¿Qué es la navidad sino tradición? El Madrid cumplió con la suya escrupulosamente: visita al Palau en diciembre, fase regular ACB, estrepitoso primer cuarto y derrota fea, que escuece a la afición por la forma pero con escasa trascendencia clasificatoria. El average está perdido, ni qué decir tiene, si bien el reciente pinchazo en casa del Barca contra Unicaja lima ese coste: si ganan los mismos partidos hasta final de curso y el Madrid vence de 1 punto el Clásico en Goya será primero de la fase regular. Lo sé, es ver el vaso medio lleno en un día así, pero hay que poner las cosas en perspectiva.
El partido quedó sentenciado en el primer cuarto, con un Madrid castastrófico (-4 de valoración global), y el primero Campazzo, que registró en el arranque 5 pérdidas y 0/4 de campo. Se enchufó en la segunda mitad, pero ya era tarde y solo sirvió para maquillar. En general los argentinos del Madrid, que junto a Tavares marcan el techo del equipo, tuvieron una tarde negra: Deck estuvo negado hasta que se lesionó (cruzamos los dedos para que no pase a mayores), el emparejamiento con el regresado Claver le fundió los plomos, al negarle el recurso del posteo. Habrá que tomar nota para próximos derbis. Y a Laprovittola, que nos había hecho alguna faena de aliño en fechas recientes, el Palau le viene muy grande.

Se vio sobrepasado por un Hanga inmenso, igual que Kuric, que le hizo un traje a Causeur. Los titulares de la prensa irán por Mirotic, pero la victoria del Barca la contruyeron los secundarios: Delaney, Oriola y los mencionados Hanga y Kuric. Solo dieron la cara por el Madrid los ala-pívots, Thompkins-Randolph, y por momentos Carroll, recién regresadito de USA (ya sin perilla fucker) del permiso del club por «asuntos familiares». Se notaron las ausencias de Mickey (Garuba le echó arrestos pero aún no está para estas lides) y sobre todo de Llull, claro que al Barca le faltaba Heurtel. A Pangos ni le cuento, pues no pintará nada en la rotación cuando vuelva y estén todos. No lo pinta Ribas…
Mirotic no fue protagonista, a su pesar, y no porque no lo buscase: 6 de 16 tiros de campo, con mucho maquillaje en la recta final, ya sin nada en juego. Eso sí, celebró un triunfo en la jornada 15 de la fase regular ACB como si de la final de la Euroliga se tratase. Golpes en el pecho, brazos en alto tras cada triple y un minuto de saludos al sentarse en el último minuto. Como dice María, parece ese exnovio despechado que publica compulsivamente fotos con su nueva novia, para demostrar lo bien que está, pero no para de mirarte las historias de Instagram.
Posdata: minuto 36 de partido, el Palau cantando a coro «Rudy Fernández, hijo de puta» durante 20 segundos. Nada nuevo, solo que, a diferencia de aquella tarde de noviembre en Goya, me temo que no escucharemos al mainstream mediático ofendidito por el «linchamiento». Ya sabéis, de la buena educación solo nos acordamos según el color de la camiseta del insultado.
Es de motor diésel, como lo suelen ser los pívots. Su temporada arrancó de la peor manera posible, con 5 semanas Euroliga calamitosas, embrutecido su juego y descentrado de coco. Pero Tavares no es flor de un día y su mejor versión regresó como cae la fruta madura. Panathinaikos le sufrió en todo su esplendor: 14 puntos, 14 rebotes (¡8 de ataque!) y 3 asistencias para 32 de valoración, su actuación más redonda de la temporada por ahora. Todo el equipo rayó a gran nivel en OAKA, pero Edy fue el líder, la piedra alrededor de la que se construyó casi todo lo demás. Otros juegan más bonito o amasan más estadística, pero ninguno tiene su influencia en los resultados del equipo, al balance me remito:
En cursos previos un triunfo por 22 en el Buesa lo hubiésemos celebrado como una hombrada, pero el contexto lo es todo y no hay necesidad de vender motos ni darse importancia. Baskonia es a día de hoy un equipo lastimoso, en pésima dinámica, con una plantilla de por sí mal construida y encima lastrada por un par de bajas. Y ni hay mimbres ni hay dinero para enmendarlo, como demuestra la incorporación de Sergi García como parche-revulsivo, descarte de Valencia y que cuenta por ahora sus partidos Euroliga por negativos. Cuatro asistencias, ¡4!, ha repartido todo Baskonia en los 40 minutos, si hasta se ha escuchado sonido de viento, ¡en Vitoria! Al Madrid le ha bastado una actuación mediopensionista para pasearse y sumar la décima consecutiva, un enorme botín en una fase regular a 34 jornadas, cuyo valor apreciaremos en su medida cuando lleguen curvas, que llegarán.
Conserva casa en Madrid y nos puso ojitos en mayo, tras la F4, cuando anunció que se había hartado del frío de Moscú. La cosa, sin embargo, no acabó en reencuentro, por X o por Y, que ya no vienen al caso. Chacho Rodríguez regresó este martes a Goya por segunda vez y lo hizo sin pena ni gloria: tibia la reacción de la grada y discreta su actuación. Su temporada es buena, líder de este correcto Milán de Messina que, sin embargo, va perdiendo fuelle a medida que a Scola se le acaba la gasolina. El problema de C


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