Colorín colorado, este annus horribilis se ha acabado

Hasta aquí la temporada del Madrid de basket y, ¿sabéis qué os digo? Que en cierto modo supone casi una alivio, porque ha sido un dolor de muelas. Con algún arrebato de orgullo puntual, como la serie de cuartos frente a Efes, pero un dolor de muelas al fin y al cabo. Quizá la temporada menos ilusionante de la era Laso, y no precisamente por su gestión, que ha sido impecable, obligado a sacar conejos de la chistera casi cada semana.

La final ACB se acabó en el tercer cuarto el domingo y la decidió Cory Higgins. El segundo partido solo fue un epílogo innecesario, un “chou”, como dijo Laso en un tiempo muerto. Una coda para mayor gloria de Mirotic, que hizo lo que mejor sabe, inflar estadística con el rival ya en la lona. Habrá quien se consuele con la excusa de las lesiones y la mala suerte, pero el Madrid post Campazzo está a un abismo del Barcelona, a las dos finales desde que se fue me remito.

86 partidos, que ya está bien, 86 partidos de engordar para morir desde que se pirase el argentino, que era medio equipo. Su marcha alteró el equilibrio de poder en la ACB y el club, por ahorro, por autosuficiencia, decidió sencillamente no fichar, no buscar un sustituto, ni intentarlo siquiera. Contra otro Barca, el de hace 4-5 años, hubiese servido, pero no contra este, ni cerca. Fue un tirar la toalla antes de arrancar la temporada, resignarse a que pasase lo que ha pasado, que es lo normal. Y mira que Facu avisó con tiempo, en mayo, que no pilló por sorpresa al club como lo de Tortuga Deck.

Una decisión de un cortoplazismo financiero que pasados los meses todavía no me explico, como si la sección no palmase 20-30 millones todos los años sin que eso suponga un problema. Ha sido un tirar al retrete la temporada de una sección de unos 40 millones de euros de presupuesto anual por no gastarte 1-2 millones en el sustituto de un jugador cuya marcha deja 6 kilos a plazos…

Capacidad de regeneración

El Madrid ha hecho gala durante años de una épica capacidad de resiliencia, de enjuagar las marchas a la NBA y las lesiones con los recursos propios de la plantilla. Los que han quedado este curso, entre fugas y lesiones, han dado la cara en la medida de sus posibilidades, quizá incluso por encima. Se han salvado los muebles, pero la épica tiene un límite, y la regeneración requiere de unos mínimos mimbres previos que ahora no hay.

Me ha dado por revisar lo que publiqué aquel 20 de noviembre, a la marcha de Facu: entonces temí estar siendo demasiado duro o agorero, pero no…

Esta fuga es un torpedo en la línea de flotación del equipo, cuyas opciones de títulos este curso se reducen dramáticamente sin una de sus dos estrellas

¿Y qué va a hacer el club ahora? Nada. La intención es no fichar, y mejor que nos hagamos a la idea cuanto antes, para no seguir perdiendo el tiempo pajeándonos con los descartes del mercado NBA. Una decisión decepcionante para el aficionado pero no por ello sorprendente, en línea con la muy conservadora política de despachos de la sección en la era Laso, fiándolo todo al continuismo

Lapro y Alocén, la nueva ralidad: el Madrid se va a pasear por Europa con una dupla de directores digna de media tabla en la ACB. Laso es un contrastado gestor de bases, pero milagros a Lourdes

Lesiones y lesiones

Si la marcha de Campazzo cambió el equilibrio de fuerzas ACB, las lesiones fueron la puntilla. La de Randolph un enorme infortunio, claro está, pero la mayoría del resto han sido musculares en jugadores bien entrados en la treintena, así que previsibles en cierto modo.

Llull, por ejemplo, se ha perdido 31 partidos de la temporada (el 36%), y de los que ha podido jugar unos cuantos lo hizo forzando, como esta semana, y por tanto mermado. Lleva tres temporadas igual, así que no nos puede coger por sorpresa, y camino de los 34 no va a ir a mejor. Tres cuartos de lo mismo pasa con Carroll y Rudy, que se han perdido 17 y 29 partidos, respectivamente, entre lesiones varias y descansos. Los tres, por cierto, han firmado calamitosas actuaciones en la final ACB, sin paños calientes.

Con este panorama, lo que le ha quedado al Madrid en la temporada, siendo realistas y dejando la testiculina y el escudo al margen, es luchar por meterse en finales nacionales e intentar la sorpresa. Pero ya no como favorito sino como aspirante, por primera vez en más de un lustro. A las finales se ha llegado, así que la temporada no es de suspenso, pero tampoco ha habido sorpresa, ni cerca: se han perdido sin paliativos, por el sencillo motivo de que el Barca es ahora mejor, manque pese.

Señales de desgaste

Las señales están ahí desde hace tiempo, para quien las quisiera ver. Dejar de ser el equipo a batir no sucede de la noche a la mañana por un puñado de lesiones, es una transición cocida a fuego más lento de lo que parece.

La temporada pasada el equipo era ya muy dependiente de Tavares y Campazzo, que tapaban muchas miserias, mientras a su alrededor se hacía un vacío cada vez mayor, principalmente por la complacencia y el desatino de la directiva en mercado desde que se ganase la Euroliga de Doncic en Belgrado (2018). Se confundió continuismo con dejadez: los jugadores envejecen y las estrellas se apagan. Reconocer la trayectoria de leyendas del club no está reñido con admitir su decadencia según les caen años encima. La lealtad no gana títulos y hay maneras muy dignas de rendir tributo sin ficha en el primer equipo.

Una dejadez directiva en Goya que contrasta con el empuje del Barça, más ambicioso en mercado, como corresponde al perseguidor, y tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió. En verano de 2019 FCB dio un golpe encima de la mesa, fichando a dos titulares del quinteto ideal Euroliga (Higgins y Davies) y a dos jugadores de clase media NBA (Mirotic y Abrines). Todos en su edad prime. El curso pasado no cuenta, que se cerró en falso por el covid: este ha sido el primero con ese plantillón ensamblado, y el resultado salta a la vista: nos han pasado por la derecha.

¿Diferencia de presupuesto? El Barca gasta un poco más en plantilla, sí, pero la diferencia dista de ser abismal. De hecho, a comienzo de curso los presupuestos eran casi idénticos, hasta la marcha sin cubrir de Facu, que supuso desinvertir como 3 millones de masa salarial. Por favor, no nos agarremos a ese viejo complejo colchonero de la inferioridad presupuestaria para evitar hacer un poco de autocrítica. No comparemos solo presupuestos, sino la forma de gastarlos, que nadie obligó a JCS a firmar más de 4 millones por dos años a Laprovittola o a renovar a Felipe para vestirse de calle. El éxito del Barca no viene de una diferencia presupuestaria abismal sino de la apuesta por un núcleo de jugadores en su edad prime y sin riesgo de fuga NBA. Mientras, el Madrid se agarraba al continuismo, al realismo mágico de la resiliencia y las vacas sagradas.

Estamos ante un verano clave en los despachos. Toca un cambio de rumbo en la toma de decisiones, apostar por el rendimiento esperado a futuro y no por el pasado, el cariño y la lealtad. No voy a bajar hoy al detalle de los nombres de salidas y fichajes deseables, ya habrá tiempo, sino a recordar que de la autocrítica de que sea capaz el club, y del acierto y la ambición que muestre este verano depende evitar que se consolide un cambio de ciclo en el basket español, con el Barca como dominador y el Madrid a rebufo.

Poirier y Henry se suman a Heurtel: el Madrid 21/22 toma forma

Conseguido el objetivo mínimo de la clasificación para top8 Euroliga y tras la marcha de Tortuga, unida a la de Campazzo y la lesión de Randolph, la mayor ilusión de la parroquia blanca en lo que resta de temporada seguramente sea la confección de la plantilla para el próximo curso, porque aspirar a títulos se antoja complicado. Y de entrada parece que se vienen cambios profundos en el roster, podríamos hablar de cambio de ciclo, con la retirada de Felipe y el definitivo paso a un lado de los veteranos del juego exterior. Incluso alguno, dicen las malas lenguas, se plantea colgar las botas en verano…

El presi, por lo pronto, ha abierto de nuevo el grifo del dinero, tras aquel cerrojazo abrupto en agosto pasado, por miedo a que se cancelase la temporada y que dejó el roster a medio hacer. A la reactivación del gasto contribuye la perspectiva de que para septiembre, gracias a la vacunación, pueda estar la pandemia bajo control, vuelvan los aficionados al Wizink y con ellos los ingresos por ticketing. Que suman alrededor de 5 millones al presupuesto anual de la sección, que no son moco de pavo. También ayudan, y mucho, los cerca de 8 millones de euros en cláusulas que dejan las fugas argentinas que, aunque se abonan a plazos, son un factor diferencial en el actual contexto a la baja del mercado por la crisis económica que ha traído el virus.

Así las cosas, y tras los patinazos de mercado los dos últimos años, el club no ha esperado para moverse. Ya se sabe que los mejores fichajes de agentes libres cristalizan en julio pero se fraguan en primavera. Bueno, algunos incluso antes, como el de Heurtel, cerrado desde hace cuatro meses, si bien sus circunstancias fueron bastante especiales. Al galo hemos sabido esta semana que se le unirán Pierria Henry y Vincent Poirier, incorporaciones que de entrada dan como para ilusionar.

Las Twin Towers de Goya

El pívot, que firma por tres años, es uno de los fichajes a priori más ambiciosos de la sección en las últimas campañas, más aún si tenemos en cuenta que desembarca como teórico reserva del mejor de Europa en el puesto, Tavares. A poco que, tras un periodo de aclimatación, recupere el nivel de sus últimos meses en Vitoria, estaríamos hablando de la mejor pareja de centers del continente desde hace varios años: Las Twin Towers de Goya.

El pasado de Poirier en España y la perspectiva de hacer chupipandi gala en la capital con Causeur y Heurtel suponemos que habrán pesado en que elija Madrid, rechazando otras propuestas, incluida la de Efes, que le quería como sustituto de Pleiss.

Dado lo temprano que la NBA recluta ahora a los jugadores, los mejores fichajes posibles en Euroliga son en general los de europeos que regresan rebotados de América todavía en edad útil. Los Teodosic, Tavares, Guduric, Chacho, De Colo, Rudy, Mirotic o Vesely, por nombrar solo algunos. Es en esos, en los que no están de paso, por los que merece la pena hacer un esfuerzo económico, más que en tratar de poner diques al mar.

Siendo el de Poirier un fichaje ilusionante, diría incluso que estratégico, conviene llamar a la calma con las expectativas a corto plazo. Se incorpora ya el lunes para jugar ACB (para Euroliga se pasó el plazo), pero viene de casi dos años en el más absoluto de los ostracismos. Y sabemos, por precedentes similares, que los jugadores regresan de la NBA más cachas pero también bastante embrutecidos. Seguramente hasta la próxima temporada no le veamos a pleno rendimiento.

Desde un punto de vista táctico, la dirección técnica buscaba a priori un perfil un poco distinto junto a Edy, complementario, menos dominador pero más dinámico, capaz de emparejarse con pequeños en missmatch. Al interés por Reynolds y Booker me remito. Pero si te surge la oportunidad de mercado de fichar como agente libre a un perfil tan alto sería de necios dejarla pasar. Ya habrá tiempo de encajarle en los sistemas: ahí tenemos el precedente de Tavares, cuya incorporación Laso reconoce públicamente que supuso un reto táctico. Al final, si queremos estar arriba, el talento debe ser siempre bienvenido y priorizado.

Pierria al timón

El interés por Micic era desde el principio un triple desde el centro del campo, tras haber pospuesto ya una vez el salto a la NBA. El serbio firmará por Oklahoma, donde coincidirá con Deck. Somos segunda división, lo he repetido 20 veces, y hasta que no lo asumamos viviremos frustrados. Descartado el plan A, había varias alternativas interesantes, entre las que para mi gusto brillaba con luz propia Pierria Henry, base puro, agente libre en verano y en puertas de conseguir pasaporte Cotonou por Senegal. Un detalle valioso que nos amplía el mercado para otras operaciones, como cubrir la salida de Tortuga o la posible marcha a la NBA de Garuba en verano.

Que sea base puro y no combo anotador (LLoyd, Nedovic, Baldwin, etc) manda también un mensaje importante: viene a confirmar el planteamiento de Laso, pospuesto a la salida de Facu, de mover a Llull al puesto de escolta a tiempo completo. Un rol de ejecutor más que de generador, con menos balón en sus manos.

Os confieso que me sorprende la enorme división de opiniones que genera Pierria en la parroquia, a tenor de comentarios que leo. Que si es “anárquico”, que si el peinado, que si… señores, que hablamos del líder de la Euroliga esta temporada en asistencias (7.3) y robos de balón (1.8). ¿Qué cojones importa el peinado? Como si estuviésemos para presumir con los looks de Taylor o Thompkins. ¿Anárquico? Es que eso es precisamente lo que buscamos, lo que perdimos con Chacho y Facu, ese punto de anarquía y torería, que los bases que suben el balón y ordenan sistemas (Walkup) no ganan Euroligas.

Es que estamos hablando de cambiar a Laprovittola por Pierria y Heurtel, y todavía alguno se pone de luto. Qué cojones. Es un salto de calidad galáctico en el puesto más importante de la plantilla, el gran lastre este año a la marcha de Facu. La creación desde bote es la génesis del sistema Laso, lo que engrasa todo lo demás y habilita a los ejecutores, que de esos sí tenemos. Y Pierria, sin ser un tirador exterior muy fiable y perdiendo algún balón más de la cuenta, es un generador desde bote notable, además de seguramente el mejor defensor de la Euroliga entre los bases de élite. Que no os engañe ese rictus pasota, es un animal competitivo y, por cierto, bastante regular, a diferencia de su compañero de puesto en Vitoria, Manolete Vildoza, al que llegamos a barajar el verano pasado.

500k de compensación a Baskonia

Doy el fichaje por cerrado porque el Madrid, según fuentes fiables, habría sorteado ya el principal escollo: el derecho de tanteo de Baskonia. El club blanco abonará 500k euros como compensación para que Querejeta no entre al tanteo. Vaya por delante que el “derecho de tanteo” me parece, como concepto, una anacronismo y un hándicap para la maniobrabilidad de los equipos Euroliga españoles.

Dicho lo cual, ese medio millón es a priori un precio alto, no un atraco, pero sí un poco alto. A cambio, deja al club las manos libres para firmar al jugador a su precio justo, permite planificar la temporada con certidumbre y contar con él desde julio, evitando ofertas de última hora de equipos turcos y rusos. Se trataba de NO reeditar el caso del Barca con Hanga. Si recordáis, los azulgrana presentaron una oferta altísima (7.5M por 3 años) para tratar de sortear a Baskonia, que contra pronóstico igualó la oferta y le sacó otros 400k de transfer a Soler. Fue un pan como unas tortas. Si pasas por caja, que sea para firmar al jugador el salario más bajo posible. No firmarle el salario más alto posible para acabar pasado igualmente por caja. Se llama pragmatismo.

¿Tiene sentido para los clubes Euroliga la inversión en cantera?

La cantera fue la protagonista del fin de semana del Madrid de basket, por partida doble y yo que me alegro. Por un lado con la primera actuación destacada de Tristan Vukcevic en ACB: 11 puntos y 16 de valoración contra el Betis. Por otro lado, el filial arrasó en la fase de clasificación para la F4 de la Euroliga junior, de la mano de nombres que empiezan a sonar con fuerza, como Juan Núñez, Matteo Spagnolo o Eli Ndiaye.

Los logros de la cantera en el Madrid suelen ir seguidos de pajas mentales de la parroquia, especialmente en una temporada tan jodida como esta: “¿Por qué no le da minutos Laso?”, “Seguro que lo hace mejor que Lapro”, “¿Crees que está ya para el primer equipo?”… Mira, pues no. Siento ser aguafiestas, pero un pase de sobaquillo en un partido de amateurs no te acredita para el Madrid, por muchos likes que coseche el vídeo.

Tendemos a subestimar el salto de jugar en la liga EBA (cuarta división) a militar en uno de los mejores equipos de Europa. Entre medias hay como cinco peldaños y casi nadie puede saltarlos de una tacada, salvo que te llames Luka Doncic. Lo normal es que hagan falta varios años de mili por provincias (digamos Barreiro), asumiendo que muchos sencillamente se quedaran por el camino.

Retorno de la inversión

Dicho lo cual, quería reflexionar sobre el sentido de las canteras de los grandes clubes europeos de basket en el sXXI. Porque el statu quo ha cambiado, como mencioné en la entrada sobre Garuba: las franquicias de primera división (la NBA) ya no eligen en el draft estrellas consagradas sino chavales de 19 años a medio formar, para terminar de pulirlos allí a su gusto. Y eso significa que, en muchos casos, la NBA se lleva a las promesas europeas antes de que las puedan disfrutar mínimamente los primeros equipos de los clubes que invirtieron en su formación.

Ahí tenemos el ejemplo de Avdija en Maccabi el año pasado o el de Garuba en el Madrid este verano. Y esperad, que a Vukcevic ya le han echado el ojo para el draft 2022, imposible que un 208cms con esa muñeca pase por debajo del radar. La historia se va a seguir repitiendo…

Veo dos factores clave a tener en cuenta para evaluar la situación. Por un lado, la realidad aplastante: que solo un canterano cada varios años llega a tener nivel primer equipo Euroliga, y de su rendimiento en pista o de la cláusula por su venta tiene que salir el retorno de la inversión. Ojo, no solo de lo invertido en él sino también en el resto de canteranos de su generación que se quedaron por el camino.

Por otro lado, que hoy desde muy jóvenes los jugadores están muy asesorados y, a poco que tienen alguna proyección NBA, se niegan en redondo a firmar una ampliación de contrato que implique más salario a cambio de más cláusula. Saben que la verdadera pasta está en América y les sale a cuenta jugar por cuatro duros hasta los 19 para no condicionar el salto.

La suma de ambos factores resulta en que los pocos canteranos que pueden traer un retorno de la inversión se van de sus clubes Euroliga dejando una miseria de cláusula, digamos 200k-300k euros, frente al millón anual que (a ojo de buen cubero) pueda gastar en cantera de basket por ejemplo el Madrid. En las condiciones actuales, me pregunto: ¿tiene sentido seguir gastando dinero en cantera?

Pragmatismo contractual

El concepto formación es muy romántico, pero mantener una estructura de cantera solo por prestigio o tradición es un lujo que tal vez no nos podamos permitir. No sin algunos cambios para adaptarse a los tiempos y hacerla mínimamente rentable. Y no es una cuestión de orgullo: ya asumimos que la Euroliga es segunda división y que parte de la chavalada quiera probarse allende el mar, pero eso no significa poner la otra mejilla.

¿Cómo adaptarse? No hay solución sencilla, pero los clubes podrían por ejemplo condicionar la planificación de carreras al único resorte del que disponen: el contrato. Lo que no vas a hacer es perder minutos de juego en el primer equipo para foguear a canteranos que se marcharán casi gratis antes de que adquieran nivel real para la rotación de un equipo Euroliga.

Es cuestión de remangarse y negociar nuevas fórmulas contractuales que compensen a las dos partes, clubes y canteranos. Por ejemplo, un compromiso entre todos los quipos de la Euroliga para firmar a canteranos cláusulas de salida menguantes, es decir, que irse a la NBA con 19 años sea más caro que con 22. Así invitas a los jugadores a que alarguen su periplo europeo y aumentas la probabilidad de disfrutarlos en el primer equipo un tiempo prudencial como para considerarlos amortizados. A la Euroliga también le interesa promoverlo, por su propio nivel y atractivo.

Dado que, a diferencia del fútbol, la NBA paga salarios altísimos pero no transfers, otra opción pasaría por vincular por contrato el montante de la cláusula a la posición del draft, que marca el salario garantizado en el contrato rookie. Con pago a plazos, claro. Y que, en todo caso, el club retenga los derechos del canterano para Europa, siempre. Este punto es clave, dado que los jóvenes de regreso de la NBA aún jóvenes son hoy los perfiles más apetecibles del mercado.

No se trata de poner diques al mar sino de evitar hacer el primo.

Seis nombres propios de la reconstrucción blanca

El baño de realidad de la final de Copa del Rey ha constatado con crudeza la necesidad imperiosa de una remodelación de la plantilla del Madrid este verano. No hay atajos ni soluciones baratas si se quiere volver a competir con garantías. Una responsabilidad, la de reconducir el rumbo este verano y devolver la ilusión a la parroquia, que recae en la presidencia (inversión) y en la directiva de la sección (decisiones de mercado).

Bajando un poco al detalle de esa remodelación, el primer factor y el más importante es la pasta. Esta temporada de pandemia se ha aplicado terapia de choque para reducir gasto y contener déficit. Además de una quita del 10% del salario anual de todos los jugadores, se dejaron sin cubrir las salidas de Campazzo, Mickey y Mejri, resultando en un recorte muy sensible de la masa salarial.

El curso 2021-22 cambia el panorama: con más de media España vacunada para cuando arranque la competición es de suponer que se jugará de nuevo con público en el pabellón y volveremos a un escenario de ingresos ordinarios, en el barrio de los 15-18 millones. Cuento por ello con que el club mantenga al menos el actual presupuesto de la sección, incluso se pueda picar ligeramente hacia arriba, recuperando parte de lo recortado este curso. Y con eso, ¿para qué alcanza? Superestrellas de la Euroliga no parece que vayan a venir, pero se puede equilibrar la plantilla y reducir el peso de los veteranos, que ya sería un avance. Veamos…

> Heurtel por Lapro. Aquí hay poco misterio: Laso nunca quiso a Lapro, un empeño de JCS, y tampoco es que el argentino haya dado un step ahead este año (ya sin Facu) como para plantearnos su continuidad. Su salida libera alrededor de 1.8M brutos anuales de masa salarial (¡!), un poco más de lo que suponemos que firmará Heurtel. Como faro del proyecto/base titular el galo se me queda corto, pero supone una mejora sustancial respecto a Lapro. Además son lentejas, el acuerdo es total desde hace mes y medio. ¿Pasta? Camino de 32 años y tras temporada y media inactivo Heurtel no está como para subirse a la parra, si su prioridad es efectivamente seguir viviendo en España. Ya sabéis que su mujer dijo que nanay a lo de mudarse a Rusia cuando Jimki llamó a su puerta en enero… A ojo de buen cubero calcularía como 1.5M brutos/año.

> Pívot reserva. Tyus no renovará y Felipe se retira. Ninguno de los dos cobra demasiado: entre ambos apenas liberan como un millón bruto anual de masa salarial. La idea del club parece gastarse algo más que eso pero fichar a un interior reserva de garantías para Tavares. Ya se quedaron con las ganas el verano pasado con Zizic, que no ha terminado de cuajar en Tel Aviv pero igual era un perfil alto. Escudero en ABC menciona los nombres de Jalen Reynolds (del Bayer Múnich) y de Devin Booker (del Jimki), ambos acaban contrato y son extracomunitarios. El primero parece más fiable, aunque solo sea por jugar en un equipo serio como Bayer. Una roca atrás y buen IQ, mientras que Booker tiene la ventaja de poder jugar tanto de 4 como de 5, un asunto a tener en cuenta por la lesión de Randolph, que no regresaría hasta octubre-noviembre, y a ver en qué condiciones tras semejante lesión.

> Sergio Llull. Termina el contratazo que firmó cuando era un catacrack Euroliga, antes de romperse, y renovará. Son también lentejas. Ahora bien, lo hará (esperamos) con un salario acorde a su nivel actual. Mantiene una importante ascendencia moral en el vestuario y la grada, pero deportivamente es un jugador de rotación, camino de 34 años y con frecuentes problemas físicos. Su nuevo contrato supone liberar como dos millones brutos de masa salarial, un balón de oxígeno importante para acometer otras operaciones. Un asunto clave me parece el rol que vaya a desempeñar el próximo curso: si regresa al puesto de escolta, siguiendo el plan original trazado por Laso para este año, o continúa como base, que particularmente considero una solución de circunstancias tras la marcha de Facu.

El base es el puesto clave del basket FIBA moderno y el salto de calidad de la plantilla para el próximo curso pasa por tener dos sólidos creadores de juego, es decir, Heurtel y otro fichaje más, con Llull como escolta. Y si hacemos caso a los rumores, parece que el plan del club va en esa dirección, con nombres en agenda como los de Pierria Henry (Baskonia) o Thomas Walkup (Zalgiris). Ambos terminan contrato, pero con Henry entra en juego el factor tanteo, así que habría que pagar una pequeña compensación a Baskonia (digamos 250k). En todo caso, es la opción que más me gusta, dado ese pasaporte Cotonou (Senegal), 28 años y su evolución este curso, que ha pasado por la derecha a Vildoza.

> Jaycee Carroll. La teoría es que se retira, pero también era la teoría el año pasado y aquí sigue, a buen nivel, camino de los 38 en abril, eso sí, teniendo que dosificar Laso sus minutos. Cobra unos 800k brutos y si renueva, dada su edad, entiendo que sería a la baja, no sé, echadle 650k. Un sueldo bajito que apenas condicionaría otras operaciones, sería la ficha 13 o 14 del roster. La clave de su decisión será una vez más la familia, ahora bien, sea la que sea, el club debería conocerla no más tarde de abril, de cara a la planificación.

> Usman Garuba. Salvo sorpresa mayúscula se va dentro de cinco meses, y no está en manos del Madrid impedirlo. Se apuntará al draft, saldrá elegido alrededor del puesto 15, que son unos 2.2M$ anuales, dejará un piquito testimonial de cláusula y hasta luego Lucas. Su padre, entiendo que asesorado por el agente, ha declinado todo intento del club para ampliar el contrato de su hijo (más salario a cambio de más cláusula) y sigue con salario de “canterano mejorado”. Los debates sobre si está o no preparado para la NBA son inútiles: hace años que en el draft no se eligen realidades sino promesas, y Garuba es una. Se va a ir y punto. Su hueco como quinto interior no debe quedar sin cubrir. Puede que no haga falta una estrella, ni siquiera un jugador consagrado, pero sí una pieza de rotación suficiente, baratita y no extracomunitaria, idealmente cupo de formación local. ABC desliza el nombre de Fran Guerra, que está despuntando este curso en Tenerife y termina contrato. Creo que da el nivel para quinto interior y encaja en el sistema Laso, su principal pega es ser cinco puro, cuando al Madrid le vendría mejor un jugador que pueda desempeñarse también de cuatro, por aquello de la baja de Randolph que comentamos antes. Otras alternativas que se me ocurren en ese rango de precio serían J. Barreiro, aunque este pega más por Deck si sale, en perfil 3 y medio, Tyson Pérez, en función de su evolución hasta final de curso, o Tryggvi Hlinason.

> Gabi Deck. Su continuidad o no marcará en buena medida el verano en Concha Espina. Termina contrato pero el club tiene al parecer la opción, que piensa ejercer, de renovarle unilateralmente por otras dos temporadas y un sueldo bajito. Sería una forma de garantizarse, como mal menor, que si el jugador sale en julio a la NBA lo haga pasando por caja. Pagando su cláusula, que oscila entre 1.5M y 800k, según las fuentes. Pero el escenario ideal para el Madrid no es cobrar la cláusula sino la continuidad del argentino, y esa pasa por un aumento salarial (respecto a lo estipulado en la ampliación unilateral) a cambio de pasaporte español y una subida de cláusula que de tranquilidad a corto plazo. No es solo que Tortuga sea uno de los tres mejores aleros de Europa, con 26 años y margen aún de mejora, es que puede jugar de ala-pívot con ciertas garantías, un comodín clave ante la incertidumbre respecto a Randolph.

Baño de realidad copero

Lo primero de todo: máximo respeto para este equipo, empezando por el entrenador, Laso, faro del proyecto y cuya renovación debería ser la prioridad nº1 en Concha Espina, y siguiendo por los jugadores, cada vez más viejos y con más achaques, pero siempre dignos. Ni un reproche a su rendimiento y entrega. Un grupo que lo ha ganado todo en el último lustro y ha vuelto a dar la cara en esta Copa del Rey. Primero batiendo con holgura a Valencia, el rival más duro posible en cuartos, baño de Laso a Ponsarnau mediante, y luego remontando 18 puntos en semis a Tenerife, con menos cartel pero todo un hueso, a lomos de la vieja guardia del juego exterior. Teniendo en cuenta cómo llegaba el equipo a esta Copa del Rey, tras la humillación de Baskonia en Goya hacía una semana, estar en la final es ya un buen resultado se mire por donde se mire.

Y el soberano repaso del Barca en la final puede que sea duro pero no imprevisible. Ni con todos sanos tenía el Madrid, en honor a la verdad, más de un 30% de probabilidades de victoria, así que con las bajas de Taylor y Rudy, y con Garuba, Lapro y Tavares mermados, pues echadle un 10%. No hubo color, no hubo final, así que tampoco me detendré demasiado. Hubiese hecho falta un día inspiradísimo de los yayos exteriores para dar la campanada y lo que resultó fue justo lo contrario: -11 de valoración Carroll, -2 Causeur y -3 Llull. Ellos, que 24 horas cimentaron la remontada en semis, se quedaron en un imposible 5 de 28 tiros de campo, no sin mérito de la defensa culé. Game over. A falta esta vez de los veteranos tirando del carro, fueron los jóvenes quienes dieron la cara y evitaron un marcador sonrojante: Abalde, desdibujado en las últimas semanas y al que necesitamos como el comer, subió 15 puntos, y Alocén confirmó esa sutil pero sostenida línea ascendente.

Año de transición

Más allá de eso, el Madrid está a día de hoy lejos del Barca, su rival directo en todos los títulos, y lo que es peor aún, carece a priori de los recursos de plantilla para ponerse a su nivel. Mucho tendría que cambiar la temporada para batirle en junio en una serie a cinco en la final ACB. Es el resultado del envejecimiento de la columna vertebral del equipo blanco, traducida en frecuentes lesiones musculares (hoy Rudy), y de la complacencia del palco. De dos cursos de discreta pero progresiva desinversión en plantilla, el año pasado disfrazada de continuismo y este con la excusa del covid, desembocando en el “apañaos con lo que hay” a la marcha de Facu, anunciada seis meses antes.

Es también el resultado de dos años de desaciertos en el mercado: de la renovación de Felipe a los fichajes de Lapro y Prepelic contra criterio de Laso, de las renovaciones por tres años garantizados a jugadores secundarios, a la incorporación de Mickey teniendo ya dos extracomunitarios en plantilla. Si le unimos la faraónica apuesta del Barca, con toda su columna vertebral en los años prime de sus carreras, es decir, 5 de media más jóvenes, pues era cuestión de tiempo que llegase este momento, en que nos rebasasen como rival a batir del basket patrio.

Y en este punto ya no caben los golpes en el pecho ni los balones fuera, el realismo mágico de “por mis cojones” y “nunca dudaré de este grupo”, apelando a un pasado glorioso. Ya puede bajar a vernos la Virgen de Fátima, que sin Facu ni Randolph hay demasiada desventaja de plantilla como para competir de tú a tú y con unas mínimas garantías. El club ha dejado meridianamente claro (por omisión) que esta temporada es “de transición”, que los resultados de ambas secciones son anecdóticos y la única prioridad de gasto es el Bernabéu. Puedo estar o no de acuerdo, pero no puedo cambiarlo, así que tampoco sirve hacerse mala sangre.

Ha llegado el momento, ahora que se acerca su ocaso, de rendir honores y disfrutar de los últimos coletazos de este grupo que tanto nos ha dado, de sacar el paraguas hasta final de curso, compitiendo con dignidad como hasta ahora, y de recomponer filas en verano, a poder ser con mayor ambición de la presidencia y acierto de la directiva. De esa ambición y acierto dependerá que el año de transición no se convierta en un cambio ciclo en el basket español.

Tavares, la dictadura del Gigante Verde

1515773868_989332_1515789036_noticia_normalEl guión parece un calco inverso del batacazo del Madrid de fútbol este curso. No ha terminado aún la primera vuelta de la ACB y la fase regular es un paseo militar. Balance 15-1 y cuatro victorias de distancia al segundo clasificado, el Barca, que cayó con claridad en casa con Unicaja, abortando el enésimo conato de recuperación, pinchazo que coincide sospechosamente con el regreso a la convocatoria de Rakim Sanders… Segundo clasificado es también Fuenlabrada, que se llevó un agua de Goya (+28), el mismo que Jimki el viernes (+17), en Moscú para más inri.

Está el Madrid en ese plan, y son ya 12 seguidas, con el piloto automático y los secundarios cada vez más crecidos. Corren ríos de tinta sobre Doncic, sus flirteos con el triple doble y los pronósticos del draft, y pasamos por alto a veces batallas paralelas dignas de mención, como las exhibiciones de baloncesto que está regalando en los primeros cuartos ese heterodoxo quinteto que se ha inventado Laso, con Campazzo, guardaespaldas Causeur, Yusta, Thompkins y Tavares. Cinco reservas ejerciendo de titulares, defendiendo como perros y buscando como artesanos las situaciones de ventaja en ataque estático, que con esos cinco tampoco son necesariamente tantas.

Costó 45.000 dólares

Capital en ese quinteto, construido desde la retaguardia, es el Gigante Verde. “Tavares resulta determinante, ocupa mucho espacio y mejora nuestra defensa”, dice Laso del caboverdiano, que cierra la semana con números estelares, 50 de valoración en dos partidos.

Admitámoslo, ni en el más optimista de los escenarios imaginábamos semejante rendimiento a corto plazo, cuando hace sólo dos meses compartía con Pasecniks y Pustovy terna de futuribles para suplir las bajas de Ayón y Kuzmic. El de Granca sigue estancadísimo y el ucraniano se está deshaciendo cual azucarillo según avanza el curso, además, ambos requerían un desembolso de seis cifras en concepto de transfer.

Y entonces sonó la flauta, que es como muchas veces se escribe la historia, y Tavares se puso a tiro por la simbólica cifra de 45.000 dólares. Ha entendido su rol y lo aplica con machacona sencillez, sin extralimitarse, que con 221cms no hace falta. Rebote en ataque -> sacar el balón afuera, a los artistas. Bloqueo en cabecera -> buscar el melón en la continuación. Y así sucesivamente.

Tavares está formando un tándem curiosón con Thompkins, menos certero por fuera que de costumbre (2/15 triples en los últimos 4 partidos ACB), pero jugando mejor sin balón desde hace semanas, usando su corpulencia para ganar la zona y generarse posiciones cerca del aro (5/6 a Fuenla). Al fin y al cabo, no es más atlético pero sí más corpulento que la mayoría de sus pares en Europa.

El que sí anda de dulce desde el arco es Rudy (9/11 esta semana), aunque este curso más que novedad es ya tendencia, que acumula un soberbio 51 de 103 triples entre las dos competiciones. No hay casualidades, ahí se notan las sesiones de práctica de tiro este verano sin selección, que ni en su etapa vellocino de oro las enchufaba así. Si el físico le respeta, aunque sea en esta versión ya de por sí mermada, puede echar una mano otro año y por ejemplo retirarse en 2019 con Felipe…