El Madrid se fija en Núñez: motivos y condiciones para el regreso del hijo pródigo

Las renovaciones son el tema por excelencia este curso en la parroquia blanca, pero si varios van a salir, y van a salir, sea por retirada o falta de acuerdo, alguien tendrá que llegar. Tras el rumor del supuesto interés del Madrid en Jaime Pradilla, parece que con escaso fundamento, surge un nombre bastante más lógico y por tanto creíble, el de Juan Núñez, que publicó el domingo J. Maestro en Encestando. Una opción supeditada a salidas en la plantilla y al draft. Vamos a desgranarlo…

A propósito de la NBA, leo a muchos sobre Núñez repetir el despectivo y ya clásico “no tiene nivel». Y no, señores, es que la NBA no funciona así. Sacudámonos de una vez el complejo de Mr Marshall. A efectos del draft, el nivel presente de los jugadores sencillamente no importa, su valor reside en el potencial. El techo. Las franquicias en el draft no quieren a las estrellas de la Euroliga sino a los lechones del baloncesto europeo. Y cuanto más lechones mejor, 19 años a poder ser, la edad mínima, libres de los vicios FIBA.

La mayoría de proyecciones para el próximo draft (26 junio) sitúan a Núñez en primera ronda. En vagón de cola (puestos del 20 al 30), pero en primera ronda, que ya implica contrato garantizado. En concreto, y según las escalas salariales de los rookies, un puesto al final de la primera ronda significa unos siete millones en tres temporadas, brutos en fiscalidad USA. Cifra sensiblemente por encima de la que gana un base reserva Euroliga.

Podemos debatir sobre las perspectivas deportivas de JN en la NBA, donde la figura del base director ha caído en desuso. De si tendría minutos, de su tiro y su físico, de si acabaría en la liga de desarrollo, etc. Pero económicamente no hay debate: si Núñez sale elegido en 1ª ronda del draft es un win-win. Y el dinero es una motivación tan digna como cualquier otra, aunque nos guste dar lecciones desde el sofá de casa. Núñez tendría mucho que ganar y casi nada que perder probando suerte en USA. Su peor escenario sería volver a Europa con 22-23 años, 7M bajo el brazo y quizá hasta pensión asegurada.

¿Y cómo de probable es que Núñez se presente al draft? Pues es una pregunta clave en este punto, y de entrada pensaría que bastante probable. Si recordáis, su marcha del Madrid en 2022 tuvo mucho que ver con su deseo de dejarse la puerta entreabierta a probar suerte en la NBA en un futuro. Acababa contrato y el club le ofreció renovar con un salario competitivo, pero también con una cláusula elevada, como es política de la casa. Y el jugador dio un volantazo, asesorado por un nuevo agente, y puso rumbo a Ulm, en busca de minutos Eurocup para crecer y una cláusula bajita que no condicionase movimientos posteriores. Decisiones que nos hablan ya de un interés de partida en intentarlo en EEUU. A eso, sumémosle que ya se pudo presentar al draft el año pasado, que cumplía la edad mínima, pero se guardó la bala, suponemos que para ir con más garantías en 2024.

¿Y el Madrid?

El RM entra en escena si Núñez pospone presentarse al draft, si desiste de la idea o si se presenta y cae a la segunda ronda, que quedan todavía cuatro meses y los puestos medios-bajos oscilan bastante. Dado el caso de seguir en Europa, el paso lógico parece el salto a la Euroliga, que la Eurocup se le empieza a quedar pequeña. Y el Madrid ahí tendría una posición bastante favorable, si es que de verdad tiene interés en su fichaje.

A Núñez le queda todavía otro año de contrato en Alemania pero la cláusula, como hemos dicho, es asequible. Además, el club conserva el derecho de tanteo en ACB, el mercado donde Núñez tiene mayor valor por su condición de cupo nacional. El RM retendría al jugador igualando cualquier propuesta y se antoja difícil que el Valencia (al parecer también interesado) pueda presentar una oferta fuera del alcance blanco.

¿Y dónde y cómo encaja JN en el Madrid? Pues en el contexto de la pérdida de cupos nacionales de rotación este verano. Rudy apunta claramente a retirada y la renovación de Mario se antoja difícil. Además, tampoco se descarta la retirada de Chacho, que acaba contrato en junio con 38 años. Esta última es la posible salida que más influye en la operación Núñez, puesto que su rol lógico sería el de Chacho, base reserva. Por detrás de Campazzo, un base titular con galones del que aprender y que le libere de presión en su (re)debut Euroliga. Como alternativa, Núñez podría regresar a Madrid como tercer base y el club mandar cedido a Alocén, pero dudo que a ninguno de los dos les interese ese escenario, y sin su luz verde no se hace.

JN encaja en el plan blanco también desde un punto de vista económico, en el contexto de los equilibrismos que se están haciendo para encajar las renovaciones en la masa salarial disponible. Sería un fichaje de coste moderado, tanto por cláusula como por salario, tanto en comparación con Chacho (al que sustituiría) como, sobre todo, en comparación con otras alternativas de mercado con nivel reserva en contender Euroliga.

Deportivamente, si la operación se concretase, que aún le queda, habría que tener paciencia con el jugador, asumir a corto plazo una cierta pérdida de nivel respecto a Chacho, y verlo como una inversión a medio plazo. «Te quiero, no tanto por lo que eres sino por lo que puedes llegar a ser». Núñez es hoy bastante mejor jugador que cuando se marchó del club. Ha evolucionado en sus dos temporadas en Alemania y dejó destellos muy interesantes con España el pasado verano. Promedia 10 puntos, 6 asistencias y 15 de valoración en Eurocup. Aún así, paciencia, Roma no se construyó en un día. JN tiene 20 años y a esa edad eres irremediablemente un pipiolo en Euroliga.

Al margen de que sea cupo, asequible y canterano, hay un motivo por el que cuadra la operación, y es que tácticamente Núñez encaja como un guante. Los sistemas del Madrid y la configuración de plantilla piden a gritos un perfil de base de mucho talento generador, capacidad de habilitar a otros en estático, en particular a los pívots en situaciones de 2×2. A Núñez le queda pulir bastante el físico y el tiro, pero tiene ese talento, dibuja pases donde la mayoría ve solo un bosque de brazos. El tipo de talento que no se entrena, por eso escasea y está tan cotizado. Y ese mejor reclutarlo cuanto antes, en este caso repatriarlo.

El reprise de la Chusoneta: así fue la reconquista de la Copa

La Copa del Rey regresa a las vitrinas blancas después de tres años de sequía. Y con ella da continuidad el Madrid a su temporada redonda, líder en solitario por partida doble y campeón de todo lo jugado hasta la fecha (Supercopa y Copa). Un título, de paso, para despejar dudas de los agoreros y antichusistas, que increíblemente aún quedan, y no pocos, que corrieron a ver un patrón en las derrotas puntuales de enero y febrero, el comienzo de un declive. Y no, simplemente el equipo había bajado de marcha, economía de esfuerzo. Se relajó un poco y notó las lesiones, los avatares propios de este calendario disparatado. Y por el camino la Chusoneta perdió la imbatibilidad, se volvió terrenal. Tan mal nos había acostumbrado, que a algunos les parecía casi intolerable ganar ‘solo’ el 75% de los partidos sufriendo a veces.

Llegó Málaga y con título en juego el Madrid subió de marcha, despejó las posibles dudas de un plumazo: será terrenal pero también el mejor equipo del continente, lo es desde hace ya unos cuantos meses. Como prueba la propia Copa del Rey, la paliza al Valencia en semis y la victoria en la final, en duelo de poder a poder contra una versión muy seria del segundo clasificado de la Euroliga.

Whatever works

Una final, desde la perspectiva blanca, marcada por la estrategia de Chus Mateo, diría que un poco sorprendente, porque no lo habíamos visto antes, de reducir la rotación a su mínima expresión. Una heterodoxia con premio, que las finales están para ganarlas, no son territorio para el equilibrismo de egos y el buenismo. Para eso tiene ya muchos partidos el calendario. Tavares y Mario, dos de los referentes del equipo, se quedaron en minutajes bajitos (17 y 11, respectivamente). Y las cuatro viejas glorias directamente ni pisaron la pista en la segunda mitad, a excepción del minuto final de la basura en que compareció Llull.

Esta versión tan noventera y balcánica de Chus recuerda un poco a la de la Final Four, de 40 minutos en zona, whathever works. Claro que aquel tenía mucho de recurso desesperado, que estaba el equipo en cuadro por las bajas. Sea como fuere, CM debió sentir que el quinteto con Facu, Musa, Deck, Yabu y Poirier hizo click. Le estaba funcionando, adaptó sobre la marcha el plan de partido y lo mantuvo en pista más de lo previsto. Se la jugó y le salió bien. Se cascaron la segunda parte casi entera y acabaron abrasando al Barca. La química que surgió entre ellos pudo más que el cansancio.

Si alguien se ofende por este reparto de minutos, honestamente, que coma ajos, que la 29ª está en casa. Muchos están señalando a Hezonja, seguramente menos participativo que en otras celebraciones. Se retiró el primero al vestuario, en cuanto recibió el título, y declinó hablar con prensa (Ajero).

En un vídeo que ha publicado Movistar aparece nervioso en el vestuario, hablando con el utillero, cabreado porque sus compañeros sigan celebrando el título con sus familias en el parqué. Se le escucha algo como: «Hemos venido, hemos hecho lo que teníamos que hacer y nos vamos a casa. ¿Es que nadie quiere ir a Madrid? ¿Qué hacen, dónde están?».

Por otro lado, esto me cuenta por Twitter un usuario que asistió en directo a la final: «(Mario) estuvo a punto de llorar del cabreo que tenía. Cuando Herreros intentó hablar con el (después de intentarlo varios compañeros y responsables) movió la cabeza negando y hablándole muy enfadado. Su pareja (la de Mario) le dio la gorra de campeones a un utillero»

A la hora que actualizo este post, 15:37h del lunes, aún no ha publicado absolutamente nada en sus redes sociales sobre el título. Sorprendente siendo el jugador más activo y prolífico de todo el equipo en Instagram y Twitter, que le suele faltar tiempo para compartir stories a cholón tras cada partido.

La mejor versión de Yabusele

El reparto de minutos en la final es una excepción y no la norma, Hezonja es de los que más juega y de más tiros dispone habitualmente. Seguro que hubiese preferido disponer de más tiempo en pista, máxime cuando rayó a gran nivel en lo poco que jugó. Pero tampoco es ningún niño caprichoso, como algunos insisten en caricaturizarle desde su etapa en el Barca. Ha madurado, ya demostró bastante paciencia el año pasado, hasta que Chus encontró un rol para él. Es un profesional con experiencia como para entender que el equipo está por encima de los jugadores y que las finales están para ganarlas. No seamos simplistas: si finalmente no renueva, que está por ver, no será por el minutaje en la Copa sino porque quiere mucho a Panathinaikos y le ofrezca más.

Su banquillazo responde estrictamente a la estupenda actuación de Yabusele y Deck, con los que comparte puesto. Es el riesgo propio de habitar una plantilla de tanto lustre. Del argentino podíamos esperar minutada y rendimiento: perezoso en fase regular pero el primero al toque de corneta cuando se acercan los títulos. En concreto resultó clave en los minutos más delicados, cuando el FCB amenazaba pelota de break.

Sorprende algo más lo de Yabusele. No contaba mucho, lo confieso, con esta versión tan consistente, seleccionando sus tiros con esta responsabilidad (5/7), tan comprometido en defensa y rebote (9). Uno de sus mejores partidos en el Madrid hasta la fecha, sino el mejor, me da igual lo que diga la estadística. Deberíamos ir enterrando el relato de que resta al equipo más de lo que suma. Tiene días mejores y peores, pero el potencial es evidente y en la final de Copa lo demostró. Diría que el jugador que sale más reforzado.

Porque Poirier no necesita ningún refuerzo, su temporada es de sobresaliente y la Copa del Rey la consecuencia. Campazzo firmó un gran torneo, clave el jueves contra Murcia y sostén de la generación desde bote. Pero el MVP era para mí Poirier. El más valorado esta semana (22.3 de media) y de largo el mejor de la final (32). Está finísimo, llega a todo en ambos aros. Contuvo la producción de Vesely (cuyo tiro de media distancia es un martirio para Tavares) y se comió a Hernangómez cuando coincidieron en pista. Informaba Encestando hace unos días de que el Madrid ya ha iniciado contactos para su renovación y que hay «optimismo», que el jugador galo parece «receptivo». Solo digo: dense prisa.

La enseñanza que saco de esta Copa es que confiemos un poco más en el proyecto y en Chus e hiperventilemos un poco menos con cada derrota en fase regular. Mientras el Madrid mantenga bloque y la salud respete, los títulos van a seguir cayendo como fruta madura. No todos, pero no pocos. Disfrutémoslo mientras dure y valorémoslo como merece.

El peaje de la saturación de calendario

Hemos escuchado a entrenadores, directivos y jugadores quejarse de la saturación del calendario desde hace algunos años, cada vez con más insistencia, según aumenta el número de partidos entre los retoques de formato y la descoordinación Euroliga-FIBA. Lo de esta última Navidad ha sido un despropósito, con encuentros en Goya el día de Nochevieja (¡!) y el 5 de enero por la tarde, a la hora de la cabalgata de Reyes.

Echemos la vista atrás. El cambio en 2016 de un formato Euroliga con top16 a otro con fase regular de todos contra todos añadió de una tacada 10 partidos al calendario. Este año se instaura el play-in y el que viene podrían entrar dos nuevos equipos (= 4 partidos más). Como veis, todo es sumar, una huida hacia adelante. Estamos copiando los errores de la NBA, que han llevado a que la fase regular y los playoffs parezcan casi deportes distintos.

La temporada de un Madrid ronda ahora los 90 partidos oficiales al año. Por comparar, el equipo de fútbol juega unos 55-60. Como aficionado que consume el baloncesto como entretenimiento, como quien abre Netflix, uno escucha las quejas de jugadores y entrenadores desde cierta distancia. Empatiza con su preocupación por lesiones y su deseo de una mínima conciliación familiar, pero ni les conocemos en persona ni deja de ser un sacrificio bien retribuido.

Efectos secundarios

Aunque bien pensado, y esta es la reflexión que os quería traer hoy, a los aficionados sí que nos afecta también esa saturación de calendario, porque repercute directamente en la calidad e interés del producto que consumimos. ¿Cómo se mantiene la tensión competitiva y la atención de la audiencia con 68 partidos de fase regular con tan poco en juego? El valor del resultado se diluye. Una derrota es compensada a las 48h por una victoria, y viceversa, y ninguna de las dos importa en verdad demasiado para el objetivo último (el título). Lo que queda es el highlight, el meme y el hito estadístico, aquello que cabe en un reel de Instagram o en los 280 caracteres de un tweet.

Las estrellas descansan o juegan a medio gas muchos partidos. sencillamente no se puede ir en sexta marcha durante nueve meses. Sin quitar mérito a Murcia o Granca, que están haciendo temporadones, mirad la intensidad y el hambre con que compareció el Madrid en sus pistas en los recientes duelos. De turismo hasta la Copa… La acumulación de partidos aumenta el cansancio y el riesgo de lesiones musculares, y los equipos se adaptan configurando plantillas largas y dosificando esfuerzos, sobre todo si juegan dos competiciones. El campeón no suele ser el mejor durante el año sino el contender que se libra de lesiones en mayo-junio y mejor gestiona los picos de forma. Un juego tanto o más de supervivencia que de excelencia. ¿Es esto lo que queremos?

Llegado a cierto punto, que creo que ya hemos cruzado, más partidos no hacen más afición sino casi lo contrario. Me refiero a los efectos secundarios del calendario, como la confusión e incluso desconexión en el aficionado irregular, que numéricamente es el mayoritario. O sea, mi padre, con 70 palos y bastante tiempo, que no es un freak como yo, e igual te ve baloncesto que fútbol o tenis, y de ninguno se sabe el horario al dedillo.

«Papá, ¿verás luego el partido?»
«¿Qué partido?»
«El del RM, que juega Euroliga en Milán»
«No sabía que jugaban hoy. Pero si estamos a martes…»

Como comenta Vicente Solano en Twitter: «El ritmo del calendario es insostenible. Incluso a los muy cafeteros nos cuesta seguir las jornadas dobles y compaginar con ocupaciones y otros hobbies. A veces agota tanto partido y no se disfruta igual».

Será que ahora soy padre de dos bebés y no me sobra el tiempo, pero cada vez le veo menos sentido a esta vorágine, y para colmo Euroliga planea seguir añadiendo partidos alegremente, como quien vende libros al peso. No hace falta un gurú con MBA para intuir que dosificar el producto ayudaría a generar expectación y ponerlo en valor, el viejo principio de menos es más.

La verdadera amenaza es Dubai

Cuantas más vueltas le doy más claro lo tengo: la principal amenaza del Madrid para renovar su columna vertebral de jugadores este verano (Edy, Mario, Musa, etc) no viene en realidad de Europa sino de Oriente Medio. De la posibilidad, todavía por confirmar, de que un club de Dubai pueda disputar la Euroliga la temporada que viene. “El porcentaje de que entre ya la próxima campaña es de un 50%”, ha explicado recientemente el CEO de la Euroliga, P. Motiejunas.

Un equipo que todavía no existe (¡!) y, dado el caso, tendría que construirse de cero en unos meses, incluida la plantilla al completo, suponemos que con gran disponibilidad presupuestaria. Un nuevo actor en mercado, con dinero fresco y sin cargas contractuales previas (que no es un factor desdeñable, como sabemos en Madrid). Precisamente el año en que varios de los mejores agentes libres de la competición serán jugadores del RM.

No me gusta la opción de una franquicia dubaití en la Euroliga. No por una cuestión religiosa o geográfica, al fin y al cabo la competición ya tiene equipos asentados en países de mayoría musulmana (Turquía) o radicados en Oriente Medio (Maccabi). No me gusta por el mensaje que envía, de que literalmente todo está en venta, hasta el propio sistema de competición, que es el corazón mismo de cualquier torneo deportivo. El contrato con el aficionado. Si lo enunciamos en abstracto, como concepto, es que resulta vejatorio: asignar plaza garantizada en la segunda mejor liga de basket del planeta a un club que ni siquiera existe aún, sin jugadores ni masa social, en un país sin la más mínima afición por ese deporte.

Pero además, incluso desde un punto de vista puramente mercantil, ya me parecería un error estratégico: conceder una plaza es demasiada contraprestación por un patrocinio. Mercadeo nivel liga de barrio, de tenemos que alinear al hijo del pollero porque este año su padre paga las camisetas.

‘Calderilla’ en comparación

No está la Euroliga tan rematadamente mal como para una medida tan desesperada y cortoplacista. Ni que la liga china o australiana amenazasen su status de 2ª mejor competición del baloncesto mundial, y con ello su atractivo como destino preferente del talento fuera de la NBA. Lo sé, los clubes son deficitarios, pero lo llevan siendo años y lo van a seguir siendo aunque entren petroldólares, que tampoco serían tantos. Calderilla comparada con la inversión árabe en tenis o golf, de fútbol ni hablamos. Cada uno de los 13 clubes Euroliga con licencia A recibiría anualmente un millón de euros extra en concepto de bonus durante las próximas cinco temporadas.

Para comparar magnitudes, un Madrid o un Barca palman anualmente más de 20M de media en su sección de basket. Un millón extra de ingresos no les cambiaría la vida en absoluto. Sobre todo cuando seguramente esa cifra ni siquiera cubra la inflación de mercado que traería aparejada la nueva franquicia dubaití. ¿O acaso no habíais reparado en eso? Un nuevo actor en mercado significa mayor demanda y un aumento de precios, en este caso de los jugadores, sus salarios. Como si no estuviesen ya suficientemente inflados.

Y cuando andas como el Madrid, haciendo contorsionismo presupuestario para encajar las renovaciones en la masa salarial disponible, cualquier elemento que altere el ecosistema, como lo sería Dubai, puede marcar diferencias. Porque el resto de clubes son rivales de mercado más o menos conocidos, sabes por dónde te pueden venir. Panathinaikos, por ejemplo, que tanto da que hablar, ya hizo la gran inversión el verano pasado, que está dando sus ciertos frutos, y cuesta imaginar que vuelvan a romper el cerdito este verano, o al menos en esos parámetros. Ni lo necesita ni seguramente tenga tanto pulmón financiero.

Las cifras de la operación Hezonja, que seguro intentarán, están condicionadas por el lastre del contrato de Juancho en el mismo puesto. Pero, claro, es que Dubai no carga lastres, parte de cero y podría romper la banca, particularmente por una estrella, la cara visible de la franquicia. Ese tipo de fichaje, sobreprecio mediante, que les sirva de tarjeta de presentación y genere efecto arrastre, ayudando a reclutar a otros jugadores. Solo se me ocurren cuatro agentes libres este verano en la Euroliga con ese nivel / estatus, y dos visten de blanco Edy, Mario, Larkin y Mike James.

¿Cuesta de enero?

Viendo los últimos partidos, da un poco la sensación de que el Madrid ha perdido el momentum, aquel pico de forma embriagador de los 2-3 primeros meses de temporada. No lo llamaría crisis, porque no lo es, más bien un ajuste de la velocidad crucero a parámetros terrenales. Es decir, dosificar esfuerzos, que esto es muy largo, y pinchar en salidas contra equipos de puestos playoffs, pero igualmente ganar alrededor del 70% de los partidos. Vamos, lo de otros años solo que con un cómodo colchón previo.

¿Causas de esta desaceleración? Variadas, entre las que destacaría las bajas y el cansancio. No estoy descubriendo la pólvora, pero es que esas dos dobles jornadas Euroliga consecutivas en plena navidad deberían estar tipificadas como terrorismo en el código penal.

Deck regresó de la lesión pero anda todavía lejos de su mejor forma, además Chus tiene pendiente definir su rol tras el paso adelante de Hezonja durante su ausencia. Cuestiones como quién juega de 3 y quién de 4 cuando coinciden en pista. La lógica nos diría que el argentino al cuatro, pero en realidad el sistema del Madrid exige más tiro exterior al alapívot que al alero, y Mario lanza mejor…

Pica también y no poco la baja de Tavares, por muy buena temporada que esté firmando Poirier, que además acaba de pasar 10 días fuera por un esguince. Encima falta Llull, habitual chivo expiatorio en las derrotas, ¿a quién se señala ahora si palmamos, a Abalde? xD

Una suma de pequeños contratiempos, ninguno grave por sí solo pero que dificulta la continuidad que requería la excelencia del primer trimestre.

Campazzo, por ejemplo, atraviesa un valle de forma, ni se parece al nivel MVP de inicio de curso. Da muestras de cansancio, más mental que físico. Irregular en el rendimiento, espeso en la toma de decisiones y acumulando más pérdidas de balón de las que nos tiene acostumbrados. Y es la clave de bóveda. Quizá no sea tan clarividente como Chacho habilitando a los pívots, pero a cambio es un primor pasando bloqueos por en medio, dividiendo la defensa y encontrando al compañero abierto. Si él no carbura el ataque se espesa, se recurre más a soluciones individuales y bajan los porcentajes de tiro. Así que hagamos una colecta para pillarle una Smartbox de casa rural con jacuzzi para antes de la Copa y que se despeje.

Coñas al margen: que no cunda el pánico. Los récords en fase regular son de losers y, si había que tener un valle de forma, no se me ocurre mejor momento que el presente, con un enorme margen clasificatorio y a un mes todavía de la Copa del Rey, primera meta volante del curso. Con una temporada a casi 90 partidos y una plantilla de tanto treintañero, era de esperar que se bajase de marcha en algún momento, no solo previsible sino diría que casi hasta necesario.

El reto de mantener bloque: así está puzzle de las renovaciones

Tan bien marcha el Madrid, la chusoneta 2.0, que la principal preocupación de la parroquia a estas alturas son seguramente las renovaciones. Que lo bueno dure. A final de curso acaban contrato 8 de los 14 jugadores de la plantilla (¡!), incluidos pesos muy pesados, y la renovación de la mayoría garantizaría la continuidad del proyecto en un momento dulce.

Un factor clave a tener en cuenta es que la actual masa salarial difícilmente alcanza para mantener la plantilla tal y como está. Por un lado porque con la salida de Randolph y la finalización de megacontrato de Llull no quedan salarios particularmente inflados en el roster. Por otro, que varios jugadores importantes que terminan contrato se han revalorizado y cobran por debajo de su precio real de mercado. El caso más evidente es el de los pívots, Tavares y Poirier, por los que empiezo el análisis.

Los pívots

Los salarios este curso de Edy+Vince suman unos 3M netos de masa salarial, que ya es un pico, pero a la vez poco más de la mitad de su valor real de mercado. En concreto, Tavares cobra 1.8M netos y, dadas las cifras que se han manejado este verano, no es descabellado que aspire a un contrato de entre 3M y 3.5M. No en vano es quizá el jugador más diferencial de la competición, desde luego el mejor en su puesto.

Históricamente la sección procura gestionar las fichas por una lógica de escalas salariales, para evitar agravios comparativos en el vestuario. ¿Recordáis la que se lió en su día a la llegada de Papadopoulos cobrando más que Felipe?. Los 1.8M que se levanta Tavares actualmente son los mismos que firmó Campazzo en verano a su regreso, la otra estrella del equipo. Eso es una escala y el Madrid no se quiere desviar mucho, al menos como posición negociadora de partida.

La amenaza de la NBA parece lejana, camino de 32 años, habiéndolo probado ya y con unas características de difícil encaje en el juego USA. Más creíble resulta la amenaza del Panathinaikos o del eventual equipo de Dubái (si es que compite ya en la 24-25), que con sus fiscalidades amables podrían poner sobre la mesa unas cifras que el Madrid no pueda ni deba alcanzar.

Poirier, por su parte, debe rondar este curso los 1.2M netos de salario y, siendo realistas, puede aspirar a un 50% más (1.5-1.8M), con rol de titular, en el pico de su carrera y 30 años recién cumplidos. Como referencia, Willy HG (29 años) firmó algo más de 2M netos anuales en el Barca este verano y Milutinov 1.8M en Olympiakos. Jugadores en su mismo puesto, rango de edad y de un nivel similar. Su caso tiene matices respecto al de Edy, al margen del aspecto económico, puesto que no solo sacrificaría salario renovando sino status y protagonismo. Que Vince sea reserva en la Euroliga es de por sí un fallo en Matrix, asumámoslo, un lujo zarista. Además, el Madrid tiene una alternativa clara y más barata en la recámara con el posible regreso de Garuba, cupo nacional, cuyo juego ha evolucionado hacia el puesto de cinco y no tiene mucha pinta de que vaya a enganchar tampoco en Warriors.

De entrada, el RM no puede gastarse 5M netos anuales en dos jugadores del mismo puesto. Incluso aunque tuviese ese dinero, es una cuestión de mínima lógica y equilibrios salariales. Serían demasiados huevos en una sola cesta, máxime con temporadas tan largas y la necesidad de una plantilla profunda.

La continuidad de Tavares y Poirier pasa entonces por un esfuerzo de ambas partes. El club tendría que aumentarles algo el salario, por ejemplo, hasta los 4M netos entre ambos el próximo curso (¿2.5+1.5?), a poder ser decreciente según avancen los años de contrato. Por su parte, los jugadores tendrían que sacrificar algo de salario potencial. ¿Y por qué lo harían? Pues primero por proyecto deportivo, porque es más atractivo jugar por el título que para clasificarte para el top8, o navegar en mitad de la tabla, y no hay un contender más claro que el Madrid a corto-medio plazo.

Además, el club blanco es un pagador muy fiable, no te va a dejar tirado si te lesionas (Randolph-Alocén), no te va a firmar un contratazo un verano y al siguiente filtrar tu salario a prensa para exigir una rebaja (Barca), sino directamente tratar de largarte solo un mes después de llegar, caso de Guy en el PAO. El RM, además, ofrece estabilidad con contratos largos (planificación familiar) y la calidad de vida-clima de Madrid/España. Son argumentos que aplican a todos los jugadores de los que hablaré en el artículo. Al final, los deportistas antes que nada son personas, la mayoría con familia e hijos, el caso de Poirier y Edy, y mudarse es un culo que no tiene sentido si no es por una mejora muy sustancial de condiciones. ¿Y cuánto es ‘muy sustancial’? Pues ahí estará la madre del cordero.

Los Brate

ACB photo

Musa y Hezonja llegaron hace año y medio al club como la esperanza de renovación del juego exterior, y como tal se han confirmado, dos de los grandes talentos anotadores del continente, ambos en la veintena y de regreso de la NBA. ¿Qué más se puede pedir? Cada caso tiene sus particularidades, a las que ahora me referiré, pero les une un factor común: han dado bastantes tumbos en su carrera hasta llegar a Madrid, talentos errantes. En Goya han hecho match, encajado en el sistema de un claro contender a la Euroliga. Un aspecto que Musa siempre destaca en entrevistas: «Representar este escudo es una recompensa a mi paciencia».

Esa sensación de agradecimiento, de haber encontrado su lugar, creo que convierte la renovación del bosnio una de las más probables de la plantilla, asumo que con ligera mejora salarial y por una larga temporada. Su perfil táctico es un poco heterodoxo para los tiempos que corren, lo que reduce su mercado en comparación con un Tavares o Hezonja. Musa es al final y al cabo un escolta ejecutor de 206cms, tirillas, en una época en la que se estilan los combos bajitos en el puesto, un segundo manejador que apoye la labor del base, digamos Mike James, Laprovittola, Wilbekin o Baldwin.

El caso de Hezonja es harina de otro costal. Está a un nivel estratosférico las últimas semanas, ha entrado en fase super guerrero, superior a sus pares desde esa combinación exuberante de físico y técnica. Es más completo que Musa en la ecuación defensa-ataque y encima cupo nacional, así que su valor para el proyecto es inmenso. Pero su renovación es más compleja y cara que la del bosnio por un factor principal, Panathinaikos, nuevo rey Midas del baloncesto europeo y cuya parroquia y presidente estarían encantados de llevársele de regreso. Un amor aparentemente correspondido, pues Mario hace gala frecuente en redes sociales de su pasión por el club griego, esta semana quizá incluso demasiada. Su cuenta de Instagram parece un jardín de tréboles

No concibo ningún escenario distinto para Hezonja en verano que Atenas o Madrid, y desde ya os digo que el RM no va a igualar la oferta económica de PAO. Así que la decisión será entre:

1) algo menos de dinero y contrato largo en el Madrid, el club donde por fin ha cuajado y donde aspira cada año a ganar la Euroliga

2) un poco más de dinero en el club de sus ¿amores?, ahora bien, con proyecto menos asentado, un presidente medio loco y un entrenador un poco oportunista

Los veteranos

Madridismo vintage

Los cuatro veteranazos del juego exterior también terminan contrato en verano: Chacho, Causeur, Llull y Rudy. A los dos últimos, por trayectoria y fidelidad, les aplica la norma no escrita del club de permitir a las leyendas que elijan su fecha de retirada con ficha en el equipo. Todos tienen este año un salario parecido, alrededor de los 700k netos. Llull es el jugador que más debate genera en la parroquia, pero tengo meridianamente claro que seguirá. Lo primero porque le encanta y está bien físicamente, y luego porque es el más joven de los cuatro (36) y ha encontrado un rol interesante como escolta reserva, liberado de tareas de dirección, que a estas alturas le suponían una carga. Y en todo caso, al margen del nivel deportivo, en un roster tan largo no sobra tener al menos un veterano que aporte liderazgo de vestuario y experiencia. Renovación a la baja, chimpún.

Rudy en pista siempre te va sumar, hasta con 50 años, por su anticipación y lectura de juego, pero está muy cascado físicamente, salta a la vista. Se ha perdido nueve partidos por descanso en lo que va de curso y en ataque ya no puede ni acercarse al aro. En 11 partidos de Euroliga acumula un 0/1 tiros de dos… Termina la temporada con 39 palos y la posibilidad de retirarse levantando trofeos con el Madrid y disputando unos sextos JJOO con España me parece de cuento de hadas. Otro año sería una coda innecesaria, estirar el chicle.

A primera vista la lógica dictaría la salida de Causeur, con honores pero salida al fin y al cabo. Carece de estatus de leyenda o condición de cupo, tiene 37 años y poca versatilidad, es decir, capacidad de ocupar varios puestos. Es escolta y nada más. Pero también es un superviviente y no descarto que encuentre su espacio. La salida de Hanga y la escasa confianza de Chus en Abalde le han dejado como principal especialista 3&D (triples y defensa) del juego exterior blanco, con un par de actuaciones valiosas en esta Euroliga, conteniendo a Kendrick Nunn ayer en Atenas o a Markus Howard en Vitoria. Casado con una madrileña, padre de dos, querido en vestuario y grada, asumo que estaría dispuesto a sacrificar dinero para evitar la mudanza. Insisto en el aspecto económico porque la sección debería ahorrar en el salario de actores secundarios para acometer las renovaciones de la columna vertebral.

Supongo que con Causeur se pospondrá el dictamen a junio, como en otras ocasiones. Y se decidirá, o debería, en base a cuatro factores: rendimiento de aquí a final de curso, estado físico / gasolina, aspiraciones económicas y alternativas que ofrezca el mercado en el puesto dentro del presupuesto disponible.

El caso de Chacho es de los más complejos. No tengo claro si el club le concede status de leyenda como a Llull y Rudy (elegir retirada), asumo que no, por su espantada a la NBA en 2016, que la gerencia ha perdonado pero no olvidado. Su rendimiento está siendo correcto, mejor que el año pasado a estas alturas. Sufre cada vez más en defensa pero también es el motor ofensivo de la segunda unidad, clave en el temporadón de Poirier. Termina curso con 38 años y todos los escenarios están abiertos: podría tanto retirarse directamente como volver a su tierra para cerrar el círculo en Tenerife, que tiene un proyecto interesante. Eso, o renovar un último año en Madrid, y es que volvemos al tema del dinero. ¿Cuánto habría que invertir, dada la inflación en el mercado de bases, para fichar a un reserva de garantías para Campazzo? Lo cifraría en el barrio del millón neto anual, y tampoco abundan las opciones. ¿Negociar con la Penya un transfer de medio kilo por Andrés Feliz y un contrato de 900k? Hablamos de que a Chacho ya le tienes y le puedes renovar quizá por medio millón, además de ser cupo nacional. Y cada céntimo que ahorres es un céntimo que puedes dedicar a Tavares y Mario. Aquí aplica la teoría de la manta corta, no hay dinero para todo, taparte la cabeza implica destapar los pies.