Una novia para Yabusele

Perdonad que os lo diga, pero sois unos cenizos. Cada vez que escucho últimamente a un aficionado blanco referirse al nivelazo de Yabusele, acompaña su comentario con una coletilla de resignación del tipo: “la pena es que solo nos vaya a durar un año”. Bueno, o no. También Randolph firmó por solo un año en 2016, con la mirada puesta en regresar a su país, y lleva ya más de un lustro en la capital. Y más a gusto que un arbusto, oiga, que parecía un huraño a su llegada y ahora le tenemos integrado en la chupipandi de Causeur, Thompkins y Poirier, montando planes con las señoras y regalando sonrisetas en Instagram.

Entiendo el miedo de la parroquia blanca, tras ver a Campazzo, Deck y Garuba largarse en solo nueve meses, pero cada caso tiene sus matices. A Facu se le quedaba ya pequeña Europa, MVP de casi todo, y la renovación de Tortuga se atascó por las tiranteces entre su agente y la gerencia, además ambos son argentinos, que tienen un marcado complejo Mr. Marshall en esto del baloncesto. Entorno y prensa les martillean la idea de que toda carrera fuera de la NBA es un mero peaje hasta llegar a USA. Garuba, por su parte, acababa de cumplir 19 años, la edad prime para presentarse al draft. Lógico darse una oportunidad al menos.

Contrato hasta verano

Sí, Yabusele firmó por solo un año, ¿y qué? Tampoco los contratos largos y las cláusulas altas son garantía de permanencia, si no hemos aprendido eso en el último año, que no podemos poner diques al mar, es que no hemos aprendido nada. Y si resulta que en verano el francés hace las Américas, pues le habremos disfrutado un año, carpe diem. Lo que tengo claro es que adonde no se va a ir es a otro equipo europeo. Aquí ya está, a gustico, integradísimo en los sistemas, eclosionando, y pocos clubes Euroliga, si es que alguno, pueden ofrecerle más dinero que el Madrid. Una vez asentado, tampoco te vas a mudar a Turquía o Rusia por un 10% más de salario.

La única competencia real para su permanencia es la NBA, de donde se volvió con el rabo entre las piernas hace apenas año y medio, tras dos de turismo pagado en Boston. No podemos descartar que quiera darse otra oportunidad, al fin y al cabo tiene solo 25 años, pero haberse estrellado una vez suele quitar las ganas de probar suerte a cualquier precio, sin rol ni contrato garantizados, pregunten a Vildoza o Elijah Bryant.

Entiendo que en los próximos meses AH-JCS tocarán la puerta del agente para plantear opciones de renovación, y ya os digo que el salario no será el único punto, seguramente ni siquiera la clave. Pesará mucho el deseo del jugador, si la NBA es para él capítulo cerrado o tiene la espinita clavada. Pesará también, y mucho, la letra pequeña de la cláusula, así como la adaptación personal del jugador a Madrid. Por ahora, a tenor de sus redes sociales, no se le ve hacer mucha vida extradeportiva en España. Eso, o es muy discreto. Mirad lo que os digo, y puede que sea políticamente incorrecto pero, de nuestra experiencia en los últimos años, un factor clave en la retención de talento acaban siendo las novias/esposas. Los jugadores con pareja estable o familia tienden a echar raíces y son menos propensos a los cambios que los bon vivant. Dicho en plata: hay que buscarle una novia a Yabusele, a poder ser madrileñísima, de Chamberí por lo menos, de cocido los domingos en casa de los suegros.

¿Y por qué hablo tanto de Yabu? Pues porque anoche contra Panathinaikos volvió a cuajar otro gran partido, 14 puntos y 7 rebotes, aunque los mejores fueron el de siempre, Tavares, que ya es el más valorado de la temporada en la Euroliga (23.3 de media), y esta sí que es novedad, Alberto Abalde.

Partió de titular, como escolta, y jugó con mucha más confianza que de costumbre. Se fue a 16 puntos y lideró la escapada inicial, que acabó siendo la buena. Viéndole en días así, que por ahora son a cuentagotas, queda la sensación de que está un poco estancado, de que tiene mucho más potencial de que suele enseñar y el factor limitante está en su propio coco. Y tampoco está para relajarse, afronta una temporada bisagra: si da un paso al frente, puede erigirse prácticamente en líder del juego exterior blanco, con mucha burguesía pero carente de una estrella. Pero si continúa apocopado, bien puede diluirse en una rotación exterior tan larga, superado por Adam Hanga, con mucha más mili, bien consciente de sus virtudes y limitaciones, y con quien Laso está encantado, como salta a la vista.

Repaso al campeón: el Madrid manda un mensaje de fuerza

Ilusionando. El Madrid arranca la Euroliga con un triunfo esperanzador, porque el rival era el vigente campeón y por la forma, de paliza, más aún de lo que refleja el marcador final (+13). Salió casi todo redondo anoche en Goya, ya desde el 12-0 inicial, premonitorio de lo que vendría después. Antes de bajar a los nombres, habría que destacar la defensa y el rebote, que es donde se gana principalmente el partido, señas de identidad del equipo este curso, como venimos comentando en las últimas entradas. Un roster de mucho músculo y profundidad de banquillo, en contraste con un Efes cortito en número y algo envejecido en la pintura, excepción de Petrusev, sustituto de Sanli, de lo poco salvable anoche, que dejó muy buenas vibes en su debut Euroliga (17 puntos, 21 años).

Mira que el arbitraje fue antipático, 24 a 10 en faltas, Paternico y Lottermoser mediante, pero no hay arbitraje que compense el abismo en rebote: 47 a 21 para el Madrid. A destacar las 12 capturas de Tavares, lejos aún de su mejor forma, pero suficiente para brillar como lo que es, el pívot más determinante de Europa, y las 6 de Rudy, negado al aro pero que aportó defensa e intendencia como ala-pívot, una recurso que se sacó de la chistera Laso el curso pasado y parece que veremos más veces este año hasta el regreso de Trey y/o Randolph. El técnico vitoriano prefirió al balear como cuatro por delante de Vukcevic, fuera de la convocatoria sin lesión aparente.

Otro que destacó más en defensa que en ataque fue Nigel Williams-Goss (pese a meter 3/7 triples), solvente atrás en el emparejamiento con los mejores de Europa en el puesto. Ya en la Supercopa dio pistas de ser un defensor suficiente y ayer vino a confirmarlas. Al fin y al cabo, en la defensa a Micic (valoración 0 en 25 minutos) se fraguó buena parte de la victoria.

Heurtel y Yabu se visten de largo

Aunque el base del Madrid que brilló esta vez fue Heurtel, su primera actuación potente con la camiseta blanca, reconciliado con el tiro. Ya no tiene el físico para llegar hasta debajo del aro, pero sí talento de sobra para enchufar esos lanzamientos desde bote, tan característicos suyos y difícilmente defendibles. Se le nota, además, recuperado del esguince que sufrió en la primera mitad de septiembre y que suponemos le ha limitado en sus primeras semanas con el equipo. Su rol anoche me recordó al Chacho cuando jugaba en el Madrid, puntos y chispa desde el banquillo. Laso hizo malabarismos con los quintetos para evitar que se emparejase atrás con Micic o Larkin, no se fía de su defensa, pero compensa si te ofrece en ataque tanto como anoche. Nada que no hayamos visto antes con Chacho o Carroll.

El otro gran destacado anoche fue también un recién llegado, Yabusele, que transmitió sensaciones de enorme suficiencia en su debut Euroliga con el RM: hechuras de jugador muy importante en Europa los próximos años, siempre que el Madrid consiga retenerle. Recordemos que firmó solo por un año… A su físico portentoso une cierta finura en la definición (3/5 triples) y, lo que más me gustó ayer, un IQ en pista digno de veterano, cuando tiene solo 25 años. Cómo se cuidó de las faltas, clave al no tener reserva, máximo asistente del equipo (4) y ni un tiro mal seleccionado. Imaginad el pepino de puesto que se queda cuando regresen Trey y Randolph, a poco que ambos, o al menos uno, recupere un 70-80% del nivel previo a sus graves lesiones. Esto solo ha hecho que empezar pero, viendo cómo encajan las piezas, este Madrid sí da para ilusionar, para competir de tú a tú con cualquier rival Euroliga.

Mis apuntes de la pretemporada blanca

Spoiler para agoreros: solo ha sido pretemporada. Estamos acostumbrados a balances casi impolutos en los amistosos, no al 1-2 de este verano, y la derrota en la parroquia blanca suele ir acompañada de conclusiones fáciles y catastróficas. Incluso después de solo cuatro entrenamientos, como es el caso. Pero, seamos adultos, el resultado a estas alturas no tiene mayor valor, lo importante (si es que hay algo) es el rodaje y las sensaciones, y de esas trataré.

Ha sido una pretemporada corta, de solo tres partidos (la media en cursos previos era de 5-6), marcada por las bajas en el juego interior. Thompkins y Randolph no han regresado todavía de sus respectivas lesiones, es más, según informa Sánchez-Blas, tampoco hay fecha estimada: “Aún les queda tiempo para reaparecer”. Con Randolph no contábamos hasta aproximadamente noviembre, lo de Trey nos coge con el pie cambiado, pero las artroscopias pueden ser traicioneras y el tiempo de recuperación variable. Su baja significa que Yabusele es el único ala-pívot puro de primer equipo en el roster para el arranque de competición. No le vendrá mal para acelerar su integración: en pretemporada dejó una gran actuación en su primer partido (19 puntos y este matazo) pero otros dos más discretos.

Un primer apunte de los amistosos ha sido el sorpasso entre canteranos, de Eli John Ndiaye a Tristan Vukcevic, que apuntase buenas maneras el curso pasado como parche interior. Ndiaye, senegalés nacionalizado, parece llamado a ese rol este curso y, ojo, que puede significar unos cuantos minutos hasta el regreso de Trey. En pretemporada ha jugado bastante y cumplido en ambos aros: tira mejor que (el primer) Garuba y es más duro atrás que Vukcevic.

El peaje FIBA

En otro orden de cosas, el Madrid ha pagado y seguramente pague en el arranque de curso (incluida la Supercopa) el peaje de ser el equipo de toda Europa con más convocados por selecciones en torneos internacionales: seis en los JJOO más Tavares, la estrella del roster, en el Afrobasket, del que fue eliminado (al fin) anoche en semifinales. Es decir, siete, la mitad exacta del plantel. Por comparar, el Barca solo ha perdido a dos, ningún titular, Abrines y Laprovittola, que Mirotic dio calabazas a España este verano…

Los internacionales se incorporan más tarde a los entrenamientos, lo hacen menos descansados y sin haber podido dedicar tiempo en verano a entrenamiento personal, sea físico o técnico. El periodo estival es el momento, para aquellos con la ambición, de pulir carencias o ampliar repertorio, que después, en la vorágine de temporada, con este calendario tan saturado, los entrenamientos son para preparar el siguiente partido y poco más. No es casualidad que los dos jugadores más finos del Madrid esta pretemporada hayan sido dos de los que sí han podido descansar y hacer todos los entrenos: Hanga y Causeur.

Los bases

La principal atracción de la pretemporada era quizá ver por primera vez en acción y de blanco a los dos nuevos bases, llamados a tapar el socavón en el puesto desde la marcha de Campazzo hace ya nueve meses. Y ninguno de los dos ha brillado, para qué engañarnos, y seguramente de ahí el chasco de algunos aficionados impacientes.

Con Heurtel sabíamos a quien fichábamos, sus lagunas defensivas no pueden cogernos por sorpresa a estas alturas. A cambio, ha enseñado cositas interesantes en ataque, especialmente su capacidad de encontrar en estático al hombre abierto, una virtud que perdimos en buena medida a la fuga de Facu. También ha jugado algún buen 2×2 con Poirier, un recurso a explotar este curso en la segunda unidad. Resulta lógico que la adaptación de Thomá sea más rápida: habla el idioma, conoce la ACB y tiene padrinos en el vestuario.

En comparación con él, Nigel Williams-Goss es un paracaidista en Goya. Esperamos mucho de él porque tiene 26 años y mucha clase, porque nos va el proyecto en ello. Tal y como está configurada la plantilla, de su evolución depende en buena medida el techo del equipo este año. Porque Heurtel puede sumar, y bastante, pero a medio plazo no deja de ser un jugador unidemensional, manolete desatascador, y a su edad ya ha tocado techo.

Y quizá porque de Nigel esperamos mucho, su discreto nivel en pretemporada ha levantado runrun en la parroquia más ceniza. En los tres amistosos se le ha visto apocopado, obediente pero falto de iniciativa, tratando de ejecutar escrupulosamente los sistemas. El de base es el puesto tácticamente más complejo del quinteto y Nigel parece estar todavía procesando el sistema Laso. Solo cuando domine la partitura empezará a salirse de guión, improvisar y volar alto. Roma no se construyó en un día.

También necesitará ponerse en forma, que su estado físico no es precisamente óptimo (para eso están las pretemporadas). Se casó hace solo 10 días en un bodorrio en Oregón, y se le nota poco definido, sin chispa. No es que sea un atleta, tipo Baldwin, sus puntos llegan más por muñeca que por piernas, pero como para desbordar a Tomás Bellas sí… Un voto de confianza para él y para todo el equipo, la plantilla tiene más sentido que la del año pasado, pero hay más piezas nuevas que acoplar.

Los JJOO en clave madridista

El Madrid ha sido, y con diferencia, el equipo Euroliga con más representantes en los JJOO, seis. Han brillado con luz desigual, aunque conviene contextualizar: los JJOO no dejan de ser una competición a muy pocos partidos (seis como máximo), además muy desiguales. Un día humillas a Irán y al siguiente te ves defendiendo a Kevin Durant. Sirve para sacar pistas, pero no conclusiones.

Guerschon Yabusele

Titular en la selección subcampeona. Con sus 13 puntos fue, junto a Rudy Gobert, el mejor de Francia en la final. Y seguramente también el mejor de los seis madridistas en Tokio, donde su aportación excedió con mucho a sus estadísticas, discretas. Gozó de poco protagonismo ofensivo, lógico cuando coincides en pista con De Colo y Fournier, que se las chuscan todas, pero a cambio fue muy consistente atrás. Buen IQ en pista, carne de equipo grande.

En Madrid dispondrá de más tiros para brillar, pero ya de entrada esa presencia física y defensiva es un interesante contrapunto al perfil netamente ofensivo de sus compañeros de puesto, Thompkins y Randolph. Yabusele me pareció un fichaje potente a su anuncio y verle en plaza grande en estos JJOO, fuera del ecosistema Asvel, me reafirma en la idea. Ganas de verle ahora a las órdenes de Laso.

Thomas Heurtel

No haría un drama de su final, catastrófica, puesto que no se emparejará con rivales nivel Damian Lillard o Jrue Holiday en Euroliga o ACB. Ahora bien, vistos todos sus partidos en Tokio, mentiría si no dijese que Heurtel me deja un poco frío, incluso dudas. Aunque para hacerme una idea exacta necesitaría conocer el detalle de su estado físico, que si recordáis hubo incluso dudas de su presencia en Tokio por una lesión.

A su defensa vaporosa, sobradamente reportada, sumó una toma de decisiones discreta en ataque. Mucho manejo de balón y poca mordiente. A falta de desborde, la mayoría de su producción queda condicionada a tiros forzadillos de media o larga distancia. Cuando entran, porque tiene el talento para colarlos, como ante Irán, te arma un quilombo en pocos minutos. Pero el Madrid necesita algo más que un revulsivo puntual, que para eso ya teníamos a Lapro. Se necesita un base con ciertos galones, un lugarteniente para Nigel Williams-Goss.

Vincent Poirier

Desdibujado. El que menos ha jugado de los franceses, penalizado por compartir puesto con la estrella del equipo, Rudy Gobert. Además, Vincent Collet se decantó por Fall como primera opción desde el banquillo, primando el 1×1 al poste sobre las situaciones de 2×2.

Como resultado, la mayoría del tiempo en pista de Poirier fue como ala-pívot, es decir, fuera de lugar. Sirvan de ejemplo los escasos 5 minutos de que dispuso en la final, emparejado con Durant. En todo caso, contra República Checa e Irán, que el marcador permitió rotaciones y sí jugó de center, subió 24 puntos en 34 minutos. Bien habilitado es un ventilador de estadística.

Sergio Llull

Secundario pero mejor de lo que esperaba, la verdad, después de verle desbarrar un poco en los amistosos de preparación. Dignos promedios de 8.3 puntos y 46% de campo saliendo desde el banco. Por cierto, jugando todos sus minutos de escolta, con poquito tiempo de balón en las manos, como presumiblemente le veremos en Goya. Por nivel y rol, este Llull de los JJOO se parecerá bastante al que podemos esperar el próximo curso, digno escolta reserva, siempre que le respetan las lesiones, que no es poco suponer.

Rudy Fernández

A cuentagotas. El mejor de España junto a Abalde en el partido clave, el de Eslovenia, pese a terminar en derrota. 4 triples, 5 rebotes y ese montón de intangibles que aporta al juego. A cambio, pinchó en hueso contra Japón y EEUU, 0/9 tiros, tampoco está para más. Me sorprende que no anunciase oficialmente su retirada de la selección tras el torneo. Una ocasión propicia: a sus 36 años y con lo cascado que está físicamente no le veo llegando a París 2024. Y puestos a retirarse, ¿qué mejor escenario que unos JJOO?

Alberto Abalde

Esperaba algo más de él, una frase que igual sirve para sus JJOO que para su temporada pasada. En la selección se le quedó el camino expedito con la ausencia de última hora de Juancho. Scariolo valora el nivel defensivo del gallego, igual que Laso, y eso le vale bastantes minutos en pista. Pero ofensivamente enseñó la versión del segundo tercio de temporada en el Madrid, es decir, inseguro y timorato en la toma de decisiones . Recuperó el pulso contra Eslovenia y, aunque se le saliese el tiro clave, no hubiésemos forzado final apretado sin él, notable desgastando a Doncic y compensando en ataque (14) el único apagón de Ricky Rubio en el torneo.

Habrá tiempo para profundizar en el tema, pero desde ya os digo que la progresión de Abalde, junto a la adaptación de NWG, me parece que pueden marcar en buena medida el techo del Madrid este curso. Porque el gallego deja la sensación de mostrar solo una pequeña porción de su potencial, y el principal techo está en su propio coco. Con ese físico de cyborg y una técnica tan depurada hay mimbres para mucho más cesto. Y que tampoco se duerma en los laureles, que este año los minutos van a estar más caros con Hanga en la rotación.

Ilusión sin alharacas: así queda el Madrid 21/22

Con 14 nóminas de primer equipo, más la ficha de Vukcevic como canterano, que no saldrá cedido (tampoco Alocén), podemos dar la plantilla del Madrid por cerrada para el curso que viene, independientemente de lo que suceda con Jaycee Carroll. Tanto si se retira como si renueva para jugar el curso completo o media temporada, la plantilla para 2021/22 es la que se ve. Difícilmente el club va a fichar a estas alturas, a menos que se ponga a huevo una oportunidad irrenunciable, y seguramente ni aún así.

  • NWG / Heurtel / Alocén
  • Llull / Causeur / Rudy
  • Abalde / Hanga / Taylor
  • Thompkins / Yabusele / Randolph
  • Tavares / Poirier / Vukcevic

A botepronto, la plantilla mejora respecto al final de la pasada temporada, seguramente el peor plantel que ha visto el Madrid en la era Laso. Desde luego en el último lustro. El listón, por tanto, no estaba muy alto. Si comparamos el roster con el de hace 12 meses, el que arrancó la temporada 2020/21, se empeora ligeramente. Entonces aún estaban Facu y Deck, referentes del equipo junto a Tavares, y todavía no se habían roto Randolph y Thompkins. Recordemos que acabamos la temporada con Tyus y Garuba como ala-pívots, ese es el listón…

En todo caso, la memoria es frágil, así que la comparación lógica es con lo más reciente. Además, me he levantado hoy con el pie derecho y veo el vaso medio lleno: la plantilla da para cierta ilusión, sin alharacas, pero ilusión. ¿Por qué?

Porque el abismo que nos separó del Barca la temporada pasada, rival directo en todas las competiciones y por tanto referencia si queremos volver a levantar trofeos, se estrecha con los movimientos de plantilla de ambos clubes en verano. Los azulgrana siguen teniendo el mejor quinteto del continente, lo que les mantiene como rival a batir. Pero, a falta cerrar a Lapro (que les aproveche), pierden profundidad de plantilla, especialmente músculo y defensa en puestos exteriores. Hanga, Claver y Bolmaro no venderían camisetas pero son el tipo de cemento que nunca sobra en un contender, menos jugando a lo que juega Saras. La estrategia del Barca parece obvia: la reducción de presupuesto, somera en todo caso, la acometen por la vía del ahorro en banquillo exterior.

El Madrid se ha movido con sentido común pero sin grandes aspiraciones, aumentando un poco la inversión tras el severo tijeretazo covid del curso pasado. En la sección de basket no se ha mareado la perdiz con ningún Mbappé o Haaland de la vida, en este caso Micic. Ha imperado el pragmatismo: se han fichado jugadores fichables, valga la redundancia, de la burguesía Euroliga en perfiles donde cojeaba la plantilla, que no es poco decir, pero por las estrellas ni se ha preguntado. Si no hay pasta, mejor ahorrarnos el sofoco.

Músculo

Por un lado, se suma músculo en los puestos de 3, 4 y 5 con las incorporaciones de Hanga, Yabusele y Poirier, a este último le cuento como fichaje de esta temporada aunque llegase en primavera. Con los dos franceses, el Madrid junta en teoría el mejor juego interior de la Euroliga, en función de que Randolph se parezca un poco al que fue. En los tiempos que corren, que los bajitos dominan el juego, la pintura no suele dar títulos… pero sí puede quitarlos, sobre todo atrás. Pregunten al Barca con Tomic. Así que, muy bienvenida esta pintura de quilates.

Por otro lado, el club ha tratado (con 8 meses de retraso) de paliar el agujero que dejó la marcha de Campazzo en la creación desde bote, dentro de las limitaciones del mercado este verano. El margen de mejora y por tanto el techo del equipo lo van a marcar en buena medida el estado físico de Heurtel y la adaptación y evolución de Nigel Williams Goss, al que tengo bastante fe. Con 26 años todavía le queda teóricamente una marcha más.

Versatilidad

De Barcelona al Real Madrid: Laso apuesta por Hanga

Sospecho que los dos bases coincidirán bastantes minutos en pista, sobre todo según se acerquen los finales de partido. Igual que veremos a Hanga y Abalde juntos en pista, con el gallego como teórico escolta, ambos grandes defensores. Una de las mejoras de la plantilla, quizá una menos evidente, viene por la mayor versatilidad, más jugadores intercambiables, con el húngaro como joker de las alas. Y falta hará, porque toca paliar el principal déficit en la configuración de plantilla, el puesto de escolta, con el que se ha hecho la vista gorda este verano por motivos que ya hemos tratado sobradamente en textos previos.

Los teóricos escoltas puros del roster, pendientes de Carroll, son Llull, Rudy y Causeur, que suman 104 años, a una media de 34.7, y muchos problemas físicos los dos primeros, que se perdieron 60 partidos entre ambos el curso pasado. Cualquiera de los tres tiene nivel para ser un digno escolta reserva y brillar ocasionalmente, el problema es que la aritmética es tozuda: tres reservas no te hacen un titular. Y el Madrid, con 15 jugadores en nómina, la plantilla más larga de la Euroliga y seguramente la cuarta más cara, va a empezar el curso sin un escolta titular digno de un aspirante al título. El gran pero a una plantilla mejorada, construida desde la sensatez. Herreros y Juancar pueden irse de vacaciones en agosto con los deberes hechos.

Se viene Yabusele: el Madrid apuesta a grande para suplir a Garuba

Sabíamos del interés desde hacía semanas y, a falta de confirmación oficial, parece que hay acuerdo del Real Madrid por Guerschon Yabusele, 25 años, seguramente el ala-pívot en mercado (termina contrato, llegaría como agente libre) más cotizado de la Euroliga este verano. Según Chema de Lucas, que adelanta la información, firmaría por una sola temporada, en lo que supone el gran asterisco de la operación. ¿Por qué firmar solo un año a un jugador joven y de tanta proyección? Probablemente el francés no ha querido comprometerse de inicio por más tiempo para no cerrarse la puerta a un eventual retorno a la NBA, que de hecho quería sondear este mismo verano. Y digo retorno porque ya jugó en EEUU dos campañas, 2017-19, en Boston Celtics, que le eligieron con el nº16 del draft.

Este contrato corto, de un año, supone un pequeño giro de timón en los movimientos del Madrid en mercado en los últimos años. Priorizar la calidad frente a la certidumbre a medio-largo plazo. Es la lección aprendida de la hostia que han supuesto las fugas de Facu y Deck a mitad de curso. Adaptase a la nueva realidad de mercado: no se puede controlar el futuro ni poner diques al mar. Los contratos largos y las cláusulas altas dan una falsa sensación de certidumbre: si el jugador se quiere ir y en la NBA le quieren no hay forma desde Europa de impedirlo.

Así que, si la única forma de fichar a la mejor opción de mercado es aceptar firmarle solo un año, como a Yabusele, pues así sea, porque igualmente de aquí a un año la vida puede dar muchas vueltas. La única diferencia de este contrato corto es que, si se quiere ir el próximo verano, lo hará sin dejar dinero en caja. Punto. Más allá de eso, os recuerdo que Anthony Randolph llegó en 2016 con aspiraciones de regresar a la NBA y contrato por solo un año…

Chupi-pandi francesa en Goya

Sonaron otros nombres para el puesto, como Kurucs o Claver, en algún caso con escaso fundamento, Yabusele siempre fue el plan A, la prioridad del Madrid para reforzar el puesto de ala-pívot ante la inminente marcha de Garuba. Una incorporación, como la de Poirier, que destila una ambición en mercado que habíamos echado en falta del club en veranos previos. Así las cosas, si la salud respeta, y en función del estado de Randolph a su regreso, el Madrid cerraría un potente juego interior para el próximo curso, con Thompkins, Yabusele, Randolph, Tavares, Poirier y Vukcevic.

El fichaje, además, viene a consolidar un cambio de rumbo en la sección: pasar de la apuesta por Argentina (no queda ninguno de los tres que empezaron la 2020/21) a bancarlo todo a la chupipandi francesa. Habrá cuatro galos en el roster el próximo curso, los mismos que españoles. Llegado cierto punto se produce un efecto llamada: los jugadores hablan entre ellos y la expectativa del aterrizaje en el extranjero se hace más llevadera rodeado de compatriotas. Quizá no sea el caso de Poirier, Heurtel y Causeur, que ya conocían España, pero sí el de Yabusele.

¿Qué puede aportar?

Tiene uno de los físicos más especiales de Europa, con ese prominente culo pollo, cual Kardashian, y una relación de peso (118kgs) y altura (203cms) que para casi cualquier mortal supondría gordura. Pero en su caso son mayormente kilos de músculo que mueve con enorme agilidad. Un físico que le permite correr contraataque, machacar el aro y aguantar el envite al poste de cualquier ala-pívot a este lado del charco. El Barkley de Dreux.

¿Se gana o se pierde con el cambio? El francés carece de la intensidad y la anticipación defensiva de Garuba, pero a cambio tiene más talento ofensivo natural, especialmente para el tiro, ya sabemos, requisito importante para el puesto de cuatro en los sistemas de Laso. De entrada deberíamos asumir que el Garuba de los dos últimos meses tiene mal reemplazo en Europa, por no decir imposible, pero puestos a perderle, Yabusele era lo mejor que ofrecía el mercado en ese puesto y perfil. Buena operación.