Yusta y Radoncic, la cantera sin postureo

_1RM1322ThumbUno no puede controlar que le toque la lotería, lo que sí puede es comprar muchos décimos, que al final algo cae. Visto desde una perspectiva histórica, Doncic es el Gordo de navidad, la guinda del pastel, el resultado de los muchos décimos que viene desde hace ya tiempo comprado la cantera del Madrid, una labor a medio largo plazo y casi siempre por debajo del radar de la prensa.

Antes de Doncic ya había tocado la pedrea, Mirotic y Hernangomez, que hoy militan en la NBA, el primero con galones, y antes aparecieron Aguilar, Beirán, Dani Díez, Antelo o Tomás Bellas, que no tendrán nivel para un Madrid pero sí para destacadas carreras ACB, algunos incluso convocados con la selección. Recordemos que hubo un tiempo, no hace tanto, en que Roberto Nuñez, Antonio Bueno y Hernández Sonseca eran las joyas de la factoría blanca…

Frente a los clubes que alardean de cantera y la tienen abandonada, reducida a un mero eslogan, el Madrid ha crecido trabajando en silencio, desde la nada absoluta de los años 90 hasta convertirse en la mejor factoría del país. Porque la cantera auténtica, no la del postureo, requiere inversión, proyecto y constancia. No hay atajos ni rendimiento garantizado, cantera no es pagar 400.000 euros por Hezonja y ponerle en el filial a tirarse las zapatillas. Cantera es armar una estructura, con entrenadores, educadores e instalaciones propias, tejer una red de convenios con colegios, patronatos municipales y clubes de pueblo, los ‘vinculados’ (el Madrid ha pasado al Estu por la derecha en este ámbito de 10 años a esta parte), contar con ojeadores en los balcanes para reclutar a Luka y Mirlo cuando aún juegan a los playmobil y, por supuesto, un entrenador en el primer equipo que les de cancha.

PabellonMadrid

Esto último es lo más vistoso y quizá lo menos importante de la lista, pero al final el primer equipo es el escaparate, lo que el padre conoce cuando escoge destino para su hijo que apunta maneras. Y lo que ve en la capital es a Estudiantes entregado a zumbones que cambian cada año y a Laso cocinando a fuego lento el talento de Luka, Yusta o Radoncic, metiéndoles en dinámica del primer equipo. Y también por esto, la deficiente gestión de Willy sigue siendo el mayor lunar de su etapa.

Esta perorata viene a cuento de Yusta, de su partidazo ayer en Badalona, de lejos el mejor con 18 puntos y 4 rebotes. La inversión en minutos en el muchacho que hizo coach L a comienzo de curso, ojo, ya antes de la plaga de lesiones, ve ahora sus frutos con un activo útil de rotación y esperanzador futuro, cupo nacional de sólo 20 años. Su regreso en verano reconozco que me generó dudas, temí que le colocasen un rol tipo Álex Suárez, mero relleno de convocatorias ACB por tema cupos, y se cortase así su evolución.

Además, parecía todavía muy verde, o eso pensé entonces, tras dos cursos cedido en Obradoiro, donde no llegó a colgarse galones, siempre como reserva. Llegados a este punto conviene reflexionar sobre el papel de las cesiones en la evolución del jugador FIBA. Con Yusta reconozco que me pudo el trasnochado complejo futbolero de que un canterano de Madrid o Barca cedido debe ser capitán general en cualquier equipo de clase media-baja de la liga nacional. Como si Mirotic no hubiese pasado por Palencia con más pena que gloria…

Yusta en Galicia no fue capitán sino grumete, pero hubo una evolución física evidente, la propia de sus 18 a 20 años, además en su juego se nota el poso y madurez de casi 1.000 minutos de experiencia ACB, de dos temporadas entrenando con pros, recibiendo codazos y viviendo fuera del nido familiar, una herencia que ahora disfruta el Madrid. Otros aspectos del juego se mejoran simplemente echando horas, a lo largo de los años, como el tiro exterior, que está dejando de ser un lastre en el caso de Yusta, que firma este curso 44% en triples (11/25) frente al 18% acumulado los dos últimos.

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Las cesiones no dejan de ser una ecuación con más variables que el mero talento, entra el carácter del jugador, los dejes del nuevo entrenador y las circunstancias del club de destino. Sebas Sáiz, por ejemplo, comparte puesto en Burgos con la estrella del equipo, Deon Thompson, así que le corresponden menos minutos de (15 de media) de lo que supondríamos por su experiencia NCAA y el cartel de un club recién ascendido por primera vez. Y es precisamente por eso que sus medias de 7 puntos y 4 rebotes son meritorias, números por cierto que suben cada jornada que pasa, a la par que los resultados colectivos.

A veces el valor de la cesión es simplemente la experiencia de vida, como en el Erasmus, salir de la zona de confort, la bofetada de realidad. También hay que tener en cuenta el factor edad: la precocidad de los Doncic, Rudy o Ricky, consagrados antes de los 18, es una excepción y no una regla, recordémoslo antes de juzgar a la ligera a chavales de apenas 18 o 19 años, porque para el común de los mortales el camino es más largo, especialmente para jugadores interiores, habitualmente de explosión diésel.

De Radoncic, pese a la faena de aliño que está haciendo como ala-pívot en momentos puntuales, sigo creyendo, por todo lo que acabo de contar, que le vendría bien una cesión el próximo curso, para romper el cascarón y hacer callo. Ahora bien, pensándose el club muy bien para cuánto y a dónde porque, como deberíamos haber aprendido ya a estas alturas, en las manos de los que ahora son unos mocosos está el futuro de la sección.

 

Conjura ante las lesiones

Conjura ante la plaga de lesionesSin Llull, Randolph, Thompkins, Kuzmic ni Taylor, o sea, en cuadro, barrió el Madrid a un rival Euroliga, Unicaja, y es que pesa más la inercia que las bajas. Mucho mérito, que aún recordamos cómo se le salió la cadena al equipo hace dos años durante una plaga de lesiones similar. ¿Os acordáis de Maurice N’Dour? …

Vencieron los blancos con holgura (20 arriba al final del 3º cuarto) y con picos de gran baloncesto, 99 puntos a la mejor defensa de la ACB (encaja 71 de media). Continuando la saga Fuenteovejuna, le tocó brillar a un secundario, Carroll, que se fue a 29 puntos sin tiros libres, un homenaje que buena falta le hacía tras un arranque de curso preocupante. Son ya 34 años, el declive es lógico, la diferencia reside en cómo sea su ritmo, sostenido como Felipe o súbito como Navarro. Recordemos que a Carroll le resta otra temporada garantizada de contrato.

Como Jaycee estaba en vena se fue a 30 minutos, pero la noticia fue Radoncic, 28 minutazos, casi todos como ala-pívot, sin destacar pero sin desentonar tampoco. Ahora bien, que haya hecho un quite hoy, en unas circunstancias extraordinarias, no cambia mi opinión de que le vendría bien una cesión. Es el canterano blanco en proceso con el techo más alto, pero son 18 años y necesita horas de vuelo como el comer. Por comparar,  hasta hoy había jugado sólo 33 minutos ACB en su carrera, por los alrededor de 1.000 que contemplan a Yusta.

Ante Unicaja, contrariamente a lo que cabía suponer, no hizo falta quemar a las dos estrellas disponibles, Luka y Ayón, que se quedaron en 21 y 22 minutos, respectivamente, importante de cara a una maratoniana semana con doble jornada Euroliga. Ambos rindieron al nivel estelar al que nos están acostumbrando, aunque volvió a ser una victoria colectiva, con Campazzo y Rudy repitiendo las esperanzadoras sensaciones que dejaron ante CSKA.

Salvo nuevo sobresalto, lo peor de la plaga debería remitir pronto. Parece que Taylor no tiene nada grave, que Thompkins podría regresar esta semana y jugar ya Euroliga, mientras que se negocia por Gasper Vidmar como sustituto de Kuzmic (Tavares se subió a la parra). Titular en la Eslovenia campeona de Europa, es bastante limitado de recursos, pero también un gran atleta, defensor y definidor, al fin y al cabo lo que le pone a Laso en un pívot. Tiene contrato en vigor en el Banvit turco (de hecho renovó en verano por dos temporadas), así que toca al Madrid pasar por caja, eso que tan poco le gusta a Florentino en basket. Al parecer se ha decidido apartar una cantidad concreta y dejar que sea el jugador quien negocie con su club. Cuanto menos pague de tránsfer más salario se le queda, una fórmula que ha utilizado el Barca en varios fichajes procedentes de Baskonia.