No tengo buena memoria, nunca he sido fanático de nada, no puedo aportar datos y quizás por eso mis comentarios no son de lo más objetivo, pero lo que si tengo claro es que soy del Real Madrid. He visto como nos ganaba Djordjevic, como nos cosía Karnisovas, como Bodiroga nos hacía recordar que algún día fue de los nuestros y como un canterano del eterno rival nos humillaba y ganaba títulos. Todo era comprensible, no cabe duda. ERAN MEJORES.
Pero como este post se trata de jugar o no jugar, me voy a centrar en el efecto Laso. Pese a que gente como Vicente Salaner asegure que una de las máximas del baloncesto es que los títulos los ganan los equipos que defienden y juegan con pivots grandes, Laso se empeña en lo contrario. Jugamos rápido, vale, nos gusta a todos, pero a mí me gusta más ganar. Laso ha creido en hacer un juego populista, vistoso de los de “da igual lo que pase porque yo vengo a dar espectáculo”. Pues no, señor Laso, aquí se viene a luchar y ganar. Si se gana y no se lucha, pues vale!, pero al contrario no se lo perdonamos.
Vemos como en un año en que estábamos felices, vamos de menos a más, incluso un servidor en un determinado momento ve al equipo capaz de ganar todo. Se empieza a jugar con los pívots, con calma en ataque y cada jugador empieza a asumir su rol. Pero aquí, en los puntos de inflexión, es donde se diferencian los grandes y los pequeños. Los grandes tienen su punto de inflexión hacia el descenso de rendimiento en dos años después de ganar muchos partidos, los pequeños cuando se empiezan a jugar los partidos importantes. Laso no ha sabido gestionar esto, no ha sabido ver las limitaciones que tiene el equipo y, lo que es peor, no ha sabido compensarlas con sus grandezas, que este año si eran muchas.
El partido en Bilbao sólo ha sido uno más, pero esta semana se evaporaron las opciones de factor cancha en final ACB y Top 16 Euroliga. Se pierde imagen, nos chulearan rivales en el futuro y todo porque no luchamos, no trabajamos y no jugamos al baloncesto. Imperdonable que se permitan los 1×5 sin tener en la plantilla a M. Jordan, imperdonable que se fallen tiros libres a granel, imperdonable que un equipo joven no tenga piernas para defender pero más imperdonable aún que esto no se haya solucionado antes. Las comparaciones son odiosas, pero necesarias para saber lo que se tiene, Mesina por algo como lo de hoy dimitió, nos jodió con su chulería y su incapacidad para asumir la culpa, pero al menos se veían ganas en campo y banquillo.
Quiero acabar esto diciendo que todo tiene solución, que tenemos un gran equipo y gente que lo puede sacar adelante, pero lo que no tiene solución es la estupidez, que es lo que te hace tropezar 2, 3,4… veces con la misma piedra.



