El Madrid, el único con pie y medio en la F4

facundo-campazzo-celebrates-real-madrid-eb18No debe ser tan fácil cuando es el único de los cuatro que lo ha conseguido: ganar los dos duelos de casa y mantener la ventaja campo en cuartos. Pone el Madrid pie y medio en la F4, los deberes del curso, la línea que marca la gran élite continental, y lo pone con un soberano baño a Panathinaikos en el segundo de la serie, pese a lanzar 2 tiros libres menos. O sea, dedicatoria a Pitino y a Giannakopoulos.

El equipo blanco ha disipado en Goya las dudas razonables que pudieran haber despertado las últimas jornadas de la fase regular, con la lesión de Llull y el bache de juego de Facu. Llegada la hora de la verdad, el argentino ha respondido con nota, porque es un animal competitivo: decisivo atrás en el primer partido y sencillamente soberbio en ambos aros en el segundo, disfrutando sobre la pista como no le veíamos desde diciembre. Sólo hay que ver la foto de arriba. Y la diferencia está en el empujón de confianza que le aporta enchufar algún tirito de campo, porque domina el resto de facetas: 9 asistencias, 7 rebotes y 5 robos. Nivel estrella continental.

Como guinda, Prepelic ha aprobado esta semana sí el examen del puesto de base en los minutos de descanso de Facu, nada que ver con el drama de la anterior lesión de Llull a final de año. El esloveno ahora sube el balón y ordena los sistemas, punto, no es que invente la pólvora, pero es suficiente para los minutos de entreactos y cuando hay talento suficiente alrededor. Si encima las enchufa cuando le llegan, como ha sido el caso, pues de nota.

El segundo partido, además, vio una distribución más razonable de los tiros del Madrid, con más lanzamientos de 2 que triples, más protagonismo de los ala-pívots y un único lunar, el de esos 5/13 tiros libres.

Jeffery Taylor Real Madrid Calathes Panathinaikos Euroleague

Taylor, tormento de Calathes

La hora de la verdad también ha dejado ver las costuras de Panathinaikos que, sin ánimo de restar mérito al Madrid, puede ser el sexto puesto más barato de la historia reciente de la Euroliga (por balance en fase regular ya os digo que seguro). Y eso que, leyendo las previas de la serie, uno pensaría que Calathes era la reencarnación helena de Earving Magic Johnson, tras su triple doble al colista en casa hace 3 semanas. Lo cierto es que ha hecho un ridi sensible en los dos primeros encuentros, 6/30 tiros de campo, casi podríamos hasta demandarle por daños al mobiliario del pabellón por aporrear los aros. Hay una parte de mero desacierto coyuntural, pero otra no menor de muñeca de madera y que le viene de serie, que muchos tiros no pasaban ni cerca, pese a que llegado un punto ya se le flotaba con descaro. Entiendo que para su tropa de groopies entre la prensa especializada sea jodido encajar que un argentino canijo, zumbón, “sucio” y del Madrid le haya pintado así la cara cuando de verdad cuenta.

Aunque parte del mérito le corresponde también a nuestro mechitas Taylor, su defensor gran parte de la velada, magnífico por ahora en la serie, y ya no es ni noticia. Una injusticia que nunca aparezca ni entre los candidatos a mejor defensor del año en la Euroliga. Este sí que es producto 100% Laso, en su haber lo apuntamos, que apostó por el sueco contra la opinión general. Donde la grada veía un mingafría con manos de mantequilla, Laso vio siempre un portento físico y un potencial comodín defensivo exterior. Tuvo la paciencia que muchos no habrían tenido y el resultado es hoy un activo valioso e indiscutible de la plantilla.

Aún no estamos en la F4, Panathinaikos aún dará algún coletazo, no va a fallarlas todas siempre Calathes. Pero los blancos han ganado los últimos siete partidos a Panathinaikos, digamos que da para cierto optimismo.

El Madrid ‘muestra chapa’ a Jasikevicius

fabien-causeur-real-madrid-eb17Lo justo, con el metrónomo, cubriendo etapas con la ley del mínimo esfuerzo, esa parece la política del Madrid para cumplir el objetivo de top-4 de la fase regular Euroliga. Y su mérito tiene, no me entendáis mal, en este curso de ‘nos ha mirado un tuerto’, que si hoy vuelve Doncic pero se lesiona Ayón, que si Llull para enero, ah, no, espera, que nos plantamos en abril y que lo mismo es mayo. Y en ese calendario de economía del esfuerzo la visita de Zalguiris aparecía como un must absoluto y el equipo rindió acorde, concentrado, desacertado desde el arco pero apretando atrás, la fórmula de duelos similares previos, que no alcanza contra un Fenerbahce pero sí ante un rival ordenado y correoso pero de un potencial inferior como Zalguiris. El milagro Jasikevicius tiene un límite.

Una victoria que da para descartar a los lituanos de la lucha por el cuarto puesto, reducida ya a un mano a mano con PAO a falta de dos jornadas. Los griegos tienen buen calendario (Valencia en casa y salida a Milán), así que el Madrid debería ganar sus dos para hacer valer el average. La visita de Brose se antoja accesible, al calorcico de Goya, ahora bien, no vale la semana que viene ir a Belgrado de turismo como este martes a Valencia.

Ante Zalguiris corrieron por momentos sudores fríos en el Palacio, 3 abajo el Madrid al descanso, tras un segundo cuarto de mucho acierto exterior lituano. Pero el equipo no se descompuso, compartió el balón (27 asistencias en 28 canastas) y emergió de nuevo la figura de Causeur, en un papel que cada vez recuerda más al KC Rivers de la Novena, de asesino silencioso. Ha recuperado en las últimas semanas el nivel del comienzo de curso, mención especial a ese partidazo que se marcó en la ‘final’ ante PAO. El equipo agradeció el regreso de Doncic tras 18 días inactivo. Sin firmar un encuentro de campanillas, sí descargó de responsabilidad en la creación al Facu, que se había cascado 36 minutazos el martes en Valencia.

Felipe encendió el ventilador en plan vintage, 16 puntos en 12 minutos, recordando al pichichi de los viejos tiempos. La puerta abierta por la baja de Ayón fue a coincidir con que el rival era Zalguiris. Todas sus canastas llegaron emparejado con Kavaliauskas, que es una madre atrás, un agujero en la falange lituana que el Madrid supo castigar. Laso, al que a veces atizamos, acertó esta vez con ese quinteto bajo en el último cuarto, con Thompkins como único interior, y a los lituanos se les acabaron haciendo muy largos los 40 minutos en Goya.