Seis nombres propios de la reconstrucción blanca

El baño de realidad de la final de Copa del Rey ha constatado con crudeza la necesidad imperiosa de una remodelación de la plantilla del Madrid este verano. No hay atajos ni soluciones baratas si se quiere volver a competir con garantías. Una responsabilidad, la de reconducir el rumbo este verano y devolver la ilusión a la parroquia, que recae en la presidencia (inversión) y en la directiva de la sección (decisiones de mercado).

Bajando un poco al detalle de esa remodelación, el primer factor y el más importante es la pasta. Esta temporada de pandemia se ha aplicado terapia de choque para reducir gasto y contener déficit. Además de una quita del 10% del salario anual de todos los jugadores, se dejaron sin cubrir las salidas de Campazzo, Mickey y Mejri, resultando en un recorte muy sensible de la masa salarial.

El curso 2021-22 cambia el panorama: con más de media España vacunada para cuando arranque la competición es de suponer que se jugará de nuevo con público en el pabellón y volveremos a un escenario de ingresos ordinarios, en el barrio de los 15-18 millones. Cuento por ello con que el club mantenga al menos el actual presupuesto de la sección, incluso se pueda picar ligeramente hacia arriba, recuperando parte de lo recortado este curso. Y con eso, ¿para qué alcanza? Superestrellas de la Euroliga no parece que vayan a venir, pero se puede equilibrar la plantilla y reducir el peso de los veteranos, que ya sería un avance. Veamos…

> Heurtel por Lapro. Aquí hay poco misterio: Laso nunca quiso a Lapro, un empeño de JCS, y tampoco es que el argentino haya dado un step ahead este año (ya sin Facu) como para plantearnos su continuidad. Su salida libera alrededor de 1.8M brutos anuales de masa salarial (¡!), un poco más de lo que suponemos que firmará Heurtel. Como faro del proyecto/base titular el galo se me queda corto, pero supone una mejora sustancial respecto a Lapro. Además son lentejas, el acuerdo es total desde hace mes y medio. ¿Pasta? Camino de 32 años y tras temporada y media inactivo Heurtel no está como para subirse a la parra, si su prioridad es efectivamente seguir viviendo en España. Ya sabéis que su mujer dijo que nanay a lo de mudarse a Rusia cuando Jimki llamó a su puerta en enero… A ojo de buen cubero calcularía como 1.5M brutos/año.

> Pívot reserva. Tyus no renovará y Felipe se retira. Ninguno de los dos cobra demasiado: entre ambos apenas liberan como un millón bruto anual de masa salarial. La idea del club parece gastarse algo más que eso pero fichar a un interior reserva de garantías para Tavares. Ya se quedaron con las ganas el verano pasado con Zizic, que no ha terminado de cuajar en Tel Aviv pero igual era un perfil alto. Escudero en ABC menciona los nombres de Jalen Reynolds (del Bayer Múnich) y de Devin Booker (del Jimki), ambos acaban contrato y son extracomunitarios. El primero parece más fiable, aunque solo sea por jugar en un equipo serio como Bayer. Una roca atrás y buen IQ, mientras que Booker tiene la ventaja de poder jugar tanto de 4 como de 5, un asunto a tener en cuenta por la lesión de Randolph, que no regresaría hasta octubre-noviembre, y a ver en qué condiciones tras semejante lesión.

> Sergio Llull. Termina el contratazo que firmó cuando era un catacrack Euroliga, antes de romperse, y renovará. Son también lentejas. Ahora bien, lo hará (esperamos) con un salario acorde a su nivel actual. Mantiene una importante ascendencia moral en el vestuario y la grada, pero deportivamente es un jugador de rotación, camino de 34 años y con frecuentes problemas físicos. Su nuevo contrato supone liberar como dos millones brutos de masa salarial, un balón de oxígeno importante para acometer otras operaciones. Un asunto clave me parece el rol que vaya a desempeñar el próximo curso: si regresa al puesto de escolta, siguiendo el plan original trazado por Laso para este año, o continúa como base, que particularmente considero una solución de circunstancias tras la marcha de Facu.

El base es el puesto clave del basket FIBA moderno y el salto de calidad de la plantilla para el próximo curso pasa por tener dos sólidos creadores de juego, es decir, Heurtel y otro fichaje más, con Llull como escolta. Y si hacemos caso a los rumores, parece que el plan del club va en esa dirección, con nombres en agenda como los de Pierria Henry (Baskonia) o Thomas Walkup (Zalgiris). Ambos terminan contrato, pero con Henry entra en juego el factor tanteo, así que habría que pagar una pequeña compensación a Baskonia (digamos 250k). En todo caso, es la opción que más me gusta, dado ese pasaporte Cotonou (Senegal), 28 años y su evolución este curso, que ha pasado por la derecha a Vildoza.

> Jaycee Carroll. La teoría es que se retira, pero también era la teoría el año pasado y aquí sigue, a buen nivel, camino de los 38 en abril, eso sí, teniendo que dosificar Laso sus minutos. Cobra unos 800k brutos y si renueva, dada su edad, entiendo que sería a la baja, no sé, echadle 650k. Un sueldo bajito que apenas condicionaría otras operaciones, sería la ficha 13 o 14 del roster. La clave de su decisión será una vez más la familia, ahora bien, sea la que sea, el club debería conocerla no más tarde de abril, de cara a la planificación.

> Usman Garuba. Salvo sorpresa mayúscula se va dentro de cinco meses, y no está en manos del Madrid impedirlo. Se apuntará al draft, saldrá elegido alrededor del puesto 15, que son unos 2.2M$ anuales, dejará un piquito testimonial de cláusula y hasta luego Lucas. Su padre, entiendo que asesorado por el agente, ha declinado todo intento del club para ampliar el contrato de su hijo (más salario a cambio de más cláusula) y sigue con salario de “canterano mejorado”. Los debates sobre si está o no preparado para la NBA son inútiles: hace años que en el draft no se eligen realidades sino promesas, y Garuba es una. Se va a ir y punto. Su hueco como quinto interior no debe quedar sin cubrir. Puede que no haga falta una estrella, ni siquiera un jugador consagrado, pero sí una pieza de rotación suficiente, baratita y no extracomunitaria, idealmente cupo de formación local. ABC desliza el nombre de Fran Guerra, que está despuntando este curso en Tenerife y termina contrato. Creo que da el nivel para quinto interior y encaja en el sistema Laso, su principal pega es ser cinco puro, cuando al Madrid le vendría mejor un jugador que pueda desempeñarse también de cuatro, por aquello de la baja de Randolph que comentamos antes. Otras alternativas que se me ocurren en ese rango de precio serían J. Barreiro, aunque este pega más por Deck si sale, en perfil 3 y medio, Tyson Pérez, en función de su evolución hasta final de curso, o Tryggvi Hlinason.

> Gabi Deck. Su continuidad o no marcará en buena medida el verano en Concha Espina. Termina contrato pero el club tiene al parecer la opción, que piensa ejercer, de renovarle unilateralmente por otras dos temporadas y un sueldo bajito. Sería una forma de garantizarse, como mal menor, que si el jugador sale en julio a la NBA lo haga pasando por caja. Pagando su cláusula, que oscila entre 1.5M y 800k, según las fuentes. Pero el escenario ideal para el Madrid no es cobrar la cláusula sino la continuidad del argentino, y esa pasa por un aumento salarial (respecto a lo estipulado en la ampliación unilateral) a cambio de pasaporte español y una subida de cláusula que de tranquilidad a corto plazo. No es solo que Tortuga sea uno de los tres mejores aleros de Europa, con 26 años y margen aún de mejora, es que puede jugar de ala-pívot con ciertas garantías, un comodín clave ante la incertidumbre respecto a Randolph.

Baño de realidad copero

Lo primero de todo: máximo respeto para este equipo, empezando por el entrenador, Laso, faro del proyecto y cuya renovación debería ser la prioridad nº1 en Concha Espina, y siguiendo por los jugadores, cada vez más viejos y con más achaques, pero siempre dignos. Ni un reproche a su rendimiento y entrega. Un grupo que lo ha ganado todo en el último lustro y ha vuelto a dar la cara en esta Copa del Rey. Primero batiendo con holgura a Valencia, el rival más duro posible en cuartos, baño de Laso a Ponsarnau mediante, y luego remontando 18 puntos en semis a Tenerife, con menos cartel pero todo un hueso, a lomos de la vieja guardia del juego exterior. Teniendo en cuenta cómo llegaba el equipo a esta Copa del Rey, tras la humillación de Baskonia en Goya hacía una semana, estar en la final es ya un buen resultado se mire por donde se mire.

Y el soberano repaso del Barca en la final puede que sea duro pero no imprevisible. Ni con todos sanos tenía el Madrid, en honor a la verdad, más de un 30% de probabilidades de victoria, así que con las bajas de Taylor y Rudy, y con Garuba, Lapro y Tavares mermados, pues echadle un 10%. No hubo color, no hubo final, así que tampoco me detendré demasiado. Hubiese hecho falta un día inspiradísimo de los yayos exteriores para dar la campanada y lo que resultó fue justo lo contrario: -11 de valoración Carroll, -2 Causeur y -3 Llull. Ellos, que 24 horas cimentaron la remontada en semis, se quedaron en un imposible 5 de 28 tiros de campo, no sin mérito de la defensa culé. Game over. A falta esta vez de los veteranos tirando del carro, fueron los jóvenes quienes dieron la cara y evitaron un marcador sonrojante: Abalde, desdibujado en las últimas semanas y al que necesitamos como el comer, subió 15 puntos, y Alocén confirmó esa sutil pero sostenida línea ascendente.

Año de transición

Más allá de eso, el Madrid está a día de hoy lejos del Barca, su rival directo en todos los títulos, y lo que es peor aún, carece a priori de los recursos de plantilla para ponerse a su nivel. Mucho tendría que cambiar la temporada para batirle en junio en una serie a cinco en la final ACB. Es el resultado del envejecimiento de la columna vertebral del equipo blanco, traducida en frecuentes lesiones musculares (hoy Rudy), y de la complacencia del palco. De dos cursos de discreta pero progresiva desinversión en plantilla, el año pasado disfrazada de continuismo y este con la excusa del covid, desembocando en el “apañaos con lo que hay” a la marcha de Facu, anunciada seis meses antes.

Es también el resultado de dos años de desaciertos en el mercado: de la renovación de Felipe a los fichajes de Lapro y Prepelic contra criterio de Laso, de las renovaciones por tres años garantizados a jugadores secundarios, a la incorporación de Mickey teniendo ya dos extracomunitarios en plantilla. Si le unimos la faraónica apuesta del Barca, con toda su columna vertebral en los años prime de sus carreras, es decir, 5 de media más jóvenes, pues era cuestión de tiempo que llegase este momento, en que nos rebasasen como rival a batir del basket patrio.

Y en este punto ya no caben los golpes en el pecho ni los balones fuera, el realismo mágico de “por mis cojones” y “nunca dudaré de este grupo”, apelando a un pasado glorioso. Ya puede bajar a vernos la Virgen de Fátima, que sin Facu ni Randolph hay demasiada desventaja de plantilla como para competir de tú a tú y con unas mínimas garantías. El club ha dejado meridianamente claro (por omisión) que esta temporada es “de transición”, que los resultados de ambas secciones son anecdóticos y la única prioridad de gasto es el Bernabéu. Puedo estar o no de acuerdo, pero no puedo cambiarlo, así que tampoco sirve hacerse mala sangre.

Ha llegado el momento, ahora que se acerca su ocaso, de rendir honores y disfrutar de los últimos coletazos de este grupo que tanto nos ha dado, de sacar el paraguas hasta final de curso, compitiendo con dignidad como hasta ahora, y de recomponer filas en verano, a poder ser con mayor ambición de la presidencia y acierto de la directiva. De esa ambición y acierto dependerá que el año de transición no se convierta en un cambio ciclo en el basket español.

Tavares, la dictadura del Gigante Verde

1515773868_989332_1515789036_noticia_normalEl guión parece un calco inverso del batacazo del Madrid de fútbol este curso. No ha terminado aún la primera vuelta de la ACB y la fase regular es un paseo militar. Balance 15-1 y cuatro victorias de distancia al segundo clasificado, el Barca, que cayó con claridad en casa con Unicaja, abortando el enésimo conato de recuperación, pinchazo que coincide sospechosamente con el regreso a la convocatoria de Rakim Sanders… Segundo clasificado es también Fuenlabrada, que se llevó un agua de Goya (+28), el mismo que Jimki el viernes (+17), en Moscú para más inri.

Está el Madrid en ese plan, y son ya 12 seguidas, con el piloto automático y los secundarios cada vez más crecidos. Corren ríos de tinta sobre Doncic, sus flirteos con el triple doble y los pronósticos del draft, y pasamos por alto a veces batallas paralelas dignas de mención, como las exhibiciones de baloncesto que está regalando en los primeros cuartos ese heterodoxo quinteto que se ha inventado Laso, con Campazzo, guardaespaldas Causeur, Yusta, Thompkins y Tavares. Cinco reservas ejerciendo de titulares, defendiendo como perros y buscando como artesanos las situaciones de ventaja en ataque estático, que con esos cinco tampoco son necesariamente tantas.

Costó 45.000 dólares

Capital en ese quinteto, construido desde la retaguardia, es el Gigante Verde. “Tavares resulta determinante, ocupa mucho espacio y mejora nuestra defensa”, dice Laso del caboverdiano, que cierra la semana con números estelares, 50 de valoración en dos partidos.

Admitámoslo, ni en el más optimista de los escenarios imaginábamos semejante rendimiento a corto plazo, cuando hace sólo dos meses compartía con Pasecniks y Pustovy terna de futuribles para suplir las bajas de Ayón y Kuzmic. El de Granca sigue estancadísimo y el ucraniano se está deshaciendo cual azucarillo según avanza el curso, además, ambos requerían un desembolso de seis cifras en concepto de transfer.

Y entonces sonó la flauta, que es como muchas veces se escribe la historia, y Tavares se puso a tiro por la simbólica cifra de 45.000 dólares. Ha entendido su rol y lo aplica con machacona sencillez, sin extralimitarse, que con 221cms no hace falta. Rebote en ataque -> sacar el balón afuera, a los artistas. Bloqueo en cabecera -> buscar el melón en la continuación. Y así sucesivamente.

Tavares está formando un tándem curiosón con Thompkins, menos certero por fuera que de costumbre (2/15 triples en los últimos 4 partidos ACB), pero jugando mejor sin balón desde hace semanas, usando su corpulencia para ganar la zona y generarse posiciones cerca del aro (5/6 a Fuenla). Al fin y al cabo, no es más atlético pero sí más corpulento que la mayoría de sus pares en Europa.

El que sí anda de dulce desde el arco es Rudy (9/11 esta semana), aunque este curso más que novedad es ya tendencia, que acumula un soberbio 51 de 103 triples entre las dos competiciones. No hay casualidades, ahí se notan las sesiones de práctica de tiro este verano sin selección, que ni en su etapa vellocino de oro las enchufaba así. Si el físico le respeta, aunque sea en esta versión ya de por sí mermada, puede echar una mano otro año y por ejemplo retirarse en 2019 con Felipe…

Oda al lasismo

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Podría abrir el texto como es costumbre, destacando a los mejores del último encuentro, en este caso Tavares y Facu, después me referiré a ellos, pero siendo justos el protagonista estas semanas es aquel de quien nos acordamos en la derrota y casi nunca en la victoria, coach Laso. Suya es buena parte del crédito por estos 10 triunfos seguidos, porque si en algo ha destacado siempre es en la gestión de plantilla, esa mano izquierda con el vestuario, meter a todos en dinámica, también a los secundarios, en su día Taylor o Trey, destacados en esta racha, incluso a los teóricos figurantes, como Yusta o Radoncic, que han sumado en los últimos compromisos.

Yusta, sin ir más lejos, fue el mejor del primer cuarto ante Maccabi, aunque después ya no jugase más, y Dino contuvo el miércoles 18 minutos al mejor ala-pívot de Europa a día de hoy como es Shengelia. Una victoria, por cierto, que deja en principio vista para sentencia la fase regular ACB, con tres victorias de distancia del Madrid respecto al segundo clasificado.

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Coherencia en la gestión

Cada jugador con Laso conoce y acepta su rol, todos son un activo y eso no cae del cielo, hay detrás una labor didáctica en los entrenamientos, una coherencia en la gestión y una mano izquierda en los partidos, manteniendo la rotación contra viento y marea, aunque nos ponga de los nervios a veces, evitando esos cambios error-castigo tan habituales por ejemplo en los entrenadores balcánicos.

Y el fruto de esa labor lo estamos viendo ahora, que se da una situación de necesidad, en que faltan tres de los cuatro pilares de la plantilla, pero al estar todo el grupo en dinámica no ha sido difícil encontrar quien de un paso al frente y cubra la responsabilidad vacante. Han sido Felipe y Thompkins, haciendo desde sus respectivas limitaciones olvidar a Ayón y Randolph como referentes interiores. Ha sido Maciulis, otro llamado a marginal este curso, que a base de arrestos y experiencia se está desempeñando dignamente como segundo ala-pívot en la rotación, un puesto que no había ocupado nunca.

El público del Palacio se enamora y desenamora de Tavares alrededor de 10 veces por partido, según combina errores de lectura de juego de preescolar con acciones defensivas de una superioridad humillante. La suma suele resultar positiva, desde luego lo fue ante Maccabi, que tras un primer cuarto atolondrado se comió la zona en el tercero, en que el duelo quedó roto: 10 puntos, 12 rebotes y 3 tapones, continuando la línea que marcó ante Valencia y Brose, y dejando en borrón lo de Estambul, en que se autoexpulsó por hacer el primo.

Los israelíes aguantaron lo que le duró la gasolina a Pierre Jackson, zumbón de cuño clásico, 29 puntos subió, que a su agente le sonaron a caja registradora. Lo cierto es que Maccabi pasó por Goya con más pena que gloria, un milagro (de Spahija) ese octavo puesto que aún regentan, dudamos que por mucho tiempo. Fue una plácida victoria blanca pese al peor encuentro Euroliga de Doncic este curso, compensado con buenos minutos de Causeur (6 asistencias) y sobre todo Campazzo, amo y señor del encuentro, igual que en Vitoria. Su desparpajo y capacidad de desborde están fuera de duda, así que a poco que fluye desde el arco (3/3 triples hoy) se convierte en un base de nivel top europeo.

Me consta que parte de la parroquia aún le mira con escepticismo, le hace de menos porque es bajito (!), porque le recuerdan de cuando vistió de blanco hace tres años, que era la mitad de jugador, y sobre todo porque no es Chacho, deseo imposible el pasado verano. Por hacernos una idea, los bases reservas de los rivales directos del Madrid son Pressey, Westermann, Alberto Díaz, Mantzaris, Huertas, Lekavicius o Vives, sinceramente, no cambiaba a Facu por ninguno. Aprendamos a valorar lo que tenemos en casa, y al primero al señor de corbata que los saca provecho a todos…

Desde Estambul con amor

luka-doncic-real-madrid-eb17A la recuperación del Madrid, con la plantilla aún en cuadro, ya no cabe ponerle ni un pero. Había contribuido un calendario Euroliga amable, sí, las visitas de Barcelona, Valencia y la salida a Brose, dos en horas bajas y otro medianamente bizcochable. Pero cuando enseñas chapa en pista del campeón de Europa entonces no cabe duda, se puede decir ya bien alto: el Madrid ha vuelto.

Con cuatro gatos con los cojones cuadrados está salvando la temporada, haciendo tiempo hasta que llegue la caballería, lo repito en cada crónica desde hace semanas y no me cansaré, porque es para estar orgullosos, venga después lo que venga. Con todo llovido, cierra la primera vuelta a sólo una victoria de distancia del 3º puesto…

En el infierno de Zeljko, un más difícil todavía, sin Rudy, lesionado, y sin Tavares, (auto)expulsado en el segundo cuarto por dos antideportivas en la misma jugada. Felipe tiró de brega y oficio en los minutos que pudo jugar, sólo 15, lastrado por las faltas. Terminó el Madrid a la heórica, con Carroll emparejado con Datome y cerrando el rebote defensivo en plan Fuenteovejuna.

Un primer cuarto de nubarrones después (no está aún Yusta para estos envites), tuvo que salir la segunda unidad para devolver las constantes vitales, personificada en Taylor y Jaycee, ambos de dulce el último mes. Por cierto, menudo acierto la renovación del sueco… A Campazzo no le hace honor la estadística, desacertado en ataque (3 puntos en 29 minutos) pero clave atrás, mosca cojonera de Sloukas y Wannamaker, presionando el bote siempre al límite de la falta, o sea, pagarles con su misma moneda.

El caballero de la blanca armadura

Y qué decir de Doncic para no repetirnos, caballero de la blanca armadura, pueden ir grabando su nombre en el trofeo de MVP, el más claro en años. Si 36 de valoración se cascó en El Pireo, a 37 se ha ido en Estambul, donde se forjan las leyendas, pese a no ver aro, pero sumando en cada segmento estadístico, coqueteando con el triple doble con una regularidad que no se recordaba en Europa. Máximo reboteador y asistente del duelo, 8 y 10, respectivamente, que los 20 puntos vienen de serie. Tan polivalente es, que siendo base terminó jugando de ala-pívot los minutos finales, por la expulsión de Tavares y los problemas de faltas de Felipe. ¿Y saben qué? Pues que cumplió.

Lo mismo que Thompkins, que no bajó de marcha emparejado con vitorinos clase A, los Vesely o Thompson. Su step ahead dejó hace ya un par de semanas de tener asterisco: promedia 15 puntos y 6.5 rebotes en Euroliga en el último mes. Una vez se está viendo con minutos, confianza y regularidad está sacando el jugador que siempre ha llevado dentro, aquel del que un servidor quedó prendado en Nizhny, por el que ha apostado con tanta paciencia el club, otro chiquipunto en el haber de Laso. El renacer de Trey viene desde la defensa, sin aquellas faltas tontas, comprometido y concentrado, sirva de ejemplo ese tapón clave a Wannamaker a dos segundos del final. Tras dos años de altibajos y cara de primo, resulta una gozada verle celebrar canastas golpeándose el pecho o dedicarle un beso a Vesely tras un triple en la cara… Desde Estambul con amor.

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La ley de la doble T

doble TVolverán a ser reservas cuando regresen Randolph y Ayón, y será prueba de los quilates de la plantilla. Pero estamos en diciembre, en cuadro, y el papel de Thompkins y Tavares está siendo capital en estas semanas de mantener la nave a flote. Otros días como actores de reparto, pero en Bamberg, y más aún con Felipe mermado, fueron protagonistas de una clara victoria blanca a domicilio, haciendo de contrapeso al desacierto exterior: 1/15 triples firmaron entre Doncic, Campazzo y Carroll.

Tavares ya no es una apuesta de futuro, que también, y cupo nacional, por cierto, sino un activo presente: 9 puntos, 10 rebotes y un enorme factor defensivo desviando tiros. Fue el principal responsable de ese 45% de dos de Brose, que es donde el Madrid ganó el partido. No se extralimita, abarca mucha zona, cierra el aro y caza casi cualquier melón que le lanzan en continuaciones. Juega feo, descuidad que eso no va a cambiar, pero metido en dinámica es como ir a la batalla con un troll de las cavernas.

Con Thompkins el club ha tenido paciencia infinita, su bajo estado de forma tras un mes fuera por motivos personales bien parecía la gota que colmaba el vaso, recordemos que termina contrato en verano. Pero ha despertado, como casi siempre que se le daba por muerto en el Madrid, 20 puntos en Alemania y un repaso a uno de los mejores alapívots de la temporada en la Euroliga, Dorrell Wright. Trey ha dado un paso al frente cuando le necesitaba el equipo, y no como especialista ofensivo sino en todos los segmentos de juego, solvente en defensa y capital en el rebote, sus eternas asignaturas pendientes. Porque, claro, en su caso el acierto exterior se da por supuesto… 6/8 triples esta semana.

Necesitaba minutos como el comer, ritmo y confianza, entrar en dinámica y sentirse útil, poder dejar que el partido le llegue, sin la ansiedad de tener que de justificarse cada encuentro. Esperemos que dure, que se consolide esta versión de Trey, porque un reserva así cuando regrese Randolph puede ser un factor diferencial. No hay un puesto de ala-pívot ni parecido en Europa.

Destaco también a Yusta, aunque sea de refilón, que jugó con mucho su mejor partido de Euroliga hasta la fecha, tomando sólo buenas decisiones, impecable atrás y tirando de ese tremendo primer paso para romper y sacar faltas en ataque. Un voto de confianza para el muchacho, que regresó casi de rebote, por necesidades de cupo, pero podría acabar asentándose como fondo de armario útil, no todos los canteranos del primer equipo pueden salir estrellas.