevic ya era de por sí estrecha al regreso de Randolph y el inminente retorno de Trey, el fichaje de Deck parece cerrarla de un portazo. Quizá se podría valorar una cesión para la segunda mitad de temporada.

Trey Thompkins. Su regreso se retrasó hace unas semanas por una inflamación en la rodilla, no se quiso arriesgar tras tantos meses de baja. Pero, según informa Chema de Lucas, su retorno es inminente y, ya sabéis, ocupa plaza de extracomunitario, así que nos juntamos de nuevo con tres, vuelta al escenario de un descarte obligado para la Copa y los playoffs ACB. Y a poco que Deck regrese en forma, Thompkins tiene todas las papeletas de ser el sacrificado, al estar su puesto bien cubierto con Yabusele, Randolph y el propio Deck, y dado que Williams-Goss parece cada vez más asentado y la posición de base no ofrece alternativas tan fiables.

Por cierto, que la vuelta de Tortuga pone aún más si cabe en arameo la renovación de Thompkins en verano, que ya sabéis que acaba contrato. Incluso aunque Yabusele regresase a la NBA, un escenario que no debemos descartar, el hándicap de las plazas de extracomunitario complica el futuro de Trey. Su mejor baza, además de brillar cuando regrese, es que Deck se saque por fin pasaporte español, para el que hace casi dos años que cumple los requisitos… Pero eso lleva tiempo, ingeniería de medio plazo que tendremos tiempo de analizar. Por lo pronto, Tortuga ha regresado, y desde aquí le damos la bienvenida de vuelta.

Compuestos y sin novia: Deck protagoniza la espantada de la década

Mirad, tenía una crónica larga y florida ya escrita, celebrando la clasificación del Madrid para top8 Euroliga, loas a Lapro incluidas. La tenía literalmente saliendo del horno, a punto de publicar, cuando ha saltado la bomba. Una tan grande que ensombrece lo de Estambul: Gabi Deck abandona el Real Madrid. No en verano, como más o menos teníamos asumido, sino ya, mañana mismo (viernes) viajará a Oklahoma para firmar por tres temporadas con los Thunder, como han adelantado Chema de Lucas y Emiliano Carchia.

Ni qué decir tiene que deja al equipo compuesto y sin novia, colgado de la brocha. Tras un comienzo de curso flojete, se había convertido con el paso de las semanas, y especialmente a la marcha de Facu, en el jugador más importante de la rotación junto a Edy, capital en el billete para cuartos. A su partidazo y 39 minutos en Estambul me remito.

Al margen de la repercusión para el Madrid, reviento si no digo que el movimiento, siendo completamente legal, me parece una tremenda vejación para el basket europeo, una humillación con escasos precedentes. Hablamos de un antepenúltimo clasificado de conferencia, Oklahoma, ya sin nada en juego y a 21 pachangas del final de curso, robando ‘porque sí’ a uno de los mejores de Europa. Porque puede, punto.

El juego de las cláusulas

La operación sienta precedente en el expolio de talento Euroliga, abriendo el melón de fichajes bien entrada la temporada, que introducen un sesgo en la competición a este lado del charco. Bien harían los clubes europeos en poner sus barbas a remojar, modulando todas las cláusulas de sus jugadores: asumibles en verano pero desorbitadas a mitad de curso. Me consta que algunos contratos ya incluyen ese tipo de cláusulas, con distintos escenarios de salida a lo largo del año. Al final, es la única línea de defensa contra este tipo de espantadas. No se pueden poner diques al mar, pero se puede (y se debe) intentar al menos manejar los tiempos.

Precisamente en la cláusula está la clave de bóveda de la salida de Tortuga. ¿Por qué se va ahora si termina contrato el 30 de junio?, pensaréis. Bien, pues porque no queda exactamente libre. El Madrid se dejó una cláusula para renovarle unilateralmente por otros dos años a la finalización del contrato, una opción que tenía previsto ejecutar para al menos rentabilizar su salida cobrando algún tipo de compensación económica. Y puesto a pasar por caja, Deck habrá pensado que le da igual irse ahora que en verano. Y como le ha surgido la oferta ahora, literalmente hace unos pocos días, se pira. Sin más. Como diría Gordon Gecko: «Esto son negocios, si quieres un amigo cómprate un perro».

¿Cuánto dinero deja Deck en caja? AS lo sitúa en el barrio del millón y medio, del que Thunder pagará 750k dólares (650k euros), el máximo estipulado que pueden abonar las franquicias NBA en concepto de transfer. El resto saldrá del bolsillo del jugador, suponemos que a plazos. Una dinero que, en todo caso, no abonará de inmediato y que además no se usaría para fichar un recambio por lo que resta de curso. Más bien podéis poner unas velas para que el ‘Danilovic de las bateas’ reencuentre el camino.

La comparación con Facu

El primer pensamiento puede ser: «vaya temporada con los argentinos, no fichemos otro hasta el siglo XXII». Comprensible pero, bajando al detalle, las comparaciones son odiosas: Campazzo avisó con mucha antelación (primavera 2020) y si se fue a mitad de curso fue por el retraso del mercado NBA debido a la pandemia. Bueno, y que no tenía la pasta de su cláusula. Sea como fuere, el Madrid eligió no fichar sustituto, pero margen tuvo para ello, todo el del mundo. Deck en cambio se va en abril, en puertas del cruce de Euroliga y los playoffs ACB, sin dejar margen al club para buscar reemplazo, puesto que las ventanas de mercado se cerraron hace bastantes semanas.

Pero todo hay que ponerlo en la balanza: tan cierto es que nos deja tirados como que nos ha dado dos años y medio de muy buen baloncesto a precio de ganga, dejándose los huevos hasta el último partido y compensando los excesos salariales a ciertos veteranos.

No hay nada que pueda hacer ahora el Madrid para amortiguar la hostia deportiva. Si acaso, pensando en sustituto para el curso que viene, nos queda cruzar los dedos por Zenit para que Valencia no se meta en top8, con ello se quede fuera de la próxima Euroliga y así nos deje a huevo el fichaje de Kalinic que, no siendo lo mismo, sería el mal menor. El serbio, que termina contrato en verano, dejó por escrito que si Valencia no jugaba Euroliga el próximo curso no podría incluirle en el derecho de tanteo ACB. Como veréis, la letra pequeña de los contratos la carga el diablo…

Los deberes de cuaresma: recomponer filas y planificar el verano

Le quedan al Real Madrid 9 jornadas de fase regular Euroliga y 15 de ACB, un total de 24 partidos que podríamos calificar de cuaresma convaleciente, para recomponer filas y recuperar la cara al resto de la temporada. Que una cosa es perder una final contra el Barca y otra venirse abajo cual castillo de naipes, que fue lo que transmitió el equipo el viernes en Valencia.

Lo primero sería ampliar la rotación con la progresiva reincorporación de los lesionados (Taylor y Rudy, a los que esta semana se une Llull) y la puesta a punto, dentro de sus limitaciones, de aquellos que acaban de regresar (Garuba y Laprovittola). Aunque, en honor a la verdad, me costaría decir un solo jugador de la plantilla que atraviese ahora mismo un buen momento de forma. Lo más parecido serían Deck y Causeur, pero vienen de dos actuaciones discretas.

Es tiempo también de hacer examen de conciencia, de reajustar las expectativas y cambiar el chip. La directiva lo hizo en verano pero a la parroquia nos ha costado más. Como el equipo iba salvando los muebles, pues quedaba la sensación de que se sería otra temporada más de la era Laso, con algún titulito que echarse a la boca y opciones reales de victoria en todas las competiciones. Y no. Los objetivos realistas de este año son más humildes, manque pese: llegar a la final ACB y meterse en top8 Euroliga. Puede que no ilusione, tras los años de los que venimos, pero supondría salvar al menos los muebles y pasar el trago con dignidad. Que no es poca cosa. Cualquier meta más allá de esos objetivos sería una sorpresa bienvenida.

El Madrid (15-10) ha perdido 5 de los últimos 8 partidos en Euroliga y solo aventaja en uno y medio a Zalgiris (13-11), que es noveno y al que se enfrenta el jueves. Un duelo clave, por tanto, para asegurarse dos meses más o menos tranquilos, hasta el cruce de cuartos de final, y evitar el barro y la calculadora de la lucha por los últimos puestos del top8.

Trabajo en los despachos

Son también, o al menos deberían, semanas de trabajo intenso en las oficinas del club, planificando ya los movimientos en el mercado de verano, que los mejores fichajes, sobre todo de agentes libres, se fraguan en la sombra a partir de marzo. Y este verano ya no cuela la coartada del continuismo, con las salidas seguras de Felipe, Tyus, Lapro y las muy probables de Garuba y Deck.

Sí, me temo que el argentino tiene pie y medio fuera. El Madrid guarda por contrato la opción unilateral de renovarle por dos años y poquito salario, y piensa ejercerla, pero más por sacar un piquito de cláusula y/o retener sus derechos que por mantener al jugador, que parece decidido a hacer las Américas.

Ojeo el mercado y pienso en Nikola Kalinic como plan A para suplirle y en Jonathan Barreiro como plan B. El serbio termina contrato en Valencia y dejó por escrito que el club taronja solo podría incluirle en el derecho de tanteo si juega Euroliga la próxima temporada, lo cual no está demasiado claro. Necesitaría clasificarse para top8, improbable, o recibir una wild card de Bertomeu… En otras palabras, si Valencia no jugase Euroliga le dejaría al Madrid en bandeja de plata el fichaje del serbio.

En el caso del gallego, el Madrid no mantiene ningún derecho sobre él, si bien su cláusula en Zaragoza es asequible, de 300k euros. Ambas incorporaciones podrían ser compatibles en función de si consideramos o no que el gallego puede jugar también de ala-pívot con ciertas garantías.