Tócala otra vez, Rudy

Rudy fernandez AsvelUno que se fije únicamente en el desarrollo del partido y el nombre del rival, obviando el resto de circunstancias, puede caer en la tentación de menospreciar el valor de la victoria, la 12º consecutiva del Madrid en Euroliga. Pero Villeurbanne es una salida exigente, lo dice su balance como local (7-2), y los blancos acudían mermados por un reguero de bajas. Iba el encuentro igualado… hasta que compareció Rudy Fernández en el segundo cuarto para impartir cátedra, de nuevo.

Más habitualmente en versión ensalada completa, con un poco de muchos ingredientes, pero esta vez en su faceta tirador (5/6 triples), la que más necesitaba el equipo con las ausencias de Carroll, Llull y Randolph. ¿Recordáis aquel año en que no las colaba Rodolfo ni en una piscina olímpica? Sí, era junio de 2013 cuando firmó 1 de 24 triples en la final ACB. Cómo cambian los tiempos, ¿verdad? Se recuperó de la espalda, machacó el tiro, cambió su rol en ataque (las situaciones de lanzamiento), le llegó la paternidad, aparcó las riñas estériles en pista y descansó algún verano de selección. Todo confluye en esta soberbia madurez, un lujo a dosificar hasta mayo.

Como cae mal en Barcelona, por dejarles en su día compuestos y sin novia, no escucharemos nunca en el mainstream el consenso en torno a su figura que sí existe hacia otros jugadores españoles. Pero es de largo el mejor alero que ha dado nuestro baloncesto, manque pese, y si había debate, sirva esta segunda juventud para desautorizarlo.

laprovittola Asvel madrid Euroleague

Rudy fue el más destacado en Francia, pero todo el Madrid volvió a rallar a gran nivel. Las faltas de Tavares y la baja de Randolph llevaron a minutadas de Mickey y Thompkins en Villeurbanne, convertidos en sostén anotador del equipo, con 38 puntos y 14 rebotes entre ambos. Y enormes fueron los minutos de dirección y anotación de Laprovittola en el segundo cuarto: tiene un físico de mierda, pero lo compensa con chispa y carácter. Ese 17 de valoración en solo 15 minutos supone la mejor actuación de su carrera en la Euroliga hasta la fecha. Y de largo. Que le sirva para quitarse el mal sabor de boca de su descalabro en el Palau, un tropiezo en su línea ascendente. Que aproveche, porque cuando vuelva Llull se encarecerán los minutos de base en Euroliga.

Más allá de nombres y actuaciones individuales destacadas, que cambian cada día, el denominador común de la racha blanca de 12 victorias (la más larga de la historia de la Euroliga desde que se juega en este formato) es hacer que buenos equipos parezcan malos. Y eso se suele lograr con defensa y equipo. Asvel por momentos pareció una banda, Baskonia tocó fondo y Panathinaikos pareció un equipo ramplón la semana pasada… el mismo PAO que hoy mismo ha batido al CSKA en Moscú.

Mickey y Lapro hunden un poco más a Baskonia

jordan-mickey-real-madrid-eb19.jpgEn cursos previos un triunfo por 22 en el Buesa lo hubiésemos celebrado como una hombrada, pero el contexto lo es todo y no hay necesidad de vender motos ni darse importancia. Baskonia es a día de hoy un equipo lastimoso, en pésima dinámica, con una plantilla de por sí mal construida y encima lastrada por un par de bajas. Y ni hay mimbres ni hay dinero para enmendarlo, como demuestra la incorporación de Sergi García como parche-revulsivo, descarte de Valencia y que cuenta por ahora sus partidos Euroliga por negativos. Cuatro asistencias, ¡4!, ha repartido todo Baskonia en los 40 minutos, si hasta se ha escuchado sonido de viento, ¡en Vitoria! Al Madrid le ha bastado una actuación mediopensionista para pasearse y sumar la décima consecutiva, un enorme botín en una fase regular a 34 jornadas, cuyo valor apreciaremos en su medida cuando lleguen curvas, que llegarán.

Los mejores del equipo blanco fueron esta vez los reservas, que dinamitaron el duelo en el segundo cuarto. Simplemente hicieron valer el abismo de baloncesto que media respecto al banquillo de Baskonia. Rudy se reencontró con el triple (3/4) tras unas semanas hibernando, y con el tiro fluyó lo demás: 5 rebotes y 4 asistencias.  Mickey repitió su versión Mailman del martes, crujiendo con su versatilidad a los troncos interiores locales, fuese con tiros de media y larga distancia o con continuaciones tras bloqueo. Va justo de centímetros, pero tiene buenas manos y un repertorio mucho más rico que la mayoría de sus pares, es cuestión de tiempo de adaptación y un poco de intensidad que lo haga valer y se convierta en un ventilador fiable desde el banquillo (como lo era Ayón).

Por cierto, que está haciendo buenas migas con Laprovittola, que cuajó en Vitoria su segunda actuación Euroliga sólida consecutiva, y eso para él ya es noticia, y muy bienvenida desde esta tribuna. Anotó y asistió (6), el equipo fluyó durante sus minutos en la dirección, exactamente aquello para lo que se le fichó y para lo que por ahora no estaba dando la talla en Europa. Sus brotes verdes y los de Mickey son sin duda la mejor noticia que deja esta doble jornada europea.

Bajo la batuta de Facundo Von Karajan

Campazzo Milan MadridConserva casa en Madrid y nos puso ojitos en mayo, tras la F4, cuando anunció que se había hartado del frío de Moscú. La cosa, sin embargo, no acabó en reencuentro, por X o por Y, que ya no vienen al caso. Chacho Rodríguez regresó este martes a Goya por segunda vez y lo hizo sin pena ni gloria: tibia la reacción de la grada y discreta su actuación. Su temporada es buena, líder de este correcto Milán de Messina que, sin embargo, va perdiendo fuelle a medida que a Scola se le acaba la gasolina. El problema de Chacho fue que tuvo enfrente a un tal Campazzo, uno de los tres mejores bases de la Euroliga hoy, sino el mejor, con permiso de Micic (a Larkin le considero ‘escolta’). El argentino estuvo superlativo pese a ese 2 de 7 de campo, porque anotar es un añadido en su juego, su cometido primario es dirigir, y lo hizo modo Von Karajan: 12 asistencias por cero pérdidas. Acumula 35 en 3 partidos, y así es muy difícil perder: con esta son ya 9 victorias seguidas.

La orquesta, eso sí, solo empezó a sonar afinada en la segunda mitad, tras leerle la cartilla Laso en vestuarios. Tavares apenas había jugado hasta el descanso, tras cometer pronto la segunda falta, y bien que se notó. A su regreso en el tercer cuarto llegó el arreón blanco, con una marcha defensiva extra que cambió la inercia del partido y a la postre el resultado. Los cinco defendieron como lobos, pero todo empieza con Edy cerrando el aro, los cimientos de esta candidatura, al menos mientras mantenga la cabeza fría. Y desde su expulsión en Zaragoza parece algo menos acelerado. Por cierto, sigue embarcado en una cruzada por desenmascarar a los pívots mentirita de esta Euroliga, esos que hacen las delicias de la prensa boxscore, que suman valoración con la chorra pero escasamente mejoran a sus equipos (o sea, justo lo contrario de Tavares). La semana pasada tocó Milutinov y esta pasó por caja Gudaitis, ese ‘nuevo Sabonis’. 

Mickey, el partido bipolar

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El partidazo de Randolph no es noticia siendo Euroliga (16 puntos y 7 rebotes), aunque llama la atención la progresiva especialización de su juego en ataque, ya sin miramientos: 11 de sus 12 tiros fueron triples, es más, 25 de sus últimos 28 en Euroliga lo son (¡!). Pero si Toñete cuajó un partidazo no fue por el ataque, sino por su implicación y solidaridad en defensa, muy motivado en el duelo directo ante un apellido ilustre como Scola. Por cierto, y como curiosidad, dio su primera asistencia en Euroliga tras 12 jornadas inédito, de hecho repartió dos. Da gusto verle cuando está así, con que Laso le exprimió hasta los 31 minutos en pista, que al ritmo defensivo que llevaba es un señor tute.

El otro nombre propio fue el de Jordan Mickey, que jugó dos partidos en uno, la actuación bipolar. Primero firmó minutos calamitosos antes del descanso, regañado con el aro y como una ameba en defensa. Que no se le pide que intimide como Tavares, que se sacan 20 centímetros, pero sí que al menos levante el brazo para disimular en las ayudas. Para estorbar, vaya. Le tuvo que sentar Laso y hacer redebutar a Mejri, animoso y bien recibido por la grada. Mickey le vio las orejas al lobo (“como el tunecino este me pase en la rotación ya puedo despedirme de las convocatorias ACB importantes”) y se puso el mono de trabajo en la segunda mitad. Y menuda transformación, si parecía el mismísimo Karl Malone, el Mailman, ejecutando con precisión suiza y martilleante los pick and roll que le ponían primero Lapro (aprobado alto hoy) y después Facu. Se fue a 15 puntos y 7 rebotes. Un recordatorio de que tenemos que exigirle bastante más, porque puede: tiene mucho basket dentro, le faltan horas de vuelo y dureza, jugar con la pasión e intensidad de los 25 años que tiene.

Tortuga Deck, el triunfo de la discreción

EIhAwCJWkAAipto.jpegTiene pinta de malote del instituto, con el brazo tatuado y ese peinado macarra, pero si es algo es tímido y discreto, casi apocopado, como su juego cuando aterrizó en España. Mientras otros le echan jeta, se salen del sistema y piden foco, la tendencia natural de Tortuga Deck es a quedarse en segundo plano, aplicado y cumplidor en ambos aros, lo que el curso pasado se tradujo en bastantes minutos de escasa producción y en la exasperación del sector más impaciente de la parroquia blanca, que no es pequeño. Se barruntó incluso la opción de cederle… Resultaba evidente que atesoraba más baloncesto del que enseñaba, lo avisó en el Mundial, pero ¿cómo sacarlo a superficie en el Madrid? Pues ascendiéndole en la escala de mando, es decir, con sistemas para él. Cada semana se le busca más y él responde con solvencia: ya es el más valorado del roster en ACB, con 13 de media. Es un proceso que se retroalimenta, se llama meritocracia.

A falta de Thompkins, es el único jugador de la plantilla para el que se ordenan aclarados 1×1 al poste, esa cosa que tan poco entusiasma a Laso, bueno, a casi ningún entrenador contemporáneo. Pero a Deck, además, se le busca en jugadas de final de cuarto, cuando se saca de fondo, porque de cara y en carrera es como una estampida Dothraki. Tanta fe le tiene coach L, que en Vitoria preparó para él la última jugada, esta vez una en estático. Por cierto, segunda vez en el curso que el Madrid dispone del último balón para ganar, y en ambas ocasiones la pizarra fue para un segundo espada (los primeros serían Llull, Facu y Rudy). La otra fue contra Maccabi, y en ambas salió cara.

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Deck respondió a la confianza con un soberbio canastón de 6 metros, tras quedarse emparejado con el pívot rival en mismatch, una demostración de confianza en su tiro, ese del que muchos dudan, más por prejuicios estéticos que números en mano. Nunca lanzará bonito ni será un tirador excelso, ni falta que hace para ser un alero de élite Euroliga en 2019. La mecánica de Tortuga es más fea que un pie, ortopédica y de parábola baja, pero alcanza con que enchufe en un porcentaje suficiente porque el resto de su repertorio es de notable alto. Su progresión le convierte junto a la Pantera de Azuqueca (otro día en la oficina) en el mejor ‘fichaje’ de la sección este verano y, recordemos, tiene solo 24 años. Mucho recorrido aún, que además de joven es un late starter.

Los otros dos fichajes, los oficiales, los que se presentaron en la sala de trofeos y que cobran bastaaaante más, pues luces y sombras. A Laprovittola ya me referí el viernes y contra Baskonia continuó su despliegue de juego andando y pérdidas de balón. De las siete jornadas ACB hasta la fecha, el Madrid solo ha tenido dos exigentes, las salidas a Tenerife y Vitoria, y en ambas firmó valoración negativa, a sumar a su media también negativa en los cuatro partidos Euroliga en que sí jugó algo. Ver brotes verdes en sus números en casa contra Manresas de la vida sería hacerse trampas al solitario. En Vitoria, además, sus minutos al timón en la segunda mitad despertaron los locales, dicho sea de paso, por un acierto exterior insostenible (8/10 triples en el tercer cuarto). La temporada es larga y no deja de ser un recién llegado, pero hay motivos para la preocupación: parece empeñado en confirmar los peores pronósticos, los de que “le viene grande la Euroliga” y “solo vale para cabeza de ratón”. El primer escéptico creo que es Laso y se lo está poniendo fácil.

El rendimiento de Jordan Mickey está a otro nivel, él sí aprueba, sensación a la que contribuye el pinchazo de su compañero de puesto en el arranque de curso. Pero ya le estamos empezando a tomar la matrícula a su tendencia a la gaseosa, a la estadística insustancial. Tiene clase a raudales y ha firmado varias actuaciones notables, pero cojea en intensidad defensiva, nunca dispuesto a gastar una falta, y sus números en el boxscore están por encima de su impacto en pista. Ayudaría alguna bronca de Laso y la mejora de Tavares, para que la puja por minutos como pívot sea de máximos y no de mínimos.

No quiero cerrar sin mencionar la hombrada de Sergio Llull, que volvió a ser de los mejores, clave en el último cuarto, pese a jugar con el brazo vendado, tras terminar con el codo así el partido del viernes. Chapeau.

Codo Llull lesión Alba Berlín

Carroll, al rescate una vez más

Jaycee Carroll Real Madrid Maccabi EuroleagueLeyenda no, leyendaza. Puede que a veces lo tengamos menos presente porque, como no bate récords de longevidad ni juega con España los veranos, a sus logros se les da menor cobertura y verso que a los de, digamos, Felipe o Navarro. Al fin y al cabo, los periodistas que viajan con la selección y en algunos casos se hacen amigos de los jugadores son los mismos que después cubren durante el curso la ACB o la Euroliga. Todos somos humanos y tenemos nuestras preferencias, y tampoco es que necesitemos a estas alturas intermediarios para poner en valor a Carroll, que escribió ante Maccabi un nuevo capítulo de esa leyendaza. Triple ganador a 2 segundos del final, con dos abajo en el marcador, por cierto, en una magnífica jugada de pizarra de Laso, alineando ex profeso a Tavares, que engañó a la defensa amagando un bloqueo para Llull (que subió el balón) para acabar poniéndoselo al americano, que lanzó bastante ‘liberado’.

Regresaba Carroll tras 12 días, después de aquella hostia épica contra Murcia en que pudo romperse la crisma y quedó en esguince cervical. Subió 14 puntos, muchos cuando más atascado estaba el equipo, en la segunda mitad, de canastas sin la menor ventaja, de puro talento y puntería. El mejor fontanero que ha vestido esta camiseta.

Su triplazo fue la guinda a una magnífica velada de baloncesto en Goya, por nivel e igualdad, digna del clásico europeo que es un Madrid-Maccabi y que había dejado de serlo en los últimos años por incomparecencia visitante. No es consuelo pero, aunque se acuesten balance 0-2, los israelíes son por ahora el mejor rival de los siete a los que se han enfrentado los de Laso, incluidos Fener y Barca, a los que se doblegó con sensación de relativa suficiencia. Maccabi ha montado al fin una plantilla seria, no el putiferio de trotamundos y zumbones de años previos, y sobre todo vuelve a jugar como equipo, bajo la dirección de Sfairopoulos, que ya enseñó los dientes en la segunda mitad del pasado curso. No olvidar, además, que en Madrid jugaron sin su teórica estrella, Omri Casspi, el hijo pródigo.

El duelo Campazzo – Wilbekin

Scottie Wilbekin (22 puntos) por fin justificó las expectativas que levantó su MVP de la Eurocup, y de paso le pintó la cara a Campazzo, que nos estaba acostumbrando a la excelencia y jugó con mucho su peor encuentro en lo que va de curso. Correcto sin más en la primera mitad, se le hizo de noche en la segunda, cuando más apretó Maccabi, en el marcador y en defensa. Y sin el mejor Facu, al Madrid le cuesta y le va a costar sacar adelante partidos exigentes. Encima el jugador al que se fichó para situaciones así, para cuando se le apague la luz a Campazzo en la creación desde bote, ni siquiera pisó el parqué. Banquillazo a Laprovittola ya en el segundo partido de Euroliga, en cuanto ha vuelto Carroll y tras su sonado -8 en el debut ante Fenerbahce hace una semana. Mosquea, para qué engañarnos.

El otro fichaje sí dio la cara, y de qué manera: Jordan Mickey retrató a Othello Hunter y presentó credenciales con una actuación soberbia, 30 de valoración en 20 minutos y dos tiros libres clave que empataban el partido a 27 segundos del final. No imaginé que haría ‘olvidar’ tan pronto a Ayón. Suma valoración con tanta facilidad que a veces su estadística puede resultar engañosa, como ante Fenerbahce, que hizo un cagarro y terminó con valoración 12. Pero contra Maccabi fue otra historia, tremendo su segundo cuarto y providencial en la recta final, por cierto, compensando otra velada discretita de Tavares, al que la renovación y el aumento de sueldo no han sentado por ahora demasiado bien. Veamos cómo le sienta la competencia directa que supone Mejri, de un perfil similar. Reconforta, eso sí, saber que el propio Tavares es consciente de su mal arranque y no se le caen anillos por hacer autocrítica en público. Bien por él.

Por lo demás, Gabi Deck jugó poco pero dio la cara en los minutos finales (de nuevo como ala-pívot), a Rudy se le hizo pequeño esta vez el aro (2/9 tc) y Randolph, sin cuajar una actuación redonda, se tomó al menos el partido en serio, por aquello de ser Euroliga, porque en los cinco que van de competición nacional (ACB+Supercopa) no se ha dignado aún a comparecer… Puedo tirarme hasta el amanecer dando vueltas sobre detalles, que seguramente cambiarán en unos días; al final la velada se decide en el triplazo de Carroll, el tipo de highlights que van esculpiendo su leyenda, perdón, leyendaza

Lo que implica la llegada de Mejri

Salah Mejri Real MadridNo es lo que dice, es también lo que da a entender. El Madrid no debió quedar muy convencido con la configuración final de su roster interior (o algo ha cambiado sobre la situación de partida: ¿Trey?) cuando antes de empezar la temporada ya estaba peinando el mercado. Preguntó primero por Scola y finalmente llega, mejor dicho regresa, Salah Mejri, según adelantó ayer Calabrés en El Español. Procede de China, donde firmó tras el Mundial un contrato de temporero con el Liaoning para reemplazar al lesionado Brandon Bass. No es un fichaje caro, pues tampoco es que el teléfono de su agente echase fuego: a alturas de otoño como estamos, sin hueco en la NBA ni interés de los grandes de Europa. Mejri, además, habrá puesto seguro de su parte para volver, siendo como es amigo de Donic y madridista confeso, gran aficionado al fútbol. El tunecino no llega como fichaje de campanillas sino de rotación, reserva de Tavares y valioso por su condición de cupo comunitario (cotonou) en una plantilla obligada a un descarte en ACB y Copa por aquello del overbooking de extracomunitarios.

Vuelve como casi todos los que regresan de USA: más cachas y tirando triples, cualidad esta segunda bastante prescindible en un center de 218cms, al menos en Europa. Es de suponer y sobre todo desear que vuelva también con algo mayor conocimiento del juego, lo que condicionó su primera etapa de blanco, tara habitual de los gigantones que, como él, empiezan tarde en el baloncesto, en su caso a los 18. No me detendré mas en su juego, pues es una cara conocida: la madre del cordero está en el rol que asumirá y el efecto dominó que su llegada provoque en la rotación interior.

¿Cómo afecta a Thompkins?

Todos los medios insisten, suponemos que a petición de la fuente (el club), en remarcar que el fichaje de Mejri no implica la salida de ningún jugador de la plantilla, en referencia bastante evidente a Thompkins, en la cuerda floja estos días. Laso ha explicado esta semana que su ausencia en las convocatorias (significativa la de Euroliga, donde no hay limitación por pasaportes) se debe a su bajo estado de forma y para evitar lesiones. Una explicación que chirría con el hecho de que jugase varios partidos de pretemporada (¿entonces no había riesgo de lesión?) o de no estar ni inscrito en ninguna de las dos competiciones, a diferencia de Nakic, que tampoco va convocado. ¿Acaso Ayón no apareció con un sobrepeso de 15 kilos el verano de 2016, como él mismo reconoció después, tras renovar por 7,5M? Cuesta creer que algún kilo de más en pretemporada justifique, ya no dejar fuera de convocatorias, sino ni siquiera inscribir (¿la puerta abierta al despido?) a un jugador que ha dado tres buenos años de basket al club, además de haber sido pegamento en el vestuario. Ojalá sea solo eso, baja forma, y Trey continúe de blanco, pero visto desde fuera y aplicando una mínima lógica uno diría que hay más miga. En un cambio Trey por Mejri el Madrid saldría perdiendo.

Si hacemos caso a la fuente, la llegada de Mejri no amenaza la continuidad de Trey, pero el fichaje supone igualmemte que Mickey pueda y tenga que jugar más tiempo como cuatro. Al menos en los partidos clave de competición nacional, para los que nos habíamos quedado con sólo 3 interiores natos de primer nivel debido a la aritmética de cupos. No incluyo a Garuba ni a Felipe, cuyo papel está en la fase regular ACB.

Quizá esta y no Trey sea la clave de la incorporación de Mejri: que ni ellos mismos se creen lo de Mickey como pívot puro y que la rotación interior se había quedado corta para ACB y Copa. Al final, por mucho que salte, Mickey va tan escaso de centímetros para el puesto que sufre para cerrar el rebote defensivo casi con cualquier par, sin ir más lejos ante Fenerbahce contra Stimac… ¡Stimac! Que pueda hacer de pívot, que puede, no le convierte en pívot.

Por efecto dominó, los minutos de Mickey al cuatro vienen a cerrar la línea argumental de Gabi Deck como ala-pívot, puesto en el que brilló tanto en la final de Supercopa como en el Mundial con Argentina. Laso, sin embargo, le quiere como tres, para apuntalar el puesto a priori más débil de la plantilla, donde además tiene ventaja física para postear y sacar faltas, situación que el Madrid parece buscar con más insistencia este año en los sistemas. Por otra parte, dada la carestía casi crónica de aleros de nivel en el mercado europeo, mover a Deck al cuatro sería estratégicamente cuestionable. Para los que seguís soñando con Juancho, se hace saber que Denver le ha ofrecido extender un año por 4,6M$, lo estipulado en su contrato de rookie. El jugador puede aceptar o declararse agente libre el próximo verano, pero en un escenario así se antoja improbable que su futuro a corto-medio plazo pase por regresar a España