Los contrapremios NBA 07/08

Peor entrenador: Isiah Thomas. La plantilla, un polvorín, y el equipo, una banda, por segunda temporada consecutiva. Los Knicks terminaron penúltimos de la débil conferencia Este. ¿Es posible hacerlo peor? Isiah ya está en la calle. ¿Volverá a engañar a alguna franquicia? Mención especial. Pat Riley. Ya estaba viejo y cascado cuando hace dos años los Heat ganaron el anillo. Él apareció en todas las fotos en que le dejaron. Cuando las cosas se han torcido, la edad y la salud sí han sido excusa para abandonar el barco. La temporada de Miami, histórica, 15 victorias. Mark Iavaroni. Hay franquicias que vieron jugar a los Suns de Nash y dijeron: «yo quiero». El Run & Gun ha dado momentos de excelencia, pero también de esperpento. El experimento Iavaroni de aplicar ese estilo en los Grizzlies dio lugar a una derivación ruinosa: mal ataque, mala defensa y, claro, muchas derrotas (60). No olvidar sus bandazos en la dirección de jugadores: hoy me gusta Stoudamire, mañana Conley, hoy Navarro, mañana Jacobsen…

Menor progresión: Andrea Bargnani. Tiró peor (38% tc), anotó menos (10,2), reboteó menos (3,7), defendió menos y juegó menos (23,9) que en su año debut. Atesora portentosas facultades y en él se gastó un nº1 del draft, lo que multiplica la dimensión del descalabro. Mención especial. Darko Milicic. Tras su iniferno en Detroit (Larry Brown), su carrera pareció reconducirse a su paso por Orlando. Este año en Memphis, toda la temporada titular, ha tenido tiros… salió a 7 puntos por noche en el tercer peor equipo de la NBA, uno por cada millón que cobra. Marcus Williams. «Es muy bueno, el relevo generacional de Jason Kidd en los Nets, ahora porque tiene pocos minutos…». Kidd se ha ido y Marcus Williams sigue siendo un mindundi (5 puntos, 37% tc.).

Peor defensor: Andrea Bargnani. ¿En serio que es italiano? ¿Por sus venas corre sangre romana u horchata valenciana? En defensa es miedoso, inocente y mariposón. Mención especial. Linas Kleiza. Importante contribución la suya a hacer de Denver la segunda peor defensa de la liga (106,9 puntos encajados de media). Danny Granger. Sí, los afroamericanos también tienen cabida en esta lista. En el caso de Granger, más por actitud que por aptitud. Con aquello de que en su equipo (Indiana) nadie defendía, su concentración e intensidad en retaguardia fueron demenciales.

Peor directivo: Chris Wallace (Memphis). Regaló a su jugador franquicia (Gasol), fichó a Iavaroni, cambió a Swift por Collins y desperdició un 4 del draft en Mike Conley. «¿Marc Gasol? Dicen que es bueno». Mención especial. Steve Kerr (Phoenix). Si tienes buenas cartas, apuestas fuerte y pierdes, la has cagado. Kerr apostó por O’neal. Ahora tiene una plantilla corta y veterana (Hill, Nash, O’neal), es decir, poco margen de maniobra. Donnie Nelson (Dallas). Caso parecido al de Kerr. La impaciencia lleva a malas decisiones. «Con Kidd ganamos el anillo este mismo año». Pues no, ni siquiera una ronda. Le queda una plantilla limitada, cara y entrada en años. Pasará tiempo hasta que los Mavericks vuelvan a tener cartas ganadoras.

Peor rookie: Corey Brewer. Con el traspaso de Garnett, Minnesota quedó como un solar, tierra de cultivo para el luzimiento de novatos. Brewer, alero estelar de los Gators del doblete NCAA, fue número siete del cacareado draft 2007. Se le dieron minutos (23), tiros (6,5) y partidos de titular (35). Resultado: 5,8 puntos, 37% tc. Mención especial. Mike Conley. «Es un base apañado, tiene que mejorar el tiro…». ¿Esto es lo mejor que se consigue con un nº4 en un draft (supuestamente) potente?.
Joakim Noah. Sólo han pasado unos meses, pero qué lejos le quedan a Noah sus tiempos de universidad, cuando era una estrella nacional y Sports Illustrated le hacía reportajes. En Chicago, primero, porque no tenía minutos. Cuando se fueron Wallace y Smith, ya tenía minutos, pero tampoco. Yi Jianlian. Milwaukee Bucks. ¿Salió a cuenta el conflicto diplomático organizado el pasado verano para su fichaje? Es alto, coordinado, con buena mano, puede jugar al poste… pero le comen la merienda. La picardía y la inteligencia en pista no se aprenden jugando en los Guandong Tigers. Perdió la titularidad a pulso (Villanueva).

La clandestinidad que es y que fue

La Copa ULEB era una basura el año pasado cuando la ganó el Real Madrid y lo ha sido también este curso que la ha ganado el Joventut. La Penya no se ha enfrentado ni a un solo rival de nivel Euroliga (el suyo) en toda la competición. Ni el Pamesa (7º ACB), ni el Girona (8º ACB) ni, mucho menos, el Galatasaray merecen tal consideración. Una categoría que quizá, puestos a comparar, sí alcanzasen dos rivales del Madrid el año pasado, el Unics Kazan de Stombergas y los gemelos Lavrinovic, y el Lietuvos Rytas, líder esta temporada de su primer grupo de Euroliga por delante de Maccabi y Unicaja.

El premio que concede la ULEB de una plaza para la Euroliga se antoja excesivo. En la Copa del Rey de Vitoria el Joventut eliminó en tres días a dos rivales ‘nivel Euroliga’, el Real Madrid y el Tau. La Copa no necesita de atajos ni de bonos descuento, el prestigio se lo da el nivel de los participantes.

El interés general, ese amigo recurrente

¿Televisión? TVE no retransmitió la ULEB el año pasado. ¿Interés general? Bajo ese criterio se puede considerar más relevante, por ejemplo, la vuelta de la semifinal de Liga de Campeones de balonmano, que también se jugaba el domingo, y en la que el Ciudad Real se clasificó para la final.

¿Realmente se imaginan a TVE cambiando su programación para hacer hueco a los (infumables) siete partidos de la F8 de la ULEB? Competición sin pasado, un pabellón vacío y contendientes desconocidos, unos ingredientes de primera. Recordemos que esta temporada un Pamesa-Unicaja de ACB en La2 de TVE cosechó un humillante 1,8% de share. ¿Por qué iba a tener más audiencia un, por ejemplo, Pamesa-Joventut de cuartos de ULEB un viernes a media tarde?

El baloncesto por televisión en España no interesa. Sólo tres excepciones lograrían audiencias competitivas: 1) selección nacional en un gran evento, 2) una final Madrid-Barça, 3) Gasol jugando con los Lakers una final NBA contra Boston. Ya sin cifras competitivas, las audiencias ACB-Euroliga las ‘salvan’ el Real Madrid y el Barcelona, que absorben seguidores del fútbol.

En cuanto a masa social-audiencia potencial, podrían ir después en la lista el Unicaja, el Estudiantes y el Tau, aunque a bastante distancia. El viejete de Extremadura que enciende la tv quiere ver al ‘Madrí’ de fútbol, en su defecto, unos de baloncesto con la misma camiseta le pueden hacer el apaño en una tarde sin toros. Ricky Rubio… nunca lo oyó mentar.

El año pasado laSexta compró los derechos de la final (Madrid-Lietuvos, pabellón lleno, verse la foto), también los del Eurobasket, junior y senior, y muchas cosas más. Es una empresa privada que pone pasta en función de la rentabilidad del producto. El año pasado la puso, este año no. Por algo será…

NBA – De buenos y malos

Prefiero las películas en las que los malos tienen un trasfondo y los buenos defectos. Me resultan creíbles y me llegan más. Pero, por lo visto, siguen siendo las historias maniqueas las que venden. Entiendo como culebrón un serial de capítulos diarios, cuyo interés se retroalimenta en personajes presentados planos, previsibles y transparentes. Así es como los medios españoles venden la competencia por el puesto de base en Toronto Raptors.

En la mayoría de los casos se trata de simple afinidad por el producto nacional, «periodismo de bandera». Pero hay otro supuesto algo más sutil que sólo se percibe desde dentro: cuando el trato profesional del periodista con el jugador cruza la línea de la amistad, la imparcialidad se pierde. Independientemente de sus virtudes baloncestísticas y personales, los papeles están concedidos. Calderón es el bueno y TJ Ford el malo. En papel secundario, Sam Mitchell, «el cómplice». A tenor de los datos de lectores, el culebrón vende, y por lo tanto se perpetúa. Sirva como botón de muestra un rápido resumen de prensa de marca.com en el último mes.
– 5/04/08 – Titular – «Una pérdida de TJ Ford da el partido a los Bobcats». Sí, y había repartido 14 asistencias, perdido sólo 3 balones y acertado el 50% de sus tiros. Bastante más de lo que hizo Calderón aquella noche. http://www.marca.com/edicion/marca/baloncesto/nba/es/desarrollo/1108439.html
– 3/4/08 – Titular – «Las estadísticas dan la razón a Calderón». Subtítulo: «Con él en pista los Raptors ganan y con TJ Ford, pierden». En el interior de la información: «El debate se ha abierto en Toronto y en el baloncesto español. Cuando está Ford en cancha, (su valoración es) un terrible -11. Los números cantan». http://www.marca.com/edicion/marca/baloncesto/nba/es/desarrollo/1107428.html
– 29/3/08 – Titular – «Calderón y sus amigos». En el interior de la información: «Calderón es un muy buen tío y un compañero excelente. De la actitud de TJ Ford no va a salir nada bueno. Es un sacrificio que José tiene que hacer, porque si no lo hace él, Ford no tiene intención de ceder por el bien del equipo». http://www.marca.com/edicion/marca/baloncesto/nba/es/desarrollo/1105743.html
– 29/3/08 – Titular – «TJ Ford: Ser suplente no es mi estilo». En el interior de la información: «Ford va camino de hacer muchos amigos. Utiliza un lenguaje desagradable y centrado en sí mismo, muy diferente al de Calderón». http://www.marca.com/edicion/marca/baloncesto/nba/es/desarrollo/1105730.html
– 28/3/08 – Titular – «Colangelo insinúa que TJ Ford podría dejar los Raptors en verano». En el interior de la información: «Ford ha perdido el respeto de sus compañeros y entrenadores por su mala actitud. Sam Mitchell, sobre Calderón: Mi respeto hacia él ha traspasado el techo». http://www.marca.com/edicion/marca/baloncesto/nba/es/desarrollo/1105338.html
– 13/3/08 – Titular – «Los Raptors juegan mejor con Calderón solo al timón». En el interior de la información: «Estos datos hacen crecer aún más la controversia sobre si a Toronto le viene bien un jugador como TJ Ford». El único ladillo del texto se llama: «Balance negativo con Ford». http://www.marca.com/edicion/marca/baloncesto/nba/es/desarrollo/1099857.html

NBA – Canje de puros

Timar: “Acto de engañar en venta o trato, haciendo concebir esperanzas que luego no se cumplen”. El timo de los representantes de jugadores NBA (institucionalizado, eso sí) consiste en vender a sus representados en función de sus estadísticas en último año de contrato, que al final resultan estar muy por encima de la valía real. Una vez te la han clavado, quedan dos únicas alternativas: comerse el puro con patatas, o cambiarlo por otro de dimensiones semejantes. La segunda alternativa es la que ha movido a dos pesos pesados de la conferencia Este, Chicago y Cleveland, a su reciente transacción. Aunque ha sido un multi-traspaso a varias bandas (3 franquicias y 11 jugadores), el corazón de la operación es el intercambio de puros: Larry Hughes por Ben Wallace. El primero, tras una campaña All-Star en Washington, fue firmado a precio de oro (13 millones por año hasta 2010) por los Cavaliers, con la idea de hacer de partner de lujo de Lebron James.
Apocopado a la sombra del 23, Hughes ha padecido lesiones y una crisis en el tiro con tintes neuróticos que le ha relegado a labores de intendencia. Por su parte, Ben Wallace (16 millones anuales hasta 2010) cambió la dinastía en Detroit por lo mundano en Chicago, de ser ídolo a ser hazmerreír, a razón de un puñado de dólares. El pívot sale a ocho tantos por actuación, con hilarantes porcentajes de lanzamiento: 37% de campo (¡por dios, pero si tira desde debajo del aro!) y 42% desde la línea de personal. Y peor aún, en 33 minutos en cancha, el “mejor reboteador de la Liga” (según lo vendió su representante hace dos veranos) atrapa poco más de 8 rebotes, el 30º de la competición. ¿Quién sale ganando en el traspaso? Nadie. Los Cavaliers hacen mal tocando la columna del grupo ahora que recuperaban el ritmo de victorias que les llevó hace nueve meses a las finales. Larry Hughes no será todo lo que ellos esperaban, pero 15 puntos por noche y su colaboración en defensa, rebote y asistencias es mucho más de lo que llega. La seña de identidad con la que Cleveland triunfó el año pasado fue el rebote. Lo dominaban con su rotación de tres pivots, Illgauskas (muy mejorado en este apartado), Gooden y Varejao (dos reboteadores natos); apoyada por James y Hughes. Wallace no era necesario. No cambiaría ni un minuto de juego de Varejao (en franca progresión ofensiva, además de su intensidad característica bajo tablero propio) por dar cabida a Wallace. Las piezas secundarias del traspaso, en lo contractual que no en lo deportivo, son Joe Smith y Drew Gooden, sólidos ala-pivots, con experiencia y sin alardes ni sueldos de estrella. Tienen un nivel similar y ambos estaban cuajando buenas campañas, por lo que no desequilibran la balanza. Cleveland también recibe, casi de rebote (y nunca mejor dicho), a Wally Szczerbiak y su anticuado contrato de 12 millones anuales de cuando era una estrella en Minnesota (del que aún le resta una temporada).
Aportará tiro exterior, claro, pero su estado físico, bajo sospecha, abrirá un agujero en la defensa de los de Ohio. Tampoco gana Chicago. Larry Hughues tiene complicado hacerse un hueco en la rotación exterior de los Bulls, coto privado desde hace años de Gordon, Deng y Nocioni, por lo que tendrá un impacto menor. Drew Gooden no atesora bagaje como primer espada, que es el rol que le corresponde en la pintura de los Bulls, salvo que a Tyrus Thomas y/o a Joakim Noah (ahora que van a tener más minutos) les diese por justificar su alta elección en los dos últimos drafts. Cleveland iba bien antes del traspaso, cuarto de conferencia a velocidad crucero, por lo que, en el mejor de los casos, se quedará como está (eso sí, con una plantilla 12 millones más cara). Chicago necesitaba un traspaso para cambiar dinámica y alcanzar los baratísimos 7º y 8º puesto del Este. No ha soltado demasiado (ni Deng, ni Gordon, ni Nocioni), pero tampoco recibe nada que suponga un salto de calidad. Mientras, Ben Wallace y Larry Hughes chuparán banquillo en sus nuevos destinos, pasando a ser los dos reservas más caros de la NBA… para orgullo de sus representantes.

ACB – El genio y la lámpara

La revista Gigantes dedicó la portada del primer número post-Copa del Rey a una foto a página completa de Ricky Rubio, “el genio”. Una instantánea en solitario celebrando el triunfo en Vitoria, sin ningún compañero en plano. En el único texto de la portada se leía: “Penya campeón. Ricky, de la Minicopa a la Copa en sólo 4 años”. ¿Es esa es la única conclusión que la más “prestigiosa” y casi única revista de baloncesto del país obtiene de los cuatro días de baloncesto más intensos del año?
Las campañas publicitarias, las portadas y los reportajes a cada record de precocidad no cambian la realidad del juego: Ricky desempeña hoy un rol notable en el DKV, como Mallet, Sonseca o Jagla, pero en segundo plano de Rudy Fernández. Números en mano, Rubio contribuyó con medias de 7,6 puntos en casi 24 minutos en pista durante los tres encuentros de la Copa. Con los 32 tantos de Rudy en la final… ¿Se justifica un titular en solitario? Se percibe en casi todos los estamentos del baloncesto nacional, empezando por los árbitros que le consienten y siguiendo por el gremio de periodistas-palmero, cierta preferencia por que Rubio se convierta desde ya en la estrella que sin duda será. Cuidar no significa mimar ni adular, que acostumbran a ser sinónimos de maleducar.
Dicho lo cual, seré políticamente incorrecto con dos afirmaciones que quizá incomoden a más de un “groupie”. 1) Ricky Rubio cuajó una mediocre Copa del Rey. Rudy Fdez. repartió casi el doble de asistencias que el joven base (16 por 9), que estuvo errático en el tiro exterior y perdió varios balones en contraataques claros por tratar de lucirse. Lujos que, por ejemplo, Javi Salgado no se permite…
2) Puede que Ricky ni hubiera debutado aún en la ACB si Aito Gª Reneses no fuese el entrenador de la Penya. Sí, porque “el genio” de alguna lámpara sale, y si no la frotas no hay tu tía. Los románticos replican que al final el talento siempre se abre paso… Lo cual, tras años siguiendo baloncesto, puedo afirmar que es triste y categóricamente falso. Qué le pregunten a Sergio Rodríguez… La gallina va antes que el huevo. Ricky es el genio que vendrá, pero Aito es la lámpara de la que salió. Que levanten la mano los que piensen que Ivanovic, Scariolo o Maljkovic hubiesen hecho debutar en la ACB a un “mocoso” de 15 primaveras, por mucho talento o cartel que le precediese. Cuando Aito se puso al frente (verano de 2003), el Joventut era un club a la deriva, atrapado en la nostalgia, que se consumía en la típica vorágine de equipo mediocre: plantillas construidas alrededor de americanos desapegados lanzándose las zapatillas. El que suscribe estaba en el pabellón Raimundo Saporta la tarde que el entrenador madrileño hizo debutar a un tal Rodolfo Fdez., un escolta tirillas de 16 años (record de precocidad en su época). Era el encuentro inaugural de la temporada, y Aito situó al novato en el cinco incial. Hoy, Rudy es un MVP de ley.
Título de Copa a parte, cuatro años después, la Penya ha recuperado la personalidad. Rudy cruzará el charco en breve, dejando el barco en manos de Rubio y Pau Ribas.
Y cuando ellos se marchen vendrán otros, cuyos nombres lucirán también en neón…
Y Aito seguirá en segundo plano.

Diario de la Copa, 4. La cabeza de Felipe

Sábado 9. Tras el desayuno de pintxos en DATO 5 enfilamos al Buesa Arena…tocaba semifinales. Confiados en la victoria del Madrid nos dejamos llevar por la euforia. De camino al pabellón ondeamos provocativamente las bufandas blancas por las ventanillas del coche y subimos el volumen de la música, una remezcla de “Y tú te vas” que se convirtió en nuestro hit durante la Copa. La hora previa al comienzo de la jornada la pasamos en el único bar cercano. Mientras Alfonso iniciaba su maratón brugalCola, departimos con aficionados del TAU. Nos desearon “suerte” en el partido, una feliz estancia en la ciudad y brindamos por Megan, la mujer del alero del Bilbao, Luke “Calcetas” Recker (en la fotografía). Buen rollo. Dentro del pabellón, uno de los patrocinadores tenía un stand con figuras de cartón a tamaño natural de la estrella de cada uno de los ocho equipos participantes. Nos tiramos una foto con Felipe Reyes, el jugador más odiado de la ACB (especialmente en Vitoria, por sus duelos con Scola). En el reñido primer encuentro de la tarde, TAU-Bilbao, los dos pequeños bases bilbaínos, Marcelino Huertas y Javi Salgado, mantuvieron vivas hasta el último minuto las opciones de triunfo guipuzcoano, a pesar de la evidente inferioridad de plantilla. Mickael, Rakocevic y Teletovic fueron demasiado, y la lógica se impuso, dejando en Vitoria el título honorífico de la Copa del Lehendakari. El Madrid comenzó pletórico su semifinal ante el DKV, con un asombroso acierto exterior.
El graderío blanco vivió momentos de éxtasis, pero el Joventut no se descolgaba demasiado, 48-46 al descanso. El 3º cuarto fue crítico, los de Plaza entraron en barrena. El Madrid se agarró al partido como un grande (cambios defensivos, Llull sobre Rudy) para llegar a ponerse uno arriba a falta de minuto y medio, pero jugó el final como un pequeño, encomendado al arco de tres en manos de Mumbrú y Smith. El ex-madridista Hernández-Sonseca, con fama de indolente en la cancha y borracho fuera de ella, resultó decisivo. Igual que nuestro viejo conocido Joan Carles Mitjana (el árbitro). Pero hubiese dado igual si los triples hubiesen entrado. Jugársela con Bullock en cancha parecía razonable. Nunca antes había viajado para asistir a una competición como ésta, en la que gana uno y pierden siete, así que no sabía lo que se siente cuando eliminan a tu equipo… ahora lo sé, se te queda cara de tonto. Alfonso permaneció sentado en silencio con la mirada perdida durante casi 10 minutos. En la salida de la grada, aficionados del TAU compraban a los madridistas entradas para la final del domingo, ya que la mayoría regresaban esa misma noche a la capital… Oímos ofertas de hasta 100 euros, pero preferimos pensarlo mejor y no tomar decisiones en caliente, además, quizá el día de la final se ofreciese más dinero. Confiábamos en la desesperación de la burguesía vitoriana… Tras cenar, salimos de marcha, al fin y al cabo era sábado. La estampa de cuatro madridistas copa en mano, en silencio, caras hasta el suelo y sin bailar en medio de la discoteca era penosa. Nuestra suerte cambió.
Enfilamos a “la Zapa”, donde entramos a boleo en un bar entre tantos, “Tótem”. Alfonso, cabeza de puente, abrió brecha con cuatro simpáticas vitorianas, de las de bufanda del TAU al cuello. Nos contaron que al terminar los partidos del sábado en el Buesa Arena, aficionados del Baskonia robaron la figura de cartón de Felipe Reyes. Al pobre “Felipón” le infringieron el garrote vil y le quemaron en aquelarre. Con guía y compañía fue la noche más divertida del viaje. Si hasta nos enfundamos las bufandas del TAU… Hernán las deleitó con sus chistes de “se levanta el telón” y Fonsi sacó el poeta que lleva dentro. Ensayo de Alfonso Matellano sobre el amor en Vitoria, versículo primero: “aquí los tíos van a saco, y las tías sois muy jodías”. Cuando casi al amanecer regresamos al convento, alguien comentó en el ascensor: “Nos hemos divertido tanto que ya se nos ha pasado el disgusto de la derrota”… El resto asentimos con la cabeza, excepto Alfonso, que en el silencio de la noche y sin mediar provocación comenzó a cantar a voz en grito: “Sonseca hijo de puta muérete…”. La boca se le llenaba de odio y una vena se le hinchó en la parte derecha del cuello. Sus heridas no habían cicatrizado aún.