Nunca le des por vencido: el Madrid revive en Belgrado

Así es el Real Madrid y supongo que por eso le queremos. Cuando le damos por muerto, y cualquiera mínimamente sensato lo hizo el jueves pasado, incluido el que firma, se levanta, compite y nos devuelve ilusión. En este caso con dos victorias en 48 horas en la pista más hostil de Europa, la primera remontando un déficit de 15 puntos. Un giro copernicano a una serie de las que hacen afición.

No es solo que Partizán fuese 2-0 y gozase de ventaja campo, con lo que significa en su caso, 20.000 hooligans intimidando a los árbitros, es que había dominado táctica y baloncestísticamente los partidos en Madrid. «El baño de Zeljko a Chus». Pasado el efecto sorpresa el baño ya no es tanto. Y echando la vista atrás una semana también creo que en nuestros análisis subestimamos la repercusión de la baja de Tavares, que solo jugó la primera parte del primer partido. Este año, que Micic se ha dado mus, bien puede ser el jugador más determinante de la Euroliga, al menos cuando tiene los chakras alineados y se cuida de faltas.

Sus dos actuaciones en el Stark Arena son un instant classic, nivel Sabonis, de veras. Creo que no somos conscientes todavía de lo que está haciendo porque nos falta la distancia del tiempo para ponerlo en perspectiva. Pero mirad qué números en partidos clave en los últimos 12 meses. 41 de valoración en el último encuentro de la final ACB, 40 en la final de Supercopa y 71 entre los dos partidos en Belgrado en los playoffs de Euroliga. insisto, nivel Sabonis.

Edy lo ha cambiado todo pero tampoco juega solo: ha encontrado en Serbia distintos aliados ocasionales. Williams Goss brilló en el tercero, con 22 puntos y el triple ganador, con Hezonja muy serio como ala-pívot, 12+14. Ambos desaparecieron en el cuarto pero otros echaron una mano, véase Deck, Chacho, Hanga y Musa. Sin hacer un partido redondo, los 14 puntos y 8 rebotes del bosnio son un oásis en el desierto que está siendo su serie. La peor noticia para el Madrid en Belgrado, pero y muy mala, es la lesión de Deck, con verdadera mala pinta a tenor de su reacción. Grave, ya me entendéis, no de perderse el quinto encuentro sino de no volver a jugar en lo que queda de 2023… Crucemos los dedos para un milagro en la resonancia.

Tangana, ¿efecto positivo?

Tal vez sea políticamente incorrecto comentarlo en un día así pero, visto en perspectiva, la tan desafortunada tangana del segundo partido ha acabado beneficiando al Madrid. Colateralmente, claro, porque no fue algo planeado. Pero contribuyó a alterar la dinámica de la serie, que favorecía a Partizán. Además, las ausencias por sanción pesan lógicamente más en el roster con menor banquillo, el serbio. Pero, claro, el juez disciplinario de la Euroliga evalúa las agresiones en función de su gravedad y no del banquillo disponible. ¿O acaso iba a dejar sin castigar a Punter, que se lió a puñetazos? Bastante que perdonó al ‘Oftalmólogo’, James Nunnally, que pasó consulta en Goya.

Por último, y siendo maliciosos, diría que la tangana trajo otro elemento positivo y es la propia ausencia de Yabusele que, pese a sus estadísticas y rango de cuatro titular, ha restado más que sumado en demasiados partidos este año. En la vida hubiese cogido los 14 rebotes de Hezonja el martes… En todo caso, viendo el baño de Tavares a Lessort en el cuarto, realmente más que las bajas por sanción la verdadera clave del cambio de dinámica es el regreso del caboverdiano. Cualquier otra consideración es secundaria.

Recordemos que ningún equipo en la historia de la Euroliga en el actual formato ha remontado nunca un 2-0 o un 0-2 en contra. El Madrid podría ser el primero, motivo más que de sobra para llenar Goya el próximo miércoles. 21:00h.

Zeljko expone las vergüenzas del Madrid de JCS

Primero de todo, un disclaimer. Si esperáis una crónica del Royal Rumble, os habéis equivocado de tribuna. Será de lo que se hable hoy en los telediarios y medios generalistas, los mismos que no dedicaron ni un breve al primer partido… Tuve la suerte de ahorrarme esa tangana final, que para entonces iba por la segunda birra con Gus, Fer y Pablo en una terraza de Felipe II. Uno acude a ver baloncesto y no peleas de gallos. Lo peor es que tampoco nos cogió por sorpresa.

Nos salimos antes del final, no solo porque el partido estuviese ya perdido, sino porque el ambiente en el pabellón, tanto en la grada como en el parqué, se estaba viciando por momentos. Se hacía cada vez más incómoda la compañía de los aficionados serbios, que había unos pocos desperdigados por las tribunas. Su agresividad espídica y exceso de testosterona desentonan sobremanera en el Wizink, enfundados en camisetas ceñidas y con el listón de la violencia peligrosamente bajo. Llamadme tibio, o frívolo, pero yo es que entiendo el deporte de otra manera, como un entretenimiento y hobby. Lo digo por todo esos insiders españoles que babean con el ambiente en los pabellones serbios. Quería verlos yo llevando a su novia o a sus hijos al Stark Arena con una camiseta del equipo rival. 

Dicho lo cual, venga, hablemos de basket, del estado del proyecto blanco en el año I post Laso. Las costuras han saltado esta semana en los dos partidos de playoffs en Goya. Un equipo apañado, Partizán, con un quinteto de nivel, sin lesionados, bien entrenado y mejor arbitrado, todo sea dicho.

En la serie se han dado un cúmulo de circunstancias que han acelerado la sensación de descomposición. La más importante, el infortunio de la lesión de Tavares, que tantas miserias tapa a poco que esté fino de forma (que tampoco es que lo estuviese últimamente). Además, Partizán acertó con algunos tiros clave, abortando parciales y rompiendo momentos de partido, y en especial ese game winner de Punter el martes. Y por último, y sin ánimo de echar la culpa al empedrado, no puedo dejar de mencionar el arbitraje, un factor sensible en dos tramos concretos, el 2º cuarto del game 1 (cuando el Madrid se escapaba) y el 3º cuarto del game 2 (cuando el Madrid remontaba). En una competición de criterio tradicionalmente tan casero, sobre todo según avanza la temporada, llaman la atención arbitrajes tan ‘valientes’. Da como para pensar regulinchi, justo este año que un serbio ha asumido a la presidencia de la Euroliga…

Le quedan al Madrid casi dos meses de temporada, que se puede hacer eterna, condenado irremediablemente al tercer puesto de la ACB, que significa un cuadro endiablado en playoffs. Así que tranquilos, hay tiempo más que de sobra para bajar al detalle de cada jugador, poner notas, hacer quinielas de limpia y pajearnos con rumores de fichajes. pero hoy no me parece día para eso, no le concederemos esa indulgencia al responsable.

Un mar de dudas

Con más dudas que certezas llega el Real Madrid a uno de los tramos clave de la temporada, el cruce de cuartos de Euroliga, después de tres derrotas seguidas. Las dos últimas, visitas a Tel Aviv y Barcelona, entran dentro de lo previsible. Pero ese es quizá el problema de este equipo, por el que no engancha, que se limita a lo previsible, nunca se sale del guión… para bien. Ha cumplido en la fase regular de la Euroliga, tercer puesto, gracias a un balance casi impoluto (16-2) contra los equipos del puesto 10 al 18. Todos las partidos valen lo mismo en la clasificación de octubre a abril, pero con un balance tan discreto (7-9) frente a rivales directos, los más mediáticos y aquellos contra los que te jugarás las castañas, cuesta generar optimismo e ilusión. Todavía más en una temporada tan compleja, tras el despido de Laso en verano, que tienes de uñas y esperándote a amplios sectores de parroquia y prensa.

En ACB el balance es peor, el Madrid ha palmado los cuatro encuentros frente a Barcelona y Baskonia, navega tercer clasificado a una victoria + average de distancia de ambos con siete jornadas por disputar. El primer puesto está prácticamente descartado y el segundo casi que también, a pesar de que FCB y Baskonia aún tienen que medirse entre ellos. Pero es que el calendario del equipo blanco es de aúpa, con salidas a Valencia, Badalona y Gran Canaria, y encima se va a solapar con la serie frente Partizán, que se barrunta larga y a cara de perro. Y si terminar la fase regular de Euroliga tercero es un buen resultado, terminar tercero la de ACB es una decepción. El Madrid se ha condenado a un camino de espinas si quiere revalidar el título.

Hecho el balance de situación, podemos bajar al detalle y analizar causas, sobre todo aquellas coyunturales, las que pueden variar de aquí a dos semanas, que llegan los serbios, sea con una barbacoa en casa de Rudy, un ajuste táctico o por la evolución de la enfermería. Porque lo estructural, digamos el puesto de base o el entrenador, son lentejas hasta verano, y tampoco olvidemos que el entrenador y los bases eran los mismos en los tramos de buen juego y resultados de esta temporada, que también los ha habido.

El puesto de pívot

Me parece la causa más evidente del mal momento del Madrid, por ser el puesto llamado a dominar y a marcar diferencias. Por un lado, la baja de Poirier ha resultado un mazazo: el reserva más importante del roster y que se encontraba en pleno cuarto creciente, remontando el vuelo tras una pobre primera mitad de curso. Las operaciones de apendicitis tienen un plazo de recuperación aproximado de cuatro semanas. Pensando en la serie de Euroliga y acorde a ese plazo, Poirier se perdería los partidos en Madrid pero podría llegar a los de Belgrado.

Su baja se nota todavía más por el valle de rendimiento de Tavares, al que se ve particularmente lento, como si arrastrase molestias musculares. Pero Chus no puede darle descanso con Vincent out. Y como Edy está lento, llega medio segundo tarde a las ayudas defensivas, a poner bloqueos o a la lucha por el rebote, lo que se traduce en faltas. Y como le cuesta controlar las emociones, la falta se acompaña a veces de técnica y ya tenemos el quilombo montado. Total, que ha terminado eliminado por cinco faltas los últimos tres partidos, todas derrotas. Somos el equipo de Tavares, máxime sin Poirier, y con el caboverdiano a este nivel, honestamente, pintan bastos.

Defensa y rebote

Este punto va estrechamente ligado al anterior, dado que el puesto de pívot carga muchísima responsabilidad en defensa y rebote en los esquemas de Chus (igual que lo hacía en los de Laso). Sin Poirier y con Tavares a medio gas y lastrado por faltas, nadie está compensando el agujero en tablero propio. Cornelie medirá 211cms pero sufre horrores cuando le toca jugar de cinco, le faltan la dureza, los instintos y los automatismos para el puesto. Yabusele es seguramente la mejor noticia de estas semanas, un nuevo argumento ofensivo tras su mal arranque de temporada. Pero es un reboteador y defensor discreto, siempre lo ha sido; le sobra el físico pero le faltan concentración y algo más de IQ.

En las tres últimas derrotas se han encajado una media de 93 puntos (descontada la prórroga contra Maccabi) y se ha perdido en los tres la batalla del rebote: -17 en Barcelona, -12 en Tel Aviv y -1 en Lugo. Y así es muy difícil.

Los veteranos

El juego exterior de la plantilla está sobrepoblado de veteranos entrados en la treintena, de los que cabría esperar un paso al frente en el tramo clave del curso. Pero estamos a mediados de abril, en puertas de ese tramo, y el paso al frente se antoja un acto de fe. Causeur (35) y Hanga (34), el backcourt titular de la pasada final ACB, se parecen a los de hace un año como un huevo a una castaña. La temporada del galo es verdaderamente pobre, quizá la mayor decepción de la plantilla en relación expectativas-precio-rendimiento, y teniendo en cuenta que no le aplica el atenuante de las lesiones, pues no ha sufrido ninguna de una mínima entidad. Solo aparece en las pachangas ACB de los domingos.

El reserva de Musa en los mejores momentos de la campaña ha sido Rudy (38), el veterano del que más cabe esperar las próximas semanas, siempre supeditado a su fragilidad física. No es demasiado pedir que las últimas gotas de gasolina en su tanque las dedique al club que le paga y no a la selección.

De Chacho (36), que termina contrato igual que Hanga, solo hemos visto destellos muy puntuales a lo largo del curso, lo normal a su edad, lo que cabía esperar cuando se le fichó. Chus apenas le alinea contra equipos con bases de entidad (casi todos los rivales directos) porque resta en defensa más de lo que suma en ataque, especialmente ahora que falta Poirier, su socio preferente. El quinto veterano en discordia sería LLull (35), que regresó ayer en el Palau tras dos meses de baja y cuyo rendimiento, siendo generosos, es una incógnita. Al final, se gastan cinco fichas del equipo y una pila de masa salarial en veteranos que ya no marcan diferencias y a mejor no van a ir. Una política de renovaciones sentimentalista, basada en el bienquedismo tribunero, y que dilapida buena parte de la ventaja económica del club respecto a rivales. Luego estamos de cuarto interior con Cornelie, el segundo salario más bajo de la plantilla tras Alocén.

Batacazo copero: el Unicaja frena en seco al Madrid

Decepción. El Real Madrid se apea de la Copa en semifinales tras caer de ley contra Unicaja. Queda la sensación de ocasión perdida, con el resto de equipos Euroliga ya eliminados, y se diluyen muchas de las vibraciones positivas acumuladas las semanas previas, que el equipo pareció entrar en cuarto creciente. Porque no es solo el qué sino el cómo, caer claramente y jugando tan mal ambos partidos. A los números colectivos me remito: 22 tiros libres fallados, 16% en triples (8 de 48) y más pérdidas (24) que asistencias (23). Unos guarismos que se pueden explicar en parte por desacierto puntual (sobre todo los TL) pero en los que también influye la pobreza de juego colectivo y la falta de fluidez. Porque cuando se juega bien entonces se generan tiros liberados y suben los porcentajes.

Recientemente alabamos los ajustes tácticos de Chus Mateo, claves en la mejoría del equipo, pero la Copa reaviva las dudas sobre sus dotes en la gestión de partidos, es decir, cuando lo preparado durante la semana no sirve y toca improvisar, adaptarse a las circunstancias. Ahí saca Chus su lado timorato y conservador. Tiende a paralizarse, a recortar la rotación y tirar de su guardia pretoriana, autolimitando el potencial de la plantilla.

Estrategia timorata

Por ejemplo, el banquillazo a Poirier en cuanto hay un partido exigente. Que el francés no está en su mejor momento desde que llegó a Madrid es obvio, parece tener la cabeza en otro sitio y la escasa confianza del entrenador tampoco ayuda. Pero aún así, y por mal que pueda estar, le alcanza de sobra como para dar unos minutos de resuello a Tavares, que se chupa las segundas partes completas y acaba exhausto física y sobre todo mentalmente.

Otro ejemplo sería Hanga, en quien Chus parece tener fe ciega como base por la final ACB de junio. «En su cabeza era espectacular» pero han pasado ocho meses y el estado de forma del húngaro dista un mundo de aquel, lastrado por problemas musculares recurrentes y negado esta Copa con el aro (0/8 triples y 6/12 tiros libres). El base más enchufado en semifinales resultó Williams-Goss, solvente atrás e incisivo atacando el aro, 9 puntos en 12 minutos. Pero Chus no confía en él, sin más, le saca de titular para quitarse pronto sus minutos y ya no vuelve a salir, independientemente de cómo lo hagan él o sus compañeros de puesto. Contra Unicaja vio los últimos 14 minutos desde el banquillo, mientras Hanga apedreaba el aro y Chacho no desbordaba ni su abuela. En vez de adaptarse al partido y devolver a pista al más enchufado de los tres, Chus mantuvo la hoja de ruta y concedió minutada de Hanga, guardia pretoriana.

El equipo notó además mucho el pinchazo de Hezonja (0/5tc, -4 val), puntal las últimas semanas y al que se le salió la cadena el peor día. Y también pinchó Yabusele, que recordó al del comienzo de curso, apilando malas decisiones en pista. Se notó además, por qué no decirlo, una diferencia enorme de hambre, ilusión e intensidad entre los dos equipos, sirva la cifra de rebotes como prueba: +9 para Unicaja pese a las bajas de Lima y Sima, sus interiores más atléticos.

¿Qué supone la derrota?

Veo por Twitter asomar a las viudas clásicas de Laso al calor de la primera derrota trascendente del Madrid este curso. Es el día de publicar esos análisis agoreros a modo de vendetta con JCS que llevaban escritos desde julio, esperando en el cajón. El resultado de esta Copa para el Madrid es necesariamente una decepción, sin paños calientes, hay ajustes que hacer, empezando por esa gestión de partidos de Chus, pero no compro achacarlo todo al técnico. «No hay entrenador», he llegado a leer a algún veterano periodista.

Mirad, el Madrid está colíder de ambas competiciones, ganó el otro título en liza hasta la fecha (Supercopa) y ha pinchado contra el mismo equipo que apeó al Barca 48 horas antes. Decepción sí, pero sin drama. Chus se ha ganado crédito suficiente como para que no se cuestione su continuidad por una sola derrota.

Lo que implica el portazo de Lorenzo Brown

Era la opción más evidente para que el Real Madrid reforzase el puesto de base en verano. No porque lo hubiese publicado cierto portal piscinero, cuyo nombre os ahorraré, el mismo que dio la ‘primicia’ del fichaje de Shanon Evans por el Madrid en noviembre… No, Lorenzo Brown era la opción evidente por dos ingredientes.

El primero es que, a pesar de tener otro año garantizado en Tel Aviv, su contrato parece que incluía una cláusula de escape a equipos ACB en verano. Además, era un fichaje muy del estilo Juan Carlos Sánchez, con toquecito tribunero: Lorenzo fue el héroe improbable de la selección en el último Eurobasket y resulta muy vistoso al boxscore. Pero esa opción se ha cerrado de un portazo esta semana, con su ampliación de contrato por Maccabi hasta 2026. El único motivo para renovar a un jugador veterano (32) que no termina contrato la temporada en curso es certidumbre = clausulazo a cambio de más años. Una fórmula que, por cierto, conocemos bien en Goya.

Casilla de salida

Con Lorenzo fuera de la ecuación el Madrid vuelve a la casilla de salida: Campazzo o parches. La opción del argentino nos despierta una pereza infinita a estas alturas, la perspectiva de regresar a la guerra de filtraciones agente-club… Pero, si conseguimos abstraernos de esa lógica pereza, recuperar a Facu sería la opción más razonable desde un punto de vista deportivo e institucional. De lejos el mejor uno fichable en mercado Euroliga, dada la cláusula de salida testimonial (50k) que se dejó para este verano en su contrato con el Estrella Roja.

Sigue teniendo casa en la ciudad, amigos en el vestuario, habla el idioma y conoce a Chus Mateo. Además, el Madrid es un proyecto ganador, un contender claro. Estos factores ya estaban en diciembre, pensaréis, cuando eligió Estrella Roja. Si, pero este verano se sumarán dos factores financieros que tienen más peso que el derecho de tanteo perdido.

1.- Que el primer año de vuelta a España Campazzo podrá (ahora sí) acogerse al tipo tributario reducido, 24% IRPF, lo que enjuaga buena parte de la desventaja fiscal del Madrid respecto a clubes del Este.

2.- Que el RM en julio libera bastante masa salarial con la marcha de Randolph, la probable retirada de Rudy y las posibles salidas de Chacho o Goss, que terminan ambos contrato. Nada que ver con el overbooking exterior de este curso, que complicaba el fichaje-encaje de Campazzo a temporada comenzada.

¿Cuánto pesa el desencuentro personal entre Campazzo y JCS, tanto como para no darse otra oportunidad y sentarse a negociar al menos? Lo mismo es ver el vaso medio lleno, pero las declaraciones de esta semana del jugador me suenan a puerta entreabierta, al menos por su parte: «Mi prioridad (en diciembre) era recalar en el Madrid. Negociamos pero no alcanzamos un acuerdo, lo cual no significa nada. Les estoy agradecido por darme la oportunidad de debutar la Euroliga y permitirme ir a la NBA».

Alternativas

Pero no siendo Lorenzo, si tampoco fuese Facu, las opciones realistas se limitan sobremanera y tampoco resultan demasiado ilusionantes, al menos como ‘base titular’, en algunos casos dudo que mejorasen lo presente, que algunos lo tienen tan denostado. En todo caso, aquí lanzo algunos nombres que se me ocurren. Y no dejéis de sugerir los vuestros en los comentarios.

> Luca Vildoza. Parece físicamente recuperado, tiene talento como para llegar a ser élite y está rindiendo a buen nivel en Belgrado, tras una época de hibernación por lesiones. Al igual que Facu, tiene si no me equivoco una cláusula de salida testimonial este verano. Dos contras: es más combo que director y habría que negociar tanteo con Baskonia, echadle un sobrecoste a la operación como de 500k.

> Dante Exum. Su segundo año de contrato con Partizan (el próximo) es opcional y el FCB no le metió en tanteo. Pieza clave de la estupenda temporada del equipo serbio, sexto clasificado de la Euroliga según escribo estas líneas, y tiene margen de mejora. Le veo como posible recambio de Goss en perfil de base físico-defensivo, ahora bien, si se busca un generador de élite, Exum no lo es.

> Maodo Lo. Igual que Vildoza, le veo más combo que base, es decir, con más puntos en las manos que asistencias. No está cuajando su mejor temporada, lastrado por lesiones (11 puntos y 3.2 asistencias per game), pero igual me parece un talento notable. Tiene 30 años y termina contrato, aunque no sé cómo de factible es sacar de su país a un jugador alemán de un equipo Euroliga. En el caso de Maodo Lo, nunca ha jugado fuera de Alemania.

> Keenan Evans. Base titular de Zalgiris y ex Maccabi, estaba siendo una de las sensaciones de la temporada, con promedios de 16 puntos, 4 asistencias y 17.5 de valoración. Pero se lesionó de gravedad el día de Reyes, tendón de Aquiles. Es joven, tiene 26 años y podría recuperar el nivel a su regreso, que calcularía para comienzos de la próxima temporada. Pero, siendo realistas, ficharle en estas condiciones sería un riesgo importante.

> Hay otros bases Euroliga potables que terminan contrato en verano, quizá no titulares para un Madrid pero que igual los menciono para tenerlos en mente: Shabazz Napier (Milán) y Corey Walden (Múnich). El mercado USA siempre ofrece talento, pero un americano sin experiencia FIBA es por definición un melón sin abrir, y tampoco creo que un contender a la Euroliga esté para esas lides. Por cierto, que en la NBA tenemos a Leandro Bolmaro, en el último año de contrato garantizado y con mucha pinta de (tener que) regresar a Europa. No está sujeto a derecho de tanteo por el Barca, pero ya se ha dejado querer.

> Si bajamos a opciones Eurocup encontramos apuestas a medio plazo. Y pienso principalmente en Yago dos Santos, que está brillando en Ulm, compañero de Juan Núñez. 23 años, más explosivo que una traca en fallas, un potencial importante: 12.5 puntos y 6 asistencias de media en Eurocup, 18 de valoración. Y mirad lo que os digo, no perdáis la pista a Andrés Feliz, del Joventut, 25 años, creo que dará el salto a Euroliga más pronto que tarde.

Algunos aficionados me han mencionado nombres que sencillamente no considero viables, y que por eso no incluyo en la lista. Por ejemplo Darius Thompson (Baskonia) y Thomas Walkup (Olympiakos), que tienen contrato garantizado el año que viene y rol importante en sus respectivos equipos. Tampoco me parece factible Chris Jones, que firmó solo un año pero al que Valencia incluirá con toda seguridad en el tanteo y sabemos que 1) el club taronja es un vendedor durísimo y que 2) la política del Madrid de basket es eludir la pugna abierta por un jugador.

El Madrid empieza a carburar: los ajustes de Chus Mateo

El Madrid de Chus Mateo progresa adecuadamente. No solo por los recientes triunfos frente a rivales directos (FCB y Mónaco), que han calmado al sector más agorero, sino en términos generales, por el balance de la temporada (colíder de ambas competiciones) y las sensaciones que transmite el equipo (en crecimiento y lejos aún de su techo). E igual que cuando surgieron dudas razonables señalamos al banquillo, es de justicia reconocer su mérito ahora que la nave parece haber cogido velocidad de crucero.

Chus tiene todavía bastante que demostrar en la dirección de partidos o el diseño de jugadas en tiempos muertos, ahí se le nota la falta de horas de vuelo como primer entrenador, pero a cambio se está mostrando solvente y con cintura en la preparación de los encuentros y la gestión del plantel. Y no subestimemos el marrón que heredó: no es fácil encontrar un rol para cada jugador de este sobrepoblado juego exterior, con jóvenes pujantes y veteranos de gran ascendencia en vestuario y prensa.

Bajando al detalle, veo dos claves en la mejora del Madrid, y ninguna de las dos ha llegado de la noche a la mañana, quizá por eso parecen sutiles, consecuencia de la evolución natural del equipo.

1.- La DEFENSA. Le prestamos poca atención porque no sale en el boxscore, y nos hemos olvidado porque la memoria del aficionado es por frágil por definición, pero las primeras dudas a comienzo de curso vinieron por la debilidad atrás. Entre finales de octubre y primeros de noviembre el equipo recibió 95 puntos de la Virtus, 94 del Zaragoza y 92 del Baskonia, todas derrotas. Se encajaban grandes parciales y por momentos se dejaba de competir, llegamos a pensar que a Chus se le estaba yendo el vestuario de las manos. Había un problema y se ha corregido.

Vale que el plantel perdió en verano potencial defensivo exterior con la salida de Taylor y la llegada de Musa y especialmente Chacho. Pero la defensa tiene también mucho de dinámica colectiva, de compromiso y, claro, de ajustes tácticos. El regreso de Hanga y Goss de sus respectivas lesiones ha ayudado, y el estado físico de Edy también. Y ahí están los datos de la mejora en este segmento: aquel Madrid poroso atrás a comienzo de temporada está ya empatado con Olympiakos y FCB como mejor defensa de la Euroliga, 76 encajados por encuentro.

2.- AJUSTES EN LA ROTACIÓN
. Seguramente el gran pecado de Mateo a comienzo de curso fue su férrea fidelidad al esquema que le funcionó en el pasado reciente. Siguió al pie de la letra el libreto de junio, aquella rotación corta que le dio el título ACB, con minutadas de Hanga, Causeur y Yabusele, y los balones a Deck al poste como primera opción en estático. Ese esquema tenía todo el sentido entonces, con muchos lesionados y menos recursos ofensivos exteriores, pero supone un desperdicio de talento esta temporada. Así que ha ido haciendo ajustes progresivos, experimentando en los espacios que abrían las lesiones.

> Meritocracia en el cuatro. Los primeros meses de temporada de Yabusele fueron pobres, estancado sino directamente involucionado, tomando malas decisiones en pista y poco comprometido atrás. Por no hablar de algunos gestos fuera de lugar, se iba mentalmente de los partidos y se perdía en batallas paralelas. Pareció atragantársele la llegada de Cornelie, acostumbrado como estaba a la falta de competencia en el puesto, con Randolph y Trey siempre lesionados. Además, dado que el Madrid ha ganado potencial ofensivo con los fichajes del verano, a Yabusele le corresponde un rol menos protagonista en ataque este año, que también le ha costado digerir. Le ha llevado un tiempo pero parece haberse subido finalmente al barco, porque desde hace 2-3 semanas su rendimiento ha mejorado sensiblemente, aportando esa energía e intensidad suyas al juego colectivo. No deja de ser un activo notable del roster.

> Hanga y Causeur, en barbecho. Fueron el backcourt fetiche de Chus en junio pero por X o por Y este curso están lejos de aquel pico de forma. El húngaro ha encadenado problemas físicos y no ha cogido ritmo aún. Y el francés lleva una temporada flojísima, si sumamos todas las competiciones está en 35% en tiros de campo para valoración 3.3 en 15.3 minutos. Queremos pensar que no le han caído los años encima (35) sino que simplemente está en su tradicional hibernación hasta primavera. En todo caso, Chus ha moderado los minutos de ambos y asumido que, por muy fetiches que sean, su rol debe ser secundario hasta que recuperen pico de forma.

> Rotación de bases. Dado que la plantilla carece de un base puro dominante, Chus ha optado una estrategia de Fuenteovejuna, haciéndoles jugar a todos sin una jerarquía clara, repartiendo de forma casi alícuota los 40 minutos entre Goss, Chacho y Llull. una estrategia que limita el protagonismo de Llull y revierte en minutos de Chacho, incomprensiblemente inédito durante tramos del curso. Cada base te aporta una cosa. A grandes rasgos, Goss destaca por su defensa, Llull por su anotación y Chacho por repartir juego en estático, por cierto, su alianza con Poirier es un filón de la segunda unidad que Chus ha sabido reconocer.

> Crecimiento de Hezonja. Le dediqué la última entrada del blog al tema, así que no me detendré tanto. Hay una parte de coyuntura (ausencias de Deck por problemas físicos) que se une a un giro táctico consciente de Chus, el de concebir al argentino como 3.5 y ya no solo como alero puro, el rol que tanto exprimió en junio. La suma de ambos factores ha dado espacio al crecimiento de Hezonja tanto en tiros como en minutos, y el croata, que esperó pacientemente su oportunidad, ha dado el paso adelante que cabía esperar. Las variantes tácticas que se abren en ambos lados de la pista si coinciden Musa, Mario y Tortuga son descomunales, a los últimos cuartos contra Mónaco y Barca me remito.