El Madrid se deja en Atenas una derrota de trascendencia clasificatoria relativa (seguimos líderes de grupo), pero que genera las primeras dudas razonables. Puede que Panathinaikos sea una marca potente en el basket continental, pero lo cierto es que nos desmontaron el chiringuito entre Lasme, Bramos y Panko, ex jugadores del Xacobeo, Canarias y Lagun Aro, apañados, pero con escasa o nula experiencia Euroliga previa. El Madrid del run&gun patinó sin excusas en partido intenso a pocos puntos, el que buscarán todos nuestros rivales.
Eché de menos a Tomic por primera vez en la temporada, una alternativa táctica para este tipo de escenarios, una referencia interior para meter balones en la pintura cuando los triples no entran y tampoco se puede correr. Slaughter las hunde, pero no crea nada por sí solo. Felipe está ya muy justito para producir en la pintura en un encuentro de la exigencia física de la Euroliga. Un tirito por aquí y un rebote ofensivo por allá, pero no se le puede meter un balón al poste. Tampoco a Mirlo, cuya principal producción es exterior (triples y penetraciones), y del que por cierto empieza a mosquearme su escasa aportación contra rivales de enjundia. Me faltaron minutos de Begic en Atenas, que sólo jugó 10, para 3/3 tiros de campo. Y también eché de menos a Rafa Hettsheimeir, que lo mismo va siendo hora de que haga acto de presencia.
El caso es que firmamos un imposible 36% en tiros de 2, con el que lógicamente no ganas ni a las canicas. ¿Se puede aspirar a la Euroliga jugando a ‘run & gun’? Sí, pero nuestras opciones serían mucho mayores con una mínima alternativa táctica. No todas las semanas serán de vino y rosas, y según avance la competición y crezca la categoría de los rivales, menos.
Leo mucha crítica centrada en Chacho. Estuvo negado, sí, pero el Madrid fue peor que el rival los 40 minutos y Rodríguez sólo jugó 4. Lo mismo también tuvieron culpa JayZ y Rudy, 5/21 tiros de campo entre ambos. Me estresa la irregularidad de Rodolfo, especialmente porque el motivo es mental, está demasiado pendiente de los árbitros. Si espera el mismo respeto arbitral del que goza Navarro, viste la camiseta equivocada. Necesitamos algo más de madurez de nuestro jugador franquicia. De quien seguro que no fue la culpa ayer es de Carlos Suárez, en su mejor encuentro de la temporada: 16 puntos sin fallo, incluidos cuatro triplazos que alargaron la esperanza de victoria en un partido que nunca merecimos. Lo mismo ha encontrado novia…
