Recomendaciones baloncestísticas para sobrellevar el encierro

películas sobre baloncestoEl coronavirus baja el telón del basket y del deporte en general. Y lo hace sine díe, porque cualquier fecha de regreso de la competición a estas alturas de la pandemia resulta meramente especulativa, casi diría que intrascendente. La salud por encima de cualquier otra consideración, caiga quien caiga. Os confieso que el domingo pasado asistí por la mañana en Goya al Madrid-Zaragoza y ahora, visto en perspectiva, creo que fue una gilipollez. Por otro lado, ya sabéis que tenemos a nuestro Thompkins infectado, haciendo honor a su fama de pupas y al que deseamos desde este rincón una pronta recuperación.

Sé que sois gente sensata, que os estáis lavando las manos a cascoporro y de cuarentena domiciliaria. Imagino que a vosotros, igual que a mí, un encierro sin basket se os puede hacer más largo que un día pan, por eso os traigo algunas recomendaciones para matar el tiempo y os pido que dejéis las vuestras en los comentarios.

Documentales

> ‘Rodman, para lo bueno y para lo malo’ (en Yomvi). Documental de 100 minutos de ESPN sobre la vida del Gusano, uno de los personajes más apasionantes que haya dado la NBA. Cuenta sin buenismos ni censura su vida de excesos a través de su propio testimonio, el de su madre y hermanas, el de Jordan, Phil Jackson, Isiah Thomas o David Robinson, nadie ha faltado a la cita. Imprescindible.

> ‘Hermanos y Enemigos’ (en Yomvi). Un clásico que a estas alturas todos deberíais haber visto, no es mal momento para revisarlo. Documental de 80 minutos producido en 2010 por NBA Enterteinment para ESPN que narra la historia de la amistad de Divac (Serbia) y Petrovic (Croacia), y su separación por la guerra. Como para arrancar alguna lágrima hasta al más insensible.

Captura de pantalla 2020-03-14 a las 11.32.21> ‘Anthony Randolph, el asesino silencioso’ (en Youtube). No es un documentalazo como los dos anteriores, sino una entrevista de 10 minutos (se la hace Earl Rowland, de Fuenla) pero tiene el valor de estar recién sacada del horno y nos permite conocer a una de las estrellas de nuestro Madrid. En concreto, al más esquivo y enigmático de los jugadores blancos desde hace unos cuantos años. Cuenta cosas como que fue un mierdecilla hasta los 15 años, que se machacó un verano y empezó a tomárselo en serio, y reconoce que, a su llegada a Madrid, le llevó por lo menos medio año poner a un lado su ego.

Basketball_or_Nothing_Serie_de_TV-216576367-mmed> En Netflix, que imagino que es lo que tenéis la mayoría, el baloncesto me parece un solar. Puestos a destacar un documental, me quedo con la miniserie de 6 capítulos ‘Basketball or nothing’, que narra las peripecias de un equipo de instituto de la reserva india del pueblo Navajo (Arizona), compuesto de chavales muy bajitos y procedentes de familias pobres como ratas. Historia de superación muy del gusto de Netflix, en este caso, al menos, sin exceso de edulcorante.

Películas

En las pelis sobre basket me parece que el porcentaje de bodrios es significativamente alto, en comparación con otros deportes como boxeo o beisbol. Rescato aquí tres, en orden cronológico:

Captura de pantalla 2020-03-14 a las 11.34.37‘Los blancos no saben meterla’ (1992, Wesley Snipes y Woody Harrelson). Una horterada noventera clásica, ambientada en playgrounds de LA, pero al menos te echas unas risas porque no tiene mayores pretensiones. Para sobremesa.

‘He got game’ (1998, Denzel Washinton y Ray Allen). No es una peli redonda, ya sabéis que Spike Lee acaba convirtiendo en asunto racial hasta una clase de costura, pero igual es interesante cómo refleja el mundillo de chupópteros que rodea a las estrellas del basket universtario.

‘Campeones’ (2018, Javier Fesser, en Yomvi). Difícil hacer una comedia sobre la discapacidad con tan buen gusto, además Javier Gutiérrez es un actorazo y los chavales, actores amateur en su mayoría, clavan sus papeles. Divertida y entrañable.

Lectura

No voy a dármelas de experto de lo que no lo soy, y esta es una de mis asignaturas pendientes: he leído bastantes menos libros de basket de los que quisiera, espero podáis recomendarme algunos.

71kvde8EljL‘¿Me puedo quedar la camiseta?’ (Paul Shirley, 2012). Trotamundos del basket (ACB incluida) y excolumnista de El País nos cuenta los entresijos de los vestuarios NBA desde su experiencia personal y con una perspectiva muy crítica: los rituales religiosos de los jugadores tras noches de putas, la mercantilización de la competición, las miserias de la liga de desarrollo, etc. Este librito, que viene a ser un resumen de las columnas que escribió en un blog, le valió el veto de las franquicias NBA pero el respeto de cualquier lector inteligente.

Entrevista a Biriukov en Jotdown (Javier Gómez, 2012). Por su extensión kilométrica, la habitual por otra parte en JotDown, la incluyo en esta sección de “lecturas para cuando tengas tiempo”. Como Biriukov es honestidad pura, un bien escaso en estos tiempos, la entrevista da para leerla con palomitas: un repaso sin pelos en la lengua del baloncesto en los últimos años de la URSS y el Madrid de Mendoza.

Y para los yonkis que necesitáis droga más dura, os dejo el vídeo del triple de Herreros para que os lo fuméis en bucle. ¡A cuidarse, parroquia!

Rudy al rescate en el partido del silencio

Rudy Fernandez milan euroleague real madrid nedovic

Las victorias feas, a remolque y jugando mal cuentan igual, de hecho según uno se hace viejo aprende a valorarlas más, puesto que hablan de la solvencia y el oficio de un equipo, el tipo de atributos que valen títulos. El partido de Milán fue difícilito de ver para el aficionado y sobre todo raro de escuchar, con el único sonido ambiente del ruido de las zapatillas en el parquet y las arengas de los entrenadores, al jugarse a puerta cerrada por aquello del coronavirus. Espero me disculpéis por no castigaros con otro titular ‘ingenioso’ que incluya las palabras virus o vacuna…

Se agarró el Madrid al duelo pese al pobre arranque, hasta 17 abajo se llegó a ver, pese al día horribilis de Jaycee (1 de 10 tiros para valoración -8) y pese a viajar en cuadro, con cinco bajas sensibles, a saber: Deck, Randolph, Llull, Causeur y Mickey.  Pero ahí estaba Tavares, modo Gigante Verde máximo, lo que se ha convertido en business as usual, y que tapa por sí solo no pocas goteras en días así. Sobre todo si es capaz de sumar con cierta consistencia en ataque, como viene haciendo de algunas semanas a esta parte. Es ya el mejor center de la competición, a años luz, de hecho, dado el bajón de Vesely, y me atrevería a decir que el segundo jugador más dominador y desequilibrante, solo tras Larkin. Lógicamente Micic, Mirotic y Campazzo son magníficos, pero no transmiten la misma sensación de superioridad y suficiencia de los otros dos.

Fue sentarse Tavares 3 minutos al final del segundo cuarto, entrar Mejri y parecer de repente Gudaitis la reencarnación de Hakeem Olajuwon, liderando una nueva escapada del Milán. El tunecino está patinando estrepitosamente en estas semanas de ventana de oportunidad que le han caído del cielo por las lesiones. No se entera de nada en ninguno de los dos aros, recuerda al Kuzmic al regreso de la rotura del cruzado, es decir, modo exjugador, en su caso con menos excusa.

Mejri, modo Kuzmic

Algún motivado en Twitter aún confía en que Mejri recupere la forma y ayude en playoffs ACB, pero dudo mucho que vaya a tener ni la oportunidad. Esa la está teniendo ahora y la está desaprovechando. Un fichaje fallido, vayámonos haciendo a la idea. Se le incorporó, bueno, pues porque surgió la oportunidad de mercado, coincidiendo con el ‘expediente Trey’, cuya continuidad en ese momento tampoco estaba garantizada, y en todo caso con la perspectiva de tener que descartar a un extracomunitario en ACB. Mejri, además, madridista confesó. con 33 años, las rodillas tocadas y sin equipo ya empezada la temporada, pues suponemos que aceptaría firmar por poquito.

Su evolución es la contraria a la de Garuba, que ha dado un paso al frente con la lesión de Randolph y se está ganando a pulso un puesto en la rotación en playoffs ACB. Parece también claro que el alcarreño va por delante de Felipe en la rotación: 19 minutos del chaval hoy por solo 7 de Reyes, pese a que éste cunplió.

Si Tavares fue el chef de la victoria en el silencio de Mediolanum, Thompkins y Laprovittola fueron sus pinches de cocina, ayudando a mantener al equipo a flote en ataque en los minutos más comprometidos (13 puntos cada uno). El argentino, igual que Garuba, está confirmando su step ahead con la baja de Llull, de hecho, se podría decir que salvó el culo al equipo en Milán, dado el apagón total de Campazzo. La remontada buena llegó con él en pista, aunque el instigador fue sin duda Rudy Fernández, por eso le dejo para el final. Llevaba varias semanas gris, lastrado por los aductores, es más, su primera parte fue discretita… Ya, hasta que enchufó la Fender, y vaya clinic. 18-0 fue el efervescente parcial que lideró al comienzo del último cuarto y que decidió a la postre el encuentro. Y no solo lideró con puntos, que se fue a 16, tope del equipo, sino sobre todo con eso que le hace tan diferencial y que cada vez vemos más a cuentagotas (que por él también pasan los años), la versión ensalada completa: defensa contagiosa, robos de balón, faltas de ataque provocadas, asistencias, ayudas desde el lado débil y canastas rivales rebañadas sobre el aro propio. Vamos, el tipo de cosas que haces cuando ves el baloncesto medio segundo antes que el resto, que al final será el atributo diferencial por el que recordaremos a esta leyendaza que es Rudy.