A la Copa zigzagueando

Y así llegamos a la Copa del Rey, primer título serio en juego de la temporada, con un Madrid ciclotímico, capaz de hacer el ridículo con casa frente a Baskonia (favorito en Galicia) y de dar la sorpresa en Jimki en un arranque de carácter. La visita el domingo al Palacio del penúltimo clasificado, GBC, fue una demostración de esa irregularidad, dos cuartos prodigiosos (los impares) y otros dos deplorables. Un encuentro con un protagonista indiscutible, Sergio Llull, que ya destacase en Moscú, superlativo con 27 puntos y 8 asistencias, su ráfaga de triples encendió un parcial de 23-0 que dejó el juicio visto para sentencia.

Brilló también Carroll, cuyo rendimiento difiere sospechosamente según la competición. En los últimos cuatro partidos ACB promedia 20 puntos, por solo 9 en Euroliga. Su 53% en triples en la competición doméstica cae hasta el 29% en el top16. Y así podríamos continuar para ilustrar lo que ya sabemos, que le cuesta frente a pares de nivel, que además castigan sus carencias atrás, con lo que dispone necesariamente de menos minutos.

Willy Hernangomez es tema de conversación estos días. Las bajas de Nocioni y sobre todo Felipe no se han traducido en más minutos, sino sorprendentemente en menos, pese a que su rendimiento venía en clara línea ascendente, con el pico de su partido frente a Baskonia. La explicación de que no puede coincidir en pista con Ayón apenas se sostiene, pues el mexicano tiene piernas y movilidad de sobra para jugar de cuatro, como demostró el curso pasado en los minutos que coincidió en posta con Bourousis o Mejri. He escuchado en mentideros que el repentino ostracismo de Willy sería un ‘castigo, pues habría rechazado una oferta de renovación del Madrid, con la intención de probar en la NBA este mismo verano, cuando termina contrato. Sea como fuere, frente a GBC firmó sus peores minutos en varios meses (14 para valoración -2), dando pie a pocas reivindicaciones.

A propósito, parece que Chapu y Reyes pueden llegar a la Copa, aunque sea tocados, y ahorrarnos así el bochorno de jugarnos un título con Ndour en pista. Promedia casi 16 minutos en los últimos tres partidos, ayuda que Thompkins no pueda jugar ACB. El senegalés tiene la altura y la agilidad, pero ya. Su conocimiento del juego es mínimo (el propio de su nula experiencia profesional previa) y sus manos horribles, se le escapan los balones de las manos. En fin, un fichaje para el olvido.