Merchandising y abonados, los puntos negros de la gestión del Madrid de basket

Soy abonado del Real Madrid desde algo así como el Cretácico superior, de cuando se jugaba en el Raimundo Saporta y nos ilusionábamos con el fichaje de Attruia. Mucho ha cambiado a mejor desde aquellos tiempos oscuros, sobre todo en el aspecto deportivo. Pero quedan áreas de mejora importantes en el funcionamiento de la sección a las que hacía tiempo quería dedicar unas líneas a modo de crítica constructiva. Os confieso que había escrito un artículo mucho más largo pero al final, para no dispersarme ni eternizarme, he reducido el análisis a las dos áreas sobre las que escucho las quejas más habituales. Imagino que algunos preferiríais otro artículo de rumores sobre Campazzo o el impacto de la llegada de Musa, pero ya tendremos tiempo para eso el resto del año. El Madrid de baloncesto no es solo lo que se ve en la cancha.

Merchandising

Los clubes Euroliga, salvo quizá los alemanes, arrastran un déficit financiero estructural, es decir, que gastan más de lo que ingresan y reportan pérdidas cada año, enjuagadas artificialmente por algún oligarca, gobierno regional/local o club de fútbol. El Madrid no es excepción, el mantra de que vive del dinero del balompié es cierto, tan cierto como que ese desequilibrio podría limarse a poco que se trabajase el capítulo de ingresos con más cariño. Tomemos como ejemplo el merchandising, que seguramente sean las migas, pero sumando migas juntas un chusco de pan.

He hecho la prueba: a 12 de septiembre un aficionado que entra en la tienda oficial online del Real Madrid sencillamente no puede comprarse la camiseta del equipo de baloncesto. Ninguna. Ni la primera ni la segunda, ni la de este año ni la del pasado. Solo pantalones y la camiseta infantil, punto. ¿Tan difícil es actualizar el género? No debe serlo, porque del equipo de fútbol femenino en la misma web oficial están disponibles las camisetas con dorsal y nombre de cada una de las 22 jugadoras. Un ejemplo de que, cuando quiere, el club sí sabe cuidar el merchandising en sus secciones, no solo en el primer equipo de fútbol masculino. Pero, por algún motivo, todo lo relacionado con la experiencia usuario de la sección de baloncesto transmite sensación de abandono y dejadez.

Que tampoco hace falta ser un visionario del growth hacking para instalar, por ejemplo, un stand de productos oficiales en el hall del pabellón los días de partido importante, como los puestos de camisetas en los conciertos. En el Wizink puedes comprarte una pizza de Papa Johns pero no la camiseta de Rudy… Y no se trata solo de hacer caja sino de hacer parroquia: una afición ‘uniformada’ refuerza el sentimiento de pertenencia.

La comparación es sangrante con la mayoría de equipos ACB, que trabajan a conciencia el merchandising pese a tener muchísima menos masa social, es decir, clientela potencial. Murcia, Baskonia o Zaragoza, entre otros, organizan durante el verano eventos de presentación de las nuevas camisetas y las ponen a la venta con gran fanfarria. El Barcelona, que también es club de fútbol, montó el año pasado un acto con Jasikevicius y Mirotic en la tienda oficial para promocionar el córner de baloncesto. Y en la tienda online del CSKA, que siempre ha cuidado mucho el merchandising, puedes encontrar agendas, gorras, llaveros, imanes y hasta de vez en cuando pone a la venta equipaciones retro de leyendas de la sección. ¿Os imagináis poder comprar la camiseta de Petrovic, Doncic o Sabonis en la web oficial del Madrid? Seguid soñando.

Gestión de abonos y entradas

A mi amigo Luis, que vive cerca de Goya, le gustaría empezar a llevar a su crío al pabellón para inculcarle la afición. Así que hace unas semanas me hizo la pregunta del millón: ¿cómo puede uno abonarse al Madrid de basket? Trasladé la pregunta al club y la respuesta fue clara: no se puede. No hay nuevos abonos disponibles desde hace años, ni tampoco lista de espera, porque no hay previsión de que salgan nuevos a la venta en un futuro próximo. El motivo oficial es la falta de aforo: la mayoría de abonos se renuevan cada año, entre 6.000 y 8.000, según las fuentes, cuando el Wizink tiene una capacidad de unos 13.000 espectadores para baloncesto. El resto de asientos son intocables, se dejan para entradas de partido, que al parecer son más rentables.

¿De veras que no hay abonos?, os preguntaréis. Estadísticamente, sobre 6.000-8.000 abonados, es imposible que todos renueven cada año, que ninguno falle. Tiene que haber aficionados que enfermen o directamente fallezcan, algunos que se muden de región/país o que necesiten ahorrar, que la vida está muy cara.

A ojo de buen cubero, diría que cada temporada se quedan sin renovar unos poquitos cientos de abonos, que proporcionalmente no son muchos, pero que con el transcurso de los años acaban cubicando. ¿Por qué no salen a la venta por sorteo o lista de espera, como en el fútbol? ¿Adónde van a parar? Mi apuesta, y es una mera suposición, es que algunos se destinan a compromisos (favores y enchufes varios) y el resto, la mayoría, se dejan vacantes para entradas de partido.

Vale, una vez entendemos las proporciones del pabellón, podemos abordar el otro problema: la afluencia tras la pandemia, que ha caído sensiblemente. El Wizink se ve desangelado en muchos partidos, incluso de Euroliga, y por televisión ni os cuento. Parte de la explicación es deportiva, que no trataré hoy, pero otra organizacional que sí.

La mayoría de los asientos reservados para entradas de partido se encuentran en los gallineros, mientras que los abonados copan muchos de los mejores sitios del pabellón, así que cuando fallan se hace muy visible. Para paliar ese déficit tampoco haría falta inventar la pólvora, que tenemos soluciones delante de nuestras narices. Desde hace años funciona para los abonados de fútbol un sistema de cesión del asiento cuando no acuden al Bernabeu, avisando con una mínima antelación. Así el club puede sacar a la venta esa entrada, ingresa un dinero extra y se evitan calvas en la grada. Como contraprestación, el socio recibe un descuento para el abono de la temporada siguiente. Todos ganan, una idea interesante, ¿tan difícil sería implementarla en Goya? Si la respuesta es que sí, siempre se puede plantear una alternativa logísticamente más sencilla, el retorno al talonario. Que el abono de temporada no sea en formato tarjeta sino talonario, con un ticket por cada partido, lo que favorece la cesión a amigos o familiares los días que no puede acudir el titular. Cuidar el ambiente en Goya bien vale ese esfuerzo.

Nuevo repaso en el Clásico: el Madrid entra en barrena

No se me ocurre otra palabra más sutil que descalabro. Pocas humillaciones recuerdo al Real Madrid como local en la era Laso como el Clásico de ayer, mención especial al primer cuarto. Porque, además, no se puede recurrir a los atenuantes habituales, ni el arbitraje (10 tiros libres más el Madrid), ni las las lesiones (faltaban Rudy, Deck y Taylor, pero también Higgins y Abrines).

Si la visita previa del Barca, no hace ni tres semanas, ya la interpretamos como un toque de atención, para bajar un poco los humos, lo de anoche fue un pasar a Defcon 2: ganar otro título este año requiere casi impepinablemente batir a los azulgrana, y la sensación en los duelos directos va de mal en peor.

El duelo de banquillos

No hubo ni rastro de los ajustes tácticos de Laso que esperábamos respecto al Clásico anterior, sobre todo defensivos, porque a 85 puntos el Madrid tiene poco que rascar. En todo caso sucedió lo contrario: quien ajustó fue Jasikevicius, que dio un sonadísimo repaso (¿otro?) al técnico vitoriano.

No nos engañemos, las opciones del Madrid contra una plantilla de más recursos ofensivos pasan por imponer un nivel físico y defensivo asfixiante, por salir a pista apretando líneas de pase como energúmenos y encajar menos de 75 puntos. Y sí, Laprovittola enchufó tiros que no acostumbra, que ayudaron a la escapada inicial, pero es que se concedieron no pocas canastas cómodas en la zona, y Kuric y Mirotic fallaron un saco de lanzamientos liberados (o sea, mal defendidos) que no perdonarán la próxima vez.

No se apretó atrás en condiciones hasta el tercer cuarto, ya sin bases, con Heurtel castigado por un nuevo gatillazo contra su ex equipo, y van cuatro de cuatro. Con Abalde y Hanga en pista, más Tavares de referencia, vimos al menos baloncesto, el tipo de partido que esperábamos desde el comienzo, pero el marcador era demasiado amplio y el duelo llevaba un rato perdido.

La gestión de tiempos muertos

En realidad se palmó en los primeros minutos, literalmente el Madrid no aguantó ni un asalto. Y aquí señalo directamente a Laso: lleva diez años en el banquillo, conocemos de sobra su estrategia de posponer tiempos muertos para ofrecer espacio a la autogestión de los jugadores, darles confianza como inversión a medio plazo. Y en general lo veo bien, ahí están los resultados. Pero ayer se enrocó y lo llevó al extremo, con un coste altísimo.

Estaba el pabellón lleno (todo lo lleno que legalmente puede estar) por primera vez desde que empezase la pandemia, conozco a madridistas que vinieron de otras provincias para verlo. ¿De verdad tuvo que esperar a estar 15 abajo (2-17) para detener la sangría? Puedes experimentar contra el Betis o el Burgos, sabes que hay margen de remontada, pero 15 abajo contra un rival del nivel del Barca es ya prácticamente partido perdido, por muy primer cuarto que fuese. Me pareció una falta de respeto y de sensibilidad hacia la gente que peregrinó a Goya.

Las soluciones, colectivas

No voy a bajar esta vez al detalle de jugadores, que os conozco y en días así queréis pasar por la picota a media docena y fichar a otros tantos. Esta es la ‘crónica’ del partido de ayer y el problema no fue de desacierto puntual o de atasco ofensivo, así que no ha lugar a centrar el análisis en un solo flanco. Ojalá fuese tan sencillo como «esto con Facu no pasaba» o «falta un tirador», fue aún peor: una derrota por aplastamiento colectivo. La plantilla es larguísima y con alguna carencia, de la que debatimos aquí generosamente cada semana, pero igualmente hay equipo más que de sobra para dar partido al Barca y ganarle de vez en cuando, que vamos líderes de la Euroliga, joder.

Por eso miro al banquillo: sabéis que no puedo ser más lasista, que tiene toda mi confianza y agradecimiento, pero ahora tiene también una montaña de trabajo y un reto fenomenal por delante para estrechar la diferencia en los Clásicos, porque lo de los tres últimos no es acorde con el potencial de las dos plantillas. El año pasado alabamos al técnico desde esta tribuna, incluso en la derrota, porque se sacó conejos de la chistera y logró competir dignísimamemte con el peor plantel en años. Pero este curso es distinto, hay mimbres, así que se puede y debe exigir bastante más que la vergüenza de esta doble jornada Euroliga.

El partido de la vergüenza

Independientemente del resultado, este RM-CSKA quedará como el partido de la vergüenza, que el Madrid tuvo que jugar pese a once bajas, una forma de adulterar la competición por omisión de los que la dirigen. El principal deseo: que nadie (más) se lesione.

La mera disputa del encuentro me parece un insulto y falta de respeto a la afición blanca y al Madrid como institución. Me dan pena los adolescentes que mandan al matadero para cumplir el trámite: Klavzar, Seiq Garuba y Baba Miller, no es precisamente el debut soñado. También me dan pena los aficionados que se han gastado una pasta en la entrada de uno de los partidos más caros y atractivos del año para acabar fumándose este sainete.

Obligar a un equipo a jugar con las once bajas que tiene el Madrid, repito, once bajas, la misma jornada en que pospones un partido por covid (Zalgiris-Milán) es una indecencia que nadie entiende, independientemente de los protocolos vigentes. Quizá esos protocolos son mejorables, ¿no? Situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias, pero la Euroliga se ha dado mus en este caso, agarrada a la letra pequeñísima de un protocolo redactado hace meses, cuando ómicron solo era una letra del alfabeto griego.

Si algo deberíamos haber aprendido todos del covid a estas alturas, camino ya de los dos años, es que los protocolos son solo orientativos porque la realidad acaba sobrepasada por las circunstancias. En la calle Iradier no se dan por enterados y la suspensión del Joventut-Madrid de ACB del domingo les deja aún en peor lugar.

Gracias y hasta siempre: Felipe Reyes en cinco apuntes

El triunfo del trabajo

Felipe Reyes distaba de ser el mayor talento de su generación, la que a la postre lo cambió todo en el basket español, la del oro en el Mundial júnior de Lisboa (1999). Raúl López, Pau Gasol, JC Navarro y Germán Gabriel eran talentos naturales mucho más evidentes. Sí, Germán Gabriel, a quien el propio el seleccionador Sáiz de Aja veía como la estrella del grupo. Pero el talento es solo una parte del éxito, y en todo lo demás el dechado resultó Felipe. En fe, coraje, voluntad y trabajo. Fue así como convirtió una debilidad en fortaleza (tiro libre), como incorporó la zurda a su repertorio al poste y un interesante tiro de media distancia. Pasó de ser un reboteador aguerrido pero muy limitado, cuando aterrizó en Madrid, a dominar las pinturas ACB durante casi dos décadas, que será por lo que le recordemos.

Retirada a destiempo

A Felipe le han sobrado las dos últimas temporadas, una coda innecesaria a su gran carrera, y no creo que admitirlo (ni siquiera hoy) esté reñido con reconocer su enorme contribución a la causa. Ha estirado el chicle innecesariamente cuando ya no estaba para jugar y el club, por respeto, le concedió la indulgencia contra todo criterio deportivo. Ha sido un poco triste verle este año, el último, vestido de calle partido tras partido, pese a la plaga de lesiones en el equipo: Laso ha sido capaz de inventarse a Rudy de cuatro, a Thompkins de center y hacer debutar a Vukcevic antes que dar tiempo en pista al capitán. Lo recalco en este día porque tenemos la retirada de otras leyendas del basket blanco a la vuelta de la esquina y sería deseable que tanto el club como los jugadores tomen nota para evitar un deslucido capítulo final como el de Reyes. Porque una retirada a tiempo es una victoria, la última contribución a la causa.

MVP con 35 años

A Felipe le contemplan chorrocientos títulos colectivos con el Madrid y con España, reconocimientos individuales e hitos estadísticos, sobre todo en rebotes. Pero si tengo que quedarme con un logro en su carrera, con el más singular y valioso, el que le define, es ese MVP de la liga regular ACB en 2015, con 35 años. A esa edad algunos están ya retirados y otros, la mayoría, en el ocaso de su carrera. Como mucho te regalan un destello aislado en una final, para la que llevan todo el curso reservándose. Lo que no te dan es un jartá de puntos y rebotes cada fin de semana en una fase regular a 34 partidos. Pero es que Felipe se cuidó mucho y supo adaptarse a lo largo de su carrera. En 2015, en concreto, moduló el repertorio y el físico a la nueva realidad: ganó músculo y volumen para jugar de cinco y fajarse con gente más grande en la zona, una vez que había perdido buena parte de su movilidad.

Leyenda Supermanager

Me vais a disculpar, pero un freak de la Supermanager como yo no podía pasar sin despedir a una de las grandes leyendas del juego. Por su facilidad y consistencia para valorar durante muchos años, incluso cuando jugaba mal o estaba ya muy mayor, tengo a Felipe por uno de los mejores que ha conocido el juego, a la altura de otros mitos como Curtis Borchard o Shermadini. Lo comentaba esta semana con la cuadrilla con la que tengo una liga privada desde hace años: Felipe reunía todos los atributos para valorar fácil, reboteaba, sacaba faltas, jugaba cerca del aro y metía los libres. Un auténtico ventilador de estadística, con esa «jugada de cinco» como plato de la casa, un clásico: rebote ofensivo, falta recibida, canasta (2x) y tiro libre.

Dignidad de Vistalegre

Los títulos colectivos a Felipe le llegaron principalmente en Goya, con Laso, pero a esos contribuyó en general desde un papel secundario. Sus mejores años desde un punto de vista individual, el cenit de su carrera, fue en Vistalegre. Seguramente aquella etapa no nos trae ahora los mejores recuerdos, pero Felipe hizo de dique de contención, de garante de la dignidad de la sección en horas bajas, la diferencia entre llegar a una final, aunque se perdiese, y ver los playoffs por la tele. Porque de eso veníamos, de ver los playoffs ACB por la tele y ser el segundo equipo de la ciudad, no hacía tanto, en los últimos años en el Raimundo Saporta. Y este que escribe, que ya empieza a peinar canas, se acuerda de verlo en directo.

Y, creedme, viniendo del lodazal de mierda del que veníamos, aquel título de ULEB en 2007 (la actual Eurocup), me pareció el olimpo mismo del baloncesto. Recuerdo ver desde el gallinero de Vistalegre, con mi hermano y Turpin, la vuelta de la semifinal contra el Unics de los gemelos Lavrinovic. El Madrid tenía que remontar y Felipe se cascó aquel día 23 puntazos y 16 rebotes, para 35 de valoración. Una de las mejores actuaciones que he visto en directo en mi vida. Parad un momento, id a la ficha del partido y comprobad la chusta de roster que teníamos entonces. Comparadla con las plantillas del último lustro y pensad que Felipe lideró a aquella banda al título de algo. Respect eterno, capitán.

El Madrid, el único con pie y medio en la F4

facundo-campazzo-celebrates-real-madrid-eb18No debe ser tan fácil cuando es el único de los cuatro que lo ha conseguido: ganar los dos duelos de casa y mantener la ventaja campo en cuartos. Pone el Madrid pie y medio en la F4, los deberes del curso, la línea que marca la gran élite continental, y lo pone con un soberano baño a Panathinaikos en el segundo de la serie, pese a lanzar 2 tiros libres menos. O sea, dedicatoria a Pitino y a Giannakopoulos.

El equipo blanco ha disipado en Goya las dudas razonables que pudieran haber despertado las últimas jornadas de la fase regular, con la lesión de Llull y el bache de juego de Facu. Llegada la hora de la verdad, el argentino ha respondido con nota, porque es un animal competitivo: decisivo atrás en el primer partido y sencillamente soberbio en ambos aros en el segundo, disfrutando sobre la pista como no le veíamos desde diciembre. Sólo hay que ver la foto de arriba. Y la diferencia está en el empujón de confianza que le aporta enchufar algún tirito de campo, porque domina el resto de facetas: 9 asistencias, 7 rebotes y 5 robos. Nivel estrella continental.

Como guinda, Prepelic ha aprobado esta semana sí el examen del puesto de base en los minutos de descanso de Facu, nada que ver con el drama de la anterior lesión de Llull a final de año. El esloveno ahora sube el balón y ordena los sistemas, punto, no es que invente la pólvora, pero es suficiente para los minutos de entreactos y cuando hay talento suficiente alrededor. Si encima las enchufa cuando le llegan, como ha sido el caso, pues de nota.

El segundo partido, además, vio una distribución más razonable de los tiros del Madrid, con más lanzamientos de 2 que triples, más protagonismo de los ala-pívots y un único lunar, el de esos 5/13 tiros libres.

Jeffery Taylor Real Madrid Calathes Panathinaikos Euroleague

Taylor, tormento de Calathes

La hora de la verdad también ha dejado ver las costuras de Panathinaikos que, sin ánimo de restar mérito al Madrid, puede ser el sexto puesto más barato de la historia reciente de la Euroliga (por balance en fase regular ya os digo que seguro). Y eso que, leyendo las previas de la serie, uno pensaría que Calathes era la reencarnación helena de Earving Magic Johnson, tras su triple doble al colista en casa hace 3 semanas. Lo cierto es que ha hecho un ridi sensible en los dos primeros encuentros, 6/30 tiros de campo, casi podríamos hasta demandarle por daños al mobiliario del pabellón por aporrear los aros. Hay una parte de mero desacierto coyuntural, pero otra no menor de muñeca de madera y que le viene de serie, que muchos tiros no pasaban ni cerca, pese a que llegado un punto ya se le flotaba con descaro. Entiendo que para su tropa de groopies entre la prensa especializada sea jodido encajar que un argentino canijo, zumbón, «sucio» y del Madrid le haya pintado así la cara cuando de verdad cuenta.

Aunque parte del mérito le corresponde también a nuestro mechitas Taylor, su defensor gran parte de la velada, magnífico por ahora en la serie, y ya no es ni noticia. Una injusticia que nunca aparezca ni entre los candidatos a mejor defensor del año en la Euroliga. Este sí que es producto 100% Laso, en su haber lo apuntamos, que apostó por el sueco contra la opinión general. Donde la grada veía un mingafría con manos de mantequilla, Laso vio siempre un portento físico y un potencial comodín defensivo exterior. Tuvo la paciencia que muchos no habrían tenido y el resultado es hoy un activo valioso e indiscutible de la plantilla.

Aún no estamos en la F4, Panathinaikos aún dará algún coletazo, no va a fallarlas todas siempre Calathes. Pero los blancos han ganado los últimos siete partidos a Panathinaikos, digamos que da para cierto optimismo.

El Madrid ‘muestra chapa’ a Jasikevicius

fabien-causeur-real-madrid-eb17Lo justo, con el metrónomo, cubriendo etapas con la ley del mínimo esfuerzo, esa parece la política del Madrid para cumplir el objetivo de top-4 de la fase regular Euroliga. Y su mérito tiene, no me entendáis mal, en este curso de ‘nos ha mirado un tuerto’, que si hoy vuelve Doncic pero se lesiona Ayón, que si Llull para enero, ah, no, espera, que nos plantamos en abril y que lo mismo es mayo. Y en ese calendario de economía del esfuerzo la visita de Zalguiris aparecía como un must absoluto y el equipo rindió acorde, concentrado, desacertado desde el arco pero apretando atrás, la fórmula de duelos similares previos, que no alcanza contra un Fenerbahce pero sí ante un rival ordenado y correoso pero de un potencial inferior como Zalguiris. El milagro Jasikevicius tiene un límite.

Una victoria que da para descartar a los lituanos de la lucha por el cuarto puesto, reducida ya a un mano a mano con PAO a falta de dos jornadas. Los griegos tienen buen calendario (Valencia en casa y salida a Milán), así que el Madrid debería ganar sus dos para hacer valer el average. La visita de Brose se antoja accesible, al calorcico de Goya, ahora bien, no vale la semana que viene ir a Belgrado de turismo como este martes a Valencia.

Ante Zalguiris corrieron por momentos sudores fríos en el Palacio, 3 abajo el Madrid al descanso, tras un segundo cuarto de mucho acierto exterior lituano. Pero el equipo no se descompuso, compartió el balón (27 asistencias en 28 canastas) y emergió de nuevo la figura de Causeur, en un papel que cada vez recuerda más al KC Rivers de la Novena, de asesino silencioso. Ha recuperado en las últimas semanas el nivel del comienzo de curso, mención especial a ese partidazo que se marcó en la ‘final’ ante PAO. El equipo agradeció el regreso de Doncic tras 18 días inactivo. Sin firmar un encuentro de campanillas, sí descargó de responsabilidad en la creación al Facu, que se había cascado 36 minutazos el martes en Valencia.

Felipe encendió el ventilador en plan vintage, 16 puntos en 12 minutos, recordando al pichichi de los viejos tiempos. La puerta abierta por la baja de Ayón fue a coincidir con que el rival era Zalguiris. Todas sus canastas llegaron emparejado con Kavaliauskas, que es una madre atrás, un agujero en la falange lituana que el Madrid supo castigar. Laso, al que a veces atizamos, acertó esta vez con ese quinteto bajo en el último cuarto, con Thompkins como único interior, y a los lituanos se les acabaron haciendo muy largos los 40 minutos en Goya.