Randolph se rompe y deja al Madrid cojo

“Rotura completa del tendón de Aquiles izquierdo, Randolph será intervenido quirúrgicamente en los próximos días”, reza el parte médico del club. Devastador. Una de las lesiones más graves que puede sufrir un deportista. El periodo estimado de recuperación se estima en al menos 10 meses, peor que una rotura de ligamentos, así que podemos echar cuentas de que 2021 en principio lo pase en blanco, y con los dedos cruzados a ver cómo vuelve. Tiene 31 años y contrato hasta 2023. Todo el ánimo del mundo para él.

¿Y ahora qué? La pintura blanca queda más en cuadro de lo que ya de por sí estaba, tras el fichaje frustrado de Zizic en verano. A botepronto, Deck jugará más minutos de ala-pívot y Garuba dispondrá de más tiempo en pista. Una oportunidad para que el canterano se sacuda un discreto arranque de curso, en el que se ha estancado su progresión. La pasada temporada, si recordáis, su estirón de juego coincidió con bajas en el puesto. Con la lesión de Toñete será también más habitual ver a Felipe o Vukcevic en las convocatorias, aunque no veo a ninguno como para dar minutos de relevo a Tavares en Euroliga con una mínima solvencia.

¿Se va a fichar?

Pues de entrada no contaría mucho con ello. Sabemos que la sección tiene desde primeros de agosto orden estricta de presidencia de no comprometer ni un euro de gasto adicional para esta temporada, por eso no se pudo cerrar el fichaje de Zizic por Mickey ni buscar sustituto a Campazzo. Con esos precedentes y el equipo en tendencia positiva cuesta ver al club lanzarse ahora al mercado. Ahora bien, esta baja supone una nueva vuelta de tuerca en el test de estrés a los recursos de la plantilla y del entrenador que está suponiendo la temporada. El equipo ha sido capaz, contra pronóstico, de enjuagar la marcha del base titular: ¿será capaz de hacerlo también con la ausencia del ala-pívot titular? Teóricamente podría, pero no son situaciones equivalentes puesto que la plantilla tiene mucha menos profundidad y recursos en la pintura que en el juego exterior.

En el caso de que Florentino cambiase de idea, abriese la mano y el club saliese al mercado, el objetivo debería ser sin duda un pívot y no un cuatro, para que Thompkins pueda jugar en su puesto, de titular, con Garuba de reserva y pinceladas de Tortuga. Y no olvidemos la limitación de que ese pívot debería ser comunitario o Cotonou. Laurynas Birutis (lituano, 23 años, 217cms) está muy verde en la élite y es un poco lento para las preferencias de Laso, pero también es un pichichi en la zona y tiene una cláusula muy bajita en Santiago. Ekpe Udoh (nigeriano) creo que sigue libre como un taxi, aunque tiene ya 33 años y las rodillas asá.

Del mercado NBA también puede tal vez rascarse algo. Thon Maker (Sudán, 23 años, 213cms) está a prueba en pretemporada con los Cavs, con lo que podría quedarse cortado en cuestión de días. Cheick Diallo (Mali, 24 años, 203cms) está disponible, aunque va justito para jugar de center, y a Skal Labissiere (Haiti, 24 años, 211cms) quizá se le pueda sacar de los Winchester Knicks de la G-League, con los que ha firmado recientemente al no encontrar acomodo en ninguna franquicia NBA.

Posdata: cuarta victoria seguida del Madrid en Euroliga, en El Pireo, con Lapro de MVP. Show must go on… pero hoy se hace cuesta arriba.

Ideas para actualizar la normativa de cupos ACB

En el Baskonia-Murcia de la pasada jornada ACB no jugó ni fue convocado ni un solo jugador nacido en España. 0 de 24, como recuerda en Twitter Abel Amón. Entre los nueve JFL convocados (jugadores de formación local) había dos nacidos en Brasil, dos en Letonia, dos en Senegal, uno en Rumanía, uno en Lituania y otro en Estonia. De los nueve, solo uno es seleccionable por Scariolo: Ilimane Diop, que adquirió la nacionalidad española a los 14 años, renunciando a la senegalesa, que no permite dos pasaportes.

No deja de ser una anécdota, dado que Murcia y Baskonia cumplían escrupulosamente la regla, pero da que pensar. Si la normativa de cupos se creó para favorecer al jugador español, y con ello proteger a la selección, algo debe estar fallando. En este caso, creo que la figura del JFL, basada en la asunción de que canterano y jugador nacional son sinónimos en la mayoría de los casos. Un planteamiento claramente obsoleto, hoy que las canteras no entienden de fronteras, espejo de la globalización y los movimientos migratorios.

El asunto de los JFL es solo otra rendija, y ni siquiera la más grande, por la que se ha ido pervirtiendo el espíritu de la normativa de cupos. Mucho más grave es el tráfico de pasaportes para jugadores extracomunitarios, un verdadero coño de la Bernarda del que han participado TODOS. CJ Wallace y Brandon Davies adquirieron pasaportes Cotonou días antes de firmar por el Barca. Carroll y Randolph juegan como comunitarios cuando no sabrían situar en el mapa ni Bakú ni Ljubljana, capitales de ‘sus’ respectivos países. A Will McDonald (Baskonia) se le consiguió pasaporte español con un matrimonio de conveniencia y Querejeta lleva una década sacándose de la manga antepasados italianos para todos sus jugadores argentinos. Así podríamos seguir un rato, pero ya sabéis de lo que hablo.

Desincentivar el fraude

Quizá sea hora de actualizar la redacción de la normativa para adaptarla a los tiempos y dar instrumentos con que desincentivar el fraude, sin depender de la justicia ordinaria. De lo contrario, seguiremos viendo agencias de jugadores sobornando a funcionarios africanos para comprar pasaportes fraudulentos, algo que, por cierto, da bastante vergüencita ajena.

Se me ocurren ideas como que en ese mínimo de cuatro JFL por convocatoria, al menos dos deban tener nacionalidad española (=seleccionables). También propondría aumentar de dos a tres el número máximo de extracomunitarios por convocatoria, pero a cambio impondría que los pasaportes comunitarios o Cotonou solo tengan vigencia en ACB a partir de dos años después de su expedición, salvo casos justificados, como adquisición por matrimonio o tiempo de residencia. Así se desincentivarían las nacionalizaciones ex profeso. ¿Más ideaS?

Recomendaciones baloncestísticas para sobrellevar el encierro

películas sobre baloncestoEl coronavirus baja el telón del basket y del deporte en general. Y lo hace sine díe, porque cualquier fecha de regreso de la competición a estas alturas de la pandemia resulta meramente especulativa, casi diría que intrascendente. La salud por encima de cualquier otra consideración, caiga quien caiga. Os confieso que el domingo pasado asistí por la mañana en Goya al Madrid-Zaragoza y ahora, visto en perspectiva, creo que fue una gilipollez. Por otro lado, ya sabéis que tenemos a nuestro Thompkins infectado, haciendo honor a su fama de pupas y al que deseamos desde este rincón una pronta recuperación.

Sé que sois gente sensata, que os estáis lavando las manos a cascoporro y de cuarentena domiciliaria. Imagino que a vosotros, igual que a mí, un encierro sin basket se os puede hacer más largo que un día pan, por eso os traigo algunas recomendaciones para matar el tiempo y os pido que dejéis las vuestras en los comentarios.

Documentales

> ‘Rodman, para lo bueno y para lo malo’ (en Yomvi). Documental de 100 minutos de ESPN sobre la vida del Gusano, uno de los personajes más apasionantes que haya dado la NBA. Cuenta sin buenismos ni censura su vida de excesos a través de su propio testimonio, el de su madre y hermanas, el de Jordan, Phil Jackson, Isiah Thomas o David Robinson, nadie ha faltado a la cita. Imprescindible.

> ‘Hermanos y Enemigos’ (en Yomvi). Un clásico que a estas alturas todos deberíais haber visto, no es mal momento para revisarlo. Documental de 80 minutos producido en 2010 por NBA Enterteinment para ESPN que narra la historia de la amistad de Divac (Serbia) y Petrovic (Croacia), y su separación por la guerra. Como para arrancar alguna lágrima hasta al más insensible.

Captura de pantalla 2020-03-14 a las 11.32.21> ‘Anthony Randolph, el asesino silencioso’ (en Youtube). No es un documentalazo como los dos anteriores, sino una entrevista de 10 minutos (se la hace Earl Rowland, de Fuenla) pero tiene el valor de estar recién sacada del horno y nos permite conocer a una de las estrellas de nuestro Madrid. En concreto, al más esquivo y enigmático de los jugadores blancos desde hace unos cuantos años. Cuenta cosas como que fue un mierdecilla hasta los 15 años, que se machacó un verano y empezó a tomárselo en serio, y reconoce que, a su llegada a Madrid, le llevó por lo menos medio año poner a un lado su ego.

Basketball_or_Nothing_Serie_de_TV-216576367-mmed> En Netflix, que imagino que es lo que tenéis la mayoría, el baloncesto me parece un solar. Puestos a destacar un documental, me quedo con la miniserie de 6 capítulos ‘Basketball or nothing’, que narra las peripecias de un equipo de instituto de la reserva india del pueblo Navajo (Arizona), compuesto de chavales muy bajitos y procedentes de familias pobres como ratas. Historia de superación muy del gusto de Netflix, en este caso, al menos, sin exceso de edulcorante.

Películas

En las pelis sobre basket me parece que el porcentaje de bodrios es significativamente alto, en comparación con otros deportes como boxeo o beisbol. Rescato aquí tres, en orden cronológico:

Captura de pantalla 2020-03-14 a las 11.34.37‘Los blancos no saben meterla’ (1992, Wesley Snipes y Woody Harrelson). Una horterada noventera clásica, ambientada en playgrounds de LA, pero al menos te echas unas risas porque no tiene mayores pretensiones. Para sobremesa.

‘He got game’ (1998, Denzel Washinton y Ray Allen). No es una peli redonda, ya sabéis que Spike Lee acaba convirtiendo en asunto racial hasta una clase de costura, pero igual es interesante cómo refleja el mundillo de chupópteros que rodea a las estrellas del basket universtario.

‘Campeones’ (2018, Javier Fesser, en Yomvi). Difícil hacer una comedia sobre la discapacidad con tan buen gusto, además Javier Gutiérrez es un actorazo y los chavales, actores amateur en su mayoría, clavan sus papeles. Divertida y entrañable.

Lectura

No voy a dármelas de experto de lo que no lo soy, y esta es una de mis asignaturas pendientes: he leído bastantes menos libros de basket de los que quisiera, espero podáis recomendarme algunos.

71kvde8EljL‘¿Me puedo quedar la camiseta?’ (Paul Shirley, 2012). Trotamundos del basket (ACB incluida) y excolumnista de El País nos cuenta los entresijos de los vestuarios NBA desde su experiencia personal y con una perspectiva muy crítica: los rituales religiosos de los jugadores tras noches de putas, la mercantilización de la competición, las miserias de la liga de desarrollo, etc. Este librito, que viene a ser un resumen de las columnas que escribió en un blog, le valió el veto de las franquicias NBA pero el respeto de cualquier lector inteligente.

Entrevista a Biriukov en Jotdown (Javier Gómez, 2012). Por su extensión kilométrica, la habitual por otra parte en JotDown, la incluyo en esta sección de “lecturas para cuando tengas tiempo”. Como Biriukov es honestidad pura, un bien escaso en estos tiempos, la entrevista da para leerla con palomitas: un repaso sin pelos en la lengua del baloncesto en los últimos años de la URSS y el Madrid de Mendoza.

Y para los yonkis que necesitáis droga más dura, os dejo el vídeo del triple de Herreros para que os lo fuméis en bucle. ¡A cuidarse, parroquia!

¿Son Randolph y Trey mejores tiradores que Mirotic?

randolph Mirotic Thompkins euroleague% de 3 en Euroliga:
> Mirotic 30%
> Randolph 50%
> Thompkins 51,4%

El dato, así en frío, resulta revelador, partiendo de la base de que Mirotic es teóricamente (y también en la práctica) uno de los mejores ala-pívots tiradores del continente y por extensión del planeta. Si Niko acertase la mitad de sus triples, como hacen los americanos del Madrid, el Barca llevaría 60 puntos más y seguramente alguna otra victoria. ¿Es acaso peor tirador que ellos? No necesariamente, para saberlo habría que compararlos en igualdad de condiciones, y dista de ser el caso, porque Randolph y Trey lanzan en mejores posiciones, y eso es mérito principalmente de Laso, ese del que Mirotic renegó en su día…

Pero echemos la vista atrás, porque hay mucho trabajo e historia detrás de esos porcentajes de los americanos del Madrid. Su carácter se parece como un huevo a una castaña, pero tienen en común que recalaron procedentes de Rusia, como primera opción ofensiva de equipos de clase media y rotación corta, lo que significaba unas cuantas situaciones de aclarado 1×1 por partido. Randolph, tirillas, se las jugaba más de cara desde bote, y Trey de espaldas al poste, aprovechando su corpulencia, pero aclarados al fin y al cabo.

Toñete, si os acordáis, maravilló a Europa metiendo al Lokomotiv en la F4, sacada de chorra mediante en el Palau en cuartos: “El cuatro total”. Bien, pues aquel curso acreditó un raquítico 25% en triples. No es que tirase peor que ahora (que quizá un poco también), sino que lanzaba distinto, tras bote, en situaciones de juego sin demasiada ventaja. O sea, como Mirotic ahora.

Su periodo de adaptación no fue sencillo, con grandes altibajos de rendimiento. una adaptación que tuvo dos patas, seguramente la más sensible la de coco, uno de los mayores retos que ha afrontado Laso en el banquillo blanco: meter en vereda a un chaval con semejante carácter críptico y taciturno, hacerle asumir que ya no estaba en Krasnodar y que en Madrid, aunque sea Europa, no puede cascárselas ‘porque yo lo valgo’. En sus dos primeros años le vimos fumarse a menudo los sistemas y lanzarse chufas, torcer el morro a compañeros por no pasársela y enfilar el banquillo sin saludar al entrenador.

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El ratio de puntos por tiro

La adaptación de coco corrió en paralelo a la de juego, no solo por ajustarse al estilo más coral propio de un grande de Europa, con una plantilla profunda, sino porque el baloncesto ha evolucionado en estos años hacia la primacía de la eficiencia estadística. Randolph ha tenido que limpiar progresivamente su juego ofensivo de los ‘vicios’ heredados, los tiros de menor producción, como las medias vueltas en suspensión o los tiros de 5-6 metros después de bote, muy años 90. Incluso las situaciones de 1×1 al poste que, por mucho que mida 211cms, tampoco son eficientes. Jugadas seguramente más bonitas para el aficionado, al menos para este que escribe, pero que no salían a cuenta: el ratio de puntos por tiro resultaba bajo.

La mejor versión de Randolph de blanco, la presente, coincide con una mayor disciplina táctica y una clara especialización en el tiro de tres. Ahora apenas se salta sistemas y raramente postea o lanza tras bote, sino que tira según recibe y a pies parados, abierto tras una circulación de balón previa, preferiblemente en la esquina o a 45º del tablero, raramente frontal. Habrá aficionados decepcionados, que verán en esta especialización una deriva hacia un juego monocorde, made in Rockets, pero al final, en el deporte profesional de élite, la discusión estética termina casi siempre sepultada bajo la lógica de los resultados. Y números en mano, esta versión de Randolph sale a cuenta.

Thompkins recorrió un camino similar: en Nizhny se jugaba el doble de tiros de 2 que de 3 y, según llegó, Laso le envió a las esquinas a tirar triples, para decepción inicial de algunos, entre los que me cuento. Parecía un desperdicio de talento, matar a un ruiseñor, pero era de nuevo una decisión táctica, de eficiencia estadística. Todavía recibe algún aclarado al poste en estático, en función de la diferencia física que medie con su par. Y es una delicia ‘old school’ verle en esa suerte del juego pero, números en mano, resulta poco rentable.

Por eso, su principal labor ofensiva es la misma que la de Randolph, que la de cualquier ala-pívot en el sistema Laso: lanzar de tres al final de una circulación de balón, ocupar espacios y abrir el campo, dejando el centro de la zona liberado para que el base y el pívot jueguen 2×2. Si el balón circula correctamente, les llegará en la esquina más o menos liberado y de ahí esos porcentajes tan altos. Muñeca al margen, claro.

Os cuento toda esta perorata para llegar a dos conclusiones:

> Si Garuba quiere alcanzar un rol relevante en los sistemas de Laso ha de mejorar impepinablemente el tiro exterior, machacarlo en verano. Es ya un soberbio defensor y reboteador, tiene buenas manos y mucha intuición en pista, pero le faltan centímetros para jugar de center, y como ala-pívot está lejos de unos porcentajes suficientes de tres en situaciones liberado. Es la faceta del juego que más se suele mejorar con la edad y él tiene el talento para ello, será cuestión de esfuerzo y paciencia.

> Mirotic, que se marchó renegando de Laso porque no le daba el protagonismo ofensivo que creía merecer, seguramente firmaría porcentajes estratosféricos en este Madrid. Se quejaba en su día de recibir pocos aclarados, ofendidito en su inmenso ego por tener que esperar en las esquinas mientras los Sergios dirigían el cotarro. Entonces le faltó la humildad, la paciencia y la generosidad para ver el bosque tras los árboles, asumir el rol que le correspondía en el sistema, el que sí han acabado entendiendo Randolph y Thompkins y cuyos frutos vemos ahora. En fin, una de las obras maestras de Laso.

Gripazo Euroliga creciente

Campazzo Euroleague Munich bayern Real MadridSigue el Madrid hundido en el fango en Euroliga, convertido en una malva a domicilio (0-3); no me tiro a ninguna piscina si lo califico como el peor arranque de temporada de la era Laso en competición continental. Muy merecida derrota en Múnich, pese al postrero arrebato de dignidad al toque de corneta de Garuba, la única buena nueva, con 20 de valoración en 15 minutos. Viendo su nivel en ACB, resultaba evidente que también podía sumar en Euroliga, y no ha defraudado, puñetazo en la mesa en su primer partido con tiempo en pista.

Juega por méritos propios y por la ausencia de Thompkins, que empieza a ser sospechosa. Se cumplen ya nueve semanas desde su reincorporación al equipo tras el verano, tiempo más que suficiente para bajar unos kilos, si es que aún nos creemos esa versión oficial de que no está ni inscrito por “sobrepeso”. Le he visto de cerca varios días en Goya, vestido de calle en la banda, camino del vestuario, y a mis ojos está exactamente igual que siempre. Recordemos que sí jugó los partidos de pretemporada, quizá es que entonces no había riesgo de lesión… o lo que no había eran vampiros. Seguramente nunca lo sepamos, por el bien del jugador.

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Su ausencia es un lastre porque sería la alternativa a Toñete Randolph que, aunque en Múnich sí atinó con los tiros, lo que aporta en ataque te lo resta en intangibles y defensa. Hizo allstar a Barthel, ¡a Barthel! Tiene el IQ en pista de un mapache y la empatía de una farola, Por no hablar, claro, de su muy poco profesional actitud en ACB, que ni se molesta en disimular, como si solo cobrase por jugar Euroliga, la única una competición digna de su status a esta orilla del océano. Aún más costoso para el equipo es lo de Tavares que, tras las buenas sensaciones en la pachanga ante Manresa, vuelve a las andadas en Baviera, impreciso y lento como el caballo del malo, retratado por Monroe. Sus minutos en pista fueron un suplicio, tanto así, que Laso le relegó en la rotación interior en la segunda mitad, alineando a Garuba con Randolph como fórmula de bypass. Es oficial, el caboverdiano está para recetarle una caja experiencia, de fin de semana rural con jacuzzi y sin wifi, para curar la ansiedad y la empanada que arrastra.

Si el el baño en Estambul de la semana pasada se explicaba por las pérdidas de balón y el desacierto cara al aro, la derrota en Alemania se fraguó en defensa: otro día que se pierde el rebote y encima 32 canastas de dos recibidas (63%), la mayoría debajo del aro. Errores de concentración, tarde las ayudas y lentos los balances defensivos, el tipo de fallos que no esperarías en una salida con ciertas urgencias clasificatorias. Se notó en ese segmento que Rudy tuvo que forzar para jugar algo y que Taylor carece de soluciones propias, incapaz de aportar cuando el colectivo no carbura. La visita del Alba a Goya este viernes debe ser analgésica, pero el problema está a domicilio, y ahí tiene Laso trabajo por delante, y mucho, para que este Madrid empiece a rascar algo.

El Madrid gripa motor en Euroliga

vasilije-micic-anadolu-efes-istanbul-eb19Me siento a escribir estas líneas y caigo en la cuenta de que la anterior entrada del blog ya la titulé “Naufragio total en Kaunas“. Y si lo de hace una semana fue un naufragio, lo de Estambul lo empeora. Correctivo muy severo, con tramos de apagón y hasta vergüencita ajena, ni el consuelo de un average remontable que echarse a la boca. Queda el Madrid con balance 2-2 en Euroliga y sensaciones preocupantes, sirvan como muestra algunas estadísticas: -24 puntos en el balance global y -17 en el acumulado de rebotes. “Si queremos competir a este nivel hay que jugar mucho mejor”, Laso.

El equipo estuvo en general flojo, ya me diréis con 60 puntos anotados, pero el quinteto titular se llevó la palma: 1/16 tiros de dos (¡!). Seis de ellos pertenecen a Taylor, que no mete una fuera de sistema, da igual la distancia al aro. Queda fuera de su jurisprudencia cualquier cosa que no sean mates o triples desde la esquina sin tener que botar. Tampoco anda fino Campazzo, que cumplió en defensa y aprobó en dirección, pero necesita anotar para marcar diferencias como de él se espera y no lo está haciendo en lo que va de curso Euroliga. 1/9 de campo en Estambul, empeñado en penetraciones forzadas, y el aro que se le va haciendo pequeño según avanza el calendario. Sensación de que empieza a pesarle el esfuerzo del Mundial. Su duelo con Micic y Larkin terminó en nulo y, a falta de primeros espadas, fueron Kruno Simon y Duntston los que desangraron al Madrid en la segunda parte.

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Y dejo lo peor para el final, el dúo titular del Madrid en pintura, Tavares y Randolph, sencillamente esperpénticos en la cita. Quizá es hora de replantearse quintetos, la conveniencia de hacer coincidir a dos jugadores con un IQ en pista tan bajo. Randolph ya no nos coge por sorpresa, es bueno pero nunca ha sido de fiar. La casi única certeza con él era que se activa en fase regular de Euroliga si anota sus primeros tiros del partido, pero en Turquía ni eso, que Singleton le enseñó matrícula. Acertó Toñete con dos triplazos en las tres primeras posesiones y desde entonces, no es que dejase de sumar, no, es que solo hizo que restar durante el resto de la velada: 4 pérdidas de balón, horrenda selección de tiro y un reguero de errores defensivos, por los que Laso le castigó con solo 13 minutos de juego, pese a no haber disponible ningún otro ala-pívot nato con mínima experiencia. No al menos hasta la semana que viene, para cuando se espera el regreso de bollycao Thompkins, muy bienvenido ante este panorama. Deck dio al menos la cara, junto a Llull y Mickey lo más digno, pero no alcanza para pescar algo en pista del subcampeón de Europa.

Con Tavares ya empiezo a repetirme, y precisamente eso es lo preocupante. Que no es un partido desafortunado o una semana de black-out, es que no ha enganchado 10 minutos sólidos de baloncesto en lo que va de temporada. Y en su caso no aplica la excusa del bajón tras el Mundial, pues hizo la pretemporada completita, ni se le conoce el menor limitante físico o emocional. Cuesta encontrar una explicación a simple vista, se ha embrutecido en pista y perdido toda chispa, llega tarde a casi todo, como si hubiese retrocedido tres años en su evolución, mención a parte a la capita de manteca que pareciera se unta en las manos antes de cada partido. Sus estadísticas no dejan lugar a dudas: 0 puntos entre Kaunas y Estambul, -21 el equipo en sus minutos en pista. El “mejor taponador de Europa” solo ha puesto uno en las primeras cuatro jornadas. Y así todo… Evolución y no involución es lo que uno esperaría en esta, la primera de las cinco temporadas de su nuevo contratazo, más en su caso, un currante late starter, que suelen mejorar como hormiguitas. Toca trabajo mental y táctico con él, contener la involución y recuperarle para la causa, la sección se juega mucho en ello, el techo de este Madrid en todos los sentidos.