
Reconozcámoslo, el fichaje de Jordan Mickey nos dejó de entrada un poco fríos, plan B a Brandon Davies, con bastante menos cartel. Davies ha liderado los dos últimos cursos a Zalgiris (uno de ellos hasta la F4) y es quinteto ideal de la Euroliga. Sabes exactamente lo que esperar de él, eso se paga y el Madrid no disponía de tanta pasta para invertir en ese puesto. Mickey, en cambio, ha cumplido 25 este verano y le contempla un solo curso de experiencia en Europa, en un Jimki deslavazado por las lesiones. Así dicho, no hay color. Ahora bien, si analizamos solo repertorio y aptitudes, Mickey tiene poco que envidiar a ningún interior americano de la competición. Compensa su falta de centímetros con agresividad, timming, brazos largos y capacidad de salto. No os engañe su culo respingón, tiene buenos muelles. Su techo es alto, cristalizarlo pasa por adaptarse a los sistemas y seguir evolucionando, como ya hizo el curso pasado en Moscú, que cada mes jugaba mejor.
De entrada, ha causado muy buena impresión en sus dos primeros partidos de blanco, ante Zenit y sobre todo Unicaja. La palabra ‘deslumbrar’ es excesiva, pero deja pinceladas del variadísimo repertorio que atesora. La ensalada incluyó un triple, un floater desde la bombilla, un semigancho tras 1×1 de espaldas, unos cuantos rebotes y un tapón directo a los highlights. Ni qué decir tiene que es un cuatro y medio más que un center puro, de hecho Laso ya le ha hecho coincidir con Tavares en pista, si bien esa fórmula la veremos con cuentagotas una vez regrese Randolph.
El hándicap de los cupos
Por desgracia, Mickey no ha tenido la ‘suerte’ de Brandon Davies de encontrar un bisabuelo ugandés y ocupará plaza de extracomunitario, así que este curso volvemos al hándicap de las rotaciones en competición nacional (veréis la risa cuando llegue la Copa). Dado que la plantilla se ha quedado un poco corta de aleros natos, lo normal es que el descarte salga habitualmente de entre Mickey o Thompkins y no Deck. Una situación que puede retrasar la adaptación de Mickey (como en su día le pasó a Trey), aunque a la vez abre una ventana de oportunidad para Garuba, que ha dejado igualmente buenas sensaciones en Nerja (valoración 16 ante Jimki en 14 minutos) y del que también os quería hablar hoy.

La mayoría le descubrimos el pasado verano: brilló en pretemporada, tras lo que esperábamos que Laso le concediese algunos minutillos en las pachangas dominicales de ACB. No fue así, las lesiones respetaron la pintura blanca y quedan pocos minutos para los chavales con seis interiores de primer equipo por delante, no olvidar a Kuzmic. Garuba, además, tiene áreas de mejora en técnica individual. El aficionado medio español y la prensa clickbait que lo alimenta son muy de dejarse fuera los matices en sus juicios a jugadores: o es un catacrack o no sirve, sin término medio, sobre todo tras el paso de Doncic, que tan mal nos acostumbró. Radoncic lo ha expresado muy elocuente en Twitter hoy: «El cambio de U18 a Senior es enorme! Son dos deportes diferentes. Es muy importante dar la confianza, tiempo, y paciencia a un jugador joven con talento. No todos son Luka, ni va existir otro como el».
La realidad es que Garuba anda todavía un poco justo de recursos ofensivos 1×1 como para establecerse en la élite, así lo entendimos en el Europeo sub-18 este verano. Tiempo para mejorar no le falta, tiene 17 años y una cabeza bien amueblada. En todo caso, con esas manos, ese físico (tremendo movimiento lateral y timming para intimidar), y ese IQ en pista (pasa bien y apenas comete los errores propios de su edad) puede aportar desde ya al primer equipo en ACB, sin chirriar, sobre todo en labores de intendencia. Está como para 15-20 minutos por partido en cualquier equipo de clase media o baja de la ACB. En el Madrid, como hemos dicho, le favorece el hándicap de los cupos, aunque a la vez me preocupa que su progresión pueda verse taponada por minutos de cortesía a Felipe, con quien comparte posición y al que con todo el cariño creo que puede sobrarle esta ¿última? temporada.




Ya conocemos los movimientos tectónicos del verano en la Euroliga y podemos afirmar, sin demasiado temor a equivocarnos, que la brecha entre los grandes y el resto de equipos se consolida y amplía. Una brecha que será todavía más evidente esta temporada, que la competición se amplía de 16 a 18 equipos. Hasta el año pasado hablábamos de tres únicos candidatos al título, CSKA-Madrid-Fenerbahce, no en vano se han repartido los últimos 5 títulos, pero el lugar natural de Barcelona y sobre todo Efes está en la aristocracia continental, dada su evolución el curso pasado y su capacidad de mantener la inversión económica en el tiempo. La próxima temporada será clave terminar la fase regular entre los tres primeros para evitar un cruce directo en cuartos.
He dejado pasar unos días para volver a escribir, todos necesitamos unas vacaciones, oiga, y tampoco sobra un poco de espacio para asimilar los movimientos de verano. Perspectiva. A estas alturas casi todo el pescado está vendido y podemos empezar a recapitular. En la valoración de los fichajes influye sobremanera el contexto y el entorno, porque resulta que los rivales también juegan. Esto es deporte profesional y medirse las colas con el vecino no está mal, de hecho es necesario.
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