Operación ‘Retorno Tortuga’, el triunfo del pragmatismo

Los Reyes Magos este año sí han pasado por Goya, y han traído un Tortuga Deck para apuntalar la plantilla, de por sí larguísima, y con ello las opciones de títulos este curso. Apenas 48 horas después de ser cortado por Oklahoma, sin expectativas reales de seguir en la NBA y pese a alguna oferta Euroliga (no del Barca), el argentino toma el camino de regreso ‘a casa’. Aún se están cerrando los flecos entre las partes pero el acuerdo es ya oficioso, según informan el diario AS y Carlos Sánchez Blas, entre otros. Una operación win-win para ambas partes, más meditada de lo que pueda parecer desde fuera, filtrada ahora pero forjada desde hace días, cuando su salida de los Thunder era ya inminente. Deck pasará el reconocimiento médico la semana que viene y será entonces cuando se haga oficial su regreso.

Con esta incorporación el club muestra cintura, apuesta a grande y aprovecha una oportunidad estratégica de mercado. Uno de los mejores aleros de Europa, 26 años, libre como el viento, querido en el vestuario y apreciado por el entrenador. Dejar pasar una oportunidad así por tiranteces de letra pequeña (derecho de tanteo) hubiese representado una pifia bíblica, repetir la cagada con Chacho en 2019, cuando el canario salió de Moscú y pidió volver, pero el club le vetó (por rencores pasados) para acabar apostando por Lapro. El resto es historia. Con Deck ha imperado el pragmatismo por ambas partes, y desde esta tribuna lo celebramos.

Pensadlo fríamente y desde un punto de vista financiero, la operación ‘Retorno Tortuga’ es absolutamente redonda: el Madrid repesca gratis (sin pagar cláusula) a un jugador top por cuya salida ingresó casi dos millones hace solo ocho meses. Dinero, por cierto, que sirvió para acometer otro fichaje estratégico, el de Poirier. Por su parte, Deck vuelve con las alforjas llenas de dinero y seguramente pocas ganas de probar allende el mar en un futuro próximo. De hecho, firma por dos temporadas y media, hasta verano de 2024. Vamos, que vuelve para quedarse. Me consta que el argentino, durante su estancia en la NBA, no se desprendió de su vivienda en Aravaca, a las afueras de Madrid. La puerta se había cerrado pero una ventana seguía abierta…

El recibimiento de la parroquia

He leído a amplios sectores de la parroquia blanca palabras muy gruesas hacia Deck en los últimos días, desde su salida de Oklahoma y en referencia a su posible regreso, ahora consumado. «Madrid no paga traidores», etc. El timing de su marcha en abril fue horrible, cierto, en puertas de la eliminatoria de cuartos de final de Euroliga. De eso no hay duda. Tan cierto como que era el peor pagado de la plantilla y que se dejó los huevos hasta el último día en el club, convirtiéndose en el mejor jugador relación calidad-precio de la sección desde hacía años.

Se fue a la primera división (NBA), donde le multiplicaban el salario casi por siete. Son jugadores y personajes públicos, pero también profesionales, aunque a veces lo olvidemos: ¿qué haríais vosotros si os llamasen de una empresa puntera de vuestro sector con una oferta que multiplica por siete vuestro actual salario? Pues lo mismo que Deck, dar las gracias a vuestro actual empleador y probar suerte.

Va siendo hora de aparcar un poco la dignidad futbolera y aplicar pragmatismo, aceptar que en baloncesto el Madrid no es el centro del universo, que juega en segunda división (Euroliga) y es ley de vida que los jóvenes quieran probarse en primera, y que a veces el timing de salida no cuadra. Y no por ello vamos a autoboicotearnos fichajes de retorno. Asumamos que en Goya nos alimentamos de las sobras de la NBA, y no hay deshonra en ello: Tavares, Poirier, Rudy, Yabuesele, ahora Deck…

¿Cómo afecta a nivel deportivo?

El Real Madrid vence al Zalrigis Kaunas en la Euroliga

Desde un punto de vista baloncestístico, la vuelta de Deck es una incorporación de campanillas, que incrementa las posibilidades de una plantilla de por sí completísima, cual navaja suiza. Su sangre fría e inteligencia en pista son un tesoro para finales de partido, y su versatilidad un seguro ante posibles lesiones en varios puestos. Por otra parte, el roster estaba echando de menos puntos en la posición de alero, con Taylor y Hanga como cromos repetidos y Abalde sin terminar de romper. Con el retorno de Tortuga, además, el Madrid recupera esa interesante baza táctica de la creación en estático desde el poste bajo, siempre que el argentino juegue como tres, su posición natural y en la que marca diferencias. Su desembarco tendrá también un efecto dominó para otros jugadores, dado el overbooking en los puestos de 3-4:

Jeffery Taylor. Es el alero nato del roster con menos minutos, acorde a su pobre rendimiento este curso, y la llegada de otro alero, Deck, unida al regreso de Abalde tras lesión, bien puede suponer la puntilla a su papel en la rotación.

Tristan Vukcevic. Aunque la posición natural de Tortuga sea la de alero, como hemos comentado, sabemos que Laso no duda en usarle como cuatro en caso de lesiones (y a veces también sin ellas). Así que, si la ventana de oportunidad de Vukcevic ya era de por sí estrecha al regreso de Randolph y el inminente retorno de Trey, el fichaje de Deck parece cerrarla de un portazo. Quizá se podría valorar una cesión para la segunda mitad de temporada.

Trey Thompkins. Su regreso se retrasó hace unas semanas por una inflamación en la rodilla, no se quiso arriesgar tras tantos meses de baja. Pero, según informa Chema de Lucas, su retorno es inminente y, ya sabéis, ocupa plaza de extracomunitario, así que nos juntamos de nuevo con tres, vuelta al escenario de un descarte obligado para la Copa y los playoffs ACB. Y a poco que Deck regrese en forma, Thompkins tiene todas las papeletas de ser el sacrificado, al estar su puesto bien cubierto con Yabusele, Randolph y el propio Deck, y dado que Williams-Goss parece cada vez más asentado y la posición de base no ofrece alternativas tan fiables.

Por cierto, que la vuelta de Tortuga pone aún más si cabe en arameo la renovación de Thompkins en verano, que ya sabéis que acaba contrato. Incluso aunque Yabusele regresase a la NBA, un escenario que no debemos descartar, el hándicap de las plazas de extracomunitario complica el futuro de Trey. Su mejor baza, además de brillar cuando regrese, es que Deck se saque por fin pasaporte español, para el que hace casi dos años que cumple los requisitos… Pero eso lleva tiempo, ingeniería de medio plazo que tendremos tiempo de analizar. Por lo pronto, Tortuga ha regresado, y desde aquí le damos la bienvenida de vuelta.

¿Qué nota le ponemos al 2021 del Madrid de basket?

Nochevieja es buen momento para echar la vista atrás y hacer balance: el año del RM ha sido harto irregular, dividido en dos actos casi opuestos. Uno de suspenso y otro de notable, tirando a alto. Pero bajemos al detalle…

Primer acto: nadaplete

Casi todo lo que pudo salir mal de enero a junio salió mal. Hay factores atenuantes, pero el resultado fue un nadaplete, la cesión al Barca del cetro del basket nacional. Una calamidad: se encadenaron las lesiones y para colmo Deck dejó tirado al equipo en el desenlace de la temporada. Una espantada que se sumaba a la de Campazzo el 20 de noviembre, aunque en ese caso el jugador avisó con mucha antelación. Aviso, por cierto, que el club desoyó por motivos que aún hoy no alcanzo a entender y cuyo resultado, su marcha, marcó/lastró en buena medida las opciones deportivas de la temporada. En esas condiciones hubo poco que rascar: se cumplió el mínimo homologable llegando a las dos finales domésticas (Copa y ACB), pero se cayó en ambas con estrépito ante el Barca. Milagros, a Lourdes.

Dignos de mención son el récord de victorias en fase regular ACB (34-2) y la eliminación con honores frente a Efes, a la postre campeón Euroliga. Se perdió, claro, pero fue una derrota dulce comparada con las humillaciones ante el Barca. Se dejó el pabellón alto, con Garuba en fase superguerrero y el equipo en cuadro, estirando hasta el límite el concepto de resiliencia colectiva. El mismo espíritu, por cierto, que guió el triunfo ante CSKA la semana pasada.

El partido de récord de Garuba | Real Madrid CF

Las fugas a la NBA del primer acto dejaron al equipo vendido pero tuvieron una consecuencia indirecta positiva: la pasta. El dinero no gana partidos ni levanta títulos, pero permite invertir en plantilla para rearmarse y recuperar la ilusión, que es el leitmotiv de la segunda mitad del año. Los nueve millones de euros (a plazos) de las cláusulas de Facu, Garuba y Deck son una fortuna en el basket europeo en tiempos de contracción por pandemia. Una fortuna para enjuagar pérdidas y aprovechar oportunidades de mercado, como Poirier, incorporación estratégica en abril.

Con el francés más Edy el Madrid junta la mejor pareja de pívots que haya visto la Euroliga en unos cuantos años, y el juego del equipo necesariamente vira hacia la pintura. El otrora protagonismo casi hegemónico del backcourt en el sistema Laso, de los Sergios, Luka o Facu, ha dado paso a un sistema con los interiores como referencia. No necesariamente en número de tiros, que también, sino en influencia en el juego en ambos aros: definición en la pintura, rebote, intimidación… Podemos debatir sobre su estética pero difícilmente sobre su eficacia. Es la receta más lógica para competir por títulos con las cartas disponibles, sin estrellas de backcourt en el mercado.

Por cierto, que la primera mitad de año nos dejó también la retirada de Felipe Reyes, al que honestamente le sobraron las dos últimas temporadas, y también la de Jaycee Carroll, al menos de facto, en uno de los episodios más chuscos e innecesarios que recuerdo entre las leyendas de la sección. No es que no descarte, es que doy casi por hecho que aparecerá por Madrid en algún momento de 2022, bien para un acto de homenaje en el Bernabéu, bien para una mini gira de despedida pagada, jugando alguna pachanga dominical de ACB, aprovechando esa oferta de renovación sine die que le plantó Florentino. De lo contrario, no tendría sentido esta ambivalencia. Ahora bien, sería una coda anecdótica, la de un exjugador a todos los efectos. El equipo se ha acostumbrado a vivir sin él, y nada mal, por cierto.

Segundo acto: recuperar la ilusión

La segunda mitad de año es cuarto creciente. Lo primero fue recomponer filas, ya sin argentinos, para lo que se fichó en verano con sentido común y cierta ambición: Yabusele, Heurtel, Hanga y NWG (en verdad el fichaje de Poirier lo contaría también como de temporada 2021-22). Y las piezas no han tardado en encajar. Ganar la Supercopa remontando 19 al Barca fue un chute de confianza para empezar, un título que podemos poner en buena medida en el haber de Llull, que firmó una final superlativa. Un nivel que, como era de prever, no ha conseguido mantener durante el curso, ni cerca, especialmente al tener que jugar de base por las lesiones en el puesto. Eso sí, la salud le está respetando este año, tanto a él como a Rudy y Causeur, los veteranos, piezas de cierto peso en el primer tercio de curso en este Madrid tan atomizado.

El equipo cierra el año líder en solitario de la ACB y segundo clasificado de la Euroliga, con un sólido balance acumulado de 29-4, pese a no haber jugado ningún partido con menos de dos bajas. Ventajas de una plantilla muy larga, sin estrellas exteriores de relumbrón pero equipada para el barro, potentísima en rebote y defensa. Ingredientes para volver a la F4 y competir de tú a tú con el Barca en las finales nacionales.

Los títulos definirán la nota de 2022, pero el objetivo primero, recuperar la ilusión, es de 2021 y lo doy por conseguido.

Goya convertido en las Termópilas

Épico, parroquia, sencillamente épico. Un cuento de Navidad. En estas temporadas de calendario tan saturado y a chorrocientos partidos, la mayoría caen pronto en el olvido. Pero no el de hoy, de esta victoria nos acordaremos en las tertulias de la cuadrilla dentro de unos años. «¿Te acuerdas cuando le ganamos al CSKA en Navidad con 10 bajas?». Bien, ese día es hoy. No pensaba sentarme a escribir, del cabreo que aún tengo con la Euroliga por hacernos jugar en cuadro pero, bien pensado, los nueve héroes que han sacado el partido adelante bien merecen que eche unas líneas.

Y el héroe de entre los héroes ha sido ‘el nuevo’, Nigel Williams-Goss, al que la baja covid de Heurtel está sirviendo para asentarse por fin, superado el mes y pico de baja que le cortó la adaptación. Su actuación en Murcia el finde ya fue magnífica (val 25), y contra CSKA ha sido el sostén del equipo junto a Edy. Ha repartido juego y dirigido con sensatez, ha lidiado con la más fea en defensa, aguantando como un jabato las embestidas de Clyburn al poste, y ha decidido en la recta final con las tres últimas canastas del Madrid en el partido, todas en 1×1 y sin ventaja, de puro talento. A los escépticos os digo: aún estáis a tiempo de subiros al carro, nadie os lo tendrá en cuenta.

Tavares ha jugado como la bestia parda que es, todo corazón, puro madridismo. Se ha dejado literalmente la vida sobre el parquet, 36 minutos corriendo la pista de arriba a abajo con sus 221cms y 125 kilos, poniendo bloqueos y llegando a todo en defensa. En los últimos minutos el pobre ya subía andando, asumo que esta noche dormirá pegado a una bombona de oxígeno. Suerte que la ACB sí ha suspendido el partido del lunes (contra Joventut) y el Madrid tendrá ahora algo de margen para descansar y recomponer filas.

De entre los jugadores de primer equipo, Rudy, Llull y Taylor destacaron esta vez menos, un poco erráticos en ataque, entendible con semejante minutada y el derroche físico atrás, pero igual se llevan la medalla de héroes de las Termópilas. Un partido así no se saca sin el compromiso y fe de cada espartano. E imposible cerrar sin dos menciones especiales. Una a Chus Mateo, en su tercer partido al frente del equipo por el positivo covid de Laso, que ha sabido plantear una guerra de guerrillas con la que enjuagar la clamorosa desventaja con la que partía hoy el Madrid. La otra mención es a Klavzar, todo desparpajo en su debut en partido oficial: 10 puntos en 22 minutos, clave para dar aire a los veteranos.

Ganar el partido ha representado el mayor ‘in your face’ posible a la Euroliga por negarse a posponerlo. Imposible no acostarse orgulloso del equipo, esto es honrar la camiseta. Feliz Navidad a todos.

Sufriendo sabe mejor

Este Madrid se maneja bien en el barro, como nunca en la era Laso. Lo veníamos barruntando y la sufridísima victoria ante Maccabi lo viene a refrendar. Muy parecido al duelo frente a Fenerbahce, también en Goya y a marcador exiguo. Si fuese un combate de boxeo diríamos que a los puntos lo merecieron los visitantes.

Pero el equipo sigue teniendo alma y estrella, y también una marcha extra cuando calienta el sol, sobre todo atrás: en 11 puntos dejó a Maccabi en el último cuarto, ni un solo tiro cómodo concedió en ese parcial, que empezó con -9. Y en el desenlace apareció Yabusele, que culminó otra noche notable con ese game winner en penetración (bien la pizarra de Laso), pero sobre todo Heurtel, con los 8 puntos anteriores, providenciales y de canastas sin ventaja, de puro talento.

Es capaz de lo mejor y de lo peor, sabíamos lo que fichábamos. Jasikevicius, que es un poco talibán con lo de la defensa, le dio boleto porque no toleraba una brecha en la falange. Pero en este Madrid su perfil de verso suelto hace de contrapunto a una plantilla tan potente física y defensivamente como cortita de talento ofensivo y creador en el backcourt. Es el joker que se permite Laso en la baraja, irregular y un poco anárquico, pero también clarividente y decisivo. Hay que quererle por lo que es, que no es poco.

Un faro en la oscuridad

Anoche dejó algunos errores defensivos y un par tiros de «porque me apetece», lo normal, vaya, pero a cambio representó un faro en la oscuridad del ataque, el único del juego exterior blanco. Porque el segundo y tercer cuarto del Madrid fueron droga durísima, nulo de ritmo y fluidez, que cada canasta costaba un riñón y los macabeos horadando poco a poco la mencionada victoria a los puntos. Los minutos al timón de Nigel, al que ya le toca ponerse en forma, y especialmente de Llull fueron una tortura china. El balear acabó en valoración -6, por segunda ve en los últimos tres partidos… Se jugó bastante mal, la verdad, como demuestra la estadística: más pérdidas de balón (14) que asistencias (12). A lo cual otorgo bastante mérito a Maccabi, que este año tiene tal vez menos potencial de plantilla pero como equipo está mucho mejor armado. Y en esta edición un poco flojita bien le puede alcanzar para top8.

¿Los demás? Bueno, Tavares y Poirier cumplieron, en sus números pero sin dominar tan claramente como de costumbre, que el rival también juega y el puesto puesto de pívot es de lejos el mejor de los israelíes. Zizic es tan bueno como suponíamos cuando (casi) le fichamos y Reynolds un lujo desde el banquillo. Del resto, Causeur estuvo muy apagado en ataque (4 puntos en 26 minutazos), pero a cambio realizó un sólido trabajo sobre Wilbekin atrás, obligándole a tiros forzados. Abalde se lesionó (posible rotura de fibras) y se une a Alocén en la enfermería, que no terminamos de vaciar nunca. Es nuestra cruz: señor, dame paciencia… Thompkins y Randolph no entraron ayer en convocatoria pero están ya para debutar, suponemos que Laso no quiso exponerles en un duelo de alto voltaje. Mejor para el regreso un plácido partidito ACB de domingo.

Y tras todo esto, entre el barro y los sofocos, sexta victoria consecutiva en Euroliga y el Madrid que sigue líder, en solitario si el Barca pincha esta tarde-noche en pista del vigente campeón. Como expliqué la semana pasada, habrá quien añore los marcadores abultados, y no seré yo quien le juzgue, pero a mí la ilusión de amanecer de viernes y verme en lo más alto de Europa no me la quita nadie.

Gira rusa de cal y arena

La semana rusa ha sido el típico anticlimax del Real Madrid de Laso: ganar donde se podía perder y pinchar donde se debía ganar. Cabe matizar que estas semanas Euroliga de doble partido a domicilio son bastante exigentes, sobre todo si arrastras lesionados, como es el caso, y no es raro bajar el listón en el segundo. Pregunten al Barca. Lo digo como contexto, que no como excusa, que las normas son las mismas para todos.

Si el duelo en San Petersburgo se ganó (principalmente) gracias a la defensa, el de Kazán se perdió por el ataque. Bueno, por su ausencia, 58 puntos y 19 pérdidas. En esos guarismos lo raro hubiese sido ganar, por bien que chapotees en el barro. Leo a no pocos aficionados sacar a colación la reivindicación del verano: «a la plantilla le falta un killer». Pues sí, claro que falta, y ayer hubiesen venido bien esos puntos casi gratis que te daba por ejemplo Carroll. Causeur, que en cierto modo ejerció ese rol el miércoles, sencillamente se borró en Kazán: 0 puntos y 0 asistencias en 20 minutos.

Mancos en la dirección

Pero más que un killer ejecutor lo que se echó en falta fueron ideas, generación en estático, la fluidez que te da una buena dirección. Heurtel lleva una Euroliga notable hasta la fecha, sin ir más lejos, lideró el triunfo en Piter, pero nunca se ha destacado por su regularidad. Del club de los Manoletes. En Kazán sencillamente no le tocaba, y de repente nos acordamos de los ausentes.

El Madrid de Laso tiene una acreditada capacidad de resiliencia, ha demostrado poder vivir dignamente sin Randolph y Trey, con Rudy tapando agujeros, alapivot reserva con 84 kilos de hueso y pellejo. Whatever works. Pero el puesto de base es más sensible, catalizador en pista, y en Kazán se vio que sin Nigel ni Alocén (baja por problemas de espalda) el equipo queda vendido, a merced del pie con que se levante Thomá. Porque no hay en la plantilla quien que te haga un apaño en la dirección como te lo hace Rudy al cuatro.

Laso, que tampoco tuvo su mejor día, dio la alternativa al chaval Nuñez en la primera parte, que no desentonó, pero no se atrevió a repetir en la segunda, con el encuentro en el alambre. Apostó por Llull buena parte del último cuarto y el apagón fue cojonudo: 4 puntos del equipo en 6 minutos. El balear arrastra molestias y, además, en verano solo se estudió el temario de escolta, no el de base. Ayer se le notó perdido al volante, como si lo de dirigir le quedara ya lejísimos. Una sola asistencia en 18 minutos y 2/11 tiros, la mayoría frutas de final de posesión, que como base sus porcentajes de tiro caen dramáticamente. Zapatero a tus zapatos: los de Llull ahora son de escolta.

El puesto de alero

El único exterior potable en Tartaristán fue Abalde, que lleva un par de semanas entonado, en porcentajes de tiro altos, erigido en alero titular, el rol al que en realidad siempre ha estado llamado. Hanga ha perdido el pico de forma con el que arrancó el curso, parece que arrastra problemas de rodilla, y Taylor está muy out. No creo tirarme a ninguna piscina si afirmo que su continuidad en verano fue una decisión discutible y, en este caso, hasta donde sé, una atribuible directamente a Laso, que se negó en redondo a dejarle ir, contra criterio de la dirección.

Abalde difícilmente llegará algún día a ser el killer que algunos echaron ayer de menos, le falta la intuición y mala leche que requiere el papel, pero al nivel que apunta los últimos partidos es una navaja suiza de muchos quilates. Defensa, tiro, rebote, asistencias a los pívots en 2×2… No sobresale en nada, pero es de notable en casi todo. En su caso, resulta clave la confianza, que repercute directamente en la toma de decisiones en pista, su gran hándicap, responsable el año pasado del valle de forma que le duró casi media temporada. Como no es la primera vez que le intuimos un step ahead que después se queda en agua de borrajas, quedamos a la espera de nuevos capítulos.

Atasco en El Pireo: el Madrid se deja la imbatibilidad

Siete partidos ha durado la imbatibilidad blanca en este comienzo de curso, suficientes para levantar un título y superar a los dos finalistas de la última Euroliga. Lo digo para no ponernos ya alarmistas, que os conozco. Cayó el Madrid en El Pireo, una derrota asumible, en pista de un claro candidato a top8. Con las incorporaciones de verano, la madurez de Vezenkov, que le ganó claramente el duelo a Yabusele, y los 10k aficionados apretando en la grada de nuevo, este Olympiakos oposita a los puestos del 6 al 8.

Fue duelo sin acierto exterior ni fluidez en estático, de bajar al barro y trazo grueso, donde este Madrid tan atlético se desenvuelve teóricamente bien… Pero el rival de hoy también. Y en el cara o cruz del último cuarto, con el marcador igualado, Olympiakos desequilibró acertando varios tiros seguidos de teórico bajo porcentaje. Me refiero al parcial 9-0 del minuto 34.

Tavares volvió a ejercer de mejor pívot de Europa, que es lo que es, y Nigel Williams-Goss calló bocas de quienes le sentencian antes de verle jugar ni un mes. Firmó en plaza grande su mejor partido en el Madrid hasta la fecha. Lo sé, no es el tipo de jugador que genera efecto wow, no tiene pinta de estrella, con esas muñequeras de tenista trasnochado. Como dice Manu Suárez, no es un 10 en ninguna faceta, pero a cambio es un 7-8 en casi todo. Me quedo con su capacidad para fabricarse tiros de buen porcentaje caracoleando por la zona, entre bloqueos y jugando con el cuerpo, hasta lanzar esa bombita bastante fiable. 16 puntos en El Pireo, sostén anotador exterior, pero demasiado solo. Causeur, Abalde y Taylor rayaron a un nivel realmente discretito, y Llull, desatascador oficial este curso, desentonó un poco en defensa, lo que lastró sus minutos, solo 10. Dada la caraja ofensiva, me hubiese gustado ver más minutos juntos en pista de Nigel y Heurtel, con el francés al volante, que hoy no le entraron los tiros pero cumplió en la dirección, 5 asistencias, la mayoría habilitando a los interiores.

No meto en la ecuación exterior a Rudy, que sí, que se lanzó cinco paraguayas, pero tuvo que volver a jugar de ala-pívot y, claro, demasiado hace. No pienso señalar desde esta tribuna a quien se está comiendo un marrón que no le toca. Me quedo con que Vukcevic, por X o por Y, está desaprovechando una oportunidad de oro para jugar minutos de calidad, y no está yendo ni convocado. Cuando vuelvan Randolph y Trey, que no queda tanto, que ya están entrenando con el grupo, sus opciones de tiempo en pista se reducirán a la mínima expresión. Quizá no estaba tan preparado como asumimos a final del curso pasado.

3 de 24 triples

Y Carroll sigue en su 'rancho'

Por mucho que defiendas, resulta difícil ganar en una pista Euroliga exigente con 3 de 24 triples, es otra conclusión evidente del partido. El típico día en que la gente se acuerda de Carroll y se achina con sus fotorreportajes desde el rancho, cual Casa de la Pradera. Yo, sencillamente, es que no cuento con él, le veo a todos los efectos un exjugador de baloncesto, y cada día un poco más. ¿O pensáis que si apareciese por año nuevo, tras seis meses sin entrenar, sería para algo más que una gira de despedida?

Sin contar con él, hay nueve exteriores de primera plantilla disponibles para tres puestos, más que casi ningún otro equipo Euroliga, lo que debiera ser claramente suficiente. Estamos apañados si cada partido desacertado desde el triple vamos a añorar a un jugador de 38 años que terminó contrato hace cuatro meses.

Si falta triple, que está por ver, la causa en todo caso no sería que Jaycee esté recolectando miel en Wyoming sino más bien que 1) faltan dos de los mejores tiradores de la plantilla, Randolph y sobre todo Trey, y 2) que este año se ha apostado por un perfil de juego exterior más rocoso y con menos tiro que otros cursos. El resultado de cambiar a Carroll por Hanga. Y de eso no tiene la culpa Jaycee, ni sus paseos a caballo, en todo caso JCS, Herreros y Laso, que suya es la apuesta y, en honor a la verdad, está funcionando bastante bien por ahora.

Si queréis que hablemos de Carroll y del disparate de oferta de renovación sine die que impuso Florentino a la dirección porque es su jugador fetiche, me remito a las palabras de Laso esta semana, en eldebatecom, claramente hasta los cojones ya del tema: «No gano nada hablando de Jaycee. Si te digo que va a venir pasado mañana y no viene, pierdo. Si te digo que no va a venir y al final viene, también pierdo. Me preguntáis mucho sobre ello pero nadie le pregunta a Carroll, que es al que yo preguntaría. Él tiene una oferta de renovación del club desde antes del verano, pero ahora mismo está sin contrato. Y yo en lo que pienso es en el próximo partido, y Jaycee no lo va a jugar».