El mensaje de Laso: Campazzo sigue siendo el base titular

Echa a rodar el Madrid 2020/21 con victoria de pretemporada, 79-69 ante Estudiantes, pendientes todavía de algunas dudas sobre la configuración final de la plantilla. La principal Campazzo, con quien Laso manda por lo pronto un mensaje alto y claro alineándole de titular. No sabemos si continuará hasta final de curso, lo que sí queda claro es que mientras siga lo hará a tope, con la confianza del coach: cero dudas sobre su nivel y profesionalidad. Eso sí, el mejor de los bases, que han jugado los cuatro, fue Laprovittola, dando ritmo al equipo desde situaciones de 2×2. Sus minutos en el tercer cuarto coincidieron con la escapada blanca.

Tavares fue el mejor del equipo de largo, algo a lo que deberíamos irnos acostumbrando este año. A su habitual dominio defensivo sigue añadiendo confianza en ataque y peso en los sistemas, con lo que sus estadísticas van a ser de vértigo. Sin competencia real en el banquillo, con Shengelia en Moscú y Mirotic teóricamente menos protagonista, apostaría por él como favorito al MVP de la temporada ACB… si no se queda sin gasolina antes.

Garuba, el elegido

Otro mensaje alto y claro de Laso fue con Felipe, que pese a la ausencia de Thompkins se quedó en solo 4 minutos, todos en el segundo cuarto, y que coincidieron con la remontada colegial. Garuba, en cambio, se fue a más de 30, alternando los puestos de 4 y 5 con solvencia: fue de lo mejorcito (11 puntos y bastantes rebotes), solvente en ambos aros como acostumbra, hasta acertó con un triple. Tiene toda la pinta de que, como comentábamos en la anterior entrada, tendrá un saco de minutos este curso y será el pívot que no se ha podido fichar. En cuanto se aclare un poco el panorama económico, en los próximos meses, convendría tantear de nuevo la posibilidad de ampliarle contrato, dado que con ese de canterano será carne de NBA el próximo verano, que ya tendrá la edad mínima (19) para apuntarse al draft.

Por último comentar el debut de Alberto Abalde, a la altura de las expectativas: 11 puntos, mucha intendencia y cierta sensación de superioridad ante sus pares, sobre todo en la segunda parte, una vez se soltó los nervios. Va a ser capital en este equipo, al fin, un fichaje ilusionante.

Todo en ‘pause’ hasta que Facu pase por caja

Laso Campazzo Real madridEstamos en días de tensa calma, a la espera de que lleguen a puerto las negociaciones del Madrid con Campazzo y su agente para acordar los términos de su desvinculación del club. Es un mazazo perder a uno de los dos faros del proyecto (el otro sería Tavares), pero es el escenario más probable y para el que deberíamos irnos preparando.

El equipo empieza la pretemporada el día 11 y las partes están trabajando para evitar la incómoda situación de que Facu se incorpore al grupo cuando ya ha dejado bien claro que se pira, y que ese es su único deseo. Deducimos entonces que debe tener algún tipo de acuerdo verbal o principio de acuerdo avanzado con una franquicia allende el mar cuando se lanza semejante órdago, sino es que está aún peor asesorado de lo que suponíamos.

A plazos o a tocateja

Los ejes de la negociación llegados a este punto son tres:
-> La fórmula de pago de la cláusula: ¿a tocateja o a plazos? Por defecto no debería haber problema en aceptar pago a plazos, como se le permitió a Mirotic en su día, pero el club anda canino de pasta por el covid y la opción de «pájaro en mano» se antoja apetecible.

-> La cuantía de la cláusula, dado que si el Madrid exige los 6M íntegros perdería los derechos ACB del jugador. Como todo, dependerá de dinero, pero conviene recordar que Facu va camino de los 30, firmará un acuerdo multianual y que para cuando quiera volver a Europa (si es que vuelve) lo normal es que esté ya en la cuesta abajo. No es como una promesa de 19 que se marcha a probar suerte y guardarse sus derechos es comprar un boleto de lotería baratito.

-> El timing de la desvinculación, importante en tanto en cuanto Facu cobra 300k euros mensuales brutos y, si apurase para irse hasta octubre, cuando se abre el mercado de agentes libres en la NBA, le costaría un millón al club solo en nóminas.

De lo que se decida y cuándo se decida está pendiente cualquier otro movimiento en la sección, incluidos el fichaje de Zizic (apalabrado pero en pause desde hace semanas), así como cualquier incorporación en el puesto de base. Florentino ha dado orden tajante de cerrar el grifo y no comprometer ni un céntimo adicional ante la incertidumbre de si se jugará o no la próxima Euroliga y de si se hará con o sin público, de lo cual dependen buena parte de los ingresos de la sección.

Y si no se puede comprometer dinero adicional, los gastos están supeditados a los ingresos, es decir, a la entrada de cash por la cláusula de Facu. Es una decisión sensata (y muy conservadora) desde el punto de vista financiero, pero decepcionante desde el punto de vista del aficionado, que no siempre coinciden. De hecho no suelen hacerlo.

No, no y no

Aprovecho estas líneas para poner puntos sobre algunas íes, que leo estos días a demasiado cateto de periferia dando lecciones, crecido ante la marcha de su bestia negra.

1) No, Madrid no es el centro del universo, ya lo sabemos, de hecho este que firma lo tiene especialmente claro, que cambié la boina por el shapka y me fumé cinco años en Moscú, sede del mejor equipo de Europa en el siglo XXI (cuatro Euroligas lleva), por si alguno se había olvidado.

2) No, los aficionados del Madrid de basket no somos tan arrogantes como para no entender que Europa es la segunda división del basket mundial, tras la NBA. De aquí se han marchado dos MVPs de la Euroliga en los últimos cuatro años sin mayor drama. La crítica a Facu no es por querer irse, sino por el timing y las formas elegidas.

3) Y no, el Madrid no es ningún «carcelero» cortando las alas al «pibe», cercenando su sueño de «probarse con los mejores», como nos pintan desde Argentina, donde lógicamente toman partido por el jugador. Es sencillamente, y manque pese, un club defendiendo sus intereses con las lícitas herramientas que le permite el papel firmado. Y ese papel firmado, recordemos, le permite exigir los 6 millones íntegros de la cláusula al contado y por adelantado.

Una cláusula enorme, sin duda, tan enorme como la subida salarial que aceptó al jugador hace 11 meses, estampando su firma en una ampliación de contrato por cinco años cuando, recordemos, ni siquiera terminaba contrato. No es tan difícil de entender: se triplica el salario a cambio de triplicar la cláusula. Facu estaba entonces en su perfecto derecho de aceptar, de rechazar o de renegociar otros términos. Los aceptó, y ahora, que no antes, se acuerda de que «su sueño siempre ha sido la NBA». O ha cambiado súbitamente de opinión o está fatal asesorado, seguramente ambas cosas, y de aquellos lodos vienen estos fangos.

La decepción en Valencia abre la puerta a la operación salida

Jordan Mickey y Nicolás Laprovittola (Real Madrid)El descalabro en la fase final ACB (pese al buen año previo) ha modificado los planes del Madrid en el mercado, que contaba con otro veranito de continuismo y autocomplacencia. Ahora soplan vientos de cambio y la directiva estaría dispuesta a modificar una de las máximas que rige la gestión de la sección desde hace años, la de no negociar rescisiones para despedir a jugadores bajo contrato en vigor. La última importante se remonta a 2017 con Othello Hunter. Un golpe de timón que equivale a tragarse el orgullo y asumir errores, los de una política de fichajes demasiado timorata. A la salida cantada de Mejri, que se le firmó solo hasta final de curso, podrían ahora unirse las de Mickey y Laprovittola, a los que les queda otro año garantizado. Justo los tres que llegaron el verano pasado, ejem.

«Se dejaba llevar» Mickey

De entrada recordemos que aterrizó en Madrid como plan C: el A era renovar a Machete Ayón y el B fichar a Brandon Davies (pasaporte ugandés), pero el Madrid eludió el cuerpo a cuerpo y no contraofertó cuando el Barca se metió por medio. Que fuese plan C no cambia que Mickey tenga clase a cucharadas soperas, un repertorio amplio y facilidad estadística, dicho sea de paso, a menudo por encima del valor real de su aportación en pista.

Su problema no es de capacidad sino de actitud, cierta indolencia, sobre todo en defensa, pecado capital en el sistema Laso, que tanto exige a los pívots en ese segmento. Si con 25 años y viviendo a las afueras de Moscú (Jimki) te ficha el mejor equipo de Europa y te pone una autopista, sin competencia real en el puesto de pívot reserva, uno esperaría que te dejases los huevos y progresases.

Y el caso es que sus mejores actuaciones llegaron en pretemporada y a comienzo de curso, durante la ausencia de Thompkins y la caraja de Tavares. Después se fue diluyendo cual azucarillo, cayendo en la intrascendencia, sin problemas físicos conocidos. El colmo ha sido el culo panadero con el que se plantó en la concentración tras el parón por el covid. Resultado: solo ha ido convocado a uno de los cinco partidos, Laso parece haberle puesto una cruz.

Si añades al coctel su elevado salario (alrededor de 1.8M brutos anuales) y el hándicap de su pasaporte extracomunitario, da como para pensarse su marcha. Fenerbahce y Maccabi ya habrían preguntado por su situación, mercado no le va a faltar, lo que debe aligerar mucho la cantidad a pagarle en concepto de rescisión.

Laprovittola, el golazo del pasado verano

El caso del argentino, al que ya me referí el viernes, es distinto al de Mickey puesto que tiene en principio menos mercado en la élite europea, siendo cinco años mayor (30 a 25) y contando por fracasos sus experiencias en equipos Euroliga (Madrid y Baskonia). Tiene encima de la mesa una oferta en firme de la Penya, donde fuera MVP, pero su prioridad es intentar seguir en Euroliga, que pagan mejor. En todo caso, nadie le firmará nada ni parecido al millón neto (alrededor de 1.6 brutos) que tiene garantizado en Madrid el próximo curso, así que la rescisión será por lógica más abultada que la de Mickey. Ciertamente al club le metieron un golazo el año pasado con ese contrato, para más inri en un verano con mucho y buen base en el mercado, incluido Chacho, que se puso un letrero luminoso pidiendo volver.

La partida de rescisiones es un dinero que pica, pero sería bueno verla como una inversión más que como un gasto, inversión para hacer hueco en la plantilla a jugadores que aporten más y encajen mejor. Además, entre la amortización de la ficha de Mejri (600k) y la rebaja salarial de Rudy, Felipe y Carroll en sus nuevos contratos (alrededor de un millón bruto entre los tres) debe alcanzar para pagar las rescisiones de Mickey y Lapro (si así se decide finalmente) y de paso cubrir toda o buena parte de la subida salarial a Gabi Deck en la ampliación de contrato que se está negociando.

Se rumorea también la posible salida de Jeffery Taylor rumbo a Efes, que se ha quedado sin el australiano Ryan Boerkhoff, su favorito para el puesto de alero, que ha fichado por los Sixers. Me cuesta más ver la salida del sueco que las de Lapro y Mickey, puesto que él sí cuenta con la confianza de Laso y además le quedan no uno sino dos años de contrato (renovó el pasado verano).

Batacazo pandémico

Real Madrid Campazzo Llull felipe reyes ACB Antes de que empecéis a echar espumarajos por la boca y queráis cargaros a media plantilla, recordemos dónde estaba este mismito equipo antes del Covid: segundo clasificado de la Euroliga y campeón de Copa y Supercopa. Sí, el Madrid se ha arrastrado en Valencia, no hay discusión al respecto, eliminado de justicia y sin emoción siquiera. La plantilla llegó a esta raruna fase final ACB echa unos zorros, en lamentable estado físico y sin la mentalidad ni la concentración que requiere un torneo tan corto. No lo digo como excusa, que para todos los equipos era igual, sino como mera constatación.

No hay mejor termómetro de la intensidad y el nivel físico que la defensa: 86 puntos ha encajado de media el Madrid en la fase final, 13 más que en la Copa del Rey de febrero y 10 más que en la fase regular ACB. Por ahí empiezan las derrotas.

Y el primero que ha pecado de relajación y confianza ha sido Laso, con rotaciones en los partidos y cambios en las convocatorias como si de una mera liga regular se tratase. No hay lugar para el bienquedismo ni para los descansos en un torneo a 7 partidos. Aún no me explico, por ejemplo, la ausencia de Rudy Fernández en la convocatoria contra Andorra, pese a jugarnos la vida tras la cagada ante Burgos. Sin el balear se formó un agujero cojonudo en el puesto de alero, porque Tortuga Deck no puede jugar todo el partido y mechitas Taylor ha ido a Valencia literalmente de turismo: ya no que no las meta, que más o menos contamos con ello, pero es que le desbordaba Guille Colom…

Conformismo en los despachos

Este batacazo puede y debe ser un toque de atención para reconsiderar la estrategia del verano y ser un poquito más ambiciosos en la construcción de la plantilla 2020-21, para la que no está previsto ni un solo fichaje (Alocén pertenece al Madrid desde el verano pasado). Repito: ni un fichaje previsto en una plantilla de 15, igual que si se hubiese ganado la Euroliga de calle con una plantilla de veinteañeros, cuando lo cierto es que nos han apeado Burgos y Andorra en fase de grupos ACB.

Desde esta tribuna se ha aplaudido repetidamente el principio de continuidad que ha regido la toma de decisiones del club en el mercado los últimos años. Los resultados lo avalan. Pero continuismo no significa conformismo, y algunas de las últimas decisiones en los despachos denotan comodidad y autocomplacencia.

Tomemos el caso de Laprovittola, que podemos afirmar a grandes rasgos que ni ha rendido, ni ha encajado en el sistema ni parece santo de la devoción de Laso. A pesar de lo cual su continuidad para el año que viene no está ni siquiera en entredicho. Y no lo está por el sencillo motivo de que tiene contrato garantizado: su salida implicaría negociar una compensación, y ese es otro principio que rige desde hace años la sección, no pagar despidos ni traspasos altos. Una máxima que en líneas generales tiene sentido, pero lo pierde llevado al extremo, aplicado en todos los casos independientemente de las circunstancias.

En el de Lapro, su continuidad supondría enrocarse en un error, no el de su fichaje, sino el de garantizarle el segundo año de contrato, en vez de hacerlo opcional, por más de un millón bruto de euros para más señas. Seguro que el MVP 2019 de la ACB conserva mercado en equipos nivel Eurocup que puedan asumir más de la mitad de ese salario, aligerando la compensación que tenga que pagar el Madrid como finiquito. Su salida liberaría una ficha y masa salarial como para incorporar a un exterior con potencial que aporte más que el argentino: Abalde, Prepelic, Strelnieks… Pero esa operación lo primero que requiere es autocrítica y bajarse de la burra del no pagar despidos (y en el caso de Abalde también pagar traspaso).

Rejuvenecer la columna vertebral

Pablo Laso Real Madrid

Otro problema que empieza a ser acuciante es la edad media del núcleo de la plantilla. El continuismo está muy bien, pero los jugadores no son fotografías fijas: envejecen y pierden capacidades. La mítica columna vertebral que lideró los dos títulos de Euroliga está amortizada. Llull, Rudy y Carroll suman 104 años, les queremos y todavía pueden aportar a la causa, pero desde roles secundarios, pinceladas, no liderar en pista.

Felipe Reyes ni eso, esta fase final ha dejado claro que no tiene ya nada que aportar deportivamente y su renovación es una astracanada para ahorrar dinero y quedar bien diplomáticamente. Si todavía no se ha comunicado oficialmente entendemos que aún no se habrá firmado y estampado el nuevo contrato. Dado el caso, sería una oportunidad para que impere el sentido común, recapacitar y que el capitán se retire con honores en vez de arrastrarse otro año en pista. Y en su lugar apostar por un joven español o comunitario, center puro a poder ser, que Mickey va un poco justo de talla. Los 33 minutos de Tavares contra Zaragoza, sin nada en juego y Felipe en el banquillo, es el mensajito de Laso a la directiva pidiendo a gritos un pívot reserva.

Pienso por ejemplo en Willy Hernangomez (26 años, agente libre), Ante Zizic (23 años, agente libre) o incluso Vincent Poirier, 26 años, si es que le cortase Boston, como se rumorea. Arturas Gudaitis (27 recién cumplidos y libre como un taxi) me convencería menos, pero aceptaríamos pulpo como animal de compañía.

Los tres primeros serían fichajes de timming complicado, por el decalaje este año entre el basket FIBA y la NBA, así que por ahora solo se podrían apalabrar. Pero también serían apuestas interesantes a medio largo plazo, en línea con la mencionada necesidad de rejuvenecer la plantilla y poner los cimientos de una nueva columna vertebral, que por ahora se limita a Facu, Deck y Tavares, sobre la que además se va a cernir durante un tiempo la amenaza de la NBA. En fin, que va a hacer falta un poco de ambición directiva para seguir arriba con garantías y de paso comprar un poco ilusión en la grada tras esta bajona de final de curso.

San Campazzo al rescate

Facundo Campazzo ACB Valencia DubljevicEra un partido clave, tras la cagada ante Burgos del sábado, y podemos resumirlo en que Campazzo nos salvó el culo. 37 minutos y 42 de valoración, números que no veíamos en el Madrid desde la marcha de Doncic. Dominó todo el duelo y lo acabó decantando con ese 2+1 a falta de un minuto, con 90-89 el marcador.

Sus dos primeros partidos en esta fase final final habían sido muy discretitos, pero cuando la carretera se empinó, y Valencia ayer la empinó mucho, salió el mejor jugador de la ACB y mejor base-director de Europa. No hay casualidades: suma tres MVP nacionales consecutivos y, si el Madrid se lleva esta atípica edición de la ACB, podéis contar con que suyo será el cuarto. Ese es el nivel. Unos ganan títulos y otros inflan boxscore contra Obradoiro.

Ya podemos rezar para que ninguna franquicia NBA se líe la manta a la cabeza en agosto y presente a Facu una oferta multianual como para que le merezca la pena pagar el pastizal de su cláusula. El otro frente prioritario sería la ampliación de Gabi Deck, que termina contrato en junio 2021 y me consta que se está negociando. Se ha convertido en capital, cemento de todo quinteto gracias a su elevado IQ en pista y referencia en ataque estático contra muchos equipos, sea cargando al poste si el rival es más pequeño (Abalde), sea atacando fuera-dentro desde bote si es más lento (Doornekamp).

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Clave contra Valencia resultó también su defensa 1×1 a Dubljevic en varias posesiones del último cuarto, cuando se cortaba el bacalao, con Tavares y Trey en el banco por personales, y el montenegrino en racha. Tortuga ya secó a Mirotic en una final de Supercopa, pero lo de ayer fue el más difícil todavía, por la enorme diferencia física (unos 20 kilos). Pero lo compensó con huevos e inteligencia, que le sobran, y también hay que decirlo, con la inestimable ayuda de Rudy, ya se sabe, el mejor defensor de lado débil de Europa.

El pasaporte de Tortuga

En todo caso, fue una circunstancia que vino a traslucir con nitidez un problema de configuración de la plantilla: el tercer pívot. Con el segundo pívot (Mickey) fuera de la convocatoria por el overbooking de extracomunitarios, debería ser responsabilidad del tercero (Felipe Reyes) intentar contener las embestidas de La Roca. Cómo debe verlo Laso para jugársela con un alero antes que con Felipe. El cordobés había jugado 12 minutos en la primera mitad por las faltas de Tavares y fue un coladero atrás. Y si estamos así en junio 2020 con 40 años, imaginaos en junio 2021 con 41… Pues recién renovado está. Queda meridianamente claro que fue un movimiento diplomático y de ahorro en masa salarial pero un atraso en lo deportivo.

Y con Felipe así se hace perentoria la obtención de pasaporte español de Gabi Deck, cuya tramitación está en curso. A falta de fichajes en la plantilla para el próximo curso, ese pasaporte se antoja como la incorporación más valiosa.

Retirarse a tiempo

Felipe reyes pau gasol españaEl tiempo reglamentario de Felipe Reyes en el Madrid terminó el pasado verano: la presente temporada ya era una indulgencia del club, el tiempo de descuento. Su rendimiento ha caído a mínimos, sin visos de recuperación a sus 40 años: acredita 39% en tiros de dos en ACB, la única competición donde tiene minutos, gracias al despropósito de Mejri y al excedente de cupos extracomunitarios. Reconocer la importancia de su figura en la historia reciente de la sección no está reñido con una mínima objetividad: deportivamente Felipe ya no está para jugar en el Madrid, más allá de que pueda echar puntualmente una mano en ACB.

Y el valor extradeportivo es un intangible difícil de calcular. De entrada, me parece un tópico y una generalización aquello de asumir que la mera veteranía le revista a uno de liderazgo magnánimo en el vestuario y le convierta en padrino de los jóvenes de la plantilla en el mismo puesto. Cada caso es distinto y depende de la personalidad y la implicación del jugador: Felipe conserva efectivamente cierta ascendencia en el vestuario (aunque hace tiempo que el líder es Llull), pero espíritu de mentor con Garuba como se le ve menos…

El caso es que seguirá otro año, un desenlace cantado desde el momento en que el club dejó la decisión en sus manos: hasta la fecha sus declaraciones públicas no han dejado entrever intención alguna de retirarse. Entiendo los motivos del club para esta renovación: la diplomacia institucional, el equilibrio de cupos en ACB y, sobre todo, el ahorro en masa salarial, puesto que la renovación es lógicamente a la baja. Felipe no deja de ser el sexto interior del roster y, salvo lesiones, su papel será intrascendente una vez Deck adquiera nacionalidad española.

Los motivos de Felipe

Lo que entiendo menos son los motivos del propio Felipe para estirar el chicle. Claro que es una putada que la fecha lógica de tu retirada coincida con la pandemia, que molaría más levantar un trofeo en Goya en tu último partido en vez de enviar un comunicado y un vídeo grabado en casa, como tuvo que hacer Fran Vázquez, o en el mejor de los casos levantar una ACB en la Fonteta vacía. Pero existen mecanismos compensatorios para desquitarse y recibir honores el curso que viene, en Goya y ya con público, como los partidos homenaje y las camisetas retiradas.

Vaya por delante que me parece muy humano y comprensible el vértigo al cambio, a salir de la zona de confort: Felipe tiene 40 años y no ha conocido otro empleo que el de jugador profesional de baloncesto. Pero posponiendo lo inevitable corre el riesgo de acabar empañando un poco su memorable carrera en el club.

Su caso no es excepción: otros grandes del baloncesto FIBA de su generación no han sabido o no están sabiendo retirarse a tiempo. Pienso en Gasol, Scola o Navarro. Pau es hace tiempo un exjugador de facto, lleva 15 meses sin disputar un solo encuentro de basket y si no se ha retirado aún es por ese empecinamiento en llegar a unos nuevos JJOO. Caso similar al de Scola, que para intentar llegar a Tokio se ha marcado un epílogo innecesario y deslucido en Milán, un club al que nada le unía. A Navarro, recordemos, le tuvo que retirar el Barca, cuando ya restaba más que sumaba, bajo amenaza de dejarle sin ficha de primer equipo…

Al final, retirarse a tiempo es marcharse de forma voluntaria antes de arrastrarse en pista, cuando todavía te echarán de menos y aún no te echan de más. El último servicio al club. Porque, sí, oiga, el amor a los colores también se demuestra no poniendo al club en la incómoda tesitura de jubilarte por la fuerza.