Llull y Heurtel, las manos que mecen la cuna

Sergio Llull y Thomas Heurtel en la final de la liga ACB de baloncesto, Real Madrid y BarcelonaLos playoffs habrán sido un pestiño, pero desembocan en la final ACB más igualada y de mayor nivel de los últimos años. Porque llega bien el Madrid, sin bajas y en dinámica positiva desde hace un par de meses, superado el Facu Campazzo su bajón físico de mitad de temporada. Pero también llega bien el Barca, balance 5-0 en playoffs, despejando las dudas por el bache tras la eliminación europea, en el que se dejó el 1º puesto de la regular que ahora se traduce en ventaja campo adversa.

En juego está el título ACB, pero no solo. De forma simbólica también se dirime el cetro del basket nacional, el título simbólico de equipo de referencia y rival a batir. Lo es el Madrid desde hace 5-6 años, pero el Barca ha espabilado, era cuestión de tiempo con ese nivel de inversión, no siempre van a pifiarla en verano. Y en vista de los nombres que suenan (Higgins, Davies y Sloukas, 3 de los 5 miembros del quinteto ideal Euroliga), la consigna parece redoblar la apuesta.

El aspirante ha dado ya un par de avisos, con esas dos últimas Copas del Rey, pero no dejan de ser finales a partido único, para más inri resueltas en polémicas decisiones arbitrales en la última jugada. La prueba del algodón es una serie a cinco partidos como la que empieza hoy. Por cierto, no me gustaría estar en la piel de los árbitros. Por una parte, el Madrid lanzó un envite institucional potente tras la final de Copa: no va a poner la otra mejilla. Por otra, el Barcelona de Pesic que, por su estilo de juego, depende en gran medida del listón arbitral, del nivel de contacto defensivo permitido.

En lo deportivo, no descubro Roma si aventuro que el puesto de base será capital en la suerte de la serie. Heurtel llega como una moto, además, con mucho en juego a nivel personal: termina contrato y, como apenas se habla con Pesic, su renovación no es el plan A del Barca para el puesto de base titular.

En el Madrid el nombre clave me parece Llull, porque del resto tengo más o menos lo que puedo esperar, pero no del menorquín. Sus playoffs están siendo positivos, sólido en la dirección y con alguna racha puntual de acierto anotador, una versión que, de mantenerla, dispararía las opciones blancas al título. Sin embargo, el Barca no defiende como Manresa y Valencia… Estas mismas sensaciones transmitía en las semanas previas a la F4 y ya sabemos lo que pasó. Esté Llull como esté, lo que sí sabemos es que Laso va a apostar por él en los finales apretados, como ya hizo en la final de Copa y en la semifinal de Euroliga, los dos partidos más importantes del año, coincidiendo en pista con Facu. En sus manos estamos, confiemos.

Tavares año I: las cuatro fases del ‘Gigante Verde’

tavares Euroliga Real Madrid

Hoy vengo a hablaros de Tavares, aunque intentaré no caer en los tópicos de que si “el center más dominante que hemos fichado desde Arvydas”, que lo es, o en odas a su influencia en el juego, devastadora, pero de la que seguro habéis leído ya 20 veces y espero tener que repetir alguna más de aquí a final de curso. Hoy vengo a hablaros de su evolución, coincidiendo con el primer aniversario de su fichaje por el Madrid, que se cumplió el pasado fin de semana, como él mismo recordó con orgullo en redes sociales. Lleva el animalito 18/18 tiros libres y 22/25 tiros de dos en la temporada ACB, se le está poniendo cara de MVP, para disgusto de Toko, pero eso ya es otro asunto. El caso es que hablando con mi hermano (@d_Colme) sobre la idea de este post, se le ha ocurrido dividir en cuatro fases la evolución de Tavares en su año de blanco, a saber…

1) Fase “Mastuerzo”. Fue el adjetivo que le salió del alma a Piter, miembro de la cuadrilla, cuando le vio por primera vez en directo en el Palacio, fallando una recepción de balón. Recordemos, llegó con la temporada empezada, para cubrir a Kuzmic, y tras dos años vagabundeando por equipos de la NBA D-League. Se le veía el potencial, pero parecía verde. De pívots con facultades que se quedaron por el camino está la historia repleta. Esta es la fase en la nos flipaba la novedad, esos tapones humillantes sin saltar: “fuck, yeah, nos hemos comprado un troll de las cavernas”. Pero también perdía más balones de la cuenta, se cargaba tontamente de personales y fallaba más tiros libres de los aconsejables (10 de 20 en sus primeros 8 partidos). Además, como no estaba aún empastado en los sistemas, sus tiros de campo eran en 1×1 o de media distancia, lo que se traducía en porcentajes discretos: 12/29 de campo en sus primeros 5 compromisos.

2) Fase “poderoso con los débiles”. Empezaba a pasearse en ACB, llegando a meter 20 tiros de campo seguidos entre las jornadas 19 y 22, pero desaparecía ante los grandes en Euroliga. Valoración 0 en la visita a Fenerbahce, expulsado por 5 faltas en El Pireo, etc. Las dudas se acentuaron en la durísima eliminatoria de cuartos ante Pao, en la que promedió sólo 9 minutos, con una alarmante estadística +/-, dejando en Felipe toda la responsabilidad del puesto.

3) Belgrado, ‘The turning point’. No presentó en la F4 unos números vistosos, ni falta que hizo, cualquiera que viese la final contra Fenerbahce recordará que el doctor pasó consulta. Su influencia fue clave en el último cuarto, retratando a Thompson y Vesely e impidiendo puntos en penetración de Sloukas, que huía de la zona con el yo-yo, lo que limitó la producción ofensiva turca a los triples de Melli. Aquella velada cambió muchas cosas para él, sentir la confianza de Laso para alinearle en el final de partido y reivindicarse ante el mejor juego interior de Europa. Había dejado de ser sólo “poderoso con los débiles”. También cambió la percepción de muchos aficionados, que pasamos de verle sólo como un proyecto todavía verde a verle como realidad, como el pívot titular del equipo por delante de Ayón.

4) Desde entonces, fase ‘Gigante Verde dominador’. No es el que más tiempo tiene el balón en sus manos ni el que más puntos promedia, pero sí el más influyente de este Madrid de campanillas de comienzo de curso, aquel al que lesionarían los entrenadores rivales si pudiesen elegir. Son muchos los puntos que evita en zona propia y otros de alto porcentaje que facilita en la ajena. Su progreso es vertiginoso en muchos aspectos, desde los mencionados tiros libres (y eso es echarle horas en verano) hasta lo más difícil, especialmente en un pívot, el conocimiento del juego. Sólo hay que ver cómo se cuida ahora de faltas innecesarias, ocupa espacios o su timming en el corte al aro tras bloqueo, el tipo de facetas en las que patinaba hace sólo un año. Ya he visto a alguno haceros mala sangre imaginando un regreso a la NBA. Yo en cambio veo el vaso medio lleno: tiene 26 años, una novia española con la que hace una pareja encantadora y contrato por esta y otra temporada más. Let’s simply enjoy.