Operación ‘Retorno Tortuga’, el triunfo del pragmatismo

Los Reyes Magos este año sí han pasado por Goya, y han traído un Tortuga Deck para apuntalar la plantilla, de por sí larguísima, y con ello las opciones de títulos este curso. Apenas 48 horas después de ser cortado por Oklahoma, sin expectativas reales de seguir en la NBA y pese a alguna oferta Euroliga (no del Barca), el argentino toma el camino de regreso ‘a casa’. Aún se están cerrando los flecos entre las partes pero el acuerdo es ya oficioso, según informan el diario AS y Carlos Sánchez Blas, entre otros. Una operación win-win para ambas partes, más meditada de lo que pueda parecer desde fuera, filtrada ahora pero forjada desde hace días, cuando su salida de los Thunder era ya inminente. Deck pasará el reconocimiento médico la semana que viene y será entonces cuando se haga oficial su regreso.

Con esta incorporación el club muestra cintura, apuesta a grande y aprovecha una oportunidad estratégica de mercado. Uno de los mejores aleros de Europa, 26 años, libre como el viento, querido en el vestuario y apreciado por el entrenador. Dejar pasar una oportunidad así por tiranteces de letra pequeña (derecho de tanteo) hubiese representado una pifia bíblica, repetir la cagada con Chacho en 2019, cuando el canario salió de Moscú y pidió volver, pero el club le vetó (por rencores pasados) para acabar apostando por Lapro. El resto es historia. Con Deck ha imperado el pragmatismo por ambas partes, y desde esta tribuna lo celebramos.

Pensadlo fríamente y desde un punto de vista financiero, la operación ‘Retorno Tortuga’ es absolutamente redonda: el Madrid repesca gratis (sin pagar cláusula) a un jugador top por cuya salida ingresó casi dos millones hace solo ocho meses. Dinero, por cierto, que sirvió para acometer otro fichaje estratégico, el de Poirier. Por su parte, Deck vuelve con las alforjas llenas de dinero y seguramente pocas ganas de probar allende el mar en un futuro próximo. De hecho, firma por dos temporadas y media, hasta verano de 2024. Vamos, que vuelve para quedarse. Me consta que el argentino, durante su estancia en la NBA, no se desprendió de su vivienda en Aravaca, a las afueras de Madrid. La puerta se había cerrado pero una ventana seguía abierta…

El recibimiento de la parroquia

He leído a amplios sectores de la parroquia blanca palabras muy gruesas hacia Deck en los últimos días, desde su salida de Oklahoma y en referencia a su posible regreso, ahora consumado. «Madrid no paga traidores», etc. El timing de su marcha en abril fue horrible, cierto, en puertas de la eliminatoria de cuartos de final de Euroliga. De eso no hay duda. Tan cierto como que era el peor pagado de la plantilla y que se dejó los huevos hasta el último día en el club, convirtiéndose en el mejor jugador relación calidad-precio de la sección desde hacía años.

Se fue a la primera división (NBA), donde le multiplicaban el salario casi por siete. Son jugadores y personajes públicos, pero también profesionales, aunque a veces lo olvidemos: ¿qué haríais vosotros si os llamasen de una empresa puntera de vuestro sector con una oferta que multiplica por siete vuestro actual salario? Pues lo mismo que Deck, dar las gracias a vuestro actual empleador y probar suerte.

Va siendo hora de aparcar un poco la dignidad futbolera y aplicar pragmatismo, aceptar que en baloncesto el Madrid no es el centro del universo, que juega en segunda división (Euroliga) y es ley de vida que los jóvenes quieran probarse en primera, y que a veces el timing de salida no cuadra. Y no por ello vamos a autoboicotearnos fichajes de retorno. Asumamos que en Goya nos alimentamos de las sobras de la NBA, y no hay deshonra en ello: Tavares, Poirier, Rudy, Yabuesele, ahora Deck…

¿Cómo afecta a nivel deportivo?

El Real Madrid vence al Zalrigis Kaunas en la Euroliga

Desde un punto de vista baloncestístico, la vuelta de Deck es una incorporación de campanillas, que incrementa las posibilidades de una plantilla de por sí completísima, cual navaja suiza. Su sangre fría e inteligencia en pista son un tesoro para finales de partido, y su versatilidad un seguro ante posibles lesiones en varios puestos. Por otra parte, el roster estaba echando de menos puntos en la posición de alero, con Taylor y Hanga como cromos repetidos y Abalde sin terminar de romper. Con el retorno de Tortuga, además, el Madrid recupera esa interesante baza táctica de la creación en estático desde el poste bajo, siempre que el argentino juegue como tres, su posición natural y en la que marca diferencias. Su desembarco tendrá también un efecto dominó para otros jugadores, dado el overbooking en los puestos de 3-4:

Jeffery Taylor. Es el alero nato del roster con menos minutos, acorde a su pobre rendimiento este curso, y la llegada de otro alero, Deck, unida al regreso de Abalde tras lesión, bien puede suponer la puntilla a su papel en la rotación.

Tristan Vukcevic. Aunque la posición natural de Tortuga sea la de alero, como hemos comentado, sabemos que Laso no duda en usarle como cuatro en caso de lesiones (y a veces también sin ellas). Así que, si la ventana de oportunidad de Vukcevic ya era de por sí estrecha al regreso de Randolph y el inminente retorno de Trey, el fichaje de Deck parece cerrarla de un portazo. Quizá se podría valorar una cesión para la segunda mitad de temporada.

Trey Thompkins. Su regreso se retrasó hace unas semanas por una inflamación en la rodilla, no se quiso arriesgar tras tantos meses de baja. Pero, según informa Chema de Lucas, su retorno es inminente y, ya sabéis, ocupa plaza de extracomunitario, así que nos juntamos de nuevo con tres, vuelta al escenario de un descarte obligado para la Copa y los playoffs ACB. Y a poco que Deck regrese en forma, Thompkins tiene todas las papeletas de ser el sacrificado, al estar su puesto bien cubierto con Yabusele, Randolph y el propio Deck, y dado que Williams-Goss parece cada vez más asentado y la posición de base no ofrece alternativas tan fiables.

Por cierto, que la vuelta de Tortuga pone aún más si cabe en arameo la renovación de Thompkins en verano, que ya sabéis que acaba contrato. Incluso aunque Yabusele regresase a la NBA, un escenario que no debemos descartar, el hándicap de las plazas de extracomunitario complica el futuro de Trey. Su mejor baza, además de brillar cuando regrese, es que Deck se saque por fin pasaporte español, para el que hace casi dos años que cumple los requisitos… Pero eso lleva tiempo, ingeniería de medio plazo que tendremos tiempo de analizar. Por lo pronto, Tortuga ha regresado, y desde aquí le damos la bienvenida de vuelta.

¿Qué pasa con Trey Thompkins?

Lleva siete meses y medio de baja y, a decir verdad, desconocemos el problema físico que le aqueja. Solo sabemos, porque lo publicó el club en uno de sus escuetísimos comunicados, que el 13 de mayo se sometió a una artroscopia. Pero eso tampoco es saber demasiado, porque la artroscopia en sí misma no es una lesión, sino un procedimiento quirúrgico para diagnosticar (mediante mini cámara) posibles lesiones en una articulación y, si las hubiese, intentar repararlas. Es muy difícil, por tanto, establecer un periodo estimado de baja después de una artroscopia, porque depende de lo que se encuentren los cirujanos al abrir.

Sí sabemos que la artroscopia de Thompkins fue en la rodilla izquierda, la misma en la que sufrió una importante lesión ósea en su etapa en los Clippers (2011-13), que le dejó esos dos años casi al completo en el dique seco y cerca estuvo de retirarle antes de tiempo.

¿Cuándo podrá volver? «Trey puede entrenar, pero esto no es la liga provincial«. Son palabras de Laso, la otra única fuente de información sobre el tema de que disponemos. «Podría estar de vuelta en una, dos o tres semanas», dijo el coach hace hoy exactamente dos meses, 4 de noviembre, así que podemos deducir que la cosa va más lenta de lo esperado.

Difícil continuidad

Cualquier asiduo a este blog sabrá que tengo debilidad estética por Thompkins, por su finura al poste y sus movimientos de vieja escuela. Pero lo que no soy es ingenuo: según se acumula el tiempo de baja, a Trey se le pone en arameo seguir la temporada que viene en Madrid, pese a la conocida querencia de la dirección por el continuismo. Para empezar, porque acaba contrato en verano y ocupa plaza de extracomunitario, una plaza que podría hacer falta para el juego exterior. Segundo, por el overbooking en el puesto de ala-pívot. Randolph, que sufrió una lesión teóricamente más grave, ya ha regresado y a un nivel aparentemente homologable. Además, tiene pasaporte comunitario y contrato garantizado la próxima temporada. Y por supuesto Yabusele que, salvo que se marche a la NBA, será el ala-pívot titular del equipo los próximos años.

En favor de Thompkins juega su ascendencia en el vestuario y que el Madrid necesitar cinco interiores para afrontar temporadas de 80 partidos. Y no hay actualmente en la cantera hombres altos con nivel para quinto interior de la rotación de un contender a la Euroliga (tampoco Vukcevic, que además se presentará seguramente al draft), y no es realista contar a medio plazo con el comodín de Rudy Fdez jugando de ala-pívot, con 37 años. Además, Thompkins es el único de los cinco interiores del roster actual capaz de alternar con una mínima solvencia los puestos de cuatro y cinco, como demostró el curso pasado.

En todo caso, sigo pensando que lo tiene crudo para continuar y hasta podría ver lógica su salida, en función de su nivel cuando regrese. Ahora bien, lo que me parece injusto, y mucho, son los comentarios cuasi jocosos que leo señalándole como El Pupas. «Siempre le pasa algo». Sí, claro, pero no siempre es lo mismo. No es igual llegar con sobrepeso a la pretemporada (2019), que su tirón de orejas le valió, que esta lesión tras jugarse la salud en la serie contra Efes. Otro americano se hubiese borrado, pero él arriesgó para ayudar al equipo en los partidos más importantes de la temporada, y creo que debería tenerse en cuenta. Se le veía ya ostensiblemente lesionado, a pesar de lo cual, firmó unos dignísimos promedios de 11 puntos en 16 minutos en la eliminatoria. Un poquito de respeto y empatía.

Yabusele I de Baviera

Tampoco podemos pedir peras al olmo: no está el Madrid para alardes en Euroliga y a domicilio, con cuatro lesionados y un solo base disponible en el roster, Heurtel, que como buen Manolete aparece y desaparece. En Múnich apareció solo con cuentagotas, en el segundo cuarto, pero hizo mutis por el foro en la segunda mitad, dejando la batuta a Llull y Abalde, que sufren cada minuto al timón. (Ya) no es su puesto, se nota, y Laso no se atrevió esta vez con Núñez. Y si al walkover en la dirección le sumamos el de los dos pívots en la recta final, Tavares y Poirier, eliminados por personales (y técnicas), algunas rigurosas y otras evitables, lo normal hubiera sido palmar.

Los arbitrajes Euroliga siempre han pecado de caseretes, pero este curso parecieran haber dado otra vuelta de rosca, como si la organización quisiera equilibrar una de las ediciones sobre el papel más descompensadas. El caso es que todo lo que se rasque en la carretera y con tanta baja es un pequeño potosí. Más aún en Baviera, candidato razonable a repetir top8.

El Madrid, con lo justo, se mantuvo en partido, protagonizó incluso algún conato de escapada, jugando más mal que bien pero defendiendo, que es gerundio. Eso, y el acierto del fichaje estrella del verano: Guerschon Yabusele, en su mejor actuación de blanco hasta la fecha, 21 puntos, 8/10 de campo. Ya no solo apareciendo desde segunda línea, como hasta ahora, dejando pinceladas, sino liderando cuando calienta el sol, que era el siguiente escalón.

Fue un faro en la oscuridad, la diferencia entre repetir el gatillazo de Kazán y acostarse, como nos acostamos, segundos de la Euroliga, compartido con otros cuatro equipos, todo sea dicho. Seleccionó muy bien sus tiros, como acostumbra, hundiendo al poste a rivales de menos peso cuando tocaba y abriéndose a tirar si procede. Sus dos triples en los cuatro minutos finales fueron media victoria. Tal cual.

Ahora es cuando saltáis los agoreros, que si solo ha firmado por un año, que si verás como se lo lleva la NBA, blablabla. Mirad, dos cosas os digo: vivid el puto momento y buscadle ya una novia madrileña. Avisados estáis.

Una novia para Yabusele

Perdonad que os lo diga, pero sois unos cenizos. Cada vez que escucho últimamente a un aficionado blanco referirse al nivelazo de Yabusele, acompaña su comentario con una coletilla de resignación del tipo: «la pena es que solo nos vaya a durar un año». Bueno, o no. También Randolph firmó por solo un año en 2016, con la mirada puesta en regresar a su país, y lleva ya más de un lustro en la capital. Y más a gusto que un arbusto, oiga, que parecía un huraño a su llegada y ahora le tenemos integrado en la chupipandi de Causeur, Thompkins y Poirier, montando planes con las señoras y regalando sonrisetas en Instagram.

Entiendo el miedo de la parroquia blanca, tras ver a Campazzo, Deck y Garuba largarse en solo nueve meses, pero cada caso tiene sus matices. A Facu se le quedaba ya pequeña Europa, MVP de casi todo, y la renovación de Tortuga se atascó por las tiranteces entre su agente y la gerencia, además ambos son argentinos, que tienen un marcado complejo Mr. Marshall en esto del baloncesto. Entorno y prensa les martillean la idea de que toda carrera fuera de la NBA es un mero peaje hasta llegar a USA. Garuba, por su parte, acababa de cumplir 19 años, la edad prime para presentarse al draft. Lógico darse una oportunidad al menos.

Contrato hasta verano

Sí, Yabusele firmó por solo un año, ¿y qué? Tampoco los contratos largos y las cláusulas altas son garantía de permanencia, si no hemos aprendido eso en el último año, que no podemos poner diques al mar, es que no hemos aprendido nada. Y si resulta que en verano el francés hace las Américas, pues le habremos disfrutado un año, carpe diem. Lo que tengo claro es que adonde no se va a ir es a otro equipo europeo. Aquí ya está, a gustico, integradísimo en los sistemas, eclosionando, y pocos clubes Euroliga, si es que alguno, pueden ofrecerle más dinero que el Madrid. Una vez asentado, tampoco te vas a mudar a Turquía o Rusia por un 10% más de salario.

La única competencia real para su permanencia es la NBA, de donde se volvió con el rabo entre las piernas hace apenas año y medio, tras dos de turismo pagado en Boston. No podemos descartar que quiera darse otra oportunidad, al fin y al cabo tiene solo 25 años, pero haberse estrellado una vez suele quitar las ganas de probar suerte a cualquier precio, sin rol ni contrato garantizados, pregunten a Vildoza o Elijah Bryant.

Entiendo que en los próximos meses AH-JCS tocarán la puerta del agente para plantear opciones de renovación, y ya os digo que el salario no será el único punto, seguramente ni siquiera la clave. Pesará mucho el deseo del jugador, si la NBA es para él capítulo cerrado o tiene la espinita clavada. Pesará también, y mucho, la letra pequeña de la cláusula, así como la adaptación personal del jugador a Madrid. Por ahora, a tenor de sus redes sociales, no se le ve hacer mucha vida extradeportiva en España. Eso, o es muy discreto. Mirad lo que os digo, y puede que sea políticamente incorrecto pero, de nuestra experiencia en los últimos años, un factor clave en la retención de talento acaban siendo las novias/esposas. Los jugadores con pareja estable o familia tienden a echar raíces y son menos propensos a los cambios que los bon vivant. Dicho en plata: hay que buscarle una novia a Yabusele, a poder ser madrileñísima, de Chamberí por lo menos, de cocido los domingos en casa de los suegros.

¿Y por qué hablo tanto de Yabu? Pues porque anoche contra Panathinaikos volvió a cuajar otro gran partido, 14 puntos y 7 rebotes, aunque los mejores fueron el de siempre, Tavares, que ya es el más valorado de la temporada en la Euroliga (23.3 de media), y esta sí que es novedad, Alberto Abalde.

Partió de titular, como escolta, y jugó con mucha más confianza que de costumbre. Se fue a 16 puntos y lideró la escapada inicial, que acabó siendo la buena. Viéndole en días así, que por ahora son a cuentagotas, queda la sensación de que está un poco estancado, de que tiene mucho más potencial de que suele enseñar y el factor limitante está en su propio coco. Y tampoco está para relajarse, afronta una temporada bisagra: si da un paso al frente, puede erigirse prácticamente en líder del juego exterior blanco, con mucha burguesía pero carente de una estrella. Pero si continúa apocopado, bien puede diluirse en una rotación exterior tan larga, superado por Adam Hanga, con mucha más mili, bien consciente de sus virtudes y limitaciones, y con quien Laso está encantado, como salta a la vista.

Repaso al campeón: el Madrid manda un mensaje de fuerza

Ilusionando. El Madrid arranca la Euroliga con un triunfo esperanzador, porque el rival era el vigente campeón y por la forma, de paliza, más aún de lo que refleja el marcador final (+13). Salió casi todo redondo anoche en Goya, ya desde el 12-0 inicial, premonitorio de lo que vendría después. Antes de bajar a los nombres, habría que destacar la defensa y el rebote, que es donde se gana principalmente el partido, señas de identidad del equipo este curso, como venimos comentando en las últimas entradas. Un roster de mucho músculo y profundidad de banquillo, en contraste con un Efes cortito en número y algo envejecido en la pintura, excepción de Petrusev, sustituto de Sanli, de lo poco salvable anoche, que dejó muy buenas vibes en su debut Euroliga (17 puntos, 21 años).

Mira que el arbitraje fue antipático, 24 a 10 en faltas, Paternico y Lottermoser mediante, pero no hay arbitraje que compense el abismo en rebote: 47 a 21 para el Madrid. A destacar las 12 capturas de Tavares, lejos aún de su mejor forma, pero suficiente para brillar como lo que es, el pívot más determinante de Europa, y las 6 de Rudy, negado al aro pero que aportó defensa e intendencia como ala-pívot, una recurso que se sacó de la chistera Laso el curso pasado y parece que veremos más veces este año hasta el regreso de Trey y/o Randolph. El técnico vitoriano prefirió al balear como cuatro por delante de Vukcevic, fuera de la convocatoria sin lesión aparente.

Otro que destacó más en defensa que en ataque fue Nigel Williams-Goss (pese a meter 3/7 triples), solvente atrás en el emparejamiento con los mejores de Europa en el puesto. Ya en la Supercopa dio pistas de ser un defensor suficiente y ayer vino a confirmarlas. Al fin y al cabo, en la defensa a Micic (valoración 0 en 25 minutos) se fraguó buena parte de la victoria.

Heurtel y Yabu se visten de largo

Aunque el base del Madrid que brilló esta vez fue Heurtel, su primera actuación potente con la camiseta blanca, reconciliado con el tiro. Ya no tiene el físico para llegar hasta debajo del aro, pero sí talento de sobra para enchufar esos lanzamientos desde bote, tan característicos suyos y difícilmente defendibles. Se le nota, además, recuperado del esguince que sufrió en la primera mitad de septiembre y que suponemos le ha limitado en sus primeras semanas con el equipo. Su rol anoche me recordó al Chacho cuando jugaba en el Madrid, puntos y chispa desde el banquillo. Laso hizo malabarismos con los quintetos para evitar que se emparejase atrás con Micic o Larkin, no se fía de su defensa, pero compensa si te ofrece en ataque tanto como anoche. Nada que no hayamos visto antes con Chacho o Carroll.

El otro gran destacado anoche fue también un recién llegado, Yabusele, que transmitió sensaciones de enorme suficiencia en su debut Euroliga con el RM: hechuras de jugador muy importante en Europa los próximos años, siempre que el Madrid consiga retenerle. Recordemos que firmó solo por un año… A su físico portentoso une cierta finura en la definición (3/5 triples) y, lo que más me gustó ayer, un IQ en pista digno de veterano, cuando tiene solo 25 años. Cómo se cuidó de las faltas, clave al no tener reserva, máximo asistente del equipo (4) y ni un tiro mal seleccionado. Imaginad el pepino de puesto que se queda cuando regresen Trey y Randolph, a poco que ambos, o al menos uno, recupere un 70-80% del nivel previo a sus graves lesiones. Esto solo ha hecho que empezar pero, viendo cómo encajan las piezas, este Madrid sí da para ilusionar, para competir de tú a tú con cualquier rival Euroliga.

Mis apuntes de la pretemporada blanca

Spoiler para agoreros: solo ha sido pretemporada. Estamos acostumbrados a balances casi impolutos en los amistosos, no al 1-2 de este verano, y la derrota en la parroquia blanca suele ir acompañada de conclusiones fáciles y catastróficas. Incluso después de solo cuatro entrenamientos, como es el caso. Pero, seamos adultos, el resultado a estas alturas no tiene mayor valor, lo importante (si es que hay algo) es el rodaje y las sensaciones, y de esas trataré.

Ha sido una pretemporada corta, de solo tres partidos (la media en cursos previos era de 5-6), marcada por las bajas en el juego interior. Thompkins y Randolph no han regresado todavía de sus respectivas lesiones, es más, según informa Sánchez-Blas, tampoco hay fecha estimada: «Aún les queda tiempo para reaparecer». Con Randolph no contábamos hasta aproximadamente noviembre, lo de Trey nos coge con el pie cambiado, pero las artroscopias pueden ser traicioneras y el tiempo de recuperación variable. Su baja significa que Yabusele es el único ala-pívot puro de primer equipo en el roster para el arranque de competición. No le vendrá mal para acelerar su integración: en pretemporada dejó una gran actuación en su primer partido (19 puntos y este matazo) pero otros dos más discretos.

Un primer apunte de los amistosos ha sido el sorpasso entre canteranos, de Eli John Ndiaye a Tristan Vukcevic, que apuntase buenas maneras el curso pasado como parche interior. Ndiaye, senegalés nacionalizado, parece llamado a ese rol este curso y, ojo, que puede significar unos cuantos minutos hasta el regreso de Trey. En pretemporada ha jugado bastante y cumplido en ambos aros: tira mejor que (el primer) Garuba y es más duro atrás que Vukcevic.

El peaje FIBA

En otro orden de cosas, el Madrid ha pagado y seguramente pague en el arranque de curso (incluida la Supercopa) el peaje de ser el equipo de toda Europa con más convocados por selecciones en torneos internacionales: seis en los JJOO más Tavares, la estrella del roster, en el Afrobasket, del que fue eliminado (al fin) anoche en semifinales. Es decir, siete, la mitad exacta del plantel. Por comparar, el Barca solo ha perdido a dos, ningún titular, Abrines y Laprovittola, que Mirotic dio calabazas a España este verano…

Los internacionales se incorporan más tarde a los entrenamientos, lo hacen menos descansados y sin haber podido dedicar tiempo en verano a entrenamiento personal, sea físico o técnico. El periodo estival es el momento, para aquellos con la ambición, de pulir carencias o ampliar repertorio, que después, en la vorágine de temporada, con este calendario tan saturado, los entrenamientos son para preparar el siguiente partido y poco más. No es casualidad que los dos jugadores más finos del Madrid esta pretemporada hayan sido dos de los que sí han podido descansar y hacer todos los entrenos: Hanga y Causeur.

Los bases

La principal atracción de la pretemporada era quizá ver por primera vez en acción y de blanco a los dos nuevos bases, llamados a tapar el socavón en el puesto desde la marcha de Campazzo hace ya nueve meses. Y ninguno de los dos ha brillado, para qué engañarnos, y seguramente de ahí el chasco de algunos aficionados impacientes.

Con Heurtel sabíamos a quien fichábamos, sus lagunas defensivas no pueden cogernos por sorpresa a estas alturas. A cambio, ha enseñado cositas interesantes en ataque, especialmente su capacidad de encontrar en estático al hombre abierto, una virtud que perdimos en buena medida a la fuga de Facu. También ha jugado algún buen 2×2 con Poirier, un recurso a explotar este curso en la segunda unidad. Resulta lógico que la adaptación de Thomá sea más rápida: habla el idioma, conoce la ACB y tiene padrinos en el vestuario.

En comparación con él, Nigel Williams-Goss es un paracaidista en Goya. Esperamos mucho de él porque tiene 26 años y mucha clase, porque nos va el proyecto en ello. Tal y como está configurada la plantilla, de su evolución depende en buena medida el techo del equipo este año. Porque Heurtel puede sumar, y bastante, pero a medio plazo no deja de ser un jugador unidemensional, manolete desatascador, y a su edad ya ha tocado techo.

Y quizá porque de Nigel esperamos mucho, su discreto nivel en pretemporada ha levantado runrun en la parroquia más ceniza. En los tres amistosos se le ha visto apocopado, obediente pero falto de iniciativa, tratando de ejecutar escrupulosamente los sistemas. El de base es el puesto tácticamente más complejo del quinteto y Nigel parece estar todavía procesando el sistema Laso. Solo cuando domine la partitura empezará a salirse de guión, improvisar y volar alto. Roma no se construyó en un día.

También necesitará ponerse en forma, que su estado físico no es precisamente óptimo (para eso están las pretemporadas). Se casó hace solo 10 días en un bodorrio en Oregón, y se le nota poco definido, sin chispa. No es que sea un atleta, tipo Baldwin, sus puntos llegan más por muñeca que por piernas, pero como para desbordar a Tomás Bellas sí… Un voto de confianza para él y para todo el equipo, la plantilla tiene más sentido que la del año pasado, pero hay más piezas nuevas que acoplar.