San Campazzo al rescate

Facundo Campazzo ACB Valencia DubljevicEra un partido clave, tras la cagada ante Burgos del sábado, y podemos resumirlo en que Campazzo nos salvó el culo. 37 minutos y 42 de valoración, números que no veíamos en el Madrid desde la marcha de Doncic. Dominó todo el duelo y lo acabó decantando con ese 2+1 a falta de un minuto, con 90-89 el marcador.

Sus dos primeros partidos en esta fase final final habían sido muy discretitos, pero cuando la carretera se empinó, y Valencia ayer la empinó mucho, salió el mejor jugador de la ACB y mejor base-director de Europa. No hay casualidades: suma tres MVP nacionales consecutivos y, si el Madrid se lleva esta atípica edición de la ACB, podéis contar con que suyo será el cuarto. Ese es el nivel. Unos ganan títulos y otros inflan boxscore contra Obradoiro.

Ya podemos rezar para que ninguna franquicia NBA se líe la manta a la cabeza en agosto y presente a Facu una oferta multianual como para que le merezca la pena pagar el pastizal de su cláusula. El otro frente prioritario sería la ampliación de Gabi Deck, que termina contrato en junio 2021 y me consta que se está negociando. Se ha convertido en capital, cemento de todo quinteto gracias a su elevado IQ en pista y referencia en ataque estático contra muchos equipos, sea cargando al poste si el rival es más pequeño (Abalde), sea atacando fuera-dentro desde bote si es más lento (Doornekamp).

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Clave contra Valencia resultó también su defensa 1×1 a Dubljevic en varias posesiones del último cuarto, cuando se cortaba el bacalao, con Tavares y Trey en el banco por personales, y el montenegrino en racha. Tortuga ya secó a Mirotic en una final de Supercopa, pero lo de ayer fue el más difícil todavía, por la enorme diferencia física (unos 20 kilos). Pero lo compensó con huevos e inteligencia, que le sobran, y también hay que decirlo, con la inestimable ayuda de Rudy, ya se sabe, el mejor defensor de lado débil de Europa.

El pasaporte de Tortuga

En todo caso, fue una circunstancia que vino a traslucir con nitidez un problema de configuración de la plantilla: el tercer pívot. Con el segundo pívot (Mickey) fuera de la convocatoria por el overbooking de extracomunitarios, debería ser responsabilidad del tercero (Felipe Reyes) intentar contener las embestidas de La Roca. Cómo debe verlo Laso para jugársela con un alero antes que con Felipe. El cordobés había jugado 12 minutos en la primera mitad por las faltas de Tavares y fue un coladero atrás. Y si estamos así en junio 2020 con 40 años, imaginaos en junio 2021 con 41… Pues recién renovado está. Queda meridianamente claro que fue un movimiento diplomático y de ahorro en masa salarial pero un atraso en lo deportivo.

Y con Felipe así se hace perentoria la obtención de pasaporte español de Gabi Deck, cuya tramitación está en curso. A falta de fichajes en la plantilla para el próximo curso, ese pasaporte se antoja como la incorporación más valiosa.

Un Madrid petrificado en la Fonteta

carrollHa llegado el Madrid roto a este final de curso, está viendo consumirse ante sus ojos una campaña prometedora, baloncestísticamente superado por un rival de quilates y venido arriba, Valencia. Si la derrota en el segundo se justificaba por lo apretado del marcador y el acierto visitante en la recta final, el repaso en el tercero no tiene explicación que invite al optimismo. Queda el Madrid al borde de cerrar con suspenso alto una temporada que hace apenas tres semanas iba todavía para sobresaliente. Con una de las mejores plantillas de más potencial que recuerdo y ante la incomparecencia del Barcelona, una Copa del Rey por los pelos sería un bagaje discreto.

De alguna forma el equipo sigue de resaca desde Estambul, lo cual no entiendo, pues caer en semifinales con el campeón en su feudo, sin opciones pero dando la cara, no es ya que sea homologable sino que es hasta lógico.

Transcurridos 16 minutos el Madrid controlaba el tercer partido, 21-30, gracias a un paso al frente en defensa y a la reaparición del muchacho Doncic. Pero entonces reaccionó Valencia, su ya comentada resilencia, que no solo igualó el duelo sino que pasó al Madrid por la derecha, un Madrid de repente petrificado, sin fé ni acierto, que deja unas sensaciones catastróficas de cara al cuarto.

Solo tres se salvan de la quema, y con asterisco. El de siempre, Llull, que subió 16 puntos, si bien repartió solo una asistencia en media hora (Sikma dio 5…). Ayón, que jugó con la agresividad que requería la cita, pero asumió quizá más tiros de los que le corresponden (12), quedando por momentos en evidencia su escasez de recursos en 1×1, aún más dolorosa en el contraste con Dubljevic. Y por último se salva el mencionado Doncic, 13 puntos y 8 rebotes, uno de los pocos resquicios para la esperanza en la serie.

“Si no ponemos orgullo, dureza y cojones vamos a ver cómo Valencia nos gana el cuarto”, advirtió Felipe en la zona mixta. Efectivamente el Madrid no igualó la intensidad local en la segunda mitad, pero no todo es testiculina, se trata también de tener un plan y algo de acierto. No dudo de la entrega de los dos viejos rockeros, Chapu y Felipe, pero firmaron 0 puntos con 0/7 de campo, ampliamente superados por el dúo Thomas/Sikma, que no son precisamente las estrellas de este Valencia. Especialmente costoso fue el naufragio de Reyes y Nocioni porque se ven cargados con gran responsabilidad en esta serie, ante la baja de facto de Randolph. Parece que la norma ACB no permite convocar a nuevos jugadores durante los playoffs, por eso Thompkins sigue de chándal. Una norma que, dicho sea de paso, me parece una gilipollez.

Los secundarios volvieron a ser una calamidad, Maciulis u Othello, a los que en esta serie se puede sumar a Carroll, 1/8 de campo ayer, secado una vez más por Rafa Martínez. Jaycee es otro de los pocos en los que confío para despertar y devolver la serie a Madrid.

Escucho voces que piden la cabeza de Laso en caso de derrota. No caería esa breva, tiene aún carrete por los logros pasados, pero igual no sobraba una autocrítica severa y más cambios en la plantilla de los previstos inicialmente.