¿La Copa más floja de los últimos años?

Copa del Rey Gran CanariaDesconvocada la ‘huelga’ ABP (¡sorpresa!), a la que veréis que he dedicado tantas líneas como cero, exactamente lo que me preocupaba, procedo a cascar de lo que procede, de la Copa. Este año no escribo diario porque no la veré en directo, decidimos en la cuadrilla a comienzo de curso reservarnos para una eventual F4. Tanta fe tenemos que nuestro chat en whatsapp hace tiempo se llama ‘Comando Belgrado’.

Siendo mínimamente críticos, debe ser una de las ediciones de la Copa de menos nivel de los últimos cursos. De los cinco equipos Euroliga, sólo un Madrid de circunstancias, con jugadores clave lesionados, reside en el top-8, y en todo caso es sólo quinto empatado con el séptimo. Gran Canaria y Valencia, finalistas los dos últimos años, llegan muy lastrados por las bajas, mientras que el Barca ya sabemos que anda hecho unos zorros. Sí, tiene plantilla como para dar un susto en competición a partido único, igual que Benzemá le podría hacer un hat-trick al PSG… Así las cosas, Baskonia y Unicaja, en ese orden, parecen los principales rivales del Madrid.

Sin estar para cohetes, Baskonia ha encontrado una entidad y puesto una velocidad crucero interesante tras la astracanada Prigioni. A la Copa llega Voigtmann de dulce, Shengelia casi siempre lo está y cualquier equipo dirigido por Pedro Martínez es por definición un hueso. Málaga es cruce exigente para unos cuartos, su pareja de centers (Augustine-Shermadini) es de las más productivas de Europa y si Lesioneski Nedovic sacase la muleta se puede poner la cosa fea.

¿Volverá el Titán?

Viaja el Madrid a las islas con cero urgencias históricas, habiendo ganado cinco de las últimas seis Copas, y suponemos que con la cabeza un poco en la Euroliga, en pleno nudo de la fase regular y algo acuciado tras los pinchazos recientes. La jornada del domingo, ese paseo ante Tenerife, despejó pocas dudas en el equipo blanco. Campazzo se resarció con otro partidazo en ACB de su calamitosa velada ante Olympiakos, Thompkins pudo descansar tras la minutada del viernes y Randolph tuvo tiempo en pista, que falta le hace para ponerse a tono, que está hecho unos zorros. No físicamente, sumó 11 rebotes, sino de tomar buenas decisiones en pista y ver el aro menos pequeño. Randle, claro, cero minutos, no se vaya a cansar.

Ayón lleva días entrenando con el grupo y, según adelantó Laso, podría reaparecer en Gran Canaria, después de tres meses y medio en el dique seco. Necesitará un tiempo para ponerse en forma, ni que decir tiene, pero su mero regreso es motivo de ilusión, el comienzo del fin de esta travesía por el desierto de lesiones. Si recordáis, la peor crisis del Madrid este curso, en noviembre, coincidió exactamente con su lesión. Con él cayó el equipo como un castillo de naipes, y es que tapa muchas miserias en defensa y con él circula rápido el balón en ataque. Titán, welcome back.

La hora del nuevo Rudy

ruddddNo, Rudy no «ha vuelto», como escuché a unos cuantos vecinos de tribuna en Goya. Aquel que vimos a su desembarco en Madrid, el vellocino, que dominaba cada faceta estadística, rompiendo a sus pares y jugando por encima del aro, esa versión se fue para no volver. La edad, la espalda, la vida. Sin embargo, coincidiendo con su último año de contrato y el karma de la paternidad, ha tenido la inteligencia de reinventarse, eso que tantas veces ha hecho Felipe, en su caso a base de pulir el tiro exterior echándole horas, hasta convertirse en un arma ofensiva fiable que sumar a su intuición atrás. Especializarse o morir. Y con el trabajo llegan los resultados, su partidazo ante Baskonia y ese game winner.

A la par que una adaptación en su juego y en su rol en el equipo, hay una madurez en pista que no aparece en la estadística pero está detrás de esta segunda primavera. No necesita ser protagonista, de hecho tiene un papel secundario, el balón apenas pasa ya por sus manos en ataque, ha dejado de ser creador para ser sólo finalizador. Selecciona bien sus tiros, a sus porcentajes me remito, no se mete en trifulcas, ni un gesto de chulería y apenas protesta a los árbitros. En un encuentro tan emocional como el de Baskonia, que era fácil engancharse, aportó la experiencia y serenidad que pedía el duelo, un líder silencioso. ¿Recordáis aquellos tiros que se cascaba otrora, ‘porque-yo-lo-valgo’, con el defensor en la cara y dejándose caer por mera pose? Ni rastro. Último balón, partido igualado, se quita al defensor con una finta y se cuadra a 5 metros sin aspaviento. De manual, chapeau.

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Trey, versión valladar

Si fuese un combate de boxeo, el Madrid habría perdido a los puntos. No ayudó la dirección de Laso, sobraron minutos de un Taylor negado y se echó de menos a Tavares en el último cuarto (otro partidazo el suyo), pero el equipo está en vena competitiva y vienen de cara. Aguantó bajo presión, cada vez que los vitorianos amagaron escapada, incluyendo esos 8 puntos abajo con 5 minutos por jugar (64-72). No concedió desde entonces ni una canasta, sólo un tiro libre.

Mención especial a Thompkins, otrora un lastre en defensa y hoy el mejor en ese capítulo, aguantando a los exteriores en mismatches, atento a balones sueltos y enseñando chapa al cacareado Shengelia, al que dejó en 3/9 de dos. Lo hizo sin concederle ni un tiro libre, sin cometer ni una sola falta en 26 minutos, en los que además tuvo tiempo de subir 13 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias, una de sus actuaciones más completas que le recuerdo de blanco. Laso lo tiene clarinete: «Sin su defensa a Shengelia no hubiésemos ganado, ha hecho un grandísimo partido, daba una enorme sensación de solidez en el campo».

Escucho recelos acerca de si el regreso de los lesionados puede romper la dinámica, que ya van 13 seguidas, y digo yo que bendito problema, ¿no? Sobre todo en el caso de Randolph, que puede reaparecer ya la semana que viene, pues el de ala-pívot es el puesto más cojo, con Maciulis muy justito, obligando a minutadas a Thompkins, que termina los partidos de Euroliga con la bombona de oxígeno. El sentido común dice que Jonas se caerá de la rotación, quedando para momentos puntuales, y quizá Randolph parta inicialmente desde el banquillo, hasta que coja ritmo y para no cortar el pico de forma de Trey.

Toque de atención

Todo lo bueno dicho de Rudy aplica al revés a Doncic, al que le cae el primer tirón de orejas del curso, tras varias semanas ya como queriendo entrar en barrena, más por actitud que por juego. A veces engaña por su estadística, la suma con la chorra pero no implica jugar bien, como ante Baskonia, con 16 de valoración (llevaba 14 en solo 3 minutos en pista). En este momento de la temporada diría que le perjudica más que le ayuda jugar de local, tiende a desquiciarse con el arbitraje, envalentonado con el viento a favor de jugar en casa, con el público de su lado en cada protesta, tenga o no fundamento.

Ante Baskonia, la mayoría de las veces no la tuvo, fue más la excusa tras tiro fallado o pérdida de balón. No me parece casualidad que sus mejores partidos hayan llegado como visitante, las salidas a Fenerbahce, Olympiakos y Efes, donde se olvidó del arbitraje, pues se daba por supuesto que sería adverso, y se concentró sólo en el basket. No sobraba un toque de atención del cuerpo técnico y de su entorno, es el momento de quitarse de los malos vicios, en mayo será tarde.