Atasco en El Pireo: el Madrid se deja la imbatibilidad

Siete partidos ha durado la imbatibilidad blanca en este comienzo de curso, suficientes para levantar un título y superar a los dos finalistas de la última Euroliga. Lo digo para no ponernos ya alarmistas, que os conozco. Cayó el Madrid en El Pireo, una derrota asumible, en pista de un claro candidato a top8. Con las incorporaciones de verano, la madurez de Vezenkov, que le ganó claramente el duelo a Yabusele, y los 10k aficionados apretando en la grada de nuevo, este Olympiakos oposita a los puestos del 6 al 8.

Fue duelo sin acierto exterior ni fluidez en estático, de bajar al barro y trazo grueso, donde este Madrid tan atlético se desenvuelve teóricamente bien… Pero el rival de hoy también. Y en el cara o cruz del último cuarto, con el marcador igualado, Olympiakos desequilibró acertando varios tiros seguidos de teórico bajo porcentaje. Me refiero al parcial 9-0 del minuto 34.

Tavares volvió a ejercer de mejor pívot de Europa, que es lo que es, y Nigel Williams-Goss calló bocas de quienes le sentencian antes de verle jugar ni un mes. Firmó en plaza grande su mejor partido en el Madrid hasta la fecha. Lo sé, no es el tipo de jugador que genera efecto wow, no tiene pinta de estrella, con esas muñequeras de tenista trasnochado. Como dice Manu Suárez, no es un 10 en ninguna faceta, pero a cambio es un 7-8 en casi todo. Me quedo con su capacidad para fabricarse tiros de buen porcentaje caracoleando por la zona, entre bloqueos y jugando con el cuerpo, hasta lanzar esa bombita bastante fiable. 16 puntos en El Pireo, sostén anotador exterior, pero demasiado solo. Causeur, Abalde y Taylor rayaron a un nivel realmente discretito, y Llull, desatascador oficial este curso, desentonó un poco en defensa, lo que lastró sus minutos, solo 10. Dada la caraja ofensiva, me hubiese gustado ver más minutos juntos en pista de Nigel y Heurtel, con el francés al volante, que hoy no le entraron los tiros pero cumplió en la dirección, 5 asistencias, la mayoría habilitando a los interiores.

No meto en la ecuación exterior a Rudy, que sí, que se lanzó cinco paraguayas, pero tuvo que volver a jugar de ala-pívot y, claro, demasiado hace. No pienso señalar desde esta tribuna a quien se está comiendo un marrón que no le toca. Me quedo con que Vukcevic, por X o por Y, está desaprovechando una oportunidad de oro para jugar minutos de calidad, y no está yendo ni convocado. Cuando vuelvan Randolph y Trey, que no queda tanto, que ya están entrenando con el grupo, sus opciones de tiempo en pista se reducirán a la mínima expresión. Quizá no estaba tan preparado como asumimos a final del curso pasado.

3 de 24 triples

Y Carroll sigue en su 'rancho'

Por mucho que defiendas, resulta difícil ganar en una pista Euroliga exigente con 3 de 24 triples, es otra conclusión evidente del partido. El típico día en que la gente se acuerda de Carroll y se achina con sus fotorreportajes desde el rancho, cual Casa de la Pradera. Yo, sencillamente, es que no cuento con él, le veo a todos los efectos un exjugador de baloncesto, y cada día un poco más. ¿O pensáis que si apareciese por año nuevo, tras seis meses sin entrenar, sería para algo más que una gira de despedida?

Sin contar con él, hay nueve exteriores de primera plantilla disponibles para tres puestos, más que casi ningún otro equipo Euroliga, lo que debiera ser claramente suficiente. Estamos apañados si cada partido desacertado desde el triple vamos a añorar a un jugador de 38 años que terminó contrato hace cuatro meses.

Si falta triple, que está por ver, la causa en todo caso no sería que Jaycee esté recolectando miel en Wyoming sino más bien que 1) faltan dos de los mejores tiradores de la plantilla, Randolph y sobre todo Trey, y 2) que este año se ha apostado por un perfil de juego exterior más rocoso y con menos tiro que otros cursos. El resultado de cambiar a Carroll por Hanga. Y de eso no tiene la culpa Jaycee, ni sus paseos a caballo, en todo caso JCS, Herreros y Laso, que suya es la apuesta y, en honor a la verdad, está funcionando bastante bien por ahora.

Si queréis que hablemos de Carroll y del disparate de oferta de renovación sine die que impuso Florentino a la dirección porque es su jugador fetiche, me remito a las palabras de Laso esta semana, en eldebatecom, claramente hasta los cojones ya del tema: “No gano nada hablando de Jaycee. Si te digo que va a venir pasado mañana y no viene, pierdo. Si te digo que no va a venir y al final viene, también pierdo. Me preguntáis mucho sobre ello pero nadie le pregunta a Carroll, que es al que yo preguntaría. Él tiene una oferta de renovación del club desde antes del verano, pero ahora mismo está sin contrato. Y yo en lo que pienso es en el próximo partido, y Jaycee no lo va a jugar”.

Mis apuntes de la pretemporada blanca

Spoiler para agoreros: solo ha sido pretemporada. Estamos acostumbrados a balances casi impolutos en los amistosos, no al 1-2 de este verano, y la derrota en la parroquia blanca suele ir acompañada de conclusiones fáciles y catastróficas. Incluso después de solo cuatro entrenamientos, como es el caso. Pero, seamos adultos, el resultado a estas alturas no tiene mayor valor, lo importante (si es que hay algo) es el rodaje y las sensaciones, y de esas trataré.

Ha sido una pretemporada corta, de solo tres partidos (la media en cursos previos era de 5-6), marcada por las bajas en el juego interior. Thompkins y Randolph no han regresado todavía de sus respectivas lesiones, es más, según informa Sánchez-Blas, tampoco hay fecha estimada: “Aún les queda tiempo para reaparecer”. Con Randolph no contábamos hasta aproximadamente noviembre, lo de Trey nos coge con el pie cambiado, pero las artroscopias pueden ser traicioneras y el tiempo de recuperación variable. Su baja significa que Yabusele es el único ala-pívot puro de primer equipo en el roster para el arranque de competición. No le vendrá mal para acelerar su integración: en pretemporada dejó una gran actuación en su primer partido (19 puntos y este matazo) pero otros dos más discretos.

Un primer apunte de los amistosos ha sido el sorpasso entre canteranos, de Eli John Ndiaye a Tristan Vukcevic, que apuntase buenas maneras el curso pasado como parche interior. Ndiaye, senegalés nacionalizado, parece llamado a ese rol este curso y, ojo, que puede significar unos cuantos minutos hasta el regreso de Trey. En pretemporada ha jugado bastante y cumplido en ambos aros: tira mejor que (el primer) Garuba y es más duro atrás que Vukcevic.

El peaje FIBA

En otro orden de cosas, el Madrid ha pagado y seguramente pague en el arranque de curso (incluida la Supercopa) el peaje de ser el equipo de toda Europa con más convocados por selecciones en torneos internacionales: seis en los JJOO más Tavares, la estrella del roster, en el Afrobasket, del que fue eliminado (al fin) anoche en semifinales. Es decir, siete, la mitad exacta del plantel. Por comparar, el Barca solo ha perdido a dos, ningún titular, Abrines y Laprovittola, que Mirotic dio calabazas a España este verano…

Los internacionales se incorporan más tarde a los entrenamientos, lo hacen menos descansados y sin haber podido dedicar tiempo en verano a entrenamiento personal, sea físico o técnico. El periodo estival es el momento, para aquellos con la ambición, de pulir carencias o ampliar repertorio, que después, en la vorágine de temporada, con este calendario tan saturado, los entrenamientos son para preparar el siguiente partido y poco más. No es casualidad que los dos jugadores más finos del Madrid esta pretemporada hayan sido dos de los que sí han podido descansar y hacer todos los entrenos: Hanga y Causeur.

Los bases

La principal atracción de la pretemporada era quizá ver por primera vez en acción y de blanco a los dos nuevos bases, llamados a tapar el socavón en el puesto desde la marcha de Campazzo hace ya nueve meses. Y ninguno de los dos ha brillado, para qué engañarnos, y seguramente de ahí el chasco de algunos aficionados impacientes.

Con Heurtel sabíamos a quien fichábamos, sus lagunas defensivas no pueden cogernos por sorpresa a estas alturas. A cambio, ha enseñado cositas interesantes en ataque, especialmente su capacidad de encontrar en estático al hombre abierto, una virtud que perdimos en buena medida a la fuga de Facu. También ha jugado algún buen 2×2 con Poirier, un recurso a explotar este curso en la segunda unidad. Resulta lógico que la adaptación de Thomá sea más rápida: habla el idioma, conoce la ACB y tiene padrinos en el vestuario.

En comparación con él, Nigel Williams-Goss es un paracaidista en Goya. Esperamos mucho de él porque tiene 26 años y mucha clase, porque nos va el proyecto en ello. Tal y como está configurada la plantilla, de su evolución depende en buena medida el techo del equipo este año. Porque Heurtel puede sumar, y bastante, pero a medio plazo no deja de ser un jugador unidemensional, manolete desatascador, y a su edad ya ha tocado techo.

Y quizá porque de Nigel esperamos mucho, su discreto nivel en pretemporada ha levantado runrun en la parroquia más ceniza. En los tres amistosos se le ha visto apocopado, obediente pero falto de iniciativa, tratando de ejecutar escrupulosamente los sistemas. El de base es el puesto tácticamente más complejo del quinteto y Nigel parece estar todavía procesando el sistema Laso. Solo cuando domine la partitura empezará a salirse de guión, improvisar y volar alto. Roma no se construyó en un día.

También necesitará ponerse en forma, que su estado físico no es precisamente óptimo (para eso están las pretemporadas). Se casó hace solo 10 días en un bodorrio en Oregón, y se le nota poco definido, sin chispa. No es que sea un atleta, tipo Baldwin, sus puntos llegan más por muñeca que por piernas, pero como para desbordar a Tomás Bellas sí… Un voto de confianza para él y para todo el equipo, la plantilla tiene más sentido que la del año pasado, pero hay más piezas nuevas que acoplar.

¿Tiene sentido para los clubes Euroliga la inversión en cantera?

La cantera fue la protagonista del fin de semana del Madrid de basket, por partida doble y yo que me alegro. Por un lado con la primera actuación destacada de Tristan Vukcevic en ACB: 11 puntos y 16 de valoración contra el Betis. Por otro lado, el filial arrasó en la fase de clasificación para la F4 de la Euroliga junior, de la mano de nombres que empiezan a sonar con fuerza, como Juan Núñez, Matteo Spagnolo o Eli Ndiaye.

Los logros de la cantera en el Madrid suelen ir seguidos de pajas mentales de la parroquia, especialmente en una temporada tan jodida como esta: “¿Por qué no le da minutos Laso?”, “Seguro que lo hace mejor que Lapro”, “¿Crees que está ya para el primer equipo?”… Mira, pues no. Siento ser aguafiestas, pero un pase de sobaquillo en un partido de amateurs no te acredita para el Madrid, por muchos likes que coseche el vídeo.

Tendemos a subestimar el salto de jugar en la liga EBA (cuarta división) a militar en uno de los mejores equipos de Europa. Entre medias hay como cinco peldaños y casi nadie puede saltarlos de una tacada, salvo que te llames Luka Doncic. Lo normal es que hagan falta varios años de mili por provincias (digamos Barreiro), asumiendo que muchos sencillamente se quedaran por el camino.

Retorno de la inversión

Dicho lo cual, quería reflexionar sobre el sentido de las canteras de los grandes clubes europeos de basket en el sXXI. Porque el statu quo ha cambiado, como mencioné en la entrada sobre Garuba: las franquicias de primera división (la NBA) ya no eligen en el draft estrellas consagradas sino chavales de 19 años a medio formar, para terminar de pulirlos allí a su gusto. Y eso significa que, en muchos casos, la NBA se lleva a las promesas europeas antes de que las puedan disfrutar mínimamente los primeros equipos de los clubes que invirtieron en su formación.

Ahí tenemos el ejemplo de Avdija en Maccabi el año pasado o el de Garuba en el Madrid este verano. Y esperad, que a Vukcevic ya le han echado el ojo para el draft 2022, imposible que un 208cms con esa muñeca pase por debajo del radar. La historia se va a seguir repitiendo…

Veo dos factores clave a tener en cuenta para evaluar la situación. Por un lado, la realidad aplastante: que solo un canterano cada varios años llega a tener nivel primer equipo Euroliga, y de su rendimiento en pista o de la cláusula por su venta tiene que salir el retorno de la inversión. Ojo, no solo de lo invertido en él sino también en el resto de canteranos de su generación que se quedaron por el camino.

Por otro lado, que hoy desde muy jóvenes los jugadores están muy asesorados y, a poco que tienen alguna proyección NBA, se niegan en redondo a firmar una ampliación de contrato que implique más salario a cambio de más cláusula. Saben que la verdadera pasta está en América y les sale a cuenta jugar por cuatro duros hasta los 19 para no condicionar el salto.

La suma de ambos factores resulta en que los pocos canteranos que pueden traer un retorno de la inversión se van de sus clubes Euroliga dejando una miseria de cláusula, digamos 200k-300k euros, frente al millón anual que (a ojo de buen cubero) pueda gastar en cantera de basket por ejemplo el Madrid. En las condiciones actuales, me pregunto: ¿tiene sentido seguir gastando dinero en cantera?

Pragmatismo contractual

El concepto formación es muy romántico, pero mantener una estructura de cantera solo por prestigio o tradición es un lujo que tal vez no nos podamos permitir. No sin algunos cambios para adaptarse a los tiempos y hacerla mínimamente rentable. Y no es una cuestión de orgullo: ya asumimos que la Euroliga es segunda división y que parte de la chavalada quiera probarse allende el mar, pero eso no significa poner la otra mejilla.

¿Cómo adaptarse? No hay solución sencilla, pero los clubes podrían por ejemplo condicionar la planificación de carreras al único resorte del que disponen: el contrato. Lo que no vas a hacer es perder minutos de juego en el primer equipo para foguear a canteranos que se marcharán casi gratis antes de que adquieran nivel real para la rotación de un equipo Euroliga.

Es cuestión de remangarse y negociar nuevas fórmulas contractuales que compensen a las dos partes, clubes y canteranos. Por ejemplo, un compromiso entre todos los quipos de la Euroliga para firmar a canteranos cláusulas de salida menguantes, es decir, que irse a la NBA con 19 años sea más caro que con 22. Así invitas a los jugadores a que alarguen su periplo europeo y aumentas la probabilidad de disfrutarlos en el primer equipo un tiempo prudencial como para considerarlos amortizados. A la Euroliga también le interesa promoverlo, por su propio nivel y atractivo.

Dado que, a diferencia del fútbol, la NBA paga salarios altísimos pero no transfers, otra opción pasaría por vincular por contrato el montante de la cláusula a la posición del draft, que marca el salario garantizado en el contrato rookie. Con pago a plazos, claro. Y que, en todo caso, el club retenga los derechos del canterano para Europa, siempre. Este punto es clave, dado que los jóvenes de regreso de la NBA aún jóvenes son hoy los perfiles más apetecibles del mercado.

No se trata de poner diques al mar sino de evitar hacer el primo.

No barro, no party

A los rusos les salió anoche cara y las enchufaron de colores, cierto. 16 triples nada menos. Sobre el papel es un rival de élite y por tanto una derrota asumible. O no. Más bien era una oportunidad, que venía CSKA de palmar 6 de los últimos 9… El caso es que entre derrotas asumibles y cagadas ocasionales (Jimki) al Madrid se le empieza a poner cara de eliminado, a escapar entre los dedos las opciones de top8 Euroliga, que es el objetivo mínimo exigible al tercer o cuarto presupuesto de la competición, incluso en un año jodido de fugas, lesiones y desamortización como este.

A viernes de San José el equipo amanece séptimo, lo sé, a cuatro partidos por jugar, pero es que bajando al detalle de clasificación, calendarios y averages la cosa pinta peor. Ganando los dos ganables, Asvel y Olympiakos, el Madrid aún necesitaría cierta combinación de resultados para entrar. Las cuentas, muy resumidas, son que hay tres plazas a repartir entre cinco equipos: Zenit, Baskonia, Madrid, Bayer y Valencia. Aunque a este último le doy casi por clasificado, por su calendario muy favorable, así que más bien serían dos plazas para cuatro.

Para ser justos, los blancos firmaron anoche una actuación digna, con la mejor versión de Thompkins (20 puntos), el problema es que no consiguieron repetir la fórmula y llevar el partido al barro. Y en los guarismos en que se movió CSKA (96 puntos) este Madrid tan cortito tiene pocas opciones. Al final estamos con 5-6 jugadores útiles: Tavares, Deck, Causeur, Carroll, Trey y Abalde, este último según le venga el aire. Anoche cumplió, teniendo que asumir la dirección de nuevo en el último cuarto, como contra el Barca, porque los dos bases del equipo…

En un partido a 90 puntos y contra un equipo top, entre los dos bases puros del Madrid combinaron 1/9 tiros y 0 de valoración, y qué queréis que os diga, así es muy difícil ganar. Alocén progresa adecuadamente en la últimas semanas y todo eso, pero Roma no se construyó en un día, y aún le vienen enormes estos duelos: Hackett, sin ser una estrella, tiene mucha mili y le sacó del partido sin despeinarse las rastas.

Y Laprovittola… no sé, ya le doy por caso perdido. Seguramente el peor fichaje de la sección en la última década, si evaluamos su rendimiento, el precio (2M anuales + 300k por sus derechos) y el coste de oportunidad, que aquel verano eran agentes libres la mayoría de los mejores bases del continente. No genera nada en ataque porque juega andando y en defensa es un boquete en la falange. Creo que tanto Laso como el propio jugador están deseandito que acabe este tormento de temporada. Y los aficionados un poco también, ¿no?

Bajar al barro para competir

Se volvió a perder contra el Barca, que desde un punto de vista mediático y de rivalidad sé que escuece más a la parroquia que una derrota cualquiera. Pero no deja de ser una con la que se contaba en las cábalas para entrar en top8, el verdadero objetivo exigible este año, así que clasificatoriamente no resulta costosa. No es día para drama queens, de esas medio futboleras que asoman tras los derbis, aunque sean de fase regular. El objetivo del Madrid sigue siendo ganar dos partidos (o mejor tres) en lo que resta de fase regular, y el de anoche era el menos propicio. Esta vez, y a diferencia de la final de Copa, sí se compitió. Laso aplicó la misma receta que en las dos victorias previas, Zenit y Murcia, es decir, espesar el partido y llevarlo al barro. Compensando con defensa la evidente desventaja de plantilla, que de por sí la habría con todos disponibles, pero que con las bajas se vuelve abismal.

Saras cuenta desde el regreso de Claver con el roster al completo, recordemos, el más caro de Europa, y se puede permitir lujos zaristas como descartar ayer a Pustovy, que cobra 1.8M brutos este año. Mientras, el Madrid está sin base titular, Facu, al que se decidió no suplir por ahorro, sin Rudy, Llull y Randolph, lesionados, a los que ayer se unió Tyus, roto en el segundo cuarto cuando estaba cumpliendo, que ya es novedad. Y Thompkins, aunque salió unos minutos, también está lesionado, mermadísimo por su reciente esguince: en condiciones normales no hubiese ido convocado ni ayer ni al partido del Zenit.

En esas condiciones, tiene mérito llegar a los dos últimos minutos con opciones reales de victoria. Tavares dominó la pintura como acostumbra y Taylor secó a Higgins, principal vía de agua en la final de Copa (en la que fue baja). El regreso del sueco ha sido clave en la mejora defensiva en los tres últimos encuentros.

Deck nunca se esconde en estas citas y ayer no fue excepción, máximo anotador con 17. Por cierto, que ha enchufado 9/12 triples en las últimas cuatro citas Euroliga, dedicado a los de “no puede ir a la NBA porque no mete de tres”. Como veréis, no ha modificado su mecánica, sigue lanzando sin apenas parábola, pero no se trata de tirar bonito sino efectivo, y a base de repetición y entreno todo se compensa.

Abalde debió leerme y mejoró sus prestaciones (11pts, 4as), teniendo que jugar 10 minutos de base, que ya sabemos que no es lo suyo, porque Lapro no pasa el corte en defensa en partidos de este nivel y a Alocén, que firmó buen inicio, se le empezaron a caer los balones de las manos en el tercer cuarto (5 pérdidas en 15 mins).

El Madrid falló un par de tiros clave en la recta final, que el pobre Deck iba ya con la lengua fuera, y fió sus opciones a la defensa. Y ahí resultaron decisivas dos faltas rigurosas (y sus consiguientes tiros libres) señaladas en los últimos 120 segundos: una de Tortuga a Mirotic en la porfía al poste y otra de Taylor sobre Higgins en la presión sobre bote. En esos dos pitidos se esfumaron las opciones de un Madrid que, de todas formas, deja buenas sensaciones, dadas las limitaciones. Toca seguir remando.

El rookie wall de Alberto Abalde

No anda el Madrid precisamente para tirar cohetes, ya lo sabemos, entre la plaga de lesiones y una plantilla de por sí vieja y desequilibrada. Lo que empezó por cuesta de enero va ya por marzo. “Todos los años tenemos un bajón en diciembre, simplemente este año nos ha venido en enero”, alegaban al principio los más optimistas. Realismo mágico. El martes en Jimki se tocó fondo: problemas al margen, fue ese día en que todo sale torcido, se te caen los balones de las manos y Tavares, que es medio Madrid, se carga de personales. Cuando me levanto en mitad de la noche aún veo a Jordan Mickey anotando de media distancia… No encontré las ganas para sentarme a echar unas líneas.

Porque la paliza en la Copa del Rey escoció por ser el Barca y por ser final, pero no dejó de ser el resultado lógico, y por tanto asumible. Lo de Jimki fue distinto: los rusos llevaban 17 derrotas seguidas y los jugadores sin cobrar desde hace tres meses. Cómo sería la cosa, que la directiva blanca recurrió al viejo truco de filtrar a la prensa nombres de fichajes para entretener y desviar la atención en la parroquia. Resulta tan burdo y descarado que paso de darle mayor pábulo.

No volvieron a escucharse nombres de fichajes porque el equipo encontró los arrestos y la vergüenza torera para recomponer filas y ganar en Piter solo 48 después a un equipo bastante mejor, el Zenit, de hecho rival directo en la puja por el top8. Tavares fue decisivo, con un tapón y un mate con personal en el último minuto. Y Thompkins, con un esguince, tuvo que infiltrarse para poder jugar unos minutillos, lo que da un pista de la importancia clasificatoria del duelo. El billete para cuartos de final de Euroliga pasa por ganar entre dos y tres partidos de los seis que restan de fase regular. A priori sería un objetivo cómodo, pero el calendario es de aúpa, con duelos pendientes frente a Efes, CSKA, Fener y Barca.

Tanto la victoria en Piter como la del domingo en Murcia se cimentaron en el principal resorte del equipo en este sufrido tramo de la temporada: la defensa. En 71 se quedaron los rusos y en 57 el Murcia, y así, claro, es más fácil mojar. El regreso de Taylor, ese del que nunca hablamos, ha subido una marcha atrás, de hecho, fue clave su defensa el jueves a Pangos, catalizador y termómetro de los rusos. Los mejores minutos del exazulgrana coincidieron con la defensa de Lapro…

La sequía de Abalde

Dicho lo cual: tenemos que hablar de Alberto Abalde, de su bajón de rendimiento. Estaba dejando pasar unas semanas para no precipitarme, pero me parece que podemos considerarlo ya tendencia. Empezó exactamente con el nuevo año y no encuentro explicación sencilla aparente. Porque físicamente está bien, de hecho, las lesiones en el juego exterior le han dejado campo abierto para minutadas. Pero en vez de crecer, siguiendo el guión previsible para un jugador de su talento y edad, se ha ido haciendo pequeño, en una suerte de rookie wall: promedia valoración 5.5 en los últimos 18 partidos entre ambas competiciones, es decir, desde el 1 de enero. Más o menos la mitad que de octubre a diciembre.

Ya no llega hasta el aro ni saca faltas (tiros libres), y de postear a rivales más pequeños ni hablamos. Abusa de tiros de 4-5 metros, a la media vuelta y sin ventaja generada, ergo de bajo porcentaje, propios de final de posesión. Eso, o triples random, que a veces cuela por pura clase pero que no dejan de constituir una selección de tiro mejorable. Le tengo bastante fe a sus aptitudes, por lo que enseñó en Valencia y sus pinceladas de blanco en el primer trimestre. Por eso, a falta de otra explicación, imagino que el problema sea de coco, de confianza.

El inicio de su bajón coincidió en tiempo con la lesión de Llull en enero y su paso por el puesto de base. Una función que desempeñó intermitentemente en categorías inferiores pero que en el Madrid de Laso es de una exigencia endiablada y le vino grande. Para cuando regresaron los lesionados y volvió al puesto de escolta/alero, se le había salido la cadena. No le faltan minutos porque cumple atrás y sigue habiendo bajas, pero no se le ha fichado para esto. Hay que pedirle más, incluso en este, su primer año en el Madrid. Si bien Laso, quizá consciente de que el problema de Abalde es de confianza, se corta bastante en sus broncas, si las comparamos con las que dedica a errores similares de otros jóvenes.