El reto de mantener bloque: así está puzzle de las renovaciones

Tan bien marcha el Madrid, la chusoneta 2.0, que la principal preocupación de la parroquia a estas alturas son seguramente las renovaciones. Que lo bueno dure. A final de curso acaban contrato 8 de los 14 jugadores de la plantilla (¡!), incluidos pesos muy pesados, y la renovación de la mayoría garantizaría la continuidad del proyecto en un momento dulce.

Un factor clave a tener en cuenta es que la actual masa salarial difícilmente alcanza para mantener la plantilla tal y como está. Por un lado porque con la salida de Randolph y la finalización de megacontrato de Llull no quedan salarios particularmente inflados en el roster. Por otro, que varios jugadores importantes que terminan contrato se han revalorizado y cobran por debajo de su precio real de mercado. El caso más evidente es el de los pívots, Tavares y Poirier, por los que empiezo el análisis.

Los pívots

Los salarios este curso de Edy+Vince suman unos 3M netos de masa salarial, que ya es un pico, pero a la vez poco más de la mitad de su valor real de mercado. En concreto, Tavares cobra 1.8M netos y, dadas las cifras que se han manejado este verano, no es descabellado que aspire a un contrato de entre 3M y 3.5M. No en vano es quizá el jugador más diferencial de la competición, desde luego el mejor en su puesto.

Históricamente la sección procura gestionar las fichas por una lógica de escalas salariales, para evitar agravios comparativos en el vestuario. ¿Recordáis la que se lió en su día a la llegada de Papadopoulos cobrando más que Felipe?. Los 1.8M que se levanta Tavares actualmente son los mismos que firmó Campazzo en verano a su regreso, la otra estrella del equipo. Eso es una escala y el Madrid no se quiere desviar mucho, al menos como posición negociadora de partida.

La amenaza de la NBA parece lejana, camino de 32 años, habiéndolo probado ya y con unas características de difícil encaje en el juego USA. Más creíble resulta la amenaza del Panathinaikos o del eventual equipo de Dubái (si es que compite ya en la 24-25), que con sus fiscalidades amables podrían poner sobre la mesa unas cifras que el Madrid no pueda ni deba alcanzar.

Poirier, por su parte, debe rondar este curso los 1.2M netos de salario y, siendo realistas, puede aspirar a un 50% más (1.5-1.8M), con rol de titular, en el pico de su carrera y 30 años recién cumplidos. Como referencia, Willy HG (29 años) firmó algo más de 2M netos anuales en el Barca este verano y Milutinov 1.8M en Olympiakos. Jugadores en su mismo puesto, rango de edad y de un nivel similar. Su caso tiene matices respecto al de Edy, al margen del aspecto económico, puesto que no solo sacrificaría salario renovando sino status y protagonismo. Que Vince sea reserva en la Euroliga es de por sí un fallo en Matrix, asumámoslo, un lujo zarista. Además, el Madrid tiene una alternativa clara y más barata en la recámara con el posible regreso de Garuba, cupo nacional, cuyo juego ha evolucionado hacia el puesto de cinco y no tiene mucha pinta de que vaya a enganchar tampoco en Warriors.

De entrada, el RM no puede gastarse 5M netos anuales en dos jugadores del mismo puesto. Incluso aunque tuviese ese dinero, es una cuestión de mínima lógica y equilibrios salariales. Serían demasiados huevos en una sola cesta, máxime con temporadas tan largas y la necesidad de una plantilla profunda.

La continuidad de Tavares y Poirier pasa entonces por un esfuerzo de ambas partes. El club tendría que aumentarles algo el salario, por ejemplo, hasta los 4M netos entre ambos el próximo curso (¿2.5+1.5?), a poder ser decreciente según avancen los años de contrato. Por su parte, los jugadores tendrían que sacrificar algo de salario potencial. ¿Y por qué lo harían? Pues primero por proyecto deportivo, porque es más atractivo jugar por el título que para clasificarte para el top8, o navegar en mitad de la tabla, y no hay un contender más claro que el Madrid a corto-medio plazo.

Además, el club blanco es un pagador muy fiable, no te va a dejar tirado si te lesionas (Randolph-Alocén), no te va a firmar un contratazo un verano y al siguiente filtrar tu salario a prensa para exigir una rebaja (Barca), sino directamente tratar de largarte solo un mes después de llegar, caso de Guy en el PAO. El RM, además, ofrece estabilidad con contratos largos (planificación familiar) y la calidad de vida-clima de Madrid/España. Son argumentos que aplican a todos los jugadores de los que hablaré en el artículo. Al final, los deportistas antes que nada son personas, la mayoría con familia e hijos, el caso de Poirier y Edy, y mudarse es un culo que no tiene sentido si no es por una mejora muy sustancial de condiciones. ¿Y cuánto es ‘muy sustancial’? Pues ahí estará la madre del cordero.

Los Brate

ACB photo

Musa y Hezonja llegaron hace año y medio al club como la esperanza de renovación del juego exterior, y como tal se han confirmado, dos de los grandes talentos anotadores del continente, ambos en la veintena y de regreso de la NBA. ¿Qué más se puede pedir? Cada caso tiene sus particularidades, a las que ahora me referiré, pero les une un factor común: han dado bastantes tumbos en su carrera hasta llegar a Madrid, talentos errantes. En Goya han hecho match, encajado en el sistema de un claro contender a la Euroliga. Un aspecto que Musa siempre destaca en entrevistas: «Representar este escudo es una recompensa a mi paciencia».

Esa sensación de agradecimiento, de haber encontrado su lugar, creo que convierte la renovación del bosnio una de las más probables de la plantilla, asumo que con ligera mejora salarial y por una larga temporada. Su perfil táctico es un poco heterodoxo para los tiempos que corren, lo que reduce su mercado en comparación con un Tavares o Hezonja. Musa es al final y al cabo un escolta ejecutor de 206cms, tirillas, en una época en la que se estilan los combos bajitos en el puesto, un segundo manejador que apoye la labor del base, digamos Mike James, Laprovittola, Wilbekin o Baldwin.

El caso de Hezonja es harina de otro costal. Está a un nivel estratosférico las últimas semanas, ha entrado en fase super guerrero, superior a sus pares desde esa combinación exuberante de físico y técnica. Es más completo que Musa en la ecuación defensa-ataque y encima cupo nacional, así que su valor para el proyecto es inmenso. Pero su renovación es más compleja y cara que la del bosnio por un factor principal, Panathinaikos, nuevo rey Midas del baloncesto europeo y cuya parroquia y presidente estarían encantados de llevársele de regreso. Un amor aparentemente correspondido, pues Mario hace gala frecuente en redes sociales de su pasión por el club griego, esta semana quizá incluso demasiada. Su cuenta de Instagram parece un jardín de tréboles

No concibo ningún escenario distinto para Hezonja en verano que Atenas o Madrid, y desde ya os digo que el RM no va a igualar la oferta económica de PAO. Así que la decisión será entre:

1) algo menos de dinero y contrato largo en el Madrid, el club donde por fin ha cuajado y donde aspira cada año a ganar la Euroliga

2) un poco más de dinero en el club de sus ¿amores?, ahora bien, con proyecto menos asentado, un presidente medio loco y un entrenador un poco oportunista

Los veteranos

Madridismo vintage

Los cuatro veteranazos del juego exterior también terminan contrato en verano: Chacho, Causeur, Llull y Rudy. A los dos últimos, por trayectoria y fidelidad, les aplica la norma no escrita del club de permitir a las leyendas que elijan su fecha de retirada con ficha en el equipo. Todos tienen este año un salario parecido, alrededor de los 700k netos. Llull es el jugador que más debate genera en la parroquia, pero tengo meridianamente claro que seguirá. Lo primero porque le encanta y está bien físicamente, y luego porque es el más joven de los cuatro (36) y ha encontrado un rol interesante como escolta reserva, liberado de tareas de dirección, que a estas alturas le suponían una carga. Y en todo caso, al margen del nivel deportivo, en un roster tan largo no sobra tener al menos un veterano que aporte liderazgo de vestuario y experiencia. Renovación a la baja, chimpún.

Rudy en pista siempre te va sumar, hasta con 50 años, por su anticipación y lectura de juego, pero está muy cascado físicamente, salta a la vista. Se ha perdido nueve partidos por descanso en lo que va de curso y en ataque ya no puede ni acercarse al aro. En 11 partidos de Euroliga acumula un 0/1 tiros de dos… Termina la temporada con 39 palos y la posibilidad de retirarse levantando trofeos con el Madrid y disputando unos sextos JJOO con España me parece de cuento de hadas. Otro año sería una coda innecesaria, estirar el chicle.

A primera vista la lógica dictaría la salida de Causeur, con honores pero salida al fin y al cabo. Carece de estatus de leyenda o condición de cupo, tiene 37 años y poca versatilidad, es decir, capacidad de ocupar varios puestos. Es escolta y nada más. Pero también es un superviviente y no descarto que encuentre su espacio. La salida de Hanga y la escasa confianza de Chus en Abalde le han dejado como principal especialista 3&D (triples y defensa) del juego exterior blanco, con un par de actuaciones valiosas en esta Euroliga, conteniendo a Kendrick Nunn ayer en Atenas o a Markus Howard en Vitoria. Casado con una madrileña, padre de dos, querido en vestuario y grada, asumo que estaría dispuesto a sacrificar dinero para evitar la mudanza. Insisto en el aspecto económico porque la sección debería ahorrar en el salario de actores secundarios para acometer las renovaciones de la columna vertebral.

Supongo que con Causeur se pospondrá el dictamen a junio, como en otras ocasiones. Y se decidirá, o debería, en base a cuatro factores: rendimiento de aquí a final de curso, estado físico / gasolina, aspiraciones económicas y alternativas que ofrezca el mercado en el puesto dentro del presupuesto disponible.

El caso de Chacho es de los más complejos. No tengo claro si el club le concede status de leyenda como a Llull y Rudy (elegir retirada), asumo que no, por su espantada a la NBA en 2016, que la gerencia ha perdonado pero no olvidado. Su rendimiento está siendo correcto, mejor que el año pasado a estas alturas. Sufre cada vez más en defensa pero también es el motor ofensivo de la segunda unidad, clave en el temporadón de Poirier. Termina curso con 38 años y todos los escenarios están abiertos: podría tanto retirarse directamente como volver a su tierra para cerrar el círculo en Tenerife, que tiene un proyecto interesante. Eso, o renovar un último año en Madrid, y es que volvemos al tema del dinero. ¿Cuánto habría que invertir, dada la inflación en el mercado de bases, para fichar a un reserva de garantías para Campazzo? Lo cifraría en el barrio del millón neto anual, y tampoco abundan las opciones. ¿Negociar con la Penya un transfer de medio kilo por Andrés Feliz y un contrato de 900k? Hablamos de que a Chacho ya le tienes y le puedes renovar quizá por medio millón, además de ser cupo nacional. Y cada céntimo que ahorres es un céntimo que puedes dedicar a Tavares y Mario. Aquí aplica la teoría de la manta corta, no hay dinero para todo, taparte la cabeza implica destapar los pies.

Dzanan Musa, a man on a mission

No es lo mismo brillar en ACB que en Euroliga, ya se la pegó en el Efes, le puede pesar la juventud, a ver cómo se adapta a un ‘grande’… Eran dudas razonables sobre Musa a comienzo de curso, dudas que ha resuelto ya de un guantazo. Literalmente está echando la puerta abajo en su primera temporada Euroliga. Escribo primera en cursiva porque técnicamente no lo es, con 16 años jugó unos minutillos con Cedevita y durante su efímero paso por Efes disputó exactamente 11 minutos.

Por su impacto y proyección, Dzanan Musa bien puede ser el fichaje más importante del Real Madrid de basket en más de un lustro, en concreto desde Tavares, que ya ha llovido, noviembre de 2017. Esta semana, en un margen de 48h, el bosnio le ha endosado a Efes y Milán 43 puntos para 57 de valoración, números de MVP. Y no son flor de un día, que está asentado en el top10 de la Euroliga en anotación y eficiencia (val), jugando en el segundo clasificado.

Todo eso con solo 23 años. Estamos viendo la historia cocinarse ante nuestro ojos y no somos del todo conscientes, enrocados como estamos en nuestras guerrillas cotidianas sobre Chus, Llull, JCS y las quinielas de fichajes. Para poner en contexto y poder comparar, he elaborado una lista rápida de los mejores jugadores de la Euroliga de hasta 23 años (su edad), y me salen estos. Veréis que no hay color.

Procida (Alba) 20 años
Bonga (Bayern) 23
Petrusev (E. Roja) 22
Mannion (Virtus) 22
Pradilla (Valencia) 22
Madar (Partizán) 22
Jokubaitis (FCB) 22
Strazzel (Mónaco) 22

¿Por qué es tan bueno Musa?

En buena medida por madurez y mentalidad, que en el deporte de élite marca la frontera entre ser bueno y ejercer de ello. Jugadores con físico y talento de estrella hemos visto pasar unos cuantos, pero estrellas poquitas. A Musa le sobra aquello que le falta por ejemplo a Abalde, verticalidad, descaro, decisión y agresividad. Creérselo, vaya.

Es un animal competitivo, a man on a mission. Además es listo/práctico, no se pierde por las ramas, busca casi siempre el camino más corto y eficiente hacia el aro, el tiro de mayor porcentaje, que a menudo no es el más plástico. En su caso consiste en atacar el aro desde bote, eurostep mediante, y definir en extensión, a menudo por la izquierda, aprovechando la ventaja de envergadura sobre sus pares. Hezonja es más bonito, pero podría aprender un rato de su brate en selección de tiro.

El tránsito de Musa a la posición de esolta full time, que pondría en el haber de Chus Mateo, manque pese, ha sido clave en su adaptación al ecosistema Madrid. Un puesto con menos competencia que el de alero en la rotación. Al final vivimos en una era de posiciones líquidas, definidas por el rol más que por el puesto. ¿Musa es alero o escolta? Qué más da, es un soberbio generador desde bote (por cierto, 8 asistencias en la doble jornada Euroliga), la cualidad más apreciada en el mercado FIBA.

Riesgo de fuga NBA

Me consta que la dirección ya trabaja en la extensión de su contrato, que termina en 2024, igual que con Deck y Tavares, a los que en el club se considera los tres pilares del proyecto. Dada su edad, si el Madrid consigue retener a Musa bien podría marcar la próxima década en la sección, hablamos de esa clase de proyecto. Y cuando digo esto siempre surge la misma pregunta: ¿riesgo de fuga a la NBA? Siempre lo va a haber, y no hay cláusula que lo pueda impedir, como aprendimos del caso Campazzo. No se pueden poner diques al mar. Pero algunos factores reducen la probabilidad en el caso del bosnio: ya estuvo, lo probó y no le gustó mucho, a tenor de lo que explica en entrevistas.

A la NBA no se plantea regresar para limitarse de nuevo a un rol de 3&D (triples y defensa), es decir, gregario sin balón en las manos. Porque además tampoco es lo suyo, defiende regular y no es un especialista de tiro. Y se me antoja improbable que una franquicia le ofrezca rol de primer o segundo espada en la rotación a quien ya pasó por la liga con más pena que gloria. Por muy bien que lo haga en la Euroliga. La NBA no suele funcionar así.

Y Musa será joven por edad, pero pájaros en la cabeza parece tener pocos. Se ha dado ya suficientes hostias por el camino como para valorar donde está bien y le aprecian como para cambiarlo a la ligera.

Hezonja en modo videojuego

Le estábamos esperando. Hezonja venía dejando destellos aislados, algún oohh en la tribuna con sus alleyoops y esas medias vueltas en suspensión que son purita ortodoxia old school. Batiéndose el cobre atrás y cumpliendo en rebote, muestras de compromiso y sacrificio que algún analista atrapado en el tiempo puso en duda en verano. Este no es el Mario de Barcelona, donde se le colgó el sambenito de presumido, chupón e inmaduro, incluso conflictivo. Si alguna vez lo fue desde luego ya no, han pasado ocho años y la gente madura, evoluciona. No, a este Mario no se le caen los anillos por currarse cada minuto en pista, es lo que ha hecho desde que llegó a Madrid, bajar el culo en defensa, el camino por el que le ha acabado entrando a Chus Mateo por los ojos.

Pero no ha venido solo para eso, para cumplir atrás, aplaudir a su brat Musa o dar minutillos de resuello a Deck. Un talento así al final se termina abriendo camino y rompiendo el corsé. Y eso es precisamente lo que está haciendo, con trabajo y paciencia… Ya había dado señales de mejora en los últimos encuentros, 14 puntos el miércoles a PAO, y en Mónaco ha terminado de explotar: un Mario desatado, catedralicio. 30 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias para 34 de valoración. Por números y entidad de la plaza quizá la mejor actuación de un jugador blanco en lo que va de curso (con permiso de la Supercopa de Edy). Por cierto, una victoria de quilates la de Mónaco, que pone distancia respecto al quinto clasificado (dos triunfos + average), lo que acerca un poquito el objetivo de la fase regular, la ventaja campo en playoffs.

Volviendo a Mario, lógicamente no le van a entrar tantas todos los días, pero lo que tampoco tenía sentido era reducirle a 14 minutos y 2-3 tiros de campo, como le hemos visto muchos partidos, corriendo carretones o aparcado en la esquina para no estorbar, cual Jeffery Taylor. Porque para eso fichas otro perfil de jugador, seguramente más barato. Hezonja necesitaba cariño, confianza y balones. Si os fijáis, hasta su lenguaje no verbal está cambiando, atrás queda esa angustia por la sombra del banquillazo al menor error.

Y bien por Chus Mateo, por qué no decirlo, que rectificar / adaptarse es de sabios. Ha sabido ajustar su libreto para hacer hueco al talento y reconducir la dinámica. Y el principal ajuste ha sido concebir que Deck y Hezonja coincidan en pista, lo que abre un abanico de posibilidades tácticas. Por ejemplo, con el argentino de cuatro atacando el aro desde bote fuera-dentro, por velocidad, y el croata, con más espacio para minutos, y castigando al poste a aleros más pequeños, que son la mayoría. En Mónaco, al margen de la jartá de triplazos, se le buscó con relativa insistencia en situaciones al poste, con gran resultado. Fijáos en que Chus celebró de forma especialmente efusiva algunas de las canastas del Mario, porque eran importantes para el partido, claro, pero no solo. Convives con el jugador a diario, le ves entrenar y sabes lo que puede darte. Una actuación así es un chute de confianza para uno de los activos llamados a marcar el techo de esta plantilla. Y en Mónaco se ha pasado la primera pantalla del videojuego.

¿Dónde encajamos a Hezonja?

Escucho ruido de fondo en la parroquia, seguramente justificado, sobre el ostracismo intermitente de Mario Hezonja. El croata se quedó en solo 8 minutos ayer en el triunfo en Valencia, y no es el primer partido en esos guarismos. Por ejemplo, jugó solo 5 minutos en Vitoria y 8 contra el FCB en la final de Supercopa. A continuación algunas reflexiones sobre el tema.

A Hezonja le penaliza principalmente compartir puesto con Gabi Deck, el mejor alero de la competición tras Clyburn e imprescindible cuando los partidos bajan al barro. Como ayer en la Fonteta tras el primer cuarto. El argentino es el ojito derecho de Chus Mateo, su jugador fetiche, en algunos sentidos diría que hasta por delante de Tavares.

A Hezonja le penaliza también que el técnico sea muy fiel a la receta que le trajo el éxito en junio, aquella final ACB en que martilleó al Barca con Deck de alero generando desde el poste bajo. Laso en seguida movía al argentino al cuatro, pero Chus no, ni siquiera ahora con Yabusele lesionado. En Valencia, y pese a los problemas de faltas de Cornelie, solo 8 minutos de Tortuga como alapívot por 12 de Ndiaye. ¿Y esto cómo afecta a Hezonja? Pues por efecto dominó, si Deck apenas pisa el cuatro los minutos de alero se ponen carísimos.

Overvooking de aleros

Pero a Hezonja no le penaliza solo Deck sino el overbooking general en el puesto de alero. La consigna en mercado del Madrid este verano pareció ser la relación talento-precio, buscar oportunidades sin priorizar su encaje táctico en un esquema tradicional. Talento es talento y se acaba abriendo paso, una estrategia interesante pero no exenta de riesgos. La plantilla se ve ahora con seis jugadores cuyo puesto original y lógico sería el de alero, a saber: Deck, Hanga, Rudy, Abalde, Musa y Hezonja.

Algunos de esos se han buscado la vida en otros lares. Hanga, por ejemplo, ha aprovechado el vacío en el puesto de base para hacerse imprescindible en la dirección, una alternativa que nunca utilizó Jasikevicius. Rudy apenas necesita minutos a su edad, no hasta que haya verdaderamente algo en juego, Abalde puede desempeñarse en cualquier puesto del 1 al 3 y Musa, peso pluma, ha encontrado acomodo como escolta. Pero Hezonja es menos intercambiable, máxime si Chus no contempla usarle como alapívot, puesto que frecuentó el curso pasado en Kazán con éxito de crítica.

Ese es el contexto, pero tampoco lo es todo. El croata es un jugador de vocación ofensiva y de corriente alterna, y ayer en Valencia claramente no estaba enchufado, con algún error claro de concentración. ¿Que Chus Mateo tiene más paciencia con otros jugadores? Ciertamente, con aquellos que gozan de galones de vestuario y/o habitan puestos sin un titular tan dominante como Deck. No digo nombres porque tampoco hace falta.

Más que su minutaje, lo que me sorprende con Hezonja es que no haya aparentemente ni un solo sistema ofensivo diseñado para él, a priori uno de los grandes talentos ofensivos del continente. A priori y en la práctica, señores, que promedia un 52% en triples en la Euroliga (16/31). Bien, pues parece tener prohibido botar y los (pocos) tiros que lanza son buscándose la vida, a sistema roto o porque le llega el balón en una circulación.

Su lenguaje no verbal empieza a traslucir ansiedad, se frustra sobremanera con cada error porque sabe que sobrevuela la sombra del banquillazo. Esa presión constante de tener que reivindicarse, de justificar cada minuto en pista, y encima hacerlo sin apenas balón. Chus debería darle una pensada a la utilización del croata porque, sinceramente, para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

Los Brate dan un balón de oxígeno a Chus Mateo

Como el comer, así necesitaba el Real Madrid y especialmente Chus Mateo una victoria de prestigio, y asaltar Milán lo es, sin paliativos. Lógicamente un solo triunfo no despeja por sí solo todas las dudas razonables por el juego y los resultados de las semanas previas, pero sirve para dar confianza, comprar tiempo y reducir el murmullo en parroquia y palco. Un balón de oxígeno, margen para construir.

El Madrid aguantó muy dignamente el chaparrón de triples italiano de la primera mitad (12 de 16), que lógicamente cesó en la reanudación. Y cesó, no solo porque el acierto era insostenible, sino gracias en buena medida a la defensa blanca, que esta vez sí que hizo acto de presencia. Se nota en este segmento el regreso de Hanga, aún sin confianza en ataque pero cuya mera presencia sube varios puntos el tono de la defensa del backcourt. El Madrid dominó el rebote con autoridad (+16), enormes Tavares y Deck, y dejó al Milán en un 37% tiros de dos, lejísimos del insostenible 67% de la Virtus hacía solo una semana.

Consciente de lo que se jugaba, Chus fue a lo práctico, aparcó el metrónomo de su antecesor y redujo la rotación de facto a solo 7-8 jugadores, aquellos de los que más se fía y/o en mejor momento se encuentran, con minutadas para Musa, Deck y Tavares.

De todas formas, es de justicia reconocer que incluso algunos que apenas jugaron tuvieron una aportación digna. Por ejemplo Poirier, uno de los señalados de la última derrota, no tiró siquiera a canasta y solo sumó un rebote, pero no importa porque el tiempo que pasó en pista cerró su aro como hacía tiempo que no le veíamos, secando a Brandon Davies. Me importa más ese cambio de actitud atrás en plaza grande que su maquillaje del domingo contra el Fuenla.

Los mismos siete minutos que Poirier jugó Alberto Abalde, que no solo no desentonó, como en los últimos compromisos, sino que aportó minutos de calidad en el segundo cuarto. Le lastraron las faltas. Y no quiero dejarme a Chacho, que firmó un partido serio contra sus ex, dando lo que se puede esperar de él a estas alturas de su carrera, 15 minutos de puntos (9) y asistencias (4).

Pero los líderes, los que de verdad brillaron, fueron los Brate (‘hermanos’), apodo que se ha puesto la sociedad Musa y Hezonja, que parece haber hecho buenas migas en Madrid. Entre los dos sumaron 40 puntazos, la mitad de la anotación blanca, un derroche de talento, que para eso han venido: 7/8 de dos y 8/12 triples entre ambos. Como aficionado, resulta un motivo de ilusión ver a dos jóvenes recién llegados y de tanto talento en el roster.

La actuación de ayer en el Mediolanum sirve de tarjeta de presentación de Musa en la Euroliga (25 puntos, 31 valoración), donde venía cumpliendo pero todavía no había roto con un partido redondo, replicando esos picos de rendimiento que sí le hemos visto en ACB. A Hezonja le está costando un poco más la adaptación, no tiene el carácter tan echado p’alante del bosnio y encima coincide en puesto con un peso pesado como Deck. No tengo claro que Chus haya dado todavía con la tecla para exprimirle, sigue explorando, o eso parece a tenor del rol tan distinto del croata entre un partido y el siguiente. Pero al final el talento encuentra su camino y se abre paso, y Hezonja es un gran talento, que además parece haber llegado a Madrid con la actitud correcta, en la madurez de su carrera. A su compromiso y solvencia en defensa me remito, de los que algunos dudaron antes de su llegada.

¿Hasta cuándo nos durará Musa?

Las fugas a la NBA de los últimos años han dejado un poso de pesimismo preventivo en la afición blanca, mejor no ilusionarse mucho si un jugador joven sale bueno. Se da por sentado que se lo llevarán allende el mar, y empiezo a escuchar ese murmullo con Dzanan Musa, sensación del equipo en el arranque de curso. Y mira, no, relajemos un poco el esfínter, cada caso tiene sus matices y encontramos ejemplos en ambos sentidos. El más cercano Yabusele, que llegó a Madrid con 25 años y contrato por una sola temporada, con vistas a regresar a EEUU, y ahí le tenéis, asentado en la capital y renovado hasta 2025.

Se me ocurren varios factores que condicionan la probabilidad de fuga de un jugador a la NBA.

1.- Cuando ya ha estado previamente en EEUU y se ha vuelto con el rabo entre las piernas se le pasa el gusanillo de probarse y de probarlo. Hay otros factores para volver, principalmente el económico (pregunten a Chacho), pero ya menos probables. Por suerte, la práctica totalidad de la columna vertebral del roster blanco está de vuelta de la NBA: Deck, Poirier, Tavares, Hezona, Yabusele y el propio Musa. Esto cuenta el bosnio de su tiempo allí: “No jugué en mi posición, mi rol era tipo 3&D, estar quieto en la esquina y defender, y ese no es mi juego. Tenía que adaptarme y no lo hice, no me gusta culpar a los demás de mis fracasos”. Parece tener claro que su juego requiere del balón en sus manos en ataque, un rol que las franquicias reservan a la estrella o dos estrellas de cada equipo, no a un europeo de segundas nupcias que ya pasó por la liga sin pena ni gloria. Un eventual regreso a la NBA sería picando piedra en un rol secundario de 3&D y salario acorde.

2.- Hay un factor cultural: el jugador europeo tiene por definición mucha menos presión social por jugar en la NBA que por ejemplo el argentino o de otro país random, puesto que en Europa hay competiciones locales y supranacionales de mayor nivel y presupuestos. No deja de ser la segunda división mundial y quedarse no se percibe como un fracaso.

3.- Hay también una cuestión de edad. Musa terminará esta temporada con 24 años: puede parecernos un pipiolo, y lo es, pero no necesariamente a ojos de las franquicias americanas. A esas no les gusta la sopita recalentá, no buscan jugadores FIBA más o menos consagrados sino prospects bien tiernitos, elegirlos en el draft en cuanto cumplen la edad mínima (19) y terminar de formarlos allí. Si hace falta, a caballo entre la NBA y la G-League (miren Garuba). ¿Cuántos jugadores europeos ‘consagrados’ en sus ventitantos conocéis que se hayan ido recientemente a la NBA? Este verano solo se me ocurre Fontecchio (26) a Utah, la excepción que confirma la regla.

4.- Incluyo un último punto un poco más subjetivo, relacionado con la trayectoria y el carácter. Los jugadores a la edad de Musa suelen tener la cabeza llena de pájaros, pero a él ya le ha tocado comer bastante mierda en su carrera (Brooklyn + Efes). Sabe lo que cuesta llegar arriba y lo valora, lo repite cada vez que tiene un micro delante. Por eso cuesta imaginarle subiéndose al primer tren NBA que pase por delante, en plan Campazzo. En la entrevista que le hizo Alex Madrid en Eurohoops se muestra humilde pero sin falsa modestia, confiado pero sin arrogancia. Maduro, vaya. Ah, y un detalle. El periodista le pidió varias fotos para ilustrar la entrevista, una de ellas la típica en el centro de la pista de entrenamiento, sobre el escudo del club. Musa solo aceptó si se ponía detrás, a costa de complicar el plano, pero en ningún caso pisar el escudo. Sea por respeto o por superstición, es el tipo de detalles que uno aprecia como aficionado, que aunque seamos de la «segunda división» tenemos también nuestro corazoncito.