Muerte en la orilla

Precisamente porque sabemos lo que cuesta llegar hasta aquí duele tanto esta derrota, en la misma orilla. No es la clase de oportunidad que surja todos los años, llegar a la F4 en dinámica positiva y al último minuto de la final con un resultado de cara o cruz. Puedes hacer las cosas bien durante meses y no tener esa oportunidad.

Al Madrid se le escapó por solo un punto, tras dominar el marcador amplios tramos de partido. Pero no llegó a convertir ninguna pelota de break y coger una ventaja holgada, varias veces estuvo cerca, y sabíamos que los turcos eran mal cliente para un final apretado. Es el territorio donde decide el talento individual desde bote, del que el Madrid va más justo y Efes sobrado, con Larkin y sobre todo Micic. El serbio se lleva otra Euroliga, otro MVP, e inscribe su nombre junto a los grandes de la historia de la competición. En esta ocasión, todo sea dicho, con una valiosísima contribución de Tibor Pleiss, 10 puntos en el último cuarto. Uno que pasó por Barcelona, Vitoria y Valencia sin pena ni gloria…

Si bajamos al detalle, llama la atención el error táctico clamoroso de Laso en la jugada final, ordenando defender con uno abajo cuando el decalaje entre posesión y tiempo restante era de solo 3 segundos, lo que no dejaba al Madrid tiempo para un último ataque. Efes simplemente tuvo que agotar la posesión y celebrar el título: el técnico vitoriano reconoció su error en rueda de prensa.

Ritmo bajo

Puede que el equipo blanco mandase en el marcador bastantes minutos pero no logró imprimir el ritmo alto que le conviene, tanteo a 85-90 puntos, en el que ha basado su recuperación del último mes y la racha de 10 victorias con la que llegaba a la final. Cuando te quedas en 57 puntos lo más a lo que aspiras es a un final igualado y, como hemos dicho, ese era el escenario que convenía a Ataman.

El Madrid cuidó el balón (14 asistencias por 6 pérdidas) pero estuvo negado cara al aro, 41% de dos y un imposible 6 de 33 desde el arco, al que contribuyeron sobremanera Causeur, Abalde y Yabusele, 0 de 16 triples y -14 de valoración (¡ !). Se fallaron triples por desacierto, pero también porque el balón no fluyó como en veladas previas: pocos de esos tiros fallados fueron liberados. Esta vez sí se echó de menos disponer de un segundo base, Laso prefirió convocar a Núñez para agitar la toalla que guardarse por lo menos la bala de Heurtel en la recámara. Una decisión que seguramente aplique también a los playoffs ACB, que empiezan el miércoles y se pierde Goss, cuyo alcance de la lesión estamos aún pendientes de conocer.

Sé que el instinto natural de la parroquia tras el último partido de cada Euroliga es despedir a media plantilla en caso de derrota (lo habitual) y renovar a todos en caso de victoria. Seguramente para algunos jugadores haya sido en efecto el último baile, bastantes acaban contrato y hace falta bajar la edad media y sumar talento ofensivo exterior. Pero los que están, mientras estén, merecen todo mi respeto. Hoy estamos jodidos por el resultado y lo cerca que ha estado, pero eso no cambia que el Madrid ha hecho un magnífico mes final de Euroliga, del que estar orgulloso, barriendo a Maccabi en cuartos, eliminando al favorito en semis, el Barca, bestia negra de la sección los últimos 18 meses, y cayendo en la final por solo un punto contra el vigente campeón.

Recordemos que el objetivo blanco a comienzo de curso era regresar a la F4, de la que se cayó el año pasado, y que hace solo un mes las expectativas estaban sencillamente por los suelos, con el equipo roto. Por eso, cuando miremos esta edición Euroliga con una mínima perspectiva histórica creo que coincidiremos en que el perdedor no es el Madrid, que pasaba un poco por allí, sino el Barca. Era su temporada, se le había puesto todo de cara y pinchó a la hora de la verdad, bueno, le tumbó el Madrid. Quizá no sirva de consuelo esta noche pero sí al menos de contexto.

El equipo de los imposibles

Nunca dejéis de creer, de veras. En algún momento de la larga noche de tres meses que ha durado la crisis blanca del comienzo de este 2022 yo mismo coqueteé con la desesperanza. No soy el único. Me reconoceréis que era lo sensato, pero es que el Madrid de Laso no es sensato ni predecible, y por eso le queremos, como concepto abstracto, como animal competitivo que resiste a la vejez y a la lógica. El equipo de los imposibles.

Si el Barca era de por sí favorito para esta semifinal, a alturas del descanso lo era todavía mucho más, 11 arriba sin necesidad de jugar bien ni dominar. Un arreón de 3-4 minutos en el segundo cuarto le valieron para la escapada. Así son los buenos equipos, y el Barca lo es, castigan sobremanera los errores. En casa de Frinchi lo veíamos negro y aceleramos el ritmo de botellines. Yo ya rumiaba el titular para mis adentros: «Llegamos como nunca y perdimos como siempre». Pesaban en la moral las cinco derrotas consecutivas en los clásicos previos, desde que se marchó Facu nos han mojado sistemáticamente la oreja.

La hora de los valientes

Pero este partido tenía algo distinto, en ninguno había tanto en juego, billete a partido único para la final continental, la hora de los valientes. Y al Barca se le agarrotaron las piernas en la segunda parte, a medida que el Madrid se reenganchó al duelo. ¿Quién dijo imposible?

Jasikevicius bramó después en rueda de prensa su cantinela ya habitual: «No somos killers». Le faltó añadir que «como sí lo es el Madrid». Esta era la Euroliga del Barca: con el bloque aún al completo que construyó Bertomeu al final de la escapada (Brandon se pira en verano a Milán), líderes de la fase regular, Mirotic MVP, los rusos fuera de juego y Madrid-Efes en teóricas horas bajas.

Era su año… pero se cruzaron con el Real en cuarto creciente, nueve victorias seguidas y muy poco que perder. Salieron los blancos fuerte en la segunda parte, ¿por qué no? Se acercaron primero, miedo, y se pusieron por delante después, cortocircuito. Laso jugó mejor sus cartas que en duelos previos, hizo valer el peso de la profundidad de plantilla, ese Madrid que no sabes por dónde te viene. Alberto Abalde, de base por la lesión de Goss en el primer minuto, prendió la chispa en la reanudación con siete puntos consecutivos. Y Causeur recogió la antorcha, agrandando su leyenda de especialista en las F4. Se fue a 18 puntos, incluidos cinco consecutivos clave a falta de dos minutos.

La reválida de yabusele

Fue un partido desaliñado, a ritmo del nuevo Madrid, 86 puntos anotados, 27 más que en la final de Copa… Pensad en la resiliencia de este grupo: de los tres teóricos bases puros con los que inició la temporada (Heurtel, Goss y Alocén) ninguno pudo jugar esta semifinal, el partido más importante del curso hasta la fecha.

Capital resultó también el step up de Yabusele en plaza grande. Han hecho falta seis clásicos para verle rendir por fin a su nivel y no apocarse ante Mirotic. Terminó con 18 puntos y 8 rebotes, 24 de valoración, graduándose como la estrella emergente del basket continental que suponíamos. Es de justicia reconocer que el montenegrino estuvo inmenso, aunque en su caso más solo. Notó el Barca el apagón de sus referencias anotadoras del arco, Higgins-Kuric, que sumaron 12 minutos y 0 puntos. Algo falla, y no solo la salud, si te juegas las castañas a estas alturas con Lapro de faro del backcourt.

Tavares cumplió pero el pívot decisivo fue Poirier, el teórico reserva, al que esta vez no le hace honor la estadística, 6 de valoración. Su adrenalina y velocidad resultaron capitales en el último cuarto, castigando el aro y llegando a algunas ayudas defensivas clave; para el recuerdo el tapón(azo) en transición a Lapro a 52 segundos por jugar. Seguramente la jugada del partido.

No se ha ganado ningún título aún, vale, pero se ha eliminado al gran favorito, el eterno rival y en el más grande de los escenarios. Una victoria clave para el balance de la temporada y una inyección de moral para una sección en horas turbulentas. Falta la guinda el sábado, pero ya se ha prendido la mecha y la noche todavía es joven. Disfrutad

¿Qué pasa con Trey Thompkins?

Lleva siete meses y medio de baja y, a decir verdad, desconocemos el problema físico que le aqueja. Solo sabemos, porque lo publicó el club en uno de sus escuetísimos comunicados, que el 13 de mayo se sometió a una artroscopia. Pero eso tampoco es saber demasiado, porque la artroscopia en sí misma no es una lesión, sino un procedimiento quirúrgico para diagnosticar (mediante mini cámara) posibles lesiones en una articulación y, si las hubiese, intentar repararlas. Es muy difícil, por tanto, establecer un periodo estimado de baja después de una artroscopia, porque depende de lo que se encuentren los cirujanos al abrir.

Sí sabemos que la artroscopia de Thompkins fue en la rodilla izquierda, la misma en la que sufrió una importante lesión ósea en su etapa en los Clippers (2011-13), que le dejó esos dos años casi al completo en el dique seco y cerca estuvo de retirarle antes de tiempo.

¿Cuándo podrá volver? «Trey puede entrenar, pero esto no es la liga provincial«. Son palabras de Laso, la otra única fuente de información sobre el tema de que disponemos. «Podría estar de vuelta en una, dos o tres semanas», dijo el coach hace hoy exactamente dos meses, 4 de noviembre, así que podemos deducir que la cosa va más lenta de lo esperado.

Difícil continuidad

Cualquier asiduo a este blog sabrá que tengo debilidad estética por Thompkins, por su finura al poste y sus movimientos de vieja escuela. Pero lo que no soy es ingenuo: según se acumula el tiempo de baja, a Trey se le pone en arameo seguir la temporada que viene en Madrid, pese a la conocida querencia de la dirección por el continuismo. Para empezar, porque acaba contrato en verano y ocupa plaza de extracomunitario, una plaza que podría hacer falta para el juego exterior. Segundo, por el overbooking en el puesto de ala-pívot. Randolph, que sufrió una lesión teóricamente más grave, ya ha regresado y a un nivel aparentemente homologable. Además, tiene pasaporte comunitario y contrato garantizado la próxima temporada. Y por supuesto Yabusele que, salvo que se marche a la NBA, será el ala-pívot titular del equipo los próximos años.

En favor de Thompkins juega su ascendencia en el vestuario y que el Madrid necesitar cinco interiores para afrontar temporadas de 80 partidos. Y no hay actualmente en la cantera hombres altos con nivel para quinto interior de la rotación de un contender a la Euroliga (tampoco Vukcevic, que además se presentará seguramente al draft), y no es realista contar a medio plazo con el comodín de Rudy Fdez jugando de ala-pívot, con 37 años. Además, Thompkins es el único de los cinco interiores del roster actual capaz de alternar con una mínima solvencia los puestos de cuatro y cinco, como demostró el curso pasado.

En todo caso, sigo pensando que lo tiene crudo para continuar y hasta podría ver lógica su salida, en función de su nivel cuando regrese. Ahora bien, lo que me parece injusto, y mucho, son los comentarios cuasi jocosos que leo señalándole como El Pupas. «Siempre le pasa algo». Sí, claro, pero no siempre es lo mismo. No es igual llegar con sobrepeso a la pretemporada (2019), que su tirón de orejas le valió, que esta lesión tras jugarse la salud en la serie contra Efes. Otro americano se hubiese borrado, pero él arriesgó para ayudar al equipo en los partidos más importantes de la temporada, y creo que debería tenerse en cuenta. Se le veía ya ostensiblemente lesionado, a pesar de lo cual, firmó unos dignísimos promedios de 11 puntos en 16 minutos en la eliminatoria. Un poquito de respeto y empatía.

Repaso al campeón: el Madrid manda un mensaje de fuerza

Ilusionando. El Madrid arranca la Euroliga con un triunfo esperanzador, porque el rival era el vigente campeón y por la forma, de paliza, más aún de lo que refleja el marcador final (+13). Salió casi todo redondo anoche en Goya, ya desde el 12-0 inicial, premonitorio de lo que vendría después. Antes de bajar a los nombres, habría que destacar la defensa y el rebote, que es donde se gana principalmente el partido, señas de identidad del equipo este curso, como venimos comentando en las últimas entradas. Un roster de mucho músculo y profundidad de banquillo, en contraste con un Efes cortito en número y algo envejecido en la pintura, excepción de Petrusev, sustituto de Sanli, de lo poco salvable anoche, que dejó muy buenas vibes en su debut Euroliga (17 puntos, 21 años).

Mira que el arbitraje fue antipático, 24 a 10 en faltas, Paternico y Lottermoser mediante, pero no hay arbitraje que compense el abismo en rebote: 47 a 21 para el Madrid. A destacar las 12 capturas de Tavares, lejos aún de su mejor forma, pero suficiente para brillar como lo que es, el pívot más determinante de Europa, y las 6 de Rudy, negado al aro pero que aportó defensa e intendencia como ala-pívot, una recurso que se sacó de la chistera Laso el curso pasado y parece que veremos más veces este año hasta el regreso de Trey y/o Randolph. El técnico vitoriano prefirió al balear como cuatro por delante de Vukcevic, fuera de la convocatoria sin lesión aparente.

Otro que destacó más en defensa que en ataque fue Nigel Williams-Goss (pese a meter 3/7 triples), solvente atrás en el emparejamiento con los mejores de Europa en el puesto. Ya en la Supercopa dio pistas de ser un defensor suficiente y ayer vino a confirmarlas. Al fin y al cabo, en la defensa a Micic (valoración 0 en 25 minutos) se fraguó buena parte de la victoria.

Heurtel y Yabu se visten de largo

Aunque el base del Madrid que brilló esta vez fue Heurtel, su primera actuación potente con la camiseta blanca, reconciliado con el tiro. Ya no tiene el físico para llegar hasta debajo del aro, pero sí talento de sobra para enchufar esos lanzamientos desde bote, tan característicos suyos y difícilmente defendibles. Se le nota, además, recuperado del esguince que sufrió en la primera mitad de septiembre y que suponemos le ha limitado en sus primeras semanas con el equipo. Su rol anoche me recordó al Chacho cuando jugaba en el Madrid, puntos y chispa desde el banquillo. Laso hizo malabarismos con los quintetos para evitar que se emparejase atrás con Micic o Larkin, no se fía de su defensa, pero compensa si te ofrece en ataque tanto como anoche. Nada que no hayamos visto antes con Chacho o Carroll.

El otro gran destacado anoche fue también un recién llegado, Yabusele, que transmitió sensaciones de enorme suficiencia en su debut Euroliga con el RM: hechuras de jugador muy importante en Europa los próximos años, siempre que el Madrid consiga retenerle. Recordemos que firmó solo por un año… A su físico portentoso une cierta finura en la definición (3/5 triples) y, lo que más me gustó ayer, un IQ en pista digno de veterano, cuando tiene solo 25 años. Cómo se cuidó de las faltas, clave al no tener reserva, máximo asistente del equipo (4) y ni un tiro mal seleccionado. Imaginad el pepino de puesto que se queda cuando regresen Trey y Randolph, a poco que ambos, o al menos uno, recupere un 70-80% del nivel previo a sus graves lesiones. Esto solo ha hecho que empezar pero, viendo cómo encajan las piezas, este Madrid sí da para ilusionar, para competir de tú a tú con cualquier rival Euroliga.

Las notas de la Euroliga 20/21 del Madrid

La temporada Euroliga del Madrid ha sido un dolor de muelas para el aficionado, con una plantilla mal confeccionada de partida, además mermada por lesiones y fugas a la NBA. El arrebato de dignidad de la serie de cuartos, forzando quinto partido al Efes, no cambia el hecho de que la campaña blanca ha sido muy discreta. Dos milagros en Goya no deben servir de excusa a la directiva para posponer cambios necesarios en la plantilla, y acometerlos con mayor ambición que en veranos previos.

El Madrid, recordemos, es uno de los cuatro mayores presupuestos de Europa y venía de terminar como segundo destacado de lo que se pudo jugar de Euroliga 2019-20, que fue la mayoría de la fase regular. Balance 22-6. Por eso, meterse al año siguiente de milagro en top8 y ver la Final Four por la tele por primera vez desde 2016 es necesariamente una decepción, un paso atrás. Y la Euroliga, recordemos, es la competición en la que el Madrid juega contra sus iguales y por tanto por la que principalmente juzgamos su rendimiento. Así que, terminada la competición, toca hacer balance, en el que no incluyo ni a los que se fueron ni a Randolph, ausente casi todo el curso.

Los bases

Laprovittola. Tampoco es que le tuviésemos mucha fe después de su primer año en el club, de hecho tuvo pie y medio fuera en verano, pero igual esperaba más de esta segunda temporada, ya hecho a los sistemas y con la puerta de par en par que se le abrió con la marcha de Campazzo y los problemas físicos de Llull. No deja de ser un exMVP de la ACB, clase no le falta, pero no ha dado el step-ahead que esperábamos, por mucho que sonase algún día la flauta (Fenerbahce) o maquille los fines de semana en ACB. Cumple a rajatabla el refrán de «poderoso con los débiles y débil con los poderosos». En su caso, se juntan sus problemas defensivos con las pérdidas de balón y ese tempo de dirección exasperantemente lento que no pega ni con cola en el Madrid. De semejante manera se borró que Laso tuvo que tirar en no pocos partidos del chaval Alocén y experimentar con Abalde de base como alternativa en la dirección. Lapro es el tercer salario más alto de la plantilla, termina contrato y ya sabemos que no seguirá. Le deseamos suerte, ha sido un profesional, pero el Madrid necesita como el comer un cambio de aires en la dirección para el año que viene.

LLull. Echo cuentas y solo me salen solo cinco partidos buenos suyos en toda la temporada Euroliga: la pachanga contra Jimki en casa, sus minutos contra Bayern en la jornada 6, los dos encuentros inmediatamente posteriores a la marcha de Facu (CSKA y Asvel) y el tercero de la serie contra Efes. Punto. Nótese que digo buenos, de nivel titular de equipo top8, luego ha habido otros de simplemente mejorar a Lapro en esos días en que al argentino se le caían los balones de las manos, pero no me parece algo que poner en el currículum. Al final, hablamos de cinco buenas actuaciones sobre una temporada de 39, la nota es necesariamente un suspenso, y lo es por tercera temporada consecutiva, lo que invita a reflexión.

No paso por alto sus problemas físicos y, sobre todo, el hecho de que tuviese que volver a jugar de base por la espantada de Facu, cuando Laso había decidido este curso mudarle a tiempo completo a la posición de escolta, para limitar su tiempo con el balón en las manos. Son atenuantes, faltaría más, pero si hablamos de rendimiento, la realidad es que está muy lejos de la élite, cada vez más. Los problemas musculares no son nuevos, le acompañan desde que regresase de la gran lesión, y camino de 34 años su físico no va a ir a mejor. Termina contrato, aún no ha renovado y el Madrid se enfrenta a un dilema incómodo. Es joven para retirarse y el club ya ha demostrado guiarse por el sentimentalismo en la gestión del ocaso de las leyendas: prefiere que se retiren de blanco y cuando ellas elijan. Asumiendo por tanto que Llull renovará, la cuestión es en qué condiciones, es decir, por cuántos años, en qué rol y, por consiguiente, por cuánto dinero. Analizando su rendimiento, mi apuesta sería un 1+1 en la escala salarial de Causeur (alrededor del millón bruto) y para ser no más que segundo o tercer escolta de la rotación.

Alocén. Se le hicieron muy cuesta arriba los primeros meses, tanto en Euroliga como en ACB, lógico para un jugador de su corta edad y escasa experiencia, encima en un puesto tan exigente como el de base en el Madrid de Laso. Por si fuera poco, la fuga de Facu, las lesiones de Llull y el pobre rendimiento de Lapro le cargaron con una responsabilidad para la que todavía no está preparado. Lo ha pasado mal, pero mejoró a lo largo de la temporada, cumpliendo al menos, de hecho, fue el mas solvente atrás de la tripleta de bases. Le queda bastante recorrido aún hasta la élite Euroliga, pero ha salvado dignamente un año debut muy jodido y se ha ganado el puesto como tercer base para el que viene. Con menos presión y más experiencia tengo confianza en que la temporada que viene acelere su evolución.

Los escoltas

Causeur. Su campaña se parece un poco a la de Lapro: sólida en ACB, diría que hasta notable, pero suspenso en Europa, que es de lo que tratamos hoy, donde sus promedios bajan literalmente a la mitad. 10.8 de valoración en ACB por 5.4 en Euroliga… Las lesiones y fugas en el juego exterior le han concedido más minutos que otros años, que tampoco ha aprovechado para brillar, salvo ocasiones contadas. Cumple 35 el mes que viene y eso se nota en el físico y la defensa, donde más ha cojeado. De ahí su ostracismo en la eliminatoria contra Efes: solo 21 minutos entre el segundo y el quinto partido. Si no eres un crack en ataque, tipo Carroll, y encima sufres atrás, incapaz de contener a Beaubois, lo tienes negro en el sistema Laso cuando la carretera se empine. Le queda otro año de contrato garantizado por un salario razonable y es uno de los más queridos del vestuario, así que imagino que continuará, eso sí, en rol de fondo de armario y asumiendo que 2022 es el final de la escapada.

Carroll. Seguirá enchufando hasta en la tumba: 10 puntos de media en 15 minutos este curso en Euroliga. Pero esto se juega a dos aros y esos números esconden una contrapartida, a veces imperceptible para el aficionado ocasional, que es el hándicap defensivo en el que se ha convertido. Nunca ha sido su fuerte, pero la cosa va a peor con los años y el declive físico, convertido ya en un coladero atrás, una brecha en la falange que obliga a Laso a dosificar sus minutos y a auténticos equilibrismos en los quintetos para tapar el agujero. Carroll termina contrato, tiene 38 años y hace algunas semanas se publicó que seguiría otro año. Todavía no ha firmado la renovación y, personalmente, preferiría que no lo hiciese. Le considero una leyenda absoluta del Madrid, el mejor americano que ha vestido la camiseta desde que tengo uso de razón, y es así como prefiero recordarle, antes que verle arrastrarse y estirando el chicle, convertido en un busto andante. Precisamente porque le quiero, prefiero que se retire este verano, con dignidad.

De lo contrario, temo que el club se enroque y junte para el año que viene un puesto de escolta disparatado y nada operativo, de 142 años, con cuatro jugadores a una media de 35.5 (Llull, Rudy, Causeur y Carroll). Sé que los cuatro son muy queridos por la afición pero ninguno marca ya diferencias en Europa, como hemos comprobado este curso. La retirada voluntaria de Carroll forzaría a la directiva a salir de la zona de confort y buscar en mercado piernas frescas, por debajo de la treintena (¿Dorsey?, ¿Matt Thomas?). No tendría sentido acometer una renovación profunda de la plantilla, con fichajes ambiciosos en otras posiciones, y hacer la vista gorda al puesto de escolta por sentimentalismo.

Rudy Fernández. Su temporada se ha movido en las mismas coordenadas que las anteriores, mermado por los sempiternos problemas de espalda, reservándose para los partidos importantes. Apariciones con cuentagotas, cada vez más esporádicas, eso sí, cuando se pone de faena es el más determinante de los cuatro exteriores veteranos, por su defensa contagiosa, su inteligencia en pista y anticipación, aliñada con algún triple. Su versatilidad, al poder jugar tanto de escolta como de alero, es una baza valiosa. Pero si se trata de poner notas al conjunto de la temporada Euroliga, la de Rudy es un suspenso. Apenas ha aparecido y cada vez se puede echar menos cuentas con su concurso. En principio seguirá: le queda otro año de contrato garantizado, aunque no parece de los que estiran el chicle, a tenor de sus declaraciones públicas

Los aleros.

Alberto Abalde. Apuntó cosas interesantes en la pretemporada y primeros meses de competición, acorde a las expectativas levantadas por su fichaje, pero se fue diluyendo a lo largo del curso. El paso por el puesto de base le desubicó, cada vez más inseguro y tomando peores decisiones con el balón en las manos. No le han faltado minutos porque atrás siempre ha cumplido; su ventaja física respecto a los compañeros de puesto es insultante: el único exterior por debajo de la treintena. En la eliminatoria contra Efes remontó el vuelo y, sin ser estelar, le ganó el duelo a todo un Kruno Simón. Esperábamos más, pero llega al aprobado. Igual que con Alocén, contamos con que el año que viene acelere su progresión: está llamado a ser uno de los pilares del juego exterior blanco y eso pasa por un stepahead.

Jeff Taylor. El suspenso más rotundo del perímetro blanco. A falta de talento ofensivo natural, su rendimiento pasa por la defensa y está supeditado a un estado físico óptimo, del que apenas ha gozado en toda la temporada por distintas lesiones y molestias. Se le echó especialmente de menos en la serie de Efes, defensor natural de Micic y Larkin. Visto en perspectiva, el sueco ha resultado el más afectado por el desembarco de Abalde, dado que el gallego rinde atrás a un nivel casi parecido sin obligarte a ‘atacar con cuatro’. Taylor cumple 32 este mes y le queda otro año garantizado, pero no me sorprendería que el club negociase una rescisión de contrato. Ha dado buenas temporadas de basket en Madrid, no siempre reconocido, eso sí, fetiche defensivo del sistema Laso, pero su periplo blanco debería terminar aquí. Hace falta savia nueva.

Juego interior

Thompkins. Su temporada ha sido buena, segundo máximo anotador del equipo en Euroliga, con sólidos porcentajes (61% de dos y 41% de tres), que mantuvo incluso a la marcha de Facu, cuando se tuvo que buscar mucho más sus propios tiros. Además, cumplió con el marrón de jugar de center, que no es lo suyo, para compensar el agujero de la plantilla tras el fichaje frustrado de Zizic. Quizá esperábamos un poquito más a la lesión de Randolph, que le dejó el camino expedito, pero su físico es limitado, y la ecuación de ‘a más minutos mayor rendimiento’ no funciona en su caso, más bien al revés. Ha terminado la temporada fundido, con el depósito en reserva, pero durante muchas semanas fue casi el principal argumento ofensivo del equipo.

Garuba. Notable. Su explosión es la mejor noticia del equipo en la recta final de temporada: ha recogido de Tavares, asfixiado, el testigo como pulmón de la pintura. La evolución de su juego ha sido espectacular, tanto técnica, en su principal hándicap, que era el lanzamiento, como sobre todo en la toma de decisiones en pista. El mejor adolescente que ha visto la Euroliga desde la marcha de Doncic. Se llevaría un sobresaliente como un castillo… si no fuese porque hoy analizamos el global de la temporada y, pese a su final fulgurante, el resto del curso rayó un poquito por debajo de las expectativas. O quizá estas eran desmesuradas tras su temporada debut. Tiene 19 recién cumplidos, que es la edad en que la carroza se convierte en calabaza y los buenos de Europa se piran a la NBA. Una pena, que además deja un boquete en el roster, porque el Garuba del último mes tiene difícil reemplazo en el mercado y no se puede echar cuentas con que Randolph se parezca al que fue. Suena Yabusele

Felipe Reyes. Le ha sobrado esta temporada, seguramente la pasada también, un epílogo innecesario a una brillante carrera. No ha aportado prácticamente nada al equipo porque ya no está para el basket de élite, por eso Laso tuvo que recurrir a Vukcevic, fichar a Tyus o tirar de Thompkins como pívot antes que dar minutos al capitán, claramente nivel exjugador. Solo ha tenido 21 minutos en Euroliga en toda la temporada, en 39 partidos y pese a la plaga de bajas, no hay mucho más que añadir. Son 41 años y se retira el 30 de junio.

Alex Tyus. Fue un fichaje poco ambicioso a la lesión de Randolph, un recambio baratito y comunitario para salir del paso, y como tal ha rendido. A pesar de su amplia experiencia Euroliga y a que teóricamente llegaba en forma, en activo de Galatasaray, le costó bastante empezar a sumar. El último mes ha cumplido, sin alharacas. Tiene 33 años, firmó solo hasta final de curso y no seguirá.

Edy Tavares. Sobresaliente, el mejor del equipo este curso, sin duda. A la marcha de Facu se confirmó como la estrella indiscutible del proyecto, además del center más dominante de la competición, incorporando este año nuevas herramientas a su repertorio ofensivo, que sin Campazzo, igual que Trey, ha tenido que buscarse mucho más las castañas. La recta final de temporada le ha pillado desfondado: por muy en forma que esté y por mucho que se cuide, que parece el hombre de acero, no deja de ser un tipo de 221cms que durante meses se ha metido 90 minutos de juego a la semana entre pecho y espalda. El curso que viene será distinto, con Poirier de escudero podrá dosificarse para llegar bien cuando se decidan los títulos.

Coach L

Pablo Laso. Seguramente su mejor temporada ha coincidido con la peor plantilla. Se ha convertido en un entrenador superlativo, además, tras una década en el banquillo no se ha aburguesado lo más mínimo, que lo fácil hubiese sido echarle este curso la culpa al empedrado (=a la directiva o jugadores). Pero se ha mantenido estoico ante la fuga de talento, dando la cara, capaz de encontrar soluciones de circunstancias hasta debajo de las piedras. Se inventó a Thompkins de center, dio la alternativa a Vukcevic y hasta probó con Rudy de ala-pívot (¡!). Ha renovado por dos temporadas y a Dios gracias, porque es la verdadera clave de bóveda del proyecto.

Eliminación con honores

Visto en diferido el partido de Estambul anoche, que me tocó mesa electoral… Resultó el más nivelado de la serie, con el Madrid compitiendo, esta vez sí, de poder a poder. Apareció al fin Laprovittola, perdido desde el primer partido, y Tavares pudo jugar, aunque mermadísimo, para echar al menos una mano.

Pero se ve que el equipo había gastado toda la estrella en los dos finales apretados de Goya y la moneda esta vez salió cruz: el triplazo de Kruno Simón deja al Madrid en la orilla de la F4 tras una semana remando, si bien no borra cierta sensación de orgullo por el coraje y amor propio con el que ha competido en circunstancias tan adversas, es decir, en franca inferioridad baloncestística. Prefiero no acostumbrarme a la derrota, pero esta ha sido una con honores.

Paradójicamente el equipo, pese a la eliminación, sale en cierto modo reforzado de la serie, aunque sea anímicamente: se presentó como un corderito camino del matadero y ha llevado al límite (último minuto del 5º partido) al que seguramente sea el mejor equipo de Europa a día de hoy. Al otro que podría serlo ya le ganó en el Palau hace tres semanas, también en cuadro. De paso, la serie ha consagrado a Garuba en la élite continental y nos ha descubierto a Tyus como activo al menos útil de la rotación. Ya no hay tantas risas con él: ha cumplido dentro de sus enormes limitaciones, sobre todo atrás, muy útil en los missmatch defensivos contra los pequeños de Efes.

Lo que resta de temporada

Este cambio de dinámica abre un pequeño rayo de esperanza para lo que resta de temporada del Madrid, la posibilidad de rascar algo, al margen del hito estadístico de certificar el mejor balance histórico de un equipo en fase regular ACB, que lo tiene en la mano a falta de solo tres partidos.

El cambio de formato de los playoffs ACB, con la final al mejor de 3 partidos en vez de 5, la aportación potencial de Poirier (aún acoplándose), más la recuperación física de Tavares y Trey, abren una ventana de oportunidad de cara a una hipotética final ACB contra el Barca.

Ahora bien, y a riesgo de ser aguafiestas, la dignidad de la derrota contra Efes no debería privarnos de hacer una crítica constructiva, una vez finalizada la participación del Madrid en esta Euroliga, la competición en la que juega contra sus iguales y por la que principalmente debemos medirle. Y la temporada, reconozcámoslo, ha sido bastante pobre, entrando de milagro en top8 y fuera de la F4 por primera vez desde 2016. Una visita al dentista como aficionado, entre las carencias propias de la plantilla, las fugas a la NBA, las lesiones y la imposibilidad de asistir al pabellón. Ya dedicaré un texto a analizarlo más tranquilamente, bajando al detalle, pero de entrada ya os digo que no, no seré yo quien eche de menos esta Euroliga blanca.