¿Dónde encajamos a Hezonja?

Escucho ruido de fondo en la parroquia, seguramente justificado, sobre el ostracismo intermitente de Mario Hezonja. El croata se quedó en solo 8 minutos ayer en el triunfo en Valencia, y no es el primer partido en esos guarismos. Por ejemplo, jugó solo 5 minutos en Vitoria y 8 contra el FCB en la final de Supercopa. A continuación algunas reflexiones sobre el tema.

A Hezonja le penaliza principalmente compartir puesto con Gabi Deck, el mejor alero de la competición tras Clyburn e imprescindible cuando los partidos bajan al barro. Como ayer en la Fonteta tras el primer cuarto. El argentino es el ojito derecho de Chus Mateo, su jugador fetiche, en algunos sentidos diría que hasta por delante de Tavares.

A Hezonja le penaliza también que el técnico sea muy fiel a la receta que le trajo el éxito en junio, aquella final ACB en que martilleó al Barca con Deck de alero generando desde el poste bajo. Laso en seguida movía al argentino al cuatro, pero Chus no, ni siquiera ahora con Yabusele lesionado. En Valencia, y pese a los problemas de faltas de Cornelie, solo 8 minutos de Tortuga como alapívot por 12 de Ndiaye. ¿Y esto cómo afecta a Hezonja? Pues por efecto dominó, si Deck apenas pisa el cuatro los minutos de alero se ponen carísimos.

Overvooking de aleros

Pero a Hezonja no le penaliza solo Deck sino el overbooking general en el puesto de alero. La consigna en mercado del Madrid este verano pareció ser la relación talento-precio, buscar oportunidades sin priorizar su encaje táctico en un esquema tradicional. Talento es talento y se acaba abriendo paso, una estrategia interesante pero no exenta de riesgos. La plantilla se ve ahora con seis jugadores cuyo puesto original y lógico sería el de alero, a saber: Deck, Hanga, Rudy, Abalde, Musa y Hezonja.

Algunos de esos se han buscado la vida en otros lares. Hanga, por ejemplo, ha aprovechado el vacío en el puesto de base para hacerse imprescindible en la dirección, una alternativa que nunca utilizó Jasikevicius. Rudy apenas necesita minutos a su edad, no hasta que haya verdaderamente algo en juego, Abalde puede desempeñarse en cualquier puesto del 1 al 3 y Musa, peso pluma, ha encontrado acomodo como escolta. Pero Hezonja es menos intercambiable, máxime si Chus no contempla usarle como alapívot, puesto que frecuentó el curso pasado en Kazán con éxito de crítica.

Ese es el contexto, pero tampoco lo es todo. El croata es un jugador de vocación ofensiva y de corriente alterna, y ayer en Valencia claramente no estaba enchufado, con algún error claro de concentración. ¿Que Chus Mateo tiene más paciencia con otros jugadores? Ciertamente, con aquellos que gozan de galones de vestuario y/o habitan puestos sin un titular tan dominante como Deck. No digo nombres porque tampoco hace falta.

Más que su minutaje, lo que me sorprende con Hezonja es que no haya aparentemente ni un solo sistema ofensivo diseñado para él, a priori uno de los grandes talentos ofensivos del continente. A priori y en la práctica, señores, que promedia un 52% en triples en la Euroliga (16/31). Bien, pues parece tener prohibido botar y los (pocos) tiros que lanza son buscándose la vida, a sistema roto o porque le llega el balón en una circulación.

Su lenguaje no verbal empieza a traslucir ansiedad, se frustra sobremanera con cada error porque sabe que sobrevuela la sombra del banquillazo. Esa presión constante de tener que reivindicarse, de justificar cada minuto en pista, y encima hacerlo sin apenas balón. Chus debería darle una pensada a la utilización del croata porque, sinceramente, para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

Los Brate dan un balón de oxígeno a Chus Mateo

Como el comer, así necesitaba el Real Madrid y especialmente Chus Mateo una victoria de prestigio, y asaltar Milán lo es, sin paliativos. Lógicamente un solo triunfo no despeja por sí solo todas las dudas razonables por el juego y los resultados de las semanas previas, pero sirve para dar confianza, comprar tiempo y reducir el murmullo en parroquia y palco. Un balón de oxígeno, margen para construir.

El Madrid aguantó muy dignamente el chaparrón de triples italiano de la primera mitad (12 de 16), que lógicamente cesó en la reanudación. Y cesó, no solo porque el acierto era insostenible, sino gracias en buena medida a la defensa blanca, que esta vez sí que hizo acto de presencia. Se nota en este segmento el regreso de Hanga, aún sin confianza en ataque pero cuya mera presencia sube varios puntos el tono de la defensa del backcourt. El Madrid dominó el rebote con autoridad (+16), enormes Tavares y Deck, y dejó al Milán en un 37% tiros de dos, lejísimos del insostenible 67% de la Virtus hacía solo una semana.

Consciente de lo que se jugaba, Chus fue a lo práctico, aparcó el metrónomo de su antecesor y redujo la rotación de facto a solo 7-8 jugadores, aquellos de los que más se fía y/o en mejor momento se encuentran, con minutadas para Musa, Deck y Tavares.

De todas formas, es de justicia reconocer que incluso algunos que apenas jugaron tuvieron una aportación digna. Por ejemplo Poirier, uno de los señalados de la última derrota, no tiró siquiera a canasta y solo sumó un rebote, pero no importa porque el tiempo que pasó en pista cerró su aro como hacía tiempo que no le veíamos, secando a Brandon Davies. Me importa más ese cambio de actitud atrás en plaza grande que su maquillaje del domingo contra el Fuenla.

Los mismos siete minutos que Poirier jugó Alberto Abalde, que no solo no desentonó, como en los últimos compromisos, sino que aportó minutos de calidad en el segundo cuarto. Le lastraron las faltas. Y no quiero dejarme a Chacho, que firmó un partido serio contra sus ex, dando lo que se puede esperar de él a estas alturas de su carrera, 15 minutos de puntos (9) y asistencias (4).

Pero los líderes, los que de verdad brillaron, fueron los Brate (‘hermanos’), apodo que se ha puesto la sociedad Musa y Hezonja, que parece haber hecho buenas migas en Madrid. Entre los dos sumaron 40 puntazos, la mitad de la anotación blanca, un derroche de talento, que para eso han venido: 7/8 de dos y 8/12 triples entre ambos. Como aficionado, resulta un motivo de ilusión ver a dos jóvenes recién llegados y de tanto talento en el roster.

La actuación de ayer en el Mediolanum sirve de tarjeta de presentación de Musa en la Euroliga (25 puntos, 31 valoración), donde venía cumpliendo pero todavía no había roto con un partido redondo, replicando esos picos de rendimiento que sí le hemos visto en ACB. A Hezonja le está costando un poco más la adaptación, no tiene el carácter tan echado p’alante del bosnio y encima coincide en puesto con un peso pesado como Deck. No tengo claro que Chus haya dado todavía con la tecla para exprimirle, sigue explorando, o eso parece a tenor del rol tan distinto del croata entre un partido y el siguiente. Pero al final el talento encuentra su camino y se abre paso, y Hezonja es un gran talento, que además parece haber llegado a Madrid con la actitud correcta, en la madurez de su carrera. A su compromiso y solvencia en defensa me remito, de los que algunos dudaron antes de su llegada.

¿Hasta cuándo nos durará Musa?

Las fugas a la NBA de los últimos años han dejado un poso de pesimismo preventivo en la afición blanca, mejor no ilusionarse mucho si un jugador joven sale bueno. Se da por sentado que se lo llevarán allende el mar, y empiezo a escuchar ese murmullo con Dzanan Musa, sensación del equipo en el arranque de curso. Y mira, no, relajemos un poco el esfínter, cada caso tiene sus matices y encontramos ejemplos en ambos sentidos. El más cercano Yabusele, que llegó a Madrid con 25 años y contrato por una sola temporada, con vistas a regresar a EEUU, y ahí le tenéis, asentado en la capital y renovado hasta 2025.

Se me ocurren varios factores que condicionan la probabilidad de fuga de un jugador a la NBA.

1.- Cuando ya ha estado previamente en EEUU y se ha vuelto con el rabo entre las piernas se le pasa el gusanillo de probarse y de probarlo. Hay otros factores para volver, principalmente el económico (pregunten a Chacho), pero ya menos probables. Por suerte, la práctica totalidad de la columna vertebral del roster blanco está de vuelta de la NBA: Deck, Poirier, Tavares, Hezona, Yabusele y el propio Musa. Esto cuenta el bosnio de su tiempo allí: “No jugué en mi posición, mi rol era tipo 3&D, estar quieto en la esquina y defender, y ese no es mi juego. Tenía que adaptarme y no lo hice, no me gusta culpar a los demás de mis fracasos”. Parece tener claro que su juego requiere del balón en sus manos en ataque, un rol que las franquicias reservan a la estrella o dos estrellas de cada equipo, no a un europeo de segundas nupcias que ya pasó por la liga sin pena ni gloria. Un eventual regreso a la NBA sería picando piedra en un rol secundario de 3&D y salario acorde.

2.- Hay un factor cultural: el jugador europeo tiene por definición mucha menos presión social por jugar en la NBA que por ejemplo el argentino o de otro país random, puesto que en Europa hay competiciones locales y supranacionales de mayor nivel y presupuestos. No deja de ser la segunda división mundial y quedarse no se percibe como un fracaso.

3.- Hay también una cuestión de edad. Musa terminará esta temporada con 24 años: puede parecernos un pipiolo, y lo es, pero no necesariamente a ojos de las franquicias americanas. A esas no les gusta la sopita recalentá, no buscan jugadores FIBA más o menos consagrados sino prospects bien tiernitos, elegirlos en el draft en cuanto cumplen la edad mínima (19) y terminar de formarlos allí. Si hace falta, a caballo entre la NBA y la G-League (miren Garuba). ¿Cuántos jugadores europeos ‘consagrados’ en sus ventitantos conocéis que se hayan ido recientemente a la NBA? Este verano solo se me ocurre Fontecchio (26) a Utah, la excepción que confirma la regla.

4.- Incluyo un último punto un poco más subjetivo, relacionado con la trayectoria y el carácter. Los jugadores a la edad de Musa suelen tener la cabeza llena de pájaros, pero a él ya le ha tocado comer bastante mierda en su carrera (Brooklyn + Efes). Sabe lo que cuesta llegar arriba y lo valora, lo repite cada vez que tiene un micro delante. Por eso cuesta imaginarle subiéndose al primer tren NBA que pase por delante, en plan Campazzo. En la entrevista que le hizo Alex Madrid en Eurohoops se muestra humilde pero sin falsa modestia, confiado pero sin arrogancia. Maduro, vaya. Ah, y un detalle. El periodista le pidió varias fotos para ilustrar la entrevista, una de ellas la típica en el centro de la pista de entrenamiento, sobre el escudo del club. Musa solo aceptó si se ponía detrás, a costa de complicar el plano, pero en ningún caso pisar el escudo. Sea por respeto o por superstición, es el tipo de detalles que uno aprecia como aficionado, que aunque seamos de la «segunda división» tenemos también nuestro corazoncito.

Nuevo entrenador pero misma estrella: Tavares guía al Madrid a otra Supercopa

Remontando 12 puntos y con Tavares, una vez más, marcando la diferencia en ambos aros. El cambio de inercia en los Barca-Madrid que arrancase en mayo, en la semifinal de Final Four, se solidifica en el inicio de curso con este título blanco de Supercopa. Por cierto, el quinto consecutivo, trofeo fetiche. Es también el primer título de la era Chus Mateo, al menos con él oficialmente de primer entrenador, un chute de confianza para construir desde la tranquilidad que dan las victorias. A botepronto podemos afirmar que el equipo mantiene una de sus principales señas de identidad de la era Laso, el carácter competitivo, una mezcla de determinación, oficio y corazón que permite remontar finales como la de hoy, que pintaba bien fea.

Aunque, en honor a la verdad, hay cosas que pulir, la gestión fue discreta en términos generales. Los blancos perdieron más balones que asistencias repartieron, 16 a 13, síntoma inequívoco de espesura. A lo que contribuyó también Chacho Rodríguez, terrible su torneo, físicamente como si tuviese 45 años en vez de 36. Parece mentira que haya hecho la pretemporada completa con el equipo.

Pero volvamos al partido, y al nuevo entrenador: la planificación del último ataque del tiempo reglamentario dejó que desear, así como la asignación de jerarquías (Llull sigue siendo el que más lanza, 5/16 tiros) o el aprovechamiento de la gran ventaja del plantel, su profundidad. Cuatro jugadores se fueron a más de 35 minutos en pista, que se traduce en cansancio propio y banquillazo ajeno. Pienso por ejemplo en Mario Hezonja, una de las apuestas importantes de la sección este verano y uno de los mejores anotadores de la Euroliga las dos últimas temporadas. No lanzó a canasta ni rascó bola en todo el partido, ni siquiera en la sequía de la primera mitad, acabó con 0/0 tiros. Básicamente porque no hay ningún sistema pintado para él. Que sea el reserva de Tortuga no significa que se le fichase para 10 minutos de intendencia y esperar en la esquina. Si no se le integra ahora, imaginad según regresen lesionados. Por cierto, coach M informó en la rueda de prensa de que Hanga y Rudy estarán fuera un tiempo.

La era del Gigante Verde

Medio torneo corresponde a Tavares, faro absoluto del Madrid desde hace 2-3 temporadas, aunque a la afición le cueste un poco asumirlo por el prejuicio estético heredado de la era Laso, de que las estrellas tienen que ser exteriores y cancheras. 41 de valoración en el cuarto y último partido de la final ACB en junio, 40 hoy en la final de Supercopa, ambas contra el Barca. Actuaciones de leyenda que ganan campeonatos. Mientras las viudas siguen suspirando por Campazzo, el Madrid va ganando títulos a lomos de Edy.

No es solo que sea bueno y enorme, es que cada curso juega mejor que el anterior, fruto de su compromiso, humildad y ética de trabajo. Pensad, por ejemplo, que cuando llegó a Madrid apenas rondaba el 50% en tiros libres: hoy no sorprende que se casque este 10/11 en la final, o esa canasta de media distancia clave en la prórroga. Pero no solo es el tiro, mirad cómo entiende ahora el juego, define con la zurda y, sobre todo, cómo gestiona las emociones. Ha reducido ese ratio tan dañino de técnicas por protestar y de faltas inútiles, hasta convertirse en el jugador más determinante de la Euroliga tras Micic.

A su lado ha brillado el dúo exterior titular, Musa y Deck, de lo mejor también del continente en su puesto por presente y sobre futuro a corto plazo. Tortuga, reciente MVP de la Copa América, tiene tres cosas en común con Tavares: juega feo, cada año es mejor y nos acordamos de él menos de lo que deberíamos. En la final, decidida por solo 6 de diferencia, el balance del Madrid en sus minutos ha sido de +23…

El desembarco Musa

A quien no le van a faltar focos es a Dzanan Musa. Su desembarco en Madrid está siendo atronador. La Supercopa, su debut oficial de blanco, ha descartado de un plumazo cualquier duda de que el Eurobasket o la pretemporada hubieran sido un espejismo. Tiene solo 23 años y dos semanas en el equipo pero ya se ha erigido en uno de sus líderes espirituales y en primera espada ofensiva exterior. Es puro carisma, rezuma confianza, a man on a mission. Además, su sangre caliente y juventud no se traducen en precipitación o malas decisiones ocasionales, como sería entendible. Al contrario, su selección de tiro es digna de veterano: 14/22 de campo en el torneo. Por cierto, esas penetraciones con eurostep son canelita en rama.

Musa fue el sostén anotador del equipo en muchos tramos de la final, y responsable junto a Llull de la remontada en el tercer cuarto. Su capacidad de generar juego desde bote elimina o al menos reduce el principal déficit de la plantilla desde la marcha de Facu. Por edad, nivel y carácter, se me antoja el fichaje más ilusionante de la sección en el último lustro, una incorporación estratégica si confirma su adaptación/evolución y ahuyenta cantos de sirena allende el mar…

Disculpad de antemano mi entusiasmo jaranoso, quizá exagerado, pero son demasiados años tratando de ilusionarme y vender el pollino con fichajes de exteriores para empatar, de viejas glorias y sopita recalentá. Y no hay motores en este negocio como la ilusión y la novedad. Es solo una Supercopa, sin Mirotic y con Satoransky a medio gas, no da para conclusiones categóricas, pero es empezar ganando, seguir ganando.

Las líneas maestras del Madrid 22/23

El formato de puja abierta en verano está pasado de moda. Los mejores fichajes de agentes libres se anuncian oficialmente en julio pero se fraguan y concretan en primavera. Es el caso de los tres que ya conocemos del Madrid, Musa, Hezonja y Chacho, atados desde hace semanas y que seguro mejorarán la oferta de ocio en Goya y con ella la asistencia al pabellón. Pero, ¿qué nos dicen esas incorporaciones de la configuración de plantilla del Madrid 2022/23?

Que la sección se ha adaptado a las oportunidades de mercado y renuncia a una estructura clásica de roster, la de un base protagonista que amase mucho balón (tipo Facu) y un escolta tirador (tipo Carroll) por debajo de dos metros al que pintar sistemas para lanzar a la salida de bloqueos. Ese formato de plantilla trajo éxitos en el pasado reciente y es el marco mental de muchos aficionados blancos pero no hay mimbres claros en mercado este verano para ejecutarlo. ¿Merece la pena hipotecarse seis millones brutos anuales por Larkin, que es lo que ha firmado en Efes traducido a fiscalidad española, creando un agravio comparativo con Tavares? ¿Tienen acaso Okobo, Billy Baron o Tyler Dorsey más potencial que Musa o Hezonja?

La heterodoxia del reciente título ACB, con Hanga de único base y Deck alternando posiciones y hasta subiendo el balón, da como para plantearse si una plantilla tradicional, con sus cinco puestos bien delineados a modo de compartimentos estanco, es una ventaja o casi un atraso. ¿Quién ha dicho que el base tenga que ser bajito y habilidoso? ¿Por qué el mismo jugador que sube el balón tiene que ser el generador en ataque estático? ¿Acaso no puede serlo Deck al poste o Musa desde bote, con sus 206cms, o mejor aún, ambos a la vez?

Heterodoxia

Tenemos que liberarnos de prejuicios tácticos para ver el sentido a la plantilla que está armando el Madrid para el año que viene, heterodoxa y saturada de teóricos aleros, pero con piernas jóvenes y un techo alto. Laso tiene el reto de encajar ese talento sin orden aparente, pero hablamos del entrenador que se inventó a Rudy de alapívot y emparejó a Garuba con Micic. Sé que muchos echáis de menos ese base de manual que perdimos a la marcha de Campazzo, pero ni lo hay ya en mercado ni seguramente haga falta. Hace solo 10 días que el Madrid se merendó al Barca en la final de ACB sin Chacho ni Goss. ¿Que no os entusiasma ese dúo de directores? Es que tampoco son los que tienen que marcar diferencias en esta plantilla, a la estructura salarial me remito. Veo el vaso medio lleno: todo lo que aporten será de añadido y mejora a un equipo ya campeón.

Si Goss mantiene la línea de final de curso y le respetan las lesiones es un base suficiente, contrapunto defensivo a la chispa que le pueda quedar a Chacho. El canario llega por Heurtel y con el mismo rol, agente del caos, un Last Dance en Goya. Seguramente no juegue minutadas pero le veremos en pista en las posesiones calientes. Menos claro tengo quién será el tercer base: Alocén está lesionado y apunta a cesión cuando se recupere, Juan Núñez enseñó cositas en playoffs pero también necesita más minutos de los que tendrá en Goya. Otra opción es que ambos salgan cedidos y la labor de tercer base se la repartan entre Hanga y Llull. En ese caso ya vería algún sentido a la eventual renovación de Causeur, que tampoco doy por sentada a estas horas.

¿Dónde metemos a Causeur?

El francés ha rechazado la primera oferta del club, quiere dos años y más dinero, que mucho beso al escudo pero Mónaco está al acecho y es paraíso fiscal. Apesta a improvisación de la sección. Se había acordado su marcha, una decisión sopesada durante meses y con una lógica aplastante: jugador secundario, 35 años, acaba contrato. Se le había comunicado informalmente su salida y hasta se había comprometido la masa salarial que liberaba en un sustituto, Musa. Por eso ahora apenas queda dinero para su renovación. Hay que tirar del fondo de contingencia, pero de ahí sale también la panoja para el sustituto de Randolph, que su lesión sí que es un imprevisto. Puede que Causeur tenga el favor de la grada, merezca renovar más que otros y no estorbe en la plantilla, pero tampoco es que haga una falta imperiosa. Al contrario, ya hay siete jugadores para los dos puestos exteriores, así que todo lo que sea firmarle más de año garantizado o más de seis dígitos brutos de salario me parecería un dispendio.

Y si Causeur no hace una falta imperiosa es sobre todo porque Dzanan Musa tiene características en común como para asumir el mismo rol, a saber: atacar el aro desde bote, sacar faltas y enchufar de fuera sin ser tirador puro. Desatascar, vaya. Su fichaje no está exento de cierto riesgo, claro, hay que ver su adaptación a un rol menos protagonista en un contender Euroliga, mientras que Causeur sabes lo que te da. Pero es que como Musa salga bueno es el premio de la Bonoloto, un MVP de la ACB con 23 años, comunitario y agente libre. Tienes jugador para una década, mientras que Causeur es aferrarse al pasado.

Algo parecido pasaba con Hezonja, sustituto de Taylor, aunque en este caso con un perfil táctico muy distinto. Hay que verle en un vestuario con mucho gallito, os confieso que pagaría por tener una cámara y poder ver el primer entrenamiento cuando le defienda Rudy. Pero es que el croata era una oportunidad de mercado irresistible: talentazo, 27 años y, esto es clave, cupo nacional. Recordemos que por el último cupo nacional joven y con buena pinta pagó el Madrid 1.5 millones de transfer (Abalde). Era un fichaje «estratégico», justificamos entonces. Pues Hezonja llega como agente libre, cero euros de tránsfer… En la web oficial de la ACB no aparece como cupo nacional pero según Sánchez Blas es porque no está actualizada; bajo la actual normativa de JFL el croata sí sería cupo.

Creo que al final el dato clave es que con el cambio de Musa+Hezonja por Causeur+Taylor el Madrid rejuvenece 17 años el juego exterior. Repito, 17 años. El riesgo es ridículo comparado con el potencial: como Laso los integre en dinámica Real Madrid se nos queda una columna vertebral dominante por debajo de los 30: Yabusele 26, Deck 27, Musa 23, Hezonja 27, Abalde 26, Poirier 27 y, bueno, Tavares que ha cumplido los 30 este año. El Barca no tiene ni un solo titular por debajo de 30, eso luego es frescura de piernas que decide finales. Qué os voy a contar.

Back on top: el Madrid dinamita el ciclo azulgrana

Sabe especialmente bien porque no era esperado. Hace apenas dos meses estábamos casi resignados a otra primavera sin títulos y, en todo caso, si sonaba la flauta, el más factible parecía paradójicamente la Euroliga, al jugarse a partido único, porque ganarle una serie a cinco al Barca y sin ventaja campo se antojaba una quimera. Bien, pues aquí está la quimera.

El título ACB echa el cierre a una temporada dura para el Real Madrid de basket, no han salido las cosas rodadas, entre lesiones (dos roturas de ligamento ¡!) y crisis extradeportiva, hasta un infarto del entrenador, pero bien está lo que bien acaba. Y vista en perspectiva la cosecha es muy positiva, con la Supercopa y la ACB, y finalistas de Copa y Euroliga, que en ambos casos se perdieron in extremis y tras llegar por delante al descanso. Notable para un curso que apuntaba a transición, de sacar el paraguas en el pico de ciclo del Barcelona de Jasikevicius y Mirotic.

Esta final ACB viene a dinamitar esa lógica de ciclos y turnismo en lo alto del basket español, sumergiendo en dudas el proyecto del Barca, que ve marchar este verano a uno de sus referentes (Brandon), y esperad que no sea el único. El tirón de orejas de Mirotic ayer a Saras tampoco es baladí, harto de que el entrenador culpe en público a los jugadores y su intensidad de cada derrota.

La aldea gala

Volviendo al Madrid, puede que este título ACB sea el más random desde el triple de Herreros hace dos décadas, por lo heterodoxo de la rotación final, por la reacción del equipo en el último tercio de curso y su resiliencia cual aldea gala ante las bajas, unas por lesión y otras autoimpuestas, que han dado con los huesos de Hanga al timón. Ese es otro mantra que salta por los aires este curso, uno que yo mismo he machacado desde esta tribuna, el de que necesitas disponer de los mejores bases / generadores desde bote para ganar en Europa. Este Madrid no los tiene, ni de cerca, y ahí está el resultado. Nos hemos tirado año y medio deprimidos, buscándole heredero a Campazzo, ese base líder que amase balón, sea protagonista y se juegue el último tiro, cuando no lo hay en mercado y quizá sencillamente es que no se necesita. Hay diferentes configuraciones de plantilla que te pueden llevar a lo más alto y de nada sirve enrocarse en una si no encuentras los jugadores adecuados.

Lo que sí tiene el Madrid es un núcleo de músculo y cemento diferencial, capaz de elevar el listón de intensidad e intimidación. No será tan bonito, pero gana campeonatos. Y ahí brilla con luz propia el nombre de Tavares, que se consagra en esta final como referente en pista del proyecto y jugador diferencial, por si había dudas. Su cuarto partido fue estratosférico (25 puntos, 13 rebotes, 41 de valoración), por dominio e importancia de la cita, su mejor actuación desde que llegó a Madrid.

A parte de este servidor, no vi a ningún aficionado con la camiseta de Tavares en el pabellón pese a ser la estrella blanca desde hace ya 2-3 años. Percibo ahí cierto prejuicio estético en el aficionado medio, que prefiere a los bajitos y habilidosos frente a los hombres grandes, como si su único mérito fuesen los centímetros y el resto viniese dado. Y no, ¿cuántos gigantes hemos visto que no saben hacer la o con un canuto? La bendición de los centímetros lleva aparejada la contrapartida de la descoordinación. Pero Tavares tiene un movimiento lateral primoroso para su altura y peso, además ha evolucionado en todo, en definición cerca del aro, toma de decisiones, lectura de juego, tiro libre y de media distancia.

Aprovechar la oportunidad de mercado

Ese núcleo de cemento que lidera Tavares es, por cierto, fruto de una virtud que sí podemos atribuir a la gerencia blanca, la de aprovechar las oportunidades de mercado cuando se presentan, aunque sea a destiempo e independientemente del puesto. Así se fraguaron en los últimos 14 meses las incorporaciones de Poirier y Deck, rebotados de la NBA a mirad de curso y en puestos teóricamente ya cubiertos.

Si analizamos la plantilla del Madrid desde la ortodoxia táctica concluiremos que está desequilibrada y tiene cromos repetidos, en contraste con la del FCB, de pivots complementarios (Brandon-Sanli), un director de élite Euroliga (Calathes), un tirador puro a lo Carroll (Kuric) y un go-to-guy en la generación desde bote (Higgins). Todo lo que echábamos de menos en nuestras tertulias durante la larga oscuridad. Pero a la hora de la verdad otros criterios han prevalecido sobre cualquier otro, el músculo, la juventud, la versatilidad y el pico de forma en el momento adecuado.

Las lecciones de este tramo final de curso aplican a la configuración de plantilla del próximo curso. Por ejemplo, nada apunta a que el Madrid vaya a fichar un base estelar, ni siquiera parece haber sido la prioridad de la sección, que pujó tímidamente por Larkin y ya. El cambio de Chacho por Heurtel representa una mejora, puesto que el francés dejó de contar hace tiempo, pero tampoco un salto de calidad. Y la probable llegada de Dzanan Musa y Mario Hezonja ahonda en la idea de reclutar piernas jóvenes aprovechando las oportunidades de mercado cuando surgen, aunque no encajen en la ortodoxia de puestos. Vamos camino de juntar chorrocientos ‘aleros’, pero que el talento y la versatilidad prevalezcan sobre cualquier otro criterio.

¿Despedida de Causeur?

El encuentro de ayer supuso la despedida del Madrid para Heurtel, Thompkins, Taylor y, a tenor de su lenguaje no verbal en la celebración, quizá también para Causeur, aunque su caso no está cerrado. El galo fue tras Tavares el mejor en el cuarto partido, con 15 puntos en la segunda parte, siendo clave los que anotó en la recta final para sellar el partido. Le sobró el gesto de la guillotina pero no deja de ser una anécdota clickbaitera. Fabien termina contrato y su renovación o no es de las decisiones más delicadas del verano.

¿Merece renovar? Claro, pero las decisiones no se basan solo en meritocracia, hay otros factores a tener en cuenta y que pueden jugar en contra. No caben todos, el dinero es finito y los cupos necesarios. Causeur tiene 35 años y comparte puesto con dos veteranos (Rudy y Llull) que son cupo nacional y gozan para el club de estatus de leyenda. Y ya sabemos que el Madrid es muy generoso con sus leyendas, les permite elegir cuándo se retiran y hasta les busca después acomodo laboral, al caso de Felipe me remito.

Renovar a los tres (Llull, Rudy y Causeur) con 110 años que suman podría taponar el fichaje de esas piernas jóvenes que necesita el juego exterior pese al final feliz del curso. Y si Llull y Rudy son intocables… En todo caso, si lo de ayer fue una despedida de Causeur fue una por todo lo alto, dejando un gran sabor de boca, y con eso me quedo. Si no fue una despedida, como apunta Sánchez Blas, pues encantados también de tenerle otro año. Sea como fuere, ahora o más tarde, tenemos que acostumbrarnos a ver marchar veteranos, el denominador común del proyecto sigue, y ese no es un ningún jugador sino Pablo Laso.

Fabien al margen, al Madrid se le presenta un verano relativamente tranquilo, más de lo que suponíamos, con la confianza que dan los resultados y con buena parte de los deberes de mercado ya hechos, solo a falta de presentación. Aquí seguiremos para comentarlos, pero hoy de celebración, que hemos sufrido lo suficiente en este último par de años como para no valorarlo ahora en su justa medida.