Mi pronóstico para la ACB

balon1) El Madrid va a sufrir en el primer tercio de competición (arranca con 10 partidos en 28 días) y nos haremos mala sangre aunque sepamos que la fase regular al final cuenta poco. En el sistema Laso el puesto clave es el de base y resulta que el titular está lesionado y tiene para largo, libera muchos minutos y tiros, toca crear nuevos automatismos. Suponiendo que se fiche un descarte de la NBA en octubre, que no es poco suponer, pasarían 1-2 meses hasta que se adaptase y rindiese: llegar con el curso ya empezado siempre es difícil, más aún para los bases. Campazzo mejora a Draper pero tiene mucho que demostrar en la élite y la evolución natural de Doncic es hacia el puesto de alero, lo cual no quita que pueda amasar balón en ataque estático. La incorporación de Thompkins al roster ACB acabará siendo el mejor fichaje blanco este curso.

2) Veo a Valencia y Barcelona, junto al Madrid, como únicos candidatos posibles al título nacional. Valencia conocerá los rigores de compaginar ACB con Euroliga y tiene que adaptarse a un nuevo entrenador, Vidaorreta, que nunca ha dirigido en Euroliga, pero la plantilla es de plenas garantías, larga, equilibrada y de talento, manteniendo a los tres pilares: Dubljevic, Diot y San Eme. La revolución en Barcelona ha sido total, un verano de fuerte inversión, quizá el equipo que más ha gastado de Europa, para ponerse al nivel de Valencia y Madrid. La plantilla a primera vista está más compensada que el curso pasado, ahora está por ver cómo se acopla tanta pieza nueva: solo 5 de los 14 jugadores estaban en la rotación el año pasado, no cuento a Ribas, que se perdió el curso completo. Y no me olvido del cambio más importante, el del entrenador, Sito, con una trayectoria consistente en su carrera hasta el momento pero que, no olvidemos, llegó como plan B a Jasikevicius.

3) No veo candidato a Baskonia porque ha perdido a dos de sus tres referentes con la marcha de Larkin y Hanga (el tercero sería Shengelia). Seguramente Granger, de la mano de Prigioni, reconduzca su carrera tras un par de años estancado en Estambul, pero el hueco que deja Larkin le viene un poco grande. Timma no tiene menos baloncesto que Hanga, pero carece por ahora de la regularidad, nivel defensivo y competitividad del húngaro. En el mismo peldaño que a Baskonia meto a Unicaja que, como siempre que regresa a la Euroliga, ha hecho un esfuerzo económica extra. Junta un backcourt de lo más rockero con McCollum y Nedovic.

4) En el tercer escalón meto a los dos equipos canarios. Tenerife ya no será sorpresa este año, apuntala la plantilla con dos fichajes de juventud y recorrido, Tobey y Ponitka, y si la salud respeta a Beirán y Richiotti serán duros de batir. Granca bien haría en centrarse en la Eurocup, a la que parte este curso entre los favoritos, sin la competencia de ninguno de los cinco grandes de la ACB. Pasecniks debería echar la puerta abajo, aunque su pretemporada no ha sido lustrosa.

5) Fuenlabrada es mi apuesta a equipo revelación, ha armado una plantilla de mucho talento para sus posibilidades económicas, con Olaseni, Eyenga y la continuidad de Popovic, y dos canteranos de techo alto como Luka Rupnik y Roland Smits (cuyos derechos ya sabéis que ha comprado el Barca). Otros jóvenes a los que convendría no perder la pista: Sergi García  (Zaragoza, 20 años), Nenad Dimitrjevic y Simon Birgander (Joventut, 19 años ambos), Lucio Redivo (Bilbao, 22), Matt Thomas (Obradoiro, 22) y, por supuesto, Sebas Sáiz, cedido por el Madrid al Burgos, 23 años y que ha firmado ya alguna actuación curiosona en pretemporada.

Los derbis, el sanatorio del Madrid

derbi.pngEra un derbi Madrid-Barca pero el ambiente en el Palacio, lleno técnico, eso sí, no fue muy distinto al de cualquier partido de Euroliga en casa, solo despertó el respetable con algún rifirafe en la segunda parte protagonizado por Tomic y Navarro, los más ‘queridos’ en Goya. Es lo que tiene un calendario saturado, quinto derbi del curso, que por muy azulgrana que vista el Barca, no deja de ser un duelo del líder contra el decimosegundo, ya eliminado, un derbi del siglo XXI. Y como tal se desarrolló el encuentro, de los más plácidos del curso europeo, analgésico para un Madrid titubeante las últimas semanas, cuya anterior victoria, de hecho, fue también ante el Barca. Barztokas se autoexplusó y a renglón seguido Rice comenzó a meter triples, un resumen del ambiente en el vestuario del Barca.

Llull tuvo una de esas noches en que le entran de colores, disfrutó como un enano, regresaba sonriendo a defender después de liarla en casi cada ataque, fuese con una asistencia (6) o un triplazo (4/6). Doncic, después de tirarse las zapatillas el domingo en el naufragio de Santiago, se dedicó esta vez a intendencia, 6 rebotes, 5 asistencias, 3 robos… valoración 19 en una actuación chuchera.

Pero lo mejor del Madrid fue la pintura. Laso dejó a Felipe en el banco todo el partido (para eso yo hubiese convocado a Suárez) y el puesto de ala-pívot sí aportó esta vez: 22 puntos y 8 rebotes entre Randolph y Thompkins, el segundo cuajó minutos de buen baloncesto, seleccionando sus tiros y cumpliendo atrás. Tampoco es que Trey atraviese un momento primoroso, pero con poco ya mejora la aportación de un tiempo a esta parte en ACB de Felipe como alapívot reserva. Othello volvió a cuajar un señor partido ante el Barca (Diagné salió desquiciado) y Ayón no se dejó esta vez comer la tostada por Tomic, 22 puntos y 10 rebotes aportaron entre ambos.

Draper encadena su tercer partido Euroliga sin jugar ni un minuto, especialmente sospechoso dado lo holgado del marcador. Crucemos los dedos para que Facu no tenga problemas o retrasos en la obtención de pasaporte español, prevista para esta primavera. Lo peor del Madrid fueron los escoltas, Rudy y Carroll, 4/14 de campo para valoración -9. El americano cayó en las ‘trampas’ de Tomic y Navarro, que le sacaron del partido como a un novato. Aunque se llevó la palma Rudy Fernández, falló los cinco triples que lanzó y tampoco sorprendió a nadie, acumula un 29% en ACB y un 32% en Euroliga, tirando mucho (4.9 por partido) y no pocos liberado, como ayer. Por comparar, Maciulis acredita un 53%, Thompkins 48, Luka 42, Randolph 40 y Carroll 38. El más parecido es Llull, que está en un 35% entre ambas competiciones, pero su caso es particular, pues como jugador franquicia asume casi todos los lanzamientos forzados de final de posesión y cuarto.

Es un proceso habitual en baloncesto que con los años y las lesiones los jugadores pierdan explosividad física pero lo compensen con una mejora en el tiro. En el caso de Rudy, que recordamos casi batió en su día el récord de triples de un rookie en la NBA, pareciera que el proceso degenerativo avanza por igual en ambas direcciones. Los cinco que falló en el derbi no estuvieron especialmente cerca de entrar, les faltó arco y fluidez en la mecánica. Además esta vez ni siquiera compensó ese desacierto cara al aro con intendencia, 0 rebotes y 0 asistencias en 19 minutos. Los compañeros se esforzaron en consolarle, aunque lo suyo sería que hoy mismo pidiera las llaves del gimnasio para entrenar y pulir. Ni con 2,7 millones de salario se puede exigir acierto, pero sí máximo compromiso y dedicación.

Llull, de profesión héroe

llullAún recuerdo aquellas declaraciones en caliente de Marc Gasol, tras perder un partido apretado la selección ante Turquía, quejándose de que Scariolo diese la última bola «al chico que acaba de llegar» en vez de a su hermano. Ocho años y medio después ‘el chico nuevo’, Llull, se ha convertido en quizá el mejor clutch player de la historia del baloncesto español, fama que cincela con regularidad con canastas ganadoras de todos los colores, aunque la de hoy, con el Palacio lleno y ante el eterno rival, tiene un sabor especial para el aficionado intermitente. Cerró la primera parte con un estratosférico triple lateral en carrera, que celebró como un energúmeno, antesala de La Canasta, esa suspensión ganadora a 5 metros, dejándose caer y dando al tiro gran parábola para evitar el tapón de Oleson y Claver. Nada de mandarina, una jugada de talento y técnica, no la saca del sobaco sino que se cuadra perfecto (miren la foto arriba), otra postal para agrandar su leyenda en la casa blanca.

La canasta, de paso, sirve para olvidar un partido francamente flojo, que con aquello de dosificar esfuerzos estaba el Madrid empezando a meterse en un atasco en la clasficación ACB. El primero que no estuvo especialmente católico fue el propio Llull, 6/17 de campo en otra minutada salvaje (37:20). No fue el mejor día de Laso en gestión de minutos, cuesta entender que Doncic viese desde el banco los 13 primeros de la segunda parte, tras provocar un tremendo parcial en la primera. De hecho, jugó los mismos minutos (16) que Felipe, homenajeado como máximo reboteador de la historia ACB pero que a día de hoy no está para nadie, lo sabe Reyes el primero. El problema es que no había muchas alternativas dada la lesión de Chapu, la forzada ausencia de Trey y con Randolph a uvas, superado por su excompañero Claver y automarginado a las esquinas en plan Thompkins. Quizá se podía haber probado con Maciulis de cuatro, el lituano se quedó en solo 10 minutos pese a ser el mejor en el primer cuarto con 9 puntos.

A Laso tampoco se le ocurrió ordenar falta a Tomic en caso de aclarado en (el que iba a ser) el último ataque azulgrana, y eso que dispuso de un tiempo muerto para preparar la defensa. Gancho cómodo con la derecha y dos puntos para el croata, que superó con claridad a Ayón durante todo el encuentro (val 26), igual que en la Supercopa (23) y en el partido de liga del Palau (33). Othello, en cambio, cargó el rebote como un poseso (10) y enseñó matrícula al gaseoso Faverani en el duelo de pívots reservas. Carroll subió algunas canastas valiosas en plena pájara de la segunda parte y a Rudy, que tan bien venía jugando, se le vio condicionado por el golpe del viernes por el que fue duda hasta última hora… No me enrollo más porque al final todos estos análisis empequeñecen ante el desenlace, la historia recuerda al ganador, el póster, la canasta ganadora…  ¡y qué canasta, amigos!