Batacazo pandémico

Real Madrid Campazzo Llull felipe reyes ACB Antes de que empecéis a echar espumarajos por la boca y queráis cargaros a media plantilla, recordemos dónde estaba este mismito equipo antes del Covid: segundo clasificado de la Euroliga y campeón de Copa y Supercopa. Sí, el Madrid se ha arrastrado en Valencia, no hay discusión al respecto, eliminado de justicia y sin emoción siquiera. La plantilla llegó a esta raruna fase final ACB echa unos zorros, en lamentable estado físico y sin la mentalidad ni la concentración que requiere un torneo tan corto. No lo digo como excusa, que para todos los equipos era igual, sino como mera constatación.

No hay mejor termómetro de la intensidad y el nivel físico que la defensa: 86 puntos ha encajado de media el Madrid en la fase final, 13 más que en la Copa del Rey de febrero y 10 más que en la fase regular ACB. Por ahí empiezan las derrotas.

Y el primero que ha pecado de relajación y confianza ha sido Laso, con rotaciones en los partidos y cambios en las convocatorias como si de una mera liga regular se tratase. No hay lugar para el bienquedismo ni para los descansos en un torneo a 7 partidos. Aún no me explico, por ejemplo, la ausencia de Rudy Fernández en la convocatoria contra Andorra, pese a jugarnos la vida tras la cagada ante Burgos. Sin el balear se formó un agujero cojonudo en el puesto de alero, porque Tortuga Deck no puede jugar todo el partido y mechitas Taylor ha ido a Valencia literalmente de turismo: ya no que no las meta, que más o menos contamos con ello, pero es que le desbordaba Guille Colom…

Conformismo en los despachos

Este batacazo puede y debe ser un toque de atención para reconsiderar la estrategia del verano y ser un poquito más ambiciosos en la construcción de la plantilla 2020-21, para la que no está previsto ni un solo fichaje (Alocén pertenece al Madrid desde el verano pasado). Repito: ni un fichaje previsto en una plantilla de 15, igual que si se hubiese ganado la Euroliga de calle con una plantilla de veinteañeros, cuando lo cierto es que nos han apeado Burgos y Andorra en fase de grupos ACB.

Desde esta tribuna se ha aplaudido repetidamente el principio de continuidad que ha regido la toma de decisiones del club en el mercado los últimos años. Los resultados lo avalan. Pero continuismo no significa conformismo, y algunas de las últimas decisiones en los despachos denotan comodidad y autocomplacencia.

Tomemos el caso de Laprovittola, que podemos afirmar a grandes rasgos que ni ha rendido, ni ha encajado en el sistema ni parece santo de la devoción de Laso. A pesar de lo cual su continuidad para el año que viene no está ni siquiera en entredicho. Y no lo está por el sencillo motivo de que tiene contrato garantizado: su salida implicaría negociar una compensación, y ese es otro principio que rige desde hace años la sección, no pagar despidos ni traspasos altos. Una máxima que en líneas generales tiene sentido, pero lo pierde llevado al extremo, aplicado en todos los casos independientemente de las circunstancias.

En el de Lapro, su continuidad supondría enrocarse en un error, no el de su fichaje, sino el de garantizarle el segundo año de contrato, en vez de hacerlo opcional, por más de un millón bruto de euros para más señas. Seguro que el MVP 2019 de la ACB conserva mercado en equipos nivel Eurocup que puedan asumir más de la mitad de ese salario, aligerando la compensación que tenga que pagar el Madrid como finiquito. Su salida liberaría una ficha y masa salarial como para incorporar a un exterior con potencial que aporte más que el argentino: Abalde, Prepelic, Strelnieks… Pero esa operación lo primero que requiere es autocrítica y bajarse de la burra del no pagar despidos (y en el caso de Abalde también pagar traspaso).

Rejuvenecer la columna vertebral

Pablo Laso Real Madrid

Otro problema que empieza a ser acuciante es la edad media del núcleo de la plantilla. El continuismo está muy bien, pero los jugadores no son fotografías fijas: envejecen y pierden capacidades. La mítica columna vertebral que lideró los dos títulos de Euroliga está amortizada. Llull, Rudy y Carroll suman 104 años, les queremos y todavía pueden aportar a la causa, pero desde roles secundarios, pinceladas, no liderar en pista.

Felipe Reyes ni eso, esta fase final ha dejado claro que no tiene ya nada que aportar deportivamente y su renovación es una astracanada para ahorrar dinero y quedar bien diplomáticamente. Si todavía no se ha comunicado oficialmente entendemos que aún no se habrá firmado y estampado el nuevo contrato. Dado el caso, sería una oportunidad para que impere el sentido común, recapacitar y que el capitán se retire con honores en vez de arrastrarse otro año en pista. Y en su lugar apostar por un joven español o comunitario, center puro a poder ser, que Mickey va un poco justo de talla. Los 33 minutos de Tavares contra Zaragoza, sin nada en juego y Felipe en el banquillo, es el mensajito de Laso a la directiva pidiendo a gritos un pívot reserva.

Pienso por ejemplo en Willy Hernangomez (26 años, agente libre), Ante Zizic (23 años, agente libre) o incluso Vincent Poirier, 26 años, si es que le cortase Boston, como se rumorea. Arturas Gudaitis (27 recién cumplidos y libre como un taxi) me convencería menos, pero aceptaríamos pulpo como animal de compañía.

Los tres primeros serían fichajes de timming complicado, por el decalaje este año entre el basket FIBA y la NBA, así que por ahora solo se podrían apalabrar. Pero también serían apuestas interesantes a medio largo plazo, en línea con la mencionada necesidad de rejuvenecer la plantilla y poner los cimientos de una nueva columna vertebral, que por ahora se limita a Facu, Deck y Tavares, sobre la que además se va a cernir durante un tiempo la amenaza de la NBA. En fin, que va a hacer falta un poco de ambición directiva para seguir arriba con garantías y de paso comprar un poco ilusión en la grada tras esta bajona de final de curso.

San Campazzo al rescate

Facundo Campazzo ACB Valencia DubljevicEra un partido clave, tras la cagada ante Burgos del sábado, y podemos resumirlo en que Campazzo nos salvó el culo. 37 minutos y 42 de valoración, números que no veíamos en el Madrid desde la marcha de Doncic. Dominó todo el duelo y lo acabó decantando con ese 2+1 a falta de un minuto, con 90-89 el marcador.

Sus dos primeros partidos en esta fase final final habían sido muy discretitos, pero cuando la carretera se empinó, y Valencia ayer la empinó mucho, salió el mejor jugador de la ACB y mejor base-director de Europa. No hay casualidades: suma tres MVP nacionales consecutivos y, si el Madrid se lleva esta atípica edición de la ACB, podéis contar con que suyo será el cuarto. Ese es el nivel. Unos ganan títulos y otros inflan boxscore contra Obradoiro.

Ya podemos rezar para que ninguna franquicia NBA se líe la manta a la cabeza en agosto y presente a Facu una oferta multianual como para que le merezca la pena pagar el pastizal de su cláusula. El otro frente prioritario sería la ampliación de Gabi Deck, que termina contrato en junio 2021 y me consta que se está negociando. Se ha convertido en capital, cemento de todo quinteto gracias a su elevado IQ en pista y referencia en ataque estático contra muchos equipos, sea cargando al poste si el rival es más pequeño (Abalde), sea atacando fuera-dentro desde bote si es más lento (Doornekamp).

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Clave contra Valencia resultó también su defensa 1×1 a Dubljevic en varias posesiones del último cuarto, cuando se cortaba el bacalao, con Tavares y Trey en el banco por personales, y el montenegrino en racha. Tortuga ya secó a Mirotic en una final de Supercopa, pero lo de ayer fue el más difícil todavía, por la enorme diferencia física (unos 20 kilos). Pero lo compensó con huevos e inteligencia, que le sobran, y también hay que decirlo, con la inestimable ayuda de Rudy, ya se sabe, el mejor defensor de lado débil de Europa.

El pasaporte de Tortuga

En todo caso, fue una circunstancia que vino a traslucir con nitidez un problema de configuración de la plantilla: el tercer pívot. Con el segundo pívot (Mickey) fuera de la convocatoria por el overbooking de extracomunitarios, debería ser responsabilidad del tercero (Felipe Reyes) intentar contener las embestidas de La Roca. Cómo debe verlo Laso para jugársela con un alero antes que con Felipe. El cordobés había jugado 12 minutos en la primera mitad por las faltas de Tavares y fue un coladero atrás. Y si estamos así en junio 2020 con 40 años, imaginaos en junio 2021 con 41… Pues recién renovado está. Queda meridianamente claro que fue un movimiento diplomático y de ahorro en masa salarial pero un atraso en lo deportivo.

Y con Felipe así se hace perentoria la obtención de pasaporte español de Gabi Deck, cuya tramitación está en curso. A falta de fichajes en la plantilla para el próximo curso, ese pasaporte se antoja como la incorporación más valiosa.

Retirarse a tiempo

Felipe reyes pau gasol españaEl tiempo reglamentario de Felipe Reyes en el Madrid terminó el pasado verano: la presente temporada ya era una indulgencia del club, el tiempo de descuento. Su rendimiento ha caído a mínimos, sin visos de recuperación a sus 40 años: acredita 39% en tiros de dos en ACB, la única competición donde tiene minutos, gracias al despropósito de Mejri y al excedente de cupos extracomunitarios. Reconocer la importancia de su figura en la historia reciente de la sección no está reñido con una mínima objetividad: deportivamente Felipe ya no está para jugar en el Madrid, más allá de que pueda echar puntualmente una mano en ACB.

Y el valor extradeportivo es un intangible difícil de calcular. De entrada, me parece un tópico y una generalización aquello de asumir que la mera veteranía le revista a uno de liderazgo magnánimo en el vestuario y le convierta en padrino de los jóvenes de la plantilla en el mismo puesto. Cada caso es distinto y depende de la personalidad y la implicación del jugador: Felipe conserva efectivamente cierta ascendencia en el vestuario (aunque hace tiempo que el líder es Llull), pero espíritu de mentor con Garuba como se le ve menos…

El caso es que seguirá otro año, un desenlace cantado desde el momento en que el club dejó la decisión en sus manos: hasta la fecha sus declaraciones públicas no han dejado entrever intención alguna de retirarse. Entiendo los motivos del club para esta renovación: la diplomacia institucional, el equilibrio de cupos en ACB y, sobre todo, el ahorro en masa salarial, puesto que la renovación es lógicamente a la baja. Felipe no deja de ser el sexto interior del roster y, salvo lesiones, su papel será intrascendente una vez Deck adquiera nacionalidad española.

Los motivos de Felipe

Lo que entiendo menos son los motivos del propio Felipe para estirar el chicle. Claro que es una putada que la fecha lógica de tu retirada coincida con la pandemia, que molaría más levantar un trofeo en Goya en tu último partido en vez de enviar un comunicado y un vídeo grabado en casa, como tuvo que hacer Fran Vázquez, o en el mejor de los casos levantar una ACB en la Fonteta vacía. Pero existen mecanismos compensatorios para desquitarse y recibir honores el curso que viene, en Goya y ya con público, como los partidos homenaje y las camisetas retiradas.

Vaya por delante que me parece muy humano y comprensible el vértigo al cambio, a salir de la zona de confort: Felipe tiene 40 años y no ha conocido otro empleo que el de jugador profesional de baloncesto. Pero posponiendo lo inevitable corre el riesgo de acabar empañando un poco su memorable carrera en el club.

Su caso no es excepción: otros grandes del baloncesto FIBA de su generación no han sabido o no están sabiendo retirarse a tiempo. Pienso en Gasol, Scola o Navarro. Pau es hace tiempo un exjugador de facto, lleva 15 meses sin disputar un solo encuentro de basket y si no se ha retirado aún es por ese empecinamiento en llegar a unos nuevos JJOO. Caso similar al de Scola, que para intentar llegar a Tokio se ha marcado un epílogo innecesario y deslucido en Milán, un club al que nada le unía. A Navarro, recordemos, le tuvo que retirar el Barca, cuando ya restaba más que sumaba, bajo amenaza de dejarle sin ficha de primer equipo…

Al final, retirarse a tiempo es marcharse de forma voluntaria antes de arrastrarse en pista, cuando todavía te echarán de menos y aún no te echan de más. El último servicio al club. Porque, sí, oiga, el amor a los colores también se demuestra no poniendo al club en la incómoda tesitura de jubilarte por la fuerza.

Euroliga: mis galardones de la temporada 2019-20

Larkin Tavares EuroleagueEstaba cantado y ayer se confirmó: la edición 2019/20 de la Euroliga queda cancelada. Llegada la última semana de mayo, la competición se había quedado sin opciones: muchas fronteras aún cerradas, incluidas algunas de países clave que aún están en el pico de la pandemia, como Rusia. Otros, como España, han impuesto cuarentenas de dos semanas obligatorias a los viajeros que llegan. Sin olvidar que muchos jugadores terminan contrato el 30 de junio y algunos importantes se encuentran en EEUU y no está claro que puedan regresar.

Se cierra la 2019/20 sin equipo ganador, ni siquiera de cara a la galería, pues sería una enorme arbitrariedad a falta de disputarse aún seis jornadas de fase regular y todos los playoffs. Quedan también vacantes los galardones individuales de la temporada, aunque desde esta humilde tribuna he preparado la que sería mi lista:

MVP

No puede ser otro que Shane Larkin, seguramente el MVP más claro y unánime de las últimas temporadas. No recuerdo, al menos en la última década, a un anotador ejerciendo semejante dominio en Europa. Le acabé aplaudiendo en el partido que Efes ganó en Goya (32 puntos, 5/6 triples), porque uno puede ser aficionado del Madrid pero también reconoce la excelencia en el rival. Chapeau por él, solo cabe esperar que baje un poco la marcha el próximo curso, porque a este nivel Efes es muy difícil de ganar.

Mejor defensor

Si Larkin domina desde el ataque… Tavares lo hace desde la defensa. Cada temporada desde que recaló en Madrid es mejor que la anterior y esta no ha sido excepción, pese a un arranque titubeante, quizá por la presión extra por la mega ampliación firmada en verano. Su evolución le ha convertido de ley en el mejor center de la competición, al menos el más decisivo, de largo. No solo seca a su par cada noche sino que sus ayudas infunden pánico y condicionan enormemente el ataque rival. El acierto en tiros de 2 de los rivales raramente llega al 50% con él en pista y eso pues gana partidos. Así de simple.

Rising Star (mejor joven)

Usaman Garuba Real Madrid Deni Avdija Maccabi

En este caso daría el premio compartido, a Usman Garuba y Deni Avdija (Maccabi). Ya intuíamos que son de largo los mejores europeos de su generación y su temporada debut Euroliga ha venido a confirmarlo, desempeñando interesantes roles de rotación en equipos top, beneficiados por las lesiones de compañeros de puesto (Trey y Randolph en Madrid, Casspi en Maccabi). El impacto de ambos está por encima de lo que dice su estadística, queda la sensación de que pueden ser importantes en la Euroliga a medio plazo… si la NBA no se los lleva antes. Bastante por debajo, pero dignos de mención metería a Theo Maledon (Asvel), Antonios Konaris (Olympiakos) y Georgios Papagiannis (Panathinaikos). Recordemos que en esta categoría entran los jóvenes de hasta 22 años, inclusive.

Mejor entrenador

Nunca pensé que llegase a escribir esto algún día, pues no le tenía especialmente en alta opinión, pero el coach of the year no puede ser para otro que Ergin Ataman. Al César lo que es del César. Por un lado ha conseguido que su Efes juegue de memoria: intensidad atrás al límite de la falta y todos abiertos en ataque, con Larkin-Micic a los mandos, mucho extra pass y triples a discreción. Por otro lado, ha logrado convertir en realidad a eternas promesas aburguesadas como Kruno Simon, Adrien Moerman o Tibor Pleiss, este último venido claramente a más durante la larga ausencia del titular, Bryant Dusnton.

Quinteto Ideal

El termómetro de la Supercopa: irregular Mirotic, clave Campazzo ...

> Facundo Campazzo. Base titular, timón y estrella del segundo mejor equipo de la temporada, argumentos más que suficientes. En mi humilde opinión, a día de hoy el mejor director de juego de Europa (por delante de Calathes, sí) y el base que mejor defiende (que esto aún se juega en dos aros).

> Shane Larkin. Ha sido el mejor, de largo, como he explicado antes, así que no podía faltar en el quinteto. Punto

> Mike James. Os reconozco que en este puesto dudé si meter a Wilbekin o a Micic en lugar de a James, que me cae gordo y cuyo estilo de juego me da bastante pereza. Pero si lo que se juzga con estos ‘galardones’ es el rendimiento durante esta temporada, la de James ha sido más redonda, sostén de un CSKA que perdió mucho talento en verano y encima lastrado por la baja de Clyburn. *Por cierto, sé que el ‘quinteto’ es poco ortodoxo, sin aleros, pero es que están a años luz. Con todos los respetos, me niego a meter a Kruno Simon, Gabi Deck o Claver, que han hecho buenas temporadas pero no como para colarse en un quinteto con el apellido «ideal».

> Nikola Mirotic. Imagino que no es el más querido en este blog, pero su temporada Euroliga ha sido muy buena (no tanto como en ACB, con arbitrajes más amables) y el Barca ha sido el tercer mejor equipo de la competición, así que bien merece un puesto en este quinteto ideal. Mirotic, de regreso a Europa, ha justificado con estadísticas lustrosas su millonario desembarco, nada que no le supiésemos capaz: su reto ahora es transformar al fin de la estadística en títulos… Mención en el puesto de ala-pívot a Randolph, Shengelia y Sikma, que también han firmado notables temporadas.

> Walter Tavares. Es el pívot más dominante, con diferencia, bastión defensivo blanco y este año empezando a incorporar esperanzadores recursos a su repertorio ofensivo. Mención a Dubljevic, Milutinov y Monroe.

Jaycee tendrá último baile

Se queda para un Last Dance. La principal incógnita en la plantilla blanca para el próximo curso queda resuelta: Jaycee Carroll continuará un año más. Suponemos que ya sí que sí el último, que sino Baylee le cambia la cerradura del rancho.

Tiene 37 años, pero el tipo se conserva en formol. A diferencia de otras renovaciones, esta no es un brindis al sol ni una indulgencia por los servicios prestados, al contrario, tiene todo el sentido desde la óptica deportiva, dado que sigue siendo uno de los cinco mejores escoltas de Europa, el mejor especialista tirador.

Así lo ha vuelto a demostrar esta temporada, pese a su bache en invierno, coincidiendo con la mudanza de su familia a EEUU. En los últimos 13 partidos antes del parón promedió 15 puntos, sostén anotador del equipo en la plaga de lesiones y clave en la final de Copa con 20 puntos.

Una renovación que suponemos a la baja en términos económicos, igual que la de Felipe, en caso de que finalmente decida continuar. Ya sabéis que el club ha dejado la decisión en sus manos. Entre ambos, más la salida de Mejri y la renovación también a la baja de Rudy, la sección se ahorra un pico en masa salarial con el que afrontar la reducción de ingresos por el covid y acometer la muy necesaria ampliación de contrato de Deck.

El argentino termina contrato en junio 2021, tiene el salario más bajo de la plantilla (canteranos al margen) y una cláusula acorde. Es una pieza importante, más aún en puertas de lograr pasaporte español, como para tenerle tan expuesto.

Klemen-Prepelic-Real-Madrid

Portazo a Prepelic

La renovación de Carroll cierra las puertas del Madrid a Prepelic, por ahora y puede que para siempre. Termina contrato dentro de cinco semanas y el club mantiene una opción de renovación. Existe la opción de renovarle por dos o tres temporadas, para dejarle cedido otro año más en Badalona y que regrese a Madrid el próximo verano, cuando se retire Carroll. Pero dudo que Laso esté tan convencido con el esloveno como para redoblar la apuesta por él a medio plazo.

Y también habría que ver la voluntad del jugador: su situación no es como la de Alocén, un adolescente que juega en el equipo de su ciudad. Para un jugador de 27 años como Prepelic, máximo anotador de la ACB y campeón del Eurobasket, un segundo año cedido a estas alturas de su carrera sería un poco humillante. Tras su temporadón este curso no le faltarán ofertas de clubes de clase media-baja Euroliga o de clase alta Eurocup. Sin ir más lejos, suena en Baskonia por Janning…

En caso de que el Madrid finalmente no le renueve y pierda todo derecho sobre su futuro, se confirmaría como una de las peores operaciones del club en los últimos años. Saquemos la calculadora. Entre la pequeña compensación que recibió Levallois por sus derechos, su salario de la 2018-19 y la parte de salario que el Madrid ha asumido este año durante la cesión en Badalona, la cuenta asciende a algo más de un millón de euros por apenas una docena de partidos de arrastrarse como base.

Los 5 momentazos que nos deja ‘The Last Dance’

JORDAN bate de beisbol puro Chicago Bulls Last dance

The Last Dance es lo mejor que nos ha pasado desde que empezó la pandemia, en las antípodas de los publirreportajes buenistas sobre deportistas de élite que surgen últimamente como setas en plataformas online. En ese sentido, más que la de Netflix se nota la mano de ESPN, responsable de ‘Once Brothers’ (Petrovic-Divac) y  de ‘Para lo bueno y para lo malo’ (Rodman), que os vuelvo a recomendar.

Tras unos primeros capítulos de aterrizaje, de dar contexto y presentar los personajes para los menos freaks, The Last Dance despega y engancha porque cuenta sin edulcorar. Los flashbacks son canela y el despliegue de entrevistados una portento. Para los que por edad nos aficionamos al basket en los noventa, la serie funciona también como máquina del tiempo. Por lo que dice y por lo que evoca: las pachangas hasta anochecer, los ahorros para las últimas Jordan y el VHS programado de madrugada. En fin, gracias ESPN.

Ahora que ha terminado, se me ocurre repasar los momentazos que nos deja. Estos son los míos, seguro que vosotros tenéis otros:

1) “Justo lo que necesitaba para motivarme”

Si algo deja meridianamente claro la serie es que Jordan es un chulo malhablado y un picado con la mecha corta. No son rasgos que uno enseñaría a su hijo, pero al 23 le sirvieron de motivación cuando ya lo había ganado todo. Su temporada consistía en una sucesión de cruzadas personales que, por supuesto, siempre ganaba, por eso es Michael Jordan. Por cierto, buenísima la parodia de Ibai.

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The Warriors (1979, Walter Hill)

Labraford Smith, Bryon Russell, George Karl… Por destacar una, me quedo con la de su excompañero BJ Armstrong. Playoffs del 98, los Hornets ganan el primero de la serie en Chicago con una canasta decisiva suya, que celebra con dedicatoria al banquillo local. “No pasa nada, veremos si nos vacilan mañana”, comenta Jordan en el vestuario, con un puro en la boca y un bate de béisbol en la mano. Más macarra imposible… Los Hornets no volvieron a ganar un partido en aquella serie: 4-1.

2) “Los republicanos también compran zapatillas”

1990, elecciones al Senado, la madre le pide a Jordan que aproveche su influencia y apoye públicamente al candidato afroamericano, Harvey Gantt. Fue que no. Quien esperase de Michael un nuevo Cassius Clay, activista comprometido o embajador de UNICEF, podía esperar sentado.

Top 5 Ways Michael Jordan Still Makes His Money? - Hoopsvibe

Sus prioridades se limitaban a ganar en la pista y a la pela fuera de ella, como casi todos si nos miramos al espejo, y posicionarse era malo para lo segundo. Jordan será muchas cosas, unas cuantas negativas, pero no es un hipócrita. The Last Dance es una hostia a mano abierta para aquellos empeñados en buscar referentes políticos y morales en las estrellas de la cultura y el deporte, como si su éxito profesional les revistiese de autoridad para repartir sermones. Lo de Jordan son los puros, el golf y las apuestas, ni lo disimula ni se avergüenza a de ello. Sencillamente no busca dar ejemplo, y a quien moleste que no mire.

3) Rito iniciático

¿Era Jordan un bully? Uno de manual. Amedrentaba a sus compañeros, se cebaba con los débiles, los intimidaba, retaba y humillaba sistemáticamente. En parte porque era un abusón, pero en parte también como prueba de acceso, una suerte de rito iniciático para testar y forjar el carácter de los nuevos. «Si iba a ir a la batalla contigo, necesitaba saber que no ibas a achantarte», explica Paxon en el capítulo 9.

The last dance. El golpe de Jordan a Steve Kerr en episodios 7 y 8 ...

Al regreso de Jordan del bésibol, los Bulls tenían muchas caras nuevas: Kerr, Buechler, Kukoc, Longley… «Éramos un equipo de mierda, había que alcanzar ciertos estándares para aspirar al título y no puedes andarte con chiquitas. Si no eres capaz de aguantar mi presión, menos lo serás de aguantar la de unos playoffs».

En un entreno cualquiera la pagó con Steve Kerr, le insultó, le vaciló y le ‘agredió’ hasta que éste respondió. Se armó una trifulca, volaron puñetazos y Phil Jackson expulsó a Jordan, que después del entrenamiento llamó a Kerr para disculparse (a su manera). Lo importante no fue la disculpa sino la aceptación que implicaba. Aquel día Steve pasó la prueba, devolver el golpe fue la muestra de carácter que Jordan buscaba par empezar a respetarle y aceptarle como uno de los suyos. No es un cuento de hadas, pero el deporte de élite no lo es.

4) «La hora del kamikaze»

Cuenta Jordan: “En los meses que Pippen fue baja, Dennis se comportó como un ciudadano modélico, pero cuando Scottie regresó dijo que necesitaba unas vacaciones en Las Vegas (¡en mitad de la temporada!). Le advertí a Phil: Si se lo permites no le volvemos a ver el pelo, se acabó“. Pese a lo duro que era Jordan con sus compañeros, cuando se refiere a los desmanes de Rodman su expresión es más bien de sorna (ver imagen). «Sabíamos cómo era». Es evidente que prefería a un loco que a un blando.

Rodman, por supuesto, no cumplió su palabra y no apareció pasadas 48 horas, así que Jordan fue a LV a sacarle literalmente de la cama. “Llamaron a la puerta y… ¡era Michael Jordan! Me escondí tras el sofá y me tapé con el edredón, no quería que me viese así. Ser novia de Dennis era un trabajo de riesgo”, recuerda Carmen Electra, en un vestido de rejilla.

“Rodman finalmente se reincorporó al equipo, pero así fue como funcionamos durante todo aquel año”, dice Phil Jackson con una sonrisa. La siguiente imagen es de Rodman entrando al pabellón a entrenar en chupa de cuero sobre pijama de cuadros y chanclas. El Gusano, genio y figura.

5) En el nombre del padre

Octavo capítulo, la final contra Seattle, Jordan en puertas del cuarto anillo coincidiendo con el Día del Padre. En la escena previa distintas voces explican lo que significaría para él volver a ganar en un día así. De fondo la música de José González, su versión acústica del Teardrop de Massive Attack. Mucha clase. Termina el partido, termina la canción, se hace el silencio y aparece el 23 tirado en el suelo del vestuario, abrazado al balón, solo se escucha su llanto. Pelos como escarpias.